Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora.
Fragmento del Capítulo 2
- Yo quiero disculparme – Comienza Ami mirando a Mina – Se que tendría que hablar contigo, pero por primera vez en mi vida no analice la situación, me deje llevar por lo que sentía. Pensaba decirte… – Toma la mano de Mina que es la suya – pero como la Diosa del Amor creí que lo entenderías, lo siento, no debí acostarme con Taiki con tu cuerpo. Lo siento mucho. – Dice con sinceridad.
- Sabes Ami, no solo no puedo enojarme, en realidad me sorprendiste, yo no llegue a nada con Yaten, solamente nos besamos y cuando estábamos a punto de… tu sabes. Apareció Setsuna buscándote y en otro intento entro Haruka para amamantar a Carol… No tuve la mínima oportunidad… Dios le da pan al que tiene hambre… – Todas rieron, pero no la corrigieron, estaban acostumbrados a que no acierte un solo dicho.
- Sabes Mina, tengo que disculparme… nunca creí hacer algo como lo que hice, mas si no es mi cuerpo… – Comienza a ruborizarse de una manera escandalosa – Pero es la primera vez que tengo la necesidad de hacer algo así… nos dejamos llevar.
- ¿Qué clase de Diosa del Amor seria si no estaría de acuerdo? – Dice con su exagerada alegría y abraza a Ami. – Tú discúlpame por haber sido una tonta…
Ante la atónita vista de los demás, un brillo envolvió a ambas amigas subiendo su intensidad hasta que después de su máximo esplendor se desvaneció de la nada. Cuando se separan se quedan mirándose atenidas y luego se abrazaron ahora con clara felicidad.
- ¿Están bien? – Pregunta Rei con cuidado.
- ¡Si Rei! ¡Ya volvimos a nuestros cuerpos! – Dice Ami con alegría.
- ¡Ya podre ponerle las manos a Yaten sin preocuparme! – Dice Mina sin pensar en lo que dijo. Y se termino sonrojando al ver a sus atónitas compañeras.
- ¿Y como lo hicieron? – Pregunto Serena interesada.
- Pues… no lo sé. – Responde Ami calculando lo sucedido.
- Creo que fue porque nos amigamos. – Dice Mina sosteniendo la mano de su amiga.
- Eso no tiene lógica alguna – Dice Rei. – Ustedes no tenían conflictos… a menos que…
- ¡Que nos haya puesto a prueba! – Responde Ami segura.
- ¡Que quieres decir? – Cuestiona Lita.
- Todas tenesmos un conflicto con quien cambiamos, por ejemplo tu y Haruka han tenido problemas desde que quedaste embarazada. – Asegura Ami dirigiéndose a Lita. – Tú y Seiya tienen algo pendiente y tu Rei… – Ami se detiene al darse cuenta en la mirada de Rei de que no siga hablando.
- Eso quiere decir que si soluciono las cosas con Haruka volveré a mi vida. – Calcula Lita con alegría.
- No nos precipítenos. Analicemos las cosas – Dice Ami con seguridad
- Tú lo dijiste, tenemos problemas, tantos años juntas algo de seguro nos guardamos. ¿No creen? – dice Serena
- Pero… tendría que ser algo sincero, algo del corazón… digo. – Aclara Mina al ver los rostros de las demás.
- Justamente, son las disculpas sinceras desde nuestro corazón, pero tienen que ser sinceras y en el momento adecuado.
- ¡No pienso esperar más! – Dice Rei.
- Tomemos el té y luego salimos. No te apresuras Rei. – Dice Lita.
Rei asiste y se vuelve a acomodar en su lugar mientras que comienzan a charlar cosas que hacía rato no hablaban. Pero en la mente de las tres mujeres restantes comenzaron a pensar o planear que hacer con respecto a esos conflictos. ¿Acaso tengo una cuenta pendiente? ¿Acaso debí dejarlo reemplazarlo? ¿Acaso debo decirle que aun lo amo? Preguntas que comenzaron a rondar las mentes de estas guerreras. Y a la vez una luz de esperanza.
