Capítulo 35 Despues de la tormenta

Hospital San Jorge.

El sol sustituye a la luna y bañaba de luz la habitación Real en el hospital San Jorge. La misma donde honorables miembros de la realeza habían estado. Y por lo cual el hospital se jactaba de su excelente reputación.

Ahora esa habitación albergaba a un ángel qué no dejaba de contemplar a su mortal favorita. Su querida Candy.

La pecosa poco a poco despertaba por el aroma a rosas que era muy fuerte por lo qué entre sueños se frotó sus fosas nasales hasta qué finalmente despertó.

Al abrir los ojos se dió cuenta qué Annie estaba de pie frente a ella sin dejar de sonreír. Candy se asustó de qué algo le pudiera pasar a su amiga a si que de inmediato la retó.

-¡Annie ¿Qué haces de pie? Acuéstate. Dios y descalza!

-Perdoname si te desperté.

-No te preocupes. Pero vuelve a la cama.

Candy la tomó de la mano y la metió a la cama. Notando que no dejaba de mirarla.

-Annie me miras demasiado. - la rubia la miro a los ojos. Con la luz del día podía verlos mejor y notó algo extraño o mejor dicho diferente - Annie tus ojos… los veo diferente pero no sé…

-Supongo qué todos cambiamos. Tu eres más linda. Londres te sentó bien.

-¿Cómo?

-Digo, no sé, creo que ya no se lo qué digo.

Annie o mejor dicho Anthony bajó la mirada sintiéndose apenado. Tenía que tener más cuidado en sus comentarios o podrían descubrirlo. Candy se extraño pero no quiso seguir indagando así qué cambio el tema.

-Sera mejor qué lo despierte para qué duerma en el sillón.

-Archie mi querido Archie.- murmuró Anthony.

-Sufrio mucho cuando pensamos que habías… Dios prefiero no decirlo.

-Archie y pensar qué tú y Candy serán lo únicos de la pandilla de Lakewood qué seguiran- pensó Anthony con melancolía.

-Lo siento Candy me quedé dormido.

-Ven Archie acuéstate en el sillón, mientras iré a buscar a la enfermera. Seguro Annie tiene hambre. No tardó.

La rubia salió de la habitación. Archie se acercó a Annie y se sentó junto a ella.

-Tu semblante está mejor.

-Creo que dormí bien.

Archie intentó tomar y besar la mano de Annie pero Anthony de inmediato y casi bruscamente la apartó. Acto qué sorprendió la elegante.

-Annie.

-Perdoname es qué… en cualquier momento podría entrar alguien y me siento incómodo... digo incómoda.

-Entiendo.-dijo Archie con tono serio. Después se alejó rumbo la balcón.

-Buenos días. Candy me dijo qué ya habías despertado así qué vamos a revisarte. - decía el médico a cargo entrando con el cardiólogo y una enfermera.

-Sí doctor.

-Ok señorita veamos.

Ambos médicos empezaron a revisar quedando atónitos con el resultado.

-Tenias razón. Esto es increíble.

-No debería si quiera estar despierta. Hubiera jurado que entraría en coma

-No creo qué sea por la transfusión. Pero de otra forma no me explico. Mira su herida.

-Dios le está cerrando muy bien.

-¿Será la alimentación?

-Esto es un caso fuera de seríe.

-Pues si sigue así hasta podríamos enviarla a casa.

-Demosle tres días.

-Vamos quiero escribir un reporte para presentarlo en la junta del próximo viernes.

-Con permiso señorita. Siga descansando. Y cuando llegue su enfermera particular dígale que la siga … oh ya volvió.

-¿Cómo sigue?- preguntó Candy entrando a la habitación con un carrito llevando el almuerzo.

-Extremadamnete bien. Tal vez pueda darle de alta en tres días. No debe dejar de monitorearla si algo cambia llamame.

-Si doctor.

El médico y compañía salieron de la habitación y seguían comentando lo sorprendidos qué estaban.

-Ya lo oíste en tres días podrás volver al colegio claro yo te cuidare para que sigas recuperándote.

-Yo te ayudo con la charola.

-Gracias Archie también traje algo para nosotros. Parece que estar en esta habitación tiene sus privilegios.

-Gracias Candy se ve delicioso.

-Esta es para ti, sólo podrás comer fruta y algo de pan.

-Pero… bueno no importa no he comido en meses. Esto es la gloria.

-Annie.-murmuró sorprendido Archie al verla comer con bastante rapidez.

-Dios me comería una res entera.

-Qué no te oiga Albert.- se burló la pecosa.

-¿Albert? ¿Quién es él…? No me hagas caso.-dijo Anthony.

-Seguro vendrá por la tarde. -explico Archie.

-Annie terminaste muy rápido. Siempre soy yo la que come más rápido y no deja nada en el plato.

-Es verdad Annie. Vaya que tenías hambre.

-Lo siento tenía tanta hambre. Aunque no es tan buen desayuno como el último desayuno que tuvimos los tres. ¿Recuerdas Archie? cómo Stear se derramó el café por estar pensando qué le regalaría a Candy si ganaba… creo qué mejor me callo.

