Mi delito
Capítulo XX
Morado
In my life
Why do I smile
At people who I'd much rather kick in the eye?
Heaven Knows I'm Miserable Now – The Smiths
1.
― Me gustaría que fueras al departamento conmigo esta noche, pero sé que no puedes abandonar esta fortaleza. ― Las palabras sentidas y el rostro apenado de Neji hizo que Tenten hiciera un puchero teatral, ganándose una sonrisa genuina por parte del pelilargo. ― No te burles, loca.
― Sabes que también sería feliz quedándome contigo. ― le dijo la chica, sacándose el cinturón de seguridad para acercarse más a él. Apoyándose en el hombro de Neji, Tenten lo miró fijamente, deteniéndose en su nariz recta y muy aristocrática, sus delgados y muy rojos labios o en la barba que acompañaba su mentón, labio superior y parte de las mejillas. Era tan guapo a sus ojos. ― Me encantaría despertarme contigo al lado. ¿podríamos…?
― No. ― se negó Neji, sabiendo hacia donde iba a ir la conversación. ― Muero por ti y por comerte toda la noche, pero no me arriesgaré a que algo te pase por eso. ― Tenten bufó y volvió a su asiento resoplando. ― Hasta que la seguridad del lugar no me dé el visto bueno para sacarte, no lo haré.
― ¿Y quién se va a hacer cargo de mi calor? ― le reclamó ceñuda, cruzándose de brazos y mirando por la ventana la alta mansión. ― Ni siquiera quieres quedarte.
― Mebuki solicitó, expresamente, que nuestras presencias se limitaran solo al día. ― le comentó Neji, sonriendo por la cara de molestia de su novia y como el mohín la hacía ver tan adorable.
― A Mebuki se le olvida lo que es ser joven. ― refunfuñó Tenten, haciendo muecas en el intertanto y mirando de reojo a su Neji. ― ¿Disfrutas el no tenerme cerca?
― Créeme, Tenten, no solo quiero tenerte cerca, si no que estar dentro de ti. ― la chica abrió la boca abochornada y comenzó a reír despacito, aceptando su derrota. Neji le derretía los huesos como nadie más en el mundo y saberse de él y con él, era una de las emociones más grande de su corto existir. ― ¿Aceptas ahora que me traes loco, pero más loco me vuelve pensar en que te ocurra algo?
― Si sé, cariño. Sé que estamos en una muy mala ocasión para empezar nuestra relación. ― aceptó decaída, fijándose en esos ojitos blancos que besaban el suelo que ella pisaba. ― Pero tengo derecho a frustrarme y hacértelo saber. Es parte de la relación transparentar nuestro sentir, sin sentirme juzgada por ello.
― Siempre que quieras hablar o decir algo, puedes hacerlo. Estoy disponible para escucharte en todo momento y lugar. ― Y cariñosamente se acercó a ella, para darle un beso que escaló de intensidad rápidamente. ― Oh, Tenten, me encantas demasiado. ― le dijo, antes jalarla fuerte y hacer que se subiera sobre él, sentándola en su regazo.
Tenten se largó a reír, primero por la explosión del momento y segundo admirada por la fuerza que tenía Neji. Ella tenía conciencia que no era alguien liviana. Es más, para el prototipo nipón eran demasiado grandes, aunque en realidad eran sus piernas las que la hacían ver voluptuosa, pero desde que empezó su relación intermitente con Neji, no podía desconocer que tenía otra visión de sí misma. Había agarrado una confianza que no creía poseer y ahora se sentía como una verdadera diosa griega a ojos de cualquier persona porque él la hacía sentir segura de todo su cuerpo. Él se lo adoraba cada vez que podía.
— Tú me encantas más. ― Le dijo la chica, rozando su nariz con él y sonriendo como estúpida. En su trasero, la muestra de la pasión de Neji la estaba pinchando incansablemente. — Que quede claro que odio a Mebuki en este momento.
— Yo también lo hago, en cierto modo. — le confesó el pelilargo, haciendo una mueca de incomodidad, pero reconociendo el valor de la suegra de Sasuke, porque había logrado domar a Itachi, quien rápidamente los convenció a todos que solo eran bienvenidos durante el día, mientras que las noches, las chicas estarían guardadas en la mansión. — Tenten, prométeme algo. — le dijo, mirándola fijamente. — Si en algún momento la cago tanto o más como ya lo he hecho y además de eso, me comporto como un idiota, por favor házmelo saber con una patada en el culo si quieres, pero no te alejes de mí.
— ¿La patada en el culo es para activarte el cerebro? ¿Tienes el cerebro en tu trasero? — bromeó la chica, riendo más fuerte cuando Neji alzó las cejas y bufó por su burla. — Que esto no sea un chipe libre para que te comportes como un imbécil, pero sí, cariño. Si debo gritarte en la cara que estás siendo un idiota, lo haré sin problema y te recordaré que soy un lujo que apenas sí has podido conseguir y que no permitiré que me pases a llevar, ¿entendido? — culminó la chica,
— Me parece justo. — sonriendo de oreja a oreja. — Eres tan hermosa. — dijo embelesado, acercando su boca para besarla, pero Tenten le frenó el ataque con la mano sobre sus labios. — ¿Qué? — preguntó ceñudo.
— ¿Por qué me dijiste eso? ¿Estás previniéndome de algo? — inquirió la chica, haciendo una mueca de incomodidad.
— No, solo ver lo de Sasuke y Sakura me remeció. El que no esté acá, por mucho que esté enojado con ella, no debería estar sucediendo. — respondió suavemente. — Ella lo necesita en este momento. No están los ánimos para discutir o abandonarla. Sakura vivió un trauma que es más terrible de lo que cualquiera de nosotros ha vivido y sigue acá, intentado mostrarse tranquila, aunque es evidente que no es así. — agregó, algo compungido. — En cierto modo, acepté lo que solicitó Mebuki porque sé que esa chica te necesita y si le pasa algo a ella, te pierdo a ti y no puedo imaginar eso ahora. — apretándola por la cintura, instó a que Tenten lo abrazara por el cuello, para aspirar con mayor violencia el aroma que emanaba de su chica. — Cuando Itachi me avisó lo sucedido, creo que perdí horas de vida, Tenten. Me imaginaba la situación donde estuvieras tú en el auto con ella, como lo han hecho muchas veces y que fueras tú la que estuviera en una camilla en este momento. — su agarre se afianzó con violencia. — Eso estremeció mi cabeza y te lo verbalizo ahora, porque con todo lo que hemos pasado y demás, poco tiempo he tenido para mostrarte cuan relevante es lo sucedido para mí. Me mataría verte herida o muerta, cariño. Estoy tan enamorado de ti, que no quiero saber que te lastimas o que algo te suceda y si yo soy el culpable de eso, necesito saberlo, porque estaré fallando a la palabra que yo mismo me comprometí.
— Ay, Neji, no sabía que te sentías así. — le confesó la chica, alejándose para mirarle sus ojos alabastros. — De haberlo sabido, podríamos haberlo conversado con anticipación y así no haría mis berrinches de niña pequeña porque no puedo tenerte conmigo por las noches.
— En este momento, el estar separados es el menor de mis conflictos. Te quiero viva y amándome, con eso me conformo. — dijo Neji sonriendo.
— Intentaré no fallarte en el primer punto. En el segundo no cabe duda: te amo, Hyuga. — Neji meneó la cabeza a las palabras de la castaña y culminó la escena con un beso profundo que los dejó jadeantes.
Bajando del carro y luego de varios besos más, junto con una palmada en el trasero de su novia, Neji la dejó entrar a la casa y se despidió del lugar con tranquilidad. Lo que le carcomía, ya había sido dicho y lo único que le preocupaba en ese momento era la seguridad de su chica, sin nada más.
Tranquilo como estaba, se bajó de su auto en el estacionamiento del departamento y luego de saludar al guardia, subió al ascensor tarareando una melodía con sus labios, mientras le escribía a Tenten que estaba llegando a casa para que no se preocupara. En eso estaba concentrado, que no reparó en la figura alta que se presentaba frente a él, afuera de su departamento y con los ojos rojos, como si hubiese estado llorando.
— ¿Mei? — la guapa mujer se lanzó a sus brazos y lo abrazó fuertemente, sollozando desconsolada. Neji le puso una mano en la espalda por inercia, mientras su celular vibraba en la mano suelta, donde su chica le respondía que se portara bien. Iba super bien encaminado en eso ultimo, pensó con sarcasmo. — ¿Qué te pasa? — alejándose con un poco de brusquedad, pero evitando que ella lo notara, la miró directamente a los ojos.
Desde que habían terminado, no se encontraba frente a ella y a pesar de que la última vez que la vio, le dolió una parte de su corazón dejarla, tomando en cuenta todo lo que había significado en su vida, ahora no sentía nada más que un poco de pereza frente a su presencia. No podía negar que eso le sorprendió, porque estaba seguro, en su nebulosa mental, que a esa mujer la había querido mucho. No obstante, era evidente que era un juego de su cabeza ya que no tenía ese tipo de sentimientos. Probablemente solo era una mujer que le sirvió para perpetuar su completa soledad y por eso se amoldó tan bien a su vida, haciéndolo sentir en una nube tóxica.
— Sé que estás con la diseñadora. — le dijo entre hipidos, secándose sus lagrimas con premura, evidenciando el papel de víctima que no le quedaba ni un poquito. — Y me alegro. Supongo que fui una imbécil que nunca supo valorar lo que era tú.
— Mei, no tengo tiempo para hacerle una radiografía a lo que fuimos. — rascándose la frente, Neji pensó en qué manera escapar de esa situación. — Nos separamos y estuvo bien. Ya no existía lo de antes y no veo lo malo en ello.
— Pues si hubo una tragedia. — le dijo la mujer, mirando fijamente los ojos blancos del pelilargo. — Estoy embarazada y es tu hijo, así que aunque no quieras hacerle radiografía a esto, tendrás que hacerlo. No me interesa ser mamá soltera.
¡Oh, mierda!
2.
Flash back
— No quiero ser metiche, pero ¿me podrías explicar que te pasó? Me preocupas. — declaró la pelirosa. Nozomi cerró los ojos, evitando de ese modo que Sakura e Ino se dieran cuenta de la humedad que los cubrió. — Sabes que cuentas con nosotros y sé que todo esto es un verdadero despelote, pero queremos ayudarte.
— Iba camino a un tercer trabajo, pero fui interceptada por unos chicos quienes me robaron y golpearon. — les respondió con voz suave y decaída. — Shikamaru me estaba buscando y según lo que me explicó, un compañero de trabajo le dijo hacia donde iba y por eso me encontró.
— Ay, cariño, ¿Qué te robaron? — Nozomi se alzó de hombros frente a la pregunta de la rubia, quien le tomó la mano sobre la encimera de la cocina.
— Apuntes de clases y mi celular, además del poco dinero que había juntado para pagar esta semana del alquiler. ― les comentó en un susurro sutil. ― De igual forma, no se preocupen, porque hoy en la tarde tengo mi habitual trabajo en el motel y me alcanzará para dar una parte del arriendo a mi casero.
Sakura hizo una mueca e Ino la miró largamente, bajando la mirada sutilmente. La pelirosa supo que era momento de explicar la verdadera situación a Nozomi, sin pintarle la realidad.
― No existe forma, en este momento, que justifique la salida de la mansión. No sé si lo que te dijo Itachi fue muy vago o si Shikamaru te adentró de forma adecuada en el tema, pero la verdad es que hay gente a mi alrededor que me quiere muerta y como medida de seguridad, porque te han visto conmigo y hemos compartido espacios los cuales han sido retratados por periodistas, es que tu vida también está en riesgo. ― Nozomi abrió la boca para intentar justificar que no era necesario que la protegieran, que ella sabía defenderse y que dudaba de que fuera un punto blanco para esos maquiavélicos, pero Sakura no le permitió hablar. ― No estoy hablando de que te darán un escarmiento y te soltarán. Hablo de posibles torturas y asesinatos. A esta hora uno de mis guardaespaldas está internado por lesiones provocadas por una bomba, así que Nozomi, no tienes permiso para salir. Respecto al dinero, yo lo compenso, porque se entiende que esto no es un problema tuyo y que yo te metí en la ecuación, impidiendo que realices tu vida de forma habitual.
― ¡Sakura, no aceptaré! ― le dijo la pelinegra, negándose rotundamente a la realidad donde ella fuese mantenida por sus amigas. ― No puedo aceptar el dinero gratuitamente. Al menos déjame trabajar limpiando la mansión o cuidando algo.
― Nozomi, eres parte de nuestro grupo. ― le dijo Ino, interviniendo en la conversación. ― Y si te incomoda, pues te aguantas, porque no quiero pensar que te ataquen. Ya bastante estrés tenemos con saber que los chicos tienen que salir de acá sí o sí como para agregarte a ti en ese grupo de desprotección. Tengo claridad que no vienes de una realidad amigable, pero aprovecha esta instancia y a los amigos que tienes para que te ayuden y sostengan mientras todo esto se soluciona.
― También me enteré de lo de tu beca. ― agregó la pelirosa, intentando ser lo menos invasiva, pero sí clara con la guapa futura médico. ― Itachi hizo llamadas para saber cuánto afectaría que faltaras un par de semanas a la universidad y ahí se enteró de que trabajas mucho porque te falta un 25% por pagar de toda tu escuela…
― ¡Ni se les ocurra! ― chilló Nozomi, llenándose nuevamente sus ojos de lágrimas y bajando del taburete en el que estaba sentada, caminó hasta la sala encontrándose con Chiyo. ― Disculpe, ¿me podría decir donde hay un baño de visitas? ― le preguntó incomoda. Todavía no se adecuaba al lugar, tomando en cuenta que solo había pasado una noche ahí.
― Niña, ¿qué le pasó? ― Le preguntó la añosa mujer, viendo como comenzaba a hipar y sus hombros temblaban. ― ¡Ay no, no llores! ―le pidió con clemencia y viendo como apretaba sus manos. Las lágrimas de Nozomi eran gruesas. ― ¡Sakura, trae un vaso con agua y azúcar! ― pidió Chiyo, instando a Nozomi a sentarse.
Rápidamente la pelirosa e Ino estuvieron frente a Chiyo y Nozomi, alterándose al verla tan quebrada.
― No quise asustarte, Nozo. ― le dijo Sakura, arrodillándose frente a ella, tomándole las manos temblorosas y ayudándole a que bebiera del vaso con agua. ― Quiero ayudarte y tengo los medios.
― No… no… no puedo… pagarlo… ― hipeó la morena, siendo abrazada por Ino en un costado, mientras Chiyo le sobaba la espalda. ― Yo… quisiera… quisiera… pagarte,… pero… pero no… puedo.
― No me importa, Nozomi. Tengo más dinero del que voy a necesitar en toda mi vida y saber que lo estoy utilizando en una chica genio como tú, me hace sentir feliz. ― le comentó Sakura, limpiándole las lagrimas. ― Ese dinero irá en pos a pagar lo que falta de beca y una cantidad se depositará para tus gastos. Esto no es solo mío, si no que Itachi y Neji también quisieron ayudar. Además tú haces gestiones hermosas como ir en ayuda de los niños más desprotegidos del sistema. ― le recordó con ternura ― Tu corazón es enorme y sé que es una plata que está bien invertida.
― Nozomi, aprovecha esta oportunidad. ─ le sugirió Chiyo. ─ Sé lo que es tener que levantar una familia desde cero y con problemas que son más grandes que nuestros sueños, pero si los chicos te están dando esto, tómalo.
― Nozomi, no nos dejes con la mano estirada. Déjanos ayudarte. ─ le rogó Sakura, pasando sus pulgares por encima del dorso de su mano en un gesto contenedor.
Acongojada, Nozomi miró largamente a Sakura y por instinto se tiró a abrazarla, sollozando profusamente y dándole las gracias en repetidas ocasiones.
― No… tendré… más… trabajo. ― dijo la chica, inconexamente.
― Solo dedícate a estudiar y ser la mejor. ― Y alejándose d ella, Sakura se limpió las lagrimas, porque era una llorona que tampoco podía contener las emociones. ― Sobre tu alquiler no te preocupes. Dame los datos y le hacemos el deposito a tu casero.
― No, Sakura, ya bastante me ayudas con la universidad. Yo veré como soluciono el tema del alquiler. ― respondió más recompuesta, dándole otro sorbo a su vaso. ― Además, hay cosas que prefiero queden en la privacidad de mi vida y el alquiler es una de esas. ― respondió Nozomi sucinta.
― Me parece bien. Estamos aquí para apoyarnos y en eso nos enfocaremos durante un tiempo. ― respondió Sakura, abrazándola otra vez junto a la compañía de Chiyo e Ino. Estaban completas.
Fin Flash Back
― Hola, Shika. Pasa, pasa. ― sonriente y amable, Tenten lo llevó hasta la cocina, lugar de reuniones de todos en la casa. Posiblemente era porque ahí se encontraba Chiyo y Hayato, junto a los señores Li, cocinándoles cosas ricas a las chicas y dándoles de comer a esa tropa de personas hambrientas. ― Chicas, llegó el coletas. ― dijo la guapa castaña, guiñándole el ojo y sentándose a un lado de Sakura.
― ¡Shikamaru! ― susurró Chiyo, agarrándose el pecho con obviedad. Shikamaru alzó una ceja frente la escena, al igual que el resto de todas las chicas, mientras Sakura comenzaba a reír.
― Que mi abuelo no sepa, pero mi abuela te ama, Shikamaru. Dice que eres el más guapo de toda la banda. ― Todas se rieron frente a la incomodidad de Shikamaru, más aun cuando este se rascó la nuca. ― No te preocupes, Hayato ya dejó las costumbres yakuza, aunque créeme que manejar una katana es algo que nunca saldrá de su ADN.
― Gracias, Sakura. Necesitaba reconfortarme con esa información. ― haciendo gala de su gentileza, Shikamaru se acercó a Chiyo y luego del bochorno y unas pocas fotos, le permitió acercarse a la verdadera persona que quería ver en ese momento. Con su mejilla amoratada, sus ojos grandes y expresivos, y su cabello corto tras las orejas, Shikamaru solo pensó en lo linda que era. ― ¿Cómo estás? ― le preguntó suavemente. La chica seguía algo incomoda y sonrió fríamente.
― Bien. ― respondió lacónicamente, mirando de reojo a Tenten, esperando que la castaña la acompañara, pero esta, junto con Ino y Sakura se levantaron de la isla y con un gesto sutil, instaron a Chiyo a hacer lo mismo. La añosa mujer le tocó el hombro a Nozomi al pasar y le infundió tranquilidad con dicho gesto. ― ¿Qué haces por acá?
― Quería saber cómo estabas. ― le dijo Shikamaru, acercando su mano a la mejilla herida, para tantear el moretón. Nozomi por inercia se echó hacia atrás y se bajó del taburete. ― Pues tal parece que bien. ― agregó irónico el pelilargo.
― Es que no veo la razón de qué haces acá. ― Le confesó ella, mirándolo fijamente. ― No quiero verme envuelta en algo extraño, porque tú tienes pareja, y a pesar de que somos amigos, el mundo no ve bien que los hombres con novia tengan amigas a las cuales van a ver. ― Shikamaru alzó la ceja y se apoyó en el mármol de la isla, bufando.
― Primero: que machista tu comentario y segundo: no tengo pareja. Lo que viste fue solo una junta con mi ex novia para recordar, por doceava vez, que seguiremos separados hasta el final de los tiempos. ― aclaró Shikamaru, esperando ver alguna reacción por parte de Nozomi, pero solo se ganó un leve ajetreo de los hombros de la chica, mientras se volteaba, dándole la espalda. ― ¿Podrías decirme qué te pasa?
― No. ― respondió la chica con brusquedad, cerrando los ojos con fuerza y arrepintiéndose de evidenciar un sentir. Los sentimientos en su vida estaban muy vetados y los limitaba a las cosas simples como reemplazables. No quería involucrar más inestabilidad de la que poseía por nacimiento.
― Ok, sacaré deducciones apresuradas y esto puede terminar mejor o peor. ― Amenazante, caminó hasta donde la chica y se posó a su espalda, muy cerca de ella, pero sin tocarla. Nozomi lo sintió, pero escapar era un acto demasiado cobarde para alguien que siempre había sido valiente por necesidad, así que haciendo de tripas corazón, se quedó quieta en el lugar, apenas respirando. ― Asumo que verme con Temari te descompuso el día, tomando en cuenta lo mucho que me he acercado a ti el último tiempo. ─ comenzó a decir el moreno. ─ No digo que tengas sentimientos románticos hacia mí, pero si tengo claro que algo te sucede con mi presencia. Y frente a eso, Nozomi, tienes dos opciones: ― le susurró en el oído, encarcelando su espacio. ― o te enfrentas a esos sentimientos que te comen la cabeza, pero en tu sensatez eres incapaz de descifrarlos, porque son demasiado mundanos para alguien tan inteligente como tú o finges que no existo y te sigues alejando de mí, impidiéndome entrar en tu vida y ser un compañero.
― ¿Qué pasa si… si soy peor…? ― girándose con brusquedad, Nozomi se encontró de frente a Shikamaru, quien no esperaba que eso ocurriera, se descolocó al verla tan cerca. Estando a esa distancia, pudo ver sus ojos grandes, cubiertos por frondosas pestañas, como también su nariz salpicada por sutiles pecas, y una boca gruesa, roja como fruta, pero dura en una línea de estrés y cansancio notorio, que no podía esconder con su frialdad. ― No sabes… no sabes mi historia. ― replicó nuevamente, tartamudeando de miedo. ― ¿Quieres conocer a Nozomi? Pues escucha.
Y tomando palco, se alejó de él, para empezar a hablar.
― Soy hija del abandono. Padre militar, madre prostituta. Se conocían de niños, pero no había amor, sino que deseo y necesidad de fornicar. ― Shikamaru alzó una ceja al percibir la dureza de sus palabras. ― Lamento si soy muy procaz, pero no es una historia de princesas. ― comentó la pelinegra con falsa emoción. ― Mi madre se vendía por un par de pesos y así conseguía drogas. Nací con el síndrome de abstinencia en todo su apogeo y las autoridades japonesas decidieron qué, a pesar de que mi mamá era negligente y drogadicta, era mejor eso que agregar otro niño al sistema, así que 15 días después de nacida fui encontrada con principio de hipotermia y una neumonía que me estaba matando. Nuevamente el estado prefirió a mi madre que los entes estatales, terminando en una pieza llena de humedad, pero con "mamá". ― bajando la cabeza, tomó aire. ― Los primeros 3 años de mi vida están borrados completamente de mi cabeza, pero desde los 4 que empecé a crecer a pasos agigantados. Mientras los niños estaban recién comprendiendo el mundo, yo ya leía y me preocupaba de darle la medicación a mi madre porque, ¡sorpresa! ― gimió abrumada. ― tenía sida.
― Nozomi… ― susurró Shikamaru, alzando una mano para acercarse a ella y tocarla. En ese punto fue cuando la chica se dio cuenta de que estaba llorando. ― No tienes por qué seguir con esa historia.
― Es mi historia, Shikamaru. El mundo me la debe, así que tienes que escucharla. ― secándose las lagrimas con cuidado, prosiguió. ― Después del diagnóstico de sida, le pusieron un pellet y la desintoxicaron en un centro comunitario. Gracias al cielo, le permitieron estar conmigo en el lugar, así que tuve una cama donde dormir por las noches, tres comidas diarias y un baño donde bañarme durante 6 meses. Fue la gloria. — sentenció con dolor. — Ya "recuperada", pero con el virus matando su ser, mi madre quedó embarazada. No me preguntes cómo, ni donde, porque no sé esos detalles. Solo sé que 7 meses más tarde nació mi hermana, la niña más bonita que he tenido la suerte de conocer. Yo, con mis escasos 6 años de vida, me preocupé de que mi hermana comiera, su pañal estuviese limpio no le faltara contención. Si yo había sobrevivido, ella con mi cuidado tendría más chances de estar bien, al menos así pensaba. No obstante, casi al año de vida, mi hermana empezó a perder su movilidad y dejó de balbucear, al poco tiempo quedó paralizada y ciega, para que casi a sus 2 años, muriera agonizante y con dolor. Nunca supimos el diagnostico. La gente pobre no tiene derecho a una muerte digna, ni tampoco a saber que lo mató. Solo tuvimos que ver como la metían a un ataúd y en una ceremonia de 10 minutos la bajaron a una fosa común, dejándonos a mí y a mi madre en un estado catatónico.
Shikamaru dolido, atormentado y sintiéndose devastado por dentro, la jaló por la nuca y la encerró en un abrazo, apegándola a su pecho.
― Tranquila, ya pasó. ― le susurró contra el cabello, mientras acariciaba su espalda y el sudor de su cuello. Nozomi se dejó llorar. No lo hacía desde la noche anterior y antes de eso, llevaba años sin reparar en el dolor que sentía, la culpa y rabia de su realidad. ― Ahora entiendo porque ayudas tanto a esos niños. Son tu hermana.
― Si tuviese los conocimientos que tengo ahora, quizás podría haberla salvado. ― le murmuró entre lágrimas, llorando ferozmente. ― No tendría el peso de mi hermana muerta y mi madre alcohólica. No pude salvarla, ni tampoco a mamá.
― Tu mamá es adulta y si no quiere hacerse cargo de su problema, no puedes seguir luchando con eso. ― alejándola para mirarla a los ojos. ― No llores por lo que no pudiste reparar. Tenías manitos pequeñas e hiciste lo que tenías a tu alcance. Ahora tienes manos grandes y puedes ayudar a esos pequeños sin problema. ― Besándole la frente, la volvió a acercar a él y apretó entre sus brazos, reconfortándola de ese modo y calmando su tristeza. ― Gracias por confiar en mí.
― Gracias a ti por escucharme. ― Le respondió ella, agradecida por el abrazo y sintiéndose muy protegida, como nunca lo había sentido. ― Gracias por existir. — susurró desahogada.
― Nozomi. ― llamó Shikamaru, y volviendo a alejarse, se miraron a los ojos fijamente, como en la antesala de un momento épico, sin embargo la caída de un plato detuvo todo y los sacó del trance, donde quizás hubiesen avanzado a una cercanía inesperada, pero muy agradable. De igual modo no lo sabrían porque el momento había acabado.
― Como sea. ― dijo ella, alejándose completamente del alcance de Shikamaru y sonriendo con algo de desconsuelo por el momento perdido. ― Ahora tengo que esperar estas dos semanas y volver a trabajar, aunque en un solo lugar. Necesito dinero para pagar el alquiler del espacio donde vivo con mi madre. No es un palacio, pero está alejado de los lugares que frecuentaba para drogarse. Al menos pude salvarla de una adicción. ― bromeó sin gracia.
― Escuché de boca de Neji que ayudará con lo restante de tu beca. ― Nozomi asintió a la "no pregunta" del coletas, incomodada por su mirada dura. ― Yo también quiero ayudar, así que mis amigos no serán los únicos que hagan parte de este trabajo. Además de eso, ya conociendo tu historia, déjame ayudar a tu madre. Podemos buscarle un lugar mejor para que viva y mientras termina tu carrera, yo lo pago.
― No, Shikamaru. No puedo aceptar. ― Le dijo ella, orgullosa.
― Nozomi, si tu madre no está bien, tú tampoco lo estarás y vivir con esa preocupación afectará mayormente tu desempeño. ― le hizo ver el moreno. ― Sé que eres una de las mejores de tu generación, pero sin tanta carga, serías por completo la mejor, además de que ella estaría bien. Puede ser incluso un centro de rehabilitación.
― Shikamaru mi mamá es una mujer que no se mantiene por sí misma. ― le confesó. ― Ella ya no tiene movilidad, está prácticamente prostrada. El estado nos dio una asistente social quien la visita diariamente y procura que no le falte nada, pero ella necesita tratamiento de salud las 24 horas. Pagar eso es demasiado costoso.
― Pues conseguimos una clínica que tenga todas las adecuaciones. ―le resolvió Shikamaru. ― ¿Cuánto le queda de vida a tu madre, Nozomi? ¿No quieres brindarle los mejores cuidados ahora que tienes el apoyo para hacerlo?
