Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"Nadie sabe cómo es, ser maltratado, ser derrotado, detrás de los ojos azules. Y nadie sabe cómo decir que lo sienten y que no me preocupe, que no están diciendo mentiras.

Pero mis sueños no están tan vacíos como mi consciencia si parece estar. Tengo horas en soledad, mi amor es venganza que nunca me dejará ser libre… — Behind blue Eyes, Limp Bizkit"

Planeta sigma sistema solar allarix, tiempo presente

Me sequé las gotas de agua que escurrían aún de mi muy mojada cabellera.

— Muy bien, esta es la cuarta vez que cambio de ruta, aún quedan algunos días antes de poder hallarme en el punto indicado por Sekket.—

Aún así es imprescindible hablar con él, que supiera que el plan de mi lado se adelantó.

— No había otra opción... era ahora o nunca.—

Decirlo en voz alta a la nada me hace evitar volverme loca.

Avanzo en la nave y veo a mi pequeño aún dormido. En un sueño inducido. Ventaja de esta Nave, si bien tiene las mejoras de la tecnología zerkiana, Vegeta insistió en el sueño inducido como opción, así que Trunks se encuentra en una habitación dentro de un una estancia tipo capullo dormido.

De esa forma no cuestionará nada... aún no tengo cabeza para poder poner en orden todas mis ideas y necesito mis mente despejada.

Otra lágrima resbala por mi mejilla y yo la elimino de un manotazo, enojada

— ¡Ahhhh basta no seas estupida! El no vale una sola de tus malditas lágrimas.

Se que gritarme a mi misma en voz alta no arreglará nada. Pero a veces es terapéutico.

A último momento la valentía me abandona y marco sin mayor retraso a Tights, no soy capaz de hablar aún con Sekket. Tengo miedo de decirle que escapé antes y que eso ocasione que ya no me pueda ayudar... Así que prefiero usar el camino fácil, que mi hermana interceda por mí.

Estoy nerviosa así que doy inhalaciones profundas tratando de calmarme.

— Habla T.B, identifíquese— la voz de mi hermana de escuchaba neutra. Entendía su desconfianza. Hay un plan por cumplir y el

Que yo llame días antes de la fecha pactada, no es parte del plan.

Inhaló profundamente antes de hablar — Habla B.B. Hola hermanita el area está libre de buitres—

Escuché el jadeo sorprendido de mi hermana. — Me alegra escuchar tu voz hermanita — Sabía que Tights ahora se había relajado, si estuviera siendo coercionada para hablarle ya lo sabría ella ahora, tenemos palabras clave para todo ese tiempo de eventos.

— No pensé que fueras a comunicarte, ya que faltan tan pocos días para el gran escape... de hecho creí que te echarías para atrás, porque has estado muy misteriosa y la última vez Sekket me dijo que no te escuchaba convencida.

La voz de Tights se escuchaba dudosa, curiosa y confundida.

Me sentí incomoda al ser cuestionada, pero tenía que decirle la verdad, sólo que ahora no era el momento oportuno.

— ¿No se han comunicado del planeta Vegita aún con Sekket? — Curiosa indagué.

— ¿Porque deberían hablarle? Mmmm no que yo sepa...

Cada vez se escuchaba mi hermana más y más confundida...

— Me escapé antes de tiempo Tights, las cosas sucedieron tan rápidamente que tuve que tomar la oportunidad que se presentaba.

Escuché un jadeo por parte de ella. Sabía que se había alarmado y que seguramente ya estaba sacando conclusiones equivocadas.

— Antes de que preguntes cualquier cosa, quiero que sepas que estoy bien, he hecho varios cambios de ruta, y he eliminado los rastreadores de la nave desde el principio. No alteraremos el plan, los veré donde acordamos.

Escuché un suspiro. — Bulma me preocupas, Sekket no podrá zafarse de las reuniones que tiene antes de lo pactado, además Gokú viene en camino pero aún no llega, pero no quiero que estés sola Bul... por favor dime dónde estás y yo iré...— Escuché el tono de desesperación de Tights.

Sabía que era clave que ella me viera segura.

—Estaré bien hermanita no te apures...— Comenté mostrándome tranquila, aparentaba una calma que claramente no sentía.

Escucha Tights, no quiero que cambien nada. — Informa a Sekket por favor, decidí avisarles por qué en cualquier momento Vegeta podría contactarlo.

— Hablaré con Sekket... Aunque preferiría saber dónde estás e ir a verte, podría ir yo sola, Sekket podría quedarse aquí...

Negué con la cabeza mientras le daba una mirada confiada a mi hermana.

— Todo estará bien Tights son solo unos días, y aún necesito tiempo para ordenar mis ideas, te prometo que estaré bien.

— Pero hermanita...— Tights intentó rebatirme, decidí interrumpirla, — ¡Pero Nada! Mejor cuéntame de Gokú— mi voz dejó mostrar la emoción que sentía.

Mi hermana rió — Bueno algunas cosas jamás cambiarán, como el hecho de que ambos se emocionan por saber del otro, siempre me he preguntado ¿Por que ustedes dos nunca terminaron juntos?—

Resoplé al escuchar tremenda tontería, — Pues porque sería como andar mi hermano.

La risa de mi hermana me hizo darme cuenta que ella sabía que era lo que iba a responder.

El ambiente se relajó, — ¿Estas segura que no quieres este contigo como compañía? No creo que Sekket vaya a extrañarme si me voy contigo, al contrario creo que estaría de acuerdo si te hago compañía, su interés está en una persona cuyo nombre empieza con Bul y termina con Ma— la risa cantarina de Tights lleno el lugar.

— Estoy más que segura hermanita, estaré bien...— Le sonreí para que se sintiera más segura con mi respuesta, en este momento no me siento segura de poner esconder cuan rota me siento y no quiero preocupar a Tights demás.

— Ni creas que no me di cuenta que no negaste nada acerca de Sekket... ya tendremos tiempo para hablar...— fue su risueña amenaza, agradecí en silencio a mis padres por darme a tan fantástica hermana mayor. Yo sabía que a su forma quería levantarme el ánimo.

— Te marcaré pronto hermanita por el momento es mejor que no tengas una ruta de comunicación que puedan rastrear...—

Y con eso colgué la video llamada. La afable sonrisa que estuvo adornando todo el tiempo mi cara desapareció.

Me dejé caer al piso, sentía mis piernas tambaleantes, sabía que con el descargo de adrenalina ya no me quedaba fuerza alguna que mantuviera a mi cuerpo en pie.

No me sentía asustada, ese pequeño planeta a donde aterricé carecía de vida inteligente. Así que no había mayor peligro excepto algunos animales salvajes que pululaban por ahí, pero que se hallaban fuera del perímetro cercano a mi nave espacial.

Pensaba quedarme en ese lugar oculta los días que faltaban. Me levanté del suelo, apoyándome en la pared pues mis piernas prometían dejarme caer si les dejaba todo el peso sobre ellas...

Varios días antes del escape:

Planeta Tierra

Por fin lo había logrado, fue un año agotador pero valió la pena. Caminaba emocionado junto a su hijo mientras salían de la habitación del tiempo, y se sintió dichoso al ver a todos sus amigos esperándolo.

Gohan vio a su mamá y a Piccoro, quienes esperaban junto con Goten.

— ¡Papá!— Emocionado gritó el más pequeño de los Son mientras se lanzaba sobre su padre.

