Capitulo 3: La novia de Harry...
- Lo que me cuentas es asombroso - dijo Ron luego de escuchar atentamente la historia que su amigo le había contado - ¿Cómo es posible que alguien pueda hacer algo así con una muchacha? - Harry movió la cabeza y se encogió de hombros, Ron sonrió - supongo que has decedidodecidido ayudarla ¿verdad? - Harry asintió - Pues cuenta conmigo para lo que necesites.
- Te lo agradezco Ron - dijo Harry - porque necesitaré de tu ayuda.
- Para eso están los amigos - contestó el pelirrojo - ¿Tus padres ya saben que ella está alojada en casa? -
- No he tenido tiempo de avisarles - contestó Harry - La verdad me he levantado hasta hace poco, fue una noche larga ¿Tú crees que mis padres se enfaden por alojarla aquí? -
- Conociendo a tu madre.. estará más que encantada de poder ayudarla - respondió - Siempre ha sido una gran defensora de las almas desvalidas... en cuento le cuentes la historia de la señorita Granger no permitirá que nadie la saque de esta casa -
Ron tenía razón, una vez que Lily Potter supiera la historia de Hermione Harry estaba seguro de que su madre la tomaría bajo su proteccónprotección y no permitiría que nadie le hiciera daño. En cuanto a su padre, Harry podría apostar todo a que secundaría a su esposa. James Potter estaba enamorado de su esposa y compartían los mismos ideales. Ayudar a la gente que lo necesitaba parecía ser la religión de ambos. Harry sonrió al pensar que eso era jusramente lo que lo había impulsado a ser abogado. Ayudar a gente que se encontraba en apuros se había combertidoconvertido en su própositopropósito en la vida y así siendo abogado podía cumplir ese anhelo. A la mente le vino la imagen de Hermione, mojada y con el rostro transfigurado por el miedo y sus ganas de protegerla se intensificaron. Ese fue uno de los motivos por los que decidió estudiar leyes. No quería ver que nadie estuviera inmadidainvadida por el miedo, como Hermione...
- Quiero pedirte otro favor - dijo después de un largo silencio en el que Ron se concentró en tomarse su trago y comer panecillos - Hermione llegó aquí vestida con araposharapos y ahora está usando un vestido que Hanna amablemente le prestó, pero necesitará ropa y zapatos... me preguntaba si podrías pedirle a Luna...-
Ron se levantó de inmediato - No digas más...Luna estará encantada de ayudarnos con eso, hablaré con ella de la situación de la señorita Granger, estoy seguro de que entenderá -
- Tu esposa es una gran mujer - comentó Harry -
- Lo sé - dijo Ron con un brillo en los ojos que Harry solo veía cuando hablaba de su esposa. Pero su expresión cambio de inmediato a una más seria – ¿Le vas a decir a Cho? -
Harry miró a su amigo por un momento y luego se encogió de hombros – Estuve casi toda la noche en vela pensando en como decírselo – respondió – Ya sabes lo celosa que es, no se como vaya a tomar la noticia de que tengo a una chica alojada en la casa.
Pues conociendo a tu prometida estoy seguro de que hará un escándalo – dijo Ron con sorna. La novia de su amigo era una chica de alta sociedad, de buena familia, malcriada y frívola, nada adecuada para Harry, pero él se había comprometido con ella de todas formas y aunque no entendía las razones que tubo para tomar esa decisión Ron estaba seguro de que era un error. Cho Chang no era la mujer que su amigo se merecía. – Tendrás que tener cuidado de que no diga nada -
No lo hará – dijo Harry con el ceño fruncido – Tienes una imagen muy errónea de Cho mi querido amigo. Ella no es como tú piensas.
"Eso espero" se dijo Ron, pero no hizo ningún comentario en voz alta. Ya había tenido muchas discusiones con su amigo por la misma razón y no quería empezar otra vez la misma batalla que ya a estas alturas daba por perdida. Harry se iba a casar con esa mujer y él no podía hacer ya nada por evitarlo.
