Capítulo 6: Una horrible pesadilla…

Los murmullos de la gente que había presenciado todo de a poco se fueron apagando, en la mente de Harry solo estaba el angustiado rostro de Hermione cuando aquel sujeto la tomó del brazo y pasaron por su lado sin que él hiciera absolutamente nada. ¡¡Muévete!! Gritó una voz en su interior y como movido por un resorte echó a correr hacia la salida, en busca de Hermione. A lo lejos vio como un auto encendía las luces para irse y todos sus sentidos se pusieron alertas, si aquel sujeto lograba salir de la casa con ella, era probable que no lo volviera a ver. Sintió pasos detrás y volvió la cabeza ligeramente sólo para ver como James, Ron y Draco lo seguían.

- ¡Has que detengan ese auto! - gritó por encima del hombro a su padre, quien se detuvo y salió disparado hacia la casa nuevamente.

Cuando llegó al final de las escaleras de la puerta principal de la casa ya era demasiado tarde, el auto salió como un bólido y salió al camino antes de que las puertas automáticas se cerraran.

- Maldición - gritó al vació - ¿Porqué demonios no reaccioné antes? -

Draco y Ron le dieron alcance y Ron se acercó poniendo la mano en su hombro - Nadie podía hacer nada, Harry, todo pasó demasiado rápido - dijo.

- Debí hacer algo - dijo Harry - no debí permitir que ese tipo se la llevara... ¿viste su cara Ron? estaba aterrada y yo no hice nada para impedir que se fuera -

- No es el momento de culparse - habló Draco - Lo que tenemos que hacer es volver a la casa y calmarnos, así como estás no puedes pensar bien, Harry, debemos planear qué haremos ahora y para eso necesitamos que estés con la cabeza fría -

Harry miró a sus amigos y luego hacia la salida prometiéndose en silencio que traería a Hermione de vuelta, aunque tuviera que poner el mundo al revés, la encontraría y la pondría bajo su protección nuevamente.

Horas más tarde Draco vio a Harry entrar en el salón con muy mal aspecto, estaba pálido y con la mirada perdida y sintió una gran tristeza, porque al igual que el resto de las personas que se encontraban reunidas allí sabía que su amigo no sentía sólo amistad por Hermione. Miró a Ginny sentada cerca de él y no pudo menos que pensar en que haría él si la apartaban de su lado tal como habían hecho hace unas horas con Hermione, la había conocido aquella misma noche, pero le pareció una mujer encantadora, inteligente y hermosa, además tenía el extraño poder de hacer que los ojos de su amigo brillaran con sólo verla y si eso no era amor simplemente no sabía lo que era. Ayudaría a su amigo a encontrarla, fuera como fuera traería a Hermione de regreso para que Harry volviera a sonreír.

El abogado sólo salió de su trance cuando Luna se acercó a él para darle un confortante abrazo, el cual agradeció infinitamente. Miró a su alrededor y vio a sus padres sentados cerca de la chimenea, James abrazaba a Lily mientras esta sollozaba en su hombro. Ginny sentada cerca de la ventana junto a Draco lo miraban con tristeza y Ron no se veía por ninguna parte.

- Está en el jardín - dijo Luna adivinando sus pensamientos - junto con Molly y Arthur, están organizando que retiren las cosas de anoche para que quede arreglado y limpio.

- Lo cual agradezco infinitamente - dijo James mirando por la ventana - en este momento Lily no se encuentra bien para atender ese tipo de labores -

- ¿Cómo estás? - preguntó Draco levantándose y yendo hacia su amigo - Parece como si no hubieras pegado un ojo.

- No lo hice - respondió Harry - no logré conciliar el sueño en toda la noche... no puedo sacarme de la cabeza a Hermione... -

Luna y Ginny se miraron un poco incómodas, fue la pelirroja quien habló entonces - Hace poco llegó Cho, está esperándote en la biblioteca - dijo.

Harry miró a su amiga y luego a sus padres, Lily se había calmado un poco - Debes ir con ella - le dijo su padre - Yo llevaré a tu madre para que descanse un poco -

- Iré a ayudar a Ron - anunció Luna y salió de la sala.

