~Zero Kara Hajimeru~
Capítulo diecisiete: Quédate
"Nada nos hace más vulnerables que la soledad"
Itachi dio por finalizada la conversación al no obtener respuesta de Sakura. La peli rosa mantuvo su mirada en él un largo rato, sin responder a su ofrecimiento. Haber llegado a un punto medio en su relación era mucho más de lo que esperaba.
El repelús que esperó seguir sintiendo al interactuar con él, de pronto, había desaparecido. El mayor de los Uchiha llevaba sobre sus hombros una carga bastante pesada como injusta. Asustado por perder el amor de su hermano menor, había aceptado llevar una culpa que no le correspondía, sin poder decírselo a nadie. Quizás, solo a la persona que apareció en el momento justo para cubrir mejor los aspectos desagradables de la historia; se preguntó qué tan importante era Madara para poder gestionar la alteración de los hechos en un accidente tan grande como lo había sido el de Mikoto y Fugaku.
Miró cómo el chico se levantaba de su posición con lentitud premeditada, le sonrió un poco, intentando aligerar un ambiente demasiado saturado.
—Cocinaré algo para la cena, no soy muy bueno en esto, pero me las arreglé bastante bien con Sasuke cuando éramos unos niños. ¿Qué quieres? ¿Alguna petición en especial? —preguntó más animado, o lo que parecía serlo. Agarró una olla y un sartén, levantándolos a la altura de sus hombros con una sonrisa inestable.
—Ninguna —respondió con rapidez, se enderezó un poco, sacudiéndose el polvo imaginario de su ropa—. Iré a mi habitación.
—Adelante, les avisaré cuando esté todo listo.
Se encaminó hacia la salida de la cocina para dirigirse al segundo piso, segura que lo más probable era que terminaran con una cena pedida a domicilio. Ya que Naruto estaba con ellos, lo más probable es que el ramen entrara dentro de los pedidos.
—Y, Sakura… —llamó Itachi antes de que saliera por completo del lugar. Volteó hacia él un instante, topándose unos ojos llenos de advertencia, el chico había entrado en modo hermano mayor—, no vuelvan a ir con desconocidos sin mi permiso o el de Kakashi. No se expongan de esa forma otra vez, ¿entendido?
Enrojeció con una mezcla de vergüenza y molestia, pero asintió a su petición.
Ya encontraría una forma de volver a concertar una cita con Dan, o cualquier persona que ella requiriera, excluyendo a los chicos. Ya empezaba a familiarizarse con las calles de la ciudad. Con un poco de suerte, lograría encontrar lo que necesitaba sin que el hermano mayor de Sasuke se enterara.
Reanudó su camino al verlo volver su atención a la cocina. Avanzó unos pasos en dirección al segundo piso antes de encontrar a Sasuke sentado en el suelo, apoyando su cuerpo en una de las paredes que separaba el salón de las escaleras.
Se detuvo abruptamente.
Sus ojos del color del ónix se encontraron con sus orbes jades llenos de horror. La mirada del Uchiha menor reflejó por un instante la misma que Itachi había tenido mientras relataba su verdad: estaban desconectados. Apenas duró unos segundos y pudo ver cómo la máscara de desinterés y fastidio tomaba su lugar.
Quizás alguien que no hubiese estado tan atento no lo habría notado, pero ella lo hizo.
Ella siempre lo hacía.
La preocupación por lo que pudo escuchar la hizo sentir nerviosa. Se supone que un ninja no debería dudar, fue entrenada con el propósito de fingir a la perfección ante este tipo de situaciones, pero parecía que todo su entrenamiento se había ido al carajo en ese mismo instante, aturdiéndola.
Sasuke se incorporó con agilidad, pero algo en su forma de moverse hacia ella parecía apesadumbrado. Su cuerpo y el de él quedaron a apenas unos centímetros de distancia, sus respiraciones mezclándose en ese pequeño espacio que quedaba entre ellos.
Algo en Sakura dejó de funcionar una fracción de segundo. Si cerebro, quizás.