Te parece que llame a Luna ahora? – preguntó para cambiar de tema y relajar el ambiente – Puedo decirle que venga para acá y nos ayude con tu linda invitada -
Harry asintió en silencio y observó como su amigo llamaba a su esposa.
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Hermione paseaba por los amplios jardines de la casa, había echado un vistazo al periódico y a las noticias matutinas y en ellas no se hablaba de otra cosa sino de su escape del psiquiatricopsiquiátrico. Era la noticia del momento, Hermione Granger, acusada hace un año de haber querido matar a su tía y encerrada en un manicomio luego de un bullado juicio había escapado y ahora representaba un peligro para toda la ciudad, era una loca peligrosa suelta y había que encontrarla. Se le aguaron los ojos al pensar que si la encontraban tendría que volver a ese lugar otra vez, no quería volver y estaba dispuesta a todo para lograrlo. Miró el alto muro que separaba la casa en la que la habían acojidoacogido y pensó que por el momento estaba segura. Pero su seguridad se esfumó en el momento en que vío entrar por las puertas un lujoso auto negro de vidrios polarizados, "policías" fue su primer pensamiento y salir corriendo el segundo. Pero no tuvo tiempo de nada ya que en ese momento Hanna se acercaba a ella a grandes zancadas.
- La estaba buscando - dijo la mujer voz de Hanna a sus espaldas, Hermione dio un respingo, estaba concentrada en sus problemas y no se había dado cuenta de que la joven estaba a sus espaldas cuando estuvo junto a ella - El señor Potter me pidió que viniera a buscarla. Necesita hablar con usted -
- Gracias Hanna - contestó y siguió a Hanna hacia la casa con una opresión en el pecho.
Se estaba preparando para lo peor, seguramente la busquedabúsqueda de la policía había resultado satisfactoria y ya la habían encontrado, la llevarían de nuevo a San Bartolomé y su tío se encargaría de que no volviera a escapar. Entró en el estudio con el corazón desvocado y segura de encontrar a hombres con uniforme al lado de Harry pero cuando entró al estudio de Harry se pero llevó una sorpresa al ver al joven pelirrojo con el que se había encontrado hace un par de horas en el vestíbulo, junto a él una mujer rubia le sonreía con amabilidad. No eran policías, eso era seguro. Se sintió infinitamente aliviada.
- Tú debes ser Hermione Granger - dijo la mujer rubia acercandoseacercándose a ella y abrazandolaabrazándola, Hermione se paralizó en su sitioositio, hace mucho que no recibía esas muestras de afecto - Es un placer conocerte. Mi esposo y Harry me contaron toda tu lamentable historia y créeeme que lo siento mucho...
Hermione miró por un momento a Harry, interrogandolointerrogándolo con la mirada, él simplemente sonreía - Pero que tonta... no me he presentado - continuó la rubia rompiendo el abrazo y por ende el contacto visual de ella con el abogado - Soy Luna.. Luna Weasley.
- Mi esposa - aclaró Ron sonriendo y acercandoseacercándose a las mujeres - Mi nombre es Ron Weasley señorita Granger y creáame, es un placer conocerla -
- El placer es mío - dijo Hermione aún aturdida por tanta amabilidad -
Harry notó su confusión y acercó a ella sonriendo aún - Sé que le dije que su estadía aquí sería un secreto, pero este caballero que está aquí es mi mejor amigo y le he contado su historia - Hermione abrió los ojos en claro gesto de preocupación - Ron es un hombre de mi entera confianza, puede estar tranquila, además si quiero ayudarla necesitaré que él me ayude a mi – Ron asintió – Puede estar segura de que está en buenas manos Hermione. Nadie le hará daño mientras permanezca con usted.
Hermione lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas, las cuales trató de reprimir, pero una furtiva resbaló por su mejilla. Harry se la secó con el pulgar y le sonrió para reconfortarla.
Luna, que estaba a solo pasos de ellos los miró con suspicacia y luego su sonrisa se amplió pensando que la estadía de Hermione Granger en aquella casa iba a ser de lo más interesante. Ron a su lado estaba pensando exactamente lo mismo.
