Capítulo 9: Planes y Secuestro:
La reunión en el Times se había alargado, pero no lo suficiente para que Draco fuera a la Corte para que le notificaran si el caso de Hermione podría ser abierto nuevamente basados en las pruebas y la declaración de ella. Harry tenía esperanzas de que así fuera y que con ella de una buena vez comprobar que se había cometido una injusticia con su cliente, Ron se propuso para acompañar a Draco a los juzgados y así dejar que él se fuera a casa descansar
Harry se recostó en el sillón de cuero de su oficina, cerró los ojos y no pudo evitar sonreír al recordar su encuentro con Hermione, pero inmediatamente ese recuerdo se volvió borroso y entonces a su mente vino otra imagen, también de Hermione, pero muy diferente. Abrió los ojos de golpe y con sorpresa se dio cuenta de que estaba sudando. No sabía con exactitud que era esa sensación que le había atormentado desde que la viera irse por aquel pasillo junto a aquella enfermera prepotente. Tenía un presentimiento, y no era muy bueno. El teléfono sonó en ese momento.
- Tengo buenas noticias - dijo Ron del otro lado del aparato - Draco me acaba de llamar, dice que el juez aprobó reabrir el caso de Hermione, tienes que estar en la corte mañana a primera hora -
Harry sonrió y se levantó de un salto - Es grandioso - dijo - Si no fuera tan tarde iría ahora mismo a decírselo a Herms... -
Ron rió - Lo sé, pero tendrás que esperar hasta después de la audiencia - dijo - una vez que expliques su caso y lo que la llevó a huir del psiquiátrico será cuestión de tiempo para que la dejen libre -
- Su tío ya está enterado? - preguntó. Se escuchó un ruido y una risa - Espera, Draco acaba de salir del baño... quiere hablar contigo -
Harry esperó unos segundos, la voz de Draco se oía cansada, pero feliz - Si hubieras visto su cara, cuando salió de la sala de audiencias estaba pálido como la cera, en este momento debe estar pensando en que dirá mañana para limpiar su imagen ante la opinión publica -
- Llamaré a San Bart, creo que al menos me dejarán hablar con Hermione para contárselo - dijo y luego de darle otra vez las gracias a sus amigos marcó el teléfono del psiquiátrico, pero la recepcionista le dijo, de una forma un tanto grosera, que aquellas no eran horas de llamar a los pacientes. Tendría que esperar hasta mañana.
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En la habitación sucia y húmeda Hermione cerró los ojos y evocó la imagen de ella y Harry, uno en los brazos del otro confesando sus sentimientos, si no fuera porque lo vivió hace tan poco tiempo y su perfume aún estaba impregnado en sus sucias ropas habría pensado que era un sueño, pero no lo era, había sido real, lo más feliz que le había pasado en muchos años.
El sonido de unas pisadas la hizo abrir los ojos de pronto y agudizó el oído, los pasos se detuvieron justo afuera de su puerta y oyó claramente como se abría la puerta con un ruido. Dolores, con una enorme sonrisa en el rostro entró en la habitación, en su mano derecha tenía un frasco y en el otro una jeringa, se las mostró como trofeos de guerra y a Hermione le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo.
- ¿Qué es eso? - preguntó con voz temblorosa. Dolores no contestó, simplemente se limitó a verter el líquido del frasco en la jeringa.
- No va a dolerte - dijo acercándose a Hermione - es algo que te ayudará a dormir...
Hermione se levantó y retrocedió un par de pasos, pero la pared le impidió seguir escapando de Dolores, quien se acercó rápidamente y le tomó el brazo, trató de soltarse, pero estaba débil y aquella mujer, aunque se veía baja y delgada tenía demasiada fuerza - Es mejor que te quedes quieta cariño - dijo - Prometo que sólo será un pinchazo, luego dormirás como un bebé.
Le puso la jeringa en el brazo y presionó para que el líquido blanco se vaciara completamente en sus venas. Después de eso Hermione solo fue conciente de la mujer saliendo del cuarto y luego simplemente oscuridad.
Cuando Dolores salió de la habitación, después de suministrar la droga a la chica se encontró con Fudge, que la esperaba al final del pasillo, con un movimiento de cabeza le indicó que se acercara y ella le obedeció en el acto. Juntos entraron en un cuarto vació y alumbrado apenas por una bombilla.
