Reunión de mortífagos
Cap. 1
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Hermione creía firmemente en las segundas oportunidades, era algo que siempre iría con ella, quizá un remanente de su formación muggle, ella creía que las cárceles debían servir de rehabilitación, no para que los presos se quedarán ahí eternamente además, cuando el 95% de los mortífagos encarcelados, después de la batalla de Hogwarts, era asquerosamente ricos, intelectuales, poderosos… Simplemente no podían permitirse perder gente así cuando la población mágica seguía descendiendo dramáticamente.
Por eso Hermione hizo todo un plan de reforma del sistema carcelario, sacando a los dementores de Azkaban, juzgando cuales eran las verdaderas intenciones y los motivos que habían llevado a los mortífagos a unirse al Señor Oscuro ¿habría otros como el profesor Snape? ¿personas vulnerables que habían encontrado su hueco en ese colectivo?
La respuesta fue que sí, por supuesto, algunos habían entrado por amor, otros porque pertenecían a una minoría vulnerable, había otros que se estaban muriendo de hambre.
Hermione trabajó para darles segundas oportunidades, para que pudieran volver a formas parte del mundo que les había hecho lo que eran, para ello tenía que establecer un programa de rehabilitación, un sistema de donaciones para que todo el mundo se beneficiara de algunas de las cosas que habían estado monopolizadas por los sangre pura, además de un sistema de seguimiento.
Este pensamiento le estaba ganando varios enemigos a Hermione, los mortífagos habían hecho mucho daño, Harry le mandaba miradas de preocupación cada vez que proponía alguna cosa. Como parte del departamento de aurores, el niño que vivió, por una vez en su vida, tenía que hacer lo que le dijeran, pero eso no quería decir que le pareciera bien. Aun así Harry siempre estaría ahí para ella.
Quien no estaba era Ron, no es que la hubiera dejado de amar, Ron seguía poniéndole ojos de cordero, lo que pasa es que Molly tenía más control sobre su sexto hijo que el que tenía sobre los demás y esta había dejado clara su posición frente a Hermione ahora mismo.
"Quieres dejar libre al hombre que mató a mi hijo y a mis hermanos" le gritó un día en La Madriguera la matriarca, Hermione ya estaba harta de tener esa discusión una y otra vez, ya había explicado su razonamiento, el bien que podía hacer, como se necesita la reeducación, cómo seguiría habiendo personas de sangre pura que despreciaran a los nacidos de muggles si no se enseñaba lo contrario, si no había una reconciliación entre ambas partes de la guerra.
"Con lo que nos ha costado meterlos en la cárcel" lloraba Molly clamando al cielo.
Si no fuera por Ron no vendría a estas malditas reuniones de los domingos.
"Ahora entiendo lo que decían de los nacidos de muggles, es esa maldita filosofía que traes de tu infancia, esas opiniones, esas ganas de revolucionar el mundo mágico… Deberían prohibiros participar en el ministerio"
Un jadeo de sorpresa se oyó en toda la mesa
"¡Molly!" gritó Arthur levantándose de la mesa, entre ofendido y sorprendido, mirando a su mujer como si fuera la primera vez que la veía, pero ella tan cabezota como siempre, no dio su brazo a torcer.
"Buenas noches, Señora Weasley" dijo Hermione levantándose para salir por la puerta.
"Espera Hermione…" dijo Arthur, pero Hermione no se giró.
Harry salió detrás de ella, Seguido por Ginny, George, Bill y Fleur, todos ellos dejando clara la decepción que sentían con su madre, con Molly, necesitando tiempo para perdonar.
Ron nunca se fue, Ron nunca la acompañó, Ron se quedó en La Madriguera y así fue como terminó su relación.
Los hijos Weasley poco a poco perdonaron a la matriarca y volvieron, aunque no estuvieran de acuerdo con lo que se había dicho. Hermione no volvió, aunque mantenía una muy buena relación con Arthur y trabajaban juntos en el Ministerio.
…
Sus políticas fueron aprobadas… y apenas tres días después, dos de las personas más importantes de su vida se presentaron en su despacho
"Lo has conseguido, Hermione, lo que tu querías, ya están fuera" Gritó Ron nada más abrir la puerta como un auténtico cavernícola.
"No sé a qué te refieren Ronald, pero si esa es tu actitud debo pedirte que te vayas" Hermione estaba aprendido a pasos forzados a comportarse como una mujer de su rango, pero cuando estaba de humor podía seguir siendo una auténtica perra.
"TODO, lo que querías ha ocurrido y ha venido directamente a morderte" siguió Ronald, apenas unos tonos más bajo.