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- Se siente bien estar en casa - dijo Tom Riddle bajando del taxi que lo llevó desde el aeropuerto hasta el hotel donde su asistente había reservado una habitación para él - Estas el alguna parte querida... y te voy a encontrar - susurró mirando hacia la ciudad que en ese momento empezaba a oscurecer. Sonrió y entró en el Hotel.
- Riddle... sí su nombre está aquí. Habitación nº 25 - dijo la recepcionista al alto hombre que estaba enfrente de ella - y también tiene un mensaje - agregó dándole un sobre. Tom inclinó la cabeza en señal de agradecimiento y salió del vestíbulo rumbo a los ascensores.
"En cuanto llegues a tu habitación llámame. S.S."
Un mensaje simple y conciso, pensó Tom arrugando la hoja de papel. Cuando entró en la habitación se dirigió al teléfono y marcó.
- ¿Estas solo? - fue lo primero que preguntó Severus al contestar.
- Claro que estoy solo - dijo Tom en tono de fastidio - acabo de llegar ¿recuerdas? aún no me he encontrado con ninguna camarera para llevarla a la cama -
- No me interesa tu vida sexual - escupió Severus - Dí instrucciones de que te dejaran el periódico de ayer sobre el mini bar. Allí encontrarás una fotografía de mi sobrina y todo lo relacionado con su escape. Puede que encuentres una pista. Si es así, síguela y encuentra a esa chiquilla - Luego cortó abruptamente.
Tom colgó y fue hasta el mini bar, destapó una cerveza y miró el periódico, allí en primera plana estaba la fotografía de una mujer de 20 años, pelo castaño y rizado y los ojos marrones, Hermione Granger... susurró Tom a la tenue luz de la habitación y en sus labios se dibujó una sonrisa.
- Ya lo verás querida - susurró - voy a encontrarte... muy pronto estarás bajo mi control... y no habrá nada ni nadie que logré impedir que consume lo que antes no logré hacer... -
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La noticia de que Hermione Granger estaba en casa de los Potter fue, para sorpresa de la misma, bien recibida por la familia de Harry, Lily, su madre, resultó ser una mujer encantadora de quien Harry había heredado sus ojos, era amable y cariñosa y se mostró indignada cuando le contaron la historia de como la chica fue a parar a San Bartolomé. James, el padre, fue muy comprensivo también y se mostró gustoso en ayudar a su hijo para desenmascarar a Severus Snape.
Hermione suspiró, cuando escapó de aquel horrible lugar nunca se imaginó que acabaría en una casa donde todos se mostraran tan amables y comprensivos con ella. Ni en sus mejores sueños pensó que alguien creyera en su inocencia, pero ahora había gente que confiaba en su palabra, que creía en ella y eso la llenaba de esperanza. Pensó en Harry y su promesa de que nunca más dejaría que le hicieran daño, lo conocía hace un par de días pero se había convertido en un amigo a quien podía acudir cuando tenía dudas o temores respecto a cualquier cosa que aparecía en las noticias y en los periódicos, y él siempre tenía palabras de aliento y consuelo cuando ella las necesitaba. Sí, lo conocía hace poco, pero se estaba dando cuenta de que la gratitud que sentía en un principio por aquel hombre se estaba convirtiendo en algo más profundo.
- Estás un poco pensativa hoy - dijo Lily, estaban en la terraza compartiendo una taza de té - ¿Sucede algo malo? -
Hermione sacudió la cabeza - No pasa nada... estaba pensando en todo lo que me ha pasado en los últimos días, es todo - dijo - Y en lo afortunada que soy por haber entrado precisamente en esta casa -
- Estás en buenas manos ahora - dijo Lily sonriendo con dulzura, a Hermione se le aguaron los ojos de inmediato - No tienes porque preocuparte, mi hijo se encargará de que nada te pase.. y yo desde luego lo ayudaré -
- Buenos días a ambas - saludó Luna entrando con un par de bolsas en las manos, se sentó junto a Lily - He traído ropa para ti Hermione, estoy segura de que te quedará preciosa -
- No tienes porqué preocuparte por eso Luna - dijo Hermione - estoy muy cómoda con las ropas que me ha facilitado Hanna -
Lily negó - Nada de eso señorita, Hanna es muy amable pero me temo que no es de la misma talla que tú... en esos vaqueros que llevas puestos deben caber por lo menos dos personas más - Luna rió - Vamos a ver que a traído Luna para ti -
- Ya lo verán - dijo la aludida levantando las bolsas - esto es solo la muestra, en el auto tengo por lo menos siete bolsas iguales a esta - Hermione suspiró resignada y siguió a las dos mujeres al interior de la casa.