- Está hecho - dijo Dolores sonriéndole al hombre - Dentro de poco la droga empezará a hacer efecto.
- ¿Se la administraste toda? - Dolores negó - ¿Porqué no?
- Quieres que sea un trabajo limpio ¿no es cierto? - Fudge asintió - Bueno, si la chica se muere de un día para otro por una sobredosis a sabiendas de que están haciendo todo para que su caso sea abierto nuevamente... ¿no crees que sería algo extraño?, piensa Cornelius, si quieres que nadie sospecha de nosotros tenemos que hacer las cosas bien, lo mejor es empezar a suministrarle pequeñas dosis de la droga, hacerla adicta a ella... luego, en un par de días le daremos la dosis que le cerrará los ojos para siempre. Lo unico de lo que debes preocuparte es de mantener alejados a esos hombres que vinieron a verla hoy en la tarde.
Funge se tranquilizó, porque sabía que Snape ya se había puesto manos a la obra con ese asunto, para eso había contratado a un excelente abogado y estaba convencido de que harían lo posible y lo imposible para mantener a los abogados esos a una distancia prudente de San Bart.
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Cuando Hermione abrió los ojos la luz de la ventana que daba al jardín entraba a raudales, dándole de lleno en la cara, la cabeza le dolía mucho, pero no recordaba a que se debía, a su mente llegó el vago recuerdo de algo que le presionaba el brazo... se lo miró y lo vio, un pequeño piquete de aguja, pero no recordaba bien quien y porqué le habían puesto una jeringa. Se levantó con esfuerzo y en cuanto se puso de pie sintió el mundo dar vueltas y volvió a sentarse. Era una sensación extraña, pero en cierto modo la ayudaba a tener la mente en blanco y alejada del lugar en el que estaba y de la situación que la tenía allí. Fuera lo que fuera que le hubieran dado la hacia sentir bien y alejada de los recuerdos, fantasmas y sobre todo de San Bart. Cerró los ojos y se dejó llevar por la sensación.
Mientras tanto en la corte Harry miró al juez perplejo, acababan de decirle que no podría ver a Hermione, le habían negado las visitas a San Bart por el tiempo que durara el estudio de su caso y se decidiera si se abría nuevamente o no. Simplemente no lo podía creer, de reojo vio a Severus Snape que estrechaba la mano de su abogado, Blaise Zabini, que junto a Draco y Harry era uno de los mejores abogados de Londres.
- Tienes que mantener la calma - le susurró Draco cuando lo vio moverse con la intención, seguramente, de ir y partirle la cara a Snape y Zabini - No sacarás nada buscando pelea en este lugar.
Harry gruñó - Lo sé, pero me parece increíble que el juez haya suspendido las visitas a Hermione de sus abogados, ella necesita de nosotros Draco, simplemente no me lo creo - dijo.
- Veré si puedo apelar ahora mismo, pero por Dios Harry no vayas a San Bart - dijo Draco en tono grave - Te meterás en problemas y a ella también, si te sorprenden allá puedes echar todos nuestros esfuerzos por la borda.
- Lo sé - dijo Harry, le tendió la mano a su amigo - Tengo que irme ahora, quedé de ir con Ron a ver si encontramos algo que pueda servir para ayudar a Amy, la niña que está encerrada allí – dijo – creo que por lo menos con eso no tendremos problemas… además se lo prometí a Herms – Draco le sonrió y se perdió entre los hombres de traje y maletines que salían de las distintas salas de la corte.
Harry salió de la corte con el alma por los suelos, la cara de Snape adornada con esa horrible sonrisa de triunfo simplemente no se la podía sacar de la cabeza, como tampoco podía sacarse la extraña sensación de que algo no iba bien con Hermione. Tenía que hacer algo para verla.
Mientras tanto en San Bart, Dolores salía del cuarto de Hermione con una jeringa y un frasco vacío en las manos, echó un último vistazo dentro de la habitación y luego la cerró de golpe dejando a Hermione nuevamente en un estado de semi-inconciencia. Esta vez la chica no había puesto mucha resistencia a la aguja, más bien parecía que estaba esperando su dosis, eso la ayudaba, sabía que de a poco se estaba haciendo dependiente a la droga, pronto incluso reclamaría por más, eso era bueno, pensó, muy bueno.