-Annie ¿De qué estás hablando? Tu y yo no desayunamos juntos ayer y menos con Stear.

-Creo que estoy confundiendo las fechas… debió ser otro día.

Archie y Candy se miraron mutuamente definitivamente Annie no era la misma. Comía cómo si no hubiera comido en meses, no mostraba ni siquiera timidez, no recordaba a Albert y esa repentina recuperación. Algo estaba pensando pero no sabían qué.

-¿Candy?

-Sí

-Candy, me ayudas a arroparme. Me dió sueño con el almuerzo.

-Claro. De hecho es buena idea qué vuelvas a dormir así podré ausentarme un par de minutos para llamar a Terry y pedirle que pase al colegio y me traiga algo para cambiarme.

-Lo amas mucho ¿Verdad? -dijo Anthony con un tono de desilusión que notaron Candy y Archie

-Annie, ¿Qué te ocurre?

-Nada sólo quiero dormir - respondió para después decirse a sí mismo -Yo quiero que seas muy feliz. Aunque me hubiera gustado ser yo quien te hiciera feliz.

-Annie ¿Por qué de pronto te pones triste cuando hablo de Terry? -pensó Candy.

Archie por su parte se molestó. Annie primero se negó a besarlo, ya ni siquiera dejaba que le tomara la mano y ahora le molestaba qué Candy hablara de su amor por Terry. ¿Acaso Annie se enamoró de Terry durante la competencia?

-Llevare esto a la cocina y aprovecharé para caminar. - dijo Archie enojado. Tomando el carrito de comida y salió rápido de la habitación.

Candy corrió hacia él alcanzandolo en el pasillo.

-Archie espera ¿Qué pasa? ¿Por qué te enojas?

-Candy por Dios ¿no lo ves o te haces?

-Archie no necesitas ser grosero.

-Perdo pero, … primero se niega a besarme. Hace rato ni siquiera me dejó tomarle la mano.

-Ella es muy tímida lo sabes.

-Perdoname pero ayer casi me rompe la espalda cuando me aventó por intentar besarla, eso no es timidez. Y ahora de pronto Annie se entristece cuando hablas de tu amor por Terry. Además ayer Terry se niega a besarte. Por favor, le encanta hacerlo delante de nosotros. Tanto tiempo juntos desde que iniciaron sus entrenamientos. Está muy claro que se enamoraron.

-No, ellos no. Vamos Archie. Annie y Terry es lo más opuesto qué hay.

-Igual que tú y él.

-Entonces por eso los abrazos espontáneos. No, eso no. Archie seguro solo es una coincidencia.

-Necesito pensar. No quiero estar con Annie mientras me siga rechazando.

-Ve a caminar. Necesitas despejar tu mente. El susto de ayer nos ha dejado un poco…

-¿Paranoicos?

-No iba a decir eso. Pero debes estar tranquilo. Ya verás qué cuando se recupere. Será nuestra Annie.

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Scotland Yard (1*)

El fiscal entraba apurado a su oficina donde ya lo esperaba impaciente el Duque de Grandchester y su abogado y amigo Lord Hamilton.

-Su Excelencia, Lord Hamilton, una disculpa por hacerlos esperar. Pero desafortunadamente hasta esta hora ese imbecil no quiere hablar. Aunque no se preocupen tenemos un mes para preparar el caso y con lo qué conseguí del compañero de Lord Terry y el testimonio de la señorita Castleville podremos iniciar un juicio contra quienes resulten responsables sólo qué…

-¿Qué sucede?

-La señorita Mildred es menor de edad. Necesito que en los siguientes días venga a mi oficina con su tutor y hacer una declaración de todo lo qué escuchó y vio.

-Sin problema. Su familia es muy agradecida con la corona, seguro su padre no se negara en traerla.- contestó el Duque.

-Pero hay un problema con las pruebas. Ya que las encontró Tobías.

-Diablos es cierto.- dijo el Duque.

-No se verá nada bien que el hijo de un contrabandista esté implicado en esto. Así que, no podré presentar nada de lo que él encontró.

-No, si hacemos que otro de los chicos casualmente encontró lo mismo.- intervino Lord Hamilton.

-No quiero saber como piensan hacerlo. Mientras no lo sepa no será mentira de la fiscalía.

-Cómo digas. ¿Cuál es la otra mala noticia? -preguntó el Duque.

-Margot Harrison solo tiene 14 años. Aunque la declaren culpable…

-No pueden darle la pena máxima.

-Por favor antes hasta por robar un pedazo de pan ¡los condenaban! - gritó Richard poniéndose de pie.

-Tu lo has dicho "antes". Y estarás de acuerdo qué era inhumano.- dijo Lord Hamilton.

-Pero esa chica casi mata a mi hijo y una niña inocente ahora está entre la vida y la muerte. No puede quedar impune.-insistia el Duque.

-Richard nosotros mejor que nadie sabemos de leyes. Y las leyes para los menores de edad son diferentes. Precisamente para darle la oportunidad de reformarse.- dijo Lord Hamilton.

-Maximo un año de reformatorio.

