— ¿Qué pasó Piper? — preguntó Hylla preocupada al ver tan golpeada a la chica. Percy llevó su ambos a su bolsillo para sacar su espada pero se quedó congelado al ver aparecer una daga sobre el cuello de la hija de Afrodita y si las cosas se pusieron aún peor cuanto vio a Leo detrás de Piper aún más golpeado.
— Es mejor que no intenten nada o ella va a morir — dijo la chica sin retirar la daga de la garganta de Piper, Percy sintió que una ráfaga de agua helada lo golpeaba al ver a la que parecía ser la líder, ¿es acaso que no le podían dejar descansar? Ella aún no lo reconocía, pero no esperaba que la amazona estuviera contenta de verlo.
— Hola Kinzie — dijo Percy al reconocer a la líder de las Amazonas, esta se dio la vuelta viendo fijamente a chico aún sin reconocer por completo al semidiós, Reyna y Hylla se sintieron tranquilas, tal vez después de todo no eran enemigas aquellas chicas, pero ese sentimiento solo duró unos segundos, ya que la cara de la líder de las Amazonas se transformó en una mueca de odio puro. Kinzie dio un par de pasos hasta que estuvo más cerca de Percy para darle un fuerte golpe en el rostro, que incluso provocó que el chico cayera al suelo.
— Oh vamos Kinzie, ¿aún sigues molesta? — preguntó Percy intentando ponerse de pie, pero fue detenido por un par de chicas.
— Claro que aún sigo molesta — rugió Kinzie dando otra bofetada a Percy, — Fueron siglos en la Caza, tenía hermanas, un hogar, hasta que llegaste tú, gracias a ti me corrieron de mi hogar.
Podía notar la furia en la ex cazadora, — Pero tú fuiste quien intentó asesinarme, nunca fue mi intención que te fueras — respondió Percy ignorando las miradas furiosas que le daban sus compañeros.
— Lleven a los prisioneros a nuestra habitación, ahí los vamos a interrogar — ordenó Kinzie, Percy se quedó en silencio intentando pensar en alguna forma para salir de ahí, sin que sus amigos salieran aún más lastimados.
— ¿Estás bien Leo? — preguntó Percy nervioso del estado de salud de su amigo.
— Tranquilo viejo, esto no es nada — respondió el chico antes de ser llevado por tres Amazonas.
— ¿Por qué hacen todo esto? — preguntó Reyna viendo furiosa a Kinzie.
— Nuestra señora nos pidió atrapar al hijo de Poseidón, no sabes cuanto me alegré de escuchar que esa era nuestra misión, por años he querido hacerlo, por fin lograré terminar con lo que empecé aquella noche — dijo Kinzie viendo furiosa a Percy.
— Kinzie mi mamá fue secuestrada, ella está encerrada en el monte Tamalpais, se que me odias pero se que aún te importa lo que le pueda pasar a mi mamá — exclamó Percy con una ligera esperanza de que la chica lo ayudará, con su apoyo sería más fácil salvar a su mamá.
— ¿Cómo se que dices la verdad muchacho? — preguntó Kinzie viendo con desconfianza a Percy.
— Por favor déjanos ir — dijo Piper tratando de usar todo el embrujahabla que pudo, pero ninguna de las Amazonas se vio afectada, incluso Kinzie se acercó a ella para darle un fuerte golpe a la hija de Afrodita.
— No quieras manipularnos, nuestra señora Juno siempre nos mantiene fuerte contra quien busca jugar con nuestra mente — dijo Kinzie con molestia, — Ustedes saquen a estos de aquí — Las pocas Amazonas que habían en la habitación se acercaron a Piper, Leo, Reyna y Hylla para sacarlas del lugar dejando a Percy a la merced de la líder de las Amazonas. Ella se mantuvo en silencio observando fijamente al hijo de Poseidón, el chico no pudo estremecerse ante la mirada furiosa de Kinzie, le preocupaba bastante en realidad lo que ella podría hacerle, ya una vez intentó asesinarlo y temía que la chica lo intentará nuevamente.
