Las
Consecuencias
por Elsa Gabriela
¡¡HOLA!! POR TODOS LOS CIELOS, PERDONENME. UN MILLÓN DE DISCULPAS A TODOS LOS QUE HAN ESPERADO COMO... MUCHOS MESES. MEREZCO LA MUERTE PORQUE LOS E DEJADO EN UNA INTRIGA TOTAL. OMG. TODOS UDS. MERECEN SABER QUE A OCURRIDO...
Veran...
primero que nada, no tuve inspiración por un tiempo y mucho de lo que escribi no me agradaba del todo.
segundo, mi internet se murio por dos meses... ¬.¬
tercero, cuando termine de escribir mi fic y me gustara a la perfección... no me dejaba subirlo
cuarto, cuando por fin pude subir mi fic, tenía mil arreglos por hacer, pero PUDE
Así que me disculpo ante todooooos los que han seguido esta historia y también a aquellos que han dejado un review en espera de que uplodeara pronto mi historia. OMG perdoooon! enserio, perdón. Incluso ahora no se si pueda contestarles a todos aquellos que me han firmado en la forma tradicional... así que colocare todos sus nombres, y en el prox. capitulo les respondere...
A las siguientes personas les dedico este capítulo... ¡¡GRACIAS!!
papallona
seshoumaru.forever
carmen
Eva
Estrella-Syriana
Karla
Jimena-Chan
Shikatema
Dulce
(gracias x firmar dos veces )
ks (omg! gracias gracias tmb!
)
simon fuchi
notori
Ai-Chan4
Kaz
Alba
Zg13
galatea080
kittygaby
Anais
tomoeandikr
Nanacss
blacksilvergirl
evahigurashi
Vampirestar
jennifer-seshoumaru
inugran66
Safiro-Chan
Ahora si... PERDONENME y espero DISFRUTEN este capítulo que tanto me esforze por HACER!
POR CIERTO...
palabras ) DEMONIO Inuyasha
Palabras HUMANO Inuyasha
¡Perdon por la confusión anterior!
¿No
es hermosa?
(No.)
¿Verdad que su piel es
cálida?
(No.)
¿Acaso su voz no es tan
suave como el canto de un pájaro en la mañana?
(No.)
¿La
deseas?
(No.)
¿La buscas en las noches para
satisfacer tus necesidades sexuales?
(No.)
¿La
amas?
(No.)
Entonces¿por qué sigues
aquí?
(Por que estoy unido a ti.)
Suspire, y envíe a aquel demonio al fondo de mi ser. En las oscuridades de mi espíritu. Su mala actitud, y falta de apoyo a mi decisión de esposa comenzaban a hartarme. Cada noche, en la que intentaba buscar consuelo en sus brazos, el aparecía e impedía a mi cuerpo llevar aquella actividad acabo.
Por su culpa, la que una vez me amo, comenzaba a dejar de hacerlo. Incluso me amenazaba con irse con el malvado y cobarde de Naraku si no visitaba nuestro lecho, por lo menos, una vez al mes. Y esa vez solo podía ser llevada acabo la noche de luna nueva, en la que mi ser humano sale al mundo, en ese preciso momento, el demonio en mí dormía, y esperaba su salida para vengarse de mi por llevar tal sagrado ritual con ella.
(Ella
no me merece.)
Entonces, deberías de irte.
(Estoy
ligado a ti, consígueme la Perla y jamás volveré
a molestarte.)
Sabes bien que tal objeto esta en manos de mi
rival.
(Mátalo.)
Es demasiado poderoso.
(Tienes
una sacerdotisa a tu lado, úsala.)
¡Jamás!
Ella no es un objeto, es mi querida.
(Por esos pensamientos,
jamás llegaras a ser poderoso.)
Usualmente, nuestras platicas terminaban en u pleito. Una lucha continua sobre quien debía de dominar a quien o sobre como tratar a la gente que nos rodeaba. A mi me decía que a mi amante debía usarla a mi favor, y mis amigos: Sango, Miroku, Shippou y Kirara deberían de ayudar si estaba en ellos hacerlo, y si su corazón lo dictaba de tal manera.
Tú
favoreces a mis amigos, pero no a la que es nuestra mujer.
(Lo
hago porque ella no es mí mujer.)
Quieres decir¿que
si estuviera con la otra, estarías tranquilo?
(Eso
mismo.)
Pero yo no la amo a ella.
(Y yo no amo a la que
has escogido.)
Casi
siempre él se llevaba la victoria en nuestras discusiones. Y
me dejaba con un mal sabor de boca en mi interior, aquel amargo de la
derrota. Y la impotencia de saber que sus palabras eran ciertas.
Yo solo quería estar unido con el, como toda nuestra vida lo habíamos estado. Eran raras las discusiones entre nosotros de pequeños, pero ahora que he crecido, y si se puede decir, casado con una mujer, que no es de su gusto, los insultos son más notorios.
(Eres
un imbécil. Solo tú te casas con ella.)