- Trataré de que Ginny duerma un poco - dijo Draco dándole la mano a su esposa - ¿Podemos usar uno de los cuartos de huéspedes James? -

- Claro que sí - respondió - Subamos y les mostraré donde la futura madre puede descansar -

Ginny sonrió agradecida, pero antes de salir se detuvo cerca de Harry - Iré enseguida, pero quiero decirle algo a mi amigo, Draco ¿puedes esperarme un momento? - su esposo asintió y salió con Lily y James - Me considero una mujer muy suspicaz, Harry - le dijo, éste la miró sin comprender - estuve contigo y Hermione por pocas horas, pero sabes que puedo ver cosas que los demás no, aunque creo que no pasa desapercibido para nadie que te haya visto con ella. Cuando la mirabas anoche tus ojos brillaban como no los había visto brillas jamás... ni siquiera con Cho tienes la misma reacción... te sugiero que pienses bien las cosas Harry, se nota a kilómetros que estás confundido y te sugiero que aclares tus ideas antes de que sea demasiado tarde - dijo tomando su mano, Harry suspiró cansinamente - Nunca antes te había visto tan desesperado por no poder ayudar a alguien, temo que te has enamorado de Hermione Granger y no quieres admitirlo - dijo se encaminó hacia la puerta, pero antes de salir se volvió y le sonrió - Y para que estés más tranquilo, creo que ella también te ama - y salió cerrando la puerta.

Harry se quedó allí, parado y con las últimas palabras de Ginny taladrándole la cabeza "Te has enamorado de Hermione...", murmuró una voz en su interior, se había enamorado de Hermione, en tan sólo una semana había descubierto a una mujer fascinante, que a pesar de todo lo que había sufrido tenía esperanzas en un futuro mejor, un futuro que él mismo le había prometido cuando aceptó ayudarla a recuperar todo lo que su malvado tío le había arrebatado. Su sonrisa y sus ganas de vivir lo habían embargado de una ternura que había creído perdida hace mucho tiempo, aquella muchacha indefensa que encontró bajo una tormenta hace días se había colado en su corazón sin darse cuenta. Tenía que encontrarla, si era necesario movería cielo, mar y tierra hasta dar con su paradero, porque tenía la horrible sensación de que aquel sujeto se demoraría un poco en llevarla de vuelta al siquiátrico. Mientras salía de la sala para dirigirse hacia la biblioteca se preguntó quien sería aquel tipo, al parecer conocía bien a Hermione y por la reacción de ella no era alguien con quien quisiera irse por su voluntad. A su mente llegó la imagen de Hermione la noche anterior, con el rostro cubierto por las lágrimas e implorándole con la mirada que no se acercara a ella, recordó el terror en sus ojos al mirar a aquel sujeto y luego a Harry, maldito, los encontraría a ambos, le partiría la cara a ese hombre y le diría a ella sobre sus sentimientos, que la amaba y que a partir de ese momento su vida sería feliz, como había soñado de niña, se casaría con ella y tendrían hijos...

Cho miró a su novio entrar con una sonrisa en el rostro y por su mente pasó la posibilidad de que todo estaba bien nuevamente - Supongo que merezco una explicación - dijo sentándose en un sillón de cuero cercano a la chimenea.

Harry la contempló y se preguntó como había llegado a pedirle que se casara con él. Mentalmente hizo una comparación entre ella y Hermione donde la castaña ganaba en cada una de las categorías. Cho era linda, pero Hermione lo era más, Cho era inteligente, pero tenía la impresión de que Hermione le ganaba por mucho en ese ámbito, Hermione se hacía querer por todo el mundo que hasta ahora la había conocido, Cho en cambio apenas era soportada en su casa y por sus amigos por respeto a él.

- Lo que pasó anoche fue algo verdaderamente bochornoso - dijo con un tono de voz demasiado exagerado para Harry - No puedo creer aún que tú y tus padres hayan ayudado a una mujer que se escapó de una clínica mental, donde, debo añadir, estaba encerrada por intentar matar a su tía. Ahora todo el mundo está hablando de lo que pasó Harry, mis padres están furiosos y no los culpo, mi madre se esmeró para que la de anoche fuera una noche perfecta, pero todo se fue al demonio por culpa de esa loca... -

- No la insultes - dijo Harry de pronto con un tono nada amigable, Cho lo miró sorprendida - Ella no es ninguna loca -

- Es increíble que aún la defiendas - reclamó Cho poniéndose bruscamente de pie - Es una asesina, una loca que se escapó de un manicomio y tú la proteges como si fuera una santa... -

- Ella no es nada de lo que dices - dijo - Es una mujer encantadora, amable y llena de una ternura que no había visto nunca y la protejo porque tengo la certeza de que ella no hizo nada de lo que injustamente fue acusada hace un año y que provocó que la enviaran a ese horrible sitio -

- Es el lugar en el que se merece estar - replicó Cho - Te ha lavado el cerebro a ti y a toda tú familia... Harry reacciona por el amor de Dios, ella es una demente, no sé que hizo para que la acogieras en tu casa, quiero pensar que tampoco sabías quién era hasta anoche -

- Te equivocas - dijo - Sí sabía de quién se trataba cuando le pedí que se quedara aquí -

Cho lo miró con los ojos abiertos como platos - ¿Tú le pediste que se quedara? ¿Y puedo saber que te llevó a tomar esa descabellada decisión?... ha salido en los periódicos y en televisión por días. Es una loca que se ha escapado de un manicomio y es peligrosa...

- Creo que esta conversación no nos lleva a ninguna parte, Cho - dijo - Creo en que es inocente de todo lo que se le acusa, en estos días conocí a una muchacha asustada que necesitaba desesperadamente de alguien que la ayudara -

Cho lo contempló por un largo rato con las maños apretadas y maldiciendo a esa mujer por aparecer en sus vidas y arruinar su fiesta de compromiso, pero si quería seguir al lado de Harry y casarse con él tendría que cambiar de táctica, al parecer su novio ya estaba completamente convencido de ayudarla. Ofender e insultar a aquella demente no lograría acercarlo a ella sino alejarlo, así que se tragó el orgullo y decidió cambiar de táctica.

- Puedo hablar con mi padre - dijo con una voz demasiado suave, para el gusto de Harry - quiero decir... es una persona influyente, podemos explicarle lo que ella te ha dicho y quizás logremos ayudarla... -

Harry la contempló unos segundos en silencio pero aún con sus reservas, era muy extraño que solo minutos antes estuviera exigiendo que se olvidara del asunto y ahora ofreciera ayudarle. Cho comenzó a hablar más rápido.

- Si estás tan confiado en que ella es inocente estoy segura de que mi padre puede lograr que la liberen enseguida - dijo acercándose a él - Y mientras él se ocupa de eso nosotros podemos seguir con los planes para la boda... Deja que mi padre se ocupe de ese asunto, amor. Nosotros ya tenemos suficiente con los preparativos de nuestro matrimonio como para que además sumes el caso de esa mujer... -

- Respecto a la boda, Cho - dijo Harry - creo que debemos hablar -

Cho se puso alerta ante el tono serio de Harry - Ha sido una larga noche - se apresuró a decir - Mejor hablemos de eso mañana, ¿estás de acuerdo?, ahora prefiero irme a descansar, como tú no logré pegar un ojo en toda la noche y la verdad es que muero de sueño... -

- Lo que tengo que decirte es importante - dijo Harry reuniendo todo el valor del que disponía en ese momento - No puedo casarme contigo... -

La oriental se quedó paralizada en su sitio sin dar crédito a lo que acababa de oír - Si es una broma déjame decirte que es de muy mal gusto – dijo frunciendo el ceño.

Harry negó - No es ninguna broma y no te estoy tomando el pelo - respondió – En estos días me he dado cuenta de que lo que sentía por ti ya no lo siento más y no puedo casarme con una mujer a la que no amo -

- ¿Una mujer a la que no amas? - repitió Cho despacio y con una mirada peligrosa - ¿Si no me amas a mi de quien estás enamorado entonces?

- Eso es algo que no voy a decirt... -

- ¿Es esa mujer verdad? - gritó Cho entonces perdiendo el poco control que le quedaba, Harry jamás la había visto así y no dijo nada debido a la sorpresa - Desde que vi a esa zorra supe que me traería problemas... mi madre me dijo que era una amenaza, pero la muy estúpida de yo no quise hacerle el menor caso porque confié en ti y en tus sentimientos, pero sobre todo en tú palabra... no puedes hacerme esto Harry, no puedes dejarme cuando falta solo un mes para nuestra boda - dijo y con cada palabra su furia aumentaba.

- Es mejor que terminemos esto ahora - dijo Harry por fin, después de un incomodo silencio - Si me caso contigo serás tan infeliz como yo, Cho, te aprecio mucho como para desear que estés casada con un hombre que no te ama -

- ¡Excusas baratas! - gritó ella conteniendo las ganas de golpearlo - todo lo que estás diciendo son simples excusas baratas sacadas de una novela romántica y patética, debes casarte conmigo, diste tu palabra -

- No voy a discutir contigo - dijo Harry caminando hacia la puerta - Ya dije lo que tenía que decirte, no puedo casarme contigo solamente por compromiso, Cho, entiende, no te amo y nos estoy haciendo un favor a ambos -

Cho tomó su bolso y se encaminó hacia la salida, donde Harry sostenía la puerta - Escúchame bien, Harry, nunca voy a perdonarte esta humillación y en cuanto a esa mujerzuela, espero que se pudra en ese manicomio y créeme… haré todo lo que esté a mi alcance para que eso sea así - dijo, salió de la biblioteca y luego a la salida principal, con un fuerte portazo desapareció de vista.

Harry la contempló irse echa una fiera hacia su auto, pero no hizo el menor intento de detenerla, era extraño que después de estar tanto tiempo pensando que la amaba, ahora simplemente había roto su compromiso con ella y no se sintiera culpable en lo absoluto. Siempre había pensado que estaba enamorado de Cho Chang, pero ahora, mientras observaba a su auto perderse de vista supo con certeza que ese amor que creyó sentir nunca existió en realidad.

- Pobre Cho - dijo la voz de Ron a sus espaldas y al volverse vio al pelirrojo junto a Draco y Luna, los tres sonreían - Siento lástima por ella -

- Sus caras no dicen lo mismo - dijo - Es extraño, ¿saben?... pero ahora siento que me he quitado un enorme peso de encima -

- Nosotros también - dijo Luna - Habría sido un desafío diario verte casado con esa mujer -

Los tres hombres rieron ante el comentario.

- Ahora necesito ubicar a Remus - dijo Harry sacando su teléfono móvil de su bolsillo y marcando un número - Habla Harry, olvida lo que te encargué, necesito que vengas enseguida... aquí te lo explico... de acuerdo, adiós - luego de colgar se dirigió a Draco - Necesitaré de tu ayuda, Remus no podrá solo con esto... ¿puedes ubicar a Sirius? -

- Claro que sí - respondió - ya verás como ellos la encontrarán -

Harry asintió, tenía plena confianza en ellos, Sirius Black y Remus Lupin, eran los mejores detectives privados de toda Inglaterra, habían asistido al colegio con su padre y desde entonces eran grandes amigos de la familia, tenían una agencia de investigaciones y a menudo ayudaban a Harry con sus casos, investigando a las personas a quienes tenía que defender o litigar, la mayoría de sus casos los había ganado gracias a su ayuda. Eran dos hombres inteligentes, astutos y capaces. Podían encontrar a cualquier persona, y tenía la férrea esperanza de que ellos encontrarían a Hermione.

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El suelo estaba húmedo y podía percibir un horrible aroma que se colaba por sus fosas nasales, podía sentir sus manos atadas y la mordaza que tenía en la boca apenas la dejaba respirar. Abrió lentamente los ojos solo para encontrarse al hombre que la había llevado a ese lugar mirarla con una lujuria que la hizo estremecerse desde la cabeza hasta los pies.

- Pensé que no despertarías nunca - dijo Tom con la voz ronca por el deseo contenido - Aunque no me molestó en lo absoluto verte dormir... estabas tan bonita -

Hermione lo miró con el terror impregnado en sus ojos marrones, pero a Tom no le conmovió en absoluto, al contrario, mientras más pánico demostraba más excitado se sentía. Se acercó lentamente a ella y le acarició la mejilla.

- Eres toda una mujer - murmuró mirando sin disimulo hacia el escote de su vestido - Has crecido mucho en estos años, Herms... pero en el fondo sigues siendo la pequeña niña a la que siempre amé - dijo y le quitó la mordaza.

Hermione tragó una gran cantidad de aire antes de hablar - Tú no me amas - dijo - Estás enfermo, Tom, lo que tú sientes no puede ser amor -

- ¿Por qué no? - preguntó haciendo caso omiso a su insulto - Siempre te he amado, Hermione, desde que te vi de la mano de tu padre hace cinco años... -

- Era una niña - espetó con los ojos llorosos - un hombre de treinta años no ama a una niña de quince años -

- Nunca me dejaste demostrarte todo el amor que siento por tí - dijo, sin hacer caso a lo que ella decía - Me rechazaste y eso me dolió mucho ¿tienes idea de lo mal que me sentí cuando comenzaste a gritar que te soltara? quería enseñarte cuanto te amaba... - gritó de pronto, Hermione se apartó de él - ¡¡¡pero tú no me dejaste!!! Comenzaste a gritar, a llorar y esa tonta niñera que tenías impidió que me acercara a tí -

- Ibas a abusar de mi - susurró Hermione muerta de miedo ante la explosión de ira de Tom.

Tom la miró con los ojos desorbitados – No, cariño... nunca haría nada que te dañara, tienes que creerme... solo quería mostrarte cuanto de amo, y ahora lo haré - dijo riendo como un loco - Estamos solos, cariño, no hay nadie que me impida hacerte mía al fin - y dicho esto la besó con un hambre feroz, tratando de impregnar en ese beso toda su pasión contenida - Tom hará que te sientas en el paraíso, mi amor, y luego de eso te llevaré nuevamente a ese manicomio, donde tu tío hará de tu vida un infierno - luego rió nuevamente y salió de la sucia habitación.

Hermione se puso a llorar en cuanto se quedó sola, había creído que nunca volvería a pasar por eso nuevamente, que Tom Riddle no era más que un fantasma de su pasado, pero 5 años después su tío no había tenido escrúpulos para pedirle que la buscara. Trató de tranquilizarse y pensar en algo que no le hiciera recordar aquel horrible día de otoño, pero no pudo, no cuando estaba sola y a la merced de ese hombre, a su mente acudieron los recuerdos de ese día, estaba sola en su cuarto, hace pocas horas habían sepultado a su padre y ella con quince años trataba de leer un libro para mantener la cabeza lejos de la realidad que le decía que estaba sola en el mundo. Un sonido provino de la puerta y levantó la mirada para encontrar a un hombre mucho mayor que ella vestido con un impecable traje negro.

- Estás muy sola, niña - dijo con una sonrisa y entrando a la habitación - ¿quieres que el tío Tom te haga compañía? - preguntó con una sórdida sonrisa.

Hermione negó con la cabeza al tiempo que se ponía de pie - Usted no es mi tío, es el asistente de mi tío Severus - dijo.

- Así es... pero me gustaría mucho que fuéramos amigos - dijo aproximándose a ella - ¿que dices, Herms... te gustaría ser amiga del tío Tom? -

Entonces abrió los ojos, era demasiado para revivirlo otra vez, no quería, no podía abrir su mente a ese horrible episodio. Una voz proveniente del otro lado de la puerta la hizo ponerse sobre aviso, era la voz de Riddle que hablaba por teléfono, agudizó el oído...

- Ya te lo he dicho Severus - decía irritado - te la llevaré mañana... esta noche Hermione es mía -

Hermione se tapó la boca, Tom no tenía intenciones de regresarla a San Bart, sino que directamente a las manos de su tío, prefiero ir al manicomio, se dijo, prefería estar encerrada en ese horrible lugar a estar nuevamente bajo las manos de su tío, al menos en San Bart estaría alejada de Tom, en cambio bajo el cuidado de Snape no tendría la misma suerte, ese hombre era capaz de permitir que su amigo la visitara e hiciera lo que quisiera con ella. Tom era un enfermo capaz de chantajear a su tío con tal que le permitiera tener a Hermione todas las noches en su cama... aunque eso fuera a la fuerza.

No lo permitiría, estaba resuelta, escaparía a como diera lugar de donde fuera que Tom la tuviera y regresaría a San Bartolomé, el lugar del que había escapado con la esperanza de tener una vida tranquila y feliz al fin. Inconscientemente a su mente vinieron las palabras de Harry "te prometo que nadie va a dañarte otra vez" y las lágrimas corrieron por su rostro descontroladas, escaparía de Tom, se refugiaría de su tío en San Bart y no volvería a ver a Harry Potter jamás.

Continuará….

Aquí el capítulo 6, espero que les guste. Como ven las cosas están un poco difíciles para nuestra querida Hermione, pero prometo que será por poco tiempo. Harry ya se puso manos a la obra para encontrarla (al menos ya rompió su compromiso con la horrible de Cho...como la odio ¬¬) y Sirius y Remus tendrán un papel fundamental para que los tortolitos estén reunidos como todos queremos.

El próximo capítulo se viene pronto, tengan un poco de paciencia y verán que serán recompensados...

Muchas gracias por sus comentarios... me animan a seguir hasta el final con la historia.

Cariños para todos...