Disclaimer: Craig Bartlett es el creador y él y Nickelodeon tienen los derechos del programa.


23. Las crónicas de Cupidpookie

– Sunset Arms - Salón familiar -

La habitación estaba totalmente a oscuras, segundos después, se escucharon pasos extraños. Después de una risa malvada, la luz se encendió y apareció Pookie en su mecedora, con el pobre Abner en sus piernas.

- Hola y bienvenidos amigos… es un placer que estén aquí conmigo, en este día tan especial.

- ¿Pookie? ¡Mujer loca! ¿Qué estás haciendo? ¿Y por qué estás vestida como… es una versión horrible de Cupido?

- ¡El día de San Valentín es una ocasión muy especial, cuando las personas recuerdan cuánto están enamoradas! o lo solas que en realidad están...

- ¡Vieja loca! ¿Cuál es tu problema? ¿Con quién diablos estás hablando?

- Entonces, hoy, tengo 3 historias para mostrarle las diferentes formas del amor... Sr. Coronel Abner... ¡Rueda la cinta!


Historia A: Problemas en el paraíso

– Sunset Arms - sótano -

- Bombones, flores, regalos y por supuesto, ¡el menú gourmet de la cena!

- ¿Papá? ¿Qué estás haciendo?- Arnold miró a su padre y al lío a su alrededor.

- ¡Hola hijo! ¡Solo me estoy preparando para el día especial!

- ¿Día especial? ¿De qué estás hablando?

- Ay mi pobre campeón, ¿te olvidaste de San Valentín?

- Oh no papá… San Valentín es… Dios mío, es hoy, ¿verdad?

- Sí y… tienes novia, ¿te acuerdas?

- ¡Santo cielo, Helga me va a matar! tengo que preparar algo...

- Buena suerte pequeño Shortman... - Su hijo corrió muy rápido y salió del edificio. - Oh…recuerdo cuando tenía problemas con las chicas…

- ¡MILES! - Gritó su esposa enojada desde la cocina.

- ¿Sí, cariño?

- ¿Olvidaste lavar los platos otra vez?

- Ya voy… Será mejor que vaya pronto.

Miles subió las escaleras y comenzó a limpiar el desorden en la cocina. Notó la gran sonrisa en el rostro de su esposa.

- ¿Qué es tan gracioso cariño?

- Oh, no es nada Miles, solo estoy... - Se le escapó una pequeña risa.

- No parece nada. ¿Qué es?

- Es mi jefe, estoy hablando con él sobre una pequeña conferencia que daré en la facultad de Medicina.

- Ah claro y… ¿la conferencia es divertida?

- Oh no, se trata de los beneficios de las medicinas naturales en la apnea. Empecé una investigación al respecto y tengo 5 pacientes insatisfechos que no pueden dormir y los estoy ayudando.

- Suena genial… pero… ¿qué tiene de gracioso?

- ¡Solo olvídalo!

- ¡Abner! ¡Se libre! - La anciana gritó desde la habitación de al lado.

- Eso suena… peligroso… Será mejor que detenga a mamá. - Stella dejó la zanahoria que estaba cortando y puso su celular sobre la mesa. Miles pudo ver cómo aparecían muchos mensajes en el teléfono.

- Oh no… no puedo hacerlo… Stella merece su propia privacidad y… - Entonces, pudo ver aparecer un nombre que odiaba en la pantalla. - Oh no… No puede estar pasando… - El hombre preocupado casi ponía una mano en el aparato cuando alguien dijo:

- ¿Papá? ¿Qué haces con el celular de mi mamá?

- ¡Arnold! Dios campeón! Solo… lo confundí con mi teléfono celular. No es nada.

- Pero tú no tienes uno.

- ¡Oh, por supuesto! Tienes razón... debo...

- ¿Papá? Sólo dime. - Sus ojos verdes e inquisitivos lo miraron, haciéndolo sentir culpable.

- ¡Ok, ok, tú ganas! Estoy tratando de revisar sus mensajes.

- ¿Por qué? ¿No confías en ella?