CAPITULO 3
REDENCIONES
Tras terminar la noche hablando y riendo como las adolecentes que habían sido hacia tantos años atrás, sin las responsabilidades del presente y sin la pesada carga de un destino impuesto, se quedaron durmiendo en el viejo templo Hikawa, previo avisar a Palacio para no preocupar al resto del ya agobiado grupo.
Al entrar a su habitación Rei se recostó en su viejo futon pensando que hacer al respecto. Tenía una clara idea de que hacer, su problema era que sabía que no era lo correcto. Aun así debía intentarlo. Por otro lado Serena se debatía lo mismo, sabía que era lo que tenía pendiente. Y si era por pendiente… ¿Qué era lo que tenía Lita pendiente con Haruka?
A primera hora poco después del amanecer, Rei fue la primera en levantarse y sabiendo que era lo que tenía que hacer y conociendo las costumbres del soberano, fue a encontrarlo a los jardines de invierno en el patio sur. Al entrar, encontró que había vestido bien su cuerpo y peinado sus cabellos. Era extraño verse a sí misma cuidando el jardín, algo que detestaba hacer desde pequeña. Casi en silencio se acerco hasta las espaldas de su cuerpo y tomo sus hombros sin sorprender a Darién.
- Es la primera vez en tantos años que finalmente entraste. – Dice sin voltear.
- ¿Cómo puedes saber que soy yo?
El que fuera el soberano en el pequeño cuerpo de Rei, frente a su cuerpo, giro y cruzo sus brazos por la cintura mirando a la guerrera haciendo que ella se sonroje.
- Porque siempre te veo cerca y me preguntaba porque nunca entraste… siempre quise que te sentaras a mi lado para que veas mis flores.
- Ya conozco tus rosas Darién… – Responde molesta. – No sé porque tanto misterio.
- Porque este lugar guarda un secreto solo para ti. – Contesta tomando su mano y llevándola hacia el final conde había una habitación de cristal.
Cuando llego tomo la mano de su propio cuerpo para abrir la combinación.
- Solo hay dos personas que podrían abrir este invernáculo. Tu mano o la mía. – Finaliza abriendo la puerta e invitándola a pasar.
Al entrar Rei noto que el lugar solo había Lirios Casablanca por doquier. Estaba tan embelesada mirando que no podía disimular su mirada de asombro ante el cultivo del soberano.
- ¿Porque tienes estas flores… – Comienza tratando de recuperar la compostura.
- Tú sabes porque. Tú sabes lo que siento y yo sé lo que sientes por mí. – Confronta girándola para confrontarla. – Sabes que nos debemos algo.
- Yo no te…
No pudo terminar lo que quería decir, pues usando un banco que estaba a su lado subió para poder quedar a la altura y besar sus propios labios. Pese a la sorpresa y quizás como primer impulso golpearlo, no pudo evitar dejarse llevar, pues el aroma a su flor favorita había hecho perder cualquier el sentido común. Después de dejarse llevar se separaron y Rei fue la primera en poder hablar.
- Es una locura Darién y lo sabes.
- Escapemos Rei seamos tu y yo como debió ser.
- Mejor dejemos esta tontería de una vez, además solo es algo que nunca hablamos, algo insignificante del pasado y nada más.
- Entonces porque veo que te gusto. – Responde Darién viendo su propio cuerpo que delataba que quería más.
- ¡Eres un idiota! – Dice molesta girando avergonzada.
- Pero un idiota que te ama Rei.
- ¿Qué?
La respuesta fue besarse nuevamente, esta vez con una pasión que tenían guardada había años, casi siglos en un punto. Cuando se separaron se tomaron de la mano y se fueron de Palacio por una salida secreta que conocía Darién y de ahí a su viejo departamento, el cual conservaba e iba cuando quería estar solo. Esta vez fue con quien había amado hacia mucho para terminar algo que no llegaron a concretar cuando jóvenes. Sin tener mucha experiencia con el cuerpo ajeno simplemente comenzaron a acariciarse y besarse mientras se quitaban la ropa hasta que se sintieron raros y al abrir los ojos habían regresado a sus propios cuerpos.
- Ya esta regresemos a palacio. – Dice tajante Rei tomando su ropa.