—¿Qué…?
—Iremos a una fiesta —la interrumpió él, con una voz aburrida.
Pestañeó un momento antes de captar sus palabras y la disimulada invitación que estas contenían.
Tragó saliva.
Quiso preguntarle cuánto había escuchado de la conversación terminada minutos atrás con su hermano. Incluso abrió la boca para hacerlo, pero la cerró al instante; una pregunta de ese tipo era aceptar que había algo que él no debió escuchar. Y, aun así, algo en la mirada del chico le supo a una respuesta que no le gustaba. ¿Quizás podría volver a la cocina e informarle a Itachi que su secreto, aparentemente, ya no era más un secreto? Dio un paso hacia atrás, sin saber exactamente qué hacer.
—¿Vienes? —inquirió el azabache, mirándola con pereza.
—Yo… —balbuceó—, umm… le diré a Itachi que…
Sasuke bufó algo parecido a una mala palabra.
Sintió que la tomaba de la mano y la tiraba todo el recorrido hasta su cuarto. Al llegar, la empujó dentro y cerró la puerta. Dentro se encontraba Naruto, jugando con alguna consola, ensimismado por un panorama lleno de muertos vivientes a los que disparaba a matar.
Sasuke se acercó a él, lo golpeó ligeramente en la nuca, rompiendo su concentración.
—¡Oye! ¡Este nivel no lo había pasa…!
—Levántate —ordenó—, salgamos de aquí.
—¿Ya nos vamos? —inquirió el rubio, antes de notar su presencia en el cuarto. Abrió los ojos un segundo ante de cambiar su expresión por una complacida. Le lanzó una de sus mejores sonrisas, provocando un instinto de protección en Sakura que solo estaba reservado para… él. Para el Uzumaki de su mundo—. ¡Ah, hola, Sakura-chan! ¡¿Te nos unes?!
—Eso parece —respondió.
Naruto asintió complacido.
—Hinata-chan dice que Kiba ha tirado la casa por la ventana, me dijo que me guardaría unas cuantas bebidas que olían más a alcohol que un pasillo del hospital —avisó Naruto, estirando los brazos sobre su cabeza mientras se estiraba. Parecía prepararse para iniciar un entrenamiento.
Empezó a preocuparse. Irse a espaldas de Itachi para engullirse en el alcohol, no sonaba a algo mejor que ir a buscar a Dan por información.
Sasuke cogió su mochila, la sujetó fuertemente contra su hombro y abrió la ventana de su habitación. La boca de la peli rosa se abrió exageradamente. ¿Planea saltar?, pensó horrorizada. El Sasuke Uchiha que ella conocía podría saltar incluso desde una altura mayor sin problema, pero este Sasuke casi muere por ingerir un ramen en mal estado, definitivamente no iba a soportar caer desde una distancia tan alta como esa.
—¡¿Estás loco?! —susurró, fingiendo un grito, acercándose a él y bloqueando su acceso a la ventana.
El azabache le alzó una ceja, mirándola como si fuese estúpida.
—¿Sugieres salir por la puerta principal?
Sakura apretó los dientes.
No hacía más de media hora que Itachi le había pedido que no volviera a exponer a su hermano y ahí estaba ella, consintiendo que salieran a escondidas de su casa.
—Deberías avisarle a tu hermano —propuso.
—¿No quieres también ofrecerle hacer la fiesta aquí?
—Lo vas a preocupar innecesariamente.
—Sobrevivirá.
La tomó por los hombros y con una delicadeza que la sorprendió, la apartó de la ventana.
—¡Dobe! —llamó, aunque Naruto ya estaba encaminado, esperando su oportunidad para salir.
—Naruto, esta no es una buena idea —insistió ella, pero el rubio le sonrió de oreja a oreja, luciendo despreocupado.
—Tranquila, Sakura-chan, volveremos temprano.
Definitivamente no era temprano.