"Ron, no hemos venido a esto" dijo Harry con un suspiro.
"¿A qué habéis venido?"
"A avisarte Hermione" respondió Harry en su tono de auror.
"¿Sobre qué?" Hermione se estaba poniendo un poco nerviosa, Harry se estaba poniendo misterioso y no era típico de él, normalmente significaba que no quería contarte algo que te iba a hacer daño.
Ron no tenía esa sensibilidad
"Que, gracias a tus estúpidas reformas carcelarias, tres de los peores mortífagos saldrán de la cárcel dentro de dos días" dijo Ron en un grito ahogado.
"Si salen de la cárcel es porque cumplen los requisitos y han cooperado en las formas que deben, no encuentro el problema" Hermione se puso a revisar unos papeles en su mesa, mientras con su varita silenciaba discretamente la habitación, no quería que nadie se enterara de esto.
"Hermione, eso lo dices porque no sabes quienes son" dijo Harry mucho más tranquilo que el petardo pelirrojo que había a su lado.
"Esa es la clave, yo escribo las leyes sin pensar en nadie en concreto y sin preocuparme quién las recibe, sino sería nepotismo, así debe funcionar las cosas, sin favoritismos… He hecho lo que he podido por crear algo justo, si cambiara al saber quién se beneficia de eso, simplemente estaría mal. Igual que si un auror decide no aplicar la ley por motivos personales" Hermione le mandó una mirada a su buen amigo, Ron se había ido a trabajar a la tienda de los gemelos, pero Harry estaba obligado a obedecer.
"Asesinos, Hermione, todos ellos, como puedes ser tan desalmada, y pensar que yo te ame" Ronald estaba rojo, ya no podía gritar, casi era como un suspiro amenazador.
"Nunca me amaste Ron" dijo Hermione
"venga chicos, no estamos aquí para esto" Harry intentaba meterse entre amos.
"sí que te amé Hermione, por lo menos a la mujer que tenía principios" exclamó Ronald con aire definitivo.
"Entonces no me amaste bien" Hermione estaba harta y estaba a punto de echarles del despacho
Harry viendo que se le acababa el tiempo tuvo que hablar.
"Son Dolohov, Rodolphus Lestrange y Greyback" dijo al final con aire definitivo.
Hermione le miró a los ojos y no dijo nada.
"Hermione… se trata del hombre que casi te mata en el ministerio, el marido de la mujer que te torturó y el hombre que te llevó hasta la mansión, que amenazó con violarte" Harry estaba siendo insensible, pero quería que entendiera.
"Si se ha tomado esa decisión por algo será" Hermione dijo definitivamente, haciendo un gesto con la mano para echarles.
"No hay manera, Harry, está completamente perdida" Ronald salió por la puerta en ese momento, dejando a Harry a solas con su amiga.
"Creo que deberíamos establecer un equipo de aurores para que patrullen tu casa, alguien que te acompañe cuando salgas del Ministerio" Harry estaba casi suplicando "Todos tienen motivos para ir a por ti"
"No permitiré nada de eso, ellos tendrán su propio sistema de control, está todo escrito y como está debemos proceder"
Harry se levantó y se fue, algo desesperado y frustrado con su amiga, entendía que si llevaba a cabo esas medidas su reforma se vería con malos ojos, si ella misma tenía miedo de los nuevos mortífagos, pero se estaba poniendo en riesgo, otra vez.
…
"Esto le pasa por ser una cabezota… Le habíamos avisado Harry, cualquier cosa que pase es culpa suya"
Ronald Weasley y Harry Potter se movían lo más rápido que podían, acababan de salir del Ministerio y se dirigían a casa de Hermione.
"Sea como sea debemos deternerlos"
Harry había recibido una llamada de emergencia por parte de Kingsley, el Ministro de Magia, desde el final de la guerra no había visto al hombre tan alterado.
"Están con ella, lo primero que han hecho es ir tras ella, tanto tiempo luchando para que actúen así" le había dicho el Ministro.
Tras su liberación, los tres mortífagos que habían servido como prueba para la nueva política del ministerio, Rodolphus Lestrange, Antonin Dolohov y Fenrir Greyback, cada uno liberado con media hora de diferencia, habían desaparecido de los radares que les mantenían controlados, para luego reaparecer todos y cada uno de ellos en casa de Hermione Granger.
Ahora mismo, si se miraba en el mapa, una magia similar a la del mapa del merodeador, se podía ver a los tres en el salón de Hermione junto a su nombre.
