Capítulo: Encuentros y Reencuentros

Amy paseaba por los oscuros pasillos del psiquiátrico procurando que nadie la viera, en las manos llevaba una servilleta y en ella envuelto con cuidado un pedazo de pastel que las cocineras le habían obsequiado. Llegó hasta una puerta y golpeó dos veces, pero no pasó nada. Entonces susurró para que nadie la escuchara, si alguien la veía ahí se llevaría una reprimenda.

- Soy yo Mione...- dijo, pero no obtuvo respuesta - por favor... te he traído un poco de pastel -

Al otro lado de la puerta se oyó que algo se movía. Amy dejó el pastel en el suelo y fue en busca de un taburete, cuando lo encontró lo acercó a la puerta y se subió en él, desde la pequeña ventana pudo ver una figura en uno de los rincones de la pequeña habitación. Hermione estaba sentada y se sujetaba las rodillas con los brazos y miraba fijamente a un punto ciego, pero no lloraba, había derramado demasiadas lágrimas desde que volvió a ese lugar y ya no le quedaban más. Amy la miró un momento antes de intentar nuevamente que saliera de ese estado.

- Mione, mira hacia acá... – suplicó, Hermione seguía sin prestarle atención - Ayer vino un señor a verte, el mismo que mencionó tía Sofía... ¿y sabes lo que dijo? que te sacaría de aquí... y que nunca más volverías a llorar -

Ante las palabras de la niña y sus sollozos Hermione se movió un poco y la miró, su pequeño rostro estaba bañado por las lágrimas y eso bastó para que las barreras que se había impuesto para mantener su mente alejada de su horrible realidad se desmoronaran. Lentamente se levantó y fue hasta la puerta, Amy aferraba sus manitos a los barrotes de la ventana y Hermione le acarició los dedos con ternura.

- No me gusta verte llorar - murmuró con ternura - perdóname pequeña... nunca fue mi intención que sufrieras por mi culpa -

Amy la miró un momento y luego sonrío - Te traje pastel... -

- Eres una niña preciosa - dijo - y sí, me encantará probar el pastel que has traído para mí -

- Que estás haciendo ahí!!?? - gritó una voz potente, Amy se puso pálida y bajó del taburete, Hermione prestó atención, era la voz de la enfermera Dolores Umbridge, una horrible mujer que al parecer disfrutaba maltratando a la niña - No debes venir aquí mocosa, el director Fudge va a saber esto y no creo que le guste... -

- Por favor, no le diga nada, no volveré a venir, pero no le diga - suplicaba Amy, Hermione presintió que de nada servía.

La enfermera sonrió - No me vengas con ruegos niña, le diré todo a Fudge y pasarás unas cuantas horas encerrada -

- Usted sabe que Amy no soporta que la encierren!! - gritó Hermione sin poderse contener.

- Pues debió pensarlo antes de hacerte esta desagradable visita - dijo la mujer con una sádica sonrisa en los labios, luego tomó a Amy por el brazo con fuerza, la niña gritó - Eso te enseñará a no desobedecer mocosa, ahora vamos, iremos a dar una vuelta a la dirección -

Hermione las escuchó irse, entre el llanto de Amy y la risa de la odiosa mujer. Siempre había tenido un odio inusitado hacia la niña, y no lograba entender porqué. Desde que la internaron en San Bart aquella enfermera le había hecho la vida imposible a ella y desde mucho antes a Amy, nadie parecía notarlo, aunque sabía que preferían hacerse los desentendidos. Aquella mujer tenía una relación con el director, Cornelius Fudge y por miedo a perder sus empleos preferían hacer como si no pasara nada. Recordó que una vez oyó decir a unos guardias que Amy siempre había sufrido maltratos por parte de Dolores y la niña le tenía terror a aquel esperpento y y se sintió terriblemente culpable porque la enfermera había encontrado a Amy dándole ánimos, y se sintió terriblemente culpable.

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Severus estaba en su estudio mirando los papeles que tenía en la mano con el ceño fruncido, las cosas se le estaban complicando y tenía que hacer algo al respecto. Maldijo en voz baja a su sobrina, había tenido la suerte de ir a parar a casa de los Potter y pudo convencerlos de que era inocente y no estaba loca, y ahora ese abogado de quinta estaba haciendo hasta lo imposible por reabrir el caso y comprobar ante todo el mundo que era un farsante y un ladrón.

Arrugó el papel con fuerza y lo tiró a la chimenea para que el fuego lo consumiera, pero las palabras escritas en él no se las podía sacar de la cabeza, Harry Potter le había enviado una misiva exigiéndole ver a Hermione en San Bart y advirtiendo que si no lo hacía publicaría en el periódico de un amigo la versión de su sobrina respecto a todo y aunque estaba conciente de que toda Inglaterra creía que ella estaba loca con otra versión de los hechos levantaría sospechas y no podía arriesgarse a las sospechas. Tendría que arriesgarse y dejar que la viera, aunque eso no lo preocupaba demasiado, tenía aliados dentro del manicomio y si las cosas se ponían feas siempre podía recurrir a otros medios para callar a Hermione.

Bellaxtriz entró en ese momento con un vaso de coñac, Severus hizo una mueca de disgusto - ¿No crees que es algo temprano para estar bebiendo? - preguntó.

Ella se limitó a mirarlo mal - Hay unas personas afuera que vienen a verte - dijo - Dicen ser los abogados de nuestras sobrina -

Severus se levantó de un salto - ¿Abogados? esa mocosa no tiene abogados - dijo.

- Claro que los tiene - dijo la voz de Harry entrando al despacho. Draco estaba a su lado - Soy Harry Potter señor Snape y él es mi socio, el señor Malfoy - Draco asintió con una sonrisa en los labios.

Severus los observó en silencio, incrédulo por la presencia de esos hombres en su casa y ahora cómodamente sentados frente a él, Bellaxtriz los había dejado solos hace unos segundos.

- Hemos venido a buscar el permiso para visitar a nuestro cliente - dijo Draco - Supongo que recibió nuestro mensaje...

- Lo recibí - contestó bruscamente - pero antes quiero preguntarle una cosa señor Potter... ¿a que se debe ese inesperado impulso de defender a mi sobrina? Ella está demente, una corte la condenó a permanecer encerrada en San Bart por considerarla un peligro para la sociedad... si leyó el informe del juicio se dará cuenta de que hasta intentó matar a mi esposa... -

Harry lo miró, pero no contestó de inmediato, se tomó su tiempo para calmarse antes de decir algo que después lamentara, no podía decirle que estaba enamorado de ella, eso podía jugar en su contra. Debía medir cada palabra ante aquel sujeto, aunque en ese momento lo único que tenía en la cabeza era levantarse y darle la paliza de su vida por hacerle daño a Hermione - Verá señor, Hermione estuvo en mi casa alojada desde que escapó de aquel lugar y en ese corto periodo de tiempo me di cuenta de que de loca no tiene un pelo, además me contó muchas cosas interesantes sobre como fue a parar allí y cual fue el grado de participación que tubo su querido tío... créame que fue muy convincente al respecto - Snape se puso pálido - Estamos haciendo todo lo posible porque el caso de Hermione se abra nuevamente y tenga una defensa justa, cosa que no ocurrió en el pasado, al parecer su abogado "defensor" no hizo mucho por demostrar que su cliente era inocente -

- Por eso necesitamos que autorice una entrevista entre ella y sus abogados - dijo Draco mirando fijamente a Snape - Si nos la niega tendremos que recurrir a un juez y estoy seguro de que usted no quiere eso, porque lo haremos después de que se publique la versión de nuestra cliente en el periódico más prestigioso de Inglaterra, estoy seguro de que ningún juez decente en Londres negará que la señorita Granger necesita un abogado para que la ayude a defender sus declaraciones - dijo.

No le quedaba más remedio, Snape tomó una hoja y luego de escribir unas líneas en ella la firmo y se la tendió a Harry, este la recibió con una sonrisa - Ahora si no les importa, tengo que trabajar - dijo secamente.

- No se preocupe, ya nos vamos - dijo Harry levantándose - Pero no crea que será para siempre Snape, pronto tendrá noticias nuestras nuevamente -

- No cante victoria tan pronto señor Potter - dijo Severus desde su sitio y mirándoles fríamente - ya probé una vez que mi sobrina estaba loca y puedo hacerlo nuevamente -

Draco y Harry miraron por última vez al hombre y salieron de la casa sin decir nada y dejando a Severus furioso y a Bellaxtriz, que había escuchado todo desde su buena ubicación detrás de la puerta, preocupada y decidida más que nunca a deshacerse de su insoportable piedra en el zapato, Hermione Granger. La mujer entró en el despacho dispuesta a que su esposo de una vez por todas tomara las riendas de una situación que a simple vista se le estaba yendo de las manos.

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- ¿Viste su cara? - dijo Draco cuando iban de regreso a casa de Harry montados en el auto - Aún debe estar sentado tratando de entender que fue lo que pasó -

- Pues se lo merece - respondió Harry - Siempre pensó que era una persona intocable e intachable, pero el tiro le salió por la culata en cuanto Hermione se escapó -

- Y fue a parar a tus brazos... mejor dicho, a tu casa - dijo el rubio - Debo admitir que fue una buena idea amenazarlo con publicar todo en el periódico de Luna y Ron... -

Harry asintió, luego de salir de San Bart, otra vez frustrado por no poder ver a Hermione se había reunido con Draco, Ron, su padre, Sirius y Remus para ver que movimiento podían hacer, y no se les había ocurrido nada hasta que Luna entró en la sala con una bandeja en las manos y con la solución al problema.

- ¿Por qué no ejercen presión? - preguntó, todos la miraron confundidos - Es simple, díganle que si no les da un poder para ver a su sobrina publicaremos la versión de ella en el periódico, para eso soy la dueña del Times (NA: se que es poco original, pero El Quisquilloso y El Profeta como que no venían a juego con la historia nn!) y yo gustosa lo ofrezco para hundir a ese canalla -

Y sin demora Ron tomó lápiz y papel y envió la carta a Severus Snape, avisándole también que irían a recoger los papeles los abogados de su sobrina. Harry sonrió al recordar la cara del canalla cuando los vio entrar en el despacho, habían ganado una batalla, pero estaba seguro que aquel tipo no se quedaría tranquilo, les haría guerra, pero él estaba preparado, nada impediría que recuperara la vida de Hermione.

- ¿Qué haces Harry? - preguntó Draco - se supone que debemos reunirnos con Ron y Remus en el periódico -

- Lo sé, pero necesito ver a Hermione ahora, no puedo esperar - dijo desviando el auto hacia un rumbo totalmente distinto al del Times.

- Llamaré a Remus - murmuró Draco sacando su móvil -

Cuando llegaron a San Bart Harry bajó rápidamente del auto y entró dirigiéndose hasta el mesón de recepción, donde una pelirroja de aspecto severo, la misma que en reiteradas oportunidades le negó ver a Hermione, hablaba por teléfono.

- Buenas tardes - dijo para hacerse notar, la pelirroja lo miró de mala manera, pero no colgó el teléfono - Dije Buenas tardes...señorita -

- Déjame a mi - susurró Draco acercándose, la mujer reparó inmediatamente en él y se quedó de una pieza, Draco le sonreía de una manera que la dejó más roja que a su cabello, luego colgó torpemente - No quiero interrumpir, pero traemos una orden para ver a Hermione Granger, soy su abogado Draco Malfoy - y dicho esto tomó la mano de la mujer y se la besó gentilmente, luego le pasó el poder que ella ni siquiera se molestó en ver, simplemente levantó el teléfono y sin apartar la mirada de Draco llamó a una enfermera para que llevara a Hermione a la sala de visitas - Es usted muy amable - dijo.

- Se lo diré a Ginny - susurró Harry con una sonrisa maliciosa mientras eran conducidos a una pequeña habitación, la sonrisa petulante de Draco desapareció en el acto.

- Es aquí - dijo la enfermera - Esperen un momento, la paciente llegará en un momento -

Draco se sentó cómodamente en uno de los sillones, pero Harry, incapaz de quedarse quieto, comenzó a pasearse por la habitación, intranquilo y ansioso. A los cinco minutos entró una mujer de aspecto malhumorado e inmediatamente después entró Hermione, más pálida y delgada de como Harry la recordara, pero con un brillo de alegría en esos hermosos ojos miel.

- Cinco minutos - ladró la enfermera y salió cerrando la puerta con más fuerza de la debida.

Harry se acercó se le acercó y acarició su rostro con las manos, se quedaron allí de pie uno frente al otro y sin decir media palabra, solo mirándose a los ojos, entonces no aguantó y la estrechó entre sus brazos, Hermione se aferró al él con fuerza y comenzó a sollozar. Draco, que veía la escena con una sonrisa se levantó cuidadosamente y salió de la habitación sin que ninguno de sus amigos pudiera notarlo.

Cuando cerró la puerta del cuarto su teléfono sonó y sonrió, Ginny sabía cuando llamar.

- Dime que ya están juntos - fue lo primero que dijo -

- Así es - contestó - acabo de dejarlos solos, estamos en San Bart - al otro lado de la línea se oyeron unos cuantos gritos de jubilo - ¿Estás con Luna? - preguntó.

- Y Lily también - respondió Ginny sonriendo - Remus nos llamó para contarnos que Snape les había dado la autorización que necesitaban para verla y supuse que Harry no aguantaría un día más sin verla -

Draco sonrió - Ahora están juntos cariño, y estuve en primera fila para ver la cara de enamorado que puso nuestro amigo cuando la vio. Para esos dos desapareció el mundo cuando se miraron a los ojos - Ginny suspiró - Ahora tengo que colgar, tengo que hablar con el director de este lugar, nos veremos más tarde -

- Cuídate cariño. Te amo - dijo y colgó el teléfono. Draco se quedó mirando unos instantes en móvil y luego lo guardó en su chaqueta pensando que era muy afortunado al tener a aquella preciosa y adorable mujer a su lado como su esposa.

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Hermione seguía con la cabeza escondida en el regazo de Harry, ambos estaban sentados en un cómodo sofá de la sala de visitas y ninguno había dicho una sola palabra desde que Draco cerrara la puerta y los dejara solos. Pero no era un silencio incomodo, sino reconfortante y para ella el que Harry estuviera allí y la abrazara como lo estaba haciendo era la prueba de que no era un sueño sino una dulce realidad.

- Te extrañé - susurró -

Harry sonrió y le levantó el mentón para que lo mirara a los ojos, tenía que decirle lo que sentía, esa era su oportunidad de decirle que la amaba, que en el corto tiempo que llevaban de conocerse había aprendido a amarla como a nadie. Pero no encontraba las palabras adecuadas, así que decidió tomar otro camino, si no podía decírselo, lo demostraría con hechos, primero sacándola de ese lugar y luego casándose con ella y dándole cientos de maravillosos hijos, pero antes de todo eso había otra cosa que debía hacer... que necesitaba hacer. Así que sin más le acarició la mejilla y se acercó su rostro al de ella.

Hermione cerró los ojos y se preparó para lo que Harry iba a hacer, podía sentir su aliento tan cerca que se mezclaba con el suyo y entonces pasó... sus labios se juntaron, primero tímidamente y luego con un poco más de pasión, él le abrió los labios con la lengua y ella gustosa recibió la invasión en su boca. Parecía que habían pasado años desde aquella noche en el despacho cuando se dieron aquel apasionado beso, pero ahora era diferente porque ambos sabían lo que sentían y trataban de demostrarlos en aquella entrega. Fue Harry quien rompió el contacto, con la respiración agitada y los cargados de pasión, nunca antes con un simple beso se había sentido tan excitado, pero comprendió también que nunca antes se había enamorado.

- Te amo - le dijo, Hermione lo miró asombrada y él sonrió ante su reacción - Es cierto, te amo... y no voy a cansarme de decírtelo hasta que me creas... te metiste aquí adentro - dijo señalando el sitio donde estaba su corazón - y ahora no voy a poder sacarte y tampoco quiero hacerlo... quiero que estés aquí siempre, conmigo y me hagas el hombre más feliz del mundo, porque yo haré lo mismo contigo -

Hermione se puso a llorar y lo abrazó con fuerza, cuando se separó de él su rostro estaba lleno de lágrimas, pero tenía una radiante sonrisa en el rostro - Yo también te amo... mucho mucho mucho - dijo entre risas.

Volvieron a besarse y en ese momento la puerta se abrió y entró Draco, con cara de enfado - Ese Fudge es un cretino - dijo y sentó en el sillón junto a sus amigos. Harry lo miró con el ceño fruncido por la interrupción y Draco se dio cuenta - Lo lamento, no quise interrumpir nada, pero estuve hablando unos minutos y colmó mi paciencia más rápido de lo que suele hacerlo Ron - dijo cruzándose de brazos. Hermione se rió por su actitud - Además parece que lo interrumpí en algo importante porque cuando entré salió una niña pequeña de su despacho - Hermione dejó de reír.

- ¿Una pequeña rubia, y de unos lindos ojos azules? - preguntó con la voz temblorosa, Harry la miró desconcertado por su repentino cambio de actitud.

Draco asintió - Creo que la estaba regañando, y cuando entré la niña salió corriendo y puedo jurarte que si las miradas mataran, por la que ese hombre me dirigió Ginny estaría viuda y mi hijo huérfano de padre -

- Claro que se puso furioso - dijo Hermione poniéndoos de pie, los hombres la miraron curiosos - siempre ha tenido la sórdida fascinación de molestar a Amy, parece que disfruta viéndola temblar y llorar cuando la encierra en su despacho - dijo.

¿Amy? - preguntó Harry, ella asintió - Es la pequeña que me encontré el otro día...-

Ella asintió - Es una niña preciosa, su madre fue internada aquí cuando estaba embarazada, murió en parto y por lo que me contaron cuando llegué, la familia de la niña no quiso hacerse cargo de ella y la dejaron aquí. Una de las enfermeras aceptó cuidarla - los miró a ambos esperanzada - ¿Pueden hacer algo por ella? Por favor Harry ayúdala a salir de aquí, este no es lugar para una niña... -

Harry se levantó y la abrazó mientras nuevas lágrimas amenazaban con salir de sus ojos - Tranquila... le pediré a Ron que se encargue de esto... te prometo que haremos todo lo posible por sacarla de aquí y a ti también - dijo.

Draco se puso al lado de ambos y miró su reloj - Entre todas las cosas que me dijo el amable señor Fudge, exigió que saliéramos de aquí cuanto antes, es mejor que le hagamos caso Harry, además debemos reunirnos con Ron en el periódico - dijo.

Harry asintió y miró a Hermione - Volveré mañana y no voy a descansar hasta verte fuera de este lugar - ella asintió sonriendo - y después de devolverte todo lo que te pertenece nos casaremos y tendremos muchos hijos... -

Draco rió - Vamos padre de familia, es hora de irnos - dijo, luego se volvió a Hermione - Nos veremos y por favor quédate tranquila, veremos la forma de ayudar a la pequeña Amy.

- Gracias - dijo abrazando al rubio -

Una enfermera abrió la puerta e hizo una mueca al ver la escena - Debo llevarme a la chica - dijo con voz autoritaria, Hermione se apartó de Draco y se apresuró a darle un beso a Harry, este le sonrió.

Nos vemos - dijo cerca de sus labios, luego se separó y se puso al lado de la malhumorada enfermera la cual la tomó del brazo y prácticamente la arrastró fuera de la habitación.

Harry se quedó allí viendo como la silueta de Hermione se perdía por el pasillo, pero por alguna extraña razón sentía una opresión en el pecho. Hermione se volvió para mirarlo por sobre el hombro, le sonrió y la sensación se hizo más aguda.

- Vamos - dijo Draco sacándolo de sus pensamientos.

Ambos se encaminaron a la puerta y antes de subir al auto volvió a mirar hacia el edificio, tenía que darse prisa en sacar a Hermione de allí cuanto antes.

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Cornelius Fudge estaba sentado en su elegante sofá de cuero, fumando un puro importado que un amigo le trajo desde Cuba como regalo por los favores concedidos y tomando un trago de Borbón también regalo de uno de sus amigos. Ser el director de San Bart tenía sus ventajas, aunque a los ojos de casi todo el mundo fuera un trabajo denigrante estar rodeados de locos y enfermeras que disfrutaban haciendo sufrir a sus pacientes, pero para él era un buen empleo, tenía un buen salario y muchos beneficios gracias a su posición, además, se dijo, tenía en la mano a mucha gente influyente e importante de Inglaterra que habían acudido a él para deshacerse de un pariente que dificultaba sus vidas. Era el caso del hombre que tenía al frente, quien hace un año recurrió a él para deshacerse de su sobrina y hoy volvía por las mismas razones, quitar a su molesta sobrina de su camino.

- Me estás pidiendo algo muy arriesgado Snape - dijo Fudge bebiendo otro sorbo de su copa.

Snape, sentado frente a Fudge hizo una mueca - Lo sé, pero las cosas se me están complicando, necesito sacar a Hermione de mi camino y tengo que hacerlo antes de que esos abogados de quinta tengas las pruebas necesarias para hundirme... y sabes que si me hundo yo también te hundes tú Fudge - dijo a modo de amenaza.

- De acuerdo - dijo el director apagando el puro - haré lo que me pides, a mi tampoco me conviene que la señorita Granger salga de aquí y cuente lo que sabe sobre mi y mi sagrado lugar de trabajo - dijo.

Severus sonrió y sus ojos brillaron - ¿Cuándo lo harás? - preguntó.

Fudge levantó el teléfono - Dígale a Dolores que necesito verla ahora en mi oficina - dijo y colgó, luego miró a Snape - Tranquilo mi querido amigo, Dolores se encargará de todo, antes de lo que imaginas tú querida sobrina ya no será un problema por el que debas preocuparte -

Continuará...

Notas de la Autora:

Lamento la demora con este capitulo, pero deben entender que con este periodo de fiestas no tenía cabeza y menos tiempo para ponerme a escribir, pero aunque tardé un poco no los abandonaré y terminaré este fic aunque lo haga en 2010 jajaja... nunca tanto, no se preocupen lo terminaré este mes seguro.

Bueno espero que el capitulo haya sido de su agrado, por fin nuestros protagonistas se encontraron y confesaron su amor.. haaaaa (suspiro) es la parte más linda de todo el capitulo, ahora los haré sufrir otro poquito ñacañaca... muajajajjaaj y después los haré sonreír nuevamente.

Nos vemos en el capítulo 9 y nuevamente un millón de gracias por vuestros comentarios, los admiro mucho por seguir leyendo esto jejejeje...

Aprovecho para desearles un excelente año 2007 y que todos vuestros sueños se cumplan.!!!

Cariños,

DanytaHH