Miró la hora en el celular que le habían dado: 01:02. Su cuerpo, cansado, detuvo el vaivén en el que se había sumido cuando Ino la jaló tanto a ella como a Hinata al centro de una sala muy parecida a la que tenía la familia Uchiha, solo que lejos de su apariencia hogareña, los grandes ventanales que iban del techo al suelo le daban una vista perfecta al exterior, dando un aire moderno a la estancia.
Las luces de colores empezaron a marearla al cabo de media hora y, aunque ya estaba acostumbrándose a ellas, las nauseas seguían arañando su estómago de vez en cuando. El alcohol que había consumido tampoco fue de gran ayuda. Cuando sus compañeras le mostraron un pequeño vaso con un líquido multicolor que tomaron de golpe, tampoco fue buena idea imitarlas.
Aunque Ino ya lucía bastante inestable sobre sus pies, la risa de la rubia y sus comentarios sugerentes solo la entretenían. Hinata había desaparecido bajo las insistentes invitaciones del rubio a bailar con su grupo, esperaba que estuviese bien y deseó por lo bajo que la relación entre ambos avanzara. Aunque su relación no fuera oficial, su rubio y despistado compañero estaba muy encariñado con la azorada Hinata, quien en este mundo aún conservaba su extrema timidez.
En su mundo, la guerra había cambiado eso. La guerra cambió tanto a todos.
—Puerca, tengo que buscar a Sasuke. Es momento de que nos vayamos, Itachi ya debe haber notado… —Su móvil vibró en su bolsillo antes de terminar. Parpadeó, revisando el contacto.
Kakashi sensei.
Sí, tenían que irse de ahí.
—Sasuke debe estar revolcándose con Karin en algún lado —dijo Ino, mirándose las uñas pulcramente arregladas. La Ino de su mundo era coqueta, pero mantener las uñas con tanta pedrería era poco práctico para lo que se dedicaban. A pesar de eso, se le veía bastante bien, tuvo que admitir—. Probablemente contrayendo una ITS o algo así.
Sakura frunció el ceño.
—¿Revolcándose con Karin?
—Tiene fama de mujeriego.
—¡¿Sasuke?! —inquirió, alzando la voz—. ¿Sasuke Uchiha?
—Claro, no conocemos otro Sasuke.
—Eso es ridículo —se quejó indignada—. No es mujeriego, probablemente le fastidie lo que implica tener que relacionarse con alguien, mucho menos ir de chica en chica.
Recordó la antigua conversación que tuvieron Sasuke y Naruto el primer día que ella llegó al colegio. No es como si alguna de las tuyas hubiese sido oficial, había dicho el rubio. Esa acusación no lo hacía un mujeriego, ¿o sí?
Sus labios volvieron a temblar con el recuerdo de un beso pasado.
—Shikamaru también lo veía problemático y puedes estar segura de que se revuelca con Temari —pronunció una Ino casi ofendida—. Luego de Naruto, las únicas personas con las que ha tenido la decencia de salir a algún lado eran esos universitarios de dudosa procedencia. Así que nadie te dice que Sasuke no esté interesado en otras chicas… como el idiota ese.
Los ojos jade de Sakura se estrecharon ligeramente. ¿Eso en su tono de voz era resentimiento? Imposible, Ino Yamanaka no podría ver como algo más que un compañero fastidioso al chico perezoso. Pero ahí estaba, los ojos de la rubia la traicionaron, volando hacia la otra esquina de la habitación, donde se encontraban Chouji y Shikamaru, acompañados por una cabellera rubia.
Temari.
Volvió su mirada a Ino, confirmando su fugaz sospecha. Horrorizándose de esa confirmación.
—¡¿Te gusta Shika…? ¿Te… Shikamaru…?! ¡¿Él…?! ¡¿Qué?! —chilló, gesticulando con exageración—. ¡Ino, tú, puerca!
Ino le siseó con fuerza para que bajara la voz, enterrando sus arregladas uñas postizas en su brazo.