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Cho Chang aparcó su automóvil afuera de la entrada principal de la casa de su prometido, se miró por última vez en el espejo retrovisor el maquillaje y salió del auto. Tenía que hablar con Harry de la lista de invitados para la fiesta de compromiso que se celebraría en unos días.
- Buenos días señorita Chang - saludó educadamente Patrick abriendo la puerta.
- Está Harry? - preguntó la chica sin siquiera saludar al mayordomo - Necesito hablar con él en forma urgente -
- Está en la sala - dijo el hombre - Por favor pase.
Cho no se molestó en agradecer y se fue al encuentro de su prometido, allí también estaban su padre y su mejor amigo, los tres reían animadamente cuando la joven entró.
- Buenas tardes - dijo Cho con una sonrisa - Lamento interrumpir la amena charla, pero necesito hablar contigo cariño -
- Hola Cho - saludó Harry levantándose y saludando con un beso a su novia - No te esperaba hasta más tarde -
- Se presentó un problema con la lista de invitados y necesito consultarlo contigo - respondió mirando tiernamente a Harry.
- De acuerdo¿te parece si vamos al estudio? - preguntó.
- No es necesario - dijo James - Ron y yo los dejaremos solos... ¿porqué no vamos a ver donde se metieron nuestras respectivas mujeres? - preguntó al pelirrojo. Este aceptó gustoso.
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- Es una mujer insoportable - susurró Ron cuando salieron de la sala - No se como permites que tu hijo se case con ella -
James se encogió de hombros - Es su voluntad Ron - dijo - No puedo obligarlo a lo contrario, ya conoces lo testarudo que es. A mi tampoco me gusta la idea de que se case con ella, pero si está enamorado no podemos hacer nada por impedirlo - Ron bufó.
- ¿Impedir qué? - preguntó Lily bajando las escaleras junto a Luna. Ambas venían muy contentas.
- Nada cariño... Cho acaba de llegar - explicó James.
- Ahora entiendo la cara de fastidio de mi marido - dijo Luna acercándose a Ron y saludándolo con un beso.
- ¿Por qué están de tan buen humor? - preguntó Ron mirando a su esposa fijamente, Luna rió.
- Hemos obligado a Hermione a que se ponga la ropa que Luna trajo para ella - contestó Lily - tu esposa tiene un gran poder de persuasión -
- Han hecho un gran trabajo - dijo James mirando hacia las escaleras - Te ves preciosa querida -
Hermione estaba de pie en los escalones, vestida con una falda rosa pálido y unas botas de tacón a juego, la blusa era de color blanca con bordados y el pelo lo llevaba suelto dejando que la cascada de relucientes rizos castaños cayera graciosamente sobre sus hombros y espalda. Ante el comentario de James se sonrojó - No es para tanto señor Potter - dijo.
- Lo que dice James es cierto - dijo Ron - déjame decirte que las ropas de Hanna no te favorecían en lo absoluto -
Hermione terminó de bajar las escaleras en el preciso instante que Harry y Cho salían de sala. Él se quedó sin palabras al ver a Hermione, se veía simplemente preciosa y algo en su interior se removió, ya en varias ocasiones le había parecido que era linda, pero nunca fue tan consiente de su belleza como en ese momento.