¿Que
tiene ella de malo?
(Todo.)
Me reclamaba constantemente de sus fallas, y hacia burla eterna de sus errores. Incluso cuando estos ocurrieron años atrás...
(¿Recuerdas
la vez que se tropezó y cayó en nuestros brazos?)
¡Por
supuesto que lo hago¿Que tiene?
(Que solo ella cae
de esa forma. Por lo menos pudo haberle despistado.)
¿De
que hablas?
(Ella no se cayó inocentemente, se
infligió la caída. Y tu, patético ser, caíste
por sus trucos.)
¡Truco alguno no hubo en nuestra
relación!
(Oh, pero si los hubo. Solo que tu te
niegas a verlos.)
Desde caídas a comentarios, incluso enfermedades, él me reclamaba de mi matrimonio con tan débil ser, cuya única ventaja eran sus poderes espirituales. Pero el problema verdadero, era que el estaba enamorado de otra.
¿Tu
amas a la que una vez fue, verdad?
(Sería tú
si lo negara.)
¡Pero ella ya no esta aquí!
(¡Oh,
claro que sigue en estas tierras! Es solo que tú no me dejas
ir en su búsqueda.)
Creo que por algo te lo niego,
estamos unidos con otra mujer.
(¡Tu lo estas! Yo
jamás acepte tal cosa por mía.)
No seas
mentiroso, bien que disfrutaste del acto.
(Se llama
fingir.)
Si tu dices...
(Yo lo digo, fue la Noche
de los Amantes, por lo tanto es correcto fingir.)
¿La Noche de los Amantes? Ojalá supiera yo que es aquella extraña tradición de los demonios. Pero como no soy uno, no podré saber. El que comparta cuerpo con uno de ellos, no implica que yo sepa todo de su cultura, tan extraña y exigente.
Si
te dejó ir en su búsqueda... y no la
encuentras¿aceptaras a la que ahora es nuestra?
(Probablemente
muera primero.)
¡Pero eso es imposible! Estamos
unidos... y yo la amo.
(Puedes matarme sin matarte a
ti.)
¿Como?
(Tienes que conseguir una
flor. Sango probablemente la conozca. "Wakareta", así se
llama, y como su nombre lo indica nos separara. Pero, no nos separara
de cuerpos, sino de alma. La mía se ira al otro mundo, y la
tuya permanecerá en este cuerpo.)
¿Técnicamente,
tu mueres?
(Si. Ya no me escucharas en tus cabeza, ni
cambiaras de personalidad al disgusto o enojo, tendrás el
control de tus emociones, como siempre quisiste tenerlo.)
¡Pero
tu y yo siempre hemos estado unidos!
(Ya no más. Si
continuo contigo después de ver algo que no quiera ver, solo
arruinare tu existencia. Pues yo no quiero tocar esa cosa que tu
llamas mujer, y tu serás infeliz cuando ella se vaya por mí.
No tendrás a quien recurrir, pues Sango y ellos estarán
sufriendo a manos de Naraku.)
¿Como sabes todo
eso?
(Secreto de demonios. Trucos para saber el destino de
nuestros amigos, enemigos o nuestros territorios. No se con exactitud
donde esta ella. Pero se bien que reside en un castillo al norte de
aquí.)
Te dejare ir, pero cuando sepas la verdad que
existe, buscaras la flor, regresaras a este lugar, y te despedirás
de mí.
(Trato hecho.)
Gracias.
(Déjame
ir)
Me acercó a la que amo, y rodeo su pequeña cintura con mis brazos, la aprieto, ella ríe, e inhalo su aliento... la quiero tanto, que me duele el simple hecho de alejarme de ella por unos días.
-
Mi otro ser desea ir en busca de ella.-
- ¿Ella?
- Si.
Partiré mañana, espero regresar dentro de una semana.
-
De acuerdo, si esto nos permite estar juntos sin interrupciones, y el
poder disfrutar de nuestro cuerpo sin peleas internas, entonces
vete.
- Gracias, mi amor.
- Solo prométeme que
volverás.
- Lo juró.
Me alejo de ella, con una mirada llena de amor y planes para el futuro. Nuestros dedos hacen, en vano, un intento de seguir unidos, en ese cálido abrazo que tranquiliza mis hormonas... pero se que debo partir. Entonces, giro mi cara y con mis ojos llenos de determinación, dejo que mi demonio tome control de mis acciones y emociones. Y entonces, yo me pierdo en el mar de sentimientos y recuerdos, para que él termine su misión. Y yo pueda ser feliz. Al lado de la mujer que siempre he amado... amor que ella corresponde con gran fervor.
Volveré... Kikyo.
xXxXxXx
¡Por fin! Tengo el control sobre este cuerpo. Soy libre de hacer lo que plazca. Soy libre para buscarla, rescatarla y volver a sentir su perfecto cuerpo en mi brazos. Siempre la he querido, pero mi otro ser me impidió ir con ella, correr a sus brazos y besar sus labios... tan rosados y sonrientes. Su mirada, con aquella chispa de desafío, siempre cautivo la mía, y desde el fondo de mi ser... anhelaba poder tocarla y hacerla mía. Porque ella es mía.