— ¡Goten! — Alegre decía el amable saiyajin mientras abrazaba a su hijo.

Milk se acercó a su esposo y lo abrazó.m también.

— Me he recuperado casi completamente — ese

"Casi" no se le escapó a la hija de Ox satan.

—¿Casi? ¿Sigues enfermo Gokú?— Alarmada preguntó. Pero el gentil saiyajin criado en la tierra la miró con franca alegría mientras negaba con la cabeza.

— He recuperado toda mi fuerza Milk, sin embargo aún no puedo teletransportarme sin que eso drene toda mi energía por casitodo el día, y eso me inquieta, de verdad quería ir a buscar a Vegeta, sin embargo eso complica mi partida, pues monte ti coml irme de inmediato.— Comentó sereno.

— Además hay algo más — Comentó Gohan

— Aunque papá ya puede transformarse en súper saiyajin, no puede sostener la transformación por períodos prologados de de tiempo en batalla— Tranquilo comentó. Era importante que Piccoro y el resto supieran, además de Dende.

— Yo no veo que sostener mi transformación periodos prolongados eso sea una limitante —continuó Gokú — Pero si tenemos un problema a si no tenemos como irnos a ese lugar...

Yamcha miró a su gran amigo, — No hace falta que te teletransportes Gokú, hablé con Tights, ella consiguió que su padre nos equipara una nave, si sales ahora llegarás en pocos días con ellos.— Sonrió alegre el lobo del desierto.

El corazón de Milk retumbaba fuertemente, en pocas horas el amor de su vida, quién no estaba 100% recuperado y su hijo mayor partirían sólo en compañía de Piccoro a una misión suicida a un planeta infestado de quien sabe cuantos saiyajines.

Quiso rogarle a número diecisiete y número dieciocho que eran los que tenían un poco de humanidad en ellos que acompañaran a su esposo, pero los androides veían impasible la escena.

Número dieciséis estaba embelesado con las mariposas que habitaban el templo, ellos sólo habían ido a ver que se cumpliera el pacto.

Pero la pelinegra lo sabía, no importaría cuánto rogara, los androides jamás darían su brazo a torcer.

«Compórtate Milk, ellos fueron muy claros, además eres una de las mujeres más fuertes de la tierra, la hija del gran Ox satan. La esposa del guerrero má fuerte de la tierra y madre de unos niños sumamente poderosos. ¡Debes mantenerte a la altura de lo que eres!»

Aún con el miedo comiéndole el pecho sonrió a su esposo, transmitiéndole confianza. —Sé que regresarás victorioso Gokú— fue todo lo que pudo decir.

Gokú que sabía todo lo que su esposa sentía le acarició la mejilla —todo saldrá bien Milk, recuerda que siempre, SIEMPRE volveré a ti...

.

.

.

Planeta Vegita

Estaban emocionados riendo, nunca se habían divertido tanto. Definitivamente la mamá de Chard no era lo que había esperado. Si bien seguía teniéndole recelo, el pequeño pelilila ya no se sentía en peligro, Kale y Paragus estaban siendo muy amables con él.

— Puedes hacerlo mejor Paragus, no puedo creer que dos críos te estén dando problemas— Decía Kale mientras se reía del saiyan.

Un Paragus completamente relajado sonreía también — No dirías eso si fueras tú el que juega directamente con ellos.

El pecho de Bulma sonaba agitado dentro de ella, Vegeta le había dicho que el mismo Paragus le había avisado que los niños se hallaban con él y Kale en las habitaciones de esta última.

El peliflama no desconfió, sabía que los críos estaban a salvo, no así la científica, quién salió corriendo como alma que lleva el diablo, buscando a su hijo.

«¡Por favor! ¡Por favor Kami! No dejes que esos dos lastimen a mi hijo»

Corrió más fuerte, los músculos de sus piernas ardían de lo mucho que les había exigido para llegar lo más rápido posible, aún así no se detuvo.

Llegó como un huracán, abrió intempestivamente las puertas de la habitación, sorprendiendo a todos. Un Paragus estupefacto veía como ese torbellino humano llegaba hecho una furia, la escena que halló Bulma la dejó estática: Vio como el saiyajin con una mano agarraba a un Chard, que colgaba de un pie cabeza abajo, mientras el crío se reía y con la otra sostenía a Trunks, a quien tenía casi abrazado así mismo sosteniéndolo para que no se escapara el chiquillo, mientras éste chillaba de risa por el juego.

— ¡Suéltalos!— Exaltada gritó mientras importándole un comino la diferencia de estaturas, de fuerzas, de todo, se lanzaba desesperada contra Paragus.

Éste suavemente abrió los brazos y los alzó, dejando que los dos chiquillos escaparan de sus manos.

Kale resopló entre irritada y divertida — ¿Sabes cuanto tiempo le tomó controlar a esos mocosos? Acabas de echar a perder 30 valiosos minutos de mi tiempo viendo cómo Paragus era humillado — Decía alegre mientras cruzaba los brazos.

— Te estás volviendo viejo Paragus — Decía divertida, mientras se acercaba a los críos con la intención de darles agua.

Pero para Bulma esos dos representaban el origen de todos los males, el principio y el fin de toda la maldad que existían en el universo, y estaba aterrorizada.

Tan pronto la vio acercarse a Trunks y a Chard gritó, empujando a la saiyajin, interponiéndose entre ella y los niños y haciéndole derramar el agua que la saiyan llevaba en las manos.

— ¿Pero qué demonios te pasa? — Irritada comentó la saiyan.

— ¡No los toques! ¡No te atrevas a hacerle daño!— Sumamente alterada gritaba la científica.

Kale la miró cómo si hubiera perdido la razón, mientras Paragus alzaba la ceja y la miraba expectante.

—¿De que estás hablando Bulma?— La voz de la saiyajin se escuchaba ofendida, Vegeta y Nappa que habían entrado se estaban dando cuenta que esa situación escalaría pronto si no podían tranquilizar a la Peliazul.

— ¡Hablo de que no quiero que te acerques a Trunks, no dejare que le hagas daño!

La peliazul sumamente alterada no se había percatado que el tono de su voz se había elevado a gritos, se hallaba entre los pequeños y la saiyan.

— Si con daño te refieres a hacerlo llorar por atacarlo con cosquillas, entonces Paragus es culpable— Se hechó a reír de su propio chiste mientras el saiyan mencionado resoplaba divertido.

Pero la peliazul no estaba de humor para notar sus intentos de comedia.

— Hablo muy en serio Kale, ¡Aléjate de mi hijo! No vas a hacerle daño— mientras lo decía empujó a la saiyan, y a pesar de haber puesto todas sus fuerzas apenas si la movió.

Kale la miró entre sorprendida e irritada por el mediocre intento de valentía de la Peliazul.

Chard estaba mortificado, él solo había querido que su hermano conociera a su mamá, así ambos tendrían dos mamás, y ahora por su culpa su mamá y Bulma estaban enojadas.

Trunks tampoco entendía bien lo que pasaba, pero le angustiaba ver a su madre así de alterada.

— ¡Mami todo está bien! — El pequeño trataba de hacer que su madre lo mirara a los ojos, comenzaba a sentir temor de que su mamá hiciera enojar a la saiyajin y está la atacara.

Si bien había estado tranquila, aún siendo un infante sabía que ella era mucho más poderosa que su madre y le aterraba que la mamá de Chard se molestaran tanto que decidiera lastimar a su mami.