― Sí, pero yo no puedo pagarte ahora. ― Shikamaru enroló los ojos con agotamiento, dispuesto a prender un cigarrillo, pero lo detuvo el pensar que su fan número 1, Chiyo, lo mataría si hacía esa grosería en su amada cocina. ― Hablo en serio.
― Págame cuando estés trabajando y seas una doctora de renombre que cura a niños y ancianos con enfermedades raras. ― sonriendo de oreja a oreja, Shikamaru le puso el sobrenombre por el cual la reconocería siempre de ahora en adelante. ― No te pongas pesada, doctora "Jaus".
― Haremos un contrato y ambos lo firmaremos cuando lleguemos a un acuerdo. ― advirtió la chica. Shikamaru la ignoró y sacando un pedazo de servilleta de papel que se encontraba cerca y con un lápiz que siempre guardaba en sus bolsillos (por si le llegaba la inspiración), escribió el siguiente párrafo.
Nozomi le devolverá todo el dinero a Shikamaru cuando se gradúe y lleve años ganando dinero descubriendo y curando nuevas enfermedades.
Pd: Este dinero no se cobrará en caso de que las partes involucradas se terminen casando.
Firma Shikamaru _ Firma Nozomi.
La chica alzó la cabeza al leer eso último. ¿Shikamaru sabía lo que estaba diciendo? Al parecer sí, porque se veía bastante pagado de sí mismo.
Maldito infeliz, lo tenía todo planificado y firmando, la tierra se remeció bajo los pies de ambos. Ese contrato llevaba su escrito con sangre. Estaban jodidos (y enganchados) para siempre.
3.
― Akane, comunícame con Hidan, por favor. ― Fugaku, sentado detrás de su escritorio de roble y cubierto de muchos papeles, se volteó en su silla de ejecutivo y miró Tokio a sus pies. La empresa familiar Akatsuki, tenía edificios alrededor de todo el mundo y oficinas en las capitales más importantes, pero ese monumento en el cual se encontraba era el más grande de todos. Una torre de 57 pisos, acompañados de la más exquisita arquitectura y donde todo su conglomerado se manejaba desde ahí. Ese era uno de sus grandes orgullos, solo por debajo de sus hijos. Y como sus hijos eran su más grande amor, no podía ignorar lo que estaba sucediendo con uno de ellos y su relación cercana con un miembro desertor de los yakuza.
─ Señor Uchiha, Akane me avisó de su llamado. ─ preguntó un presuroso y muy servicial Hidan, entrando a la oficina luego de llamar a la puerta. ─ ¿En qué puedo ayudarle?
Fugaku se volteó nuevamente en su silla y sacando algo de un cajón, tiró una carpeta gruesa sobre el escritorio. Al abrirla, la foto de la cedula de identidad de Sakura fue lo primero que se vio, junto con sus datos personales más característicos.
─ Necesito que me averigües todo sobre ella. Yo solo conseguí encontrar información respecto a sus estudios y lugares donde vivió, pero no hay claridad respecto a su padre, como ejerció este hombre y por qué los yakuza saben de su relación filiar con Hayato Ebino.
─ ¿Hayato Ebino? ─ dijo Hidan, tragando fuerte. ─ Él está muerto y por lo que se sabe, no dejó parentela.
─ Sakura es nieta de Hayato. ─ Ambos guardaron silencio. ─ Sé que es algo muy importante lo que te estoy pidiendo y probablemente haya que inmiscuirse en espacios de mucho peligro, pero necesito saber todo lo que rodea a lo que sucede con Sakura. Ni siquiera ella tiene claridad respecto a su realidad.
─ ¿También es nieta de Chiyo? ─ Fugaku asintió a la pregunta del pelimorado. ─ Esto es un caso muy importante, jefe. No quiero que piense que no quiero hacerlo, pero sus aristas son muy peligrosas. Hablamos de clanes enemigos. Todos saben que tanto Hayato como Chiyo están muertos.
─ Lo primero que debes saber es que no es así. Ambos están vivos y Sakura ha sido víctima de varios atentados. ─ pasándose la mano por la cara, prosiguió. ─ Si no averiguo lo que sucede ahora, usando todas las influencias que poseo, probablemente pronto estemos metidos en un embrollo mayor, donde mi hijo también puede estar sentenciado a muerte.
─ Mierda. ─ murmuró el hombre, cayendo de trasero en la silla que estaba frente a Fugaku. ─ Está bien, buscaré toda la información.
─ Ahí está lo más básico, junto con el nombre de su padre, que es lo único que logré conseguir sobre él y una fotografía, porque estuvo en un hotel donde se hospedó Sakura en Estados Unidos. ─ Hidan pasó por cada una de las hojas, viendo fotos, registros e información. ─ Creo que ese hombre tiene mucho que ver con lo sucedido con su hija y que de algún u otro modo, está involucrado directamente con los victimarios de Sakura. No sé de qué frente estará, si protegiéndola o sentenciándola, pero necesito saber eso a la brevedad.
─ Trataré de ser rápido y certero con la información. ─ le aseguró el hombre. ─ Tengo algunos informantes metidos en submundos y creo que con ellos podría conseguir algún hilo del cual agarrarme. ─ Fugaku asintió con solemnidad, mirando los ojos verdes de Sakura en la foto y su sonrisa pequeña, pero traviesa. ─ Será costoso.
─ No hay problemas con el dinero. ─ confirmó Fugaku, sacando la chequera de inmediato y desembolsando una cantidad grosera. ─ Hace lo que tengas que hacer, pero tráeme información que valga todo este despliegue. Quiero la verdad y proteger a mi familia.
─ Sí, señor. ─ Y levantándose, Hidan salió con la carpeta en sus manos, dejando a un pensativo Fugaku, quien agarrándose las sienes, masajeó esperando que la jaqueca que se le estaba aproximando, menguara de alguna forma.
─ Señor Uchiha, su hijo Itachi se encuentra acá. ─ la voz de Akane lo sacó de sus pensamientos y con una afirmación, esperó la entrada de su primogénito.
─ Papá. ─ Itachi, alto, sonriente y con una facilidad para moverse en el mundo que ocupaba, se acercó a su progenitor y le dio un gran abrazo. Los Uchiha no demostraban emociones, eso era sabido, pero luego de lo acontecido, el mundo era demasiado rudo para no evidenciarle a su familia cuan importantes eran. ─ ¿Cómo estás? Te ves agotado. ─ le preguntó luego de sentarse frente a él como anteriormente estuvo Hidan.
─ Semanas muy duras, hijo. ─ le respondió Fugaku, acomodándose en la silla.
─ Vi salir a Hidan antes de entrar. Iba con una carpeta, así que es evidente que algo planeas. ─ con su insigne perspicacia, Itachi sacó conclusiones rápidas respecto a la reunión que anteriormente había tenido su padre.
─ No creerías que me quedaría con los brazos cruzados, Itachi. ─ el pelilargo negó, sabiéndolo con claridad. ─ Quiero toda la información que se pueda recabar respecto a Sakura y su entorno. Necesito protegerla desde el conocimiento y no con los ojos vendados como los tengo ahora.
─ Me parece una buena maniobra, papá. No te la critico, porque yo mismo lo hubiese hecho si no estuviese tan metido en mi propia mierda. ─ confesó Itachi. ─ Tomé muy a la ligera la situación y ahora me arrepiento, así que cuentas con todo mi apoyo y estoy casi seguro que con el de Sasuke, pero… ─ alzando las cejas, ambos hombres se comunicaron. ─ Exacto: Sakura te odiará cuando se entere.
─ Ojalá logre ver que esto lo hago por cuidarla, no porque la considere inferior a nosotros. ─ respondió Fugaku, sobándose los ojos. ─ Reconozco que en un principio no me gustó la elección de tu hermano, porque es una chica muy diferente a nosotros en muchos sentidos, pero es evidente que el amor triunfó y me agrada bastante. Al igual que Ino. ─ Itachi tosió incomodo, acomodándose mejor en su asiento. Había tenido poco tiempo para hablar respecto a Ino con su padre. ─ ¿Será necesario que haga las averiguaciones respectivas sobre ella al igual que con Sakura? ─ el pelilargo negó, rascándose la barbilla como siempre lo hacía cuando estaba nervioso.
─ Ya hice las mías y créeme, sé cómo manejar el tema. ─ aseguró el primogénito de los Uchiha, recordando lo que odiaba a su suegro golpeador, a su suegra oportunista y al ex pederasta de Ino. ― ¿Por qué me mandaste a llamar?
― Quería hablarte sobre la empresa, Itachi. ― haciendo uso de su desplante y vozarrón, Fugaku se puso serio, aumentando la tensión del espacio. ― Akatsuki no puede morir y menos quedar en manos de personas que no lleven la sangre Uchiha en sus venas. ― declaró con fervor. ― Llevamos comandando este lugar desde su creación, hace 3 generaciones atrás y me duele pensar que tendré que traspasarla a cualquier socio mayoritario de la planilla, porque ustedes se dedicaron a otras carreras.
― Sabes de sobra que yo estaba preparándome para tomar tu lugar. ― le recordó Itachi. ― Y aprovechando esta conversación, espero que no te sorprendas, pero estoy pensando en dejar la carrera de Sasuke, porque ya todo está estable y confío plenamente en sus decisiones, para tomar de lleno lo que era mi plan inicial y que es acercarme a la cabeza de la corporación. ― Los ojos de Fugaku brillaron con premura y comenzó a sonreír. ― Sin embargo, quiero dejar algunos puntos claros: no seré más el manager de Sasuke ni de la banda, pero tampoco dejaré por completo de lado los compromisos que tengo con ellos. Para mí es muy importante estar cerca de mi hermano, porque me da mucho miedo vivir nuevamente lo que vivimos. Por otro lado, quiero tener tiempo para mí y para mi relación con Ino. No me enfrascaré completamente en el trabajo ni haré viajes eternos, así que mi sugerencia es crear una junta directiva, donde yo pueda comandar, pero teniendo el apoyo de todos los cabecillas de este lugar. Y en esta junta directiva, sí o sí debe estar Sasuke, porque parte de la corporación, es parte de su legado y se merece ese espacio.
― Sin lugar a dudas apoyo lo que estás diciendo y creo realmente en tus palabras. Sasuke merece estar presente en la toma de decisiones y hacerse participe de este lugar, además que, si algún día llegase a tener hijos, estos son herederos naturales del espacio que estamos creando y con una junta directiva procuramos la nula competencia dentro de nuestra familia. ― Elucubró el hombre, sonriendo porque la reunión que había planificado, estaba saliendo mejor de lo esperado. ― Por lo demás, créeme que tienes facultades para decidir lo que quieras y que no te estoy obligado a que asumas prontamente con todo esto, si no que cuando te sientas por completo preparado para hacerlo y dejes saldado todo con tus gestiones.
― También tengo varias ideas para agregar negocios. Me gustaría que Shisui también estuviera presente con sus negocios nocturnos que son muy rentables. Igualmente que tío Obito con tía Rin, que han hecho de los sistemas de audio un verdadero lujo y en este momento están compitiendo directamente con grandes nombres de la industria. ― Fugaku asintió, alabando la capacidad de su hijo para vislumbrar negocios de gran calidad. ― Sé que Akatsuki es una multinacional conocida por su rubro latente en fabricación y producción de elementos esenciales para la vida humana, pero creo que podemos agrandarla un poco más y darle el espacio a nuestra familia que ha quedado rezagado por culpa de una herencia poco equitativa.
Nuevamente Fugaku agradeció la visión de su hijo, ya que él jamás hubiese determinado algo tan necesario para su familia, porque se había dedicado de lleno a agrandar la empresa como estaba y no darle el espacio que se merecían el resto de los Uchiha.
― Creo que es hora de que hablemos con la familia. ― sugirió Fugaku, sonriendo de oreja a oreja.
― Creo que tienes toda la razón, papá. ― Y, dándose la mano, sellaron por completo el trato. Ya vendrían las burocracias, por ahora solo quedaban las palabras de un padre con su hijo y viceversa.
El cielo brilló más fuerte que nunca.
4.
Horas antes…
La pelirosa se detuvo completamente en estado de estupor. Apenas respiraba, temiendo que al hacerlo, algo fuese a explotar dentro de ella, como las emociones que pululaban en su cabeza sin parar, creándose escenarios que la dejaban completamente devastada y llena de temores que creía ya no tener en su interior.
Anonadada y consternada, escuchó el pitido del ascensor cerrarse. Alzó la vista, sin fijarse como Sasuke corría hacia el cubículo, para interceptar el cierre del armazón metálico, lográndolo con una gran habilidad desplegada.
― Sakura. ― llamó el moreno, asustándola. La pelirosa seguía muda, mirándolo sin expresión. Apenas lograba moverse de su estado catatónico. ― Mierda, mi amor, no es lo que crees.
― Sasuke, por una vez di la verdad. ― dijo Erika desde atrás, desdeñosa y petulante, mostrando una faceta que Sakura jamás había visto en ella. ― Lo siento, linda, pero tu hombre aquí…
― ¡Cállate! ― gritó Sasuke, aterrado, tomando por los hombros a la pelirosa. ― Mírame, Sakura. Te prometo que esto no es nada extraño. Ella vino a hablar sobre el guión y la dejé pasar, porque en verdad creí que se refería a eso. Llegó hace menos de 10 minutos y lo único que hemos hecho es conversar respecto a nuestras escenas, sin ningún interés romántico de por medio. ― aseguró con vehemencia, gesticulando con amplia brusquedad.
― No le mientas, Sasuke. Merece saber la verdad. ― acercándose a la pareja, Erika se dirigió directamente a la pelirosa. ― A ver, Sakura, como supongo sabes, con Sasuke tuvimos una historia que acabó en cuanto se puso de novio con Fuka. Yo no me entrometí, porque tanto él como yo teníamos claro conocimiento de lo que sentíamos y no era algo más que pasión…
― ¡Deja de hablar tantas mierdas, Erika! ― le gritó Sasuke, interrumpiendo sus palabras con evidente molestia. ― Sakura, puedo mostrarte las cámaras y verás que ella llegó hace 10 minutos. ― reiteró con pasión, desesperándose al no ver respuesta por parte de su novia. ― Sabes que la sala y todo el lugar tiene circuito cerrado. ― le recordó el moreno, intentando ser pensante y en busca de aclararle el panorama a Sakura para terminar de una buena vez con esa tontería. Sasuke no entendía que mierda le pasaba a Erika para estar actuando así, sobre todo cuando lo habían estado conversando algo sobre el guión y donde él se mostró completamente harto por su presencia en su propio hogar.
Sakura seguía completamente ida y consternada. Eso no era lo que esperaba encontrarse en cuanto pisara el departamento. A lo que más le temía era a encontrarse a un Sasuke que no quisiera hablarle, que la dejara ir y terminase su relación, pero ver a Erika ahí, toda empoderada y dominando la situación, era lo más insólito e inesperado de lo que podría haber sido sus imaginarios escenarios descabellados respecto a su visita. Era un giro que no hacía para nada atrayente la trama y la convertía en un despojo de emociones que apenas estaba logrando canalizar.
― La chica no es tonta, sabe que manejas todo para… ― comenzó a decir Erika, pero Sakura, saliendo de su trance, como si la verdad le hubiese llegado de sopetón, se dirigió a la pelinegra y plantándose frente a ella, le dio una cachetada que hizo un sonoro estruendo. La chica volteó el rostro y se lo afirmó con su mano, temblando y enrabiándose. ― ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Acaso eres un animal?!
Sasuke quedó pasmado, sin moverse ni medio milímetro.
― Nunca, en mi maldita vida, pelearé con otra mujer por un hombre. ― respondió Sakura, decidida y sibilante, como una serpiente amenazadora y llena de propósitos malévolos. ― Tampoco me rebajaré a competir por ser la ganadora en la competencia que se podría dar por estar en la cama de un tipo, pero si hay algo que no aguanto, es que me quieran tomar por estúpida. Dime quien te mandó, Erika. Dime quién te tiene tan agarrada que te está obligando a hacer este completo ridículo, poniendo en riesgo tu carrera. ― la mujer abrió la boca aturdida, haciéndose la ofendida. ― Cuando comenzamos a trabajar juntas, siempre me trataste bien y aunque noté tu devoción por Sasuke, durante meses no te interesó en lo más mínimo, solo mirabas desde lejos y aceptabas, pero de un tiempo a esta parte te ha dado por meter cizaña y buscar algo, ¿Acaso crees que soy imbécil y no me doy cuenta de lo que sucede a mi alrededor? Que quiera obviarlo es solo un gesto empático que tengo contigo para no humillarte todavía más, pero esto es más de lo que puedo aguantar y de lo que te voy a permitir avanzar, así que abre la maldita boca, si no quieres que corra a buscar directamente quien es el maldito o la maldita que te está extorsionando y lo reviente frente a tus propios ojos.
― ¿Crees que la vida es una teleserie? ― respondió Erika, sonriendo con maldad. ― Aquí solo somos Sasuke y yo, que no pudimos aguantarnos a quitarnos las ganas… ― Sakura se abalanzó sobre la mujer, enredado sus dedos en el cabello de ella, aferrándose como si la vida se le fuese en ello. Sasuke salió de su estupor y las intentó separar, más bien intentó que Sakura soltara a Erika, pero sus movimientos provocaban que los jalones de la chica fueran más fuertes, provocándole más dolor a Erika.
― Sakura, suéltala por favor. ― le pidió Sasuke a su novia, tomándole las manos y con el cuerpo intentado empujarla hacia un lado, no obstante, la pelirosa estaba sujetada a Erika como si sus manos fuesen verdaderas tenazas trabándose y ni a empujones lograsen soltarla. Sin embargo, pasado algunos segundos, escuchó las palabras de Sasuke y con algo de brusquedad, soltó su agarre de la chica y también se soltó del moreno, comenzando a caminar por el recibidor.
Sasuke entendió con ese gesto qué, en cuanto terminara con la chica, él sería el siguiente. Si lograba sortear esa prueba, podrían arreglar todo lo malo que viniera. Incluso el problema que había desencadenado la distancia era menos urgente que el problema en el que se encontraba en ese momento.
― Erika, habla, o te juro que destruyo tu carrera. ― le pidió la pelirosa. Erika se puso de pie con ayuda del moreno, quien seguía con el ceño fruncido mirando a su novia. Sakura simplemente lo ignoraba, como si no estuviera en la escena. ― En ninguna parte es querida la mujer que se entromete en una relación y por más que a mí me parezca una estupidez, porque la culpa la tiene la pareja que dejó entrar al "otro" y no el tercero, no dudaré en usar ese machismo para hacerte daño.
― No podrás, Sakura. Tengo un blindaje muy por encima del tuyo. ― respondió Erika, acomodándose el cabello y haciendo una mueca cuando un mechón quedó en su mano, declarándole que la menuda pelirosa sabía pelear mejor de lo esperado.
― Lo dudo: No tienes a Fugaku Uchiha de tu parte. ― respondió Sakura, con manos en la cadera y usando la influencia de su suegro a su conveniencia. ― Insisto, Erika, una respuesta sincera y nos ahorraremos muchos dramas. Dime quién te está obligando a humillarte así.
― ¿Qué vas a saber tú de humillación cuando sacas a colación que estás protegida por una familia de renombre, de la cual no dudas aprovecharte, y teniendo un novio que más de la mitad de la población mundial desea sin esconderlo? ― dijo Erika, escupiendo las palabras. ― Humillación es buscar que te tomen en cuanta cuando en verdad solo sirves para el sexo y no maquillen esa realidad para al menos hacerte sentir un poco mejor, menos objeto y más ser humano. Y sí, detesto a tu novio, porque lo quería y jamás se dio cuenta. Prefirió divertirse con mi cuerpo e irse con otra, para luego dejarla y mostrarle a todo el mundo que por fin estaba enamorado. ― girándose, la pelinegra miró a Sasuke con rabia y dolor. ― Fuka en algún momento me lo dijo: Sakura te hará pagar todo el daño que nos has hecho a lo largo de la vida, tomando y dejando de lado a quienes estuvieron ahí para servirte y satisfacer tus deseos, Sasuke. — escupió Erika.
― Nunca hice promesas que sabía no podría cumplir. ― mirando por sobre Erika, Sasuke miró a Sakura, quien estaba perdida en sus pensamientos y respiraba erráticamente. ― ¡Sakura! ― llamó, acercándose a la pelirosa.
Sakura estaba viendo borroso y sentía que el aire le faltaba. No, por favor, rogó internamente. No era el momento propicio para tener un ataque de asma que la dejara nocaut por varios minutos, pero el estrés que traía su cuerpo y toda esa escena la habían sobrepasado y dando un último respiro, comenzó a perder el equilibrio, luchando por no derrumbarse.
― ¿Qué le pasa? ― preguntó Erika, acercándose a la chica que comenzaba a ponerse muy pálida. ― ¡Sasuke! ― gritó, cuando vio que caía hacia atrás con dramatismo.
Sasuke estaba atento y la tomó en brazos, viendo como sus labios se ponían morados. El terror lo hizo sentir inútil y no lograba maniobrar.
― ¡Sakura, reacciona! ― el moreno vio como la pelirosa caía semi inconsciente, tomándose el pecho. ― ¡Busca a Peter y dile que me traiga el kit! ― gritó Sasuke. Erika dudó medio segundo, pero aceptando la orden, corrió en busca del rubio, pero este ya estaba entrando, con el kit en la mano y dando zancadas directo a la pelirosa que estaba en brazos de Sasuke, echada en el suelo y poniéndose azul. ― ¡Peter, el inhalador! ― cuando Sasuke tuvo el aparato en la mano, se lo puso en la boca a Sakura, logrando inhalarla. La pelirosa hizo el sonido de alguien volviendo a respirar después de estar ahogado por largo tiempo, tomándose la garganta y aferrándose al pecho de Sasuke, quien también respiraba muy asustado, sin esconder su pavor.
Sentados en el suelo, siendo observados por un pendiente Peter y una desconcertada Erika, Sakura comenzó a recuperarse de a poco.
― Perdón. ― murmuró Sakura muy bajito, siendo oída por Sasuke, quien la apretó contra su pecho y agachó la cabeza, abatido.
― Tomarás medicina, ¿me oíste? ― advirtió el pelinegro en un gruñido. ― Si vuelvo a pasar por esto, terminaré muriendo. ― le reclamó Sasuke, sin esconder su molestia.
― Te dio un ataque de asma. ― susurró Erika, recordándoles que todavía estaba ahí y se encontraba en completo estado de sorpresa e incomodidad. ― Pudiste morir. ― agregó, consternada.
― Basta más que un ataque para lograr matarme. ― le respondió la chica, sonriendo y olvidando por un momento el estrés de lo que había estado sucediendo en esa sala. ― Erika, por favor, dime quién te está mandando. ― le rogó Sakura, incorporándose entre los brazos de Sasuke, quién levantándose, la levantó con él, apoyándola a su costado.
― Fuka. Le debía un par de favores, así que, como sabía que había tenido algo con Sasuke en el pasado, quería aprovecharse de eso y hacer que me metiera. Creo que ella no se da cuenta que Sasuke no tiene ojos para nadie más que no seas tú. ― contó la chica, muy avergonzada. ― Dijo que podría ganarme un buen momento sexual con Sasuke y así lo arruinaba un poco por haberme lastimado. ― explicó, sin esconder su incomodidad por la estupidez que había hecho. ― Reconozco que me gustó la idea, pero verlo ahora tan aterrado, solo me demuestra que esto es real y que no importa la mierda que Fuka hable. Solo está celosa de que Sasuke tenga a alguien a quien amar.
― No lo vuelvas a hacer. No te mereces esto, ni siquiera por los huesos de este hombre. ― le dijo Sakura, alejándose de Sasuke, quien compungido, vio a su novia acercarse a Erika para darle un abrazo. ― Ningún hombre, ninguna billetera, nadie en el mundo, merece ser el centro de acción de ninguna mujer. Eres bella, inteligente y tienes más dinero del que tendrá cualquier mujer en el planeta. Puedes darte el lujo de hacer y deshacer, no permitas que te lo coarten porque una relación resultó mal. ― soltándola, le sonrió con sinceridad. ― De verdad que eres hermosa. Si él no te supo valorar, él es que se lo pierde. No merece que pierdas tu carrera de esta forma, ni te hagas enemigas solo por su comportamiento imbécil. ― Sasuke detrás de ellas hizo una mueca y más aún cuando vio a Peter tratando de tapar la sonrisa que le asomaba. No era fácil verse cuestionado por Sakura, pero no podía negar las palabras que estaba profiriendo.
Por otra parte, Erika estaba en shock y asintió por inercia, todavía aterrada por lo recién vivido. No estaba en sus planes llegar a un entendimiento de esa relación, más bien esperaba lograr que se quebrara. De una forma u otra, le lastimaba que Sasuke prefiriera una chica sin experiencia por sobre cualquier otra mujer en el mundo que podía estar mejor preparada y abastecida con atributos que la pelirosa evidentemente no poseía, sin embargo, era notorio que para Sasuke no había nada en el universo que se comparara a su chica y para él no existía en Sakura alguna falencia. De sus ojos salían miles de estrellas al mirarla y se deshacía con cada uno de sus gestos.
― Es hora de que Erika se vaya. ― dijo el moreno desde atrás, vislumbrando la escena con evidente incomodidad. Erika asintió respecto a sus palabras y se alejó un paso. Se sentía avergonzada.
― Quiero disculparme con ambos. No era la forma. ― mirando a Sasuke, la pelinegra continuó. ― Cuídala con tu vida, Sasuke. Protégela y amala. Escuché lo que pasó con su carro y sé que nada tiene que ver con una falla. Es muy raro que cada vez que la película avanza, algo sucede y siempre tiene que ver con Sakura. ― dándoles una sonrisa final y bajo la atenta mirada de ambos y de un Peter que se mantenía a distancia, Erika se fue al ascensor. ― No te la mereces, pero para tu suerte, la vida no se mide en meritocracia. ― señaló sin mirarlos, para luego perderse en el cubículo de metal dejándolos detrás.
Sakura miró a Sasuke y con una mueca, se dirigió al baño.
El pelinegro supo que estaba en un grave problema.
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Sasuke estaba en el dormitorio, sentado sobre la cama y mirando hacia el cuarto del baño, esperando que Sakura saliera para poder conversar. Ya dos veces se había acercado a la puerta para preguntarle cómo se encontraba y las dos veces había recibido un gruñido por toda respuesta, aparte de un "déjame en paz". Nadie podía discutirle que lo había hecho, evitando entrometerse, pero se encontraba en un estado de completa desesperación y para la tercera vez que se parara en busca de su novia, la puerta dejaría de estar, porque la iba a derribar de una potente patada.
Sin embargo, no fue necesario que siguiera insistiendo, porque Sakura salió del cuarto y cerró la puerta del baño con lentitud, logrando destemplar todavía más los nervios atenazados del moreno.
Sasuke se puso de pie y comenzó a hablar sin detenerse.
― Mi amor, le pedí a Peter que trajera las grabaciones de la casa para que veas a qué hora llegó al edificio, cuanto duró su viaje en el ascensor y que estuvimos en todo momento frente a la cámara, simplemente hablando del guion. ― Sakura, por primera vez desde que había salido del cuarto de baño lo miró, haciendo un gesto de decepción y suspirando hondo. Sasuke no pudo contra eso y se aferró a su cabello, pensando de qué modo rogar para ser perdonado. ― Sakura, no me mires así. Me haces daño. ― Transparentó el moreno, sin miedo a quedar en evidencia frente a los ojos de su novia. ― ¿Qué necesitas para creerme?
― No estoy molesta por encontrarla acá, Sasuke. ― aclaró la pelirosa, yendo hasta la cama para sentarse. Sasuke tomó de inmediato posición al lado de ella, para mirarla. ― Confió en ti, aunque reconozco que me sorprendió encontrarla. Además de que te deshacías en explicaciones, como acusándote. ― le reprochó Sakura, mirándolo de reojo. Sasuke asintió, aceptando todas las culpas. Era capaz de aceptar que había asesinado a Lady Di si con eso conseguía que Sakura lo dejara de mirar tan decepcionada. ― Estoy triste por ver en qué la convertiste.