- ¡Claro que sí, pero no confío en los hombres!

- Papá, no te preocupes, mamá te quiere y…

- ¡Maldita sea… tú otra vez! - El rubio casi estalló de ira.

- ¿Qué pasa?

- Nuestro problema es Dylan Wilham…

- ¿Nuestro problema? ¿Quién es él?

- Oh Arnold, nuestra peor pesadilla…. el ex prometido de tu mamá...

- ¿El qué?

- Sí… y están hablando… ¡Otra vez!

- Papá, tienes que calmarte, debe existir una razón para eso.

- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! Soy viejo y comparado con él… ¡Tiene éxito! ¿Qué hice yo? ¿Solo dormir?

- Papá no te preocupes, estás exagerando, primero tienes que hablar con ella.

- Escucha este hijo, "No puedo esperar a verte esta noche"... espera un minuto... ¡ESTA NOCHE! ¿Qué pasa con nuestra cena romántica?

- ¿Pero no era sorpresa?

- Si pero somos un matrimonio, ¡tenemos que pasar el día del amor juntos!

- ¿Dónde está mi teléfono? - La voz de Stella sonaba cada vez más cerca, Miles sentía su corazón latir muy rápido. - ¡Ey! ¿Por qué estás leyendo mi teléfono?

- Por favor mamá, trata de entender a papá…

- ¿A tu Papá? estaba hablando contigo

Arnold miró su mano y vio su teléfono en sus manos.

- Mamá, yo no era yo… era…

- No te preocupes campeón, si necesitas algo, puedes usarlo.

- Olvídalo. - Dijo el chico cabeza de balón mientras volvía a poner el dispositivo sobre la mesa.

- Arnold, ¿has visto a tu papá? No puedo encontrarlo.

- Papá… oh no, no. ¿Por qué? ¿Estás emocionada por esta noche?

- ¿Cómo sabes de mi cena de esta noche?

- Porque es el día de los enamorados, todas las parejas lo pasan juntas.

- ¡Dios mío, hijo, tienes razón! Es 14 de febrero. Me olvidé completamente de eso.

- Y si lo olvidaste, ¿Con quién cenarás?

- Oh… No es nada… es solo…

- ¡No más mentiras Stella! ¡Lo sé todo sobre tu cena con Dylan! Ok, si lo prefieres porque tiene más éxito que yo, yo…

- Espera un minuto... Miles, nunca dije nada al respecto... ¿Revisaste mi teléfono?

- ¡Oh Stella, por favor, aquí la víctima soy yo!

- Dylan es mi jefe...

- ¿Qué? - Dijeron los dos Shortman al mismo tiempo.

- ¡Por qué nunca me lo dijiste!

- Miles, lo odias, y me encanta este proyecto. Es mi forma de ayudar a la gente y disfrutar de mi familia, pero es su proyecto, y ya sabes, éramos excelentes compañeros de trabajo…

- Tan excelente que casi te casas con él…

- ¡Pero no lo hice, porque él no era el indicado… eras tú, y solo tú, gran estúpido celoso! Soy Stella Shortman y estoy orgullosa de mi decisión de casarme contigo.

Stella tomó el brazo de su esposo y le dio un gran beso que Arnold vio con ternura.

- Ok, ok… lo tengo… - dijo Miles con una gran sonrisa.

- ¡Perfecto! Ahora, nuestra cena sorpresa debe ser perfecta… ¡ok!

- ¡Sí cariño, tú eres la jefe!

- ¿Ves papá? ¡Yo tenía razón! ¡Tienes que confiar en ti y en el amor de mi mamá!

- Ay mi querido hijo, algún día comprenderás lo inseguro que te puede hacer sentir una mujer.

Arnold sintió una extraña sensación en el estómago. Sin que él lo notara, su padre tenía razón y estaba por aprender esa lección muy pronto.


– Sunset Arms - Salón familiar -

- Un final feliz después de todo, ya sabes, a veces los celos pueden ser enemigos del amor.

- Gertie, estoy preocupado, ¡por favor deja de hablar sola! ¡Aquí estamos solo nosotros!