Kale se notaba molesta, aún así sabía que era ahora cuando su actuación debía ser magistral.

Volteó con mucha parsimonia y una amplia sonrisa en su rostro. — ¿Nappa, pueden tú y Paragus llevarse a ambos críos? Deben estar famélicos, entrenaron bastante hoy y ya se han pasado sus horas regulares de comida.

La voz dulce, amable y controlada de la saiyan lanzó escalofríos a la columna vertebral del calvo saiyan.

Sin embargo sabía que lo que Kale sugería era lo correcto, debían sacar de ahí a los niños, Vegeta se encargaría de la situación.

Ambos saiyajines tomaron a los pequeños, Bulma escuchó la voz desesperada de su pequeño niño, quién se rehusaba a irse — ¿Mami?

Ella volteó y le sonrió — Todo está bien Trunks, vayan a cenar, tu padre, Kale y yo tenemos una conversación que tener.

Tan pronto desaparecieron de su vista, la falsa sonrisa en el rostro de ambas féminas desapareció.

— ¿Cómo te atreves a llegar a mis habitaciones a hablarme de esa forma? ¡Sólo estábamos cuidando de ambos niños en lo que Nappa y Vegeta venían por tu hijo! — Reclamó ofendida la saiyan.

Bulma lanzó una risa sardónica — Déjate de juegos Kale, que te crean los demás saiyajines, ¿Qué pretendías hacerle a mi hijo? ¡No vuelvas acercarte a Trunks!

La saiyajin le dio una mirada glacial. — ¿Cómo te atreves TÚ ha hacer semejantes acusaciones? Te guste o no, Trunks es MI segundo hijo, y así como yo he permitido que mi hijo conviva contigo, exijo lo mismo, es por el bien de los niños.

La ojiazul nunca en su vida se había sentido tan asqueada, ella sabía que todo lo que Kale decía eran mentiras, a ella no le cabían dudas.

— ¡Eso jamás lo permitiré!— Una alterada Bulma gritó.

En ese momento Vegeta decidió intervenir — ¡Suficiente!—

Ambas voltearon a verlo, la mirada irritada del saiyan les dejaba ver que no estaba nada contento con esa situación.

— Agradezco que hayas cuidado de ambos críos Kale. Pero NO estás en condiciones de exigir nada.

Kale lo miró herida, —¿Porqué no puedo?

Me hice a un lado, tu y yo no tenemos nada en común excepto Chard, y has dejado claro que ambos niños son príncipes. Solo quiero conocerlo, ayudarlo y guiarlo , que aprenda de su raza, de su historia, que sea instruido en el deber saiyajin, cosas en las que su madre por mucho que quiera jamás podrá orientarlo.

MIENTES, solo quieres que bajemos la guardia para lastimar a mi hijo, llenarle a mi hijo de ideas retrógradas ¡jamás permitiré que le pongas un dedo encima!— La cara de Bulma era roja de lo fúrica que estaba tras escuchar tantas mentiras de la saiyan.

Kale la miró, en ese momento se hallaban presenten Nappa quien ya había regresado, Radditz y Kyabe habían llegado también atraídos por los gritos de la Peliazul.

Paragus también iba regresando, había dejado a los dos pequeños con Pepper, tras del saiyajin venía Basil y Celery.

Kale aprovechó, y con cara de dolor cuestionó.

— Te doy mi palabra de jamás lastimarte, ni a ti ni a tu hijo, acepté que ya no soy mas la mujer de Vegeta, me has quitado su lecho, le has quitado a mi hijo su lugar como príncipe heredero, aún así acepté las condiciones de nuestro futuro Rey porque él es sabio y sabe lo que hace.

He aceptado que te enaltezca y ahora aue solo pedí poder tratar a tu hijo, que quizá será el futuro rey, y yo... Yo solo quiero instruirlo como cualquier madre saiyajin haría con sus críos, el debe de aprender de la historia de nuestro pueblo, tiene que conocer de donde viene y quienes fuimos, quienes somos —Se le quebró la voz.

—Ahora que me ofrezco a orientarlo y que intento que esto funcione tú... ¿Tú dices que lo que quiero enseñarle serán cosas bárbaras? ¿Que la historia saiyajin son sólo historias retrógradas?—

Bulma sentía que quería gritar y abofetear a esa serpiente venenosa, de pronto vio al resto de los saiyajines que estaban alrededor y que se habían acercado debido al alboroto generado, inhaló profundamente, intentando calmarse.

Se tensó al escuchar la voz de Paragus, quién tomó la palabra — Tranquilízate Kale, estoy muy seguro que la consorte del príncipe Vegeta no quiso insinuar que nuestras costumbres son bárbaras y que por eso no quiere que uno de los herederos aprenda de su historia, estoy seguro que esa no fue su intención, más bien creo que estamos todos un poco alterados—

Alarmada la Peliazul comenzó a ver a detalle el rostro de los demás y notó la mirada de desaprobación que había en el rostro de los saiyans, de alguna forma los había insultado.

Las palabras de Paragus que sonaban amables y razonables a sus ojos no lo eran, ella sabía que ese ladino saiyan acababa de meter en la mente del resto que a ella la cultura saiyajin se le hacía bárbara y poco digna de ser enseñada, cuando jamás había dicho tal cosa.

«¡Tonta Bulma! Estás cayendo en el juego de esos dos»

Lo peor que no podía decir nada porque ahora todos creerían que ella solo buscaba una excusa para justificarse.

La voz de Paragus rompió su soliloquio interno.

— Dejemos que sea nuestro gobernante quien maneje esto y decida — volteó a ver a Vegeta dándole una reverencia.

Volteó después a ver a Bulma, — Lamento el susto que pasaste, los críos saiyajines a esa edad suelen hacer ese tipo de travesuras, informamos a Nappa y a Vegeta que los habíamos hallado tan pronto aparecieron por aquí; lamentamos todo este malentendido, nunca quisimos incomodarte, mis disculpas — decía con falso tono amable y conciliador mientras hacía una rápida reverencia.

Kale también se acercó a Vegeta —Mi intención nunca fue deshonesta príncipe, no quiero incomodar mas a tu consorte, lamento que mis buenas intenciones se haya malinterpretado — La melodiosa voz de la saiyan tenía un dejo herido.

Volteó a ver a la peliazul esta parte de su actuación le estaba dando náuseas, aún así debía hacerlo en forma magistral — Lamento que por mis acciones pasadas las cosas no estén bien, solo quiero lo mejor para el reino Bulma, ojalá me dejes un día compensarte y podamos comenzar de nuevo...—

Vegeta miraba en forma penetrante y sin decir nada a Kale y a Paragus, si bien él tampoco había visto nada malo en la interacción de esos, entendía el punto de Bulma y no sería fácil cambiarlo.

— Hablaremos después— Fue todo lo que les

dijo a esos dos mientras con cariño tomaba del brazo a la peliazul.

La científica se sintió derrotada al saber que hasta cierto punto, había caído en una trampa de esos dos, decir algo más sería justificarse y aceptar su culpa, cuando sintió la cálida mano de Vegeta tomándola cariñosamente, simplemente se dejó llevar...

.

.

.

Planeta Vampa

La aplicación del suero había sido sumamente dolorosa, el tsufur le había advertido pero jamás creyó que podría sentir que se derretía por dentro. Había sido agonía pura.