Ahí estaba, el final que todos esperaban, la habían avisado una y otra vez, y a pesar de todo ella había seguido adelante… Hermione no sería la única en morir por culpa de sus ideales en esta guerra, pero quizá sería la única que sabía lo que estaba haciendo.
Y ahora Harry y Ron, como únicos que podían pasar por las barreras de Hermione, iban de cabeza a la boca del lobo, desde dentro, permitirían acceso al resto de los aurores que estaban desplegados alrededor de la casa, pero tenían que entrar solos a enfrentarse a tres de los mortífagos más temibles de los últimos años.
Cuando estaban enfrente de la casa, se pusieron al día con los aurores, no se veía nada, solo un montón de humo en el salón…
Ron y Harry estaban a ambos lados de la puerta con las varitas en mano, Harry debía protegerlos, mientras Ron abría las barreras
Uno…Dos…. Tres…
Entraron de un Golpe, Harry lanzó un protego y Ron bajó las barreras y todos los aurores estaban allí con las varitas desenvainadas.
Todo el infierno desatado.
Pasaron unos cuantos segundos hasta que Harry entendió la escena que había frente a él.
Sentados en una mesa redonda estaba Hermione, a su derecha Antonin Dolohov, a su izquierda Rodolphus Lestrenge y enfrente Fenrir Greyback, sosteniendo cada uno un puñado de cartas, en la mesa se estaba llevando una partida de póker con fichas y todo, el humo venía de un puro que estaba depositado en un cenicero al lado de Dolohov.
Los tres hombres estaban con el pelo mojado, recién duchados, descalzos y con ropas, que lo más probable es que fueran pijamas de Hermione transfigurados, si se podía juzgar por el dibujo de gatitos que lucía Greyback en sus shorts deportivos.
Hermione miraba de un lado para otro, hasta que su mirada se posó en la de su mejor amigo, miró a Harry a los ojos y cuando vio la cara que estaba poniendo se echó a reír, una risa fuerte y con un toque maligno, los tres hombres la miraron intensamente y se echaron a reír también.
"Un trabajo policial exhaustivo Harry" dijo Hermione, claramente un poco pasada de copas. Entonces Harry se fijó en que había dos botellas de whiskey de fuego prácticamente vacías a los pies de la mesa.
"¿Qué hacen estos aquí?" Ron dijo en su irritante voz de niño enfadado.
Los tres hombres seguían riendo, los aurores comenzaron a retirarse.
"¿A dónde más íbamos a ir?" Prácticamente dijeron los tres al unísono. Aunque lo de Greyback sonaba más como un gruñido que puso los pelos de punta a los aurores que estaban a su alrededor.
Hermione sonrió "Quien quiera jugar que se siente en la mesa, el resto ya puede salir por la puerta… o la ventana… por donde hayáis entrado" Hermione estaba muy borracha y se sostuvo un momento en el hombro de Dolohov, mientras él apoyaba una mano en la rodilla de la muchacha, lo que puso los pelos de punta a Harry a Ron y a los otros dos hombres que estaban sentados en la mesa.
"Deberíamos quedarnos" Le dijo Harry a Ron
"Ellos tres se van a quedar un par de días aquí… Así que, si piensas hacer de perro guardián tanto tiempo… más te vale avisar a Ginny" dijo Hermione, aún con la cabeza en el hombro del mortífago ruso. "Además no tengo espacio para vosotros"
"¿Se quedan aquí los tres?" preguntó Ronald.
"Créeme Weasley, nosotros tampoco nos lo esperábamos" Rodolphus tenía un tono de enfado en su voz, Greyback volvió a contestar con un gruñido.
Ambos no le quitaban la vista de encima al tercer mortífago que estaba tocando a la pequeña bruja…
Harry los miraba con aire de sospecha … ¿cómo hemos llegado hasta aquí?...
N.A: Esta es una nueva historia, la verdad es que no esperaba subirla tan pronto porque no la tengo cuajada en mi cabeza, pero me han dado ganas de subirla hoy y aquí estamos.
Las actualizaciones probablemente sean esporádicas, aunque no me imagino tardando demasiado tiempo en ir escribiéndola, más que nada porque ya tengo pensados más o menos dos capítulos más (¿o tres?)
Estuve hablando con YatzilGirl sobre un harén invertido de mortífago y la idea original es muy diferente a lo que tengo planeado, cuando me puse a leer me inspiró de otra forma.
Aún así espero que os guste la idea original, ya sabéis que las reviews son la mejor forma que tenemos de saber si las historias os gustan y de sacar ideas para nuevas actualizaciones. Espero vuestros comentarios.
gracias por leerme
un abrazo
BookyBuku