—¡Cierra la boca, maldita frentona! No me gusta, me fastidia, me ofende que un ser como él esté con Temari —aclaró, aunque parecía una burda forma de excusarse—. Una chica como Temari o como yo, con un tipo como él.
—Shikamaru es bastante inteligente cuando quiere… y decente —aportó la peli rosa, logrando que Ino hundiera sus hombros, derrotada, con la expresión abatida.
—No estás ayudando. Primero Sasuke fijándose en todos menos en mí, luego Shikamaru que parecía el ser más asexual del planeta fijándose en Temari y no en mí.
—Hola, hermosa.
Sakura sintió los vellos de sus brazos levantándose cuando esa voz interrumpió su discusión. Lo reconocía, esa voz la podría reconocer fácilmente. Volteó con rapidez al ver la mirada de la Yamanaka que minutos antes había expresado fastidio, ahora parecía deslumbrada. Fue ahí donde lo vio por primera vez.
—Sai…
Se quedó helada al ver al chico, tan pálido y con cierto parecido al Uchiha. Verlo con una ropa diferente a lo que estaba acostumbrada fue extraño, pero no pudo negar, los jeans negros y las camisetas lo favorecían más que su traje ninja.
El pelinegro volteó a verla con curiosidad.
—¿Te conozco? —preguntó, con una sonrisa fingida.
Sakura pudo sentir una vena palpitar en su sien.
—Tengo el gusto de no hacerlo en este mundo —masculló, volteando hacia Ino.
La muchacha seguía mirándolo embelesada, casi parecía babear. Sintió un poco de nauseas, le perturbaba imaginar que Ino y Sai estuviesen juntos, pero quién era ella para opinar. Quizás hasta hacían una bonita y extraña pareja contra todo pronóstico.
—Oye, puerca… —la llamó para intentar excusarse. Tenía que buscar a Sasuke de inmediato. Su móvil volvió a vibrar con otra llamada entrante.
—Sí, sí. Gracias —le respondió distraída. Le sonrió a Sai, pasando de ella—. Hola, ¿me dijiste hermosa?
La atención de Sai volvió a Ino y, aunque se negara a creerlo, pudo jurar que bajo esa sonrisa armada, sus ojos se suavizaron al ver a la rubia. Quizás fuesen las luces estridentes, pero juró ver un ligero rubor en la pálida tez del chico.
Sacudió la cabeza.
Definitivamente no quería tener nada que ver con eso; en su mundo, Ino y Sai ya se habían acercado lo suficiente para que la rubia también lo viera con evidente interés, pero la amenaza de una guerra inminente había tensado lo suficiente el ambiente para que su relación no se profundizara.
Una punzada de dolor en el pecho es todo lo que sintió. Tal vez en su mundo no hubiesen logrado acercarse más, y aunque no le entusiasmara mucho, si Ino y Sai estaban destinados a ser, podía aceptarlo. Si ambos podían hacerse feliz, sería otro regalo que este mundo le estaba haciendo.
Retrocedió lentamente, aún viéndolos conversar y entonces se volteó para buscar a sus compañeros.
Los iba a matar.
Quizás lo que Sakura le había contado estuviese más cerca de la realidad de lo que, en su momento, le pareció.
¿Qué hizo mal? Correcto, quizás él no fuese una figura enteramente de confianza, pero quería creer que imponía el suficiente respeto para que su querido hermano menor le avisara antes de cometer alguna tontería. Y, de acuerdo, quizás su hermano menor no tenía ni el menor interés en guardar el respeto básico que se merecía como persona, pero ¿y Sakura? No había pasado mucho desde que le pidió que mantuviera a su hermano lejos de cualquier peligro. ¿No fue lo suficientemente claro?
Apretó el vaso de agua en sus manos con una fuerza que su subconsciente no aprobaba. Esa cosa se reventaría en sus manos y lo dañaría. En unos días tendría que volar a Narita para la supervisión de un proyecto de su empresa, ir con la mano vendada no era una opción.
—Sakura no contesta el teléfono —avisó Kakashi.
