Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.
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Momento: 19
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El tiempo no había pasado en vano y ahora Akane Tendo caminaba por los pasillos como residente del hospital de Tokio, sus fuertes manos ya no solo eran capaces de quebrar aquellos pesados ladrillos, si no que ahora habían sido entrenadas para realizar aquellas cirugías que en sus días de universidad parecían lejanas. Ahora la vida de una persona caía en sus manos de una forma diferente.
En ese momento solo se escuchaba el sonido de las maquinas, sus manos se movían firmes y delicadas, manipulado correctamente cada instrumento en el procedimiento.
Después de un par de horas Akane se dirigía a la oficina del Dr. Lee, un tanto ansiosa.
—Tendo, te esperaba ¿Cómo vas en el idioma?
—He estado estudiando mucho, pero creo que voy bien. Solo tengo dos meses más y aún tengo mucho que aprender, los términos médicos son tan complicados es como si estuviera en primer año —soltó un fuerte suspiro, mientras masajeaba su sien— Por suerte ya tengo un par de lugares que puedo rentar. Así que tratare de que todo se vaya ajustando.
—Me alegra escuchar eso. Espero que aproveche cada experiencia.
—Lo hare —dejo su cansancio atrás mientras sonreía— Gracias doctor —hizo una leve reverencia.
—Sé que todo salió bien en su cirugía, así que, por que no vamos por un café, ya hace falta —sonrió animado.
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—Papá ya no llores, es vergonzoso —Nabiki miraba a su alrededor al ver que las personas del aeropuerto les observaban extrañados.
—Mi hija se va a China, como no quieres que llore —soltó un llanto más fuerte.
—Ya papá —le paso un pañuelo mientras tocaba el vientre de Kasumi— Ojala pudiera ver a la pequeña Asuna crecer.
—Estaremos esperándote Akane —ni las hormonas de la joven borraron su sonrisa entre aquellas silenciosas lágrimas. Después de varios años habían recuperado a Akane para dejarla ir de nuevo, no obstante esta vez era diferente, a pesar de las lágrimas estaban feliz por ella.
Ya en la sala de espera Akane se encontraba sentada sin poder detener el subir y bajar de su talón mientras miraba por los enormes ventanales; estaba completamente nerviosa.
—En serio te iras sin despedirte de mí.
Inmediatamente giro su rostro, estaba ahí, parado frente a ella. Desde aquella noche podía contar con una sola mano las pocas veces en las que habían hablado, pues para ellos ya no había nada más que decir. Incluso al encontrarse a lo lejos por la calles de Tokio solo llegaban a un simple saludo.
"Estoy dispuesto a decirte adiós Akane, aun así… aquí estoy", pensó al mirar sus brillantes ojos.
—Estas aquí —se paró directo a abrazarlo.
"Dime algo, Akane ¿Ya te he perdido?"
"Dime algo Ranma, me estoy alejando"
Los altavoces anunciaban la llamada a abordar por lo que Akane se alejó, pero no completamente aun podía sentir su cuerpo contra su pecho.
—Lo siento, soy muy mala con las despedidas.
—Bueno, ya somos dos —le sonrió dándole un pequeño golpecillo con su dedo índice en la frente, aunque antes de poder quejarse sintió un rápido y dulce beso en la misma zona.
—Mucha suerte Akane, en serio, espero que la pases genial y tengas mucho éxito.
—Yo también deseo lo mismo para ti Ranma —llevo su mano a la mejilla del joven, mirándolo como si quisiera grabar aún más su rostro en su memoria. Los altavoces volvieron a sonar—. Adiós —susurro con una sonrisa.
— ¿Qué dices? —rio— Nos volveremos a ver muy pronto —realmente no quería que fuera una triste despedida.
Las ruedas de su maleta comenzaron a resonar en los oídos de Ranma, sonido que cada vez se escuchaba más lejano. Desapareciendo cuando una brisa paso al lado de él casi golpeándolo.
