Capítulo XLV: Una primera noche
Ya estaba lista, se había cepillado los dientes y lavado la cara, iba a recoger su cabello, pero no lo hizo, de todas formas, nunca dormía con el cabello recogido, pero esta vez a parte de eso se lo había pedido Draco y ella quería complacerlo.
Sentía que ya había durado más tiempo que de costumbre en estar lista, pero lo había hecho todo más lento porque no dejaba de pensar en los libros que había encontrado Draco en su biblioteca.
¿Por qué el profesor Snape había dejado esos libros en la biblioteca de Draco?
Era obvio que quería que él los leyera, pero le intrigaba bastante saber con qué fin lo había hecho.
Cuando el tiempo ya era realmente excesivo bajó uno a uno y despacio los escalones sintiendo su corazón latir cada vez mas rápido, hubiera podido jurar que por cada escalón que bajaba su corazón aumentaba 10 latidos.
Cuando llegó al vestíbulo vio que había dejado la puerta de su habitación abierta. Desde que había subido las escaleras minutos antes, en su cabeza pasaban varias cosas a la vez, una parte de su cerebro se encargaba de pensar en los libros que el profesor Snape había dejado en la biblioteca de Draco, otra parte de su cabeza pensaba que iba a hacer mañana cuando viera a Harry y a Ron, en cómo les explicaría porque había salido tan abruptamente de Grimmauld Place esa mañana y una gran parte pensaba en como sería dormir con alguien una noche completa, ella no lo había hecho nunca y una parvada de pájaros revoloteaban en su estomago solo de imaginar que estaría toda la noche con Draco, ni siquiera pensaba en si pasaría algo más, el simple hecho de estar con él era suficiente para ella, la pregunta era si también sería suficiente para él.
Cuando entró ya también él estaba en pijama, pero a diferencia de la suya la de él era sobria como toda su ropa, estaba recostado en la cama con el libro de la marca tenebrosa en sus manos y el libro sobre Horrocruxes descansaba en el buró.
No sabía muy bien que hacer, solo dio el siguiente paso cuando Draco señaló con su mano justo al lado de él en la cama. Con ese gesto le invitaba a recostarse a su lado, ella caminó lentamente hacia la cama, podía ser posible que estuviera mas nerviosa justo ahora que cuando había hecho el amor con él.
Ya había durado mas de 20 minutos en bajar, él tenía demasiado presente su rutina porque era imposible no escucharla caminar en la planta alta diariamente cuando la hacía.
Miró por octava vez su reloj y vio como las manecillas del reloj avanzaban lentamente, él había terminado de lavar sus dientes, su cara, poner su pijama y ahora estaba esperándola recostado en la cama. Estaba por ver su reloj una novena vez cuando la vio entrar por la puerta.
Ella no lo notó, pero se le fue la respiración por uno segundos cuando la vio parada debajo del marco de la puerta. Lo único que pudo hacer fue señalar el espacio al lado de su cama con su mano para decirle que ese era su lugar, y que si ella lo decidía sería así por el resto de los días que le quedaran a él por vivir.
Ya había aceptado que era un maldito cursi, que desde que había aceptado que la quería parecía que lo único que le importaba era estar con ella toda su vida.
Hermione caminó hasta el lado de la cama que Draco le señalaba, éste se sentó y se recargó en la cabecera, acto seguido Hermione hizo lo mismo. Quedaron a escasos 50 cm de distancia, pero a Draco le parecían que eran 3 metros, así que se acerco mas a ella, hasta quedar hombro con hombro.
-¿Quieres leerlo sola o leo en voz alta?
Hermione había sentido la proximidad de Draco en forma de calor que había iniciado justo donde sus hombros se tocaban, pero de ahí se había esparcido al resto de ella.
-Puedes leer en voz alta si quieres.
-Bien, comenzaré desde el capítulo 1, ya he leído varios y son interesantes y debo decir que a Snape se le da esto de escribir, en verdad hasta un Hufflepuff de primer año entendería a la primera lo que es y para que sirve la marca tenebrosa.
-Draco, no debes decir cosas de los alumnos de las otras casas.
-Pero si de Ravenclaw no he dicho nada.
Ambos rieron ante eso.
