La mañana empezó con el brillo del sol colándose por la ventana, la casa de Aome estaba en completo silencio, pero esa quietud no iba a durar mucho, Kazuo Tachibana, novio de esta muchacha, abrió los ojos al darle la luz del sol.

No pudo evitar sentirse dichoso al despertar, estaba entre los brazos de la mujer que más había amado en su vida. Pero al recobrar la consciencia, recordó la situación en la que estaba, estaba tumbado bocabajo encima de Aome con la cabeza sobre sus senos, sus piernas entre las de ella y una mano de Aome abrazaba su cabeza contra su pecho y la otra estaba en su espalda, intentó moverse, pero la mano de Aome lo apretó más contra sí.

Con mucho cuidado para no despertarla cambió su cabeza por un cojín y la besó en los labios, casi no fue nada, un ligero roce, suspiró mirando la calma de su rostro y decidió lavarse la cara y peinarse un poco, ya en el baño, recordó la noche pasada y sobre todo las palabras de Aome, nunca se había sentido así con ninguna mujer, ella lo hacía feliz con un solo beso, no necesitaba más, y su piel era tan suave…

El agua en su cara lo despertó y se peinó un poco, tenía mejor aspecto y se asomó al dormitorio y se encontró con Aome aún dormida, no le sorprendió nada y se fue a la cocina a preparar el desayuno, no sabía muy bien que hacer así que cogió un poco de zumo y preparó unas tostadas. Cuando las metía en el tostador, Aome lo abrazó por detrás y le dio un beso en la espalda

-¿Hace mucho que te has levantado?- preguntó Aome sin despegarse de su espalda

-No, hará 10 minutos o algo así

-¿Por qué estás tú en la cocina si eres el invitado?

-Porque me hacía ilusión llevarte el desayuno a la cama

-Juju entonces vuelvo allá- Contestó Aome con una risilla traviesa- Pero ven tú también

-Malvada me dejaras solito aquí

Cuando las tostadas estaban en su punto, cogió una bandeja y la llevó al dormitorio, Aome había hecho la cama y estaba sentado esperando con una sonrisa, y los dos sentados en la cama se dispusieron a desayunar y una vez lavados los platos. Kazuo decidió que se iba a casa, pero con el traje era raro ir a las ocho de la mañana por la calle, así que Aome, se vistió rápidamente, con unos vaqueros y una camiseta y cogió las llaves de Kazuo que tenía en las manos y le dio un beso rápido y lo dejó dentro de la casa enfrente de la puerta, y decidió ordenarlo todo un poco pero ya estaba todo hecho así que se sentó en el sofá a esperar, esa casa le gustaba mucho, era acogedora, y había algo en el ambiente que le gustaba y le hacía sentir… bien …a gusto… como si hubiese vivido ahí toda la vida.

Mientras tanto Aome había llegado a la casa de Kazuo y la encontró limpia y empezó a investigas por la casa para encontrar el dormitorio, y llegó al baño, a la cocina y por fin al dormitorio, y empezó abriendo el armario, cogió un vaquero azul oscuro y no encontraba ningún chaleco por ningún lado así que empezó a buscar por los cajones y tras 15 minutos de búsqueda cogió un chaleco rojo muy bonito y salió de la casa, en una mesita encontró una foto de ellos dos en un parque de atracciones que habían tomado unos meses atrás, y pegada al marco de la foto una flor que Aome había encontrado y había entregado al muchacho, era una margarita blanca que se había secado pero el aun la conservaba, en la foto, aparecen ellos dos cogidos de la mano, estaba emocionada, no creía que un chico pudiese tener esos detalles y no solo cuando ella lo visita, fue corriendo hasta su casa y le dio la ropa a Kazuo que se vistió en el dormitorio cuando este salió, lo besó de una manera bastante… desconocida…apasionada…

¿Y ese beso?

Te amo

Tras separarse y ver a Kazuo cerrar al puerta a Aome ella se sintió sola

Masao estaba dormido, ella empezaba a despertar, estaba boca arriba y el boca abajo a un lado, el bazo izquierdo de Masao a abrazada y la atraía hacia sí su mano estaba en su vientre, estaba hablando en sueños "Cariño… Kaoru…bebé…niña…papá…" Ella le acarició el pelo, enternecida, estaba soñando con su bebé, de ellos dos, como alguien puede ser tan tierno hasta durmiendo. Masao, se desperezó y se tumbó boca arriba mirando a Kaoru con cariño

Buenos días

Hola mi amor ¿y el bebé?

¿Qué bebé?

Ay no…- se sentó en la cama le miro el vientre- estaba soñando-se tumbó otra vez y puso su brazo sobre sus ojos- era tan bonito…

Hablabas en sueños soñabas sobre una bebé

Siempre quise tener una hija

Creí que preferías varón

No…Las niñas son mas cariñosas con los padres

Tras esta conversación desayunaron un pastelito y un vaso de zumo todo era armonía, Kaoru tenía que volver a su casa pero con el traje de noche no podía ir a la calle así que como hizo Aome se vistió y fue a la casa de su novia, no sin antes besarla, y abrazarla como solo él sabe hacerlo, Kaoru se quedó con un escalofrío que le recorrió la espalda, esos abrazos eran únicos, muy feliz decidió hacer la cama, y vio el cuchillo que le había puesto en la mesita la noche anterior, si ella hubiese querido, lo habría matado, pero se estaba tan a gusto entre los brazos de Masao, ese olor que tenía la llevaba hasta un lugar lleno de paz, y que invitaba a quedarse.

Masao llegó a la casa de Kaoru y empezó a buscar la habitación, sin querer se metió en un armario (XD) y al fin llegó a su habitación, pintada de malva muy femenina, empezó mirando en el armario, y cogió una falda vaquera que llevaba a veces y luego busco una camiseta, pero abrió el cajón de la ropa interior y encontró varias prendas de colores llamativos (Rojos, rosas, celestes)sin querer, como un tomate, cerró el cajón y en otro cajón, cogió un chaleco rosa, lo metió todo en una bolsa de color oscuro y salió de esa casa. Por la calle encontró a un antiguo compañero de equipo del Hanawa SC y se pusieron a hablar sobre como les había ido al parecer a este chico no le fue bien en el ámbito deportivo y había estudiado arquitectura estaba en el último año y estaba de novio con una chica rumana.

Tras 20 minutos de charla Masao se dio prisa en llegar a casa y se encontró a Kaoru cocinando tempayaki para él, que el no tuviese que meterse en la cocina luego, y sin previo aviso la abrazó por detrás besando le en la oreja

No tenía por que molestarte

No es molestia, anda prueba un poco

¡Que rico está!

Me alegro que te guste. Bueno tengo que irme ya

¿Tan pronto?

¿Pronto? Llevamos toda la noche juntos

Será entonces que no me canso de mirarte

Que cosas dices…

Tras que Kaoru se cambió y salió por la puerta a Masao el corazón se le llenó de pena, quería estar más tiempo con ella.