— ¿Vas a intentar asesinarme? — preguntó Percy intentando sonar tranquilo, ella se quedó en silencio, algo que solo dejó más nervioso al joven.
— ¿Recuerdas quién me hizo esta cicatriz? — preguntó Kinzie retirándose el cabello que le cubría la mejilla.
— Vamos Kinzie, ayúdame a salvar a mi madre y después de eso te acompañaré al Olimpo — pidió Percy pero la mirada no cambió en ningún momento. — Se que te preocupa lo que puede pasar con mi madre.
— Tienes razón, aún me preocupa lo que le pueda pasar a mi señora, pero Juno personalmente nos encargó esta misión — dijo Kinzie sonriendo maliciosamente, — Además, ¿Quién dijo que iríamos al Olimpo? — El nerviosismo de Percy aumentó aún más al ver la mirada de ira pura.
— Por favor Kinzie déjame ir, te prometo que haré lo que sea, incluso te prometo irme de la Caza — dijo Percy estaba dispuesto a todo con tal de salvar a su mamá, la sonrisa de Kinzie se incrementó aún más antes de que ella le diera otro golpe.
— No voy a creer en ti Percy, primero te voy a asesinar y después iré hasta San Francisco para rescatar a mi señora — dijo Kinzie colocando su daga sobre la garganta de Percy, el chicó se quedó en silencio tenía que pensar en algo pronto.
— ¿Qué esperas Kinzie? Entierra tu daga en su garganta — Percy maldijo su suerte, ¿acaso no le podían dar 5 minutos de paz? Kinzie apartó la daga para voltear a ver a la chica que había aparecido en la habitación, podía notar como los ojos de la amazona se abrían, incrédula de ver a la antigua teniente de la caza.
— ¿Aura? — pidió Kinzie sin comprender cómo es que su antigua compañera estaba ahí, ¿acaso acompañaba al chico?.
— Vamos Kinzie corta la garganta de Percy, es lo que siempre has querido, no lo dudes — dijo Aura animando a la ex cazadora a matar a Percy. Pero Kinzie se mantuvo inmóvil sin dejar de ver a Aura ignorando por completo a Percy.
— ¿Cómo es qué estás viva? — preguntó Kinzie, ¿acaso se estaba imaginando aquello? — ¿Cómo fue que moriste?
El gesto de Aura endureció, podía notar como sus ojos brillaban de furia. — ¿Acaso la gloriosa Artemisa no les dijo? — pidió airadamente Aura, Percy intentó deshacerse de la soga que tenía sobre las muñecas intentando no llamar la atención de las chicas, quería alejarse lo más pronto posible de aquel sitio, definitivamente nada de aquello le auguraba nada bueno.
— ¿De qué hablas Aura? Tú moriste en la misión que te envío mi Señora — respondió Kinzie sin entender por qué su amiga se veía tan molesta, Aura se quedó un momento en silencio antes de soltar una sonora carcajada.
— Únete a mi, y podrás tener tu venganza contra el niño que provocó tu salida de la caza, pero sobre todo, te puedes vengar de Artemisa — dijo Aura mientras jugaba con su cuchillo.
— ¿De qué hablas? — preguntó Kinzie, Aura había sido de las pocas cazadoras que había sido tan cercana a la Diosa Artemisa, no entendía el odio que su antigua compañera tenía contra la Diosa, Aura esbozó una sonrisa mientras daba un par de pasos para acercarse a la amazona.
— La autoproclamada defensora de las mujeres, me envió con Dionisio para que él me violara, ¿O acaso estoy mintiendo Percy? — exclamó furiosa Aura, en esta ocasión Kinzie volteó a ver al hijo de Poseidón esperando que él desmintiera todo, pero Percy bajo la mirada evitando la mirada de las chicas. — Ella no es lo que piensas, no merece que las cazadoras estén con ella, merece ser castigada, ve lo que te hizo a ti, te sacó de la caza por un niño.