Mía
Ningún demonio o humano la alejara de mí. Pues yo se que ella me ama. He visto sus mirada llena de amor y deseo prohibido al verme, he sentido sus brazos en mi cuello, sus lagrimas en mi hombro. La he visto sufrir por culpa de aquel humano tonto que habita en mi interior. Y cada vez que eso pasaba... yo solo quería regresar el tiempo, e impedir que tal tonto acto fuese llevado acabo. Pero no se puede tal cosa, y me tenía que conformar con discusiones infinitas y acumulaciones de odio a mi otro ser. A la mitad con la que he vivido toda mi existencia y compartido cuerpo.
- Pronto volveré a tu lado...
Murmuró al aire, intentando, de alguna forma, que este llegue a sus orejas y le permita sonreír y brillar de esperanzas. Porque supongo que ahora esta triste, esperando a que su caballero en armadura de plata (yo) llegué a rescatarla de la depresión que día a día la ataca desde aquella noche... "La Noche de los Amantes". Tradición de los demonios, que yo tan pocas veces recuerdo su significado.
Creo que mi padre dijo que era la noche para estar, por última vez, con tu amante. Era el paso final para el matrimonio... era el paso que cualquier demonio, hombre, debía de llevar acabo para ser un demonio de verdad. Y no solo en apariencia y nombre. Y aunque yo sol sea un híbrido... conozco la cultura y costumbres de mis ancestros... aunque muy vagamente las recuerdo, pues mi padre me las inculco antes de fallecer y dejarme a mí, y a mi medio hermano atrás.
¡Oh! Medio hermano... Seshomaru. Hace mucho tiempo que no pienso en él. Su nombre, su mirada fría y calculadora y su manera tan perfecta de ser, no habían invadido mis pensamientos hasta ahorita. No se porque... jamás había pensado en ella y en él de forma tan seguida y repentina. Y mucho menos de forma junta. No creo en casualidades... o señales.
- ¿Donde estas?
Preguntó a nadie en particular. Los demonios a mi alrededor me ignoran. Soy alguien inferior a ellos; los humanos me temen, por el simple hecho de ser distinto. Nadie me puede aceptar, nadie puede ver que debajo de esta débil piel, soy un demonio como todos los que habitan esta región y que puedo a llegar a ser peligrosos si me lo propongo.
Pero nadie es capaz de ver más haya, nadie como ella era capaz de hacerlo. Por eso la quería, pues aceptaba a cualquier persona, y veía más haya de lo posible, tenía una mente abierta y un corazón tan noble y delicado pero tan resistente como el acero.
Ella es simplemente espectacular y única.
Y yo solo quiero besarla, abrazarla... tocarla, probarla... hacerla ver que soy un demonio capaz de muchas cosas, y no solo un ser inmaduro... incapaz de decidir entre ella o su antepasado.
Su antepasado... ¡Ah como la detesto! Jamás pude llegar a amarla. Para mí era solo alguien mas, una sacerdotisa que se aventuraba a lo prohibido y que arriesgaba todo por mí ser humano. Ella era una persona tonta, y por más calculadora que ella quería parecer... jamás podría calcular el lío al que se expondría al enamorarse de un ser con dos personas.
Porque eso es lo que soy.
Soy un ser híbrido. Mitad humano, mitad demonio. Dos almas, un cuerpo. Soy la consecuencia de la unión de una humana y un demonio. Un lord y una princesa. Dos razas... dos distintas creaciones... dos seres que jamás debieron de ir en contra de las leyes de la naturaleza. Pues de no haber sido así, yo hubiera tenido mi propio cuerpo, y hubiera sido libre de amarla. De querer su pureza.
Y probablemente no tendría que sufrir, como ahora, de su antecesora, aquella mujer que no es mujer. Pues ella murió hace cincuenta años, y la que ahora vaga este planeta es un cuerpo de barro y huesos, con una parte de su esencia, de su alma... la cual es de la joven que conquista y domina mi corazón.
- ¡¡¡La necesito!!!
No puedo evitarlo. Cada vez que pienso en ella, todo a mi alrededor se detiene y parece insignificante. Las cosas se ven distintas sin ella. Quiero tenerla a mi lado... quiero saber que es mía...
Mía
de querer.
Mía de amar.
Mía de poseer.
Continuo mi camino. Sigo corriendo hacia el norte. Mis sueños me han guiado hasta este lugar... no se donde sea. No creo reconocer las tierras. Pero cuando encuentre aquel palacio donde la vi a ella, sabré que la encontré. Y que todo estará bien. Pues en mi premonición estaba triste y veía constantemente hacía el horizonte. No se en que pensaba... pero supongo que tenía que ver conmigo.