Pero los brazos de Darién la envolvieron haciéndola temblar como una hoja delatándola.
- Solo tus palabras pueden mentir, no tu cuerpo y lo sabes.
- Esta mal esto… mejor… – Los labios de Darién recorrían su cuello haciendo que no pudiera articular mucho mas. – mejor… – Gira y lo mira como nunca lo había mirado. – Mejor hazme el amor o esta vez me perderás para siempre.
Una media sonrisa se figuro en los labios del pelinegro y esa mañana hicieron el amor como siempre habían querido y deseado entregándose en cada beso, cada caricia, cada suspiro.
Tú o yo o yo y tú
Mientras desayunaban en Palacio Ami y Mina encararon a Yaten y Taiki para que trataran de solucionar sus problemas. Las dos, en particular Mina, no dejaban de hablar hasta que Taiki se puso de pie y beso a Ami dejándola sin palabras.
- ¿Cómo es que regresaste a tu cuerpo? – Alcanza a articular Ami aun temblando ante el beso.
- Resulta que Yaten siempre quiso ser alto y yo tener su misma despreocupación por la vida. – Responde con tranquilidad. – Ahora quiero hacerte el amor como corresponde.
- ¿Cómo te diste cuenta que regresaron a sus cuerpos? – Cuestiona Mina aun sin entender.
- Según él tienen una conexión especial, o algo así. – Responde Yaten con algo de molestia.
- Entonces vamos a terminar lo que empezamos. – Le dice Mina guiñándole un ojo.
- Si me presionas mucho me transformare en Sailor y ya no podrás. – Advierte el peliplata.
- Amenázame con otra cosa gruñonsito. Te deseo desde que tenía 16 años, así que mejor te haces a la idea. – Responde intimidándolo mientras tomaba su mano.
Yaten mira a su hermano y este levanto sus hombros como diciéndole que era su problema mientras se iban del comedor cada uno por un lado opuesto.
Tú o yo o yo y tú
Casi al mediodía y al otro lado de Palacio, más precisamente en la torre norte se encontraba Seiya mirando la moderna Tokio Cristal pensando en que habría pasado si hubiese luchado por su bombón. En ese momento alguien se puso a su lado y sin mirarlo se dio cuenta que era su eterno amor en su propio cuerpo.
- Las chicas descubrieron como revertir el problema… – Comienza Serena con algo de duda.
- Sin querer aquellos dos también lo descubrieron…
- Entonces… ¿Que es lo que te causa conflicto conmigo? – Consulta Serena girando para darle la espalda a su ciudad.
- Es una tontería en verdad… pero no va a poder ser de seguro. Y tú de seguro me sigues viendo como tu amigo, lo que sería complicado.
- Te mentí. Nunca lo dije, a nadie de hecho. – Responde Serena apenada.
- ¿Qué cosa? – Pregunta Seiya girando para verla directamente.
- Que si quería que lo reemplazaras. – Seiya retrocede un paso al escuchar aquello que tanto soñó, incluso recordó minutos atrás. – Se que suena como de una chiquilla tonta. Pero me asustaba todo lo que estaba supuestamente predestinado, además de perder a mi futura hija… las chicas… – Camina unos pasos y continúa. – Forje este imperio sobre la base de perder mi felicidad y llego el día de pagar el precio.
Seiya no dejo que continuara y la giro para besarla como siempre soñó. Se besaron con una necesidad que tenia años presionando su pecho hará que se separaron. Pese a eso aun seguían en sus cuerpos.
- Perdón pensé que quizás funcionaria… – Se disculpa Seiya.
- Quizás deberíamos ir a una habitación. – Dice Serena con el rostro encendido.
- No sé qué decir…
- Quiero que lo reemplaces y si es eso tendrás que reemplazarlo también ahí.
- Pero eres la Soberana, no puedes tomártelo tan a la ligera…
- Estoy harta y creo que va siendo tiempo que entregue el trono… pero menor deja de pensar en esas cosas y ayúdame que me está doliendo tu entrepierna. – Dice muy avergonzada.