Sook le había indicado que no sabían las reacciones que el suero tendría en su raza, ni en las diversas formas de vida que conformaba el grupo de mercenarios que lo seguían.

La mente de Jitzu lo llevo a la última vez que vio a Arc, antes de que él se fuera a atacar al planeta Vegita.

La respuesta a la advertencia de Sook fue clara: La muerte de algunos cuantos miembros del grupo en caso de que sus cuerpos no reaccionaran bien al suero, era un riesgo que estaba dispuesto a correr.

Ahora después de haber pasado la agonía sentía el poder recorrer sus venas, lo sentía avanzar, crecer por todo su cuerpo, cada célula en él vibraba, bullía por cada poro de su anatomía, todo él lo emanaba, se sentía poderoso, casi invencible.

El exceso de poder lo volvió arrogante y confiado, algo que Sook se temía que pasaría pero ya nada podía hacer.

—Estoy harto de hacer esa rutina sin sentido, ¡El entrenamiento que me das me queda corto Sook! —comentó arrogante Jitzu.

— Aún te estás acostumbrado a tu nueva fuerza, no debes sobre exigir a tu cuerpo, todavía no sabemos todos los efectos secundarios, serán solo unos pocos días más de ejercicios rutinarios antes de darte más intensidad...

Pero no pudo terminar de explicar pues el mercenario lo calló despectivamente — ¡Bah!, tu exceso de palabrería me ha aburrido demasiado... Iré a buscar a la fauna local, algún animal de este prehistórico planeta debe servir para divertirme— se sonrió malévolo.

Sook se sintió nervioso y acorralado, permitió que Jitzu lo aventara, y casi por miedo lo hubiera dejado hacer lo que quisiera, excepto porque sabía que el mercenario buscaría al ser más fuerte, y esos seguramente serían la manada, la familia de Bah.

Eso lo agitó aún más, recordaba lo que Broly le había dicho la última vez que salió a verlo:

"— De nueva cuenta te escapaste—. La voz de Sook denotaba un dejo de reproche.

— No fui lejos— Se defendió el saiyan.

El tsufur miró cansado al hijo de Paragus — ¿Nuevamente fuiste a observarlo verdad? Deberías dejarlo ir, si tu padre se entera de que aún lo frecuentas, se enojará y no dudará en eliminarlo.

El inocente saiyan lo miró y encogió sus hombros en respuesta, — Padre no está aquí, además no somos amigos ya, Bah me odia.

Yo solo quería saber cómo se hallaba ahora que tiene una familia—

El tsufur le dio una mirada de simpatía al primogénito de Paragus, a pesar de pertenecer a una de las razas más sanguinarias, Broly era un alma pura.

— Solo no te hagas ilusiones Broly, si tu padre te descubre esta vez si lo eliminará...—"

Vio el rumbo al que se dirigió el mercenario fuera de la base, el tsufur corrió con todas sus fuerzas para llegar con el saiyan, quien se hallaba descansando después de un arduo entrenamiento.

Casi se estampó contra el saiyan al correr tan desaforadamente. El tsufur abrió los ojos contento de verlo.

Con frases rápidas y entrecortadas por la falta de aliento por lo mucho que corrió, le relató todo al saiyajin.

La mirada del inocente y amable del chico se tornó enojada y salvaje, Sook lo sacó de sus propios pensamientos de furia.

— De prisa Broly no nos queda mucho tiempo— corrieron lo más rápido que su piernas le permitían.

El saiyan tomó al tsufur en brazos y salió corriendo rumbo al lugar donde se habían dirigido los mercenarios.

El corazón de Broly se detuvo cuando lo vio, Jitzu y sus hombres habían encontrado la madriguera de Bah, donde vivía el y su familia.

Su viejo amigo gruñía y defendía a su pareja mientras resguardaban a sus crías. El y el resto de los machos de la manada lo secundaban al ser el macho alfa del grupo.

—¡Bah!

Vio como la gigantesca criatura de pelaje verde volteó a verlo. ¡Estaba herido!

La furia creció en el saiyan, dejó a Sook a un lado y avanzó desquiciado contra esos mercenarios, el Tsufur asustado solo alcanzó a gritar una advertencia.

— ¡Broly no los mates o tu padre se enojará!

Atravesó la distancia en segundos y llegó donde ellos estaban, sin darle tiempo a reaccionar lanzó sus puños contra aquellos despreciables seres.

Jitzu miró impávido la escena, se alejó del saiyan, mientras este dejaba fuera de combate al resto de su ejército.

Si bien el saiyan tenía una sed de venganza que solo se saciaría con la sangre de todas esas escorias, estaba lo suficiente cuerdo para recordar la advertencia del tsufur acerca de su padre.

Al líder de los mercenarios le brillaron los ojos, — Por fin un adversario digno, hubiera sido una vergüenza seguir entrenando con esas inmundas bestias—

Decía mientras se alejaba del macho al que acababa de matar, el gruñido de Bah se escuchó, estaba por ir a atacarlo.

Broly lo detuvo — ¡No Bah!— Se interpuso, — ¡Ve con tu familia! — Señaló a la bestia quien le gruñía al igual que a los mercenarios.

— Se que me odias, pero sólo por esta vez confía en mí — Hablo suavemente Broly.

El mercenario se rió despectivo — ¿Eres bruto acaso? ¿O solo estás loco? Mira que creer que una bestia te entenderá — Se rió con sorna.

Broly lo ignoró y siguió hablándole a su ex amigo — Por favor Bah, solo por esta vez vuelve a confiar en mí —

La bestia lo miró a los ojos y entendiendo algo de lo que la mirada del saiyan decía gruñó una vez más y se acercó al resto de la manada, marcando la retirada.

El ex mercenario quiso seguirlo para matarlos, pero Broly le cerró el paso — Pelearás conmigo y cuando me cansé tal vez te deje vivo —

La furia corría en el cuerpo del saiyan. Jitzu sintió la adrenalina correr en él, vio a su ejército diezmado, ese saiyajin los había agarrado desprevenidos y por eso los noqueó pero eso no pasaría con él, era más fuerte ahora y se lo demostraría, elevó su ki, la fuerza que poseía era increíble.

Rio confiado, y comenzó a golpear, en un inicio vio como su puño se estampaba en el cuerpo del saiyajin, sacándome el aire, se sintió poderoso al acertar varios golpes y ver que el saiyan no lograba detener sus puños de acero.

— ¡Aprenderás a no meterte conmigo!— Soberbio gritaba cuando le lanzó otro

fuerte puñetazo, conectándolo a la mandíbula del saiyajin.

Broly lo miró, en su cara se veía la burla, mientras tranquilo se limpia la sangre del labio partido.

— Ahora toca mi turno, ¡Y te haré pagar por molestar a Bah y a su familia!

Enojado se lanzó en su contra. El mercenario no supo de donde vinieron los golpes, si bien tenía mucho más poder, no había sido bien entrenado para canalizarlo, antes de aceptar el suero, él ya era capaz de dominar su ki, pero sus ataques eran débiles, y ahora a pesar contar con más poder no supo cómo utilizarlo, pues no sabía cómo concentrase para canalizar su energía.

En poco tiempo y con pocos golpes el saiyajin lo dejó en la tierra, malherido y ensangrentado, quería matarlo por tocar a la familia de Bah.

— ¡Basta Broly! — El Tsufur levantó la voz, tenía miedo de que éste perdiera la razón y se dejara llevar por su enojo.