― Pero… ― quiso interrumpir Sasuke, pero Sakura no se lo permitió, volviendo a hacer una mueca de dolor. El pelinegro le tomó la mano y para su suerte, la chica no se la quitó.
― Ella es una chica hermosa, Sasuke. Con una carrera gigante, dinero y estatus, pero se rebajó a esto solo porque quería vengarse, ¿eso no te demuestra que está mal? ― dijo Sakura, mirándolo con resentimiento. ― ¿Cómo no te diste cuenta que estabas lastimando gente en tu camino?
― Porque la única vez que me pesó haber sido quien fui, fue cuando te conocí. ― le respondió Sasuke, arrepentido. ― Enamorarme me ha mostrado que mi actuar anterior nunca fue bueno. Incluso el hecho de que sepas de que fui un drogadicto me avergüenza, porque a diferencia de ti, yo fui alguien que creció con todo, protegido por sus padres, cuidado por su hermano y con dinero a borbotones y aun así caí en las drogas y justifiqué mi actuar por encontrarme en un mundo duro. En cambio, tú creciste en una casa pequeña, con el terror de ser nieta de quién eres, con una madre que tenía 3 trabajos para poder pagar las deudas que le había dejado un padre ausente y, con todo eso encima, tú única maldad fue ser una chica rebelde que buscaba ser reconocida, pero nunca haciendo daño a nadie en el proceso. ― Sakura notó en sus palabras una profunda desolación. ― Sé que está mal hacer comparaciones, pero yo lo hago constantemente contigo y siempre tiendo a sentir que estoy en desventaja. Tú eres libre y decidida, yo soy esquematizado y pienso todo de forma práctica, sin dar un paso a menos que termine siendo ganancia. Eres dulce y yo soy agrio, eres cariñosa y yo parco, me gritas que me amas y yo todavía voy y me pongo celoso, sin reconocer que tu amor supera todo.
― Pero a pesar de eso me dejaste sola estos dos días, donde he estado aterrada, recordando día y noche que me quisieron matar. ― dijo Sakura, soltando su agarre. ― ¿Tanto te dolió que pusiera los limites respecto a tu sed de venganza?
― Sí, me dolió, lo reconozco. ― respondió sin avergonzarse. ― Y también me dolió estar lejos, pero debía tranquilizarme. Sakura, apenas llegué a mi casa, me puse a investigar respecto a ese clan enemigo, intentando recabar información y cuando caí en cuanta de lo que estaba haciendo, me sentí muy idiota, porque tú me habías dejado claro que si lo hacía, me dejarías. Y yo ahí estaba, buscando información que a la larga significaría nuestra separación. Me dolió estar en esa encrucijada y me encerré a escribir canciones, crear y tranquilizarme. ― Sakura lo miró largamente. ― Te pido perdón por haber sido tan egoísta y no poner tu dolor por sobre el mío. Hay muchas cosa que sigo aprendiendo a tu lado.
― No me buscaste. ― le reprochó la chica, muy sentida.
― Y es la primera vez que no lo hago. ― le respondió Sasuke, con fina claridad. ― Siempre te busco y eres lo primordial en mi actuar. Sigue siendo así, pero necesitaba calmarme o te haría daño.
― Lo sé y lo tengo claro, pero estos días te necesité. ― susurró la pelirosa, mirándolo con dolor. ― Tengo claridad de lo que te pedí, pero no era necesario mantener estas distancias.
― Si era necesario, Sakura, lo sabes. ― dijo Sasuke. ― Para mí no es fácil mantener las distancias contigo, menos en estas circunstancias, pero la pelea me demostró que estaba siendo egoísta y lo que menos busco es hacer algo que a la larga te pueda lastimar. ― Sakura asintió, mirándose la punta de los pies.― ¿Qué piensas?
― Quizás nos equivocamos, Sasuke. ― dijo la chica, confundiéndolo. ― Quizás no estamos preparados para tener una relación, porque ambos estamos cuestionándonos constantemente. ― Sasuke dejó de mirarla y se enfocó en el suelo de la habitación. Dos segundos después, apoyó los codos en sus rodillas y tapó el rostro con sus manos, suspirando largamente. ― ¿Te estoy aburriendo? ― le preguntó Sakura, temiendo a su respuesta.
― No, no me aburres. ― respondió el moreno, entrelazando los dedos en su cabello. ― Solo me agota esta sensación de que estás siempre con un pie dentro y otro fuera de la relación. Preferiría que fueras completamente clara y tomaras una decisión.
― Supongo que lo mejor sería tomarnos un tiempo de análisis. ― sentenció Sakura, recibiendo de lleno la emocionalidad de Sasuke, quien meneaba la cabeza agotado con el tema. ― Pensar un poco de verdad que es lo que queremos y si estamos dispuestos a seguir con esto. Yo te amo y lo sabes de sobra, pero también sé que soy complicada y que muchas veces el miedo me supera. Estoy continuamente en procesos de cambio, con un trabajo que mantener, un estatus que cuidar, la prensa rozando mis tobillos y ahora la muerte. Necesito un poco de descanso, de volver a sentirme la chica que era antes de todo esto y no se trata de ti, Sasuke, se trata de mí, de mi sentir. Tu vida no cambió del cielo a la tierra y no te lo cuestiono, pero es la realidad. ― explicó la chica, siendo por entero transparente y aun sabiendo lo que podría ocasionar sus palabras a Sasuke, no se detuvo. Merecía tener su evolución y mostrar los puntos. ― La comparativa de nosotros también me la hago yo y sé que ambos lo vivimos de distinta manera, por lo mismo te pido que tengas un poco de paciencia, que me dejes avanzar en mi madurez y entenderme.
― Si eso es lo que quieres, lo entiendo. ― aceptó Sasuke, alzándose de hombros y totalmente rendido. ― La verdad no esperaba ser abandonado justo dos minutos después de haberle gritado al mundo que estaba en pareja, pero lo comprendo y me haré a un lado.
― Espera, creo que entendiste mal. ― detuvo Sakura, meneando las manos. ― Oh, Sasuke, nuevamente crees que te estoy dejando. ― el pelinegro alzó la cabeza, aturdido y devastado, además de muy confundido. ― Pues no, no te estoy dejando, idiota.
― Pero…
― Cuando hablo de tomarnos un tiempo, me refiero a re pensar lo que sentimos y si vamos bien encaminados, pero sin separarnos. Es como el periodo de prueba donde analizamos que es lo que necesitamos y decidimos hacia donde nos enfrascamos. ― Sasuke seguía sin comprender. ― Yo necesito crecer y avanzar, por lo tanto, merezco que mis palabras sean oídas, que mis dolores puedan ser compartidos y que me permitas equivocarme, pero siempre dándome la libertad de decidir respecto hacia donde necesito continuar. ― el pelinegro comenzaba a comprender, más aún cuando Sakura abrió sus ojos verdes y grandes como si estuviese tratando con un imbécil. ― Eres mi compañero, parte esencial de mi vivir. La única razón por la cual te dejaría es por un maltrato o infidelidad, pero el resto de las cosas podemos sortearlas, solo te estoy pidiendo un tiempo para poder comprender todo lo que estoy viviendo y como encausarlo, sin tener la presión de que tus decisiones pesen más que las mías y tus preceptos sean más relevantes que los míos.
― Entonces, ¿no me estás terminando? ― preguntó Sasuke, temeroso y aterrado.
― Por supuesto que no, Sasuke. Te he dicho hasta el cansancio que estoy comprometida y enamorada de ti. Como bien dices, lo acabas de gritar al mundo. No te haría un desaire tan feo. ― dijo Sakura, comenzando a sonreír. Sasuke hizo lo mismo, sacándose la mueca de tristeza y sonriéndole de vuelta, de oreja a oreja. ― Eres un bruto.
― Y tú alguien que deberá hacer cursos para aprender a explicarse. ― le reclamó el moreno, tomándola por el codo y jalándola hacia él. ― Toca mi corazón. ― Sakura lo hizo y sintió el latir desbocado. ― Casi me haces llorar como un idiota, Sakura. ― le reprochó y pasando su brazo por detrás del cuello de la chica, la tiró con premura hacia su cuerpo, para poder besarle la boca. Sakura sonriente, se dejó besar y permitió que la temperatura de lugar subiera mucho más.
Con su habilidad innata, se apoyó en los hombros de Sasuke y se sentó a horcajadas en su cadera, haciéndolo caer hacia atrás.
― Debería ahorcarte por pensar nuevamente que te dejaría en libertad, idiota. ― dijo Sakura, sacándose el crop top por la cabeza y tirándolo a un lado escondido de la habitación. ― Eres mío, Uchiha.
― Tú también eres mía, Haruno. ― respondió el moreno, acariciándole la cintura y pechos por encima del sostén.
― Si me reclamas con tanto énfasis, no puedo dejarte. ― sonriendo, Sakura se dejó caer sobre su pecho y se entregó por entero al amor desmedido del moreno.
Sublime quedaba corto y jadeante, respirando fuerte y mirando el techo, esperaron calmar sus latidos desbocados. Luego de bajar los ánimos, dieron paso al regaloneo posterior.
― Mamá dijo que te llevara a casa. Que hasta ella te echa de menos. ― dijo Sakura, apoyándose en sus codos para mirarlo mejor. ― Te iban a cocinar tomate relleno.
― Mi suegra me quiere más que tú. ― le reprochó el pelinegro, pasando un brazo tras su cabeza, mientras con el otro le revolvía un mechón a la pelirosa. ― ¿Quién te trajo?
― Neji y Tenten. Y me hicieron ver que tengo tarjeta "propietaria" para entrar en el lugar. ― contestó la chica, levantando las cejas con sugerencia, pero no esperó ninguna respuesta, porque rápidamente se giró en la cama para bajarse por el lado. ― Venga, muévete. Si no llego pronto, sabrán lo que estuvimos haciendo y me ganaré una reprimenda.
― ¿Tú crees que tu madre no sabe lo que estabas haciendo? ― Sakura le lanzó una almohada cuando lo vio reír. ― Es como dejar a un inocente insecto entrar en las redes de una araña. Era obvio que te iba a comer.
― Bueno, si no quieres adueñarte del nombre "viudo negro", comienza a mover ese lindo trasero para ir al encuentro de tu querida suegra. ― molestó Sakura, caminando hacia el baño y recogiendo sus pantaletas en el camino. ― ¿Dónde tiraste mi sostén? ─ le preguntó, agachándose desnuda y mostrando en todo su esplendor el sexo rosado, donde todavía salía el semen del moreno.
― ¡oh, por Dios! ― sentándose en el colchón, Sasuke tuvo una erección espontanea en cuanto vio la escena. ― Sakura, necesito metértelo.
― ¿Ah? ― preguntó ella, levantándose y mostrando su desnudez. ― No, ya te dije que es hora de irse. ― le recordó la pelirosa.
― Lo siento, pero necesito metértelo ahora. Mírame. ― apuntó el moreno, mostrando su estado de excitación.
― Wow, ¿qué te pasó? ― rió la chica, acercándose al borde de la cama.
― Me pasas tú. ― respondió tranquilo, sonriendo. Sakura meneó la cabeza y lo empujó por los hombros, haciéndolo caer.
Con gran habilidad, la pelirosa se arrodilló sobre el colchón y tomó el miembro del moreno entre sus labios. Sasuke dejó de respirar en cuanto sintió la boca húmeda de su chica sobre la parte de su anatomía más necesitada de atención. Apenas si podía reaccionar cuando la sentía succionar, lamer y chupar como si su pene fuese su paleta favorita. Con esfuerzo, Sasuke levantó la cabeza y la vio ahí, afanada, fanática y muy caliente sobre su cuerpo, rozando la punta de su cabello en su pelvis, masajeando el tronco de su miembro con una mano, mientras la otra le rozaba el muslo derecho.
― Sabes a mí. ― dijo Sakura, pasándole la lengua por todo el largo, y moviendo su mano de arriba abajo. El ritmo aumentó y la necesidad también.
― Sakura, quiero metértelo. ― repitió Sasuke, poniendo cara de borrego a medio morir. Sakura se rio y dándole un último lametón, se sentó sobre Sasuke, ingresándose todo su largo dentro del cuerpo. Ambos jadearon. ― Ahora sí.
En un ritmo desquiciado, Sasuke entró y salió de la chica, sin darle un respiro haciendo que llegara al orgasmo. Sakura acabó con un chillido, jalándose el cabello y mordiéndose el labio. Sasuke con esa simple imagen, eyaculó en su interior y la sostuvo cuando cayó encima de él nuevamente, saciada y cansada.
― Este sexo es el mejor… deberíamos pelear más seguido. ― susurró la pelirosa, riendo cuando lo escuchó quejarse de su idea.
― Tenemos buen sexo todo el tiempo. No necesitamos pelear seguido para conseguirlo. ― rectificó el moreno, besándole la frente y el cabello. ― Venga, mueve ese hermoso culo y vamos a tu casa. No quiero ser asesinado, ni que te maten.
Levantándose, Sakura gateó por la cama y se bajó otra vez, yendo al baño a limpiarse en un segundo intento, mientras Sasuke se levantaba en busca de su ropa. En menos de un minuto, estaba listo, pero descalzo, mientras Sakura seguía buscando su sostén estando ya limpia.
― Mi amor, ayúdame a buscarlo. ― le pidió la pelirosa, haciendo un gracioso mohín. Sasuke se enfocó en la búsqueda de la prenda y la encontró enredado entre sus zapatillas. ― ¡Por fin! ― chilló la chica, muy alegre y abocándose a la tarea de terminar de vestirse. ― ¿Mamá estará muy furiosa?
― Yo lo estaría. ― dijo Sasuke, ayudándole a subir su calza y sonriendo por verla tan pequeña a un lado de él. El espejo que cubría una de las paredes, le devolvió una imagen muy tierna de ambos. Sakura siguió su mirada y vio lo mismo, comenzando a sonreír en su reflejo. ― Eres tan hermosa. ― susurró Sasuke, conmovido y entregado. ― Cada vez que te miro, siento que me enamoro mucho más.
― ¿Solo por mi belleza física? ― preguntó la chica, sin dejar de mirarse en ese espejo.
― Sí, porque esa cabeza que tienes, está desquiciada. ― La pelirosa se volvió a mirarlo y sonrió cuando entendió la broma y la cara de molestoso que tenía Sasuke. ― Ya que no me dejaste quedarme en la cama contigo, ¿me darías un abrazo?
― Estás vuelto un romántico empedernido. ― Pero Sakura no se lo negó y abriendo ambos brazos, dio espacio para que Sasuke la abrazara.
Ambos jadearon, pero no de deseo, ni necesidad, si no por la potente conexión de un par de corazones que se encontraban y resonaban al mismo ritmo, unidos en esa vida y muy probablemente en vidas anteriores. Sakura no podía negar que Sasuke era el hombre que hubiese elegido si la elección de pareja como mecanismo de emparejamiento hubiese existido y Sasuke tenía claro que amarla era su sentimiento más puro, necesario y lleno de realidad que poseía en su vida.
― Sakura, eres mi vida entera. Nunca nadie ha logrado abarcar tanto y significar tanto en mi existencia como tú. Y no tengo miedo a mi sentir, pero recuerda que también soy humano y muchas veces muero de miedo por todo el tumulto de emociones que me recorren estando a tu lado. ― apretándola contra su pecho y sintiendo los brazos delgados de la pelirosa en su cuello, continuó. ― Quizás me equivoque, muchas veces no reaccionaré de la forma que tú quieres y terminaré lastimándote, pero ten la seguridad que eso no es lo que me mueve. El ataque que sufriste me hizo ver todo con una nueva perspectiva y todo lo que creía, la longevidad de tu vida y la mía se derrumbó, recordándome que somos muy humanos. ― dijo Sasuke. ― Como el hombre lleno de imperfecciones que se enamoró de ti, ten siempre presente que no haré nada que pueda lastimarte y lucharé por tu amor todos los días de mi vida, sin cansarme. Eres y serás la mujer de mi vida. No necesito buscar más para saberlo y doy gracias a lo que hizo que nuestros mundos se juntaran, porque pasar una vida sin sentir lo que siento por ti, es vivir a medias. Tú me trajiste a un mundo inesperado lleno de sentimientos, donde te amo tanto, que ya no sé cómo es vivir sin sentir esto, sin levantarme pensando en alguien, sin hacer mis cosas estando tú en mi cabeza y sin acostarme con la necesidad de un solo cuerpo calentando mi costado. Hasta tus historias más descabelladas quiero escuchar, sin perderme nada de lo que hagas o quieras hacer.
― Tonto, me harás llorar. ― le reclamó la chica, alejándose de él para taparse la cara con las manos y sobre todo los ojos, que ya evidenciaban la humedad que los cubría. ― Acepto nuestra realidad como lo que es y me enfrentaré a todo con tal de que sigas tomando mi mano en todo este camino. ― le susurró, con amor y necesidad. ― No me abandones. Yo no te abandonaré a ti.
Y como si de un hechizo se tratara o la misma energía del lugar fuese mucha y acumulada, algo explotó cerca. No una bomba, no un rayo, si no que el foco de la luz. Ambos levantaron la cabeza por inercia, viendo el desastre que había quedado.
El cielo mandó una señal, pero no la supieron interpretar.
5.
Aquelarre
― Así que, luego de tener sexo de reconciliación… ― susurró Sakura, intentado no ser oída por su madre. ― me dijo cosas tan lindas, que lamento no haberlo grabado.
― Te estoy escuchando, molestia. ― dijo Sasuke, un poco más atrás, mientras conversaba algo con Itachi y Naruto.
― Deja de tener un oído acá y otro en tu conversación. Enfócate en lo tuyo, reptiliano. ― le reclamó la pelirosa, pero sin dejar de tener una sonrisa de oreja a oreja, mientras compartía con sus amigas lo vivido con su novio.
Ino se largó a reír cuando vio la cara de enojo de Sasuke por la respuesta de su novia, pero guardó silencio cuando Itachi cruzó mirada con ella y le guiñó el ojo. De forma inconsciente se puso roja como tomate y con una mueca, volvió a fijar su atención en las chicas.
― Deberíamos hacer brujerías o leernos el tarot. Así sabremos si en verdad estos hombres son NUESTROS hombres o es una simple parada en el camino. ― dijo Ino, ganándose una mirada de odio por parte de los Uchiha y Naruto. Hinata solo meneó la cabeza, sonriendo a sus palabras, al igual que Sakura y Tenten, quienes no dudaron en evidenciar su apoyo a la moción.
― Te imaginas sale que tienes que conocer a 2 hombres más. ― Elucubró Tenten, solo para picar más a los presentes. ― Yo creo que Neji es capaz de quemar todas las cartas del tarot y hasta el futuro mismo si eso significa que tenga que conocer a otras personas.
― Las cartas del tarot no son determinantes. ― habló Mayoko con sutileza haciendo que todos le prestaran atención. La nueva mano derecha de Sakura era muy reservada y tranquila. Generalmente hablaba solo cuando había situaciones puntuales. En el único momento que evidenciaba emociones era cuando Sasuke estaba cerca, como cualquier fanática del pelinegro. ― Con las decisiones que tomamos todos los días, estos presagios van perdiendo valor o se potencian. Al final solo sirven para ver un cuadro completo de un supuesto futuro y como debemos actuar para que en verdad se cumpla o poder cambiarlo.
El silencio casi se sintió. Hasta los chicos, que estaban conversando a unos metros de ellas, le prestaron atención y quedaron pensativos sobre lo que había comentado Mayoko.
― Wow, sí que sabes. ― dijo Ino, mirándola apreciativamente. ― ¿Dónde aprendiste sobre eso?
― Tengo amigas muy cercanas al tarot y cartas astrales. Yo me limito a conversar sobre el tema, pero desconozco a cabalidad si es verdad o no. A veces puede que lo que digan se cumpla, pero hay una gran probabilidad de que sea solo coincidencia. ― agregó Mayoko con dulzura, sonriendo con los ojos.
― De igual forma, no me gustaría saber sobre mi futuro. Sería como leer el final del libro que estoy transitando. ― dijo Sakura, con madurez. ― Lo que tenga que ser, será y por mucho que uno quiera que las cosan sigan un patrón natural, a veces escapa de nuestras propias manos el futuro venidero.
― Yo creo en el destino. ― comentó Hinata, mirando de reojo a Naruto en el proceso, quién prestó total atención a su novia y a lo que diría. ― Puedes escapar, esconderte e intentar ignorarlo, pero lo que es para ti y tu camino evolutivo, pasará. Te tomará, levantará y dejará caer, dándote la lección necesaria para tomar la decisión correcta. A veces duele, a veces mata, pero termina siendo una enseñanza que solo se equipara con la sensación de satisfacción que llega cuando el aprendizaje está completo.
― Puede ser, sin embargo, a pesar de creer en el destino, yo sí creo que tenemos harto que ver con lo que acontece. Quizás la palabra perfecta para describir en lo que creo es que tenemos un propósito en esta vida. Podemos cumplirlo como no, pero está ahí esperando para que lo encontremos y la vida hace de todo para ponerlo frente a nuestros ojos. Aunque muchas veces no lo vemos, porque el ruido exterior es muy envolvente. ― agregó Sakura, sonando más sabia de lo que esperaba. La vida le estaba dando razones agigantadas para crecer, a pesar de que no quisiera se estaba convirtiendo en alguien fuerte.
─ Creo en ese concepto completamente, Sakura. ─ dijo Itachi, pasando su brazo por encima de los hombros de Ino y besándole la cabeza en el intertanto. ─ A veces está todo enfrente de nosotros, es solo alzar la mano y alcanzarlo, pero estamos tan enfocados en tantas cosas…
─ Solo porque quieres enfocarte en muchas cosas. ─ dijo Sasuke, con su voz gruesa y monótona. Sakura amaba cuando Sasuke compartía con el resto de la gente que ella convivía y le encantaba verlo incluido en conversaciones con muchas personas, bajando de su pedestal de superestrella. ─ Cuando llega el momento, lo sabes. ─ agregó, mirando fijamente a Sakura, haciendo que esta se sonrojara y sonriera de medio lado.
─ Lo traes de la jeta. ─ dijo Naruto, rompiendo el hechizo en el cual se había involucrado Sasuke con Sakura. ─ Bien agarrado de las bolas.
─ Mírate a ti mismo. ─ respondió Sasuke, posicionándose a un lado de Sakura y cruzándose de brazos. Parecía un verdadero guardia a un lado de ella. ─ No eres muy diferente a mí.
─ No se pondrán a discutir ahora, ¿verdad? ─ preguntó Sakura, alzando una ceja y picándole la costilla a Sasuke, haciéndolo reír de inmediato, por inercia. ─ Ah, ya. Eso me parece bien. ─ respondió Sakura a ver como reía Sasuke, contagiándola a ella.
El resto de los presentes miró la escena con comodidad y sonrieron al verlos nuevamente juntos y compartiendo. Ya temían que las cosas se pusieran color de hormigas con la desaparición de Sasuke y teniendo a Sakura tan devastada, pero cuando la pelirosa comentó, con total naturalidad, que había mechoneado a Erika y que ahora estaban en paz, la respuesta general fue una gran carcajada, mientras pedían más detalles.
Solo a Itachi le bajó la presión con el tema, por temor a lo que pudiese hacer la connotada actriz, pero en cuanto habló con el manager de la chica y conversó el tema con Sasuke, dio por cerrado la situación y sonrió con tranquilidad, sin temor a advertirle a su hermano que Sakura no tendría peros en tomar represalias físicas contra cualquier persona que la importunara. Sasuke se limitó a alzar los hombros y reconocer que ya lo sabía.
─ Podrían dejar de tocarse, por favor. Es demasiado amor para mi corazón solitario. ─ dijo Tenten, haciendo drama.
─ Te he visto con la lengua al interior de tu noviecito. Una situación que créeme, no quería ver, así que no hables de soledad. ─ le advirtió Ino, tomando atención a Shizune, quien acompañada de los guardias de Sakura, traía a los 3 cachorritos rescatados por la pelirosa.
Sakura se lanzó de cabeza a tomar a los pequeños peluditos, seguida de cerca por Hinata y Naruto, quienes corrieron al verlos.
─ ¡Oh, huelen a cachorritos bebés! ─ chilló Sakura sin sentido, tomando al cachorrito naraja. ─ Tú te llamarás Zanahoria de ahora en adelante. ─ dándole un beso en la cabeza, Sakura sentenció el nombre del perrito. Y como si se tratase de una ceremonia de bautismo, fue directa a los otros cachorritos que estaban en manos de Naruto y Hinata, intentado ser robados por Tenten y Mayoko. ─ Ese más café se llamará Kiwi y el negrito Tomate.
─ ¿Por qué esos nombres, Sakura? ─le preguntó Sasuke, acercándose a su lado para tomar a "Zanahoria" e inspeccionarlo de cerca. ─ Podrían llamarse de otra forma.
─ Ni lo sueñen. Zanahoria, Kiwi y Tomate aman sus nombres, ¿verdad mis bebés? ─ sentenció Sakura, buscando quitarle el perro a Sasuke, pero este alzó la mano hacia arriba y lo alejó de sus tentáculos – palabras de él. ─ Entrégamelo, Uchiha. Extraña a su mamá.
─ Si fueras la mamá, ¿tienes claro como serías llamada? ─ le preguntó el moreno, volviendo a acercar el cachorrito a su cara y disfrutando de su textura. Sakura gruñó y se acercó a Mayoko, quien ya tenía a Tomate entre sus brazos. ─ Mamá perruna.
─ Te está diciendo perra, Sakura. ─ le avisó Ino, como si la pelirosa no se hubiese dado cuenta, pero fiel a su estilo, Sakura se puso las manos en las caderas y lo miró fijamente.
─ Como si te molestara que fuese una perra, Sasuke. ─ el bufido fue general, mientras Sasuke meneaba la cabeza derrotado y cansino, pero en modo broma, mientras Sakura reía ganadora.
─ Ven, al menos separados son menos deslenguados. ─ dijo Naruto, haciendo reír al resto que renegaba de lo escuchado.
─ Yo renuncié a domesticarla. ─ se pronunció Sasuke, mirándola fijamente.
─ Jamás me dominarán. ─ dijo la pelirosa, arrebatándole Kiwi a Itachi y apretándolo contra su pecho. ─ ¿Qué dijeron sobre su salud, Shizune?
─ La veterinaria explicó que estaban bien, algo deshidratados, pero los días que estuvieron internados sirvieron para fortalecerlos. ─ Le explicó la manager, mirando a uno de los chicos. ─ Aquí está la medicación que les dieron, con sus respectivas tomas. Sakura, sé que te gustaría a ti misma llevarlos a control, pero Yuuto y Sota se comprometieron a hacerlo y traerte toda la información. ─ Sakura aceptó. ─ Además de eso, tenemos que hablar, ¿podemos ir a la sala de reuniones?
Sakura se enserió de inmediato y haciéndole un gesto, dejó a Kiwi en manos de Sasuke caminando recta hacia la sala de reuniones.
─ ¿Solo nosotras? ─ preguntó Sakura y Shizune se limitó a asentir, mirándola seriamente. ─ Ok.
Con ojos de temor, Sasuke la vio salir, mientras las bolas de pelos se dormían en sus brazos. Una parte de él quiso salir tras las mujeres y escuchar la conversación que tendrían, sin embargo recordó las palabras de Sakura, donde le solicitaba explícitamente que confiara en ella y en todas sus decisiones. En que tenía derecho a elegir qué camino tomar y que él tenía que permitirle el equivocarse, así que haciendo de tripas corazón, se limitó a verlas salir de la instancia y se enfocó en mirar a Kiwi con Zanahoria, sus nuevos mejores amigos junto con Tomate.
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─ Lamento haberte sacado con tanta premura, Sakura. ─ dijo Shizune, acariciándose el entrecejo.
─ No hay problema, entiendo que estás atareada y necesitas hablar conmigo. ─ justificó Sakura. Shizune asintió a sus palabras.