Por supuesto que no contestaba su teléfono, él también lo había intentado un par de veces cuando, al terminar de hacer la cena, fue a buscarlos infructuosamente. Cada cuarto al que fue tuvo el mismo resultado: vacío.
La ventana del cuarto de su hermano tenía la ventana abierta, una muestra burlesca.
Los iba a castigar. Quemaría sus licencias de conducir, la de su hermano y la de Naruto. Con Sakura no estaba seguro de qué castigo imponer, pero si tenía que encerrarla en su cuarto alimentándola de tofu hervido durante una semana como muestra de su molestia, lo haría.
—Itachi —escuchó él bajo la bruma de rabia y preocupación.
—Están en alguna fiesta, quiero creer —siseó, dejando el vaso en la mesa de centro.
—Llamé a la casa de Naruto. Jiraiya dice que tenían una fiesta en casa de Kiba, lo más probable es que estén allá.
Asintió.
—¿Los buscamos?
—Primero quiero discutirlo contigo —respondió Kakashi.
—Adelante, entonces —apuró.
El hombre frente a él se dirigió a su maletín, el cual había abandonado al entrar a la casa hacía un par de horas. Su semblante, aún con la máscara cubriéndole gran parte de su rostro, no auguraba buenas noticias.
Sacó una carpeta bastante delgada, la información que tenía dentro no debía ser mucha. La puso en la mesa, al lado de su vaso de agua, y la abrió acomodándola ante él.
Abrió los ojos, sorprendido por lo primero que notaron sus ojos: Acta de nacimiento. Sakura Haruno.
—La encontraste —musitó.
Kakashi asintió, observándolo con seriedad.
—La encontré.
Preguntó a varias personas que la ayudaron poco o nada sobre el paradero de Sasuke, la mayoría estaba bajo los efectos del alcohol, incluso vio un par de chicos vomitando en las plantas decorativas de un pasadizo que daba a la cocina de la casa de Kiba. Más atrás, el mismo anfitrión les gritaba obscenidades por meterlo en un lío cuando su madre viera —u oliera— semejante desastre.
Arrugó la nariz.
Miró su móvil, hacía ya rato que habían dejado de intentar comunicarse con ella, pero vio varias llamadas perdidas que no había notado antes. En definitiva, los habían descubierto.
—Mierda —se quejó al tropezar con alguien, se agarró de la camiseta de la persona para evitar irse de cara al suelo, pero en el proceso terminó golpeándolo con todo su peso en el estómago.
Un bufido de dolor y unas manos firmes la sujetaron por los hombros para estabilizarlos a ambos.
—Mira por dónde vas, maldita sea —gruñó la persona.
Sakura levantó la mirada.
—¡Sasuke-kun! —jadeó aliviada—. ¡Lo lamento! Te estuve buscando por todos lados.
A su lado, una chica terminó de bajar las escaleras del segundo piso. Karin, la reconoció. La pelirroja la miró de pies a cabeza en un rápido movimiento, aunque sus ojos eran recelosos, asintió en modo de saludo antes de volver a dirigir su atención al Uchiha.
—Hasta la próxima. No olvides llamarme si me necesitas otra vez, buscaré al idiota de Suigetsu porque debe estar a punto de morir ahogado en su propio vómito —le acarició el brazo una fracción de segundo antes de irse en la misma dirección de donde Sakura había venido.
Parpadeó confundida por la familiaridad con la que le habló.
Recordó a Taka, el equipo que Sasuke había formado y que él mismo casi destruye. Evidentemente, se conocían en este mundo también. ¿Eran amigos? ¿Alguna especie de socios? ¿Compañeros de estudio? ¿Karin era algo más?
Se llevó las manos a los labios, aún concentrada en el lugar por el que desapareció la cabellera roja de la voluptuosa chica.
—Sea lo que sea que estés pensando, no es lo que crees.
Volteó a ver a Sasuke. Notó con la miraba con tranquilidad, sus ojos estaban ligeramente enturbiados, ¿también había bebido? Esperaba que no lo suficiente para terminar como el par de inadaptados que vio atrás.