- Es lo malo de tener el "gran" Seiya Kou, todo yo es incontrolable. – Dice con falsa soberbia.
- Tonto. – Responde Serena y toma su mano. – Comencemos el primer día de nuestras nuevas vidas.
La sincera respuesta de ella y el deseo de estar a su lado fue lo que hizo que ambos regresaran a sus cuerpos. Sin más que decirse, se retiraron a una habitación oculta solo para la Soberana, donde dieron rienda suelta a todo lo que deseaban.
Tú o yo o yo y tú
Mientras todos ya habían recuperado sus cuerpos, solo quedaban Haruka y Lita, pues en el caso de Rini y Hotaru era simplemente que ambas estaban enamoradas de la misma persona. El tema que nunca dijeron quien ni como lo solucionaron, pero claramente reforzó su amistad, pese a que claramente Plut reprocho a Hotaru en privado.
Luego de atender y cambiar a la pequeña Carol se quedo a cargo de su padre y pese a la reticencia de Michiru, la cual simplemente preparo té y se quedo hablando con Robert.
- No pienso acostarme contigo Lita, quizás cuando era una adolecente, pero ya no. – Comienza Haruka.
- Te puedo garantizar que Robert me deja más que satisfecha. ¡Y por eso quiero regresar a mi cuerpo!
- Tranquila es una broma. – Se defiende Haruka levantando las manos. – Pero si hay algo que siempre quise de ti… – Lita la miro no con la mejor cara, tanto que Haruka descubrió que su propio rostro es bastante intimidante. – No es nada extraño. Aunque eso te suene raro…
- Dilo de una vez. – Responde algo molesta.
- Quiero… quiero que me enseñes a cocinar. – Confiesa muy avergonzada.
- Era eso… – Responde respirando aliviada. – Pensaba que querías un trió o algo raro.
- ¿Te parezco una degenerada? – Responde molesta.
- No, pero es que, cuando nos conocimos te nos insinuaste a todas… Lo siento pero siempre pensé eso.
- Tiene sentido si lo miras de esa forma. ¿Pero qué es lo que esperas de mí? No tengo mucho que ofrecer a una esposa heterosexual. Dinero tienes, según tú buen sexo y ya descartaste el trió con Michiru.
- ¡Lo sabia!
- No lo niego, pero que puedo hacer. – Reconoce con algo de gracia.
- Quiero ser viento como tú. Quiero poder superar algo del pasado.
- ¿Viento? No tienes técnicas del aire como yo.
- Eres piloto y yo siempre envidie que puedes ir a donde quieras sin miedo por el aire en tu helicóptero o tu avión.
- Quieres un secreto. Nunca compramos ningún helicóptero. Los alquilábamos. Eran menos impuestos al fin de cuentas.
Ambas empiezan a reír y acuerdan intentar hacer de Lita una piloto. Esa tarde suben a uno de los autos de Haruka para ir a su hangar. Tras un rato de intentarlo Lita no entendió nada de nada, por lo que la rubia entendió que esto sería más tedioso de lo que pensó. Aunque más tarde seria Lita en su propia casa la que se desesperaría al intentar hacer que cocine un simple guisado.
Mientras todos habían regresado a la normalidad en palacio las dos sailors más poderosas de las inners y las outhers aun intentaban solucionar sus diferencias. Una tarde mientras que dejaban el aeropuerto en dirección a la casa de Lita, esta le dijo de tomar algo. Después de que les sirvieran un par de Smooties, se quedaron viendo a unos niños jugando en la plaza de enfrente.
- Sabes Lita, lamento que te tratara tan mal desde que regresaste del pasado. – Comienza Haruka.
- No te preocupes, en cierta manera tienes razón. – Acepta Lita.
- Claro que la tenia. – Dice sin dejar de ver a los pequeños. – Pero la verdad es que te tenía envidia.
- ¿Envidia?
- Si envidia. Es difícil de admitir para mí, pero eres la única que logro su sueño. – Reconoce Haruka tomando un trago.