- Nuestra próxima historia, mis queridos lectores, se trata de un amor que se está muriendo, ¿se podrá salvar?


Historia B: La última oportunidad

– Alcohólicos Anónimos- Grupo 243 -

23 personas estaban sentadas en círculo, personas totalmente diferentes entre ellas. Algunos jóvenes, otros mayores. Todos miraban y escuchaban la historia de uno de sus orgullosos miembros, una joven que se enfrentó su mayor desafío.

- Entonces, cuando mi papá trató de obligarme a beber… rompí la botella… ¡Fue mi primer día sin tragos!

- ¡Excelente Alexa! ¡Estamos muy orgullosos de ti!- El hombre alto de cabello castaño y ojos color miel anotó alegremente los resultados de la joven. Después de terminar, miró a la mujer que se había unido más recientemente al grupo. - Miriam, ¿por qué no nos cuentas cómo te va?

- ¿Yo? Ah... bueno... si quieres. - Su voz se escuchó algo temblorosa y con cierta torpeza, se levantó de su asiento, su bolso rodó y aterrizó a los pies del líder del grupo. - ¡Ay!... ¡Qué torpe soy! Lo siento.

- Miriam, no tienes que disculparte, todos cometemos errores, y realmente no fue nada. ¿Por qué no nos cuentas cómo te sentiste en tu aniversario de dos meses con nosotros?

Una gran sonrisa apareció en el rostro del moreno. Miriam miró a todos con cierta confianza y decidió empezar a hablar.

- Bueno… fue un comienzo muy duro… Después de mi accidente, perdí toda la confianza de mi familia, amigos… y la mía… pero entonces… Suzie apareció y me habló de este grupo. Fue difícil, tenía miedo, pero cuando escuché todas sus historias, y lo mucho que están trabajando y… mi principal motivación, recordé que tengo una hermosa joven que me necesita.

Estuve libre de alcohol durante 2 semanas, mi mejor racha en años... pero luego, después de año nuevo... Un día bebí mucho... fue un día muy malo y... realmente traté de no hacerlo... pero lo hice... La siguiente mañana, mi chica me dijo lo orgullosa que estaba de mí, así que decidí no beber más y… estoy libre de alcohol después de eso.

- Miriam, ¡estamos muy impresionados! ¡Eres una mujer fuerte y una madre increíble y encantadora! ¡Felicidades, lo harás chica!

Una lágrima fugitiva escapó de la mujer. En años, nadie la había mirado con confianza.

Tomó asiento y siguió escuchando las historias de sus compañeros. Se fue completamente motivada, ignorando las 4 horas que había tardado.

Caminó feliz por la ciudad, disfrutando de las decoraciones de San Valentín. Después de eso, vio los deliciosos chocolates con leche Winka en un aparador.

Entonces recordó cuánto solía comprarlos y entró decidida. Tomó el mejor paquete y se dirigió a la tienda de Bob.

-Bob, estoy aquí! Llegué aquí de mi ... servicio comunitario.

- ¡Criminal Miriam! ¡Es demasiado tarde! Haz la cena rápido y no te equivoques, no quiero comida quemada otra vez y la niña se ha ido. - Sin siquiera mirarla, el molesto hombre siguió acomodando su mercancía.

- No te preocupes... Haré algo especial. Tomó su delantal y su viejo libro de recetas.

Huevos, harina, nueces y leche aparecieron gradualmente sobre la mesa. Batió con fuerza, pero estaba satisfecha con los resultados. Colocó la masa en el refractario en forma de corazón y la horneó.

Entonces miró hacia la esquina y la miró... su antigua compañera y consuelo... pero a la vez, la que la había esclavizado durante años.

Recordaba todos esos momentos de llanto, desesperación o incluso esos "tranquilos" en los que quería desaparecer.

Con una mezcla de determinación y miedo, tomó su licuadora y la tiró... decidida a no volver a usarla en un batido. Miró el electrodoméstico en la basura, lloró con orgullo.