He de suponer que ahora ustedes quieren saber sobre este extraño poder que yo poseo. Pero no es tan extraño, pues todo demonio carece de él. Pero no todos desean usarlo. Este poder nos permite conocer nuestro futuro, el de nuestro enemigo o terreno. Pues en un mundo noble, entre más es mejor. Y este don ayuda mucho... aunque claro, debes de saber usarlo para no cruzar destinos y confundirlos... lo cual te llevaría a tu derrota, en caso de llegar a hacer tal cosa.
Yo pocas veces utilizo mi don, pero esta vez lo hice para saber de ella. Y conocer su estado... pues al día siguiente, el día en que fui por ella a su hogar, no estaba... y su familia solo podía pensar... ¿Donde estará? Ya que ellos me comentaron que había regresado a esta época en la noche, la misma noche los Amantes.
... ¡Espera!
Eso quiere decir que me haya visto con Kikyo.. pero, no. Si hubiera hecho tal cosa, hubiera vuelto a su hogar. Probablemente vino de visita con Sango... pero ella tampoco la a visto, ni los demás. ¡Demonios!
Ahora ven porque utilice mi poder, porque necesito saber como se encuentra, y donde se localiza. De no haberlo hecho, probablemente jamás hubiera logrado dar con su paradero.
Así que, mientras yo pienso en que diré al verla, veo el paisaje cambiar. Del oscuro y tenebroso bosque, a un campo repleto de flores de todos colores, animales de todo tipo y aromas placenteros.
El cielo comienza a oscurecer. Algunas estrellas se pueden ver, y la luna reemplaza al cálido sol. De esa forma, la noche se torna fría... y yo, en vez de preocuparme por mí, me preocupo por ella... la mujer que amo y espera mi regreso.
- Ya voy por ti, amor mío.
Aceleró mi paso, cuidando de no tropezar y retrasar mi llegada. Puedo ver un edificio a lo lejos, pero no estoy seguro de que sea el de mis sueños... pues en este Japón, donde los ricos hacen y construyen... cualquier palacio pasa desapercibido si no es tuyo.
- ¿Donde estas, pequeña?
- Te necesito. Ven a mi lado. Besa mis labios. Controla mi rabia. Ayúdame a salir adelante. Ven. Vuelve.
- Nos veremos luego, señor Seshomaru.
¡¡¡¡Que demonios!!!!
Choco contra un árbol, lo cual detiene mi corrida. Miro a mi alrededor, y veo a mi medio hermano... con una mujer a su lado, la cual carga un bulto, despidiéndose se una pareja ricamente vestida. En la noche, el oro y plata de sus trajes deslumbran más que nada, y atraen la atención de aquellos que no tienen ni para comer un día.
- Entremos, querida. Esta haciendo frío y esto puede dañar al bebé.
- Tienes razón, amor.
Tienes razón... yo conozco esa voz. Pero... ¡no puede ser! Ella es mía, ella me estaba esperando. Ella me esta buscando, ella me AMA.
Esto es un error.
Digo yo, para intentar calmar la furia que existe en mi interior. Primero debo de investigar, pues de verdad dudo que mi dulce y bella mujer este con ese frío demonio... que es, por cierto, mi medio hermano.
Salgo de los árboles, me escondo en la noche, y arrastró si es necesario. Cada vez me acercó más y más al palacio, y entonces ... cuando la luna que estaba oculta tras las nubes, ilumina el castillo, me dan unas tremendas ganas de gritar y maldecir a todo el mundo.
Es el Castillo de mi Premonición.
Es el Castillo de mi medio Hermano.
Es el Castillo donde ella esta...
¡¡¡No!!!
Enojado exclamó, no puedo guardarla más. Es demasiado el odio que siento.
- La a de tener bajo algún hechizo... para poder tener esta espada.
Cualquier consuelo es bueno, por más infantil que sea. Por el momento, solo quiero creer que mi bella dama esta bajo el efecto de alguna droga. Necesito creer eso para que mi corazón no se haga pedazos.
- ¡Vayamos a la cama!
Escucho su alegre voz decir. Mis puños se tornan blancos de las ganas de entrar y aniquilar a Seshomaru.
- Marchemos, querida.
Y juntos, como pareja de novios, caminan a lo que es su habitación. La cual es deslumbrantemente grande, ricamente decorada y con gran cantidad de velas en ella, lo cual da a la recamara un aspecto romántico. Las cortinas están bajas, pero quedó un pequeño hueco, que esta en el balcón, que es de donde yo estoy viendo con gran furia en mi interior.
La veo caminar, y sentarse frente a un espejo, se remueve una pesada corona, y quita el maquillaje de su rostro, rozando una mejilla y ella hace una expresión de dolor y suelta un pequeño gemido.
- Eso fue por mi culpa... lo lamento.
Seshomaru, que la miraba con gran curiosidad, inca rodilla en tierra, tomando sus manos entre las suyas y besándolas lentamente. Luego la mira a los ojos y pronuncia aquellas palabras, mientras sus dedos se acercan al arrea que a ella duele, y un pequeño resplandor celeste sale de su cuerpo.