- Nosotras te teníamos envidia, a Michiru y a ti. – Esta la mira extrañada. – Eran la una para la otra, enamoradas, talentosas e independientes. Nosotras siempre estamos junto a Serena, no nos quejamos claro está, pero siempre las veíamos irse muy enamoradas a todos lados. En su mansión o su penhouse… – Ella suspira y continúa. – Pero el destino quiso que llegara o encontrara a Robert y luego todo mi mundo se volvió a esa pequeña. Tienes razón cuando dices que olvide mis prioridades, pero entiende que ahora Carol lo es todo para mí.
- Ahora lo entiendo Lita, claro que lo entiendo y aunque no lo creas quiero mi cuerpo para pedirle autorización a la Reina para ser madre.
- ¡¿Qué cosa?! – Pregunta Lita casi escupiendo su bebida.
- Se que suena raro viniendo de mi. Cuando era joven pensé que podríamos tener una familia y que Michiru traiga al mundo a nuestro hijo. Pero las sensaciones de amamantar a Carol a través de tu cuerpo, saber que esa pequeña te necesita, como lo hace, activo algo en mí. Sé que suena estúpido pero…
- No lo es. Claro que no. Y cuenta conmigo para eso, ya sea que Michiru esté de acuerdo o no.
- Gracias… amiga. – Finaliza Haruka tomando la mano de Lita.
En ese instante ambas brillaron y al abrir los ojos se encontraron en sus propios cuerpos. Se abrazaron con sincera alegría y al separarse Haruka fue la primera en hablar.
- Vamos al centro comercial a comprar ropa. Esto hay que festejarlo.
- ¿Pensé que no te gustaban esos sitios? – Responde Lita sintiendo su cuerpo.
- Esta noche Carol va a estar con sus tías. – Contesta guiñándole un ojo. – Hace un tiempo que estos cuerpos no tienen la acción que tenían.
Lita rio sonrojada ante el comentario, pero no lo desmintió. Terminaron de tomar los Smooties entre risas y salieron directamente al centro comercial, donde compraron lencería y algunas otras prendas. Esa noche y como era de esperar las dos parejas se pusieron al día mientras que Mina fue la que perdió en piedra papel y tijera para cuidar a Carol.
A primera hora de la mañana Haruka dejo a Michiru durmiendo en su cama y pidió hablar con su Reina para pedirle permiso. Si bien Haruka se molesto al ver un cabello negro y largo en la bata de la rubia, no dijo nada, al fin y al cabo comprendió que las cosas no eran como debieron ser y que comenzaban a encaminarse. Esta vez la regente del viento no encontró a su soberana, si no a una amiga que le dio más consejos de los que esperaba y que se tomara todo el tiempo del mundo.
Tú o yo o yo y tú
Días más tarde se decidió que era hora de que Rini se haga cargo de Tokio Cristal. Por lo que se comenzó las labores necesarias para preparar la sucesión al Trono. Y tras la coronación, precedida por las Sailors transformadas, salvo una que estaba de traje, junto a las nuevas guerreras de la heredera se realizo el cambio de poder. Semanas más tarde cada una tomaría un camino distinto, un camino que no las volvió a juntar, pese a que Lita intento reunirlas a todas en más de una ocasión para celebrar Navidad. Unos meses después de la coronación y en Monaco Haruka daba a luz a un pequeño al que llamo Ariel.
De la hermana de Galaxia nunca más se supo ni se hablo, pues supuestamente habría desaparecido de la Vía Láctea. O al menos es lo que se sabía en esta.
Fin
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Puerta del Tiempo días después de la Coronación de Rini
Dos mujeres estaban tomando el Té en la residencia de Setsuna. Ambas calladas pero al final una rompe el silencio.
- ¿Cómo es que pudiste actuar tan bien?
- He vivido más que tu querida, he visto a grandes desde Shakespeare hasta García Lorca y lo mínimo es haber aprendido algo, no te parece. – Responde con tranquilidad mientras llevaba la taza a sus labios.
- Pero aun no entiendo porque te tomaste tantas molestias, digo, desde el maquillaje, los lenteces de contacto, esa peluca y ni que hablar de la entrada.
- Quería que fuera lo más real posible. En cierta forma se los debía. – Responde con tranquilidad.