-Esto es inaudito. Tobías no ha seguido los pasos de su padre, al contrario quiere ser mejor persona pero todo lo qué haga estará manchado por los pecados de su padre por el resto de sus días. Y está muchacha desalmada solo pagará con un año y si es qué logramos demostrar su culpabilidad.

-Bien Richard ahora ya tienes trabajo en el Parlamento. Arreglar las leyes - dijo el fiscal.

-Vamonos Arthur ya me dió jaqueca. Y tu manténme al tanto.- dijo el Duque saliendo de la oficina seguido de Lord Hamilton.

-Richard un paso a la vez. Arreglemos lo de Toby. Tal vez ese muchacho Stear, se ve el más maduro de todos los amigos que le he conocido a Terry. Podemos pedirle que él se acredite las pruebas qué encontró Toby.

-Y a la Duquesa Madeline que se encargue de los Castleville.

-Seguro. Ella es perfecta para socializar. Sobre los Harrison. Sugeriría que una vez qué tengamos todo hacerle una visita. Estoy seguro que no querrán que su heredera esté metida en tremendo lío.

-Si sólo hubiera sido un intento, más sin embargo Annie Britter está en el hospital con riesgo de morir.

-Entonces todo dependerá de Britter. Si vive hacemos una negociación, si Annie muere que se atengan a las consecuencias.

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Hospital San Jorge.

Ya era medio día y el capitán Brower llegaba para despedirse de Candy y Annie, y llevar a Archie de vuelta al colegio.

En el camino vio a su sobrino sentado en una banca del jardín bastante decepcionado.

-Archie, ¿Qué haces aquí? ¿Annie está bien?

-Sí. Aunque irreconocible diría yo.

-Entonces ¿por qué estás así, tan cabizbajo?

-No es nada.

-Esta bien no me digas sino quieres. Archie se qué me dirás qué no. Pero ya que Annie está muy bien debo llevarte de regreso al colegio.

-No te preocupes estoy de acuerdo. No creo qué a Annie le haga falta mi presencia. Igual prefiere a Terry.

-Archie que dices. Espera ¿no te despediras?

-No. Además no tardan en llegar Terry seguro estará feliz de verlo. Te espero en el portón.

-Estos jóvenes me confunden.

El tío Brower camino hacia el dormitorio a su paso escucho como tanto enfermeras como médicos cuchicheaban sobre la extraña recuperación de la paciente del cuarto especial.

Era el chisme del día o tal vez de la semana. Todo depende de lo qué ocurriera después.

Al llegar tocó la puerta sutilmente y al recibir la aprobación de la pecosa entró.

-Muy buenas tardes.

-Pap… digo ¡Capitán Brower! Qué gusto.

-Muchas gracias esperaba tan efusiva bienvenida. Pero veo que estás muy bien. Tu semblante es … como si nada te hubiera pasado.

-Debió ser la transfusión de Albert.

-Vaya la sangre de los Ardley corre por tus venas.

-Sin duda pap.. digo Capitán.

-Chicas solo vine a despedirme, yo debo volver al mar.

-Oh capitán pensé que se quedaría todo la tarde - dijo Anthony desilusionado.

-Me encantaría pero todavía debo llevar a Archie de regreso al colegio. Ya está afuera esperándome.

-Le escribiré muchas cartas.

-Gracias Candy. Por cierto El señor Villiers se dará una vuelta más tarde. Albert aún está indispuesto pero seguro mañana sin falta vendrá.

Candy le dió un fuerte abrazo la capitán.

-Annie me alegro qué estes mucho mejor. Vaya susto nos diste.

-Hasta luego tío Brower.

-Hasta luego Annie.

-¿Puedo darle un abrazo?

-Claro Annie, espero no lastimarte.

-Un abrazo suyo lo vale. - Anthony abrazo fuertemente a su padre. Quiso llorar pero se contuvo - Gracias. Lo extrañaré mucho Capitán.

-Tus ojos me recuerdan a alguien. Tienes la misma mirada de mi hijo. Debe ser mi imaginación.

-Me voy, pórtense bien.

-Adios papá.- pensó Anthony mientras su papá salía de la habitación.

-Annie ¿Qué pasa? Estás llorando. - dijo Candy sorprendida y preocupada.

-Nada solo extraño a papá y mamá.

-En cuánto llegue el señor Villers le preguntaré si ya ha contactado a tus padres. Seguro que sí y los verás pronto.

-Sí claro.

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Nueva York.

Mientras en Londres ya estaba por caer la noche en Nueva York ya había amanecido.

-Aquí está mi señora.- decía el ama de llaves entregando una taza de café americano a su señora la actriz Eleonor Baker.

-Gracias Rose. Realmente lo necesitaba.

En ese momento el productor Hathaway era escoltado por el mayordomo.

-Robert al fin llegas.

-Tarde porque no es fácil encontrar quien seda su lugar en el festival de Shakespeare.- respondió Robert besando la mano de la actriz.

-¿Entonces?

-Carol Desmond está embarazada así que un viaje de ida y vuelta no es placentero para ella. Está dispuesta a ceder su lugar.

-Gracias a Dios. Sabía qué podrías lograrlo.

-No fue fácil tuve qué hacer mil llamadas. Pero todo sea porque tú estés bien. Y claro qué Richard no sospeche.