-Bueno, el capítulo 1 es una mini biografía del Señor obscuro: nació el 31 de diciembre de 1926 en el Orfanato de Wool, en Londres, hijo de un Muggle adinerado de nombre Tom Ryddle y de una bruja, Merope Gaunt, la cual murió poco después de darlo a luz…
Siguió leyendo un capítulo y luego otro, en algún momento entre el cuarto y quinto capitulo Hermione había apoyado la cabeza en su hombro y seguía las líneas con la mirada a la par que las escuchaba de la boca de Draco.
La parte más interesante para ella fue cuando Draco leyó que la marca tenebrosa era más que un tatuaje, si bien lo del tatuaje en el brazo izquierdo ahora mismo lo sabían varias personas, al inicio no era así, era por eso por lo que cuando Sirius Black fue acusado de ser un mortífago nadie cuestionó que el no tuviera la marca tenebrosa tatuada en su brazo.
Voldemort usaba ese tatuaje para controlar a sus mortifagos, en primer lugar, le servía para convocarlos, Draco le explico que cada vez que quería que se reunieran, la marca les dolía igual que un "Crucio", y ese dolor solo cesaba cuando estaban frente a él.
-¿Entonces a ti te duele cada vez que los llama?
-No nos ha convocado desde que se supone que moriste, al menos no me ha dolido desde entonces. Y lo que debes saber es que nadie quiere tatuársela, puedo asegurar que la mayoría accede a hacerlo por miedo a lo que el Señor tenebroso pueda hacerles, la única que estoy seguro de que se la hizo gustosa fue mi tía Bella. Mi padre la oculta siempre y mi madre ni siquiera la tiene.
-¿Entonces ella no es seguidora de Vol… lo siento, de quien tu sabes?
-Creo que mi madre solo hace lo que se supone que debe hacer por ser una sangre pura y esposa de mi padre, y creo que el Señor tenebroso ni siquiera insistió en que se la hiciera porque creo que el siente que las mujeres no son buenas en el campo de batalla como tal, a excepción quizás de Bella, pero ella está loca. Mi madre ha servido en varias misiones y ahora que la marca tenebrosa es tan conocida es una gran ventaja que ella no la tenga. Y yo creo que eso es mejor, no desearía que mi madre padeciera el dolor que se siente cada vez que él nos llama.
Cuando le dijo eso, Hermione sintió ternura en su corazón, Draco no hablaba nunca de su familia, al menos no lo hacía en Hogwarts y menos delante de ella, pero ahora lo estaba haciendo y estaba compartiendo información realmente privada e importante. La forma en que él hablaba de su madre dejaba entre ver lo mucho que la quería y le importaba, aunque quizás ni el mismo lo sabía.
-¿Y tú? ¿Por qué te la tatuaste?
-Por la primera razón, temor a lo que pudiera hacerme, a mi y a mi madre. Además de eso yo ni siquiera debería tenerla, la marca tenebrosa la ganas cuando haces una misión que él te encomiende. Pero creo que también lo hizo para castigar a mi padre, solo que no pensó que a mi padre solo le importa él y su fortuna, que ahora mismo ya no es mucha.
-¿Y si no haces la misión que te encomienda?
-Mueres, o si el señor tenebroso está de buenas te castiga como lo hizo conmigo y Snape.
-Pero ¿por qué dices que no deberías tenerla?
-Porque no cumplí ninguna de las misiones que me encomendó.
Ella iba a mencionarle el armario Evanescente, pero no sabía si lo había mandado Voldemort, y no quiso echarle en cara ese acto, porque probablemente el pensar que no había hecho ninguna de las misiones que le había encargado lo hacía sentirse menos culpable y ella no iba a quitarle ese sentimiento.
Llegó a la parte donde se conjuraba la marca tenebrosa cuando asesinaban a alguien.
-Esa maldición la conozco "Morsmordre". ¿Tú podrías conjurarla?
-Me da miedo porque creo que tienes una extraña fascinación por todo este tema.
-Por que es fascinante, y no porque quiera ser seguidora de quien tu sabes, sino porque es impresionante como creó una marca y que esa marca tenga varias funciones y significados.
-Si, podría conjurarla si quisiera, solo puede conjurarla quien la tenga tatuada y haya matado a alguien.
-¿Podrías conjurarla aunque no hayas matado a nadie?
-Supongo que sí, cuando Snape mató a Dumbledore fue Bella quien la conjuró.