Me he asegurado que aquel incidente no provoque más daño al ser tocado. Pero, me disculpo de nuevo por el temor que te infringí en ese tiempo, amada mía. Permíteme repararlo...
Ella sonríe. Solo así. Pero en su mirada hay tantos sentimientos como nubes en el cielo. Y entre ellos esta el amor, el perdón y el deseo... el no duda un instante, levantándola del taburete donde se encuentra sentada...
- Te amo, Aome. – el murmura mientras inhala su esencia. Mi esencia.
- Y yo a ti, Seshomaru. –ella responde tímidamente. Aferrando su cuerpo al suyo. Mi cuerpo.
Los dos intercambian unas cuantas más palabras, pero yo no soy capaz de escucharlas. Se las vociferan a los oídos en forma de un susurró, y yo que no soy más que un vil espía, tengo no honor en poder entenderlas.
Volteo mi cara unos instantes, observando la luna rodeada de estrellas. Las nubes paseándose tranquilamente, como si no tuvieran objeción alguna al acto que se esta llevando a cabo.
Escucho una pequeña risa que capta mi atención de vuelta a la ventana. Y veo como el la besa y ella responde, con un amor que yo jamás creí que ella tendría en su interior... aún más grande que el que profesaba a mi persona. Sus cuerpos se acercan y ella complacida se entrega a sus ardientes caricias y sonríe de forma sensual mientras explora su cuerpo. Yo los continuo viendo, con la boca abierta, pero no por sus acciones, sin porque es ella la que esta a su lado. Por que ella esta feliz, y porque no existe hechizo alguno que la este controlando...
Quiero asesinarlo, a él en el instante, pues lo que esta ocurriendo no puede ser, ya que Aome es mía y no de él... mi medio hermano.
-
¡Seshomaru! – da un pequeño exclamo mientras el la
coloca sobre la cama, removiendo sus vestimentas y colocandose sobre
ella.
- ¿Que haces? Vengo de dar a luz.
- ¡Ah,
amada mía! El bebé requiere de un hermano... o hermana.
Y la besa para callar sus posibles protestas o respuestas a sus comentarios. Giró la cara para evitar ver el momento pero puedo escuchar todo movimiento. Mi cara se pone roja y los astros se esconden tras una nube, como si ellos mismos quisieran otorgarles ese momento de privacidad...
- ¡Te amo, Aome!
- Y yo, te amo a ti... Seshomaru.
Se intercambian un beso apasionado, antes de irse a dormir. Ambos duermen abrazados, con sus cuerpos desnudos acurrucados el uno con el otro. Y están tranquilos, están contentos.
Ellos son felices.
Mi mente vocifera una y otra vez. Grandes cantidades de sentimientos negativos brotan por mis venas. Deseo entrar en el palacio, romper las puertas, interrumpir su momento de ensueño, y llevarme a la mujer que amo lejos de sus brazos.
(Eso es algo que puedo hacer... seré lo suficientemente cuidadoso como para que no se de cuenta o despierten.) En mi mente se formula un plan malvado, el cual conforme avanzó en el césped... va tomando forma.
- Aome... tu siempre has sido mía.
Con esas palabras entró por la puerta principal del castillo. Forzando la puerta y dejando inconsciente a todo sirviente que cruce mi camino, escucho murmullos a mis lados y en un abrir y cerrar de ojos aquellos que hablaron caen al suelo, igual que las hojas en otoño.
Los pasillos se vuelven familiares, y poco a poco imágenes de mi infancia aparecen en mis recuerdo, y un sentimiento de nostalgia me invade, pues aquí solía vivir mi padre.
De pronto me siento como un invasor, un extraño en una casa tan familiar para mi, y entro en la primera puerta que encuentro, para apaciguar aquellas extrañas sensaciones que se apoderan de mi consciente.
¿Porque me esta pasando esto? No puedo distraerme, no ahora. Tengo que recuperar a Aome de las garras de aquel bastardo, de aquel que es mi hermano. El no tiene derecho de tocarla y mucho menos de besarla. Aome es mía, solo mía, así que no puedo permitirme el lujo de sentir estos sentimientos, no aun.
Camino por el cuarto, hablando solo en voz alta, y entonces me doy cuenta que no estoy solo y ahí una segunda persona en esta habitación que se encuentra cubierta por la oscuridad.
- ¡¿Quien esta ahí?! – exclamó yo.
Pero no hay ruido alguno o voz que responda mi llamado, y entonces pongo a buscar, utilizando mis instintos de demonio para ver quien se esconde en las sombras.
Pero en vez de encontrar a un sirviente metiche o un bandido escondido –dispuesto a robar la casa – me encuentro con una cuna, donde ahí una pequeña criatura que me observa con sus grandes ojos café. En ellos puedo ver el miedo pero también la fascinación.