-Sí. Si él se entera de la verdad sobre porque volví a Londres sería capaz de divorciarlos el mismo y hasta acabar con la carrera del Capitán Brower.

-No es para menos, Richard odia qué lo contradigan. Además como se le ocurre a Terry casarse tan joven. Si quiere ser actor eso no le ayudará.

-Se aman eso es lo importante. Y no permitiré qué nada ni nadie los separe. Mi hijo se siente culpable de un accidente y no quiero que se ate a algo así. Ojalá siga mi consejo pero por si las dudas iré a Londres.

-Te dijo que no lo hará. ¿Por qué no le crees?

-Me prometió que no tomará decisiones precipitadas. Y que volvera al colegio para distraerse y no seguir pensando en el divorcio. Pero su voz no me convenció.

-Claro es un Grandchester y cuando algo se les mete a la cabeza. Ni cómo sacarlos de ahí. Por cierto ¿cómo piensas deshacerte de tu guardaespaldas?

-Pensaba fugarme pero no quiero qué Richard lo despida por mi culpa. David es un buen hombre. Así qué no tengo idea… Ya sé diré que precisamente Carol por su embarazo no pudo ir y de último momento debo sustituirla. Sí, le avisaré el mismo día que zarpemos.

-Sí porque de lo contrario es capaz de llamar él mismo a los productores para que busquen otro reemplazo. Lo qué daría por ver su cara.

-La verás. Seguro mandara por mi al puerto.

-Qué bueno qué me dices para bajar al último. -se burló el productor - Sabes me encantará conocer a Terry. Ojalá ya se encuentre bien y acepte audicionar para mí.

-Lo hará te lo aseguro. Por mi cuenta corre.

-Mi señora el desayuno está listo.

-Vamos Robert, por favor acompañame.

-Claro gracias.

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Colegio San Pablo

La hermana Gray ordenó a todos los alumnos a asistir al Santo Rosario para rezar por la salud de Annie Britter.

Algunos asistieron por obligación, otros por empatía y unos más por el cariño que le tenían a la chica. Los qué no asistieron fueron los Leagan pues estaban castigados hasta aclarar lo de los ratones.

El Rosario se dió sin contratiempos ya todos volvían a sus cuartos. Paty por su parte fue a la parte trasera de la capilla para hablar con su querido inventor.

-Stear, ayer pasé la noche en vela preocupada por Annie. Había ido a buscarte pero la abuela me dijo que te fuiste al hospital.

-Sí Paty. El tío Brower me llevo. Tenía qué acompañar a Archie, no me gusta que esté triste. Pero afortunadamente Annie está fuera de peligro. Al menos hasta cuando me vine se veía muy bien.

-Gracias a Dios.

-Cuidado alguien viene. -dijo Stear al escuchar pasos en el pasillo. Pero para su fortuna era su hermano.

-¡Archie! Volviste.

-Llegue al cuarto y no te vi. La hermana Mónica dijo que todos estaban aquí así que vine a buscarte.

-¿Estás bien Archie? ¿Annie está bien?-preguntó Paty.

-Sí

-Archie te noto enojado. ¿Seguro que estás bien?

-Da igual. Y por Annie no se preocupen ella está bien. Además es otra y todo por culpa de Terry.

-Archie.

-No quiere que la abrace, le tome de la mano, mucho menos que la bese. Seguro se enamoró de Terry. Y él de ella.

-¿Escuché bien? Terry enamorado de Annie. Debo confesar qué a mí en su momento me gustaba Annie -dijo Erik uniéndose a los chicos.

-No me digas.- dijo Archie con enojo.

-Sí pero después de que estuvimos media hora buscándola en el cumpleaños de Terry le perdí el encanto. Y además ese mismo día tu y ella se hicieron novios. Y yo respeto a las novias de mis amigos.

-Pues parece que Terry no piensa igual.- dijo Archie

-Oye. Terry es un caballero -defendió Erik.

-No te preocupes cuando vuelva al colegio ya arreglaré cuentas con él.

-Archie tranquilízate. -pidio Paty.

-Annie te ama y Terry ama a Candy. En un mes ninguno de los dos se desenamoró y de pronto se enamoraron de alguien más.- agregó Stear.

-Se lo qué ví. Incluso Terry se negó a besar a Candy delante de Annie.

-No lo creo.

-Esta bien no me crean. Cuando ambos vuelvan al colegio verán de lo qué habló. Annie ya no es la chica de quién me enamoré.

Sin decir más Archie se fue corriendo a su cuarto.

-Archie está muy preocupado. Mejor ve con él.

-Sí Stear. No te preocupes, yo me encargo de llevar a Paty a su dormitorio.

-Gracias Erik. Paty te veo mañana en el Rosario.

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Departamento de Albert Ardley. 8pm

En un pequeño departamento de apenas una recamara, una salita- comedor y una pequeña estufa y alacena que fungía como cocina vivía Albert.

Se puso su abrigo y estaba por abrir la puerta de su departamento para salir cuando George justo entraba en ese momento.

-George justo estaba por salir.

