Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Duele el Amor

Por Mayra Exitosa

Inspirada en imagen de Loren Mont

Lejos de ahí, George recibía los regaños de su mujer, al saber que sus hijas se habían ido y no sabían con que clan, lo cierto es que Candy, su pequeña hija se había adelantado y venido con otra familia, con el fin de despedirse de sus hermanas, sin haberle explicado que eso no pasaría, pues al estar viajando ambas ya sentían que sus parejas estaban cerca. - Es una niña, como pudo emparejarse. Gruñía George, a lo que ella respondía molesta. - ¡como! ¡ja! Por culpa de él, estaba aquí, la ansiaba, y le provocó el celo, como todos los machos que andan buscando a su pareja, él es mayor y no la tenía, Candy debía venir hasta el próximo año y su celo se adelantó, más no se transformó así que no creo que puedan emparejarse. - Crees que no lo hará, eres ingenua. - Su pareja no puede ser dañada, así que no lo hará, no podrá contenerse como humano y si no se transforma, tendrá que sufrir la espera. - ¡si, como no! Decía George con una sonrisa lobuna en su rostro, seguramente un macho alfa iba a poder detenerse, con la luna en lo alto, ni en sus sueños. De pronto se quedaba meditando y cuestionaba a su mujer. - ¿Por qué Candy pudo atraer a un Alfa? Tu no desciendes de uno ni yo tampoco. Ella giro con el rostro aturdido, su hija debía ser de su sangre, olía a ella más que a su padre, como era posible, la pregunta de su marido le inquietaba, así que tenían que regresar y buscar la respuesta con la anciana del pueblo, pues sus antecedentes eran de una categoría simple.

En el Clan del rubio, los que lo acompañaron llegaban a su hogar con la nueva de que su Alfa había encontrado pareja, por lo que pronto lo tendrían más fuerte y poderoso que nunca, así celebraban con las familias que se reunían para saber si habían vuelto sin problemas, asegurando que todas las hembras que habían llevado se habían emparejado y solo unos pocos machos habían regresado sin pareja. El anciano padre sonreía satisfecho, su hijo estaba con su hembra y por suerte estaría en una semana o dos de regreso presente en el clan, ya sin el temor de que se quisiera ir a buscarla. - Festejemos y mediten eso los que regresaron sin pareja, mi hijo esperó, no nos abandonó y ahora traerá una hembra para que lo haga más fuerte, con ello lo seremos todos. Los aullidos brotaban y la esperanza de que regresaran a casa su jefe y los demás emparejados, sería la muestra de que el clan crecería y sería mucho más grande ahora.

En el clan de los Johnson, los carruajes llegaban, muchos con jóvenes que se habían ido solo a ver, como los de la familia de Martin y Jane, pues sus hijos eran muy jóvenes, todos volvían preocupados por si George los amenazaba al haber llevado a Candy al emparejamiento, más este no les dijo nada y se pasaba de largo rumbo a casa de la anciana madre.

- Abuela, Candy se emparejo con un jefe de uno de los clanes ¿tienes algo que decirnos? - ¿Candy fue a emparejarse? pero si es una niña, no ha tenido transformación, porque la llevaron. - No la llevamos se coló en un carruaje y… su pareja estaba ahí. - Ese es el culpable, la encontró, aunque fuera muy joven, quien le manda ir, ahora que se aguante. - Abuela, nosotros no venimos de una estirpe de jefes, ¿Por qué Candy si lo atrajo? - Pues que te digo. La anciana giraba a ver a la esposa de Johnson que la miraba en la puerta y esta no decía nada. Así que la abuela bajo el rostro y sacó un libro, - Ella no es tuya George, alguien debió estar con tu hembra. No hay otra forma. - ¡No! gritó nerviosa Claudia, al escuchar eso, luego agregó, - No salí nunca del pueblo, si fuera eso, sería la mayor, por que apenas me encontraba con George, pero él sabe que nos emparejamos y soy suya y todos mis hijos son de él. - Entonces… ¿te cambiaron a tu cachorro? - ¡que! -¿Qué? Los dos se quedaron con algo que no habían pensado, por lo que no lo aceptaban.