- Hola... –
Como un tonto digo, e intento tocarle su pequeña carita, tan suave y de color pálido. Pero ella se esconde más en su camita y rompe en un llanto cuando intento acercarme más a ella.
- Tranquila, soy tu amigo, puedes confiar en mi.-
Pero la bebé no me hace caso y continuo su fuerte llanto, la tomo y cargo en mis brazos, dispuesto a arrullarla para hacerla volver a dormir, pues puede despertar a alguien y esa persona alertar a mi medio hermano o a mi hermosa amada.
- ¡Deja en ese instante a mi hija! –
Demasiado tarde. Una voz detrás de mí me ordena. Pero no me puedo mover, me encuentro pegado al suelo, pues yo reconozco bien aquella voz... y las palabras de mi hija, me tienen en un estado de shock...
No
puede ser...
No es posible...
No es verdad esto...
- Te e dicho que la dejes en paz. Date media vuelta y puede que te perdone la vida, pero deja a mi hija. Y no se te ocurra hacerle daño que tu puedes salir lastimado.
¿Su hija?
¿Mi amada tiene un hijo?
- ¿Que esta pasando aquí? – escuchó la voz autoritaria de mi medio hermano, pero aún así no puedo darme vuelta y enfrentarlo.
- ¡Ese ser tiene a nuestra hija! – esta desesperada, y puedo escuchar su voz rompiéndose, tiene miedo y las lagrimas no tardan en hacer presencia.
El bebé que tengo en mis manos...
¿Es el hijo de Aome y Seshomaru?
- ¿Esta niña es suya? – encuentro mi voz, pero no suena del todo mía, pues sigo invadido por el asombro. Lentamente me doy media vuelta y los enfrento, y entonces Aome para de llorar y su hermosa mirada, que tanto adoro, se llena de sorpresa y un gran rencor. Y al mirar a Seshomaru no veo otra cosa que su deseo de aniquilarme.
Me acerco a ella, e inclino para poder alcanzarla... y entonces, dejó a la pequeña que deja de llorar al saber que su madre esta cerca y que pronto la tendrá en sus cálidos brazos... que en un tiempo me abrazaron a mi.
- ¿Que haces aquí? – Seshomaru demanda una respuesta, pero el no a contestado a mi pregunta, y no puedo evitar creer que aquella hermosa niña que reposa en los brazos de mi amada sea mía.
- Contesta mi pregunta... y yo contestare la tuya.
- Si tanto quieres saber, es nuestra. Ahora dime¿que haces aquí?– El responde, pero no deja de mirarme, solamente veo como su mano se posa en el hombro de Aome que llora de felicidad al saber que su hija esta bien.
- Vengo por lo que es mío. – Respondo, y me guardo los celos que me invaden al saber que esa criatura es el producto de Seshomaru y mi Aome.
- ¿Y que es tuyo? – él me pregunta.
- Aome. – respondo yo.
Un total silencio se apodera de la habitación, solo se puede escuchar las respiraciones entre cortadas de Aome y aquellas de odio de Seshomaru. Lo miro a los ojos, con una expresión desafiante, dispuesto a pelear por lo que es mío. Él también responde igual, y se acerca a mi, al tiempo que saca su espada Tokijin.
- ¡Alto! - Aome habla, levantándose del suele y dejándome ver su hermosa figura...envuelta en la más fina seda que yo háyase visto...- Cuida a Rin, Seshomaru. Esto es algo que tengo pendiente con él. –
- Pero, Aome...- él intenta repelar, buscar una excusa para poder aniquilarme.
- Por favor, Seshy... déjame esto a mí, y si pasa a mayores... entonces puedes intervenir. Pero tengo que saldar dudas y cuentas.
Lo besa apasionadamente, y se volteo al instante, acercándose a mí. Me mira con odio pero también con confusión, me pasa y abre la ventana... que da al jardín.
- Acompáñame Inuyasha, vamos afuera a hablar, y tu amor mío... pon a Rin en su cuna y únetenos cuando hayas acabado.
Los dos la obedecemos sin pensarlo dos veces, y pronto me encuentro en las afueras del castillo, con la brisca fresca y la gran luna iluminando nuestros rostros. Ella se detiene en su camino y voltea a verme fijamente, de ojo a ojo, y me doy cuenta que ella es la persona más bella que yo jamás hubiera conocido... su cabellera había crecido, sus ojos brillaban más y sus rasgos eran más marcados, tenía un cuerpo tan perfecto que hacía que me dieran ganas de hacerla mía en aquel preciso momento.
- Deja de verme con esa pasión. Ya no soy tuya, Inuyasha. – Para demostrarlo se suelta un poco el kimono y una sucia fantasía se forma en mi mente cuando veo su hermosa piel a la luz de la luna.
- Observa estas marcas al pie de mi cuello. Ellas me marcan y me hacen de mi señor Seshomaru, soy suya y de nadie más.