-Ya no es necesario. Deberías volver a recostarte. Tu cuerpo necesita descansar, estuviste varios días estresado por la competencia y donaste demasiada sangre.

-Quiero ir a ver como sigue Annie y después al colegio, ver al Duque,...

-Para por Dios, que ya me cansé solo de escucharte.

-Estoy preocupado.

-¿Quien crees qué soy? Se te olvida que yo me encargo de todo mientras tu viajas. Te aclaro que no te lo reprochó.

-¿Entonces ya hiciste todo eso?

-Claro.

Albert agradecido fue a sentarse en una de las sillas del comedor. George se sentó frente a él.

-Que grosero soy, vienes cansado y ni siquiera te ofrezco algo de tomar. Te prepararé un café.

-Gracias.

Albert desde la cocina y mientras ponía la tetera preguntó.

-¿Entonces viste al Duque?

-Sí. Y está furioso porque Terry otra vez está en primera plana. Según me comentó la familia Real quiere todo el peso de la ley y un castigo ejemplar.

-¿Y por qué se molestó entonces?

-Es una chica de 14 años.

-Oh Dios es cierto.

-El quería manejarlo con discreción pero al parecer el juicio será público.

-Qué dolor de cabeza. - volvía Albert a su silla mientras el agua se calentaba.

-Quiere verte mañana. Necesita que sea Stear quien declare y no Toby. El fiscal no quiere que sea él. Ya sabes por su padre contrabandista.

-No puedo creer que la misma fiscalía discrimine a un chico de sólo 14 años.

-En otros temas fui a despedir al Capitán Brower hoy zarpó con el Carpathia.

-Que pena, me quedé dormido y no pude despedirme.

-No te preocupes. Prometió venir a vernos cuando vuelva de su crucero será antes de que te vayas a África.

-Que bueno. Tengo tantas ganas de conversar con él. Sabes ayer creo que tuve un sueño muy extraño. Soñé que Rosemary me pedía qué cuidara de Annie cimo si fuera Anthony.

-Después de lo que pasó ayer nada puede ser extraño.

-Por eso quiero ir a ver como sigue.

-Está perfecta.

Albert lo miró extrañado.

- Sí cómo lo oyes. Los médicos no se explican tan rápida mejoría. Incluso creen que fue tu sangre lo que pudo influir. Nadie pensaría que estuvo al borde de la muerte.

-Pues me alegro. Ahora ya no podrás decir qué mi sangre no sirve por no comer carne.

-Estuve con Candy y Annie un rato mientras comían. Y si te confieso algo, debo decir qué no es la Annie que conocí en el Mauretania.

-¿Qué quieres decir?

-Candy ya sabes es muy extrovertida y se la paso preguntándome que había estado haciendo estos meses. Y Annie que es introvertida, al contrario le hacía segunda con tanto entusiasmo. Incluso me preguntó de la tía Elroy.

-Pero si ella no la conoce.

-Ves por qué digo que es muy extraño.

-Seguro algo de los Ardley se le pegó con mi sangre -dijo Albert con tono de burla.

-Y hablando de la tía Elroy. Pasado mañana volveré a Escocia y tengo la junta con los inversionistas.

-Te acompaño y aprovecharé para llevar a Royal King. Michelle se muere por verlo.

-Eso me ayudara porque necesitaré tu apoyo. El capitán Brower me entregó una carta para la tía Elroy. Está muy molesto con Neal y Elisa

-No son santos de mi devoción pero ¿por qué?

-Terry se acerco a la pista mientras Annie hacia su prueba porque trataba de atrapar a uno de los ratones que Neal lanzó a la pista para asustar al caballo de Annie y hacerla caer.

-Pero que ruin.

-Pensé que lo habías visto.

-No, yo estaba con Mildred en los establos, me estaba contando lo qué vio en el bosque. Pero a qué punto han llegado pudieron matarla.

-El Capitán me comentó que en esa extensa carta entre otras cosas le pide regresarlos a América. No los quiere cerca de Archie y Stear y mucho menos de Candy. Los considera un peligro.

-Y estoy de acuerdo. - dijo enojado el tío abuelo - Creeme no sé como pero haré lo qué tenga qué hacer para que Neal y Elisa se vayan del San Pablo aunque la tía Elroy no lo apruebe.

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Hospital San Jorge.

Las horas pasaron y el día había terminado. Candy se la pasó atendiendo a Annie, mejor dicho a quien ella creía era Annie.

Anthony valoraba cada momento con ella, a veces se preguntaba si él hubiera sobrevivido seguramente ella lo hubiera cuidado igual durante su recuperación. Seguro que sí.

Era una excelente enfermera estaba atenta a todo lo que le pidiera. Le ayudó a comer, a peinarse e incluso lo arropaba cada vez que tenía frío o el cansancio le ganaba.

Su dulce Candy estaba solo para él. El y ella juntos otra vez.

Pero Anthony notó algo. Pese a esa hermosa y enorme sonrisa algo la entristecía y en ocasiones no dejaba de mirar la puerta o asomarse por el balcón. ¿A quién esperaba? ¿Por que cuando pensaba qué no la veía su semblante se entristecia?