- Lo hice... ¡Realmente lo hice! - La incredulidad y la alegría llenaron su corazón. Sonó la alarma del horno y con cuidado retiró el panecillo. Cuando terminó el tiempo de espera para que se enfriara, decoró su pequeña obra de arte y, sonriendo, se acercó a su esposo.

- ¡Míriam! ¡Te dije que este envío debía ser devuelto ayer! - Resopló molesto.

- Oh Bob, lo siento. Me ocuparé de eso en unos minutos... Por ahora, la cena está servida...

La rubia descubrió el pastel y orgullosamente se lo mostró a su esposo.

- ¿Cena? ¿De qué diablos estás hablando? ¡Eso es solo un pan! No me digas que gastaste todo lo que te di en esa estupidez.

- Bueno… sí… solo quería sorprenderte por San Valentín y…

- ¡Y tú me lo hiciste! ¡No puedo pedirte nada, Miriam! ¡Nunca harás nada bien! Me prepararé la cena.

La amargura llenó el pecho de la mujer...

- ¡Qué tonta soy! Nunca debí haberlo hecho... yo...

- ¡Y encima tiraste nuestra licuadora! ¡Como si fuéramos ricos! ¡Bien hecho mujer!

El hombre molesto se fue molesta a comprar la cena, dejando atrás a la mujer herida. Cerró los ojos y se ahogó en su pasado. Una Miriam adolescente le estaba entregando el pastel a Bob, quien estaba terminando su área de entrega.

- Robert... ¡Feliz día! - La chica tímida puso el pastel en manos del hombre distraído.

- ¡Es de chocolates Winka! Miriam... no debiste... yo... son muy caros...

- Es mi forma de disculparme por haber sido tan mala contigo y aceptar tu invitación a cenar... ¡Así que toma!

La chica estiró su brazo y le entregó el postre a su nuevo novio, quien le sonrió en respuesta.

- No hay duda Miriam, eres única.

Ambos compartieron un abrazo y un largo beso.

- Y estaremos juntos para siempre, de eso tampoco tengo dudas.

La joven Miriam cerró los ojos mientras disfrutaba del calor de los brazos de Bob, hasta que volvió a la realidad, viéndose sola en la tienda con el pastel en sus manos. Miró su reflejo en el aparador, su mirada triste y su ropa sucia.

- Eres lo segundo de lo que me voy a deshacer. La mujer sentenció a su reflejo.


Historia C: La trampa de los celos

– PS 118 - Casillero de Helga - Mañana de San Valentín

El rubio estaba un poco nervioso aún, la situación con sus padres esta mañana temprano, había logrado quebrarle un poco los nervios.

Escuchó el timbre, anunciando el inicio de las clases del día, esperó a que cada alumno desapareciera del pasillo, y puso una linda tarjeta de San Valentín y los dulces favoritos de su novia en el casillero.

Satisfecho con su hazaña, se apresuró a su salón de clases, donde su profesor estaba por comenzar la clase y sus compañeros lo miraron sorprendidos por su retraso.

- Vamos Arnold, estaba por empezar el tema. Pero antes que nada, quería desearles a mis alumnos especiales ¡Feliz Día de San Valentín! Nunca olvides lo especial que eres.

Phoebe le dedicó una dulce sonrisa a su novio, quien respondió con gusto. Arnold miró a Helga con picardía y ella solo miró hacia otro lado y sonrió para sí misma, mientras sus mejillas se sonrojaban. Arnold admitió mentalmente que esta imagen de Helga era una de sus favoritas.

- ¡Hey hermano! ¿Misión cumplida? - le susurró el moreno a su amigo, llamando su atención.

- Ah, sí, y eso fue solo la fase 3. Ya quiero ver su cara cuando vea el resto.

- Genial, aunque sería aún más genial si pudieras darle los regalos de frente.

- Lo sé Gerald, pero ella aún no está lista... además, eso lo hace más... interesante.

- ¿Y cuál es la fase 2, oh maestro de los regalos románticos?

- Oh… déjame contarte mi plan maestro:

Primero, puse algunas tarjetas en su pupitre con fotos de nosotros y algunos de nuestros momentos especiales.