─ Necesitamos llegar a algunos acuerdos respecto a todo lo que te rodea en este momento, pequeña. Película, estudios, yakuzas, fama y mucho, pero mucho trabajo. Además de que tengo que trabajar en base a lo que quieras para tu futuro, porque en este momento estoy bastante pérdida respecto a eso. ─ tomando asiento en los sillones de la sala de reuniones, Sakura se acarició el cabello, buscando aclarar sus ideas. ─ Partamos por lo esencial de ahora: La película. ─ dijo Shizune. ─ Jiraya no tiene problemas en parar las grabaciones si así lo estimas pertinente, pero por lo que me has dicho y la ferviente necesidad que tienes de avanzar, le dije que no era necesario, ¿tengo razón?
─ Completamente. Quiero seguir grabando. ─ aseguró Sakura. ─ Mi sugerencia es que hagamos una maratón de grabaciones y después descanso.
─ Eso tendrá que ser después de que llegue Sasuke. Recuerda que está con tres festivales encima, dos de música y uno de cine, así que se complejiza mucho poder hacer una maratón en este momento. ─ le dijo Shizune. ─ Lo que me dijo Itachi es que Sasuke se va el 21 a Cannes para la presentación de la película de Suigetsu, porque se comprometió con él, además de que tendrá entrevistas por la película que están grabando ustedes. Jiraya y Yamato también estarán allá. El 25 se van a Barcelona con toda la banda, promoción y entrevistas otra vez. Tocan el 30 de mayo ahí y apenas terminen, se van a Las Vegas a cerrar Rock in Río el 31. Sasuke tiene una agenda apretadísima este final de mes. ─ Sakura sabía más o menos lo que tenía Sasuke, pero no pensó que era tanto. En 6 días más se iba y ya se le apretaba el estómago en pensar que estaría más de una semana sin él. ─ No sé si quieras tomarte un día para salir con él, porque no lo verás por un corto lapso, pero entiendo que necesitan sus espacios, así que puedo interceder con tu madre, por último para que salgan a cenar.
─ No te preocupes, Shizune. Lo hablaré yo con mamá y con Sasuke, para ver si hacemos algo. ─ dijo Sakura, comenzando a barajar las opciones que tenía con su pareja.
─ Por el momento, solo te puedo dar la opción de que el maratón de grabación sea en junio, porque apenas entremos en el final de ese mes, empiezan tus exámenes. Sabes que estás con escolaridad remota, pero sigues asociada a Konoha School, por lo tanto, tenemos que entregar los exámenes en la misma fecha que los están haciendo ahí, si no los entregamos pueden hacerte repetir el año. ─ Sakura hizo una mueca. ─ ¿Cuáles son tus planes a futuro? ¿Quieres terminar los estudios y estudiar actuación?
─ No. Estoy sintiendo mi vocación por otro lado y me gustaría averiguar sobre eso. ¿Es posible que me ayudes con profesores especializados en temas de biología y salud? Al menos tener una pincelada del tema y ver si en verdad quiero tomarlo o no. ─ verbalizó Sakura, tomando una decisión importante. ─ Quizás es solo una inquietud mía, pero desde que vi esos cachorros, a Morio en el hospital y a mí misma, me sentí inquieta respecto a ello. ─ levantando las manos para restarle importancia, Sakura agregó. ─ De igual forma, es solo una inquietud. No creo ser lo suficientemente buena como para ingresar a una carrera de salud en Japón, a menos que en verdad me ponga en ello y mejore mis calificaciones.
─ No aguantaré que te mires en menos, Sakura. Has demostrado una valía que muchos se quisieran y sigues acá, entregando tu alma en cada cosa que haces, así que te apoyaré en tu decisión y buscaré tutores que acompañarán tu idea. Además he visto tu avance estudiantil y has aumentado tus calificaciones de manera exponencial, lo que nos tiene bastante contentos tanto a nosotros, como a tu propia madre, aunque no hayan hablado del tema. ─ dijo Shizune, sonriéndole. ─ Ahora, ten en cuenta que todavía te queda un año de escuela, así que puedes volver a Konoha School el último año y terminar la escolaridad ahí.
─ Me gusta mucho esa idea, Shizune. Quiero sentirme una chica de 17 años. ─ dijo Sakura, feliz con las decisiones. ─ Olvidar por un momento mi sentencia. ─ susurró contenida, despejando las lágrimas de sus ojos con parpadeos furiosos y sonriendo para hacerlas pasar desapercibidas, pero Shizune las vislumbró.
─ Sakura. ─ murmuró la mujer, acercándose a la chica. ─ ¿Qué pasa?
─ Tengo miedo, Shizune. Solo eso. ─ y carraspeando, la instó a continuar con la conversación. ─ Respecto a los yakuzas, luego de lo que contó el abuelo, creo que su temor es simplemente que se cuente su historia. Quizás hay gente poderosa relacionada con ellos y temen que salgan a la luz lo sanguinarios que fueron. Los libros dan una muestra de la guerra, pero la película será mucho más explícita respecto al tema. ─ explicó la pelirosa.
─ Puede ser, pero que busquemos respuestas no nos garantiza que esto termine. Tienes que decidir si continuarás con el proyecto o prefieres retirarte, para cuidar tu vida. ─ Sakura abrió los ojos muy grandes frente a las palabras de Shizune. ─ Créeme, no pensé que lo tendríamos como opción, pero luego de lo acontecido, hablé con Jiraya y me dijo que si era muy terrible todo esto para ti, abortaras la película y continuaras con tu vida.
─ Pero yo… ─ Shizune detuvo las palabras de Sakura levantando una mano.
─ A ver, seré más concreta. No estamos hablando de fans furiosos, si no de pandillas tan peligrosas que han atormentado a todo el país durante décadas. Los Ebino tienen una fama nacional de sanguinarios, sin contar a los Yamazaki. Ambos nombres están relacionados con tu vida, así que entenderemos si quieres rendirte. ─ explicó Shizune. ─ Además de ello, tu relación con Sasuke te puso más en la palestra y eres un punto visual recurrente para paparazis. Si vas a comer, las fotos saldrán en minutos y eso hará que los yakuza se alerten de tu paradero. ─ Sakura se sobó las sienes, aturdida. ─ Por lo mismo, si decides continuar, no será una situación menor. Todo lo que estamos haciendo, guardias, protección acá en la mansión y vida encubierta es el camino para protegerte. Si esto te pasa la cuenta, te aconsejo dar un paso al costado.
Sakura guardó silencio largo rato, mirando el suelo compungida. ¿Qué hacer en una situación así?, pensó. ¿Cómo enfrentarse a una realidad tan desfavorecedora?, agregó en su cabeza, mordiéndose los labios y todavía masajeando sus sienes. La decisión de continuar la película no se justificaba con la vida que quería llevar. En su cabeza ya se había arraigado la idea de continuar la vida adulta con otra profesión, no como artista. Solo había entrado a la película por lo que significaba para su familia, entonces, si ya estaban protegidos, si el mundo ya había declarado la paz con ellos, independiente de los yakuza, ¿para qué seguir? Y como una batahola de emociones no dominadas, supo la respuesta. Shizune no buscaba que ella renunciara a la película, si no que continuara, pero con los ojos bien abiertos, sabiendo a lo que se enfrentaba.
─ Continúo, Shizune. ─ dijo con firmeza, levantando la cabeza y despejando su mirada. Tenía miedo, pero no se frenaría, menos ahora. ─ La película continua y mi vida igual. No permitiré que esto me frene en mis sueños.
─ Tenía fe en que esta sería la respuesta. ─ Y soltando el aire, Shizune destrabó las hombros tensos, dejándolos caer. ─ Ha sido muy duro todo esto, Sakura, así que intento dejarte claro que es solo pedir y te soltaré. ─ agregó la mujer.
─ No quiero que me sueltes, Shizune. Tú eres la única que podrá sacarme en caso de necesitarlo. ─ tomándole las manos, Sakura se agarró con firmeza a sus dedos. ─ Necesitamos una palabra clave. Algo que te haga ver que estoy en peligro.
─ ¿Y cuál será el plan en caso de recibir esa palabra? ¿Ir a tu rescate? ─ preguntó Shizune. Sakura escondió los ojos tras su cabello, pero no la soltó.
─ Sí. Estoy segura que si llega ese momento, sabrás que hacer. ─ y jalándola, Sakura se acurrucó en el pecho de Shizune. ─ Siempre sabes que hacer y sabrás como arreglarlo. ─ Shizune se alertó con el gesto tan intimo que había hecho la pelirosa, pero rápidamente la envolvió en sus brazos y besó la coronilla rosada. ─ Mi vida no vale nada si lastiman a mi familia, amigos o a Sasuke. Si le hacen algo a él, me matarán.
─ Lo sé, Sakura. He visto como han luchado juntos y te prometo que protegeré su relación tanto como pueda. Él también fue mi pupilo y lo quiero mucho, así que no permitiré que la vida los destruya. ─ sonriendo, Sakura se separó y asintió ya más tranquila. ─ Hay otro tema: tus amigas.
─ ¿Qué pasa con ellas? ─ preguntó Sakura, algo temerosa.
─ También necesitan una palabra de emergencia, ya sea para que vayan a tu rescate en un nivel más emocional. De repente las cosas se pondrán igual o más duras que ahora, así que necesitas ese escape. ─ Sakura asintió. ─ Las llamaré para hablar con ellas. ─ dando un grito, alertó a Cayú para que entrara y le solicitó llamar a las amigas de Sakura. Como un vendaval entraron Ino, Tenten, Nozomi, Hinata y Mayoko. Natsuki sería alertada más tarde.
─ ¿Qué pasó? ─ preguntó Mayoko apenas ingresó, mirando a Shizune como su jefe a cargo.
─ Mayoko, como entraste en el círculo privado de Sakura, también te encontrarás en sus grupos de mensajería donde ella habla con sus amigas. Por lo tanto, no podrán esconder sus secretitos. ─ dijo Shizune, mirando sobre todo a Tenten con Ino, que eran las más dada a los dramas. El resto de chicas rió. ─ Como tal, y teniendo claridad del tema, pensé que sería buena idea que Sakura tuviera una palabra o frase para que ustedes vayan en su socorro, sobre todo tomando en cuenta lo acontecido y donde ella se ha visto expuesta a una cantidad no menor de emociones. Todo esto con el afán de que hagan contención, ¿les parece?
─ Sí, es lo correcto. ─ afirmó Ino. ─ Sakura puede usar esa frase y sabré que tengo que dejar todo tirado para ir a acompañarla.
─ Y será un frase que todas pueden usar en caso de necesitarlo. ─ agregó Sakura, mirando a sus amigas. ─ No solo soy yo la que he estado expuesta a esta maldita situación, así que si se sienten sobrepasadas, díganla. Correré por ustedes.
─ Ay, no me hagan llorar. ─ pidió Tenten, abrazando a sus amigas. ─ Por ustedes soy capaz de dejar una sesión de amor infinito con mi hombre.
─ ¡Wacala! No quiero pensarte en amores infinitos con tu novio, Tenten. ─ reclamó Ino, mostrándole la lengua. ─ Lo que sea que necesiten, aquí estaremos las una para las otras.
─ Igual podríamos poner reglas respecto al uso. ─ sugirió Tenten. ─ No se vale para situaciones donde solo sea querer hacer drama por una pelea o discusión de cualquier índole.
─ Tampoco se vale para jugar con ella, porque si no perderá valor. ─ pidió Mayoko, con seriedad.
─ Y sobre todo, si la estamos soltando en el grupo, es porque en verdad es algo complejo lo que estamos viviendo. Dejaremos todo botado en cuanto la leamos. ─ agregó Sakura.
─ Todo botado. ─ reiteró Ino, mirándolas a todas. ─ En cualquier situación o circunstancias, aparece la frase o palabra y corremos.
─ ¿Cuál será la frase? ─ preguntó Shizune, luego de escucharlas tan decididas. Miró directamente a Sakura, porque sabía que era la de las ideas fáciles.
─ Vamos a fumar. ─ y unánimemente, todas asintieron. Solo Mayoko desconocía lo relevante que era el cigarro en la vida de Sakura y cuánto daño le podía hacer, así que era una frase alegórica demasiado buena para el grupo.
─ En síntesis, quedamos con dos reglas especificas en nuestro grupo. ─ comenzó a decir Ino. ─ Primero, "vamos a fumar" será usado soloen casos extremos y segundo, nunca mirar el novio de la amiga.
Todas asintieron a unísono, pero alguien a sus espaldas cruzó los dedos.
6.
─ ¿Sakura? ─ volteándose, la pelirosa vio como Sasuke estaba en el living de la sala, parado, con manos en los bolsillos, pero ojitos ansiosos. Sin esperar ningún otro llamado, la chica caminó directo hacia él, sonriendo en el camino, más cuando escuchó el abucheo coqueto de su alrededor. Por inercia, lo abrazó por el cuello y con su gracia felina, se montó sobre sus caderas, abrazándolo fuertemente. ─ Me encanta tu amor, nena. ─ sonriendo, Sakura se alejó y le plantó un beso en los labios, ignorando todo su alrededor y deleitándose con el sabor tan característico de Sasuke. Aunque en ese momento…
─ ¿Por qué sabes a tomate? ─ el pelinegro se hizo el desentendido, haciéndola reír. ─ No importa. Igual me gustas. ─ Sasuke se rió contra los labios de su novia, que volvieron a besarlo con fiereza.
─ ¿Podrían soltarse? Va a venir la mamá de… que conste que les advertí. ─ dijo Itachi, viendo como Mebuki entraba en la sala y los encontraba ahí envueltos.
La rubia mujer pensó en reclamar y separarlos, incluso acercarse y meter una espátula entre ellos para que no siguieran dando espectáculo, pero reculó. Algo le decía que esas escenas se repetirían por encima de todos sus reclamos. Además ellos ya eran una pareja, que había salido a la luz, que se había enfrentado a situaciones límites y seguían unidos, a pesar de todo.
─ Ya deberías estar acostumbrado, Itachi. Mi hija no sabe controlarse alrededor de tu hermano. ─ dijo la mujer, cansina, pero entregada a la situación. ─ Sakura, vi a Shizune. Me dijo que tenía que hablar unos temas contigo, ¿de qué se trató? ─ preguntó la mujer, esperando que su pregunta fuese oída y así fue, porque con sutileza, su hija se bajó de encima de su novio – que quedó con los labios marcados por el labial de Sakura – y se acercó a abrazarla.
─ Solo cosas referentes a la película y procesos de seguridad, nada del otro mundo, así que tranquila. ─ Mebuki asintió, para luego mirar a Sasuke.
─ Itachi me comentó que pronto te tienes que ir a varios eventos. ─ Sakura hizo una mueca y por encima de su hombro, miró a Sasuke, quien asintió a las palabras de su suegra.
─ En una semana parto a Francia y de ahí no paramos hasta terminar en Estados Unidos. Tenten viaja con nosotros a Barcelona, junto con Tsubasa. ─ comentó Sasuke, haciendo un gesto a la castaña quien sonreía de oreja a oreja porque vería a su novio, además de su banda favorita. Estaría muy cerca de sus artistas amados gracias a las conexiones que tenía.
─ Estupendo. ─ dijo la mamá de Sakura, mirando a Sasuke y a la pelirosa. ─ ¿Podría hablar con ustedes dos un momento? ─ el ambiente se tensó violentamente, pero ambos asintieron a la solicitud de Mebuki. Todo el resto de los que se encontraban en la sala, se retiraron, quedando solo Hinata, que con un gesto instó a su amiga a acercarse a ella. Quería comentarle algo.
─ ¿Qué pasa, Hinata? ─le preguntó Sakura en susurro. La peliazul hizo una mueca y se mordió la boca. ─ ¿Qué pasa, cariño?
─ Me acosté con Naruto. ─ la pelirosa abrió los ojos como platos, reprimiendo con gran habilidad el grito que se gestó en su garganta. ─ Perdón por decírtelo así de pasada, pero es que no hemos tenido tiempo para sentarnos a conversar, así que esta fue la única instancia.
─ Tranquila. ─ le dijo Sakura, restándole importancia a sus explicaciones. ─ Entiendo la situación. Ven hoy en la noche y haremos una pijamada con las chicas, ¿te parece? Así hablamos todo. ─ la peliazul asintió y dándole un beso en la mejilla a Sakura, salió de la sala.
─ Sakura y Sasuke. ─ comenzó a decir Mebuki, cuando los tuvo frente a ella, parados uno al lado del otro. ─ Sé que las emociones de los noviazgos son muy elocuentes, pero quería pedirles algo, con mucho cariño y respeto. ─ el silencio se hizo parte de la sala, esperando la solicitud de Mebuki. ─ Por favor, ya basta de sus discusiones. En este momento tienen que ser un frente armado, dispuestos a dar la lucha, ¿no dijiste que nunca la dejarías? ─ interpeló la rubia mujer a su yerno. ─ ¿Qué te quedarías acá por siempre?
─ Y es lo que intento hacer, Mebuki. Pido disculpas por no haber sabido manejar mejor la situación, pero no me arrepiento de la lejanía que tomé, porque ambos teníamos que calmarnos. ─ explicó el moreno, mirando de reojo a la pelirosa. ─ Sakura está colapsada, llena de emociones volátiles y estar cerca en ese momento no era lo más adecuado, así que tomé distancia, para afirmarme también yo mismo y poder estar acá, armando este frente.
─ Me parece estupendo, pero la próxima vez que dejes a mi hija por el estrés de la situación, puedes ir olvidándote de ella. ─ sentenció la mujer, cruzándose de brazos.
─ No, mamá, eso no sucederá. ─ intervino la pelirosa, frunciendo el ceño. ─ Soy lo suficientemente fuerte como para decidir cuando quiera continuar o no con Sasuke. Nuestras peleas son personales y las dinámicas de parejas que manejemos, no tienen nada que ver contigo. ─ explicó con fortaleza, tomándole la mano al moreno en el proceso. ─ Si decidimos separarnos, es porque nosotros tomamos ese camino, no porque tú te metes, o Itachi o Shizune o quien sea. Tenemos claridad para donde vamos, conversamos los temas espinosos y seremos los primeros en darnos cuentas si esto tiene continuidad o no, así que te pido, con mucho respeto, que no metas tus amenazas en esto que es solo nuestro. ─ y con esa certeza frente a las palabras, Sasuke sonrió. Esa era Sakura, la chica de la cual se había enamorado. ─ Así que Sasuke, lo nuestro está conversado y estamos bien, ¿verdad?
─ Mejor que nunca, Mebuki. Y si tienes reparos frente algo, podemos conversarlo, pero como bien dice Sakura, esto es de nosotros dos, así que haremos que funcione a nuestra manera. ─ terminó por agregar el moreno, convencido que poner los límites respecto a su relación era lo más sano en ese momento. Ya bastante habían permitido que todos opinaran, que quisieran hacerlos seguir por cierto camino y determinaran su relación. Ya era hora de que decidieran por ellos mismos y como bien se lo había planteado Sakura, tenían que permitirse el errar, pero seguir juntos.
─ Veo que conversaron. ─ susurró Mebuki, todavía mirándolos fijamente, pero resignada. Ya no tenía la voz ni el voto en esa relación como lo pensó en algún momento. Sakura estaba creciendo y ya empezaba a demostrar los límites que trazarían su vida y Sasuke, por su parte, comenzaba a comprender a su pelirosa hija, luchando por ella y por ellos. ─ Supongo que patearte las bolas no servirá de mucho. ─ esbozó en una mueca. Sasuke se redujo en su posición, mientras Sakura abría la boca ofendida. ─ En fin, no quiero estos dramas, ni tampoco volver a enterarme de que golpeaste a alguien, Sakura. No es la forma de solucionar los problemas.
─ Créeme, fue la única forma en que entendió. ─ dijo la chica, algo apenada. ─ Mamá, aprovechando la instancia… quería pedirte algo. ─ Mebuki alzó la ceja, al igual que Sasuke la miró de reojo, sin saber con qué saldría ahora la guapa pelirosa. ─ Sasuke se irá de viaje en algunos días como bien escuchaste, así que necesitamos tiempo de pareja. Es muy probable que se quede acá o yo salga con él hasta tarde. ─ sin respirar, dijo eso último, mordiéndose el labio al terminar, temerosa por la reacción de su madre.
─ En síntesis, me estás "informando". ─ Sakura hizo una mueca, mientras Sasuke se encontraba impávido a su lado. ─ Supuse que tenías todo definido luego del discurso anterior. ─ se burló Mebuki.
─ Son cosas diferentes. Sigues siendo mi madre y te debo respeto, pero también tengo novio y quiero hacer cosas de novios con él antes de que se vaya, así que sí, te estoy medio informando, medio preguntando tu opinión. ─ Mebuki asintió lentamente, procesando la información, pero rápidamente encontró su voz y puso los puntos respecto a lo que consideraba ella relevante.
─ Si se queda, ocupa otra habitación. ─ especificó la mujer. ─ Le pasamos la principal, porque es el dueño de este lugar, así que merece lo más cómodo. ─ recordó Mebuki. Sasuke iba a replicar, pero Sakura le presionó la mano con la suya y lo hizo cerrar la boca. ─ Respecto a quedarse afuera, no lo creo conveniente. Todavía los informes de seguridad no dan el visto bueno para que abandones la mansión sin tener una comitiva gigantesca tras tus espaldas, así que no me parece prudente.
─ Hablaré con Shizune, porque al menos quiero salir a comer. Podemos hacerlo con más personas, las mismas chicas, porque todas quieren tiempo de calidad con sus propias parejas. ─ argumentó la pelirosa, teniendo un punto muy relevante. ─ Necesito sentirme libre de tanta presión, mamá.
─ Tomaré la decisión de la salida apenas me comunique con Shizune. Por ahora limítense a estar acá, por favor. ─ la solicitud de Mebuki fue tan humilde, que Sakura no se la pudo negar y Sasuke se mantuvo al margen de la conversación, no queriendo ejercer más presión a la situación. ─ ¿Te parece bien? ─ le preguntó a Sakura, para confirmar.
─ Sí, mamá. Respetaré el no salir de acá hasta que los informes avalen mi seguridad. ─ Sasuke admiró la fortaleza de su novia y agradeció que haya entendido con tal claridad que todas esas restricciones no eran por ser majaderos, si no que buscaban protegerla de un futuro elocuentemente catastrófico, aun sabiendo que iban contra su tan pregonada libertad.
─ Bueno, ya plantee mis puntos. Los dejo para que tengan un momento de descanso. ─ y con parsimonia, típica de Mebuki, que siempre intentaba mostrarse muy integra, pero odiaba no ganar, salió del lugar, dejándolos solos.
Sakura por inercia soltó el aire y dejó caer los hombros, girándose para también caer sobre el sofá. Sasuke la miró en su evidente dramatismo y con una media sonrisa, se sentó a un lado de ella, pasando el brazo por encima de los delgados hombros de la pelirosa, acercándola a su propio espacio personal.
─ Estoy agotada, Sasuke. ─ murmuró Sakura, cerrando los ojos en el proceso y acurrucándose con mayor intención hacia el moreno. ─ Quiero cerrar los ojos, abrirlos y ya estar en mi lecho de muerte, con la vida vivida y todo solucionado.
─ Que depresiva, bebé. ─ respondió el Uchiha, meneando la cabeza y oliéndole el cabello. Amaba a tal punto su olor, que adoraba cuando se le quedaba impregnado en la ropa o en su cama y no necesariamente hacía referencia al perfume, si no a su olor natural, ese que era solo de ella y tenía un evidente toque a limón. ─ ¿Qué hablaste con Shizune?
─ Lo típico: lo que se viene, los proyectos que tengo a futuro y cómo haremos para organizar todo. ─ pasando un brazo por encima del vientre de Sasuke, además de una pierna por sobre los muslos, escondió su rostro en el cuello del Uchiha y se relajó completamente. ─ Creamos una frase con la chica que será usada en caso de una situación de gravedad y nos protegeremos entre todas.
─ Me parece bien. Necesitas la mayor seguridad que te podamos brindar y si viene de cerca, mucho mejor. ─ besándole la frente, Sasuke volvió a inhalar su olor embriagador y juró mentalmente que lo saboreó en su paladar. ─ Además ahora tienes a Mayoko, que te ayudará a organizar un poco mejor tu cabeza. ─ y Sasuke lo sintió, sin dudarlo, algo había cambiado. Sakura se puso tensa, aunque sin alejarse y haciendo gala de su reciente madurez, le preguntó:
─ ¿Te gusta ella? ─ Sasuke dejó de respirar medio segundo, para luego entornar los ojos, aunque sin ser visto. ─ Me refiero como persona, no como algo romántico.
─ Sakura… ─ susurró el moreno. ─ Sé por dónde vas y me sorprende. Tienes claro que mis ojos solo te miran a ti, ¿verdad?
─ Sí, lo sé. ─carraspeó ella, ignorando por completo la tensión del momento o fingiendo que no existía. ─ Solo pregunto porque veo que no te desagrada como el 99% de las personas que nos rodean. Eso se me hizo llamativo, además de que te aprendiste su nombre con facilidad.
─ También me sé el de todos tus guardias y la gente que te rodea. ─ le explicó con premura. ─ Quiero saber qué te pasa y que acontece a tu alrededor, así que no tienes que preocuparte de esas estupideces. ─ Sakura asintió, sintiéndose algo ridículo, pero aceptando que al preguntarle, se había quitado un peso de encima. No quería fingir que no le llamaba la atención la rapidez que tuvo Sasuke de reconocer a Mayoko, ni lo incomoda que le hiciera sentir eso. De igual forma, la explicación simple y rápida del moreno, redujo su inseguridad a la mitad de la emoción y solo se limitó a dejarse regalonear por ese hombre querendón y que se desvanecía por ella.
― No me preocuparé, pero tienes claro que si me engañas tus bolas serán las primeras en perderse, ¿verdad? ― amenazó risueña y tomándolo de las mejillas para que la mirara fijamente. ― Ya me viste pelear, seré más dura si me metes los cuernos, Sasuke Uchiha. ― Sasuke sonrió de oreja a oreja y meneó la cabeza, rendido frente a las amenazas de la pelirosa y consciente de que, a pesar que no daba señales evidentes, la chica era celosa con él.
― Bueno, cariño. Te regalo mis bolas para que hagas con ellas lo que quieras, pero no me dejes. ― le pidió, haciéndose la víctima. Sakura gruñó y le mordisqueó el cuello, a modo de venganza, aunque encendió otra cosa del pelinegro y nada tenía que ver con el odio. ― Epa, rosadita, después tendrás que hacerte cargo de tu madre si sigues por ese camino. ― Sonriente, aprovechó el despiste de su novia y la besó bruscamente, metiendo la lengua y sacándola de inmediato. Sakura se quejó, pero se detuvo en cuanto el moreno se puso a hacerle cariño en su rostro. ― Todavía tienes la mejilla amoratada, bebé. No me gusta verte lastimada.
― Ya estoy mejor. El moretón grande se perdió rápidamente. Pensé que tendría la cara morada por más tiempo. ― aclaró la chica. ― Sasuke, hablando completamente en serio, si alguna vez me engañas o sientes la necesidad de estar con otra persona, dímelo. No quiero sentirme menos ni saber que todos me miran con tristeza porque saben de tus andanzas. Si aparece una chica igual como yo aparecí en tu vida y te alejé de Fuka, házmelo saber. Quiero que me dejes antes de que me engañes. ― la voz tranquila de Sakura no pudo esconder su temor. ― Lo que pasó con Erika va a quedar como una anécdota, pero cuando vi las puertas abrirse y te vi ahí, sentí como si algo se hubiese roto dentro de mí. Y tengo claro que no estaban haciendo algo sospechoso, pero mi cabeza no supo procesar bien. ― admitió Sakura con vergüenza.
― Yo te agradezco que me hayas dado la oportunidad de explicarme. No había nada morboso en esa junta, solo estábamos repasando algo que ella me pidió con mucha efusividad. ― peinándole el cabello hacia atrás, Sasuke continuó: ― Lamento lo que sucedió y me arrepiento de no haber sido del todo sincero contigo. Tendría que haberte contado mucho antes que había tenido una historia con Erika.