Siguieron leyendo los capítulos restantes y cuando Draco terminó de leerlo lo cerró y lo dejó sobre el libro de los Horrocruxes en el buró.
-¿Qué quieres hacer ahora?
Hermione se sonrojó y apenó en partes iguales.
-¿Has dormido antes con alguien durante toda la noche? Digo sin hacer nada más que dormir.
-Nunca he pasado la noche completa con alguien haciendo algo o no. ¿Tú?
¡Vaya! Eso la había tomado por sorpresa, no pensaba que fuera posible que en serio no hubiera dormido con alguien antes.
-Tampoco. ¿Te molestaría que solo durmiéramos?
-No me molestaría quedarme contigo leyendo "Historia de Hogwarts" toda la noche, aunque ya me la sé de memoria.
Sabía que él no lo hacía a propósito, quizás ni siquiera sabía lo que sentía y mucho menos el alcance que tenían sus palabras, sus gestos, sus miradas. Pero ella sentía como su interior se hinchaba de amor cada vez que él daba una señal inconsciente de que en verdad la quería.
Ambos se acostaron y cubrieron con las sábanas y Hermione con un movimiento de su varita hizo que las luces se apagaran.
-¿Puedo abrazarte?
Él no había dormido con nadie, pero si había estado con varias en la cama, y por alguna extraña razón siempre le pedían que las abrazara, él no lo hacía, al contrario, se levantaba, se vestía y se marchaba del lugar. Entonces pensaba que eso debía sentirse bien, y quería abrazarla a ella.
Ella solo asintió con la cabeza y él la atrajo mas cerca y la acunó con sus dos brazos, ella apoyó la cabeza en su pecho y se sintió inmensamente cómoda y feliz ahí.
Ella no lo sabría nunca, pero Draco se rehusaba a dormir, habían platicado de unas cuantas cosas, Hermione sentía como sus ojos se cerraban poco a poco, le había deseado buena noche y le había dado un solitario beso en los labios, pero ese gesto de amor era más de lo que Draco había recibido en toda su vida, por eso se rehusaba a cerrar los ojos, porque pensaba que ella se iría en algún momento mientras él seguía dormido.
Se preguntó a sí mismo en si eso pasará ¿qué haría si ella quisiera irse en algún momento de la noche? Y lo supo, no haría nada, no la obligaría a quedarse. Fue después de pensar en esto que sus ojos se sintieron pesados también y después de verla dormir, él también cerró los ojos. Meses después podría asegurar que nunca había dormido tan bien como lo hizo esa noche.
Se despertó con el canto de los pájaros, Draco seguía abrazándola, y aún estaba dormido, vio su reloj y eran las 8:45 de la mañana, nunca dormía hasta esa hora y había quedado en desayunar con Ron y Harry.
En verdad debía irse en menos de una hora, pero no quería irse de ahí, no quería despertarlo, pero por suerte no tuvo que hacerlo, no habían pasado ni 5 minutos cuando él también despertó.
-Buenos días ¿dormiste bien?
-Yo sí, pero ¿tú no te cansaste de estar en esa misma posición toda la noche?
-Ser jugador de Quidditch tiene sus ventajas, tengo brazos fuertes.
Ella sonrió amplia y felizmente.
-¿Recuerdas que debo ir con los chicos?
-Si, tenemos un trato, tu vas con esos dos tarados...
-¡Draco no les digas así!
-Pero evité decirles "imbéciles".
Rieron abiertamente después de decir eso.
-Ya, hablando seriamente, si, recuerdo que irás a verlos. Tenemos un trato, vas a verlos y al regresar me dirás que son los Horrocruxes. Puedo preguntar ¿a qué irás?
-Les contaré todo.
-¿Todo? ¿Les dirás sobre nosotros?
Dudaba si debía decirles a sus amigos de lo que estaba pasando entre ella y Draco, pero después de esos días, era obvio que debía decirles, de una u otra forma se sentía con la necesidad de decirles, no quería seguir escondiéndoles información y mucho menos quería mentirles.
Y ahora que lo había escuchado decir "nosotros" lo había decidido, iba a hablarles de él, de ellos.
-Pues debo decirles porque me fui tan abruptamente ayer después de que la profesora McGonagall habló conmigo a solas, y ya contándoles eso entenderán todo lo que hice en la casa de los gritos en vísperas del funeral del profesor Dumbledore.