Kinzie dio un par de pasos retrocediendo, Percy notaba la mirada perdida que tenía la amazona, solo esperaba que ella no se uniera con Aura. — Pero no vine a hablar del pasado, si tu no vas a asesinar a Percy lo haré yo — dijo Aura dando un par de pasos para acercarse al hijo de Poseidón, para sorpresa de ambos Kinzie se interpuso.
— Lo siento Aura pero no puedo dejar que hagas eso — dijo Kinzie viendo fijamente a su ex compañera, incluso hasta Percy se veía sorprendido de aquel arranque.
— Espera, ¿no se supone que lo odias? — preguntó Aura molesta.
— Claro que sí, pero no pienso desafiar las órdenes de mi señora, me han pedido llevar al mocoso al Olimpo — respondió Kinzie sacando sus cuchillos lista para atacar.
— Es una pena, pero nadie me va a impedir tener mi venganza amiga — dijo Aura antes de golpear a Kinzie en las piernas provocando que ésta cayera al piso, ella respondió con una patada intentando alejar a la ex cazadora.
Percy por otro lado por fin se pudo deshacer de la soga, y estuvo más tranquilo al ver que ninguna de las chicas se había percatado de ello, se acercó sigilosamente a la puerta antes de ver como Aura golpeaba a Kinzie arrojando a ésta al piso, — Lo siento amiga, no quería que pasara esto — dijo Aura jugando con su cuchillo de caza lista para clavarlo en la garganta de Kinzie.
Percy no lo pensó dos veces y disparó de inmediato una flecha provocando que el cuchillo cayera de su mano, antes de que pudiera reaccionar lanzó una ráfaga de agua alejando a Aura, — ¿Te vas a quedar todo el día acostada? — exclamó Percy ayudando a Kinzie a ponerse de pie. Antes de que esta pudiera decir algo, el hijo de Poseidón la tomó por la mano para sacarla de la habitación, una vez afuera congeló una parte de la puerta esperando que aquello le diera tiempo suficiente para alejarse.
Pero su tranquilidad duró muy poco, ya que fueron recibidos por una lluvia de flechas, Kinzie y Percy se aventaron al piso tratando de evitar ser golpeados por alguna flecha, — Les puedes decir a tus amigas que dejen de disparar — pidió Percy intentando encontrar una forma de escapar de aquel lugar, podía escuchar como Aura golpeaba la puerta.
— Ellas no son las Amazonas, además es solo un tirador — dijo Kinzie sacando un espejo que tenía guardado en su armadura para intentar usarlo para ver a su atacante.
— Acteón — murmuró Percy, si Aura estaba ahí era más seguro que también que él y Níobe estaban cerca, lo mejor era mantenerse alerta. Aunque notó cierto interés en el rostro de la chica — Es uno de mis nuevos amigos, alguien más que busca matarme. Creo que hoy es el día internacional de intentar matar a Percy.
Para sorpresa de Percy escucho a Kinzie reír. — No sabía que debíamos tomar un turno para matarte — dijo la chica divertida, algo que sorprendió aún más al chico.
— Claro que sí querida, son tantas personas y ninguna se puede quedar sin su oportunidad — exclamó Percy apuntando con su arco hacia el cielo, Kinzie se quedó viendo al hijo de Poseidón sin entender qué era lo que pretendía hacer. — Solo vas a tener una oportunidad, espero que seas buena con el arco — Kinzie pronto se dio cuenta que el tirador los había dejado tranquilos, lo que aprovechó para disparar su arco, hiriendo a Acteón.
— Una verdadera cazadora nunca falla — dijo Kinzie mostrando una genuina sonrisa, pero su tranquilidad duró muy poco ya que Aura logró salir de la habitación.
— Espero que no le temas al agua — dijo Percy antes de tomar la mano de Kinzie y provocar que ambos saltarán hacia la piscina, Kinzie soltó un grito desesperada pensando que sólo bastaban unos segundos para que se estrellara contra el piso, pero para sorpresa de la chica una ráfaga de agua la detuvo, logrando que llegará al piso.
— ¿Qué Hades estabas pensando? — grito furiosa Kinzie golpeando en un par de ocasiones al chico. — Me hubieras avisado lo que querías hacer.