— Tu padre se pondrá furioso si lo matas, ¡No debes hacerlo!— Le advirtió.

Broly entre molesto y enojado, se hallaba indeciso, quería matarlo, y desobedecer a su padre, si embargo pensó en su amigo Bah, sabía que su padre amenazaría a Sook y éste tendría que decirle lo qué pasó y entonces Bah sufriría las consecuencias.

Lo soltó, el tsufur se acercó al mercenario — Es cierto que eres más fuerte Jitzu pero aún no sabes usar el poder que se te otorgó, el entrenamiento que has llamado "aburrido" es necesario para enseñarte a usarlo, mientras eso no ocurra no podrás ni enfrentar al más débil saiyajin.

Además a partir de ahora pondré un campo de fuerza sobre la base y salvo que yo lo autorice no podrás salir de ahí.—

Sook no era tonto, la forma en que Jitzu miraba a Broly, le dejaba claro que buscaría pelea, y el saiyajin se volvería loco si el mercenario atentaba contra Bah para fastidiarlo, debía mantener al mínimo el riesgo de que Broly perdiera la razón.

El mercenario veía con odio al hijo de Paragus y empezó a escupir amenazas de muerte, este fastidiado lo golpeó una vez más noqueándolo, harto de escucharlo.

—¡Broly! — exclamó Sook mientras le daba una mirada de censura, éste sólo encogió los hombros.

— Dijiste que no lo matara, estoy cumpliendo —

Fue todo lo que dijo para después voltear a ver donde se hallaba Bah, estaba un poco malherido, y vio que la mayoría de los machos de la manada si bien seguían vivos, estaban en malas condiciones, y muy lastimados.

Sook vio su mirada, sabía que el saiyan estaba furioso. Suspiró resignado, y buscó en el maletín que llevaba con él, tenía un poco de medicina, le entregó una especie de inyección al saiyan, —solo necesitas inyectarles esto a cada uno, eso hará que su recuperación sea de horas en vez de días.

El saiyan se acercó lentamente y mostró sus manos y la inyección a Bah, después de todo era el alfa de la manada, si conseguía que él confiara y lo dejara ponérsela, sabía que el resto lo dejaría.

Se acercó hasta quedar a su lado, se miraban a los ojos, movió su mano lentamente acercándose a la pata derecha de Bah, pero éste le gruñó enojado, una advertencia.

— No voy a hacerte daño Bah, solo quiero ayudarte—

La bestia siguió gruñéndole, pero él estaba decidido. Esperaba que en cualquier momento le mordiera, y aún así tenía la firme convicción de ayudarle, pero Bah no se movió ni aún cuando delicadamente tomó su pata y lo inyectó, simplemente se acercó a lamer donde le saiyan había pinchado.

El resto de grandes bestias dejaron que se acercara, la mirada de Bah estaba sobre él, poco a poco fue inyectándolos.

Al acabar se quedaron mirándose a los ojos, platicando a través de la mirada, y después como si hubieran llegado a un entendimiento, Bah avanzó rumbo a la gruta y el resto de la manada comenzó a marcar su retirada.

Broly se llevó a los mercenarios inconscientes junto con Sook, odiaba a su padre y sus guerras, pero no podía desobedecerlo, sabía que si lo hacía podía peligrar la vida de su amigo y su familia. Y no quería que Paragus sospechara nada...

— Yo me encargare de ellos en la base Broly, tu padre no sabrá nada, pero necesito que sigas progresando, estoy seguro que no falta mucho antes de que tu papá venga por ti, para llevarte al nuevo planeta donde vive...

Reveló el tsufur, Broly se sorprendió — ¿Y conoceré a mi hermano?— Emocionado dijo el saiyan.

— A él y al resto de saiyajines...

.

.

.

Planeta Vegita

Avanzaron en silencio rumbo a la nave espacial, Vegeta llevaba a Bulma del brazo en forma delicada.

Sabía que la peliazul seguía furiosa y tal parecía que ella fuera de cristal y que en cualquier momento con un mal movimiento ella se agrietaría y como erupción, su enojo volvería a resurgir.

Trunks seguía con los saiyajines, el peliflama sabía que estaría bien cuidado, con cuidado la llevó hasta la habitación, y con ternura le acarició el mentón.

Ese delicado acto fue lo que la sacó de su trance y docilidad, arrebatando su brazo del suave tacto del saiyan, respingando y separándose abruptamente de él.

— ¡No los quiero cerca de mi hijo!— Aún alterada sentenció.

Vegeta suspiró resignado, sabía lo que su mujer sentía y no podía culparla, — Lo sé, hablaré con Kale, aún así no puedo acusarla de nada Bulma, ella se estaba portando bien con Trunks, fue ella y Paragus quienes notificaron que los chicos estaban con ellos.

La científica no dejó que siguiera — Es una trampa, ellos quieren que baje la guardia para que dañen a mi hijo.

Vegeta estaba enojado consigo mismo, sabía que toda esa situación no era más que su culpa.

— Jamás voy a dejar que le hagan daño mujer, confía en mí — decía mientras la tomaba suavemente de los hombros.

— Tal vez ella haya cambiado pero jamás voy a creerle Vegeta, la quiero lejos de Trunks...—

Vio el verdadero terror en la cálida mirada azul, y recogió una lágrima que iba saliendo rumbo a su mejilla.

— Y así será mujer... Quiero que te sientas segura Bulma, que confíes de nuevo en mí. Tú y mis hijos son lo más valioso y jamás dejaré que les hagan daño.

La sintió temblar y la abrazó acercándola a su pecho.

— En cuánto resolvamos lo del posible traidor iremos a la tierra a visitar a tu padres— Soltó de la nada en saiyan.

Bulma lo miró asombrada— ¿Hablas en serio?

Mientras Vegeta asentía con la cabeza — Tenemos mucho tiempo lejos de ahí y sé que los extrañas, además así podré ver el avance de Kakaroto y si ya ha despertado, aún tenemos pendiente una pelea.

Ella se abrazó al peliflama nuevamente, —quiero comer en la nave en familia, ¿puedes ir por Trunks? — Preguntó más calmada.

El príncipe saiyajin no se había percatado aún hasta que punto su corazón había sido capturado por aquella débil terrícola.

Si su yo del pasado lo viera lo haría con asco seguramente, no se reconocería pues dócil fue a buscar a su hijo, no había duda que quien mandaba al saiyan era la humana.

Bulma era inconsciente del gran poder que tenía, y que ejercía sobre el guerrero, pues su palabra era ley sobre Vegeta.

Mientras el peliflama se marchó, ella se quedó sentada en la cama de su habitación, con la vista perdida, mirando hacia el espejo de cuerpo entero, observando sin ver realmente lo que el reflejo devolvía: La imagen de una hermosa mujer de azul cabellera y mirada afligida.

«Aún podría huir... »

Recordó que todavía no avisaba a Sekket la decisión que había tomado, pero al pensar en hacerlo, un dolor en el pecho comenzaba a lastimarla.

Era como si su corazón se le rompiera de sólo pensar irse.

Recordó la mirada de amor que Vegeta le había dado.

«Esto es muy injusto... ¡Oh Kamisama!»

Avanzó hasta quedar frente a frente con el espejo, una mirada idéntica a la suya era devuelta a través de esa fría y reluciente superficie.

— ¡No me iré!— Decidida sentenció.