—No estoy pensando en nada —le respondió.
El Uchiha asintió sin creerle.
—Karin es una senior —le explicó, pero Sakura no comprendió a qué se refería. Sasuke lo supo, porque había visto esa expresión en el rostro de Haruno tantas veces que ya se había grabado a fuego la mayoría de sus gestos—. Está a punto de terminar la preparatoria. Me da información de los cursos que está llevando y me guía para lo que será el examen de selección para la universidad.
—Te tocó el brazo —soltó ella, sintiéndose bastante estúpida porque sonó a un reclamo.
—Hmp…
—¿Qué se supone que significa eso?
Empezó a enojarse, aunque el sonrojo que tenía en el rostro era de vergüenza.
—Ustedes… —se atrevió a mirarlo a los ojos—, ¿ustedes fueron algo?
Lo vio encogerse de hombros, restándole importancia.
—No fue nada importante. Le gustaba y ella me era útil, tener a alguien mayor que me brindara información de primera mano para adelantar cursos fue bastante beneficioso para ponerme al corriente luego de volver a mudarnos aquí. —Hizo una pausa, mirándola con más intensidad que antes—. Ya te lo contó Itachi, después de todo.
Sakura se tensó.
—Lo sabes —musitó.
Vio un músculo palpitar en la mandíbula del Uchiha, mientras su mirada se endurecía. Se tambaleó un poco hacia atrás y Sakura lo sujetó con fuerza por el brazo.
—¿Sasuke-kun? —llamó, empezando a preocuparse.
—Ese idiota me debe un par de explicaciones —le contestó.
Sakura lo vio, maravillada. En calor inexplicable la embargó, la calentó desde el interior, explotando hasta querer salir por su garganta. Sus ojos se empañaron.
—No lo odias —susurró.
Sasuke se aferró a su brazo en algún momento, quizás para ayudarse a mantener firme el suelo, acercándola hacia él cada vez más. Su mano subió lentamente hasta su hombro, luego a su clavícula, hasta retroceder en una suave caricia hasta la base de su cuello. Sus dedos se entretuvieron con los mechones más suaves del nacimiento de su cabello.
—Estoy confundido… y un poco enojado —admitió—. Pero no lo odio.
Los ojos del Uchiha adquirieron un sospechoso brillo.
—Odio que me haya ocultado cosas, no entiendo cómo fingir que él estuvo en el accidente pudo ayudar en algo, no entiendo por qué aferrarse a una mentira como esa. Odio que haya tomado decisiones tan apresuradas, que haya evitado que me despidiera de mis padres —murmuró, bajando su frente hacia la de ella, uniéndola. Sintió el ligero aroma del alcohol en su aliento, lo que confirmaba sus sospechas—. Pero de todo lo que escuché, tuviste razón en algo: Carga con una culpa innecesaria.
—Quería protegerte —le dijo ella.
—Lo sé —asintió, sin despegar su frente a la de ella—. Fuera de toda la mierda que podría reclamarle, ha intentado ser un buen hermano. Aún así es jodidamente difícil, Sakura… Carajo —resopló—, puedo entender que era solo un maldito niño, pero para eso estaba Kakashi, joder. Para evitarle mierda como esa, para evitarnos mierda como esa.
Sakura acarició su mejilla con una mano, mientras la otra repasaba su cabello en un movimiento lento que intentó ser reconfortante. Los ojos de Sasuke se cerraron de a pocos.
—Van a estar bien —le aseguró Sakura—. No son solo ustedes dos contra el mundo, no están solos. Tienen todo un ejército de personas a su alrededor que velarán por ustedes. Kakashi-sensei, Yamato-taicho, Naruto. Y mientras yo esté, aunque sea por poco tiempo, me encargaré de recordártelo. Te recordaré que tu corazón no debe cargar con el odio o el rencor. No permitiré que lo hagas, no aquí.
—Quédate —lo oyó decir por lo bajo.