- ¿Por voluntad propia? – no puedo evitar preguntar, sigo creyendo que ella esta bajo algún hechizo de él.
- Si.
Una inmensa rabia se apodera de todo mi ser, mis puños se tornan blancos y quiero aniquilar al bastardo de mi hermano que poco a poco se acerca a nuestra conversación.
- ¿Porque?
- Porque lo amo, Inuyasha.
- ¡Eres mía! – exclamó yo enojado.
- ¡No seas ridículo, Inuyasha! Yo jamás e sido tuya... jamás lo seré. No después de todo el daño que me has causado.
- ¿Cual daño? Jamás te he lastimado, jamás lo haría.
Respondo yo, sin poder recordar algún momento en que la háyase dañado. La miro, y observo como sus manos se tornan de un color azul... sus poderes han incrementado y noto un gran esfuerzo por parte de ella en calmarlos... su mirada esta igual y pronto viene su respuesta llena de furia
- ¡¿Cual daño!? No te hagas el inocente, Inuyasha. No seas un mentiroso... ¿acaso ya olvidaste las veces que me confundiste por Kikyo? O ¿las veces que me llamaste por su nombre¿las veces que me olvidabas para irte con ella en la noche? No me vengas ahora con esa tonta excusa de que jamás me haz lastimado, pues lo haz hecho más de una vez.
- ¿¡Cuando te e olvidado¿Cuando te e engañado con ella?
- Que tal... ¿¡La noche en que tu debías ir por mí a mi época¡La Noche de los Amantes, Inuyasha¿La Recuerdas? No fuiste por mí, me preocupe y vine por mi cuenta, en la noche... con todos los peligros que hay en esta era , y te vi con ella... besándola, haciéndola tuya mientras yo te observaba. Le juraste amor eterno y yo te valí poco. ¿Que tal ese momento, Inuyasha? No me vengas con esa inocencia, que nadie ni tu misma sombra te la cree.
- Pero... Aome... esa noche no cuenta... no fue ¡nada!
- ¡¿Nada?! Inuyasha... la noche de los amantes.. es la última noche que pasaras con la mujer que será tuya definitivamente. Y esa la pasaste con Kikyo, la marcaste incluso. Así que no me vengas que aquello fue nada, y recuerda que te escapaste con ella muchas veces... y nos dejaste a nosotros a defendernos por nuestra cuenta. Nos dejaste correr peligros porque tu estabas muy preocupado en tenerla a ella.
En sus ojos veo el odio mortal que tiene a mi persona, su cuerpo brilla con una energía que no creí ver en ella, pero a pesar de tanto rencor... veo como se rompe a llorar, pero eso no la debilita... no la hace caer al suelo o huir del lugar como yo esperaba, pues ella solía hacer aquello.
- Aome... la Noche de los Amantes... no es eso. Es solo para que un demonio pase una pequeña aventura amorosa con otra mujer antes de marcar la suya.
- ¿Eso crees, pequeño hermano? – Seshomaru se incorpora en la conversación, abraza a la mujer que amo, y ella busco apoyo y soporte en él. – Veo que recuerdas poco de lo que nuestro padre inculco antes de morir. Verás la Noche de los Amantes, hace honor a su nombre, pero la palabra amantes no es de alguien distinta con la que te vas a comprometer, sino a esa misma persona que será tuya. Se llama Noche de los Amantes porque es la última noche, ya no volverán a verse a escondida o solo de vez en cuando... como los amantes, sino que ya será tuya por siempre.
Sus palabras fueron como un duro golpe en el estomago, pues quería revolcarme en el suelo de dolor. Pero a la vez quería reír de mi gran estupidez, pues había confundido totalmente las palabras de mi padre sobre la Noche de los Amantes, y aquella confusión me había costado lo que más amaba y mi vida.
- Eso es verdad... ¿Seshomaru?
- Si, Inuyasha, lo es.
Aome había parado de llorar, su mirada ahora era de tristeza mezclada con rencor. Pero en vez de seguir regañándome... solamente se acercó a mi, y dijo...
- Inuyasha, vete. No tienes ya nada que hacer en este lugar, pues estoy enamorada de alguien más, que es tu medio hermano. Pero me gustaría que sepas... que durante años me gustaste y anhele estar contigo toda mi vida, pero no puedo... y mucho menos después de lo que sufrí a tu lado.
- Entonces... ¿ya no me amas?
- No, Inuyasha, ya no.
- ¿De verdad amas a mi hermano?
- Lo amo con todo mi corazón y adoro toda su persona y lo que ella conlleva.
- Esta bien... si quieres que me vaya, me iré. Pero... Aome...¿me amaste como lo amas a el?
- Si, Inuyasha, pero no tanto porque tu siempre pusiste un pero en nuestra jamás existente relación.
- Jamas podremos volver...¿verdad?
- Ya nunca en esta vida, porque tu haz decidido. Por favor... mi buen amigo en quien confíe por años, vete... y se feliz con Kikyo, ella te dará lo que yo no puedo ya darte.