—Cuidado tonto —se quejó Ranma ante el descuido del hombre, pero este lo ignoro y siguió corriendo, por lo que Ranma siguió su camino, hasta que escucho como grito su nombre.
— ¡Akane! ¡Espera! —al escucharlo Ranma se giró rápidamente, viendo aquellas dos siluetas encontrándose a lo lejos.
— ¿Qué haces aquí?
— ¡Sorpresa! Yo era el otro residente que aceptaron. No quise decirte por que no creí lograrlo —Kogami tenía una gran sonrisa en sus labios—, pero ¡Míranos! ¡Los dos iremos a China! —grito emocionado.
—Jóvenes, por favor apresúrense.
Ranma comenzó a dar rápidos pasos hasta llegar a correr en su dirección cuando fue detenido por unos guardias.
— ¿Y su boleto?
— ¿Qué? —dijo sin verlo a los ojos, seguía buscando con la mirada a la pareja detrás del hombre.
—Su boleto para subir, sin el no puede pasar al andén.
—Ah no, yo… lo siento —sacudió su cabeza entrando de nuevo en razón— Me equivoque —con sus manos en sus bolsillos comenzó a alejarse lentamente. De nuevo sus cuerpos se iban en direcciones contrarias.
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Para el joven Saotome aquellas conferencias eran como volver a la escuela, y seguía sin ser bueno en mantenerse despierto tras largas horas de pláticas. Como miembro de su reciente liga de gimnasios, y claro, como luchador, era invitado a varias conferencias, aunque las de salud eran las menos interesantes para él.
—Vamos Ranma, además esto puede ayudarte. No creas que soy tonto, sé que no sueltas ese frasco de pastillas.
Ranma frunció el ceño molesto. Desde hacía ya un tiempo había comenzado a tomar algunos analgésicos y aconsejado por luchadores de algunas competencias otras sustancias que lo hacían sentir "mejor".
— ¿Ranma? —sus pasos fueron más rápidos tratando de alcanzarlo entre la multitud— ¿Qué haces aquí? —dijo sonriendo.
— ¡Akane!, que gusto verte —la abrazo de la manera más natural, dejando que su cuerpo reaccionará como quisiese.
— ¿Qué haces aquí? ¡¿Y en China?! ¿Tienes alguna competencia? —realmente estaba muy emocionada.
—Si en unos días, pero antes nos invitaron a las conferencias ¿A ti también?
—Si, por parte del hospital, estoy aquí con…
—Akane vamos ya va a comenzar la… oh, hola —Kogami llego notando la presencia de Ranma muy tarde.
—Con Kogami, ¿lo recuerdas? —Ranma lo miro asintiendo tratando de contener su desagrado— cuando éramos estudiantes siempre íbamos a las conferencias y nos hospedamos en los mismos hoteles a nombre de la universidad, así era más barato —sonrió divertida, pero Ranma se congelo por un instante al recordar aquella discusión de hace años.
—Akane —el joven la volvió a llamar. Saotome sabía que significaba, ese tal Kogami estaba celoso, lo sabía, el mismo había usado ese tono posesivo tratando de que sonara a una petición para llamar su atención.
—Sí, vamos ¿A dónde irás tú?
—Ah… yo… —tartamudeo inseguro— es sobre algo de medicamentos, el uso de opioides o algo así.
— ¿En serio? Nosotros también, para el manejo en ortopedia. Ven, ¿por qué no vamos juntos?
—No, está bien, aún tengo que buscar a Takeshi. Vayan ustedes.
—De acuerdo, espero vernos después —se despidió yendo detrás de Kogami.
—Hey, aquí estas —llego dándole una palmada por la espalda— Vamos ya va a empezar.
—Y si vamos a otra. Hay una conferencia en unos minutos sobre conmociones y fracturas.
—Ranma, tú no eres doctor, te insistí en venir aquí para que sepas en que te estas metiendo al auto medicarte.
—Pero… pero está en chino.
—No te preocupes hay un traductor.