― Quizás, pero eso no hubiese cambiado lo que pasó. Ella quería y necesitaba vengarse de ti. ― sonriendo melancólica, Sakura le brindó una mirada cargada de emociones al moreno. ― Yo te dejaré ir si así lo quieres y si en algún momento veo que no estás sintiendo lo mismo, no te retendré a mi lado, ni tampoco me vengaré. Te respeto, te amo y te quiero siempre libre y eligiéndome, no obligado a estar acá.
― Lo mismo digo, preciosa. Elígeme todos los días como yo lo hago contigo y podremos dar todos los pasos para seguir creciendo como pareja. ― besándole la punta de la nariz, Sasuke intentó quitarle sus temores y en algún punto lo logró. ― Por mi parte, si me engañas, te dejaré libre, pero a diferencia de ti, yo sí actuaré y no de la mejor manera. Mataré al hijo de puta y no podré controlarme por algún tiempo. Sin embargo, prometo que te dejaré ir, nada te retendrá. No te quiero a mi lado por obligación como bien tu dijiste. Nos necesitamos como pareja, no como cadenas.
― En fin, no tienes que preocuparte por eso, porque en mi vida te dejaré. Tendrán que separarme de ti con ácido, porque juro por este dedo, ― levantó su meñique. ― que mis ojos no ven más allá de ti, de ninguna forma, de ninguna manera. Te amo, reptiliano.
― Yo te amo más, pequeño demonio. ― y metiendo su mano a través de su pelo, jalándola por el costado, la besó con fuerza y determinación.
Habían sentado las bases, ahora había que saber respetarlo.
7.
― ¿Cómo la habrá golpeado? ― Hinata levantó la vista de su celular y miró al concentrado Naruto que manejaba hacia su casa para ir a dejarla después de haber estado con Sakura. ― ¿Habrán sido solo jalones de cabello?
― ¿Sakura y Erika? ― preguntó Hinata, para contextualizarse. Naruto asintió. ― No sé, yo creo que Sakura tiene que haber sido dura. Ella es dura. ― dijo sonriente.
― Se nota. Es de armas tomar. ― declaró Naruto, posando la mano sobre el muslo de Hinata y mirándola de reojo, perdiendo por medio segundo la concentración en la carretera. ― ¿Qué te tiene tan concentrada? ― le preguntó a la chica, tratando de ver lo que veía en su celular.
― Estoy hablando con Sakura sobre… algo. ― mordiéndose el labio, Hinata detuvo sus palabras y lo miró compungida. ― ¿Qué?
― No tienes para que mentirme, Hinata. Confío en ti. ― Sonriente, le acarició la rodilla con parsimonia y subió la mano por su muslo. Hinata comenzó a ponerse roja e hizo una mueca cuando el borde de su falda ya cubría los dedos del rubio. ― Confío mucho en ti.
― Te… estás pasando. ― dijo Hinata con voz ahogada. ― No deberías…
― ¿No quieres? ― Le preguntó temeroso, sacando la mano, pero con una velocidad que se envidiaría Flash, Hinata le tomó nuevamente los dedos y los puso más cerca del borde de su ropa interior. Naruto alzó las cejas y con una gala que solo posee un hombre con experiencia, rodeó con su mano el deseoso espacio que la chica ya frotaba suavemente. Un gemido y el sonido de algo cayendo, hicieron sonreír al Uzumaki, abocándose a la tarea de darle placer a su novia.
Durante 15 minutos, ni los semáforos, ni los pares, ni las señales de pasos peatonales lograron frenar los dedos inquietos y mojados del rubio, quien jugó y sacó de su espacio natural a la linda peliazul. Cuando estaba a punto de acabar, Hinata se mordió el labio y con ojos vidriosos le pidió que fueran a su departamento.
― Necesito… más. ― gimió, enterrando las uñas en la mano de Naruto, mientras que con la otra se tapaba la cara, pero no de vergüenza, sino de placer.
Naruto hizo el último movimiento, para dejarla deshacerse en su mano. Luego de eso, aceleró y desvió el camino, a pesar de que quedaban solo minutos para llegar a la mansión Hyuga. Rápido y desesperado, se metió en el estacionamiento de su departamento y con un poco de brusquedad, tiró la mano de la chica que seguía roja como tomate, pero con cara de mucha satisfacción, para meterla al ascensor.
― Yo también necesitaba más. ― Luego del viaje que habían tenido, donde dieron un importante paso en su relación, habían sido pocas las ocasiones en las cuales pudieron demostrarse de forma más pasional el amor que crecía todos los días entre ambos y cada vez que tenía un momento, algo lo refrenaba y terminaba solo en una frustración, pero ese día nada los detendrían. Ambos querían, ambos lo necesitaban.
El estrés de los conciertos, el accidente de Sakura, el cierre de clases que estaba teniendo Hinata, decisiones empresariales de las cuales se estaba haciendo cargo, el acompañar al patriarca Hyuga para aprender respecto a la compañía que la esperaba como herencia, los ensayos sin descanso de Naruto, todo eso, más el deseo acumulado, habían incidido en que esa necesidad de sexo estuviera desatada y que en ese momento, el rubio estuviese besándole un pecho por encima de la ropa mientras el ascensor seguía subiendo.
El sonido de la campana que avisaba que ya estaban en el piso, los sacó de su bruma pasional y a trompicones, entre besos y jalones de ropa, caminaron directo al dormitorio. Hinata cayó sobre la cama solo en pantaletas, mientras Naruto intentaba sacarse el bóxer para subirse sobre ella.
Como famélico, se prendó al pezón rosado de la chica y succionó, sacando más gemidos ahogados. Una de sus manos se perdió dentro de las pantaletas de la chica, llenando sus dedos de la humedad que cubría el lugar y llenando el espacio con el olor característico de la excitación que poseía la chica.
Hinata, no queriendo ser menos, lo volteó sobre la cama y a tirones sacó sus pantaletas, para subirse con rapidez a las caderas del rubio y sentarse sobre su miembro sin miedo. Un pequeño dolor la hizo frenar medio segundo, preocupando al rubio, sin embargo no le permitió ni hablar, ya que empezó a moverse sobre él como una verdadera amazona. Naruto abrió los ojos de forma graciosa, como no creyendo lo que estaba viviendo, mientras intentaba controlar su mente y cuerpo para no dejarse llevar de manera vergonzosa, quedando en evidencia de que no sabía controlar a esa mujer maravillosa que se erigía sobre él.
― ¿Te gusta? ― le preguntó Hinata, saltando sobre él y agarrando sus pechos que rebotaban frente a los ojos del rubio, desquiciándolo. ― ¿Te gusto?
― Mujer, te amo. ― le dijo con desespero y sonriendo cuando vio la cara de Hinata ponerse colorada como siempre, para luego terminar noqueándolo del todo con el último movimiento que hizo con su cadera, flotando hasta Mercurio.
Naruto se encogió, porque fue tanto el placer, que sintió que algo se había roto dentro de él y le causó un dolor sosegante en su miembro. Luchó contra la sensación que lo estaba arrebatando del cuello para irse directo al infierno sin detenerse y al abrir los ojos, vio los despavoridos de su novia, quien miraba la unión de ambos con pánico. Eso lo trajo de vuelta, pero también lo hizo reflexionar sobre que circunstancia la tenía tan aterrada.
― No estoy con mi periodo. ― susurró la chica, sin dejar de mirar hacia abajo.
Naruto siguió la visual y solo vio el rojo, recordando nuevamente el dolor, que se volvió insoportable en ese momento. Una sensación de desazón le cubrió el estómago, una que le recordó que era humano y frágil. Y la sangre seguía brotando, como una llave abierta.
Su querida novia, su amada novia, la mujer de sus sueños, por la cual tanto había sufrido y llorado, la que le había dado la vida y se la había quitado, para volver a dársela, recordándole que el mundo era hermoso, le había roto el pene.
¡Le había roto el pene!
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― Naruto, no estoy para tus miserias ahora. Te escuché toda la tarde y siento que mi cabeza va a estallar si tu voz penetra mis oídos otra vez.
― Ita… Itachi, no soy Naruto. ― dijo Hinata nerviosa, mucho más de lo usual, lo que hizo que el moreno dejara de lado los papeles que se encontraba revisando y se enfocara por entero en la conversación. Su intuición se activó y supo que era grave. ― Naruto tiene… un problema. ― dijo luego de un suspiro cansino.
― ¿Qué problema? ¿Dónde están? Voy a su departamento. ― Hinata negó con un sonido gutural, asustando al moreno. ― Hinata, me estás asustando.
― ¿Puedes pedir un médico… un médico para…? ― Itachi comenzó a ponerse nervioso y con una caminata rápida, se fue hacia donde Sasuke estaba conversando con Mebuki y Chiyo.
― Hinata, mándame la ubicación. ― Itachi escuchó como detrás de la chica, un quejumbroso Naruto le rogaba que no le dijera, que solo le consiguiera un médico y el resto lo resolvía él.
― Manda un médico… de la banda… privado… que no se diga nada de lo que está pasando… es complicado…― Hinata estaba tan asustada que Itachi resolvió que igual iría donde fuese el médico. ― Departamento de Naruto.
Y cortó.
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― ¿Esto es en serio? ― Hinata se hundió un poco más en el sofá cómodo de la sala de Naruto, mientras Sakura la abrazaba por los hombros, aguantando la risa e instándola a no mirar hacia donde los hermanos Uchiha se agarraban el estómago de tanto reírse. ― ¡Sasuke, Itachi, salgan de acá! ― les gritó Sakura, espantándolos y haciendo que sus risas se perdieran en dirección a la habitación de Naruto. ― Tranquila, Hinata. Tú no sabías que esto pasaría.
― Pensé que era un mito, Saku. ― susurró la chica, muy avergonzada. ― Que no existía eso del… frenillo. ― La última palabra la dijo bajito, casi como si fuera un insulto. ― Le rompí su… pene. ― Sakura se tapó la boca para que no notara que había sonreído, pero Hinata hizo una mueca, para luego comenzar a reír muy bajito. Sakura por fin pudo soltarse y dio una risotada fuertísima, haciendo que ambas comenzaran a reír sin parar, liberando el estrés de tantas semanas de dolor, estrés, cansancio y de un pene roto, algo que no se veía todos los días.
― Te juro que si no fuera tu novio, pediría verlo, solo con fines científicos. Nunca pensé conocer a un hombre que se le rompiera el pene. ― argumentó la pelirosa, riéndose a carcajadas sin calmarse. Hinata también reía. ― Me imagino ese condón lleno de sangre. Debe haber parecido un globo rojo.
― ¿Condón? ― Sakura, que había caído de espaldas, se levantó rápidamente y la miró asustada. ― No usamos… condón.
― ¿Te estás cuidando? Dime que sí, Hinata, porque entraré a hiperventilar. ― Hinata negó. Todavía no había ido al médico para saber que debía hacer, si tomar pastillas o usar otro método. ― Amiga, es lo primero que debes hacer si vas a tener novio, sobre todo cuando son tan sexuales como ellos. ― golpeándose la frente, sacó su celular y llamó a Tenten. ― Tu cuñiprima nos ayudará.
― Saku, estoy en casa con tu mamá. Me dijo que saliste con Itachi y Sasuke, ¿pasó algo? ― Sakura quería contarle, pero era una historia que no le correspondía, así que zafó de la explicación ingresando el otro tema a la conversación.
― No, tranquila. Necesito que llevemos a Hinata al ginecólogo. ― Tenten carraspeó, y se escuchó una disculpa.
― Tonta, estoy al lado de tu mamá y sabes cómo odia que hablemos de temas sexuales. ― le recordó con molestia. ― ¿Necesita método anticonceptivo? ¿Le dio la flor a Naruto?
― En serio, Tenten, eres igual de vulgar que Ino, pero no entraré en detalles, porque es algo privado de ella. Solo consígueme hora con alguna ginecóloga. ¿Tienes una? — pidió con urgencia la bella pelirosa.
― Nozomi debe conocer más. Hablaré con ella y te doy los detalles. ― después de una corta despedida, Sakura le explicó los detalles a Hinata, a la espera de que el medico saliera de la habitación de Naruto.
― Esto es muy vergonzoso, Sakura. ― Hinata se tapó la cara con un cojín.
― Lo imagino, cariño, pero ya pasó. Está con un especialista, además de sus amigos, que se reirán de él las próximas 4 décadas y no lo dejarán olvidar que su novia le rompió el pene. ―Hinata le tiró el cojín por la cabeza, haciéndola reír otra vez y riendo también ella en el proceso. ― No pensé que empezarías tan violenta en las artes amatorias. Debo decir que admiro tu técnica, ¿será que estas muy apretada?
― ¡Sakura! ― Hinata no podía estar más roja, pero gracias al cielo, fue salvada por los hermanos Uchiha que venían con el doctor. Entre comillas salvada, porque venían igual de risueños que Sakura.
― Aquí viene el miembro descuartizado. ― dijo Sasuke, haciendo reír incluso al doctor, quien fascinado por los chicos, a pesar de que era un doctor que llevaba años con la banda, seguía admirándolos mucho y respetándolos.
Naruto, más atrás, cubierto solo por una remera, un bóxer y un paquete de hielo sobre su pelvis entró más pálido de lo normal, pero su cara se iluminó en cuanto vio a la peliazul.
― Pensé que te irías. ― dijo Naruto, muy convencido de su razonamiento. ― Entiendo que quieras escapar. ― Hinata se levantó de su asiento y caminó directo a abrazarlo.
― Recuerde que nada de actividad sexual, señor Uzumaki. ― Le recordó el doctor, pero este estaba más concentrado en los cariños de su novia que en las indicaciones.
― Lo siento, Naruto. No pensé que… ― él la calló con un beso, primero porque sentía la necesidad de tocarla más profundamente y segundo porque sus amigos seguían ahí, dándose un festín con su dolor.
― Bueno, es hora de que nosotros nos vayamos. Creo que Naruto y Hinata necesitan tiempo a solas. ― dijo Sakura, entrelazando los dedos con Sasuke, quien todavía tenía una mueca de burla en su rostro, mientras Itachi asentía con mayor seriedad.
― Cualquier cosa nos avisas, Hinata. ― señaló Itachi, levantando su celular. ― Agrega mi número y me marcas, para registrarte. ― la chica asintió.
― Sakura. ― llamó la peliazul antes de que se fueran. Alejando un poco a su rosa amiga de los hermanos Uchiha, le habló al oído muy bajito. ― Le escribí a mis padres de que me quedaría contigo esta noche. Por favor, sé mi coartada. ― Sakura tenía claro que no la delataría y le indicó que cualquier cosa, la llamaría por teléfono.
― Tú cuida a ese hombre y a su pene lastimado. ― besándole la mejilla, Sakura corrió a darle la mano a Sasuke. ― Te quiero, preciosa.
― Yo también.
8.
─ Llevo 2 horas tratando de contactar con Neji, pero el teléfono me desvía la llamada, como si estuviera apagado. ─ Ino dejó de mirar la serie que estaban disfrutando con Tenten, para fijarse en su amiga ceñuda y decepcionada. ─ Ayer estábamos muy bien y se estaba comportando a la altura de una pareja. No sé qué le ocurre hoy.
─ ¿Le preguntaste a Itachi? ¿Quieres que lo haga por ti? ─ sugirió la rubia, tomando su celular, pero Tenten se negó con un movimiento de cabeza. ─ Quizás está preocupado de sus facetas no artísticas. Itachi me dijo que recién mañana tendrían ensayo, luego de las grabaciones de Sasuke con Sakura.
─ Me preocupa esto. No me siento cómoda sabiendo que mis emociones se trastocan porque no me contestan el teléfono. Esto no es de una diva. ─ bromeó al final la guapa castaña, tratando de aligerar su preocupación. ─ En fin, tengo que armar mi maleta para viajar con los chicos el 25 de este mes. Me queda poco tiempo y no sé qué llevaré. ¿cómo será España?
─ Me imagino que hermoso, así muy verde y con un clima demasiado agradable. Será plena primavera. ─ respondió Ino ilusionada. En otro momento hubiese viajado, pero tenía trabajo que hacer, porque el desorden de Itachi era colosal, además de que desde el día que le contó la conversación que había tenido con Fugaku y todo lo que se venía encima, la carga laboral le explotó y para finalizar, lo peor de todo, es que su propio novio no la había invitado, así que no existían razones para que ella los acompañara. ─ Tráeme algún recuerdo. Quiero muchas cosas de todo el mundo y le exigiré a todos que me traigan algo especial. Tú no serás la excepción.
─ Te creo capaz de emboscar las maletas para sacar cosas para ti. ─ bromeó la castaña, volviendo a mirar su celular para revisar si los mensajes que le había enviado a Neji tenían alguna respuesta, pero todos seguían ahí, como mudos e inertes. ─ De verdad odio a esta Tenten que vive pendiente de su celular para saber sobre su ingrato novio. Tienes derecho a golpearme una vez para traerme de vuelta, rubia cerda.
─ Epale, nada de rubia cerda. Rubia bombón o mueres. ─ amenazó Ino, pero siguiendo las indicaciones de su amiga, la golpeó con el control remoto de la tele, aunque fue más en broma que en verdadera molestia. Ambas rieron.
─ No se imaginan lo que le pasó a Naruto. ─ llegó gritando Sakura, casi sin aire y seguida por Itachi y Sasuke. ─ La mejor idea que he tenido fue salir al rescate de Hinata. ─ chilló la pelirosa, largándose a reír, para luego frenarse y poner un semblante serio. ─ Tienen prohibido molestarla, ¿me oyeron?
─ Sakura, no seas chismosa. ─ le dijo Sasuke desde atrás, aunque se notaba en su rostro que estaba aguantando la risa y la tapaba poniéndose la mano en la boca, al igual que Itachi, quien se sentó en el sofá, a un lado de Ino y escondió la cabeza en la rubia cabellera para que no lo notaran riendo.
─ Hablé con ella y me permitió contarles, porque dijo, y cito textual: "Yo me desmayaré de vergüenza. Hazlo tú". Tengo evidencia. ─ dijo la pelirosa, levantado su celular para mostrar el mensaje señalado. ─ Adivinen.
─ Ay no, Sakura Haruno. Estoy en mi momento de ocio, así que exijo que hables rápido. Mi corazón no necesita tanta intriga. ─ señaló la rubia, entrelazando sus dedos con los de Itachi, quien la abrazaba por lo hombros, ignorando al resto.
─ No sirven para la intriga. ─ reclamó la chica, pero se rindió. ─ Hinata fue algo brutal con Naruto y le rompió su pepino. ─ Tenten e Ino hicieron una mueca sin entender. ─ Ay, que brutas que salieron, por favor. Hinata le rompió el pene por tener sexo demasiado brutal.
─ ¿De qué estás hablando, Sakura? ─ La llegada y vozarrón de Hayato detuvieron la conversación, sobre todo ver a Sakura ponerse color violeta. Tenten es largó a reír muy fuerte, al igual que todos, mientras Sakura se deshacía en explicaciones para su abuelo.
Entretenida con eso, la castaña no se dio cuenta de la llamada que le entraba hasta que el celular le vibró muy fuerte con la llegada de un mensaje bomba.
Estoy en un café del centro. Necesito hablar contigo.
Le extrañó lo críptico del mensaje y más aún cuando le llegó la ubicación, porque no daba señales de quien se trataba y tampoco reconocía el número. Cuando se disponía a preguntar quién era, llegó el mensaje fatal.
Soy Mei.
o.o
─ Supongo que ya estás muy confirmada como novia, si manejas sus carros y vives tu vida rodeada de todas las otras primeras dama de la banda. ─ Tenten hizo una mueca al escuchar la irónica oración de la guapa mujer, pero evitó meterse en un conflicto. Ya bastante le afectaba tenerla de frente, vislumbrar su belleza impresionante y esa seguridad que irradiaba para que además terminara en una discusión sin sentido y donde se sabía cómo perdedora desde el inicio.
─ Que quieres, Mei. Si necesitas que te diseñe algo, puedes pedir una cotización a través de un correo formal, sin necesidad de citarme. ─ le respondió Tenten, tomando asiento y tirando su cabello hacia atrás, tratando de mostrarse integra y tranquila.
─ No te ha dicho, ¿verdad? ─ sonriente, Mei levantó una ceja y meneó la cabeza. ─ Creo que tan apegados no están.
─ ¿De qué hablas? ─ le preguntó Tenten ceñuda y muy incómoda.
─ Antes de cualquier cosa, te invito un café o un pastel. Se nota que no te privas de las cosas dulces. ─ sonriendo con malicia, Mei empinó un golpe bajo e innecesario, pero en ese cuerpo glamoroso y hermoso su sangre era verdadera hiel y se conectaba con esa boca que no tenía criterio y solo sabía repartir odio. ─ No creas que te estoy llamando gorda.
Tenten seguía con el pensamiento de no caer en provocaciones y tomarlo todo con calma, pero la famosa mujer no la estaba ayudando con sus frases cargadas de maldad. Que le sacara el tema del peso no le importaba, porque estaba segura del cómo se veía, más aun cuando Neji le había demostrado con creces que para él era la mujer más bella, pero eso no quitaba que una parte de ella se sintiera alterada con dicha acotación y le dieran ganas de estamparle el rostro contra la mesa. Sin embargo se controló. No sabía cómo explicarlo, ni tampoco tenía tiempo para recabar más información, pero tenía toda la sensación de que la que estaba perdiendo en esa situación era Mei al mostrarse tan hostil y poco acertada con sus comentarios que hablaban desde la herida.
─ Sí, me gustaría un pastel. Ojalá con mucho manjar. ─ y alzando la mano, Tenten se hizo cargo de la situación, descolocando a una Mei que creía estar en la posición de ganadora. ─ ¿Tú pedirás algo? ¿Agua? ─ alzando una ceja, Mei asintió.
─ Eres Mei Terumi. ─ dijo el garzón, mirándola con admiración, haciendo que Mei recuperara su compostura, recordando lo grande y famosa que era. ─ Oh, y tú eres la novia de Neji. Te vi en un reportaje. Eres realmente hermosa, no puedo creerlo. ─ y como balde de agua fría, Mei se vio bajo los pies de Tenten, odiándola con una fuerza que cargó el ambiente de horror.
─ Gra… gracias. ─ dijo Tenten, enrojeciendo. ─ Me trae un jugo, por favor. Ella quiere agua o café. ─ mirando a Mei, esperó que ella aclarara cuál sería su pedido.
─ Quiero un pedazo de pastel y un café amargo. Gracias. ─ Tenten le asintió al joven y esperó que este se fuera sin hacer otro comentario que enloquecería, otra vez, el ambiente. ─ Supongo que te estás haciendo famosa por ser la novia de mi ex, ¿no?
─ Quiero pensar que tengo muchos más atributos que ser la novia de alguien. ─ respondió la chica, sin dejar de mirarla a los ojos, viendo como el verdor se perdía en un negro furioso.
─ Tu ropa es bastante aceptable. ─ dijo Mei, mirándose los zapatos. ─ Aunque no creo que compre alguna prenda porque tengo contratos con las grandes casas de moda de París, ya sabes, esas de renombre.
─ No espero competir con Dior, Gyvenchy o Jean-Paul Gaultier. Estoy empezando y quiero crear mi propio nombre en base a la ropa que creo y que no sea solo una marca. ─ Mei asintió, haciéndose pasar como alguien que verdaderamente le importaba lo que estaba diciendo la chica. ─ Que tengo que saber, Mei. No somos amigas, nunca lo seremos y eso de que "no te ha dicho" me tiene intrigada. ─ la pelirroja mujer se rio, pero fingió estar atorada.
─ ¿Cuántos años tienes, Tenten? Te ves joven y con un futuro prometedor. ─ dijo Mei, cambiando el tema.
─ Tengo 20 años. ─ respondió la castaña. ─ Y sí, tengo todo un futuro por delante.
─ Me enteré que no tienes mamá, ni una figura paterna cercana. ─ Tenten quedó de una pieza con eso último, sin saber que decir, pero fue salvada por la llegada del garzón con su pedido y con el de Mei. Eso le dio tiempo para saber desde que parte hilar la conversación.
─ Sí, mi madre falleció y mi papá tiene otra familia. ─ dijo Tenten, intentado dar poca información. Mei asintió, asimilando lo dicho y con parsimonia metió el tenedor en su pastel, chupando con sensualidad el postre, recordando lo sex simbol que era.
─ Debe ser triste crecer sola. ─ dijo Mei, jugando sensualmente con el pastel. ─ Al menos a mí no me hubiese gustado.
─ Uno… uno aprender a vivir con eso. ─ Dijo Tenten, sintiéndose poca cosa al verse tartamudear. ─ ¿Cuál es el punto, Mei?
─ ¿Tienes algo que hacer que te apuras tanto? Disfruta de la salida, mujer. No te quiero comer. ─ de una forma picara, pero mala, Mei hizo una mueca de felicidad, controlando la situación. ─ No todos los días se sale a una cafetería con una mega estrella, aunque ya algo debes saber, como sales con mi ex novio.
─ Es más que tu ex novio. Se llama Neji. ─ le recordó Tenten, dejando de sonreír y odiando el sabor que le había dejado la frutilla en la boca. Estaba detestando estar ahí, con esa mujer, en una circunstancia extraña y sintiéndose desprotegida. ─ Si no vas al grano de lo que quieres, tendré que retirarme, ya que es tarde y tengo cosas por hacer.
─ De verdad no das espacio para conversar, Tenten. ─ dejando el tenedor sobre el plato vacío de su pastel, Mei se echó hacia atrás en la silla. ─ ¿Odiaste ser huérfana?
─ Basta con eso, no te incumbe mi vida personal y estás traspasando un límite. ─ dijo Tenten a punto de ponerse de pie, pero Mei la tomó por la muñeca, obligándola a sentarse.
─ Ser huérfano debe ser asqueroso. Tener que luchar contra una sociedad tan conservadora como la japonesa, donde no hay cabida para los errores. ─ argumentó Mei, para luego cambiar de tema con brusquedad. ─ ¿Crees que quiero verte, Tenten? ─ la mano de la mujer empezó a apretar con fuerza la muñeca de Tenten, pero esta última intentó no mostrar el dolor que le estaba infligiendo. Presentía que lo que vendría después sería más violento que ese agarre. ─ ¿Crees que me interesa tu vida, tu familia y tus miserias? Por si dudas, no, no me interesa. Ojala estuvieses bajo tierra junto a Sakura. Se merecen lo peor por robar el espacio que no les corresponde. Ustedes arrebataron dos cosas que yo quería y necesitaba, con su juventud y jovialidad, pero ¿te cuento algo? La miseria no deja a la escoria y tú eres escoria, hija de puta. ─ siseó con furia, asustando a Tenten. ─ La maldita escoria que está dejando a mi hijo sin un padre. La huérfana que deja a un niño huérfano, pero no te preocupes, me pagarás el haberme quitado a Neji y te arrepentirás de haberte acercado a él. Seremos padres y nos casaremos, ya lo acordamos y tú no pintas en esta ecuación. ─ con la misma fuerza, Mei la soltó, haciendo que cayera de espaldas y con el jugo encima.
Tenten estaba en shock y aterrorizada, pero mayormente muy triste. Neji sería papá y no le había dicho, además de que la estaba dejando a través de la madre de su hijo, sin apersonarse directamente a hablar con ella sobre el tema.
─ ¡Novia de Neji! ─ gritó el mesero, corriendo a socorrerla. ─ ¿Está bien? ─ le preguntó al estar a su lado.
Tenten de un manotazo espantó la mano que intentaba ayudarla y se puso de pie, estilando jugo de frutilla y con la sonrisa pérfida de Mei mirándola desde su silla, tomando sorbos de café. Era un verdadero demonio, con una maldad lacerante y un descontrol que emergía desde su interior, contaminando todo a su alrededor. Era la personificación del daño que causaban las decisiones erradas y el darle fama a quien no tenía control emocional.
─ Recuerda, Tenten. Esto lo pagarás. ─ y con esa última amenaza, Mei se paró de su silla, dejando un billete grande que cubriría toda la comida que habían pedido, para luego salir de la cafetería.