Tal como lo planeó Arnold, Helga descubrió sus regalos... pero con algunas pequeñas diferencias, en lugar de tarjetas con momentos dulces, encontró animales muertos en su lugar, provocando que gritara fuerte de miedo.

- Wow hermano, parece que le encantó. - Dijo Gerald, sorprendido.

- Conozco a mi chica, espera el siguiente:

Luego, a la hora del almuerzo, la señora de la cafetería le dará mi pequeño almuerzo secreto. Un sándwich de pastrami, su favorito.

En la cafetería, Helga recibió su regalo, pero en lugar de un delicioso sándwich, encontró uno hecho con sardinas podridas.

- Y, como último final especial, abrirá su casillero y encontrará los chocolates, las flores y una invitación para una cita nocturna en Slausen's.

- Wow Arnold, definitivamente te superaste esta vez.

- Lo sé Gerald, esta vez Helga tendrá un San Valentín que no olvidará. – El rubio sonrió satisfecho, esperando con optimismo el momento de irse para ver los resultados de su trabajo, totalmente inconsciente de sus resultados reales.


– PS 118 - Casillero de Helga - fin de clases

La escuela estaba vacía ahora. El chico con cabeza de balón estaba totalmente nervioso, esperando a su chica, pensando en todos los momentos especiales que habían compartido desde que eran niños, cuando se habían conocido en el jardín de infantes, todas las bromas que ella le hacía, solo para encubrir sus verdaderos sentimientos, Arnold tenía que admitirlo… ahora que él sentía lo mismo, Helga merecía una medalla al mérito, por haber logrado ocultar sus sentimientos por él durante tantos años, para el rubio se estaba convirtiendo en una auténtica tortura. Una sombra con un moño comenzó a acercarse poco a poco, provocando al chico una gran y boba sonrisa.

- Hola Helga...

- ¡Oye, Arnold!... Gracias por todos tus regalos de hoy.

- Oh… caramba Helga, no fue nada, te mereces eso y todo.

- Oh sí… bueno, ¡aquí está mi regalo para ti!

Helga recogió una bolsa que despedía un olor desagradable y se la arrojó a su novio.

- ¡Helga, qué diablos está pasando!

- Eso es lo que me pregunto, cabeza de balón… Una cosa es insultarnos en el pasillo para escondernos, pero ¿comida asquerosa, animales y dulces podridos? Ni siquiera yo en mis peores años contigo.

- ¿De qué hablas cariño? Yo no hice nada de eso.

- ¿Oh, no? Entonces, ¿por qué estabas preguntando por tu... espera... me... llamaste... cariño?

El interior de la adolescente estuvo a punto de estallar mientras su novio se moría de pena, hasta que una risa los distrajo repentinamente.

- Helga Pataki, sigues tan divertida y hermosa como la última vez que nos vimos.

Los rubios se volvieron aterrorizados, reconociendo al dueño de la molesta voz.

- ¡Jack Jackson! - Dijeron al mismo tiempo.

- ¡Es un placer volver!


– Sunset Arms - Salón familiar -

- ¡Y el enemigo de nuestros héroes ha vuelto! ¡Si no recuerdas quién es, puedes leer el fanfic Alfa y Omega, en los capítulos 13 y 31!

Esto es todo por hoy, mis queridos lectores, ¡Feliz navidad y próspero año nuevo!

La abuela saltó, soltó a Abner y sonrió a su "público".

- Pookie, estás loca, me voy de aquí. ¡Y lo peor es que me pasé media hora de mi vida mirándote!

Phil tomó su periódico y salió a buscar un poco de normalidad y un lugar donde no rompieran la cuarta pared.

FIN


¡Hola, chicos! ¡Feliz día de San Valentín!

Este episodio fue pensado totalmente diferente, pero cuando comencé a escribir, la trama sobre Pookie contando la historia había nacido, ¡espero que les guste! ¡Te veo la proxima semana!

- ¿Sabías que un review sería un excelente regalo para mi día de los enamorados?