—Bueno pero… es más importante que sepa sobre los temas de fracturas. Y si algún día en el gimnasio alguien se lastima, o…—tenía que encontrar algo para zafarse de estar cerca de ellos— o si alguien da un mal golpe, debemos estar preparados.
—De acuerdo, iremos a esa—lo miro con recelo—. Con una condición. Dame el frasco —extendió su mano hacia él.
—No lo hare, sabes que estos viajes largos me dan dolor de cabeza.
—Dámelo.
—Te he dicho que no —le dio la espalda metiendo las manos a sus bolsillos—, anda ya, no seas exagerado.
— ¿Ranma? Quiero ver el frasco —exigió Akane detrás de ellos. No quiso escuchar su conversación, pero al voltear y ver a Takeshi, la joven Tendo regreso para saludarlo después de años sin verlo. Sin pensar que al acercarse oiría aquel detalle.
—No es nada —se giró un tanto molesto—, realmente es muy malo escuchar conversación ajenas ¿lo sabias? —a pesar de su fastidio sintió un cosquillo al verla de nuevo frente a él con el ceño fruncido.
— ¡Ranma! —el chico rodo los ojos dándole el frasco de sus pantalones. De inmediato Akane leyó atentamente la etiqueta.
— ¿Por qué estas tomado esto? ¿Quién te lo receto? —hablo rápidamente acercándose cada vez más terminando de puntillas para lograr encararlo— ¡Dime!
—Las tomo solo de vez en cuando, tranquila —con su dedo índice la alejo empujándola levemente por la frente—. Solo son para un par de dolores.
—Esto se vende bajo receta estricta para dolores fuerte ¡Y esto ni siquiera está a tu nombre!
—Te dije que solo lo hago de vez en cuando, me las prestaron, ahora dámelas —trato de arrebatárselas pero Akane fue más rápida. Con su pulgar destapo el pequeño bote tirando su contenido a la basura.
— ¡Akane no! ¡¿Qué hiciste?! —la joven Tendo lo vio con preocupación.
—Takeshi tiene razón Ranma, esto te puede ser hacer a… —no quería decirlo frente a todos a su alrededor, suficiente escándalo habían hecho ya— Si no es que ya lo eres.
— ¿Saben qué? Esto ya me aburrió, es mejor que me vaya.
—No, tu vienes conmigo— lo detuvo jalándolo del brazo, Takeshi solo se quedó quieto, después de conocerla en ocasiones le causaba escalofríos, sabía que era la única que podría controlar a Ranma—. Solo escucha por un momento, si realmente piensas que lo que dicen allí no aplica no en ti, no tendrás miedo de quedarte.
Ranma se dejó guiar a regañadientes, aunque muchas veces quiso levantarse de su asiento, su orgullo fue más fuerte, quedándose hasta el final.
—Gracias por escuchar Ranma, espero que…
Un pequeño grito se escuchó tras ellos y al girarse fue tomado por sorpresa tras el disparo de agua fría que salía con fuerza de un bebedero dañado.
—Lo…lo siento mucho señorita déjeme ayudarla —un hombre se acercó sacando un pañuelo para secarlo pero este solo se alejaba.
—Está bien, está bien no hay problema.
Akane se quedó quieta, parpadeando un par de veces.
— ¿Qué pasa? Parece que viste un fantasma —dijo con un tono ligeramente molesto.
—Es que… lo siento... Tenía tantos años sin presenciar algo así que lo había olvidado —lo siguió viendo causando una incomodidad en Ranma. Sin mencionar a las personas que caminaban alrededor de ellos.
—Ojala y esto también hubiera quedado en el pasado pero… sigo maldito.
—Creí que…
— ¿Qué había encontrado la cura? Pues no —comenzó a caminar a los elevadores sosteniendo sus pantalones para que no cayeran—, pero encontré un par de trucos. Shampoo me ayudo a encontrar a los hombres que le vendieron el jabón hace años. Y me mantengo en contacto con el guardián de lo que fueron la fosas por si hay alguna novedad. Pero aun nada —encogió sus hombros restándole importancia pero Akane pudo notar su aura afligida.