Tenten la siguió con la mirada y por inercia recibió las servilletas que le estaba entregando el mesero. No obstante no se quedó ahí. No iba a permitir que esa mujer ganara. Podía ser la madre del hijo de Neji, podría ser su futura esposa, pero ella no se quedaría callada y enfrentar a su novio, quizás ex, sería su nuevo movimiento. La furia la abarcó. Era Tenten, la chica abandonada, pero que se había rescatado a sí misma. No tenía miedo y jamás lo volvería a tener.
Rauda corrió hasta el coche que le había pasado Neji y fue al departamento de él, buscando una explicación. Cuando estaba a punto de llegar, una llamada entrante la sacó de su ensimismamiento, recordándole que era humana y que debía calmarse, usar el cerebro y enfocarse en cómo sacar todo sin que el mundo completo explotara a su alrededor al mismo tiempo que estaba explotando su corazón.
─ Dime que estás bien, maldita sea. Estás saliendo en todos los portales de noticia donde se ve que Mei te lastimó. ─ la voz de Ino le trajo de vuelta ese recuerdo que hace máximo 15 minutos había ocurrido. ─ Tenten, sea lo que sea te haya dicho esa mujer, no la escuches. Respira hondo y no tomes una decisión. Sé que estás enojada y triste, la peor combinación. Respira hondo y vuelve acá. Nos tienes a todos preocupados. ─ un clic hizo en la cabeza de la castaña.
─ Tú lo sabías, Ino. ─ un silencio sepulcral prosiguió a su declaración. ─ Lo sabías y no me dijiste.
─ Es más complejo. Hasta Itachi está involucrado. Recuerda que tú mismo lo viste. ─ dijo Ino, con voz impaciente y estrangulada. Imágenes vacías recorrían su cabeza, pero era Neji en quien pensaba, aunque no lograba enfocar bien. ─ ¿Dónde estás? Te voy a buscar.
─ Tengo que solucionar esto por mí misma ─ sentenció y le terminó la llamada. Era su decisión estar ahí y nadie la haría recular en eso.
Levantado su celular buscó los portales de noticias, mientras el mientras vibraba y vibraba con llamadas de sus amigas, Itachi y Neji, quien al parecer también se había enterado de lo sucedido. Cuando vio las imágenes se sintió tan disminuida que sus ojos se llenaron de lágrimas. Eso era ella, la chica del suelo, con el jugo encima de su pecho y con el rostro aterrado. Eso era Tenten, en su pensamiento distorsionado, solo podía pensar en minimizarse.
─ Dime dónde estás. ─ fue lo primero que escuchó luego de responder la novena llamada entrante de Neji. Este se escuchaba muy preocupado y algo alterado.
─ Estacionamiento. ─ le susurró. ─ Voy subiendo. ─ colgó e ignoró su teléfono por completo.
Cuando estuvo enfrente del rostro de Neji, notó sus ojos arrepentidos, muy tristes y acabados. Con temblores evidentes se acercó a ella, para mirarle de cerca su rostro y revisarla abiertamente por si había más daño. Sus manos se levantaron y tirarlo el flequillo de la chica hacia atrás, acariciándola.
─ Me enteré por la mañana, Tenten. Te lo iba a decir yo. ─ explicó con furiosa necesidad. Sabía cuál era el tema que la había llevado a Mei, así que prefirió ir directo al grano, para no seguir con ese problema pinchando en sus cabezas. Abrazándola fuertemente, y besándole la frente, Neji se desahogó. ─ No sé qué te dijo, solo sé que sabes lo de su maternidad y que dice que yo soy el padre, pero no es seguro todavía. Tenía otras parejas.
─ Quiero bañarme. ─ le dijo Tenten en un susurro, con una mirada vacía y un semblante completamente ido, disociando enteramente. Sabía que su petición era repentina y estaba escapando de los designios que la habían llevado ahí, pero no tenía ganas de enfrentarse a esa realidad. Al menos no todavía, pensó Tenten con melancolía.
─ Sí, pasa. ─ tomándola de la mano, Neji la guió por del departamento hasta llegar al baño. ─ Te preparo el agua. Si quieres te desvistes. ─ sugirió el pelilargo, llenando la bañera y enfocándose en prepararle un baño con dedicación, aunque muy asustado. Algo le decía en su cabeza que todo estaba mal y que Tenten lo dejaría. Aquella sensación lo estaba llenando de angustia. Si la chica se iba, parte de su vida se iría a la mierda.
Al voltearse para mirarla, Tenten seguía de pie, sin moverse y con sus ojos fijos en un punto alejado. Parecía catatónica, inerte, muerta.
─ No sé si choqué el auto. ─ murmuró la chica, hablando como autómata. ─ No sé cómo pude llegar.
─ Tenten, ya hablaremos. ─ tranquilizó el moreno, acercándose a ella para jalonear los bordes de su chaleco y sacárselo, junto con el botón del pantalón. ─ Ayúdame a sacarte la ropa. ─ agregó Neji, logrando sacar todas sus prendas, dejándola completamente desnuda. En otro momento, eso hubiese significado una desatada sesión de sexo, pero en ese instante, toda sensación carnal estaba completamente apagada al verla tan ida.
Cuando Neji volvió a tomar su mano, la chica hizo una mueca. Enfocándose en su muñeca, pudo ver lo morado que tenía el lugar y como unos dedos se marcaban ahí. Como torrente de lava, la furia subió por su garganta, el pecho le quemó y quiso gritar, pero se contuvo, limitándose a ayudarla para meterse en la tina y dejando que las emociones de ella fueran subsanadas antes de desatar las suyas propias.
─ Quiero estar sola. ─ le pidió la castaña, aferrándose a sus rodillas y metiendo la cara entre ellas. ─ Por favor, déjame sola.
─ Tenten… ─ susurró Neji de forma anhelante, pero entendió que no era el momento y con mucho pesar, abandonó el baño, quedándose en la puerta, apoyando la cabeza contra la madera, instándolo a golpearse contra ella. Sin embargo, fue pensante; ella no necesitaba en ese momento hacerse cargo de más mierda y con mucha decisión se fue hacia la cocina para prepararle algo de comer, aunque antes pasó por su habitación y sacó un buzo completo para abrigarla, dejándolo afuera del baño, no queriendo interrumpirla en su necesidad de estar sola.
Su celular sonó y supo que tenía que actuar.
─ ¿Está contigo? ─ le preguntó Itachi, sin saludarlo. ─ Estoy tratando de resolver esto, pero antes necesito saber si llegó a tu casa.
─ Sí, está acá, conmigo y no la dejaré irse hasta que la vea más tranquila. ─ le respondió. ─ Tú sabías lo de Mei, ¿verdad? ¿Ella te lo contó?
─ Sí, hace algunas semanas. Me echó la culpa de destruirle la vida y que en cuanto supiera quien era el padre de su bebé, lo destruiría. ─ dijo Itachi, dándole un nuevo dato a su perspectiva todavía difusa respecto al tema de Mei. ─ Neji, si ella te dijo que es tu hijo, no lo creas totalmente. Sabes de sobra que no éramos los únicos. Yo sé que fue tu gran amor…
─ No, no lo es, maldita sea. Tuve que tener a mi verdadero amor para entender lo imbécil e ilusionado que estaba de alguien que ni siquiera amaba. ─ ya colapsado, Neji explotó. ─ Ahí dentro, encerrada en mi baño, está la mujer de mi vida, la chica que me eligió todas las veces a pesar de que no la merecía. La que me hizo querer ser diferente y mejor y me apoyó en mi desarrollo como hombre y pareja. Por mi culpa, ¡mi maldita culpa! La tengo encerrada ahí, lastimada, herida, humillada y odiándome por no haberle dicho de inmediato de algo que me enteré hace algunas horas nada más y que estaba procesando en mi propia soledad antes de enfrentarme a ella. ─ cayendo sobre el sofá, continuó con su desahogo. ─ Mei la lastimó, la dejó destruida y siendo fotografiada por los malditos paparazis de los cuales estoy seguro esa maldita mujer pagó para que estuvieran ahí, porque es incapaz de dar un paso sin tener a la prensa de su lado. ─ se pasó la mano por el rostro, enrabiado. ─ Verla en esas fotos, en el suelo, con el jugo encima y la otra pérfida sonriendo como si fuese campeona me perseguirá por el resto de mi vida. Y, lo peor de todo, es que, si ese bebé es mío, no puedo dejarlo solo, porque es más grande que cualquier problema y no merece otro progenitor desalmado. Le basta con su propia madre. De igual forma, te lo digo de inmediato Itachi: no pienso renunciar a Tenten solo por un error que no se condice con el hombre que soy ahora. Así que no, nunca más digas que esa mujer es el amor de mi vida, porque ese amor lo tengo ahora, y siento que lo voy a perder.
─ Mantén la calma. Harto has avanzado. Respira hondo, relájate y yo me encargo de las repercusiones que esto tendrá a nivel de prensa. Tú enfócate en solucionar el problema y en arreglarte con Tenten. En su momento veremos que haremos con Mei y el bebé, juntos, como un frente armado. Somos candidatos, debemos ser prolijos, pero responsables. ─ Neji asintió con un gruñido y colgó rápidamente cuando escuchó que Tenten hablaba por celular.
─ Chicas, tranquila, de verdad estoy bien. ─ un largo silencio. ─ No, no es necesario que vengan. Necesito enfrentar esto y hablarlo con Neji. ─ el pelilargo sintió algo descomprimirse en su cuerpo. Era una buena señal que estuviese dispuesta a conversar. ─ No sé, Ino. No sé si quiera continuar con esto. ─ y todo volvió a emerger, el temor, la angustia, la soledad, el abandono de su seguridad. El pequeño Neji sin un consuelo. ─ Por favor, deben confiar en que estoy mejor, más tranquila.
Queriendo hacerse notar, Neji tocó la puerta del baño y escuchó la voz suave de Tenten dejándolo pasar. Cuando entró, la vio sin el teléfono en la mano y con su ropa más ancha cayendo por su esbelto cuerpo.
─ Tenten. ─ llamó Neji, no sabiendo si acercarse o morir.
─ No me pasaste ropa interior. ─ dijo la chica, jalando la parte inferior del buzo intentando que no se deslizara por sus piernas. ─ No pensé que me quedaría grande.
─ ¿Quieres comer algo? Puedo pedirte cualquier cosa, una pizza, hamburguesa… ─ la mueca de dolor de la chica lo hizo recular. ─ ¿Qué pasa?
─ ¿Tú me ves como… tengo cara y cuerpo de comer comida chatarra? ─ preguntó dolida.
─ No, Tenten, eres preciosa. Te ofrecí esa comida porque viviste un fuerte estrés y la comida chatarra es una gran ayuda para relajarte. ─ dijo el pelinegro. Tenten se levantó de un hombro y este escapó de la ropa gigante, haciéndola ver muy adorable. ─ Tenten, te amo. ─ fue lo único que se lo ocurrió agregar a Neji.
─ Lo sé. ─ respondió Tenten, agachando la cabeza. ─ ¿Puedo acostarme? ─ le pidió.
─ Sí, claro, pero… ¿no quieres hablar? ─ preguntó aturdido.
─ No. Solo quiero acostarme y dormir. ─ y haciendo a un lado lo necesario de la conversación, Neji la vio esquivarlo, salir del baño y perderse en el pasillo.
La siguió aturdido y cansado. Había sido un día terrorífico y, por primera vez en su vida, estaba dejando de lado su necesidad de ser quien se victimizara, para darle espacio a los sentimientos de Tenten, quien todavía parecía algo shockeada. Por inercia, la siguió a la habitación, apagando las luces en el proceso, hasta encontrarse sobre la cama, solo con bóxer y una Tenten dándole la espalda, suspirando hondamente.
Su necesidad por ella era tal, que esperó pacientemente hasta que el sonido acompasado de su respiración se volvió evidente y ahí se volteó a abrazarla desde atrás, saboreando su calor, disfrutando de ello y apretándola contra él. La adoraba. Su figura, su templanza, su amor y esa locura constante que le generaba. En su mente, todavía algo distorsionada, no entraba la idea de que ella no se vislumbrara en su futuro. Había entrado a su vida con tal brutalidad, que nada se comprendía si no estaba al lado de Tenten apoyándolo y amándolo como siempre.
─ Te amo, Tenten. ─ le dijo con desazón, apretándola más contra su pecho.
La chica al parecer despertó, porque se giró en su espacio y lo miró fijamente, acostumbrada a la oscuridad de la noche. A tientas, besó los labios de Neji y se subió sobre su cuerpo. El pelilargo reaccionó de inmediato y la besó de vuelta, afirmándola por su espalda y glúteos, rozando su excitación que ya se había puesto a tono con la situación. Tenten por su parte recorrió el pecho de Neji con sus manos, enterrando las uñas y mordiéndole los labios. Lo necesitaba y lo amaba, esa era su excusa para querer sentirlo con tanta violencia, ignorando por un momento el pequeño elefante que estaba en la habitación.
─Ay. ─ se quejó Tenten cuando Neji la volteó para quedar el encima y cayó sobre su cuerpo, tironeando la ropa para dejarla desnuda. Bajo la sudadera, estaba el cuerpo desnudo de su chica y eso requería él. Tenten levantó los brazos y se dejó hacer, haciendo lo mismo cuando Neji le bajó los pantalones y recorrió su cuerpo con besos hasta llegar al vértice entre sus piernas.
Estaba muy deseoso y se lo evidenció lamiendo, comiendo, succionando su clítoris y utilizando su lubricación para remojar todo el espacio, deslizándose a través de ella, haciéndola gemir, para luego usar sus manos y estimular su punto g con ellos, provocando una ola de desesperación en la chica, quien le tiró el cabello desquiciada, mientras se mordía a sí misma y se tironeaba el pezón con otra mano. Neji la ayudó con el seno abandonado, pero no dejó su tarea de comerla, concentrado en su labor, pero pendiente de sus rostros que se volvían convulsos con tanta pasión y deseo. Con un último movimiento de dedos y sus labios y lengua jugando con su clítoris, Tenten explotó, mojando la cama con una eyaculación femenina que nunca creyó iba a tener. Pensaba que era un mito, pero quedó demostrado que no. Neji tampoco recordaba haberlo vivido y cuando se vio mojado por los líquidos de esa hermosa mujer, su erección ya descontrolada, se duplicó en tamaño y emergió el animal que residía en él.
Tomando a Tenten por las caderas, la giró, quedando a gatas frente a él. El pelilargo tomó su propio cabello para amarrarlo y poder tener libertad de acción. Y en ese gesto rápido, respiró hondo y se introdujo en el cuerpo de la chica, llevando un ritmo que no tuvo clemencia. Se movió de adelante y hacía atrás con profundidad, rapidez y mucho deseo, obligando a Tenten a sentirlo en cada parte de su ser, como si la hubiese llenado por completo. La castaña no pudo evitar gemir y quejarse, cayendo sobre las almohadas y mordiéndolas en el proceso. Neji le pegó varias nalgadas y le dijo palabras calientes. Susurrándole su deseo a través de esto. Cuando ya estaba derretida y sentía que no aguantaría más, Neji detuvo su ritmo y empezó a provocarla lentamente, frustrándola, pero sin dejar de sentir que iba a explotar en cualquier momento.
La volvió a girar esta vez y enganchó una pierna de la chica sobre su antebrazo, para tener mayor ángulo y que estuviera más abierta. Mirándola a los ojos, Tenten vio el deseo y el anhelo a través de ellos. Él la amaba, en su manera retorcida, muchas veces llena de toxicidad, pero que cada día intentaba mejorar por ella y por él mismo.
─ No me dejarás. ─ le advirtió, enganchando su otra mano en el cuello de la castaña, cortándole el paso del aire, pero no por completo, mientras seguía penetrándola como un desquiciado, sintiendo su interior y haciendo que ella lo sintiera hasta el día de mañana, y pasado. Por siempre y para siempre. ─ No pensarás en dejarme, Tenten. ─ agregó Neji, soltándole el cuello para agarrarse con sus labios del lugar. ─ Eres mía, preciosa. Muy mía. ─ y con desespero, ambos acabaron en un grito sincronizado, desesperados, saciados, pero determinados.
─ Neji. ─ llamó la chica, mientras ralentizaban la respiración. Neji todavía estaba sobre ella, incluso en su interior, muy aturdido después de ese orgasmo desquiciado. ─ Neji. ─ volvió a llamar la chica, tomándolo del pelo para levantar su cabeza. Él la miró enternecido, acurrucado y dedicado, sonriendo como idiota. ─ ¿Quién te dice no te dejaré? ─ le dijo Tenten, y clavando ese puñal, lo empujó de encima, se bajó de la cama y se metió en el baño, ignorándolo por completo.
Neji estaba perdido.
9.
Sakura estaba tan ensimismada en su cabeza que no reparó en las personas que le estaban hablando a su alrededor. Ni siquiera sabía distinguir cual era el tema a tratar y respecto a que cosa estaban haciendo referencia. Solo veía la boca de Shizune y Mayoko moverse, mientras Cayú le entregaba informes a la primera.
─ Sakura, concéntrate. ─ le dijo Sasuke a su costado.
Sakura lo miró largamente para reparar en donde estaban: el estacionamiento de la mansión. Todos ahí estaban teniendo una reunión para convocar la situación de salida que tendrían. Por la mañana, Sakura había tenido una conversación con Shizune, donde esta le dijo que las medidas de seguridad se flexibilizarían dado que los informes daban cuenta de que la situación estaba controlada y por el momento no se corrían grandes riesgos. Luego de eso, había tenido clases con la señora Tanaka a quien le comentó respecto a sus planes futuro, aunque a grandes rasgo. La mujer le contó que ella tenía un postgrado de biología humana, porque también daba clases respecto al tema en universidades, así que podía guiarla. Eso la esperanzó bastante, junto con la sensación de volver a verla. Más tarde al profesor Akiyama cumplió con su labor. Ambas cosas le habían recordado que estaba volviendo a la normalidad y que debía dejar el miedo detrás, porque todo se estaba encausando. Además de ello, su moretón en la mejilla era menos evidente, algo que la hizo sonreír, porque estaba quedando ese mal momento atrás, de igual forma tuvo que maquillarlo un poco para que fuera menos evidente. Todo lo sucedido durante esa mañana fue una clara señal de que las cosas tenían que seguir su carril y el miedo no tenía cabida ahí. Sin embargo…
─ Sakura, Mayoko sugiere que usemos tus redes sociales para publicar la foto que te hiciste en la revista hace algunas semanas. ─ dijo Shizune.
─ Creo que sería bueno que la gente te vea trabajando con normalidad y que el incidente quedase solo como una anécdota. ─ declaró la chica, con sus grandes ojos almendrados y pelo cortito.
─ Yo… ─ Sakura agarró la mano de Sasuke y entrelazó los dedos. ─ No quiero que quede como anécdota. ─ determinó con tranquilidad, aunque muy temerosa. ─ Me trataron de matar, así que necesito convivir con eso. Si lo ignoro, el problema y miedo no se irán, así que debo enfrentarme a ello. Con la psicóloga hemos llegado a consensos respecto al tema.
─ Es tu decisión, Sakura. Puedes no publicar una foto, pero debes dar una señal de que estás acá. ─ le sugirió Shizune. ─ Por último puede ser una foto de algo simbólico para ti.
Y la idea se le ocurrió. Sonriendo, hizo el gesto de que entendía y les pidió ir camino a la grabación.
Sasuke había llegado a la mansión hace menos de una hora, así que decidió llevarla él a la grabación en la Range Rover más protegida de la historia. Atrás de ellos irían sus guardaespaldas y los suyos, aunque esa seguridad era más silente que la suya, ya que Sasuke no quiso averiguar más información. Confiaba en los designios de Peter y se limitaba a saludar a sus guardias todos los días, rogando que desaparecieran rápido, porque le causaban un deje de ansiedad. Además de ello, le incomodaba pensar que ya no podría tener la libertad de tener sexo con Sakura en el auto, ni tampoco pararse a comprar, porque todo eso se lo tenían prohibido tajantemente.
─ ¿Cómo dormiste hoy? ─ le preguntó Sasuke, posicionándose detrás del manubrio y mirándola de reojo mientras salían de la mansión.
─ Mi día empezó con un rico desayuno, obra de mi abuelo, para después tener clases sin detenerme hasta las 1 de la tarde. Luego llamé a Kisame para preguntarle sobre Morio y me comentó que está en una terapia algo innovadora para poder ayudarlo a recuperar su cuerpo que está muy malherido. Conversé con él por video llamada y se ve más recompuesto, aunque sigue muy lastimado. Me contaba que lo están tratando muy bien en la clínica. ─ dijo Sakura, sonriendo de oreja a oreja. ─ Mayoko me estaba conversando sobre lo que haremos durante la semana y le dije que el fin de semana lo quiero contigo, porque siento que te veo menos que nunca. Así que, ¿Qué podemos hacer el fin de semana? ─ le preguntó intrigada, mientras se acomodaba las gafas que estaban en la guantera del carro. ─ Estas me gustan.
─ Son las mismas que me robaste hace algunos meses y después olvidaste. ─ le recordó Sasuke, tocándole el muslo en el proceso. ─ Si quieres me vengo el fin de semana contigo.
─ Mamá será un mal tercio. Recuerda el escándalo que hizo porque los quise acompañar a ver a Hinata con Naruto. Además, anda mal genio porque Tomate todavía no aprende que debe hacer popó en el patio y no en la cocina, o alfombra persa de tu entrada… ― contó Sakura, alzándose de hombros como si fuese lo más normal del mundo.
─ ¿Cagó la alfombra? ─ preguntó Sasuke, mirándola fijamente.
─ Dos veces. ─ dijo Sakura, asintiendo con resignación. ─ le dije que no lo hiciera, pero no me escucha. Aparte estaba con la señora Tanaka. Ella se enoja cada vez que me distraigo y estábamos hablando de un tema muy importante. Me contó que tiene estudios de biología y que podía ayudarme con mi "inquietud". ─ Sasuke la miró largamente, para luego enfocarse otra vez en el tráfico.
─ Hablaste como 3 temas en un par de oraciones. ─ le hizo ver con suavidad, pero sonriendo de medio lado. ─ Me alegro que la señora Tanaka te pueda ayudar.
─ Me siento más tranquila, porque la conozco y sé cómo trabaja. No recuerdo haberte contado, pero he subido mis notas de manera extraordinaria, así que puedes sentirte orgulloso de mí. ─ Sasuke asintió, sabiendo de sobra que se sentía orgulloso de su chica desde mucho antes que ella se lo dijera y evidenciara frente a todos lo genial que era en todo lo que se proponía. ─ ¿Cómo estuvo tu mañana? Pensé que llegarías antes. Anoche te fuiste muy tarde luego de lo Tenten.
─ Estuve hablando con Itachi sobre eso y quise comunicarme con Neji, pero el imbécil no me contestó y hoy en la mañana tuvimos reunión. Lo vi de pasada porque no quiso hablar con ninguno de nosotros. ─ reclamó el moreno, recordando con algo de incomodidad cuando lo vio llegar abatido y desconcentrado. Itachi se acercó, pero Neji negó con la cabeza y solo le dijo que Tenten se había ido muy temprano por la mañana y que apenas habían podido hablar porque ella lo estaba evadiendo. Imaginarse que Sakura lo ignorara, lo hacía pensar en la situación de Neji y era bastante desagradable.
─ ¿Crees que el bebé sea de Neji o de Itachi? ─ Sasuke se alzó de hombros. No había como responder eso. ─ Me da pena por mis amigas, porque toda la vida tendrán que estar en contacto con Mei, ya que ese bebé no tiene la culpa de las acciones de los adultos y jamás les permitiré que le hagan un vacío a un niño. ─ dijo Sakura con cruda sabiduría. ─ ¿No tienes un hijo por ahí? ― preguntó la pelirosa, muy curiosa.
─ ¿No hemos tenido esta conversación antes? ─ dijo Sasuke, cansino. Sakura sonrió al ver que se contrariaba. En una parte no muy sana de su corazón, le encantaba molestarlo. ─ Y no, que yo sepa no tengo. La única mujer con la cual he tenido sexo sin protección eres tú, así que no vengas con tus dudas que no tienen asidero.
─ Ay, era broma. ─ rio Sakura, mientras entrelazaba sus dedos con los de él y le daba un beso en su mejilla. ─ Yo te prometo ser la madre tus hijos, pero solo yo, ¿bueno? ─ Sasuke dio un salto sobre el asiento de conductor y la miró para encontrársela metida en su celular, como si lo que hubiese dicho no tuviese un significado tan grande.
─ ¿Serías la madre de mis hijos? ─ Le preguntó Sasuke, conteniendo la emocionalidad de su pregunta adoptando un tono carente de expresiones.
─ Por supuesto, ¿por qué no? ─ le dijo Sakura, todavía mirando su celular. ─ O sea no todavía. Quiero cumplir muchas cosas antes de intentarlo, pero cuando termine de estudiar y esté estable, podemos intentarlo. ─ levantando la cabeza le sonrió con ternura. ─ ¿Tú quieres ser papá? ─le preguntó, reparando que nunca le había consultado sobre el tema.
─ Yo, sí. O sea, no era algo que pensaba, pero contigo creo que podemos hacerlo, ¿no? ─ como nunca en su vida lo había visto, Sakura se fijó en como él se encontraba asustado y poco seguro, no por la perspectiva de ser padre si no de la profundidad de la relación que llevaban.
─ Seríamos buenos padres, Sasuke, pero no todavía. ─ calmándolo con esa declaración, se apoyó en su hombro. ─ Eso sí, solo vamos a tener uno. No creo que sea buena con más.
─ Planeo hacerte un equipo de futbol, Sakura. ─ la chica rio con las palabras de Sasuke y le golpeó el muslo. ─ Te amo, preciosa. ─ le susurró, besándole el cabello y dando por terminada la conversación de bebés y futuro. Él ahora era lo importante y eso es lo que tenían que mejorar todos los días.
─ Ino me contó que tenías reunión con tu padre e Itachi. ¿Algo que contar? ─ le preguntó Sakura, riendo al ver un meme en su teléfono. ─ Mira, es un gato reclamando porque le quitaron el bol de comida.
─ Bebé, voy manejando. ─ le recordó Sasuke, pero mirando de reojo el meme. ─ Se parece al color que tiene Zanahoria.
─ ¡¿Verdad?! Me había fijado, pero no estaba segura. Soy una pésima madre perruna ─ dijo Sakura, haciéndose la víctima. ─ ¿Cómo estuvo esa reunión? ― volvió al tema, bloqueando su teléfono.
─ No sé si sabes, pero mi padre es dueño de una gran multinacional. ─ Sakura sabía, pero no dimensionaba que tan grande era. ─ Sakura, es muy grande. Mucho más de lo que esperas.
─ ¿Millones de dólares? ─ Sasuke negó con la cabeza. ─ ¿Más de mil millones? ─ el moreno volvió a negar. ─ ¿Cuánto?
─ Cientos de miles de millones de dólares. Ni siquiera es una cifra que pueda escribir fácilmente. ─ dijo Sasuke, rascándose la mejilla. ─ Esto es incómodo, pero quiero que quede claro desde ahora: soy heredero, junto a Itachi, de una fortuna que es la economía de un país pequeño, Sakura. Es demasiado dinero y no tendré vida para gastarlo. Y si contamos la fortuna que he hecho siendo artista, mi futuro es muy fructífero. No tendremos problemas de dinero.
─ A menos que nos separemos. Siempre quiero que tu dinero sea tuyo. ─ declaró Sakura a la brevedad, girándose en su asiento para mirarlo. ─ Yo gastaré y usaré las tarjetas, los autos o lo que sea, pero si no estamos juntos, nada de lo tuyo será mío, ¿bueno? Y no discutiré sobre esto.
─ Era lo que esperaba, así que tranquila. Aunque siempre podrás contar conmigo, independiente de nuestra relación. Eres muy importante para mí como para ignorarte si necesitas algo. ─ Sakura lo sabía, así que se limitó a asentir y tirarle un beso, esperando que continuara con los detalles de la reunión. ─ En síntesis, mi padre está viendo su posible jubilación y quiere dejar los temas de herencia listo. Itachi, por ser el mayor, se quedará con la cabeza de la empresa y yo seré parte de la junta directiva. Tampoco espero mucho en verdad. Nunca me interesó ese lado, pero asumiré el desafío y espero estar a la altura. También debo compatibilizarlo con mi vida, aunque me queda un año para todo esto.