El nudo en su garganta que amenazaba con romperse en un grito se incrementó. Movió su cabeza con tan poca fuerza, que su negativa apenas se notó.
—No te vayas —lanzó aún más bajo, como un ruego al aire—. No lo hagas tú también.
—Sasuke-kun…
—Yo también te necesito aquí.
La barbilla de Sakura empezó a temblar con la primera lágrima que sintió caer por su mejilla. El pulgar de Sasuke la alcanzó, borrando su rastro con un movimiento delicado, demasiado para unas manos como las de él, y eso también le rompió el corazón.
—Quédate —volvió a susurrar, su voz grave lo hizo sonar como un bajo gruñido—. Yo te necesito más que él.
Sakura abrió los labios, aunque nuevamente no tenía palabras para pronunciar. En su confusión, Sasuke cerró la distancia entre ellos con una lentitud que debería haberle dado tiempo para evitarlo, pero no lo hizo. Aunque sus entrañas se derritiesen y aunque su corazón se rompiera, también lo necesitaba. Acarició sus labios con los suyos otra vez, en una pequeña amenaza que duró poco. La besó con la misma tristeza y desesperación que aquella vez, con el mismo dolor latente, con la misma incertidumbre del mañana, pero esta vez no se trató de solo una fricción que finalizó con rapidez.
Sasuke profundizó el beso; aunque lento, sus labios entreabiertos sintieron el roce de la lengua del Uchiha en una silenciosa petición. Sakura correspondió, profundizando la unión de sus labios mientras un gemido salía de su garganta, liberando el nudo en ella, liberándola también del dolor que sentía.
Sasuke Uchiha nunca rogaba y detestó que lo hiciera con ella porque, por primera vez en su vida, no podría decirle que sí.
Quédate…
.
.
.
Continuará…
¡Nuevo capítulo! ¡YEEEEEEY!
Quería mostrar un poco más lo que son los otros personajes que aún no habían aparecido en este mundo, pero que ahí están, su mundo y vidas alternas es algo que Sakura tiene muy presente, pero quizás en estos capítulos lo he dejado muuuuuuy olvidado.
Con esto empezamos a labrar el camino hacia el final de la historia. Aún deben quedar unos varios capítulos por delante. Diría yo que mínimo seis. Este no estaba destinado a ser un fanfic muy largo como Lives at Stake, pero siento que, al querer correr con la historia, me autosaboteé y dejé muchos huecos a lo largo de los capítulos que terminaron ocasionando mi bloqueo.
Gracias a los que siguen leyendo esta humilde historia SasuSaku, espero que les esté gustado estos nuevos capítulos; no sean tímidos, pueden comentar y armar teorías sobre lo que está pasando.
Por ejemplo: ¿Qué creen que encontró Kakashi sobre Sakura? Hasta donde supimos, Sasuke le mencionó que habían buscado hasta por debajo de las piedras alguna información de ella y nada. Moraleja: Si vamos a ser detectives, buscar hasta en los lugares menos esperados.
O ¿qué castigo les pondrá Itachi por haber escapado y desperdiciar la cena que con tanto esfuerzo preparó? No más le faltaba que Sasuke llegara borracho. Eso pasa por no comer antes.
En fin, quería hacer una corrección de los capítulos anteriores para quitarles algún errorcito por ahí del que me haya dado cuenta —porque la verdad es que tienen muchos y, probablemente, hay varios que no estoy notando—, para hacer una lectura menos tóxica con tantos horrores. Vamos, que no voy a quitarlos todos porque tampoco creo que me dé la vista para todos, pero se hará el intento. A ver si lo hago a la de ya o espero a terminar la historia.
Nuevamente, muchas gracias por su paciencia y ¡hasta el próximo capítulo! Esperemos que pronto.
Los quiero muchísimo, los veo en los comentarios.
PD: ¡PERO CÓMO COME ESTA CHICAAAA! ¡Antojan! *¬*
Capítulo subido el 16 de febrero del 2023