—Vamos, subamos a la habitación conseguiré agua caliente —presiono el botón para llegar a su habitación.
—No te preocupes, tomare un taxi para llegar al hotel en el que me hospedo.
—No digas tonterías, no puedes andar con esa ropa te queda enorme. Realmente has… crecido —dijo un poco sonrojada.
—Tu compañero no se molestara.
—Anda ya.
Juntos subieron al elevador en silencio hasta llegar al piso correspondiente.
—Fue solo un descuido generalmente no pasa —soltó hablando con rapidez. En el fondo estaba avergonzado pues no quería que Akane lo dejara de ver como un hombre—, pero empaque mal y traje el jabón que no era. De igual forma ya conseguí uno nuevo, aunque no me esperaba esto.
—Ya veo. Debe ser peligroso si sucede en medio de una pelea —abrió la puerta invitándolo a pasar.
—Pocos lo saben, así que sí. Sería muy raro —se sentó en la barra de la pequeña cocina, que realmente solo eran estantes con un mini refrigerador, un lavamanos y una cafetera eléctrica.
—Toma —después de unos minutos le dio la cafetera sintiendo el calor del líquido a través del vidrio.
—Gracias —Ranma miro la cara sonriente de Akane sonrojándose de inmediato— ¿Qué?
—En serio es increíble.
—Basta —frunció el ceño. El también había olvidado lo que en un principio era su más grande deseo, convertirse en un hombre completo, no solo por él, si no, por ella. No quería sentirse un fenómeno frente a Akane.
—Para mí… con maldición o no, siempre serás Ranma y con eso basta —contesto como si supiera el conflicto mental en el que se encontraba. Tan solo la escucho haciendo una leve mueca de lo que parecía ser una triste sonrisa.
—Ahora vuelvo —se encamino al baño para volver a su forma masculina, pero se detuvo un momento al ver su reflejo en el espejo, analizando su brillante cabello rojo y sus finas facciones. Deteniéndose en la oscuridad de sus ojos azules.
"Siempre serás Ranma y con eso basta"
Al recordar sus palabras sintió una opresión dentro de él llevando sus manos al corazón tocando el volumen de su pecho, inmediatamente vertió el agua sobre su cabeza.
Aun con la toalla en su cabello húmedo salió mostrándose un poco más animado— Ya que aún falta mucho para que regreses a Japón ¿Qué te parece si practicamos un poco? Podemos ir al gimnasio donde estoy entrenando.
—No lo se… digo, me gustaría, pero ¿no te meterás en problemas?
—Claro que no, además iremos cuando no haya nadie.
—Bueno… las conferencias terminan mañana. Y tengo que trabajar al día siguiente así que…
— ¡Bien! Ya está, será mañana.
— ¿No me escuchaste? Mañana son los últimos temas.
—Sí, mañana puedes faltar y podremos ir a entrenar —sonrió— vamos Akane no seas aburrida. La Akane que conozco nunca desperdiciaría una oportunidad de entrenar con el gran Ranma Saotome.
—Eres un engreído —rodo los ojos, aunque sonreía divertida.
—Vamos Akane, acepta.
Akane lo miro dudosa —Podríamos ir al terminar la conferencia.
—Sería muy tarde, será temprano ¿de acuerdo? antes de que abran y lleguen todos los demás al gimnasio y después podrás regresar —la miro suplicante, para después escuchar un suspiro de derrota.
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Eran casi las cinco de la mañana cuando Ranma entraba junto a Akane al silencioso gimnasio. Parecía sacado de una película de terror, solo se escuchaba el eco de las puertas al cerrarse y alguna gotera a lo lejos de una de las regaderas.
— No hay nadie.
—Vendrán después de las seis, así que tenemos poco más de una hora. Vamos a calentar —Akane asintió.
—Después de la pelea, ¿te iras a Japón?