— Tal vez es una locura, pero decidí darle una oportunidad y eso haré, sé que esto puede funcionar.

Sabía que debía llamarle a Sekket, pues su decisión había sido tomada, pero antes de poder marcarle al zerkiano, la voz de Gure la sacó de sus pensamientos.

— ¿Bulma, sabes si Chard vendrá a cenar?

Decidió que hablar con Sekket podría esperar, de todas formas su decisión ya estaba tomada.

Avanzó a paso seguro para quedar frente a Gure.

— Mmmm Vegeta no me lo dijo pero no creo que Kale vaya a dejarlo estar cerca mío después de que la acusé de querer lastimar a Trunks.

La pequeña alíen miró alarmada a la científica.

La mirada de conmoción de Gure hizo que por fin ella se relajada y lanzara una carcajada.

— Oh vamos no es la gran cosa — intentaba minimizar la peliazul.

Pero la pequeña Tech seguía sin creer lo que decía

— Dudo que fuera nada Bulma, ahora entiendo porque Tarble me dijo que no vendría a comer, porque Kale le había hablado, supongo que está acusándote...— Gure la jaló emocionada del brazo, — Cuéntamelo todo.

Y mientras Bulma le contaba lo que había pasado, Vegeta regresaba con Trunks, la tensión en la humana fue disminuyendo, relegando al fondo de su mente hablar con Sekket, decidió que llegado el momento le llamaría. Sabía que él entendería y respetaría su decisión...

Planeta Zerk

— Ha llegado el momento de partir— Tranquilamente comentó Sekket, mientras los generales de su ejército terminaba de revisar que todo estuviera en orden en la nave que lo llevaría.

Su padre el rey se acercó, — Estuve hablando con el rey de Trizus, sabe que te diriges para allá, y que llegarás en poco tiempo.

El zerkiano miró a su padre, — Perfecto, el plan está en marcha y nadie sospecha—

Su madre la reina asintió.

Una de las cosas que tanto los reyes de zerk como Sekket habían cuidado meticulosamente es que nadie relacionara a Sekket con la desaparición de la humana y ese viaje diplomático le daba la coartada perfecta, así el quedaría fuera de sospecha.

Tights estaba en su habitación alistando sus cosas, había podido comunicarse con Gokú antes de que él partiera en la nave.

Sabía que en esos momentos el saiyan, su hijo y el namek iban en camino, su corazón latió emocionado.

Sintió el impulso de llamarle a su hermana pero recordaba lo que Sekket le había dicho, no debían echar a perder toda la operación por una tontería así.

«Ya habrá tiempo de ponernos al corriente... Resiste un poco más Bul... ya casi estamos ahí...»

Otro pensamiento cruzó su mente, por cada paso que se acercaba al escape de su hermana, se alejaba de Radditz.

No había querido ni aceptárselo así misma pero su corazón se había quedado en los brazos de ese rudo saiyajin.

«Tal vez en otra vida volvamos a coincidir...»

Cerró su maleta y junto con ella su corazón, el bienestar de su hermana y su sobrino eran lo primordial, y avanzó a paso firme, dirigiéndose rumbo a la nave que la llevaría junto a su hermana...

.

.

.

Planeta Vegita

Aún seguía molesta por lo que había sucedido definitivamente seguía sin confiar en esos dos y tal vez jamás lo haría, lo único que lamentaba de la confrontación que se dio es que sabía que Kale lo había hecho asi para que ella quedara como la mala, la que no aceptaba la cultura de los saiyajines. Ahora que estaba más calmada se había percatado que había caído completamente en su trampa.

Kale no estaba atacando de frente y ella no le daría el gusto de caer en su juegos. Lo que más lamentaba es que toda la confrontación había sido presenciada por los dos pequeños, habían pasado ya varios días sin ver a Chard y Trunks incluso estaba triste pues tampoco lo había podido ver, y es que ambos niños se habían llevado muy bien.

Lo entendía, ellos no tenían la culpa de lo que pasaba entre los adultos. Así que ahora iba rumbo al lugar donde sabía entrenaba Chard, era hora de enmendar la situación, a pesar de todo el pequeño se había ganado su corazón y no le gustaba que las cosas estuvieran así.

Caulifla venía a su lado, su intención era ver a Kyabe quién ahora estaba entrenando con el pequeño. De inmediato ambas sintieron mucha ternura, Chard estaba tan concentrado intentando hacer lo que Kyabe len había pedido que no las había visto, por un momento Bulma tuvo la impresión de que el pequeño tenía un dejo de similitud en la forma de mirar a la que Paragus tenía.

«Si no fuera porque todos dicen que es imposible una traición cuando están vinculados, pensaría que Chard se parece más a él que a Vegeta... Aún así jamás le desearía algo tan malo como llevar la sangre de ese mal nacido, él es un buen niño...»

Y a pesar de todo le aliviaba saber que un pequeño tan dulce era producto del hombre que ella amaba aunque su madre fuera otra.

—Suficiente por hoy — contento dijo Kyabe al ver a la peliazul y a la saiyajin llegar.

Mientras Chard se recuperaba, Caulifla se alejó para hablar con el saiyan.

Bulma sabía que lo hacía para darle espacio, amable se acercó al infante, le tendió una toalla para secarse el sudor y una botella de agua.

— Lo hiciste muy bien Chard, tu papá estará orgulloso de ti—

Tímido el pequeño de acercó a ella tomando lo que le ofrecía, sus ojos emocionados la miraron.

— ¿De verdad?

Ella vio esa pequeña y adorable carita mirarla emocionado.

— Lo creó así, ¿Y sabes porque lo sé?

Su pregunta era retórica el pequeño la siguió viendo con esos ojos chocolates, emocionado, mientras negaba con la cabeza.

— Porque yo estoy también muy orgullosa, así que tu papá lo estará aún más...

Le extendió lo brazos y él sin detenerse un segundo se arrojó a sus brazos, ella lo sujetó fuertemente.

Chard había pasado malos días desde que ocurrió el altercado entre su mamá y Bulma. Se sentía culpable, porque por su culpa las dos mujeres más importantes de su vida se había enojado.

Como siempre él tenía la culpa, para lo único que servía era para decepcionar, o al menos ese era el sentir del pequeño crío.

Pero ahora el abrazo le daba paz a su alma, su segunda mamá no estaba enojada ni decepcionada de él.

— ¿Quieres hoy cenar con nosotros? —

El pequeño asintió con la cabeza, sin poder hablar o sentiría que lloraría de la felicidad y eso sería bochornoso, era un príncipe saiyajin así que no debía llorar.

— Hablaré con tu papá y con tu mamá para que no haya ningún problema —emocionada decía.

Kyabe y Caulifla había salido del lugar, lo que les dejaba en total privacidad. Así que no se percataron que alguien más había llegado y presenciado todo.

Un aplauso pausado rompió el cálido y confortable silencio que entre el crío y la científica se había generado.

Clap

clap

clap

—¡Bravo! —

Clap

clap

clap

Sonaban vigorosas las palmas al chocar entre sí.

—¡Espectacular! Te has ganado una felicitación casi juraba que parecías su madre.—

Decía mientras teatralmente se quitaba una lágrima imaginaria del ojo.

La sonrisa del varón y el tono de broma con el que hablaba, encubría el dejo en la voz que arrastraba un toque de cinismo en lo que decía.

Recostado en la esquina del salón de entrenamiento, hacia su aparición Paragus.