- ¿Como esta eso? – Cuestiona Galaxia.
- Veras Gal, desde que comenzó esto en el siglo pasado, poco antes de tu llegada, las cosas se plantearon en base a las predicciones de un futuro que "estaba" escrito. De esa manera se fundó Tokio Cristal.
- Eso lo sé querida. ¿Pero porque traicionaste todo por cambiarlo?
- Porque no eran felices. Y no quería cargar con eso. Pese a que voy a ser eterna como una suerte de castigo pre-establecido.
- ¿Entonces ahora eres feliz que cada una dejo su destino atrás? – Cuestiona Galaxia.
- Si. Sé que ellas comenzaran a vivir su ultima vida y tendrán vidas felices.
- Pero tú seguirás aquí. Sola y olvidada.
- ¿Te sorprendería si te dijera que he vivido más vidas que todas? – Galaxia la mira sorprendida. – Veras, de todas las decisiones que han tomado, las opciones del tiempo cambian y yo he recorrido varios de esos caminos. Muchos de los cuales terminan en finales oscuros y sin futuro. Incluso uno en el que tu ganabas después de matar a Sailor Moon.
- ¿Pero cómo es posible?
- El tiempo es relativo dijo un físico. Por eso te voy a pedir una sola cosa ahora que todo está encaminado.
- Es lo mínimo que podría hacer después de cómo me ayudaste a recuperar tantas semillas y a mis fieles guerreras.
- Cuando la última de ellas se haya ido quiero que me lleves al mas allá.
- ¿Pero no era que eres eterna?
- Ese es mi deseo. Quiero morir algún día.
- Sabes que te amo demasiado como para hacer eso.
- Lo sé. Pero créeme que nos volveremos a encontrar.
Ellas se abrazaron sabiendo que su tiempo comenzaba a ser finito por primera vez. De esta manera Galaxia se encargo en los siguientes años a recolectar esas semillas para llevarlas al mas allá, no sin antes darles un último día juntas… pero esa es otra historia.
Se que paso mucha agua debajo del puente, pero esta vez termine una historia de tantas que están abandonadas. Si tengo suerte y tiempo voy a ir cerrando historias entre mis principales "proyectos". Espero que os haya gustado y por parte de esta saga será la ultima.
FIN
Agradecimientos:
Kamisumi Shirohoshi: Bueno tardo, pero llego el final y espero que te haya gusto, y si no podían no tener acción, quizás no como la hacia antes, pero acción al fin!
RossMaker: Mi Lady sí arme un lindo lio y me alegar que le guste la combinación y como vera los problemas eran problemas del pasado! Pero a fin de cuentas Mina obtuvo lo que quería, de una forma u otra! Espero que aun este pro ahí y disfrute este fin que le termine dando y desde ya muchas gracias mi Lady!
Lita Wellington: Si de disculpas se trata perdon por cuatro años de demora en la finalización! Quizás se termino de golpe pero había que terminarlo de una vez! Espero que os haya gustado y desde ya gracias por la paciencia!
Litakino1987: Como vio mi lady me tome un tiempo pero salió el final al fin! Y como observo si, todos tenian un pendiente. Lo de la parejita de pelinegros lo hice apropósito y si a Serena como habras visto ya le importaba poco. La parejita de la diosa del amor, la genia y las dos estrellitas es una suerte de alivio cómico. Pero lo que nos suele importar es la castaña… y te das cuenta cual era lo pendiente de ellas dos, en particular Haruka. La cual es alterada más de lo que jamás se imaginaria por la pequeña Carol. Y la ganas que traían termina al instante con una Mina sin suerte! Desde ya una gran disculpa por la demora, pero tratando de hacer otra cosa salió este capitulo de la nada y espero que te haya gustado. Por un momento pensé en intercambiar la pareja completa, pero como que la violinista se hiva a violentar… o le iba a dar a Haruka como cajón que no cierra, quizás eso pensó Setsuna y no quizo un hermano para Carol.
Pato: Tardo pero acá esta!
Lector Anonimo: Si aun estas acá, espero que te haya gustado!
Nuevamente gracias a todos y
Simplemente les digo, Nos leemos!