─ Después serás un empresario, actor, cantante, multimillonario y mejor sexo de la vida. ─ se abanicó con dramatismo. ─ ¿Cómo podré manejar tremendo semental? ─ Sasuke se largó a reír al igual que ella, agradeciendo tenerla y que fuese su compañera. Le gustaba verla relajada después de días de mucho estrés. ─ Recuerda que a tu regreso tendremos el desfile con la ropa que ya empezó a confeccionar Tenten.
─ Lo tengo presente. Hablaré con Itachi para la promoción y así recaudar más fondos. ─ Sakura asintió. ─ Tengo un nuevo guardia, que se unirá a Peter. ─ le contó Sasuke. ─ Se llama Yuudai. Debe tener unos 50 años y es muy conversador, pero me dijeron que es de lo mejor de la industria.
─ Ya lo quiero conocer. ─ dijo Sakura. ─ ¿Fugaku lo contrató?
─ Sí. Dijo que solo teniendo a Peter era muy alto el riesgo de que algo malo pasara, así que agregó este nuevo personaje que habla más que Naruto y Suigetsu juntos. ─ reclamó el moreno, haciendo una mueca y mostrando la credencial a la entrada del estacionamiento del estudio. Luego de agradecer al guardia, fue directo a su estacionamiento reservado, se bajó del auto y esperó a Sakura que venía casi corriendo a su lado. Los guardias ya contratados por su padre y que cuidaban a Sakura, se posicionaron al lado del auto de Sasuke, pero antes revisaron los alrededores viendo si había algo extraño.
─ Sasuke, camina hacia allá. Quiero ver si resulta algo. ─ haciéndole caso a la petición de Sakura, Sasuke caminó hacia la luz, donde se encontraban los ascensores. ─ ¡Listo! ─ gritó la chica, corriendo hacia él para mostrarle lo sacado. ─ Te ves perfecto.
De espalda, solo caminando y con la iluminación perfecta, Sakura sacó una foto estupenda, la cual subió a sus redes sociales, con la siguiente leyenda.
Siempre estarás, aunque no estés.
2 millones de like y se convertía en la foto con más me gustas de ese momento.
10.
Sakura corría por el lugar, mientras sentía que la perseguían. Su espalda estaba llena de dolor, su imagen estaba rota, frente a sus ojos, el mundo se desmoronaba, el combate estaba en su apogeo, personajes se perdían, todo era descontrol y sangre. Pero rápidamente terminó con grito fuerte de "¡corte!".
Como autómata, Tenten caminó hasta donde la chica y la ayudó a taparse porque se encontraba muy desvestida y con frío. Sakura la miró con aprehensión, pero Tenten no respondió el gesto, solo la vistió y acompañó al camarín. Dentro de él estaba Hinata, Ino y Tsubasa. Todos esperaban escucharla y reconfortarla, al menos eso pensaba.
─ Tenten. ─ dijo Ino, levantándose de su asiento y corriendo a abrazarla. Tenten sintió en ese abrazo todo el amor de una amiga. No tenía miedo, pero sí mucho cansancio. ─ ¿De qué hora estás acá?
─ De las 5 de la mañana. ─ murmuró la castaña, cayendo en el sofá, rodeada de sus amigas. ─ No se preocupen, estoy bien.
─ No lo estás. ─ dijo Hinata, tomándole la mano y dándole fortaleza con eso. ─ Sé lo que pasó. Neji me llamó en la madrugada, luego de que te dejara acá y me pidió venir a verte. Pude después de las clases. ─ recién ahí Tenten reparó en que Hinata estaba vestida de escolar. ─ Sea lo que sea, cuentas conmigo. Eres mi familia, Tenten.
─ Ay, Hinata, no me digas eso. ─ le suplicó la castaña, con sus ojos llenos de lágrimas. ─ No sé ni siquiera como sentirme. Me duele tanto que no haya hablado conmigo de inmediato y haber tenido que enterarme de esa forma. ─ gimió, en un doloroso sollozo. ─ No me duele que vaya a ser papá. No soy así de egoísta y tengo la convicción de que cada niño en el mundo merece estar al lado de sus padres, estén o no estén juntos, lo que me duele es que Mei me haya humillado de esa forma y él simplemente la hubiese dejado. No es ahora, es antes, cuando no le importaba lastimarme, donde le dio espacio a esa mujer para meterse en mi vida y aterrorizarme. Esto es culpa de Neji y eso no se lo puedo perdonar.
─ Pero él te eligió a ti. ─ susurró Tsubasa, secándole las lágrimas en el proceso. ─ A pesar de todo, se quedó contigo, porque como él dice, te ama.
─ ¿Y cuál es el costo? ¿Te imaginas lo que es ser madrastra del hijo de una mujer que me detesta? Ese niño me odiará desde el día uno y yo tendré que compartir festividades con Mei durante el resto de mi vida, porque si ese hijo es de Neji, dudo que se despegue de él. Utilizará a ese pequeño para hacerse presente en la vida de mi novio, demostrando constantemente que está por encima de mí y nuestra relación. ─ Ino se dejó caer en el suelo, frente al sofá. Se dio cuenta que esa también sería su realidad si se demostraba que Itachi era padre de ese bebé. ─ Quizás nunca valoró a Neji cuando estuvieron juntos, pero en su retorcida mente, él sigue siendo de su propiedad.
─ No te tienes que hacer cargo de la mentalidad de esa desquiciada, Tenten. ─ le dijo Sakura. ─ Ella puede pensar o creer lo que quiera, pero la relación de ustedes es propia y la deben manejar a su manera, sin importar lo que opine el resto. Además, a pesar de que tú estabas en el suelo, te veías 3 veces más divina que esa mujer horrenda. Sus poros supuran maldad. ─ tirándola de un costado, Sakura la abrazó contra ella. ─ Lamentablemente somos las novias de hombres que tienen vastos recorridos, con sinfín de mujeres y mucha historia detrás. Frente a eso tenemos solo dos opciones: o lloramos y nos volvemos locas con todo lo que sucede, o nos levantamos y defendemos nuestra relación con uñas y dientes. Al menos nos quedamos con la sensación de que lo intentamos sin descanso.
─ Piensa en el dinero, Tenten. ─ dijo Hinata, sorprendiendo a todos. ─ Puede sonar frívolo, pero siendo mi cuñada no tendrás problemas de dinero. ─ el silencio que prosiguió esas palabras fue sepulcral, hasta que alguien explotó en una risotada para terminar todos riendo.
─ Apoyo a Hinata. ─ dijo Tsubasa, besándole la cabeza a una triste, pero risueña Tenten. ─ Ese hombre te eligió y aunque odio sus formas, logra hacerte feliz. Sin ofender, Hinata.
─ Tranquilo Tsubasa, tengo claro la fatalidad de todo esto. ─ dijo la peliazul.
─ ¿Por qué estás tan callada, cerda? ¿Qué estás planeando? ─ preguntó Sakura, sentándose a un lado de ella en el suelo.
─ Itachi también puede ser papá de ese bebé. ─ susurró abatida. ─ Imaginar una navidad al lado de Mei me causa escalofríos.
─ Me pasa igual. ─ dijo Tenten. ─ Anoche, cuando me fui a acostar a otra habitación, desperté y Neji estaba ahí. Me estaba cantando. ─ Sus ojos cafés volvieron a llenarse de lágrimas. ─ Y cuando descubrió que estaba despierta, me rogó. Dijo que no la amaba, que nunca lo había hecho y que lo perdonara por no correr a contarme, pero también él lo estaba procesando y que, en caso de ser el padre de ese niño, él no me dejaría. Que se haría cargo y generaría una relación con el pequeño, pero sin comprometerse con ella. ─ Ya sin contenerse, las lágrimas de Tenten corrieron por sus mejillas. ─ ¿Cómo puedo ser tan mala para pensar que si ese hijo es suyo yo no querría verlo cerca de mí? Yo también fui huérfana. Mei me lo dijo y también me dijo que cómo podía dejar a un niño en las mismas condiciones y de verdad no es algo que quiero, pero tampoco quiero renunciar a Neji, a lo que juntos hemos construido y nos ha costado tanto. ─ atribulada, Tenten escondió su rostro entre las manos.
─ Y no tienes porqué renunciar a él. ─ le dijo Hinata. ─ Neji se puede hacer cargo de lo que le corresponde como padre, pero su relación con ella es nula, así que no pienses en eso. Él mismo está declarando como será todo. ─ sugirió la chica, triste al ver a su amiga así.
─ Intentaré que estos pensamientos se detengan, al menos hasta que termine mi jornada. Escuché por ahí que Jiraya hará una reunión por la tarde, así que debemos empezar a movernos. ─ sugirió Tenten, secándose las lágrimas y poniéndose de pie. ─ Salgan todos. Sakura tiene que ser desvestida y su marido no dejará a nadie con ojos si la ven desnuda.
─ Es capaz. ─ confirmo Sakura, sonriendo y dándole un abrazo a Ino cuando esta pasó por su lado, todavía intranquila. La pelirosa la tomó del brazo y fue a un rincón del camarín. ─ Deja de pensar y relájate. Itachi ya pasó por este bache contigo y lo que tenga que ser, será. Darle tanta vuelta no te dará una solución, así que despreocúpate y enfócate en que eres la novia de un CEO.
─ Ni que me digas. De solo pensar en eso, siento que nadaré en dinero. ─ regalándole una sonrisa, Ino se tranquilizó y salió del lugar, dejando a ambas chicas solas.
─ Venga, necesito ponerte guapa. ─ Y como si el momento anterior no hubiese tenido lugar, Tenten se puso a tono y dejó a Sakura convertida en una perfecta Chiyo.
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─ Sasuke, ¿tienes un momento? ─ el moreno miró sobre su hombro como una compungida Erika lo llamaba desde atrás. ─ Al menos por respeto porque soy tu compañera de trabajo. ─ agregó.
─ Una compañera que no dudó en hacerle daño a mi novia. ─ la fulminó Sasuke, pero se volteó para mirarla, apoyándose en la mesa de catering donde estaba comiendo algo. ─ ¿Qué quieres?
─ Pedirte una disculpa. ─ respondió la mujer, mirándose los pies. ─ Actué mal. Muy mal. Supongo que parte de mi cabeza no ha estado bien el último tiempo y no supe manejar bien la envidia y celos que sentía. Dañé mi carrera, dañé a gente que no lo merecía y sobre todo me dañé a mí misma, así que requiero de tus disculpas para que esto termine acá, sin más conflictos.
─ Conmigo puedes barrer el piso, Erika. No me merezco tu compasión ni cariño, porque fui un hijo de perra a tu lado, sin embargo, Sakura es otro tema. Con ella no puedes hacer lo que se te antoje solo porque no sabes manejar tus volátiles emociones. La tienes que respetar y no hacerle daño, porque eso sí me molesta mucho. ─ dijo Sasuke, evidentemente molesto. ─ Las disculpas dáselas a ella, no a mí.
─ Sí, también lo haré. He sido una tonta y merezco tu escarmiento, pero no pediré disculpas por como manejé algo que tú echaste a perder. ─ y con esa última frase, se retiró, dejando a Sasuke agotado, pero aceptando la realidad.
─ Tu amiguito, ese rubiecito, que ahora está lesionado, me contó que alguien por ahí le anduvo agarrando el pelo a esa víbora que acaba de venir a dar las disculpas más penosas que he tenido la mala suerte de escuchar. ─ Sasuke se volteó a mirar al recién llegado. Suigetsu, con su sonrisa de tiburón y pelo blanco se apersonaba como alguien que aliviaría el malestar del pelinegro. ─ ¿Cómo estuvo esa pelea?
─ Ni se te ocurra comentárselo a Sakura. ─ lo amenazó Sasuke, para luego proceder a darle un leve abrazo por saludo.
─ Lo único que le diré a tu novia es que tiene demasiado cambiado. ─ bromeó el peliblanco. ─ El amor nos vuelve mejores personas.
─ ¿Cómo está Karin? ─ preguntó Sasuke.
─ Bastante agradable para ser ella. ─ Ambos rieron aunque levemente. ─ Está viviendo en el departamento principal y la voy a ver de vez en cuando, porque no quiero perderme el proceso de mi primer hijo.
─ No me mientas, pasas todos los días ahí. ─ Suigetsu se levantó de hombros. ─ Haría lo mismo, así que no te molestaré por eso. ─ agregó Sasuke, tomando agua para tapar su última declaración.
─ Es difícil, pero lo estamos intentando. Al menos trato de no sentirme inseguro, aunque me cuesta demasiado. ─ dijo Suigetsu, rascándose la nuca. ─ De igual forma estamos encaminados a algo y Karin está mucho más tranquila sobre el tema embarazo de estudiante de ciencias sin título en la mano. ― Sasuke rio escuchando el título que le estaba dando el peliblanco a la creación de su hijo. ― Esta será mi última película en mucho tiempo.
─ Estoy seguro de ello. Debes enfocarte en lo que se viene. ─ Suigetsu asintió y tomó agua al igual que Sasuke.
─ ¿Irás a festival de Cannes? ─ preguntó Suigetsu. ─ Sé que Jiraya y Yamato andarán por allá.
─ Sí, me lo comentaron, pero voy porque tú me lo pediste para acompañarte en la nueva película que hiciste. ─ le recordó Sasuke, haciendo una mueca cuando el sabor del canapé que tomó era dulce. Odiaba ese tipo de comida.
─ ¿Te imaginas me ganó la Palma de oro luego de haberme ganado un Oscar y con diferentes películas? ─ Entusiasmado, Suigetsu comenzó a soñar despierto.
─ Creo que esa sería tu señal para que te detengas con tantos trabajos. ─ le respondió el moreno, sonriendo cuando vio la mueca de desagrado de Suigetsu.
─ Lo dices porque ya tienes 2 y puedes ganar tu tercera con esta película. Primer año que no te nominan.
─ Será porque no hice películas el año pasado y me dediqué a hacer música. ─ le recordó Sasuke, haciendo asentir a Suigetsu como reprocesando la información. ─ Date más de un año de descanso. Te lo mereces.
─ En serio Sakura te ha hecho bien. Hasta creo que me caes bien. ― bromeó el futuro padre, sonriendo de oreja a oreja.
─ Te puedo demostrar con unos simples movimiento lo fácil que sería para ti volver a odiarme. ─ y con ese detalle final, ambos se pusieron a reír. ─ ¿Hablaste con Naruto?
─ Llamó a Karin porque le dolía demasiado su mini Naruto y quería saber cómo solucionarlo. ─ sonriente, Suigetsu continuó. ─ Aunque no me quiso contar como fue que se hizo daño. ¿Se la habrá jalado mucho?
─ ¡Mierda, imbécil! No quiero imaginármelo masturbándose. ─ reclamó Sasuke, haciendo una mueca de asco.
─ ¿Por qué están teniendo este tipo de conversación? ─ les preguntó una curiosa Sakura, pasando por en medio de los dos para tomar un canapé y echárselo a la boca. ─ ¿De quién no quieres pensar en su masturbación?
─ ¿Tienes que ser tan deslenguada el 90% del tiempo? ─ dijo Sasuke, pellizcándole la cintura en el proceso, haciéndole saltar. Sakura lo espantó de un manotazo.
─ ¿Cómo está Karin? ─ le preguntó la pelirosa a Suigetsu, yendo camino a darle un beso para saludarlo. El peliblanco le devolvió el saludo y le contestó genéricamente. ─ ¿Cuánto le falta?
─ Algunos meses. Tres meses, pero el doctor dijo que podía ser antes o después. ─ Sakura asintió y miró de reojo a Sasuke, quien estaba prendado mirándola.
─ ¿Qué pasa? ─ le preguntó ceñuda. El moreno salió de su trance y solo meneó la cabeza.
─ Piensa que te ves hermosa, Sakurita. Lo dejas sin palabras. ─ molestándolo, Suigetsu se metió un caramelo a la boca.
─ Awww. ─ Y presa de sus instintos, la pelirosa lo abrazó por la cintura, apoyando la mejilla en su pecho, para ser cubierta por esos brazos fuertes, mientras hacía lo que siempre hacía cuando la tenía tan cerca y era olerle el pelo, para luego besárselo. ─ Tú también eres hermoso, bebé. ─ le dijo Sakura a Sasuke, levantando la cabeza para besarle el mentón. El moreno sonrió como imbécil y Suigetsu estuvo a punto de morir atragantado por el dulce.
11.
Creo fielmente en el compromiso de quienes me rodean. Su lealtad la recompenso con salarios que están por encima de promedio de la industria. Busco a los mejores y los hago sentir los mejores, por eso me molesta cuando dicha lealtad se ve trastocada por sentimientos de avaricia y arrogancia. Por años permití que los reclamos sobre un trabajador de Icha Icha Paradise quedaran solo en rumores y no me hice cargo del problema que esto ocasionaba, no obstante, cuando veo que sus acciones significan el desmedro completo de su alrededor y por sobre todo de gente inocente, no puedo seguir haciéndome el desentendido. Kabuto Yakushi, durante años trabajamos juntos, pero lo que hiciste no tiene perdón. Filtraste información confidencial, atentaste contra nuestros preceptos empresariales y no te dolió dañar a la misma gente que nos dará de comer el día de mañana, así que por eso y tomando por fin el toro por las astas, quedas despedido. Sasuke y Sakura se enteraran de lo que hiciste.
─ Ka... Kabuto. ─ dijo Tenten, caminando tras él. No había querido escuchar la conversación, pero antes de entrar, el peliblanco le había pedido que lo acompañara porque le daría instrucciones. Se quedó afuera de la puerta esperando, sin pensar que algo así sucedería. ─ Lo… lo lamento.
El silencio fue sepulcral y más aún cuando llegaron a la oficina de él, haciendo enfriar los huesos de Tenten que estaba completamente estupefacta con todo. Kabuto era un imbécil, pero no le deseaba que quedara sin trabajo, menos cuando se notaba que trabajaba bastante. Aunque también era una persona lo suficientemente maligna como para merecer que le pasaran cosas malas.
─ ¿Qué querías? ─ le preguntó duramente, sin dejar de mirar su escritorio, completamente ido.
─ Rati… ratificar su permiso para faltar algunos días la semana siguiente y subsiguiente. ─ le recordó, con temor. Ya ni siquiera sabía si tenía que decirle a él que debiese confirmar que podía tomarse dichos días o no.
─ ¿Acaso no escuchaste? ─ le preguntó con rabia contenida, para luego girarse. ─ ¿Vienes a burlarte, estúpida? ─ Tenten negó con su cabeza y quiso argumentar, pero el silencio fue lo único que escucho antes de un golpe en su mejilla que la hizo girar hacia un lado, casi cayendo. ─ ¿Te crees mejor por haberte involucrado con ese grupito, hija de puta? ─ un nuevo golpe, esta vez un puñetazo en sus costillas la hizo caer al suelo sin aire, derramando todos los papeles a su lado y explotando en dolor. ─ ¡Los detesto a todos ustedes! ─ gritó Kabuto muy fuerte, dándole patadas en los brazos, piernas y estómago. Tenten se intentó cubrir, levantarse, pero el dolor en su cuerpo era tal, junto con la sensación de que se desprendía que no pudo ni siquiera levantar la cabeza. ─ ¡Son escoria, putos aparecidos! ¡Mei debería estar acá y no embarazada! ¡Son unos hijos de putas, todos!
─ Pa… para… ─ le pidió Tenten, gimiendo de dolor, antes de sentir como la levantaba del pelo y le daba un puñetazo en el ojo, quedando grogui con el golpe. Un estruendo siguió a continuación de ese golpe y una figura muy alta y morena la despojó del dolor, haciendo que cayera sobre su trasero, sangrando y con moretones.
─ ¡¿Qué te pasa, grandísimo hijo de puta?! ─ era la voz de Sasuke. La reconoció por el tono, pero Tenten no quiso mirar, solo cerró los ojos y escuchó como golpeaban a alguien. Los gritos de Kabuto eran agudos, más que los de ella, mientras Sasuke gruñía desatado. ─ ¡Mira lo que hiciste! ¡MIRA CÓMO LA DEJASTE! ─ Kabuto dio un grito muy fuerte y al parecer eso alertó a más personas, porque escuchó como Itachi entraba, acompañado de Yamato y Kakashi. Uno de ellos la levantó del suelo y la protegió de ese entorno brutal. Tenten seguía sin abrir los ojos y solo oía el susurro del hombre, tratando de calmarla.
─ Tranquila, te sacaré de acá.
─ ¡Solo un hijo de perra se desquita con una mujer por sus propios errores! ─ gritó Itachi y al parecer le dio una pateadura, porque hubo otro descontrol. No obstante, no escuchó más, porque alguien la sacó del lugar en brazos. Estaba casi desmayada.
─ ¡¿Qué hizo?! ─ gritó Jiraya, pasando por su lado. Tenten no reparó en si se detuvo a mirarla, solo quería salir de ahí y al parecer los brazos de Yamato serían quien la estaban salvando de ello.
─ Tenten, te llevaré a la ambulancia y luego iremos a la policía. Debes denunciarlo. ─ le dijo Yamato, casi corriendo con ella en brazos. A lo lejos escuchaba las voces de gente haciéndose la pregunta de qué había pasado y hasta que escuchó la voz de Sakura, se pudo controlar.
─ ¿Quién te hizo esto? ─ le preguntó Sakura, corriendo a su lado y subiéndose en la ambulancia. ─ Tenten. ─ le susurró, tomándole la mano y evidenciando un nudo en la garganta. ─ ¿Fue Ne…?
─ Kabuto. ─ interrumpió la castaña, con voz de ultratumba y odiándose al sentir toda esa debilidad asolando su cuerpo. ─ Kabuto fue. Él dijo lo de ustedes. ─ le murmuró, apenas moviendo los labios, mientras un paramédico hurgaba en su rostro y le ponía compresas. ─ No le digas a Neji. ─ le pidió y abrió los ojos por primera vez, fijándose en su amiga que tenía las mejillas surcadas en lágrimas y una expresión de horror que era hasta chistosa. Yamato a su lado se mordía los labios y estaba igual de aterrorizado mirándola. ¿tan mal estaba?, pensó temerosa. Quizás había perdido su ya escasa belleza, según su pensamiento lastimero y autoestima golpeado por un par de días tan mierderos que estaba teniendo.
─ Cariño, lo iremos a denunciar, ¿ok? ─ Y besándole las manos, Sakura se quedó junto con ella, ganándole el puesto a Yamato, mientras la ambulancia agarraba camino al hospital.
Sakura no le soltó los dedos y conversó en todo momento para que le explicara que le estaban haciendo. Luego de ponerle una vía en el brazo menos lastimado, sus ojos comenzaron a cerrarse y quedó completamente inconsciente, soñando idioteces, pero sobre todo con Neji quien corría hacia ella, sonriendo, con su larga cabellera al viento y con sus ojitos alargados llenos de amor.
─ Eres tan hermosa, mujer, tan hermosa. ─ riendo y moviéndose sin control, Tenten lo abrazó y el negro de su alrededor la consumió.
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─ ¡Tenten! ¡Tenten! ¡Señor, algo le está pasando! ─ alertó Sakura, viendo como su amiga tiraba sus ojos para atrás y se ponía rígida. El paramédico le quitó las amarras que sostenían su cuerpo y con una señal de cabeza, hizo que Sakura se tirara para atrás.
─ Va a convulsionar. ─ le dijo el hombre y de inmediato el cuerpo de Tenten comenzó a saltar en su eje, sin control y con ojos desorbitados. Sakura se quiso acercar para ayudarla, pero el brazo del paramédico la detuvo. ─ Si agarramos su cuerpo podemos lesionarla. Lo único que debemos hacer es proteger su cuello y dejarle a ella misma detenerse.
─ ¿Por qué le pasa esto? ─ le preguntó la pelirosa muy asustada. El hombre se alzó de hombros, sin tener una claridad sobre el tema.
─ Puede ser una respuesta al estrés de haber sido golpeada con esta bestialidad, como también una lesión cerebral. De igual forma no te preocupes, porque un neurocirujano nos está esperando a la entrada del hospital. ─ Y como si eso hubiese aliviado a Tenten, su cuerpo se detuvo y quedó casi inconsciente, apenas si respirando. ─ Señorita Sakura, quien le hizo esto a Tenten es muy malo. Tenga cuidado, por favor.
Sakura asintió, recordando con afecto como ese mismo hombre la había ayudado en su desmayo. Agradecía tener gente buena a su alrededor, sobre todo para cuidarla a ella y a sus amigas.
─ ¿Me puedes explicar que pasará ahora con ella? ─ quiso saber Sakura, sentándose a un lado del paramédico que ya había acomodado a Tenten.
─ Cuando ocurren este tipo de casos…
Y una charla llena de tecnicismo, pero cosas que Sakura quería saber fue lo único que se oyó, aparte de la respiración pausada de Tenten quien, en su desmayo casi total, solo sentía el mundo moverse lentamente, casi como si flotara.
En cuanto llegaron al hospital, Sakura bajó antes que la camilla y esperó en la entrada para perseguir desde atrás el camino de su amiga, siendo solamente detenida por una enfermera que, con afecto, pero firmeza, le solicitó quedarse fuera de la zona restringida y que cualquier información, ella se la daría a la brevedad. Sakura solo alcanzó a tomar asiento en la primera butaca que encontró, cuando vio llegar a unos desesperados Sasuke, Itachi y Kakashi.
― ¿Cómo está? ― Le preguntó su cuñado, mirándola fijamente. ― ¿Cómo llegó?
― Le dieron convulsiones en la ambulancia. ― susurró Sakura, agachando la cabeza y soltando el aire contenido. ― Está muy lastimada. ― agregó, para luego mirar a Sasuke, quien estaba mirando sus propios nudillos. ― ¿Amor? ― llamó la pelirosa, poniéndose de pie para mirarle la zona.
― Lo siento, no pude llegar antes. ― se excusó Sasuke y Sakura de inmediato comprendió que no se refería a su llegada al hospital. Él había ido a rescatar a Tenten en cuanto escuchó todo lo que estaba pasando y se arrepentía de no haberla protegido antes.
― De igual forma la salvaste, cariño. ― y tomando sus manos, Sakura se las besó, llenándolo de amor y sintiendo como nuevas lagrimas corrían por sus mejillas. ― Gracias. ― le dijo muy afligida, siendo rápidamente protegida por los brazos de él quienes recurrieron a contenerla con profundo amor y cariño. También lo ayudaban a calmar su angustia por lo vivido.
Itachi lanzó un bufido y Kakashi a su lado se apoyó en la pared, totalmente ido, sin comprender del todo lo que había pasado y como Kabuto llegó a eso.
― No lo pudimos detener. ― dijo el peliblanco, pasándose la mano por la cara, en un claro gesto de frustración. ― El hijo de puta escapó como un… cobarde y no pudimos frenarlo con Itachi. ― comentó al aire, siendo secundado por el gesto de afirmación del Uchiha mayor.
― Primero lo de Mei y ahora esto. ― Y como si el mundo los odiara, el final del pasillo fue sobrecogido por más de 20 paparazis que buscaban la exclusiva. Sasuke por inercia, se escondió tras un pilar, mientras escuchaba a los guardias de la clínica intentando sacar a las malditas aves carroñeras como las llamaba él en su mente. Sakura ni siquiera se fijó en el problema. Seguía derramando lágrimas y se limitaba a estar protegida por el abrazo fuerte de su novio. Su maldito héroe en todo ese asunto.
Itachi levantó el celular y con dos frases logró que los guardaespaldas asignados tanto a Sakura como Sasuke, quienes habían llegado con medio segundo de retraso por culpa de las escapadas rápidas de la parejita, fuesen quienes sacaran a esos fotógrafos del demonio y los dejaran en paz para soportar la espera del diagnóstico de Tenten.