-¿Qué piensas que dirán?
-Se enojarán, pensarán que perdí el juicio, pensarán que me hechizaste, que me estas usando para sacar información y llevársela a quien tu sabes.
-Ese imbécil será Weasley.
Draco veía como Ron la veía desde primer año, como se dirigía a ella, estaba enamorado de ella y si ella no se había dado cuenta era porque definitivamente lo veía solo como amigo o quizás si se había dado cuenta pero no le había dado pie para que pasara algo más.
-¿Cómo sabes que sería él?
-Porque está enamorado de ti desde primer año, no sé porqué no te lo dijo, no sé porque tú no lo notaste. Quiero decir él no tenía ningún impedimento para declararse y estar contigo ante los ojos de todos.
-Si me di cuenta, pero no sabia que alguien a parte de mi se pudiera dar cuenta también. Nunca me lo ha dicho directamente, pero lo ha hecho con acciones, solo que yo no siento ese tipo de amor por él, es mi amigo como lo es Harry y eso serán siempre para mí.
-Lo sé, y quiero que quede claro algo Hermione, después de vivir contigo todo esto no podría jugar a ser espía doble, si estoy contigo es porque yo lo quiero no porque sea una estúpida misión y eso te lo puedo jurar de todas las formas que quieras.
En el fondo de su cabeza había estado la teoría de que todo fuera planeado, que ella lo encontrara a punto de morir en la Casa de los gritos, que después también hirieran al profesor Snape, que ellos terminaran viviendo juntos. Pero después razonaba por unos minutos y se decía a si misma que eso no era posible. Draco no le preguntaba nunca por sus amigos, solo los insultaba, nunca había preguntado donde estaban o que hacían. Pero el miedo de estar siendo usada no se iba nunca. Ni siquiera en ese momento se sentía 100% segura de que no la estuviera usando para sacarle información.
Pero ella había decidido confiar en su instinto y su instinto le decía que podía confiar en él, que él la quería como ella lo quería a él y era por eso que debía contarles a sus amigos lo más rápido posible lo que estaba pasando entre ellos.
-Lo sé, confió en ti y en lo que esta pasando entre nosotros. Tratare de llegar por la tarde y si no es así me esperas para la cena. Iré a bañarme, ya voy tarde.
Salió del cuarto y subió directo a su baño, abrió las llaves del agua y comenzó a cantar:
Cause when a man love a woman and a woman love a man a Jah
Jah blessing
When I love you and you love me a Jah Jah blessing
Cuz When a boy love a girl and girl love a boy a Jah
Jah blessing, oh Lord
Like I love you and you love me a Jah Jah blessing
Se puso solo unos jeans y una blusa color menta, unos tenis blancos, recogió su pelo en una coleta y tomó su bolsa de cuentas.
Bajó a la cocina y lo encontró desayunando pan de arroz con jugo de calabaza y melocotones.
-Regreso para la cena. No vayas a desaparecer de nuevo.
-Te espero a cenar, ¿llevaras posición multijugos?
-No es necesaria, solo necesito salir y me apareceré en su puerta.
-Me saludas a los dos.
Es que no podía con ese hombre, era la persona más sarcástica que conocía. Se acerco a él para despedirse. Draco se levantó de la silla para abrazarla y le besó tiernamente los labios.
-Anda ve ya que, si no, no dejaré que te vayas.
Ella sonrió y volvió a besarlo, dio media vuelta y salió de la cocina, después de la casa, cerró los ojos y en 5 segundos estaba en la puerta de Grimmauld Place.
Eran la 9:30 de la mañana y Hermione aun no llegaba, había quedado con ellos para desayunar y no aparecía. Después de como se había ido el día de ayer, de cómo había palidecido al hablar con la profesora McGonagall los tenia realmente preocupados, bueno al menos a Ron.
-¿Y si le pasó algo?
-No creo Ron, si así fuera ya lo sabríamos, probablemente se ocupó haciendo algo más, no te desesperes ahorita llega. Puedes empezar a desayunar si quieres.
Entre los dos habían preparado huevos revueltos con tocino y jugo de ciruela. Había tres platos idénticos servidos en la mesa, protegidos con el mismo hechizo que Hermione había usado para mantener caliente la comida del profesor Snape y de Draco.