—Sí. Bueno tenemos que ir a Corea después para una conferencia de un nuevo torneo que se está preparando.
—Vaya —Akane sintió una alegría en su pecho, estaba muy orgullosa de él pero no sabía cómo expresarlo.
Después de unos estiramiento y practicar algunas katas que Ranma la reto a hacer (como burla de que las había olvidado) se vieron de frente a un par de metros haciendo una leve reverencia. Ambos se pusieron en posición de combate pero fue Akane la primera en atacar.
Se abalanzó contra él con un par de puños dirigidos al rostro, sin embargo Ranma los esquivaba sin problema. Después combino su puño con patadas laterales haciéndolo retroceder para evitarlas.
—Vinimos a entrenar Ranma ¡atácame! —se lanzó dando un salto hacia él.
Pero sin saber qué movimiento haría Ranma la sujeto de la cintura y justo en ese momento Akane giro llevando sus piernas al cuello de su oponente, cruzando sus pies para atraparlo. Él se inclinó un poco para quitársela de encima pero Akane ejerció presión haciéndolo girar sobre su propio eje cayendo de espalda. Sin soltar el agarre del cuello tomo su mano estirándola sin soltarlo.
— ¿Ya te vas a defender?
—No vas a lograr que te… —se detuvo al notar que ya no podía respirar.
—Vamos Ranma, sé que te puedes soltar — Akane comenzó a reír.
—Tu… te lo buscaste —subió sus piernas para dar una vuelta hacia atrás obligado a Akane a mover su posición, aflojando un poco el agarre, lo que aprovecho para soltarse e inmediatamente ambos se pusieron de pie.
La joven Tendo volvió a atacar, este bloqueo su golpe y comenzó a lanzarle algunos puños a ella quien los esquivaba agachándose. Hasta que tuvo una oportunidad y le dio dos golpes con su pierna, una en las costillas y otro casi llegado a su cabeza de no ser porque la había bloqueado.
Volviendo a estar en posición la chica trato de darle un golpe alzando su pierna directo a su cara, pero Ranma la detuvo para después retirarla sin medir su fuerza haciéndola casi caer, deteniéndose un segundo preocupado. Akane se dio cuenta de su distracción y con su otra pierna lo golpeo por detrás de la rodilla. Ranma se agachó un poco tras el golpe notando la sonrisa de Akane, de verdad se estaba divirtiendo.
Pero no espero mucho cuando él deslizo su pierna por las de Akane cayendo de espaldas. Sintiendo su cuerpo sobre ella se cubrió con los brazos y espero por unos segundos hasta retirarlos lentamente.
— ¿En serio creíste que te iba a atacar en esta posición? —Akane no había bajado la guardia, estaba dispuesta a contraatacar y zafarse dándole la vuelta—, eres rápida. Creí que ya no practicabas.
—Voy en mi tiempo libre a un gimnasio cerca del departamento —con la fuerza que caracterizaba a sus piernas subió una de ellas a la cadera de Ranma girando para posicionarse arriba de él.
Ranma solo la miraba embelesado —Que bien.
—Vaya, vaya Saotome derrotado por una chica —entro un hombre riendo animadamente.
Ranma sin aviso empujo a Akane cayendo de lado bruscamente.
—Oye —se quedó.
—Oh, lo siento —la ayudo tomándola de la mano.
—Perdona al chico, es un idiota con las mujeres.
—No molestes. Nosotros ya nos íbamos —comenzaron a caminar mientras que Akane se despedía cortésmente. Casi al salir el luchador volvió a llamarlo.
—Adelántate ahora voy —la chica asintió, fue hasta que la vio salir que se atrevió a hablar— ¿Las conseguiste?
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Después de cambiarse Akane esperaba afuera del lugar tratando de ocultar el sonido de su estómago.
—Listo, ¿por qué no vamos a comer algo?
—Tengo que regresar.
—Anda, ¿sí? Por los viejos tiempos.