Cayó la noche y era hora de dormir. Candy nuevamente se dispuso a arroparla para después ella hacer lo mismo.

-Candy gracias por estar conmigo.

-No tienes que agradecer. Lo hago porque te quiero.

-Y yo a ti. Con toda mi alma.

En ese momento la puerta se abrió dejando entrar a quien Candy había esperado toda la tarde. De inmediato corrió y se lanzó a los brazos de su caballero inglés.

-Terry. Bienvenido -dijo entusiasmada.

-Perdón por llegar hasta ahora pero tuve qué ir a Buckingham. Mi tía abuela quería cerciorarse qué estuviera bien. Pero ella es muy aprensiva apenas me dejó ir. Así qué en cuanto salí del palacio vine para acá. De hecho tuve que entrar por la puerta de servicio ya que no son horas de visita.

-No te preocupes Annie y yo nos entretuvimos tanto que no sentimos las horas. Además estuvo aquí el señor Villers. Lo interrogamos de la a A la Z.

-Candy ¿quien es?

-Es Terry.

Anthony se desilusionó al verlo entrar de la mano de Candy por lo que su sonrisa desapareció y bajó la mirada. Acto que no pasó desapercibido por Candy.

-Candy ya tengo sueño. ¿Me podrías leer un libro? -dijo Anthony tratando de acaparar la atención de Candy.

-Claro. Déjame ver que puedo encontrar en el librero de allá.

-Hola Annie. ¿Cómo estás? - dijo Terry.

-Bien. -Anthony respondió seco y sin alzar la mirada.

-Realmente me alegro.

Terry caminó hacia la ventana y se quedó mirando hacia afuera. Anthony lo miró de reojo. Se dió cuenta de la melancolía que emanaba de sus ojos azul mar. Eso lo hizo recordar la noche anterior. Cuando lo vio llorar en el balcón.

-Dios, ser mortal me está haciendo tener sentimientos mezquinos. No debo. Él nació para hacerla feliz y ella a él. Vamos Anthony a un lado los celos. - pensaba después se dirigió a Terry

-Terry, me da gusto verte. Sabes tengo muchas ganas de platicar contigo. Ven siéntate junto a mi.

Los rebeldes se miraron frunciendo el ceño. ¡¿Annie queriendo platicar?!

-¿Y de qué quieres platicar?

-De ti. Quiero conocer más del chico solitario qué conocí en el Mauretania. Tengo tantas ganas de volver al colegio y pasar más tiempo juntos. Y por supuesto con Candy.

Ahora sí qué el mundo estaba de cabeza. Annie alejándose de Archie pero deseando conocer más del rebelde del San Pablo.

Candy no podía creerlo ¿Por qué de pronto Annie quería estar con Terry?. El rebelde definitivamente estaba extrañado, se acercó hasta su cama y mirándola fijamente a los ojos la cuestiono con su típico sarcasmo.

-¿Desde cuándo platicas?

-Pues …

-¿Por qué no mejor con Archie?

-Claro me encanta la idea de estar con él y con Stear. Pero a ellos ya hasta los veía hasta en la sopa. Tanto tiempo juntos nos conocemos demasiado bien diría yo. Ahora me interesas tu.

No válgame pensó Candy. Pero que mosca le pico a su amiga. ¿Acaso Archie tenía razón? Terry por su parte comenzó a reír.

-No te culpó. A veces yo también me enfado de los Cornwell.

-Oye yo no dije qué fueran aburridos. Ellos son geniales.

-Sí claro. Sobre todo Archie ¿verdad?

-Pues …no. Creo que cada uno tiene lo suyo. Stear es un gran observador, analítico muy inteligente aunque casi siempre nos metía en problemas por sus inventos.

-Ya lo creo.

-Y Archie es encantador. Y también muy inteligente. y envidiable su encanto con las chicas. Los quiero mucho a ambos. Son como mis hermanos.

-¿Hermanos?- dijeron la unísono los rebeldes.

Anthony se dió cuenta de su error. Y de inmediato intentó corregir.

-Me refiero a Stear, … Archie por supuesto es mi príncipe azul - contesto nervioso después se dijo a sí mismo - Tengo que pensar como Annie o pensaran qué estoy loco o más bien loca

-Annie creo que mejor duermes.

-Pero me leerías algo.

-No encontré nada que no fueran libros de medicina. Y Terry debe estar cansado también.

-Pero tengo sed.

-Te traeré agua.

-No. Quiero leche.

-Annie ya pasan de las nueve ¿dónde voy a encontrar leche a esta hora?

-Tal vez en la cocina.

-Esta bien. Iré a ver que encuentro.

La pecosa salió de la habitación pero la actitud de Annie llamaba la atención de Terry.

-Vaya chica. La timidez se te fue con la operación.

-Lo siento no quise ser imperativa.

-Eso dicelo cuando vuelva.

-Claro.

El rebelde volvió a distraerse mirando hacia el balcón. Se disponía salir a tomar el fresco pero Anthony quería conocerlo así qué rápido lo detuvo.

-Terry. ¿Tienes hermanos? ¿Tu familia es tan longeva como Inglaterra?¿Es cierto qué la Reina Victoria es la abuela de Europa? ¿Tu padre es primo de Rey? ¿Qué posición tienes para el trono?