— ¡Maestro!— Emocionado lo saludaba Chard, el saiyan miró al niño y lo despeinó cariñosamente.

— Te has portado muy bien en tu entrenamiento Chard, tú madre estará muy orgullosa de ti.

Bulma sintió tensarse, ella y Chard estaban solos con ese saiyajin, no había nadie que la salvara de estar con él. Aún con el miedo que la invadía, se paró derecha y actuó con una seguridad que en verdad no sentía.

— ¿Que haces aquí?— cuestionó seria.

Paragus la miró — Vengo en son de paz— y alzó las manos en señal de rendición.

— Encontré esto en uno de los asteroides donde venden cosas y creí que podía gustarte Chard— decía amable mientras le daba al pequeño una caja con artefactos parecidos a legos.

Emocionado la tomó, quería comenzar a jugar pero no sabía que hacer. — ve a jugar Chard, tienes tiempo hay algo que debo hablar con Bulma.

Amable decía el saiyan. La peliazul no sabía que era lo que Paragus se traía en sus manos pero definitivamente se percataba que no quería que el pequeño se enterara de lo que hablarían.

Al escuchar ese tono de voz amable con que ese saiyajin se dirigía a ella cuando usualmente era despota y grosero, y que frente al pequeño se comportaba distinto, se percató que no la lastimaría mientras Chard estuviera presente.

Se acercó amable al pequeño — Ve a jugar Chard — Ratificó la peliazul — hablaré con Paragus y después iremos con tu padre.

El niño feliz se alejó acercándose a una zona del área de entrenamiento donde parecía estar más acolchonada y se sentó a jugar.

Si bien seguía con ellos en la misma habitación, estaba en una parte alejada, lo que dejaría que Bulma pudiera verlo en todo momento pero les daba privacidad para hablar.

— Ahora si, déjate de hipocresías Paragus y dime de una vez ¿Qué quieres?

Habló altanera y segura de sí misma, al menos eso era lo que seguía proyectando. En el fondo estaba aterrada.

Paragus le sonrió — No estés a la defensiva, mis intenciones son buenas lo juro— Decía mientras mantenía las manos en alto, en señal todavía de rendición.

Bulma solo lo miró fijamente esperando a que él hablara.

— Sé que no empezamos de la mejor manera, y que tuvimos un pequeño malentendido...— Dijo él en tono neutro.

La risa sarcástica de ella llenó el lugar, — Si con "pequeño malentendido" te refieres al hecho de que casi me violas, ¡maldito hijo de puta! Entonces ¡SÍ! empezamos mal, ¡Un pequeño malentendido!

Comentó con acidez la humana, mientras cerraba sus puños con furia. Paragus dejó de sonreír y suspiró — Escucha Bulma, acepto que mis acciones no fueron correctas, pero entiende que en ese momento todos te veíamos como un trozo suculento de carne, como el juguete con el que estaba por el momento emberrinchado el príncipe.

Todos hacían fila para ser el siguiente en usarte una vez que él se aburriera de ti... Y antes de que me digas que es mentira, déjame reiterarte que lo que te digo es cierto.

Si Nappa te procuraba era porque Vegeta asi lo quiso para mantenerte fuera de las manos del resto, pero para todos eras una frágil delicia que posiblemente tendríamos la ocasión de probar cuando el príncipe se hartara de ti...—

Y antes de que pudiera decir algo más Bulma lo calló — Si sólo vienes a intentar insultarme ¡Puedes marcharte! No me interesa escucharte.

Indiferente le contestó, pero Paragus aún no había acabado.

— No es mi intención insultarte Bulma, por el contrario, estoy explicando los hechos como fueron, si bien ahora tienes más importancia que la misma reina, es más, te has convertido en la otra reina, en un principio no fue así.

Yo estuve ahí cuando se negoció todo, cuando Vegeta Y Kale aceptaron ser consortes. Nunca saliste a colación en la plática, ni siquiera sabíamos de tu existencia, menos la de Trunks.

Supimos de ti hasta que te vimos llegar y sabes que en un inicio él negó cualquier relación más allá de que eras su científica y que tenía un hijo bastardo contigo—

Vio la cara de enojo de la mujer y de inmediato supo que la había herido, lo cual no era bueno para sus propósitos.

— No fue un insulto a Trunks. — Trató de suavizar las cosas — Solo te explico lo que vimos y lo que fue, así que nunca creí que significaras mas que un cuerpo suave y hermoso que tenia al príncipe encaprichado, calentando su cama. Estaba enojado de las acciones de Vegeta, conozco hace años a Kale y siempre la respeté porque quería verla un día ocupando el lugar que desde que nació merece, ser una reina.

Y sabía lo doloroso y humillante que era para ella todo lo que pasaba con el príncipe. Y te culpé y cometí un acto atroz, y por eso te quiero pedir disculpas— terminaba de decir mientras hacía una reverencia.

Algo en su forma de hablar escondía un dejo de cinismo que no terminaba de hacer sincera su disculpa, ella se quedó callada.

Pero Paragus era un viejo lobo de mar y sabía que ella desconfiaría completamente, de hecho había tenido una disputa horas antes con Kale por lo mismo:

"... Molesta la saiyajin caminaba en círculos — Eso que quieres hacer es demasiado arriesgado Paragus, esa perra no caerá y le dirá a Vegeta.

Enojada le decía, — Y sabes cómo es ese estupido cuando de su puta se trata... Te va a matar Paragus.— La preocupación se reflejo en el hermoso rostro de la saiyan.

El saiyan se acercó a ella y la detuvo en su andar, la jalo hacia sí mismo y la besó fuertemente. — Se te olvida que esa zorra no es saiyajin, es una tonta y manipulable humana... déjalo en mis manos Kale, no fallaré...—"

El silencio por parte de la peliazul predominaba, ella jamás lo perdonaría, decidió quedarse callada. El saiyan suspiró resignado.

— Entiendo que no me creas, de verdad lo comprendo — Decía en tono amable el saiyan mientras volteaba a ver a Chard que seguía jugando feliz, ajeno a la discusión de los adultos.

— Pero de alguna forma debemos de dejarlo atrás, no por nosotros si no por ellos — Decía señalando a Chard.

— Ninguno de los dos críos merecen peleas como la que sucedió hace poco. Kale está dispuesta a seguir adelante, y yo estoy sumamente honrado de que alguien tan Hermosa como ella me haya escogido como su pareja.

Bulma lo miró con recelo — No entiendo bien como sucedió eso, pensé que ella era como una hija para ti, ¿Como puedes ser su pareja? — el tono de sospecha en su voz se le hizo gracioso al saiyan quién se rió de inmediato.

— Jamás la vi como una hija, los saiyajines no somos sentimentales como al parecer lo es tu patética raza— petulante contestaba.

— Pero ella estaba destinada a la grandeza así que la tomé como discípula, pero jamás la vi cómo una hija. Aún así regresando al tema, si no crees en mí y en mis disculpas, llevaré el caso con Vegeta, merece saberlo. Y asumiré mi castigo, cualquiera que este sea...— Serio comentaba.

Bulma vio lo serio que Paragus hablaba, esta vez no había tono irónico en su voz, y su corazón palpito más fuerte sabiendo lo que eso significaba.

«Ese malnacido... Merece pagar por lo que me hizo, ¡Que vaya y que encuentre su muerte! Aunque... Si Paragus le dice a Vegeta... él lo matará, y entonces Kale me odiará más y tarde o temprano se intentará desquitar... Intentará lastimarme o a Trunks.