-No tengo mucha hambre prefiero esperar a que llegue Hermione.
-¿Crees que Snape esté diciendo la verdad?
Toda la noche había pensado en el mismo tema, daba mil vueltas a lo que les había dicho Hermione y después a lo que les había dicho Snape. En verdad le costaba mucho creer lo que decía Snape, pero después pensaba que se lamentaría siempre si resultaba que en verdad estaba siendo sincero y él no le diera la oportunidad para limpiar su nombre
-Creo que lo que ha dicho tiene mucha lógica, concuerda con lo que nos dijo Hermione. Y estuve pensando que, si la profesora McGonagall confía también en lo que dice, podemos hablar con ella. Así tendríamos 3 versiones y sería más fácil tomar una decisión definitiva ¿no crees?
-No había pensado en eso, pero creo que sería bueno. Cuando Hermione se vaya podemos decirle que le diga a la profesora que venga aquí.
-Si es que llega. En verdad ella no es de llegar tarde, algo debió pasar.
-Pero no tiene que ser algo malo Ron, quizás solo se entretuvo haciendo algo y no tarda en llegar.
Estuvieron hablando durante otros 10 minutos cuando de pronto escucharon como se abría la puerta de la entrada. Los dos se levantaron y dirigieron a la entrada, Ron con mas prisa que Harry.
-¡Por fin llegaste!
-Lo siento. ¿Ya desayunaron? Traje muffins de chocolate.
-No, te estamos esperando para desayunar juntos, pensamos que no ibas a venir ya.
-Vamos a desayunar y hablamos ¿de acuerdo?
Eso no había sonado bien, Ron presentía que iba a decirles algo que no iba a gustarle nada, y en verdad no quería que fuera loque él había estado sospechando. Pero si era eso u otra cosa quería saberlo.
Los tres entraron a la cocina y se sentaron cada uno frente a un plato de comida. Ninguno de los tres comenzó a comer. Hermione sabía que debía contarles, pero no sabía por dónde empezar.
Por suerte la señora Weasley interrumpió justo en ese momento mediante la red Flu.
-¿Niños están ahí?
Ron se acercó a la chimenea y se puso de rodillas, pudo ver claramente a su madre.
-Si mamá estamos aquí.
Hermione y Harry también se arrodillaron frente a ella.
-Los tres están demasiado demacrados ¿están comiendo bien? ¿han dormido suficiente?
-Mamá para ti siempre estamos flacos y con ojeras.
-Pues es verdad, últimamente siento que ninguno de los tres ha estado cuidándose como deberían.
-Buenos días, señora Weasley, tenía tiempo sin verla. Estamos bien, nos cuidamos tanto como podemos. Justo íbamos a desayunar.
-Hermione, mi niña estas demasiado pálida ¿estás bien?
-Solo algo cansada, pero bien señora Weasley.
-Mañana iré a llevarles comida, y asegurarme que no necesitan alguna pocion para que mejoren su semblante.
-Gracias señora Weasley.
-Harry, tu eres el que peor está, llevare poción vitamínica para que la tomes a diario.
Ron giro sus ojos y se puso de pie.
-Hasta mañana mamá. ¿Puedes traernos espárragos con tocino?
-Si, les llevare varias cosas para que se alimenten como debe ser. Cuídense los 3, coman y duerman bien.
Dicho eso desapareció del fuego y Hermione y Harry también se pusieron de pie.
-Si ninguno de los tres tenemos hambre es mejor que vayamos a mi habitación a hablar.
Hermione y Ron asintieron con la cabeza y siguieron a Harry en silencio a su habitación.
Hermione estaba completamente nerviosa, sus manos sudaban, pero sabía que debía decirles de una vez toda la verdad. Y después de contarles a ellos, iba a hablar también con Ginny, se lo debía, ella había visto como llevaba cosas para Draco y el profesor Snape, y no había hecho mas preguntas, le dijo que ahí estaría cuando quisiera contarle y ya era tiempo de hacerlo.
Tomó aire y entró a la habitación, ya Harry y Ron estaban sentados en la cama así que ella tomo una silla y la puso justo enfrente de ambos y se sentó. Miro a los dos y sintió como su estómago se encogía, pero era lo mejor. Ron fue quien hizo la primer pregunta.