-Britter para. ¿Qué espíritu se te metió? ¿El de un periodista?

-Perdón solo curiosidad.

-Creeme no es la gran cosa. Aunque puede ser una maldición ser parte de la familia Real. Cuando naces ya tienes tu vida arreglada pero el precio es muy alto. Tu vida pertenece a la gran institución de la familia Real y sus enemigos también son los tuyos. Y aunque no quieras … pones en peligro a quienes te rodean. Mirate.

-Oh Terry. No es tu culpa lo que me pasó.

-Cómo digas.

Terry tomó asiento en el sofá, se recargó dando un suspiro de aburrimiento y sin mirar a un punto en particular.

-Terry, cargas con penas que no te corresponden. Ojalá esto te sirva de lección y llegado el momento no la dejes ir. - pensó Anthony. Después intentó romper el hielo una vez más - Oye Terry, ¿Qué haces en tu tiempo libre?

Terry la miró de reojo con extrañeza pero aún así contestó. -Apreciar el silencio. Algo que por lo que veo no me dejaras hacer en este momento.

-Ya te dije, me gustaría conocerte más. Y honestamente ya quiero estar en el San Pablo.

-Definitivamente algo te paso. Seguro fue la anestesia.

-Yo sólo sé que quiero aprovechar cada momento que esté en este mundo. Sobre todo con Candy.

-Esta bien supongo que te lo debo. Así contestaré todas tus preguntas y haré lo que me pidas.

-¿Lo prometes?

-Sí, eres la chica más tímida que conozco ¿qué podrías preguntar o pedir? Cumpliré todos tus deseos princesa.

En ese momento regresaba Candy a la habitación Apenas entraba por lo que alcanzó a escuchar las palabras de Terry y el entusiasmo de Annie. No quería dudar pero la curiosidad la hizo quedarse a escuchar tras la puerta.

-¿Cómo te enamoraste de Candy?

-Qué pregunta.

-Vamos lo prometiste.

-Desde la primera vez que la vi supe que ya la amaba. No sé supongo que mi alma reconoció la suya. Cuando comencé a tratarla solo confirmaba mi amor por ella y pues. … La amo tanto que por amor la dejaría ir.

-¡Qué tontería!

-Britter.

-No se te ocurra Terry. Sabes lo que yo haría por amor a Candy. Todo menos sacrificar mi amor por ella. Creeme que el tiempo no regresa, abrazala y que ningún abrazo sea una despedida. Yo pasé la tarde más linda con ella. En el pueblo y después subimos al campanario gritando hasta quedarnos sin voz. Si hubiera sabido qué era la última vez qué estaría con ella…

-Annie, ¿a qué te refieres?

-Es qué… después me adoptaron. -respondió Anthony tratando de corregirse otra vez.

Candy se quedó muda. Eso no era cierto, jamás estuvo en el campanario con Annie ¡ese fue Anthony.! Pensaba. Después empezó a analizar lo sucedido desde qué Annie despertó.

Su rechazo a Archie, el fuerte abrazo al Tío Brower y sus lágrimas la verlo marcharse. No recordaba a Albert. Su tristeza al ver a Terry tomándola de la mano y su repentino interés en él. Confundir fechas, y finalmente su interrogatorio a George queriendo saber todo de Lakewood y la tía abuela.

La chica sin más entró repentinamente a la habitación interrumpiendo la charla pues necesitaba confirmar la loca idea que tenía en la cabeza.

-Permiso. Aquí está tu vaso de leche. Por suerte la cocina sigue abierta.

-Gracias Candy. - agradecido Anthony para después beber un sorbo

-Adivina qué había de postre.

-Pastel de chocolate.

-No Terry. Pastel de naranja. Como el que me preparó la tía Elroy en Lakewood. Al principio no quise comer pero después Anthony me convenció de no creer en supersticiones. Pero Annie seguro si lo sabe. ¿Verdad Annie? Te lo conté en el Mauretania.

Anthony no sabía que responder pero si Candy lo afirmó pues debía seguirle la corriente.

-Sí claro. No querías comer por una promesa qué hiciste.

-Sí, con tal de qué Anthony estuviera fuera de peligro. Pero él me dijo que somos como las rosas todos tenemos un tiempo. "Crecen y mueren. Viven eternamente en nuestros corazones"

-Sí lo recuerdo. - Anthony bajó la mirada. Recordando ese día que Candy le pedía no separarse nunca. Pero al día siguiente murió.

Candy por su parte miraba a Annie. Reflexionó y esa mirada definitivamente no era Annie era Anthony. Además ella nunca le ha contado esa historia ni siquiera a Terry. Era una locura pero era cierto ¡Anthony estaba ahí!

-Osea que Anthony murió porque te comiste un pastel de naranja.

-¡Terry Grandchester! -gritaron las chicas, bueno Candy y Anthony, aunque si son chicas porque Anthony está en el cuerpo de Annie…Dios qué revoltijo.

-Iré a cenar ya que a mí no me trajiste nada pecosa.

El rebelde salió de la habitación y se encaminó a buscar algo de cenar. A mitad de las escaleras su pecosa lo alcanzó abrazándolo por detrás.