Pude ver como su mirada se entristecía y pequeñas lagrimas se veían al borde de sus ojos... aquellas lagunas que había adorado. Coloco su mano en mi hombro, mientras yo la miraba inconsolablemente al saber que ella ya no era mía, y jamás lo sería... pues aquel que fue mi rival por mucho años, aquel a quien decía odiar pero que en secreto admiraba... aquel que es mi medio hermano, la amaba y ella le correspondía con una pasión desconocido para mi.
- Me iré, y jamás volveré. Gracias, Aome.
No supe si aquellas eran las palabras adecuadas, no puedo recordar siquiera que dije... había demasiada tristeza en mi ser que el sonido de mi voz fue lo último que importo. Pero ella si escucho y antes de que yo me marchara para jamás volver, me dijo con una voz tan silenciosa... como aquella de un suspiro...
- Soy yo quien debo agradecerte, pues tu me hiciste ver que en ti no había futuro y aquel que es tu parentesco lo era. Si tu no hubieras estado con Kikyo aquella noche, las cosas hubieran sido distintas. Pero el hubiera no existe, Inuyasha, es solo una palabra inventada por el ser humano para consolarse de sus malas decisiones, de las cuales se arrepienten por años. Gracias, Inuyasha, por permitirme ser feliz.
No respondí, solo me fui, lejos de ella y del palacio en el que habitaba, lejos de mi medio hermano que ahora la besaba con ternura, lejos de la pequeña hija que ellos habían tenido, lejos de la realidad que aún costaba digerir.
Solo se que corrí de la vida, como un niño que ve su más grande fobia. Pero a diferencia de esa criatura, yo no pude enfrentarla. Así con velocidad me apresure a buscar aquella planta que pondría esta alma en paz, y permitiría descansar de su constante sufrimiento por culpa de aquella otra persona que habitaba en su ser.
- Mi buen ser humano, cuida a la que amo, y vive por siempre feliz con Kikyo. Mucho me temo que en este mundo solo e podido traer desgracias y ninguna felicidad de la que este yo orgulloso. Mi buen ser y amigo humano que fue aquel que me consoló cuando nadie lo hizo... gracias por haber estado conmigo, pero yo me voy ya. Pues no pertenezco a este mundo, la que amo no me ama y la que amas no me ama.
Sin recibir respuesta suya, busque la flor Wakareta, pues no quise demorar más mi partida y verme sufrir más de lo que toda alma es capaz de hacer. Y encontré aquel preciosos tesoro que me recataría de las crueldades de la vida creciendo al lado de un lago que fluía con tranquilidad.
- Por fin... todo esto terminara hoy y mañana, tu mitad humana, serás libre de vivir la vida como siempre quisiste hacerla.
Arrancó la bella flor de su talló, y admiro sus colores... aquellos del fuego, y solo pienso en ella, y el como me hubiera gustado verla en su oreja mientras reía alegre por la vida.
Este es el fin, y yo me voy por siempre, yo ser demonio que cause la perdición de los que amaba, yo que nada tengo que hacer por fin me marchó, solo tomare un pétalo de esta bella flor, mojare con un poco de agua y tragare y entonces seré libre.
- Te amo, Aome, y por eso tu mismo mereces ser feliz.
Murmuro yo al aire, antes de enjuagar aquella planta en el agua y después introducir en mi boca. La flor tardara en hacer efecto, pero cuando lo haga será mi muerte definitiva.
Miró las estrellas, miro la luna y lo único que puedo ver es su recuerdo... el recuerdo de una bella joven que ame y que no pudo corresponder por mi.
Sonrío, al caer inconsciente al suelo cubierto de suave y verde pasto, mi alma es libre de el demonio que soy, y mi amigo el humano es feliz ahora con el control total del cuerpo que compartimos por muchos, muchos años.
Mi alma baila en la noche y se confunde con los bellos astros que adornan el cielo por las noches.
Mi ser es completamente libre de todo mal, excepto de ella, pues su recuerdo jamás podría librarse de mi ser.
Aome ... ¿porque? ... ¿como ocurrió esto si yo te amo?
Entonces recordé todo el daño que le cause, todas las veces que me fui sin avisarla, las noches que deje des protegida por ir a ver a la que jamás ame...
Mis acciones... sus consecuencias... ¿no es así, Aome?
¿Que tal¿Les gusto¿Que opinan? OMG! ESPERO SINCERAMENTE NO HABERME SALIDO DEL CARRIL DE LA HISTORIA.. ESPERO LES HAYA GUSTADO TANTO COMO A MI...
Y... OMG! RIN ES LA HIJA DE SESHOMARU Y AOME! (wahuuuuuuuuuuuuuuuu ¿que sexsi, no? )
Jajaja espero les haya gustado.. dejen un reviewwww!!!!
POR FAVOR... ¡REVIEW!
Gracias!
Los
quiere su gran amigaa que se disculpa de nuevo,
Elsa Gabriela