Además exigirá que otro saiyan ocupe su lugar como su pareja»

Pensaba seriamente lo que el saiyan le había dicho, pros y contras, pero conocía a Vegeta muy bien.

«No habrá forma en que Vegeta lo perdone... ¿y que hará contra Nappa? A Radditz seguramente lo hará ser el nuevo amante de Kale... y Nappa... Ohh Kamisama... vas matar a Nappa por no decirle...»

Angustiada pensaba en lo que podría suceder.

Ante el silencio de la científica, Paragus decidió hablar.

— Tu silencio es la respuesta, iré a hablar con Vegeta, y aceptaré mi castigo. Solo quiero que sepas que aún así lo que te dije es real... Lamento haberte atacado.

El corazón de Bulma latía estrepitosamente, una parte de ella definitivamente quería que él fuera con Vegeta y aceptara sus crímenes, porque no le creía y desconfiaba de él y quería que pagara por lo que le había hecho.

Quería justicia y tenía sed de venganza, también. Quería verlo sufrir, que lo pasara mal así como ella lo había pasado.

Pero otra parte de ella, la racional le decía que eso no ayudaría en nada a su propósito de quedarse y de vivir una vida en ese planeta con su hijo y Vegeta.

«Quiero que pagues, ¡Maldito seas Paragus! Por tu culpa he sido tan miserable, me he levantado noches enteras llorando, no hay día que no me sienta asustada... Debería dejar que la justicia se haga por mano de Vegeta y te mate »

Se sentía tentada en dejar que fuera el peliflama quién lo castigara.

Estaba harta de levantarse en las noches temblando, de a veces seguir sintiendo la sensación de suciedad que la cubría toda, de tener ataques aún y tener que meterse a bañar tallándose tan fuerte que se lastimaba la piel, porque en el fondo se sentía sucia, que no valía.

Y de pronto ese cretino creía que podía dejarlo pasar como si nada ¿Y fingir que eran amigos?

¿Acaso creía que era ciega o bruta?

Una parte de ella quería ver el mundo arder, ser egoísta y dejar que Vegeta se cobrara la afrenta.

Otra parte de ella, la parte racional le advertía que fuera cuidadosa...

« Si Vegeta se entera...Y le dice la verdad, todo se irá al demonio... tal vez lo mejor sea aceptar sus disculpas... ¡Ahhhhh! No sé qué hacer...»

El saiyajin comenzó a avanzar, casi llegando a la salida del lugar de entrenamiento.

La mente de Bulma era un caos. Toda ella deseaba verlo muerto, pero la parte racional le decía que si lo dejaba morir entonces su sueño de vivir una vida con Vegeta se esfumaría.

«Maldita sea... Espero no arrepentirme de esto»

El saiyan abrió la puerta, y estaba por salir.

— Paragus espera...

La sonrisa de maldad se pintó en la cara del saiyajin. Mientras seguía viendo a la puerta y de espaldas a la humana.

Volteó mirándola serio, pero no dijo más, esperando escuchar lo que ella diría.

— Si vas con Vegeta te matará, y sé lo mucho que le importas a Chard. No te he perdonado y tal vez nunca lo haga. Y si te soy sincera, estaría feliz que Vegeta acabara contigo , sin embargo quiero que las cosas funcionen.

Tal vez nunca seremos aliados, pero espero que podamos tolerarnos sin que intentes hacer algo contra mí o mi hijo. Todo lo que pido es una tregua, a cambio de dejar las cosas por la paz. Sin embargo si intentas algo... si tan solo lo intentas le dire a Vegeta de inmediato.—

Paragus miró sin mostrar una sola emoción en su rostro, hizo una reverencia más profunda hacia ella, — Acepto tus términos Bulma, sé que aún no me crees pero mis intenciones son verdaderas, lamento mucho haberte lastimado antes, todo lo que quiero es que podamos convivir en paz. Solo quiero apoyar a Kale y ayudarla con Chard, eso es todo.—

Se quedaron un momento callados pero antes de poder decir algo más, Caulifla y Kyabe hicieron acto de presencia en el lugar.

La saiyan se sorprendió al ver quien estaba ahí junto a Bulma y a Chard y de inmediato se puso a la defensiva.

— ¿Que haces aquí Paragus? ¿Estás bien Bulma?— Afligida comentaba.

El aludido resopló molesto — Me ofenden tus insinuaciones Caulifla.

La saiyajin estaba por refutarle cuando la peliazul la detuvo — Todo está bien, Paragus solo venía a hablar conmigo, las cosas están bien.

La saiyan la miró aún dudosa, pero Bulma cambio el tema para evitar tener que dar más explicaciones — ¿Chard y yo iremos a ver a Vegeta, nos acompañas?

El pequeño infante ya se había acercado al escuchar a Caulifla y Kyabe llegar y entusiasmado se metió a la conversación — ¡Vamos con papá para que pida permiso a mamá y cene con ellos!

La saiyan emocionada decidió abrazar al niño y acompañarlos.

Pero antes de emprender la ida, Paragus comentó — De hecho seria genial que tuviéramos todos una cena juntos para comenzar a limpiar asperezas, ¿No lo crees Bulma?

Estoy seguro que Kale estará encantada de convivir contigo... —

Caulifla resopló —dudo mucho que algo así la alegre.—

Pero Bulma se detuvo a meditar en la sugerencia del saiyan y aunque realmente no

le apetecía eso, decidió que era lo más sensato de hacer.

Y partieron a buscar a Vegeta, al final él día decidiría si era buena idea o no...

/-/-/-/-/

Hola a todos!!!

Bueno... Las cosas van avanzando pero aún no vemos que fue lo que hizo Vegeta para que ella huyera

Sin embargo ahí va ahí va, ¿Qué teorías tienen?

Como ven las actuaciones magistrales merecedoras del Oscar de Kale y Paragus (seamos sinceras si hijj vi era premios Vegebul jajaja ellos se las llevarían por tremendos HJP)

Me costó mucho lograr tener el cap a tiempo pero lo logré.

Intentaré tener el próx en dos semanas pero si no lo logro estará en 3...

rápidamente contesto comentarios:

Xxlalalulu: Confirmo... Tu solo quieres ver el mundo arder jajaja No te creas, y aunque aún no sabemos porqué se fue, podemos empezar a ver qué lo que sea que la haya llevado fuera de Vegita, fue algo bastante perturbador para ella para dejar atrás todos sus esfuerzos. Y si tmb creo que verla salir por la razón que haya sido es algo que deseaba ver...

Bealtr: Ohhh si estamos mueri e donde estrés... que fue lo que Bulma vio?? De verdad que cada vez se pone peor :(

Yenaiv Brief: ahhh si quedó bastante estresante y ahora no tenemos aún mucha claridad... pero podrías hacer alguna teoría? :O

lunática3: mi corazón también se rompió :(

MaritzaHD:Yo tmb estoy destrozada y más que Vegeta en verdad quiere que funcione o eso es lo que vamos viendo... qué pasó que cambió todo tan drásticamente? Y habrá que ver que sucede con la llegada de Gokú...

Muchas muchas gracias de verdad por quienes siguen aquí cada publicación nueva.

De corazón les agradezco su apoyo y sus comentarios .

Nos leemos Pronto.

Desert Rose