-Espera Terry.

El chico estaba un poco sorprendido por la voz de Candy. Esa voz llena de felicidad pero al mismo tiempo con un sesgo de tristeza. Suponía que tal vez recordar a Anthony la puso así.

Se soltó de su agarré y se volteo hacia ella. No sé equivocó un par de lágrimas ya brotaban de sus bellos ojos color esmeralda.

-Pecosa. Por mi come todas los pasteles qué quieras.

-No te burles.

-No lo hago. Sólo quiere verte sonreír. Mira como te a puesto tu querido Anthony.

-Son lágrimas de felicidad, acabo de comprobar algo.

-¿Puedo saber qué?

-Qué tengo un ángel que vino del cielo y te tengo a ti. ¿Qué más puedo pedir a la vida?

-Ok no entiendo lo del ángel pero si te hace feliz.

-Quédate conmigo está noche. Y todas las que nos restan de vida.

-Claro que lo haré. Ayer por la noche estaba a punto de cometer una tontería. Pero… Ya te encontré.

-Terry…

-Una chica como tú es imposible de encontrar (2*). Candy prometamos que Nunca nos separamos por nada ni por nadie.

Candy asintió y en medio de las escaleras del hospital y abrazándose se besaron para sellar ese juramento. Jamás sacrificarán su amor por Nada ni por Nadie.

Después de saborear sus labios y fundirse en un abrazo, lentamente se separaron pero no sus miradas.

-No tardaré. Cenaré en la fonda que según me dijo el chófer qué me trajo está abierta toda la noche. ¿Quieres qué te traiga un postre?

-No gracias. El señor Villers me trajo una rebanada de pastel de chocolate en la tarde. Junto con cambios de ropa y un pijama.

-Vuelvo enseguida.

Candy corrió de vuelta a la habitación. Estaba tan feliz. Tenía a Terry su gran amor y ahora también a su querido Anthony.

Al llegar a la habitación entró sigilosamente y cerró la puerta tras de sí. Vio que Annie o mejor dicho Anthony ya se había terminado su vaso de leche. Recordó la hora de la comida. Su forma de tomar los cubiertos, incluso usar tenedor hasta para comer el pan era típico de Anthony. Y ese aroma a rosas.

Anthony se dió cuenta de su presencia por lo qué salió de sus pensamientos

-Candy perdóname. Pensé que te irías a cenar con Terry. -decía apenado Anthony.

-No te preocupes. Acercaré la silla para estar cerca de ti hasta que te quedes dormida.

-Sí bueno idea.

Candy apagó todas las luces dejando sólo una para cuando regresará Terry. Cerró el ventanal pero dejó las cortinas abiertas para permitir el paso de la luz de la luna.

-¿Te gusta luna? -preguntaba Candy.

-Se ve linda cuando es luna llena. En 28 días es la siguiente. - respondió Anthony, después dió un suspiro pues eran los días qué podría ser mortal.

Candy arropó a Anthony quien acomodo su cabeza sobre su almohada y se colocó de lado para contemplar mejor a Candy con la luz de la luna reflejada sobre sus rizos dorados.

La pecosa por su parte tomó la mano de Anthony y se dispuso a confesarse.

-Te mentí hace un rato.

-Perdón.

-Yo jamás le conté a Annie lo del pastel de naranja. Mucho menos lo de las rosas.

Anthony se quedó perplejo. Mientras Candy sonreía triunfante.

-Te descubrí Annie ¿o debo decir Anthony?

Continuará…..

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(1*) Es la policía de Londres.

(2*) Está frase la tomé de la canción Fall for You de Secondhand Serenade.

Nuevamente gracias por leerme y por hacerme saber sus halagos y emociones. Australia77, Pequeña Pecosa, Cecilia Rodríguez, Daniel Mendoza de Grand, Mía Brower Graham de Andrew, Ferrer G, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Palasatenea2018, y todos los guest.

Respondiendo algunos comentarios:

Australia07: Separating Candy y Terry. Never in life. Terry's happiness is The reason for all My stories so I will never do that. In fact I must confess that for me the End of Candy Candy is chapter 99. Candy Candy without Terry is a waste of time.

EveStru1213 : Deja tu qué se enteren que Annie es Anthony. Cuando se enteren, la locura que se va armar con Erik, los Cornwell, y Brower.

Cecilia Rodriguez2: Gracias me alegro qué te agraden mis capitulos. Y sí, Terry bombón a veces le sale lo inseguro pero gracias a Dios ya se le pasó.

Daniel Mendoza de Grand / Ferrer G / Mía Brower Graham de Andrew: Me alegro que disfruten la historia y la tengan entre sus favoritas. Gracias.

Edith Grandchester: No te preocupes esta historia la terminaré.

Sin nombre: Como lo he comentado infinidad de veces, me chocan los dramas, por eso mi historia NO esta catalogada como drama. Me gusta que Terry se divierta, que sea feliz con Candy y con la infinidad de locuras que se me ocurran. Así que aquí no encontraras drama.

Un abrazo enorme y feliz semana de San Valentín mis queridas Canderrys.