Percy soltó una risa nerviosa, esperando no molestar aún más a la amazona, no quería tentar a su suerte. — ¿A dónde llevaron a mis amigos? — preguntó Percy, pero el gesto de furia de Kinzie se transformó en uno de preocupación, tal vez también las amazonas corrían peligro.
— ¡Entrégate Jackson! ¡O tus queridos amigos van a morir! — grito Níobe, Percy levantó la mirada para ver que tanto Acteón como Aura le apuntaban con sus arcos, pero lo que más le puso nervioso fue ver a los Cíclopes que rodeaban tanto a sus amigos como a las Amazonas.
— ¿Qué es lo que haces? — preguntó Kinzie al ver que Percy guardaba su arco para caminar directo a donde estaba Níobe.
— Dejalos ir, es a mi a quien quieres — dijo Percy dando un par de pasos para acercarse a Níobe, ya un poco más cerca se pudo percatar del estado de sus amigos y el que más le preocupaba era Leo, que en realidad parecía que había sufrido una golpiza.
— Me temo que eso no va a ser posible, vas a ser testigo de cómo vamos a asesinar a cada uno de ellos — dijo Níobe sonriendo maliciosamente.
— Perdón chicos — dijo Percy, antes de que alguien pudiera hablar fueron derribados por varias rafagas de agua atacando tanto a los Cíclopes como a sus amigos. Kinzie aprovechó la oportunidad para disparar varias flechas eliminando a los Cíclopes. Percy por su parte llevó a Níobe y Acteón a la alberca donde congeló el agua para mantenerlos atrapados y le diera tiempo de escapar junto con sus amigos. Mientras las amazonas habían logrado neutralizar a los Cíclopes, Percy soltó un suspiro, pero pronto se dio cuenta que se había relajado muy rápido. Ya que Aura observaba con odio a Kinzie, notó cómo está, sacaba su arco disparando una flecha que iba directo a la líder de las Amazonas. Percy se echó a correr arrojando a Kinzie al suelo pero no fue lo suficientemente rápido ya que la flecha lo rozó en el costado izquierdo, aunque para su fortuna no fue muy grave la herida, un par de Amazonas se dirigieron en dirección a Aura provocando que la ex-cazadora tuviera que escapar.
— ¿Qué? ¿Por qué? — preguntó Kinzie viendo fijamente al hijo de Poseidón, no entendía el por qué la había salvado.
El chico esbozó una sonrisa nerviosa, — No podía dejar que ellos te hicieran daño — murmuró Percy, aunque había actuado por instinto solo esperaba que las amazonas lo dejaran ir.
— ¿Sabes que aún tengo que llevarte al Olimpo? — dijo Kinzie sin dejar de ver al chico, quien se encogió de hombros esbozando una sonrisa.
— ¿No podríamos dejar eso para después? — murmuró con una sonrisa nerviosa, aunque la líder de las amazonas se mantuvo seria. — Solo déjame ir a rescatar a mi mamá, después de eso te prometo que te acompañare al Olimpo, ella está en peligro.
Kinzie se mantuvo en silencio, lo que solo aumentó el nerviosismo del joven pensando en cómo podría alejarse de las amazonas. — Está bien — respondió la chica, bajando su arma haciendo un gesto para que las amazonas hicieran lo mismo. Percy por su parte dejó escapar un suspiró. — No pienses que somos amigos, lo hago por mi Señora.
Percy sólo asintió era mejor mantenerse en silencio, no quería provocar la furia de Kinzie. — ¿Qué haces? Esa no fue la orden que nos dio Juno — preguntó una de las amazonas, lo que provocó que Kinzie se molestará.
— Han escuchado al niño, la Diosa Diana está secuestrada, debemos ayudarlo — dijo Kinzie y por el tono de la chica era claro que no iba a discutir aquella decisión que había tomado. — Te vamos a acompañar, no dejaré a la suerte el destino de mi Señora en las manos de un mocoso.
Percy esbozó una sonrisa nerviosa, — Está bien, debemos continuar hay que darnos prisa — dijo Percy, sabía que era mejor no discutir aquello.
— Debes detenerte Percy.
Los semidioses de inmediato sacaron sus armas listos para atacar, sólo bastó un par de segundos antes de que Ananké apareciera frente a ellos, aunque a pesar de verse superada no parecía preocupada.
— Ananké — murmuró molesto Percy mientras apuntaba con su arco a la Primordial, ella sonrió tranquilamente mientras caminaba en dirección a la alberca observando por un momento a los dos que estaban congelados en el interior.
— No entiendo cómo a pesar de todo, no has desistido de esa estúpida idea de salvar a tu madre — comentó la mujer sin dejar de sonreír. Lo que provocó que los chicos estuvieran aún más nerviosos. — De verdad te estás convirtiendo en una verdadera molestia.
— No voy a caer más en tus juegos, no importa lo que quieran hacer, iré a rescatar a mi mamá — dijo Percy viendo a la Primordial con furia.
Ananké dio un par de pasos hasta acercarse al hijo de Poseidón, — ¿De verdad te crees el héroe? — preguntó la Primordial con una sonrisa, — Lo único que provocas con tus actos es provocar que el mayor de tus temores se vuelva realidad.
Percy se mantuvo en silencio, recordando por un momento a su hermana Atalanta, solo esperaba que la cazadora estuviera bien, — Nadie hará daño al chico, él es prisionero de las amazonas — rugió Kinzie, mientras Ananké era rodeada por una docena de amazonas listas para atacarla.
— Lárgate de aquí, nosotras te daremos tiempo — gritó Kinzie antes de atacar a la primordial con la ayuda de las demás amazonas. Percy dudó por un momento pero Reyna lo sujetó por el brazo para alejarlo del lugar, de inmediato los chicos se subieron al auto para intentar alejarse de aquel sitio.
Salto de Línea
Ananké sonrió tranquilamente antes de chasquear sus dedos provocando que las armas de las amazonas desaparecieran, — Pensé que tú querías al chico muerto — dijo Ananké observando fijamente a Kinzie. — Me temo que ustedes han elegido el lado equivocado.
A pesar del poder que tenía la Primordial ninguna de las amazonas dio un paso atrás, todas estaban dispuestas a luchar, — No voy a dejar que le hagas daño al niño, él será juzgado por los Dioses — dijo Kinzie, quien a pesar de no tener alguna arma a la mano no parecía tener algún rastro de temor. Ananké esbozó una fugaz sonrisa, — Es una pena que ustedes tengan que morir — dijo la Primordial aunque para sorpresa de todas un destello dorado iluminó todo el lugar. — ¿Percy ha continuado con su misión? — preguntó el anciano tranquilamente, ignorando por completo a las amazonas.
Ananké permaneció un momento en silencio antes de hablar, — Si, se ha ido antes de que logrará hablar con él.
Cronos sonrió tranquilamente mientras observaba a su alrededor antes de empezar a caminar en dirección a la piscina, — Puedes ir con él, me encargaré de ellas — añadió Cronos tranquilamente.
— No dejaré que le hagan nada a Percy, él es nuestro prisionero y serán los Dioses quienes decidan su castigo — rugió Kinzie intentando acercarse al anciano, pero este se mantuvo en silencio observando a los dos ocupantes de la piscina, para después golpear su báculo, liberando a los tres de su prisión.
— Me temo que mi mujer se equivocó con ustedes — exclamó Cronos, antes de volver a golpear su báculo apareciendo a una Quimera diminuta. — Vayan a San Francisco, y cuando estén ahí, ella se encargará del chico.
Níobe fue quien tomó a Quimera antes de desaparecer junto con el otro, — Me temo que a ustedes no las puedo dejar ir, no puedo dejar que le adviertan al chico lo que viene — dijo Cronos viendo por primera vez a las amazonas.
— Ataquen — grito Kinzie, las amazonas de inmediato se acercaron al Primordial intentando atacar al anciano quien no dejaba de sonreír, aunque todas ellas estaban desarmadas y los golpes que lanzaban eran esquivados por el Primordial.
— No tengo tiempo para esto — rugió Cronos elevándose por los aires antes de arrojar una bola de energía derribando a todas las amazonas.
Salto de Línea.
— Ve al aeropuerto — exclamó Percy, al ver el señalamiento que marcaba que estaban cerca. Solo esperaba que Zeus estuviera lo suficientemente afectado por los campamentos, no quería morir en los aires por causa de un rayo, pero esa era la forma más rápida de llegar a San Francisco. Después de unos minutos los chicos lograron llegar al aeropuerto, justo cuando se habían bajado del auto se encontraron frente a Ananké.
— ¿Saben lo qué son los defectos fatales? — preguntó la Primordial sin dejar de ver a Percy.
— ¿Eres la Primordial de la psicología o algo así? ¿Piensas darnos terapia? — exclamó Leo intentando enfurecer a Ananké, pero ella se mantuvo tranquila.
— No es así querido, los defectos fatales, son la debilidad que cada uno de ustedes tiene. Tú por ejemplo, siempre te has sentido inferior a los demás, incluso arriesgarías tu propia vida con tal de salvar a tu querida Piper sin importar que a ella en realidad no le gustas — dijo la Primordial viendo con una enorme sonrisa a Leo. — Y tú niña, aunque lo quieras ocultar siempre te ha gustado llamar la atención, que todos hagan lo que tu les dices.
— Ya basta — dijo Percy al ver que tanto Leo como Piper se veían bastante afectados.
— Y luego están ustedes dos, Hylla tienes rencor contra Circe por haberlas abandonado, incluso en el fondo odias a Percy por haber destruido tu hogar — Percy volteo a ver a Hylla, la cual se veía aún más afectada que los demás incluso hasta se negaba a verlo. — Reyna, el tuyo es la avaricia, siempre querer ser mejor que los demás, incluso eres capaz de traicionar a Percy por ello. Pero no se preocupen chicos ninguno de sus defectos es tan malo como el de Percy.
Los cuatro chicos voltearon a ver al hijo de Poseidón esperando que este dijera algo, pero se mantuvo en silencio, — Vamos Percy, diles cuál es tu defecto fatal. Después de todo, están aquí en una misión suicida por eso ¿Qué pasa? ¿Ya no hablarás?— dijo Ananké, sus cuatro compañeros lo voltearon a ver intentando entender lo que pasaba. — Entonces lo haré yo, bueno chicos, el defecto fatal de Percy, es la lealtad.
— Entonces, no es tan malo. ¿O si? — preguntó Piper un poco confundida por el gesto que tenían Reyna y Hylla.
— Percy siempre se preocupará por sus seres queridos y hará lo que sea para salvarlos — dijo Ananké aunque aún Piper seguía sin entender por qué Reyna y Hylla se veían tan preocupadas. — Un claro ejemplo es que él realizaría un viaje por todo el país con la intención de salvar a su mamá sin preocuparse de que a sus amigos los ponga en peligro.
— La única forma de terminar con esta guerra, incluso antes de que inicie es asesinando a Percy — añadió Ananké sonriendo maliciosamente al ver las caras de los chicos. — Espero que hagan lo necesario para detener esta guerra.
— Chicos, no es necesario que me acompañen — pidió Percy, después de todo Ananké tenía razón, por su culpa casi asesinan a Leo y Piper, aún tendría que ir a San Francisco para salvar a su mamá, pero estaba más que claro que lo tenía que hacer solo, — Leo, Piper por favor perdonen por traerlos hasta aquí, nunca fue mi intención ponerlos en peligro. Hylla, Reyna gracias por toda la ayuda. Ananké tiene razón, esta es mi misión — Percy se alejó antes de que alguien dijera algo, era claro que las Amazonas no les harían nada, después de todo iban tras de él, así que mientras más lejos esté más seguro sus amigos estarían, pero eso no le ayudó para que no dejará de sentirse fatal. Había logrado comprar un boleto de avión con el dinero que le había dado Hestia, solo esperaba a que este saliera, aunque temía que lo peor estaba por venir.