― Vaya día de mierda. ― escupió Kakashi, meneando la cabeza y alejándose para contestar su teléfono. Por lo que oyeron, era Jiraya.
― Itachi. ― llamó Sakura, pero sin dejar el pecho de Sasuke. ― ¿Ino?
― Acompañó a Hinata a hacer un chequeo médico. Como tú y Tenten estaban ocupadas, dijo que ella se haría cargo y salió poco antes de que todo esto sucediera. ― le contó el pelilargo. ― La llamaré en cuanto tengamos un informe de Tenten.
― Tsubasa y Neji también merecen saber. ― le recordó Sakura, sorbeteando por la nariz, ya más calmada, pero todavía abrazada al moreno.
― Sí, lo tengo claro. A Tsubasa lo vi en el set, pero tiene que haber salido al mismo tiempo que Ino y Hinata. En cuanto a Neji… ― silencio sepulcral. ― Temo de su reacción, Sakura. Neji no tomará esto con frialdad. ― rascándose la cabeza con nerviosismo, Itachi armó el panorama en su cabeza. ― En realidad ninguna persona soportaría que otro lastime a su pareja. Si le hicieran esto a Ino, yo no dejaría ningún espacio de este mundo sin haber perseguido al malnacido y estoy seguro de que Sasuke sería igual, como Naruto, Kiba o el hombre que sea.
― Yo lo mataría. ― y Sakura no dudó a las palabras de su novio. Era capaz de asesinar por ella y aunque debería sentir miedo, la tranquilizó el saber que, en cierto punto, tenía ese nivel de compañero a su lado, que estaba dispuesto a cualquier cosa, incluso atentar contra la ley por ella. ― Odio pensar que se me escapó de las manos, si no todavía estaría golpeándolo. La imagen de Tenten en el suelo, sangrando y con Kabuto encima, pateándole las costillas, no se irá pronto de mi cabeza.
― Trata de poner la mente en blanco. Busquemos una enfermera y curemos esos nudillos, mientras Itachi y Kakashi se preocupan de hablar con Neji. ― sugirió Sakura, alejándose un poco de Sasuke para mirarlo directamente a los ojos. Tenía certeza que su estoico novio no podía negarse a nada que sus ojos verdes le pidieran y sobre todo al verlos húmedos por las lágrimas.
― Sí, es lo mejor. ― apoyó Kakashi, señalando con la cabeza a Itachi, como en un gesto silencioso. Sakura no entendió y una parte de ella tampoco quiso saber más, así que luego de pedirle a Itachi que le avisara sobre cualquier cosa de Tenten, caminó por un pasillo interno, perdiéndose en algún lugar acompañada por Sasuke.
― ¿Qué pasó? ― preguntó Itachi, expectante de lo que pudiera decir Kakashi, quien no había querido soltar la información frente a Sasuke y Sakura.
― Neji ya supo. Lo llamó Jiraya y viene en camino, quizás muy descontrolado, así que debemos atajarlo. ― Por arte de magia, luego de nombrarlo, se vio la figura de Neji mirando hacia todos lados, para luego reparar en ellos y correr como enajenado, con los ojos inyectados en sangre, su cabello despeinado y los labios pálidos. Itachi y Kakashi lo pararon por los brazos, porque iba pasar por entre ellos para atravesar la puerta que negaba el acceso.
― ¡Neji! ― llamó Itachi con firmeza. ― Respira primero y luego eres libre de actuar.
― ¿Por qué? ― preguntó en un sonido gutural, como si su estómago estuviera hablando, en vez de su boca. ― ¿Le hizo… le hizo algo más? ― agregó de la misma forma, jalándose en pelo mientras esperaba que Itachi hablara.
― Sasuke la salvó, Neji. No lo pudimos atrapar. ― le dijo lacónicamente. Neji reaccionó tomándolo por el cuello de su chaqueta.
― Neji. ― dijo Kakashi, haciendo un llamado a la calma, pero el ojialabastro estaba desquiciado. ― Neji, tranquilízate. Itachi también lo golpeó, por ti, por mí, por todos. Lamentablemente esa rata escurridiza pudo eludirnos, pero eso no significa que no lo buscaremos. Tienes que calmarte. ― le pidió el productor, interponiéndose entre sus manos.
― Itachi, ― murmuró Neji aterrorizado. ― yo lo voy a matar. ― declaró.
― Te lo concedo si así lo deseas, pero ahí dentro hay una chica que necesita de tu contención y no sed de venganza, ¿me oíste? ― le recordó el pelilargo, agradeciendo cuando las manos de Neji soltaron su ropa, pudiendo acomodarse. ― Sakura la acompañó en la ambulancia. Le dieron convulsiones. ― Itachi sabía que era fuerte darle esa información a alguien tan volátil como Neji, pero prefería ser duro de inmediato en vez de que luego se encontrara con alguna sorpresa que lo desquiciara aún más. ― Hasta el momento, no hemos tenido información.
― ¿Podré pasar a verla? ― preguntó, cayendo sobre la butaca y enterrando la cara entre sus manos, apoyando los codos en las rodillas. ― Necesito verla, abrazarla y hacerle saber que no está sola, que esta mierda no debería pasar.
― Lo podrás hacer, te lo prometo, pero por ahora solo nos queda esperar hasta que tengan algún informe. ― lo tranquilizó Kakashi, agotado y afligido. ― Neji, ¿dónde estabas?
El silencio siguió esa pregunta, el pelilargo no contestó e Itachi supo de inmediato que esa no era una buena señal.
― En la mansión Hyuga, contándoles de mi posible paternidad con una ex pareja que detesto. ― respondió Neji, contenido, pero no alarmado.
― La mansión queda, a lo menos, 30 minutos en auto andando rápido. ― Calculó Itachi en su mente. ― ¿A cuánto manejaste, Neji?
― ¿Importa? ― Itachi comenzó a sudar helado al escuchar la respuesta de su pupilo. Kakashi miró hacia el cielo, como diciendo una plegaria.
― Dame un número, Neji. ― Los ojos pálidos de Neji dejaron de pasear por el suelo y miraron directamente a Itachi, quien comenzaba a sacar su celular del bolsillo.
― 220. ― el bufido fue general, tanto Itachi como Kakashi se agarraron la cabeza. ― ¿Qué? ― preguntó el pelilargo, como si lo que hubiese hecho no fuese grave ni una infracción que tenía una multa gigante.
― Pasarás la noche en el calabozo, harás las horas comunitarias que te imponga la ley y pedirás disculpas públicas, ¿me oíste? Ni un puto reproche, Neji, ninguno. Fingirás estar arrepentido de esta mierda y saldrás sin polvo y paja. Roguemos que no te hayan descubierto manejando de esa forma tan enajenada, pero sabiendo que la prensa está encima de ti por lo de Mei y Tenten, dudo que estés zafado. ― arguyó Itachi, masajeándose las sienes, sabiendo que se le venía un caso particularmente difícil con Neji y su descuidada forma de conducir en momentos de estrés.
― No me importa. Solo quiero ver a Tenten. ― fue lo último que dijo Neji.
Sasuke y Sakura por su parte se encontraron con la sala de enfermería luego de recorrer buena parte del piso y haber escapado dos veces de la prensa inquisitiva. Ya dentro de la sala, Sakura le explicó rápidamente a la enfermera lo sucedido y si podía curar a su novio héroe. La añosa mujer, a pesar de no esperarlo, conocía perfectamente a Sasuke porque sus nietos eran fanáticos de él y luego de prometerles que no le diría a la prensa que estaban ahí, se dedicó a hacerle curaciones en las manos a Sasuke, mientras le preguntaba sobre la fama y lo que vivían día a día. Sakura pensó que el moreno se pondría esquivo e hiriente, tomando en cuenta la situación que los había llevado a eso, pero para su sorpresa, el moreno respondió amablemente, le permitió sacarle una foto y grabó un video para los familiares de la mujer, quien los ayudó a salir para volver donde sus amigos.
― Cuídense. ― luego de despedirse, Sakura abrazó a Sasuke por la cintura y caminó con él, chocando costado con costado.
― Te amo mucho, Sasuke Uchiha. Gracias por ayudar a mi amiga. ― el moreno respondió a las palabras de su novia besándole la boca, aunque cortamente, porque un afligido Neji interrumpió su interacción, abrazando a Sasuke y arrebatándoselo.
― Hermano, gracias. De verdad, gracias. ― y para sorpresa de todos los que estaban ahí, Neji abrazó a Sasuke con fuerza y se puso a llorar en su hombro, sin controlar las emociones. ― Yo haría lo mismo por ti. ― le dijo entre sollozos, ganándose que Sasuke metiera su mano en el cabello de Neji y le palmeara la espalda con el otro brazo, conmovido por la situación.
― Ojalá no lo volvamos a vivir. ― dijo Sasuke lacónicamente, mientras Sakura lloraba a su lado al ver a un hombre tan fuerte y frio como Neji totalmente quebrado. Quizás Tenten estuviera bien y solo fuesen muchas magulladuras, pero eso no quitaba que su pareja se sintiera impotente al verse en esa situación. Ese simple gesto, quizás muy lacrimoso, era la señal evidente de un hombre enamorado y Neji estaba muy enamorado de Tenten.
― Gracias a ti, Sakura. ― le dijo Neji cuando se soltó de su amigo y la pudo mirar. ― Nunca le dejes sola.
― No lo haré. ― le prometió la pelirosa, asintiendo dos veces a sus palabras y ganándose un beso en su cabeza por parte del Hyuga. ― ¿Alguna información? ― preguntó la pelirosa, luego de que las emociones de Neji se calmaron y las propias también.
― Seguimos esperando. ― señaló Kakashi, saludando con la cabeza a Ino que junto a Hinata y Naruto se apersonaban en el lugar.
― Primo. ― llamó Hinata, acercándose a Neji quien seguía muy acongojado sentado en una butaca, rodeado por sus amigos. Naruto también se acercó y le palmeó la espalda, ambos dándole apoyo moral. Ino corrió hasta donde Itachi, fijándose que en su pantalón había una mancha oscura.
― Eso es sangre. ― le dijo la rubia, aterrada. ― ¿Te hizo algo?
― ¿Cómo sabes que es sangre? ― le preguntó Sakura, ceñuda y cansada.
― Ya sabes, también tuve de esas manchas en mi ropa. ― le respondió Ino muy tranquila, ignorando la tormenta que generaban esas palabras en su entorno que la quería y sobre todo en Itachi. ― ¿Te golpeó? ― le preguntó otra vez a Itachi.
― Es su sangre, no la mía. ― la tranquilizó el pelilargo, jalándola para darle un beso en la boca. Corto, preciso, pero necesario. ― Que bueno que llegaste.
― Apenas recibimos tu llamada, Hinata y yo nos vinimos para acá. En el camino Naruto nos pasó a buscar. Me comentó que Yamato le avisó. ― dijo la rubia, acurrucando su rostro en el cuello del Uchiha mayor. ― Odio todo esto. Odio los hospitales. ― le contó a Itachi en el oído, apegándose aún más a él. Itachi la retuvo y dejó que el calor de su cuerpo penetrara cada uno de sus huesos que todavía seguían entumecidos por la ira y el rencor. Toda esa situación era muy dolorosa y sabía que tendría que prepararse para las consecuencias de esa agresión, tanto Neji, Mei, ese posible hijo, Kabuto libre, Sasuke presentándose en festivales de cine y música con nudillos reventados, Naruto con su pene roto y Kiba con la boda. Era una tonelada de información que no se le había venido encima desde la época de su hermano drogadicto. Pensaba que estaba curado de espanto, pero no, a veces si se sentía sobrepasado por todo lo que significaba llevar la carrera de toda la banda y la de sus parejas.
― Chicos. ― un murmullo lo suficientemente audible escapó de las puertas restringidas. Era el rostro de Nozomi, con su moretón evidente en la mejilla, pero cara celestial, se asomaba a través de las bisagras. Todos se giraron y quisieron hablar, pero ella con un gesto los hizo callar. Mirando hacia los lados salió del lugar y se escondió tras un pilar, evitando ser vista. Sakura no sabía que Nozomi estaba ahí haciendo su práctica. Es más, cuando la intentó llamar, el buzón de voz fue su única respuesta. ― Neji, ya la revisaron. ― partió diciendo la guapa chica, con sus ojos grandes y almendrados. ― Lamentablemente no es mi caso, pero pude leer su ficha. Tiene algunas fisuras de huesos y va a tener muchos moretones, pero nada grave. Sus convulsiones fueron a causa del estrés. Ella está muy agotada mentalmente y necesita descansar, así que tenemos la tarea de ayudarla a estar bien. ― les dijo a todos, pero sobre todo a Neji, quien asentía a todo. ― En un ratito saldrá el medico a darte toda la información y por hoy la dejarán internada para controlar que no haya una hemorragia interna, aunque por el momento no ha mostrado indicios de ello. El hijo de puta ni siquiera sabe golpear, aunque yo creo que Tenten es muy fuerte. ― dijo casi como para ella misma. ― Eso, los dejo porque mi tutora verá que no estoy y vendrá por mí. ― Con un gesto de despedida, se metió otra vez en el interior, perdiéndose por completo.
― Parece que hubiésemos tenido un accidente. Nozomi con un moretón en la cara, yo también y ahora Tenten. Somos el club de la muerte. ― bromeó Sakura, aunque solo escuchó Sasuke, quien meneó la cabeza y siguió abrazándola. Se sentía frio y con ella en brazos era el único momento cálido de su corazón.
― Espero sea el último, porque estoy a punto de tener un colapso tanto que paso en el hospital. ― dijo Sasuke. Sakura no quiso agregar que, para ella, a pesar de que estaba muy triste por lo sucedido con Tenten, le agradaba el lugar y se sentía muy curiosa de todo. Ya llegaría el momento en que haría esos comentarios, por ahora solo se limitó a sentirse feliz porque Tenten estaba bien y se recuperaría. Eso era lo más importante.
O.O
― Quiero quedarme con ella y verla, pero dudo que nos dejen pasar a todos. ― reclamó la rubia Ino, haciendo un mohín.
― Neji necesita verla y te aseguro que apenas abra los ojos, lo primero que preguntará será por él. ― dijo Sakura, siendo apoyada por Hinata quien asentía. Los chicos habían ido por café y algo para comer. Neji seguía ahí, pero su cabeza estaba gacha, aunque se veía menos tenso. Entre sus frenéticos dedos estaba su celular, buscando algo en él.
― ¡Chicas! ― el grito de Tsubasa alertó a todas. Este, al ver a Neji, lo primero que hizo fue levantarlo del brazo, haciendo que su celular cayera al suelo y lo agarró del cuello, ahorcándolo. ― ¿Qué le hiciste? ¿Por qué estás acá? Deberías estar muerto. ― le recriminó, dejándolo sin aire. Sakura e Ino lograron hacer que Tsubasa soltara a Neji, porque este último ni siquiera hacía el amague de querer defenderse. Hinata lo revisó de cerca y se puso delante de su primo, protegiéndolo. ― ¿Cómo pueden defenderlo?
― Porque no fue él, Tsubasa. Fue Kabuto. ― le contó Ino, haciéndolo reaccionar. Neji por su parte estaba igual de pálido, aunque no se veía ni enojado, ni molesto. Estaba resignado nada más.
― ¿No fue Neji? ― Las tres chicas negaron, defendiendo al ojialabastro. ― Bueno, lo siento, Hyuga. Eres mi enemigo natural. Siempre serás el culpable de todo lo malo de Tenten en mi cabeza.
― Puedo aceptarlo. ― respondió Neji sucinto. ― Pero si alteras la tranquilidad de mi chica, te mataré, Tsubasa. ― amenazó con dureza, cargando el ambiente de mucha tensión.
― ¿Dónde estabas cuando pasó esto? ¿Arreglando tu mierda paternal? ¿Solucionando cómo le vas a poner a ese crio? ― ironizó Tsubasa. No estaba manejando bien la situación.
― Sí, estaba solucionando el tema con mi familia. Ellos merecían enterarse de esto antes que la prensa llegara a su puerta. ― excusó el pelilargo. ― Y no, no tengo por qué darte más detalles, solo te aseguro que lo que pasó hoy no quedará sin secuelas.
― No te creo. ― espetó Tsubasa, pero sus palabras fueron calladas por la llegada de un médico que buscaba a familiares de Tenten. Todos se pusieron de pie, sin embargo el médico no quería hablar.
― Ustedes no son su familiar directa. ― les recordó el médico.
― Ella no tiene familia directa, solo sus amigos. ― dijo Tsubasa, tomando la batuta, no obstante Neji no se iba a quedar fuera de eso y levantando su celular, mostró una foto donde estaba con Tenten, ambos con sus mejillas casi tocándose y viéndose muy enamorados.
― Es mi novia. Necesito saber respecto a ella y todos acá también. Somos la familia que ella eligió. ― La pantalla quebrada de su celular, obra de Tsubasa, no le quitaba potencia a la foto que ahí se veía.
― Ok. ― a pesar de estar reticente, el médico entregó el informe. ― Dos costillas fisuradas, múltiples contusiones a lo largo de su cuerpo, una muñeca dislocada, aunque hay señal de que estaba desde antes lastimada por un moretón que se veía en el lugar ya casi cicatrizado y un esguince de codo, sin contar los hematomas internos y externos que ya se ven en su cuerpo. Su rostro tiene varios golpes de puño. Tiene los dos ojos hinchados, aunque uno todavía lo puede abrir. Lo bueno es que no hay lesiones dentro de ellos. Su mejilla muestra una bofetada y tiene un leve corte en la cabeza. Ya les hicimos tomografías, ecos, y radiografías, por el momento todo normal, dentro de lo que puede estar luego de una paliza así. La policía ya le tomó declaraciones y está iniciando un proceso judicial, así que deben acompañarla en todo esto. Las convulsiones que tuvo son muestra de su estrés postraumático, así que solo les recomiendo cariño, contención y compañía. ― Tsubasa iba a preguntar algo, pero Neji se adelantó.
― ¿Puedo verla? ― el doctor hizo una mueca, para luego abrir la boca y reconocerlo. Cuando miró a Sakura, también entró en su cabeza que eran personas famosas y se puso algo nervioso. ― Doctor.
― Discúlpeme, Neji, pero no es prudente verla ahora, porque es muy shockeante la imagen. ― Neji negó con la cabeza. ― Es por su tranquilidad emocional. Tengo entendido que tendrá conciertos prontamente y se necesita que esté ahí. Verla en estas condiciones lo afectará fuertemente.
― Exijo verla. ― dijo poderosamente el Hyuga, mirándolo con odio. ― Mi trabajo lo soluciono yo. Déjeme verla.
― Yo también quiero verla. ― exigió Tsubasa, recibiendo un jalón por parte de Ino. ― ¿Qué te pasa? Tenten es mi amiga del jardín de niños, necesito verla.
― Pero ella querrá ver a Neji. Luego será tu turno. ― argumentó la rubia, odiando que el amigo de Tenten se pusiera tan intratable.
— Por favor, necesitamos verla. — interrumpió Sakura, mirando de reojo como se agregaban el resto de la tropa al grupo que estaba ahí enfrentando al doctor.
— ¿Es Sasuke Uchiha? — preguntó el médico, abriendo los ojos muy sorprendido. — Señor Uchiha, mi esposa y yo somos grandes seguidores de usted. Nuestros hijos también lo siguen, ¿podría considerar darme una foto o un saludo? Me conformo con lo mínimo. — convertido en un verdadero fanático, el médico se mostró muy poco profesional con su actitud. Sasuke iba a reclamarle fuertemente, pero Itachi lo contuvo con un carraspeo.
— Todo eso, pero deje pasar a Neji. Y también lo dejará quedarse. — negoció el Uchiha mayor, demostrando desde ya sus dotes de empresario y como sacar adelante una problemática para convertirla solo en ganancia segura.
— Ok. — y con una mueca, el médico aceptó, viendo pasar por su lado a Neji, quien ni siquiera esperó la señal para continuar.
En el pasillo privado se encontró una enfermera, que al verlo ahí quiso sacarlo, pero con su habitual brusquedad, Neji le explicó que el médico le había dado permiso. También le preguntó dónde se encontraba la habitación de Tenten, su novia. La mujer le señaló la puerta detrás, murmurando algo sobre el control de la juventud.
Al entrar en la habitación, por fin pudo verla. En medio de la cama estaba su amor Tenten, con una vía conectada en su brazo izquierdo ingresándole un líquido por la misma, el brazo derecho con un yeso que abarcaba desde arriba del codo, sus ojos de una tonalidad violeta, su boca rota y en su pierna, que había sacado de debajo de las sabanas (tendía a dormir de esa forma, con una pierna fuera para regular su temperatura) se veía unos grandes moretones. El único ojito que podía abrir, lo hizo para mirarlo con profundo amor
— Neji. — murmuró y sonrió la preciosa castaña, pero luego una mueca de aflicción abarcó todo su rostro. — Mi vida, estás llorando.
Neji no se había dado cuenta de ello, pero no le importó. No se sentía juzgado al mostrarse vulnerable frente a ella. Estaba demasiado conmovido por verla así, que poco y nada le importaba el que lo viera llorar, realmente quebrado.
— Lo lamento. — susurró el pelilargo, acercándose lentamente a la cama, para poder vislumbrarla mejor. — Lamento no haber estado ahí, protegiéndote.
— No tienes porqué cuidarme. — le dijo Tenten, alzando una mano para secarle las lágrimas, pero Neji se la tomó y besó sus nudillos con mucho amor. — Los malos deberían estar en sus cuevas mirando sus espaldas. Los buenos solo tenemos que vivir. — agregó, tirándose para un lado. — Ven, acuéstate conmigo. — le pidió, haciéndole un gran espacio. Neji se subió con mucho cuidado, sacándose las zapatillas y la sudadera en el proceso, tirándolas en algún lado. Tenten rio con eso, porque era sabido lo maniático del orden que era su novio.
— Siempre querré cuidarte. — dijo Neji, pasando despacio sus manos por las mejillas rotas de Tenten. — No me importa que pase entre nosotros, si quieres dejarme, si quieres odiarme, siempre estaré aquí. Te amaré por los dos si dejas de estar enamorada de mí. Lucharé por ti todos los días de mi vida y te entregaré todo lo que tengo, todo lo que soy, en bandeja para que hagas lo que quieras. — selló sus palabras algo inconexas, pero cargadas de sentir, con un beso suave sobre los labios agrietados de Tenten. — Te juro que encontraré a ese maldito malnacido y lo haré pagar por esto, Tenten. Pagará por esta mierda. ─ La castaña le limpió las lágrimas, sintiéndose quebrada al verlo así, pero sabiendo que era importante para él desahogarse. ─ Y si ese niño es mío, de alguna forma lo solucionaremos, pero no separados. Te quiero a mi lado, eres mi novia y no pienso terminar contigo por eso.
— Me duele pensar que puedes tener un vínculo con esa mujer. Un vínculo para siempre. — Neji iba a interrumpirla, pero Tenten se negó. — Entiéndeme, es algo visceral de lo que te hablo. Antes ya me generaba angustia pensar que la habías amado y ahora tengo que lidiar con un fruto de ese amor. Es un recordatorio de mierda de que siempre estará ella sobre todas las cosas y el pequeño también, porque jamás te pediré que me pongas por encima de un hijo. — Neji estaba embobado mirándole los labios, pero no perdía hilo de la conversación que estaban teniendo. — Yo también fui huérfana. Mi madre murió, mi padre se olvidó de mí y te odiaría si le hicieras esto mismo a tu propia sangre. Imagina este momento, yo acá solo teniéndolos a ustedes y mi padre ni se inmuta por saber si sigo viva o no. Es doloroso.
— Lo entiendo, pero no pienso desesperarme antes de tiempo. Cada paso que demos irá en pos a fortalecer nuestra relación para que el día de mañana, si ese hijo es mío, estemos lo suficientemente fuerte para hacernos cargo de los que nos competa a nosotros, ¿bueno? — prometió Neji, volviendo a besarle los labios. — Lamento haber sido tan idiota y no darme cuenta antes que mi corazón tiraba solo por una mujer. Quise acallarlo, no sentirlo, pero muero de amor por ti, mi mapache favorito. — Tenten se rio, aunque a duras penas, porque todavía le dolía mucho el cuerpo. — Mientras esas piernas estén sobre mis hombros, el mundo estará perfecto. — la castaña respondió a su propuesta sexual con un pellizco en su estómago. Neji se acurrucó en el cuello y volvió a sentir renacer la furia cuando su particular olor a lima era reemplazado por el olor a fármacos, hospital y alcohol. — Soy muy afortunado por tenerte.
— Lo mismo digo, amor. — y abrazados fueron encontrados por la enfermera. Cuando esta quiso despertarlo y sacarlo, el médico le dijo que no, comentándole que eran demasiado famosos, y que necesitaba de su saludo porque ya se lo había prometido a su mujer. Sasuke ya se lo había dado, además de pasarle dinero para que los dejara en paz, así que poniéndose firme con la enfermera, la obligó a salir de la habitación.
Ahí dentro reposaba el amor y la fortaleza en la que se había convertido.
12.
Extra
— Señor Uchiha, aquí tengo lo que me solicitó. — Hidan entró en la oficina de Fugaku con un folder ancho y oscuro. Sin embargo, antes de entregárselo, se sentó frente a él. — La información de ahí dentro puede explicar muchas cosas, como también enredar todo un poco más. — con esa declaración, procedió a pasarle la carpeta.
Fugaku revisó cada uno de las páginas muy por encima, buscando palabras claves en su lectura veloz para comprender, al menos algo, de lo que sucedía con Sakura y en eso estaba, casi llegando a las últimas páginas cuando reparó en un nombre, un contacto, una conexión que no esperaba. El mundo desapareció de sus pies y levantándose de la silla, comenzó a caminar por toda la habitación, bajo la atenta mirada de Hidan, quien ya sabía que se había encontrado su jefe.
— Esto es muy grave. — susurró el patriarca Uchiha. — ¿Su propio padre, Hidan?
— Sí, también quedé paralizado cuando llegué a esa información. — dijo el pelimorado, desordenando su ordenado cabello.
Carey, madre de Chiyo, el rumor popular dice que fue comida por los perros de Akira el día de la venganza por el suicidio de su hijo. Sin embargo no se encontró su cuerpo, ni tampoco hay registros de su entierro. Se cree que logró escapar. Al día de hoy tendría 72 años, en caso de seguir viva. También se habla de otro hijo, pero sin confirmar. Yumiko, madre de Hayato escapó de la casa familiar luego de enterarse del suicidio de su marido y al encontrar la carta donde decía que sin Carey, él se mataba. Se sabe poco de la mujer, no hay registros y se teme que ya esté fallecida. Al día de hoy tendría 80 años.
Kei fundó su propio clan, fuerte y sanguinario. Jefe de la mafia japonesa, negocios de trata de blancas, drogas y sicariato, vivo y vigente, con la edad de 70 años él mueve todo. Está casado en quintas nupcias con una mujer de 35 años.
Se sabe que tiene 4 hijos, todos relacionados con sus delitos, pero el menor trabaja de intérprete de inglés, con 43 años, dos hijos fuera del matrimonio, casado con una heredera vendida al clan desde corta edad. Kizashi es quien vuelve a conectar a Kei con el clan Ebino teniendo hijos con la única heredera, Mebuki. No hay certeza de su plan, pero es probable que Kizashi esté buscando matar a su propia hija.
— O sea no solo por un lado es de sangre yakuza, si no que ambas se convergen y la terminarán matando. — dedujo Fugaku, agarrándose la cabeza. — ¿En qué mierda se metió Sasuke ahora?
— En la única mierda de la cual solo puede salir muy lastimado o muerto.
Y ahí Fugaku lo supo, como un clarividente único en su especie. No podrían escapar.
¿Qué les puedo decir?
Gracias por apoyarme, gracias por leerme y gracias por dejarme comentarios. A veces todo se ve díficil, pero un mensaje, un review, me recuerda porqué empecé todo esto y me lanzo con todo.
Espero haber estado a la altura con este capítulo y disfrútenlo tanto como yo disfruté escribiéndolo.
Un abrazo y las espero en los comentarios 3
LilyLoop