Los dos se negaban, Candy era hermosa y no se parecía a ellos, era un hecho que todos tenían un tono obscuro en sus pelajes, Candy era rubia, no la vieron transformarse, pero no era pelinegra, así que la abuela tenía razón, mostraba el libro y abría en el centro, pasaba unas paginas y les indicaba donde estaba, - La categoría es heredada por el padre. No es tuya ni de ella, así que, le cambiaron al cachorro. Claudia gruñía asegurando que era suya, - Mi hija a olido a mi siempre. Más la abuela se burlaba de ella, provocándola, - Y si me acuesto contigo oleré a ti, tu pareja vendrá a mi buscándote, te pusieron al cachorro equivocado, tienes que recordar ¿donde nació? ¿quién estaba contigo? ¿cómo estaba la luna? ¿cuántas hembras dieron a luz ese día? Ese año no estaba aquí, ¿quién estuvo contigo? - ¡George!, él estuvo conmigo.

Johnson bajo el rostro, sus dos hijas mayores eran muy inquietas, su mujer estaba aullando porque venía muy grande el cachorro, pero luego cuando nació… la niña estaba muy pequeña y demasiado blanca. - Claudia, me salí con las niñas, estaban varias hembras dando a luz… querían que cuidara a las niñas y las sacara de allí… te deje sola, cariño. Claudia se molestaba, siempre había creído que su hijita era suya, no aceptaba lo que le decían, - ¡Candy es mi hija! - No lo es. Tuve la culpa y si ella es de otra categoría, ¿Dónde esta nuestro cachorro?

En la cueva subterránea, la pareja se atendía, ella ahora lo imitaba y lo lamía, probando y olfateando su aroma, disfrutando como él estaba embebido por ella, ansioso por poseerla, por lo que eso la embravecía de tal manera que se sentía satisfecha. - Creo que podremos, no me niegues mi derecho. - Nunca lo haría, dime que deseas que haga. - Ven abrázame, no te alejes de mí, te necesito cerca.

Un rugido brotaba de su garganta, tomaba sus piernas enlazándolas en su cintura y ella cerraba los ojos dejándose llevar por su guía, suspirando por la antelación, mientras él la iba acomodando cuidadoso susurrándole en el oído que debía aceptarlo, que sin ella estaría perdido, no podía seguir esperando, le pedía que fuera valiente, porque era suya y nadie jamás la alejaría de su lado. Cada una de las frases, ella solo respondía anhelante -¡ssssí!

Colocarla en su cuerpo e inducirla a que lo aceptara, fue doloroso para él como para ella, más ninguno se negaba a avanzar, cuando por fin lo lograban él la premiaba con rugidos de posesión, buscando esconderla estrechándola en su pecho. -¡mía! ¡mía! ¡mía! El moverse fue alentador y verla aferrarse a sus hombros moviendo la cola emocionada, lo hacía tan feliz, así que aceleraba sus envestidas hasta recostarla en la tierra y ser ahora quien danzara su vaivén armonioso, asegurándola que no se moviera mientras él la poseía desenfrenado y ella lo aceptaba sin la menor de las quejas, mostrándole su agrado con sus gemidos y sus rugidos, él pudo ver salir sus colmillos, sus orejas y hasta sus garras, fue entonces que supo que estaba transformándola con su cuerpo, al hacerla más y más suya, las explosiones de ella llegaron inmediatas, le hicieron sentir una alegría que jamás había creído posible, más él todavía continuaba queriendo seguir hasta culminar, más no podía hacerlo demasiado fuerte, sin temer dañar el precioso cuerpo de su hembra, así pasaba su lengua en sus orejas mostrándole que ya las tenía y se las mordía provocándola sus garras se aferraban en la tierra, ajustadas para soportar sin moverse de sus insistentes golpes al chocar con su cadera, pasaban minutos y ellos por fin culminaban, él aullaba embravecido y ella lo acompañaba feliz, porque eran una pareja a pesar de su juventud, de que él no se transformara completo para estar con ella, solo por cuidarla.

Sabiendo su sentir y viéndola fijamente satisfecho por su unión, se manifestaba contento, - Te transformarlas, ahora que me tienes, iras madurando hasta ser la hembra que me haga más fuerte y serás la mejor. Ella tomó su boca uniéndose a la de ella probando su sabor, como dándole las gracias, para al finalizar quedarse dormidos bajo la luz tenue del amanecer que yacía iniciando después de una larga y placentera noche.

Continuará…


Gracias por sus comentarios, siguiendo con la temática del Especial Amor Ardiente, deseando sea de su agrado.

Así como agradezco por el respeto a los escritos al no copiar ni adaptar parte o completa de mis historias

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa