¡Recupera el Amor!

Omae motome samayou kokoro ima
Atsuku moete iru
Subete tokashi muzan ni tobichiru hazu sa

Ore to no ai wo mamoru tame
Omae wa tabidachi
Ashita wo miushinatta

Hohoemi wasureta kao nado mitaku wa nai sa
Ai wo torimodose!

"Ai Wo Torimodose!" de Crystal King.

Rengoku está de regreso. ¿Será que esta vez tendrá consejos más útiles para Tanjiro?


―Debo decir… que nunca me habría imaginado que te enamorarías de Shinobu. Ya no hablemos de la situación que aconteció entre ustedes durante tus vacaciones― fue lo primero que atinó decir Kyojuro luego de escuchar la historia de Tanjiro.

Su expresión era inusualmente seria.

Tanjiro sabía que esta vez no lo estaba alucinando.

No se habían movido a ninguna ubicación desconocida ni nada parecido a su último encuentro. Kyojuro Rengoku de verdad estaba ahí junto a él.

Siendo así, Tanjiro decidió confesarlo todo. Desde cómo se había enamorado de la Pilar Insecto desde la primera vez que terminó bajo sus cuidados hace ya tantos meses, hasta el terrible percance que no solo le arrebató toda esperanza de un futuro con ella, sino que terminó por destruir por completo la relación que ya tenían.

―Perdón por no decírselo antes, señor Rengoku. Es que pensé que me regañaría si se lo contaba―

―Qué ridículo. ¿Por qué iba a regañarte por enamorarte de Shinobu? Es una mujer extremadamente formidable y hermosa. Ningún hombre que se aprecie de tal negaría que es completamente cautivadora―

Tanjiro asintió, dándole la razón a su maestro y agradeciendo que no lo juzgara por enamorarse de una mujer de mayor edad y rango.

―Bueno, pero ya no importa. Lo eché a perder… Ya ni siquiera podré volver a verla nunca más―

Ambos hombres se quedaron en silencio. Tanjiro con la vista al sueño, Kyojuro con los ojos al frente y los brazos cruzados.

―¿Estás seguro de eso?―cuestionó Kuyuojuro muy calmado, a lo que Tanjiro lo miró confundido

―¡Sí, estoy seguro! ¿Acaso no me escuchó? ¿Con qué otro nombre describiría el estado de mi relación con Shinobu además de echada a perder?―

―Ah no, tu en su estado actual tu relación con Shinobu ciertamente es un desastre. Es lo otro con lo que tengo un problema. Eso de que "Ya no podré volver a verla nunca más"―

Tanjiro se desconcertó todavía más.

―¿A qué se refiere? ¿Cómo podría volver a ver a Shinobu a los ojos después de lo que hice?―

―¿Tienes que disculparte al día o no?― preguntó como si fuera algo obvio.

Tanjiro volteó la vista a su maestro con los ojos abiertos como platos.

―Por lo que me contaste, no te has disculpado apropiadamente. Solo pediste perdón y saliste corriendo―

―Pero… es que… tenía que salir de ahí―

―Te avergonzaste al ver lo que habías echo y huiste. Algo para nada honorable, joven Kamado―

Tanjiro sintió ganas de llorar. Ahora incluso su maestro, a quien más respetaba, estaba decepcionado de él por lo sucedió con Shinobu.

―¿Qué más podía hacer?―

Kyojuro cerró los ojos y suspiró.

―La verdad no estoy del todo seguro. Pero un buen lugar para comenzar podría ser darte cuenta que no lastimaste a Shinobu tanto como crees―

―A qué se refiere―

Kyojuro dirigió su vista al cielo, con una expresión contemplativa, sobre algo que no estaba frente a sus ojos. Sino algo que ahora existía solo en sus recuerdos.

―Te contó Shinobu cómo murió su hermana ¿Verdad?―

―S-sí― respondió Tanjiro ―La Segunda Luna Superior la hirió de muerte. Pero se retiró por la salida del sol antes de poder devorarla y… murió desangrada en brazos de Shinobu―

―Así es. Una tragedia en verdad terrible. Tuvo que ver morir a la persona que más amaba en sus brazos, sin poder hacer nada, viendo como se escapaba la vida de sus ojos―

Ambos hombres guardaron silencio. Uno por no sabes qué decir. El otro para darle tiempo al más joven de procesar los hechos.

―Desde ese día, se encendió dentro de Shinobu una flama de odio y venganza. Una flama terrible que le da fuerza a la vez que la lastima―

―Sí, lo sé. Desde que la conozco… siempre percibo el aroma a enojo viniendo de ella―

Kyojuro suspiró.

―¿Sabías que luego de la muerte de su hermana, Shinobu comenzó a entrenar y cazar demonios tan obsesivamente que los otros médicos del cuerpo le advirtieron al patrón que el cuerpo de Shinobu podría colapsar por cansancio?―

―N-no, eso no lo sabía―

El Pilar de Flama asintió.

―Fueron días muy dolorosos. Al patrón le preocupaba que Shinobu estuviera tratando de suicidarse. Y que lo haría de una forma mucho más directo si simplemente la suspendían de sus labores de cazadora y la enviaban a casa. Así que, para garantizar su seguridad, la emparejaron conmigo, justo después de que Misuri superó la selección final―

―Esa parte tampoco la contó―

―Fuimos algunas misiones juntos. Era… difícil estar con ella. Se había vuelto una persona muy negativa, violenta… Muy diferente a la Shinobu que tu conoces―

Tanjiro guardó silencio, analizando las palabras de su maestro. No podía imaginar a Shinobu, la siempre sonriente y gentil doctora como alguien violenta y agresiva.

―Si lo piensas bien, tú y ella se parecen mucho. Lo perdieron todo a causa de los demonios. La única diferencia es que Nezuko sobrevivió, mientras que Kanae dejó este mundo―

Las palabras de Kyojuro presentaron a Tanjiro una pregunta oculta.

¿Qué sería de mí o qué habría sido de mí si Nezuko hubiera muerto junto a toda mi familia?

―Pero usted logró ayudarla ¿Verdad?―

Kyojuro suspiró y por vez primera, Tanjiro creyó verlo avergonzado.

―Al menos logré que dejara de tratar de matarse. Y aunque conseguí que volviera a sonreír, la sonrisa que volvió no era suya sino de su hermana―

Tanjiro asintió.

―Sí, eso sí me lo dijo. Dijo que su sonrisa, es para honrar la memoria de su hermana, quien sonreía siempre. Pero…―

―¿Hm?―

―También me dijo que está cansada. Que es muy difícil aferrarse a ese recuerdo y… a no dejarse consumir por le odio que tiene por los demonios―

―Me duele escuchar eso―

Ambos hombres quedaron en silencio por un momento. El único sonido que se escuchaba en el patio de la mansión era el soplido del viento y los pájaros cantores.

Si Tanjiro no estuviera tan absorto en sus pensamientos, habría encontrado sospechoso que nadie fuese a interrumpir su plática con el Pilar de Flama.

―Tanjiro, tú quizás lastimaste a Shinobu sin darte cuenta. ¿Pero en serio crees que si ella creyera que le estabas haciendo daño cuando estaban juntos, te lo habría permitido así nada más? ¿En algún momento de la noche que estuvieron juntos la viste sufrir o arrepentirse de lo que estaba pasando?―

―N-no pero como ya le dije, ni siquiera podía pensar claro por esa droga que tomé―

―Y es precisamente porque estabas drogado es que Shinobu podría haberse defendido de ti con toda facilidad si así lo hubiera querido― Kyojuro volteó su vista a su angustiado alumno ―Pero no lo hizo―

Tanjiro quedó anonadado con las palabras de su mentor. Era cierto. Shinobu en ningún momento había intentado detenerlo. Ni le pidió que se detuviera siquiera. Pero eso no era suficiente para Tanjiro.

―Pero los moretones en su cuerpo…―

―Bueno sí. Es evidente que usaste más fuerza de la debida. Pero aún así, Shinobu no se detuvo. O quizás solo no lo percibió como algo malo en el momento―

De pronto Kyojuro sonrió con picardía

―Quien sabe, puede que incluso lo disfrutara en su momento. A muchas personas les gusta ponerse bruscos al momento de ser íntimo―

―¡S-señor Rengoku!― gritó un escandalizado y muy sonrojado Tanjiro.

Kyojuro no defendió su mal chiste. Sabía que lo era. Solo quería tratar de relajar un poco el ambiente y distraer a Tanjiro de su propia auto crítica.

Para ayudar a su pupilo, tenía que exponerlo a ciertos secretos y un cambio de perspectiva sobre la Pilar Insecto.

―Shinobu está llena de dolor, joven Kamado. Un dolor más grande que cualquier herida que tu pudieras haberle causado. El dolor de perder a la persona que más amaba en este mundo. Lo sé porque, mi padre también es consumido por ese mismo dolor―

Tanjiro se percató que Kyojuro hablaba con mayor seriedad de lo normal. Tampoco era común que involucrara a su padre en una conversación.

―Pero a diferencia de mi padre, que perdió a mi madre por causas naturales y con ella la alegría de vivr; el causante de la muerte de Kanae es un ser vivo. Un demonio que todavía está ahí afuera. Por eso el dolor de Shinobu está tan íntimamente mezclado con enojo. Porque sabe que el responsable de su miseria aún anda suelto―

Tanjiro asintió con la cabeza.

―La segunda Luna superior. Shinobu hará lo que sea para matarlo―

―Me llena de pena escuchar eso―

―¿Por qué lo dice?―

―La venganza es un camino oscuro que jamás lleva a nada bueno. Incluso si Shinobu logra matar a ese demonio, no traerá a Kanae de regreso. Ni hará que Shinobu se libere de la culpa por no haber podido salvarla. Pensé que había logrado ayudarla a renunciar a ese camino. Pero veo que me equivoqué―

―¿Qué se puede hacer?― inquirió Tanjiro, sonando desesperanzado.

Kyojuro aspiró aire profundamente para luego expulsarlo en un fuerte suspiro.

―Será muy difícil extinguir la llama de su odio. Lo ideal sería ayudarla con su tristeza―

―¿Cómo?―

―Tratando de llenar el vacío en su corazón parece una buena idea―

―Señor Rengoku, no estará siguiendo en serio que alguien remplace a el puesto que ocupa la señorita Kanae en el corazón de Shinobu― renegó el joven cazador.

―¡No claro que no! Ese puesto es sagrado. ¿Pero qué nos dice que no puede haber espacio para alguien más igual de importante?―

―Yo… yo ya no puedo ser esa persona― dijo Tanjiro, encogiéndose de hombros.

―Vaya, estás mucho peor de lo que imaginé― exclamó Kyojuro, al ver el deplorable estado de su alumno.

―Pero, Misturi sin duda diría que si te duele tanto el daño que causaste, es que debe ser amor de verdad―

Tanjiro apretó las manos sobre su pantalón.

―Claro que amo a Shinobu. Eso… quizás no cambie nunca. Pero, ¿De qué sierve si al final solo conseguí lastimarla?― replicó, angustiado.

―¿Por qué ices "Al final"? ¿Qué es lo que se acabó además de tus vacaciones? Ella aún está viva. Y tú también lo estás. No hay razón para pensar que es imposible reparar el daño que haz hecho―

―Pero yo… ella…―

―En un momento de vulnerabilidad Shinobu dijo muchas cosas. Cosas que tú y yo sabemos, no fueron del todo ciertas―

Fue con esas palabras que Tanjiro volvió a sentir una chispa de esperanza, luego de semanas de pura fatalidad.

Era cierto. Shinobu había mentido mucho durante su último encuentro con Tanjiro. ¿Cómo pudo olvidarlo? ¿Tanto le había afectado la culpa de ver las heridas que le había provocado en el cuerpo?

―Yo hice todo lo que creí que podía para ayudarla. Y eso es todo lo que tu deberías hacer―

―Pero… Primero tendría que hacer que me perdone. ¿Cómo podré hacer que me perdone?―

―Buena pregunta. Por desgracia, eso vas a tener que averiguarlo tú mismo― respondió, recuperando su alegre efusividad. Cosa que no sirvió para nada en despejar las dudas del más joven.

―¡No me diga eso! ¿Así cómo voy a saber que hacer?―

―Repito: Eso es algo que tendrás que descubrir tú mismo. Y lo harás. En primera porque te prohíbo que te rindas. Y en segundo porque amas a esa mujer y las leyes del universo dicen que no puedes darte por vencido―

Tanjiro volvió a apretar los puños y morderse el labio inferior. Por supuesto que la amaba. Por supuesto que deseaba enmendar el daño, incluso si ya no había posibilidad de un futuro teniendo a Shinobu como su pareja.

Pero se sentía que no estaba preparado. Sin idea de cómo proceder. Y lo más importante: se sentía indigno.

―¿Por qué dudas tanto? ¿En verdad quieres pasar el resto de tus días sabiendo que lastimaste a Shinobu y que jamás hiciste nada para reparar el daño?―

La pregunta bien podría haber sido un relámpago que cayó sobre la cabeza del muchacho pelirrojo.

―Hay algo muy cierto. Y es que por mucho que ames a Shinobu, ella no tiene ninguna necesidad ni responsabilidad de corresponder a tus sentimientos. Pero si de verdad la amas y estás convencido de que le hiciste algún mal, le debes a ella y a ti mismo tratar de corregirlo―

El señor Rengouku tiene razón. Pensó Tanjiro.

Claro que tenía razón. Era lo mismo que le había dicho su madre hace tantos años. Uno no ama a alguien a reservas de que esa persona también nos ame. El amor no es una moneda de cambio. Es un obsequio.

Tanjiro amaba a Shinobu. ¿Y que había hecho luego de herirla? Escapar y dejar las cosas echo un desastre. Si bien nadie podía culparlo no huir en el momento que lo hizo. Si se podía reprochar que hasta ahora no había hecho nada para tratar de arreglar las cosas.

Y Tanjiro quería arreglar las cosas. Incluso si Shinobu nunca correspondía a sus sentimientos. Incluso si nunca volvían a hacer el amor o besarse siquiera. Incluso si nunca podría llamarla su esposa, Tanjiro quería pedir perdón y hacer todo lo necesario por ganarse el perdón de Shinobu.

―He sido un cobarde― se lamentó Tanjiro.

―No, no seas tan duro contigo mismo. Torpe tal vez, pero aún eres muy joven. Suele pasar―

―Todavía no tengo idea de cómo arreglar las cosas―

―Y te repito que esas preguntas las tendrás que responder tú mismo. No creo que deba costarte tanto trabajo. A fin de cuentas, es probable que justo ahora seas la persona que mejor conoce a Shinobu―

Tanjiro asintió con la cabeza. Un nuevo sentimiento de determinación afloraba en su pecho.

―Quiero… quiero volver a verla― musitó viendo hacia el frente ―Quiero pedirle perdón. Quiero que sepa que la amo… Quiero ver su sonrisa otra vez―

―¿Qué estás esperando?―

Tanjiro volteó a ver su pierna. Casi se había recuperado por completo. En un par de días más empezaría su entrenamiento de recuperación. Pero técnicamente, su pierna ya era completamente funcional.

Tanjiro tomó la guitarra con la que había estado practicando en sus manos y se puso de pie.

―¿A dónde vas, joven Kamado?―

―A guardar esto en su estuche. Después me iré corriendo a la finca Mariposa― respondió, con mucha determinación.

―¿Ahora?―

―¡Sí! Es temprano. Si salgo de inmediato, estoy seguro de que podré llegar antes del atardecer―

―Entiendo. No te detengo entonces. Haz lo que tengas que hacer―

―¡Lo haré! ¡Gracias Señor Rengoku!―

Kyojuro volvió a cruzarse de brazos, mientras veía su pupilo marcharse.

―Ese muchacho me llena de orgullo―

Nezuko estaba en su habitación, acompañada de Suma, quien se encontraba experimentando extravagantes peinados para la niña demonio. Afortunadamente a Nezuko le gustaba la atención. Posiblemente porque le recordaba los días que compartió con su verdadera madre. Suma por su parte, estaba más que encantada con la adorable niña demonio. Desde el día que la vio salvar la vida de su marido, había creado un fuerte vínculo con la pequeña. Mismo que se hacía más fuerte todos los días, desde que ella y su hermano se hospedaban en casa con ellos.

―Hay Nezuko, si Dios me da hijas espero sean igual de bonitas que tu―

La kunoichi le mostró un espejo a la niña para que viera los resultados de su trabajo.

Nezuko casi da un salto al verse en el espejo. Su cabello aparentemente indomable y desalineado, ahora estaba recogido en una cortina de seis delgadas trenzas que perfilaban su rostro por ambos lados. Mientras que el resto de sus cabellos habían formado en un gran moño sobre su cabeza, que daba paso a dos largas colas de cabello que cabían a su espalda.

Nezuko parecía una de esas princesas de cuentos occidentales que Suma le había estado leyendo todas las noches.

―Si tan solo tuviera un vestido para ponerte, serías la niña más bonita del mundo― dijo Suma, quien al no poder contener su adoración, abrazó a la pequeña Kamado. Misma que no dudó en responder al abrazo.

De pronto la puerta de la habitación se abrió dejando entrar al hermano mayor de la niña, quien quedó conmovido al ver el intercambio de afecto entre las dos mujeres. Y maravillado al ver el peinado que lucía su hermana.

―Oh, Nezuko, luces preciosa―

La niña asintió con la cabeza y apuntó a la responsable de su encanto.

―¿Tanjiro, pasa algo? ¿Te vez muy contento?―

―Se podría decir que sí. Necesito salir y debo pedirle que cuide de Nezuko un día o dos mientras no estoy―

Ambas mujeres quedaron confundidas. Especialmente Suma, quien sabía que los hermanos eran inseparables.

―¿Irte? ¿A dónde?―

―A la finca Mariposa―

Las protestas de Nezuko no se hicieron esperar. La niña se puso de pie de un salto y comenzó a agitar la cabeza y refunfuñar.

Tanjiro la tomó por los hombros y la miró a los ojos.

―Nezuko cálmate. Sé que estás preocupada. Pero esto es algo que tu hermano mayor tiene que hacer. Solo―

Tanjiro intentó sonar lo más alentador posible. Pero Nezuko no parecía muy convencida. Se aferró al haori de su hermano con su mano izquierda y se quitó el bozal con la otra.

―Finca… L―lugar feo… Tanjiro triste… S―Shinobu mala―

Suma, que observaba atentamente la interacción de los hermanos no tuvo problemas en interpretar la información expuesta frente a ella. Y al hacerlo casi se le salen los ojos.

¡Fue Shinobu! ¡Shinobu fue la que le rompió el corazón a Tanjiro! ¡Y yo de loca queriendo arrojarla al mar!

―Nezuko, no te preocupes. Todo va a estar bien. Voy a arreglar las cosas. Tu quédate con la tía Suma, ¿Está bien?―

Suma decidió que era buen momento para intervenir.

―Anda Nezuko. Este es uno de esos momentos en que un hombre debe marcharse a hacer algo muy importante que solo él puede hacer. Nosotras como mujeres, nos toca esperar con una sonrisa a que regrese―

La joven volvió a ponerse el bozal para luego abrazar a su hermano. Pero solo unos instantes. Al parecer estaba dispuesta a dejarlo ir. Aunque sus ojos aún decían que estaba muy angustiada.

―¿Seguro que estarás bien? Lleva tu espada contigo, por si acaso―

―Lo haré. Gracias por todo―

Las damas acompañaron al joven a la puerta, a una distancia segura de los rayos del sol.

―Estaré de regreso muy pronto―

―¡Buena suerte!―

Tanjiro se dio media vuelta y salió corriendo.


Mi regalo del día del Amor y la Amistad para mis lectores.

Gracias por seguir al pendiente de esta historia y apoyarla con sus votos y comentarios.

No sé que tan canon sea si Nezuko llega a hablar o no antes de recobrar su humanidad. Pero meh, para eso son los fanfics.