- ¿Quién es ella? - preguntó Cho - ¿tú cara se me hace conocida? -
Hermione palideció y con la mirada suplicó a Harry ayuda, esté sin embargo no dijo una palabra, fue James quien habló - Jane Stevens- dijo, recordando que en alguna oportunidad Hermione le comentó que su segundo nombre era Jane - Es hija de unos amigos nuestros y está pasando una temporada como invitada de Lily y mía - explicó tranquilamente.
Cho la miró de pies a cabeza - Es un placer Jane - dijo con una sonrisa un poco forzada. Era obvio que la presencia de Hermione no le hacia mucha gracia.
- El gusto es mío - contestó Hermione rezando por dentro para que aquella mujer no la reconociera - señorita...
- Chang - dijo - Cho Chang, aunque eso será por poco tiempo - Hermione la miró sin comprender - Muy pronto seré la señora Potter... Harry y yo nos casaremos en un mes -
Hermione se paralizó en su sitio y sintió una punzada en el pecho, nadie le había comentado que Harry estaba comprometido. Impresionada lo miró a los ojos por un breve momento y bajó la vista de inmediato. En algún momento había pensado que podría haber algo en la forma que él la miraba o en la ferviente intención de ayudarla, por un momento tuvo la ilusión de que él sintiera lo mismo que estaba empezando a sentir ella, pero al enterarse de que se casaba con Cho se dio cuenta de repente que todo había sido una ilusión. La prometida de Harry era una mujer bella y distinguida, eso se notaba a kilómetros, con su cabello negro y su figura sacada de un molde de pronto Hermione se sintió una cucaracha, en ese momento deseó estar en cualquier parte menos frente a la "feliz pareja". Luna se le acercó y le tomó del brazo suavemente - Vamos Jane, debes estar cansada luego del viaje - le dijo al darse cuenta que la noticia del inminente matrimonio de Harry la había afectado -
Lily la secundó - Te llevaré a tu habitación querida - dijo tratando de esbozar una sonrisa - Así podrás descansar y te ayudaremos a desempacar -
- Fue un placer conocerte Jane - dijo Cho cuando las tres mujeres subían las escaleras, Hermione simplemente asintió y siguió subiendo sin atreverse a mirar atrás - ¿Acaba de llegar¿De donde? - preguntó. Ron miró a James un poco incomodo.
- De Suiza - dijo Harry de pronto - Los padres de Jane viven allá desde hace años ¿cierto papá? - James lo miró un momento y asintió, al parecer su hijo acababa de bajar de su nube - ¿te quedarás a almorzar con nosotros? - le preguntó a Cho. Ron rodó los ojos.
- No puedo cielo - dijo Cho moviendo la cabeza - tengo que hacer los cambios en la lista de invitados ¿recuerdas? y también debo recoger a mi madre en el aeropuerto. Nos veremos mañana en el almuerzo de mi familia está bien? -
Harry asintió y despidió a su novia con un corto beso en los labios. Cuando los tres hombres se quedaron nuevamente solos se quedaron en un silencio incomodo que fue roto por el auto de Cho que se alejaba en ese momento.
- Estuvo cerca - dijo Ron mirando a su amigo - Gracias a Dios que Cho solo lee las páginas sociales de los periódicos -
James se rió del comentario y Harry estuvo a punto de hacerlo, pero la oportuna llegada de Patrick lo detuvo - El almuerzo está servido señores - dijo con total rectitud.
- Gracias Patrick - respondió James - ¿Puedes avisarle a mi esposa? Dile que estaremos esperándolas en el comedor - el mayordomo asintió y subió las escaleras - Señores, por favor, pasemos que me muero de hambre -
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Luego de hacer los arreglos con Cho y del almuerzo, al que Hermione no había ido excusándose de dolor de cabeza, Harry se paseaba por su despacho con el ceño fruncido y con un extraño nudo en la boca del estomago, no podía sacarse de la cabeza la cara de Hermione al enterarse de que Cho y él iban a casarse. Se sentía en cierto modo culpable y eso, se justificaba, era porque no le había advertido nada acerca de su inminente enlace con Cho Chang, una de las hijas del rico e influyente embajador de Japón en Londres. Era una mujer educada, fina y elegante y estaba seguro de haber hecho una buena elección, aunque claro estaba que sus padres y amigos no pensaran lo mismo.