Akane sonrió nostálgica —Está bien. Pero no ahora, debo ir al hotel. Ayer por la noche me ofrecieron ayudar como traductora para unos estudiantes.
—Bien, entonces dime a qué hora termina y pasare por ti —Ranma Saotome no era conocido por rendirse, tenía que conseguir unas horas más junto a ella.
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Por la noche en uno de los callejones de la capital después de buscar algún lugar para comer encontraron un izakaya el cual fue perfecto pues no querían estar en algún lugar tan formal como un gran restaurante.
Iluminados por los letreros se adentraron pasando por los noren de la puerta.
—Cuando te escuche discutiendo con Takeshi, en serio me asuste.
— ¿Por qué? —se tomó de un trago el pequeño vaso de sake.
—He visto a personas que realmente terminan mal, no quiero que eso te suceda.
—No es algo que quiera, sé que está mal pero… algunos golpes me han comenzado a cobrar factura.
— ¿Es por tu pierna?
—No, gracias a ti eso no fue nada, pero sabes que he tenido un par de buenos golpes. Además… al inicio estuve en peleas que no eran precisamente las más legales, no había reglas de golpes ni nada y en serio algunos tipos estaban locos. Así que no me importaba y desquitaba también mi enojo con ellos.
—Nunca me contaste sobre eso.
—No es algo de lo que me sienta orgullo como artista marcial, pero tenía que hacerme notar, incluso en esos lugar hay personas del medio buscando al próximo peleador.
Akane escuchaba atenta sus palabras, siempre había querido que Ranma le tuviera confianza y le contara sobre todo lo que el sintiera, sin embargo siempre le ocultaba algo, como su niñez con su padre, algunos sentimientos sobre su madre y ahora aquellos años en los que estuvieron separados.
— Mi doctor me receto un medicamento después de una de mis lesiones de cadera, solo por un tiempo. Y cada vez que me dolía algo se me hizo fácil tomarlas, luego aparecieron los dolores de cabeza.
—Y seguiste tomándolas.
—Sí, me hacían sentir mejor. Después de todo tampoco soy el único.
—Debes dejar de tomarlas Ranma, puede ser contraproducente. Has tenido síntomas de…
—Calma no soy un adicto.
—Aun así, me preocupa.
—Pues no lo hagas, estoy bien —Akane lo siguió mirando con preocupación mientras pedía otra botella de sake— Pronto cumpliremos 10 años de conocernos, ¿lo había notado? —soltó de repente, la chica parpadeo cayendo en cuenta que en un par de semanas se cumpliría un año más de conocerse.
—Es cierto —suspiro—. No es una fecha que se olvide, un panda y una chica pelirroja llegando al Dojo.
—Sin mencionar la noticia más importante —Akane le miro confundida— Que serias mi prometida.
La joven Tendo se sonrojo, hacía mucho que no escuchaba esas palabras, era cierto que ya no había pensado mucho en su pasado pues ambos habían seguido adelante, pero después de tanto tiempo ¿Había aun un nosotros? Pensó.
—Bueno no importa el tiempo que pase, seré feliz de verte cuando nuestros caminos se crucen.
—A mí también me hace feliz verte Ranma.
Tal vez aquellos nudos no desaparecerían por si solos, pero trabajarían en perdonarse entre ellos y sobre todo a sí mismos para que aquel hilo rojo que los unía dejara de tensarse. Ambos chocaron sus vasos mientras sonreían sintiendo un cosquilleo cuando sus meñiques se acercaron.
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Continuara…
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Buenos días, tardes o noches, ¿Cómo han estado? No puedo empezar con otra cosa más que agradecimiento para quienes leen y comentan este pequeño fanfic y también a quienes no lo han hecho pero pasan a leer o le han dado follow.
Muchas gracias a: vanesa112,Benani0125,arianne luna, Sandy, Alexandraaa417, Lelek An3li, Guest, nancyriny quienes han comentado en el capítulo anterior, me alegra mucho leer sus opiniones.
Nos leemos pronto...