Estaba consiente de que su futura esposa no era de su agrado, en una ocasión oyó, sin querer, que su madre le decía a Ginny, la hermana de Ron, que Cho no era la mujer adecuada para su único hijo y James tenía la misma opinión, pero ambos sabían que no tenían porqué entrometerse en las decisiones de su hijo. De todas formas le preocupaba el hecho de que Cho no cayera bien en su núcleo más cercano.
- Lamento interrumpir - dijo la voz de Hermione desde la puerta. A Harry le dio vuelvo el corazón al verla vestida solo con un camisón y una bata, se veía adorable y se reprendió mentalmente por pensar eso.
- No se preocupe - dijo con la voz ronca de repente - Estaba por ir a dormir, dígame que puedo hacer por usted -
Hermione entró en el despacho y se quedó de pie junto a la puerta con la vista baja, parecía tímida y nerviosa y Harry tuvo de pronto la imperiosa necesidad de abrazarla, pero se contuvo y se quedó junto a la chimenea.
- Tengo una pregunta que hacerle - dijo - ya sé que va a casarse pronto, pero Luna me comentó que además habrá una fiesta de compromiso, habrá mucha gente aquí esa noche, y no sé si sea correcto que me quede, alguien podría reconocerme -
Harry se acercó a ella lentamente - La fiesta es dentro de dos semanas, puede que para entonces ya esté libre de las garras de su tío - dijo.
Hermione levantó la vista y Harry se perdió en ese mar marrón y cristalino - Pero no es seguro, aunque deseo con todas mis fuerzas que así sea - dijo ella en un susurro - No quiero arriesgarme y tampoco quiero arriesgarlos a ustedes. Me han tratado como hace mucho nadie lo hacia, su madre ha sido muy amable conmigo y su padre todo un caballero. Luna se convirtió en una amiga valiosa y Ron también, por eso no quiero que tengan problemas por mi culpa - su labio tembló y reprimió un sollozo - Puede que alguien me vea esa noche en esta casa y me reconozca, no quiero que la noche que debería ser la más importante en su vida se transforme en un escándalo por mi culpa – dijo.
Harry la observó en silencio, parecía tan frágil, con el cuerpo temblando ligeramente debido a los nervios y con los ojos a punto de derramar las lágrimas que clamaban por salir. Miró su boca y estuvo a punto de perder el control cuando la vio morderse el labio inferior, la había visto hacerlo en varias ocasiones, pero solo ahora se daba cuenta de que le parecía tremendamente sexy y provocador. Demonios, se supone que no debería pensar esas cosas con respecto a ella, pero lo estaba haciendo de todos modos y eso no le agradaba. Se suponía que sus intenciones eran ayudarla y nada más.
- Le prometo que haré todo lo que esté a mi alcance para que no tenga que ocultarse Hermione - le dijo. Ella lo miró a los ojos - En caso de que para la fiesta de compromiso usted continúe en peligro veremos que hacer en ese momento -
Hermione le tomó las manos - No se como pagarle todo lo que está haciendo por mí - murmuró -
- Para empezar podría dejar de tratarme contacto respeto - dijo Harry sonriendo - eso de "usted" me hace sentir como un viejo -
- De acuerdo, pero solo si usted... perdón, si tú haces lo mismo - contestó, Harry asintió -
Se quedaron los dos en silencio y mirándose a los ojos, ella aún con las manos de él entre las suyas y no supieron como ni porqué, pero de pronto ambos se vieron unidos en un beso que los dejó sin aliento.
Continuará...
Notas:
Espero que les haya gustado, siento la demora, pero me costó un poco armar el capitulo.
Muchas gracias a todos por sus lindos reviews.
Hermionita; Arsami; pgranger; Arissita; Mayiya; Mire; Hermy.hphr. son muy lindas al escribir… me emocionan sus lindas y alentadoras palabras.
Nos vemos en el proximo capitulo.. que prometo estará un poco más movido ñana ñaca…..
besos