En el despacho de Cornelius Fudge el ambiente era casi festivo, Snape había ido para saber como iba el plan para deshacerse de su sobrina y de paso darle la noticia al director corrupto de que siguiera con los planes sin preocuparse de nada, acababan de suspender las visitas de Harry Potter o Draco Malfoy a San Bart para ver a su cliente hasta que el juez dictaminara si el caso de Hermione Granger se abría nuevamente o no.
- Eso nos da tiempo - dijo Snape.
Fudge asintió - Puedo quedarme más tranquilo - dijo - Le diré a Dolores que de aquí a dos días tiene que terminar lo que ha empezado con tu sobrina.
- Y... ¿Puedo saber que método están usando para acabar con ella? - preguntó con indiferencia.
- Drogas - contestó Fudge - Dolores le está administrando dosis que van de menos a más cada doce horas... si no me equivoco hace poco le dio otra dosis... en este momento tu sobrina tiene que estar en otro mundo - dijo consultando su caro reloj - Llegará un momento en que pedirá la droga por voluntad propia y cuando eso pase, que espero sea en un menos de un día, se le administrará una dosis lo suficientemente grande para mandarla a dormir para siempre – sonrió - Nadie sospechará nada, el medicamento tiene el extraño pero eficiente efecto de pasar desapercibido, cuando la encuentren pasará como una víctima más de un ataque fulminante al corazón.
Snape le devolvió la sonrisa y chocaron copas - Quiero verla – dijo de pronto - quiero ver su cara, sería un placer decirle un par de cosas que estoy seguro querrá oír.
Fudge se levantó de inmediato - Te acompañaré a su habitación, pero ten cuidado con lo que dices Severus.
- No te preocupes - dijo confiado - Sé lo que tengo que hacer.
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Hermione sonreía al vació, en su mente la imagen de Harry haciéndole promesas de amor, de matrimonio y de una familia feliz como de cuento de hadas se repetía una y otra vez, ya no tenía fuerzas para levantarse, pero de todos modos ya no quería hacerlo, quería estar allí, sentada en el suelo frío y mirando la imagen borrosa de Harry diciéndole que la amaba. Río un poco al sentir la mano imaginaría de él sobre su mejilla acariciándola. Había perdido a sus padres, su vida y todo lo que ellos le dejaron, pero no perdería a Harry, no cuando lo tenía en frente, sonriéndole de esa manera dulce y tierna que hacía que temblara de pies a la cabeza, pero sabía que esos agradables escalofríos pronto pasarían, y aunque no quería volver a sentir esa aguja contra su piel, sabía que era la única manera de que la imagen de Harry se quedara con ella, para siempre...
La puerta se abrió nuevamente, pero esta vez no vío la silueta de Dolores, sino de un hombre, desde el fondo su subconsciente le estaba gritando que lo conocía, pero su cara era tan borrosa que apenas podía verle bien.
- Esto es lo que queda de Hermione Granger - susurró el hombre, después río - Es una lástima que las cosas terminaran así querida, pero tienes que reconocer que tuviste mucha culpa en todo esto... si hubieras sido más sensata, pero no lo fuiste... a pesar de toda tu inteligencia no pensaste en las consecuencias de tus actos... es una lástima, en serio que lo es.
Hermione lo miraba sin terminar de reconocer a la figura que le decía algo que tampoco alcanzaba a comprender bien, pero de pronto en un momento de lucidez lo vio claramente, un hombre de pelo negro, con un traje azul y una sonrisa que le recordaba a Tom Riddle estaba agachado frente a ella. Hermione lo miró a los ojos, unos ojos fríos que despedían odio puro. Sintió otro escalofrío y se apartó un poco. Severus lo notó y le tomó con fuerza el brazo.
- Debiste quedarte aquí - susurró - ¿Qué pasaba por tu cabeza cuando huiste de este lugar? no pensaste bien las cosas pequeña... no reparaste en las consecuencias, ahora ya es tarde - vio como su sobrina empezaba a llorar - los arrepentimientos no sirven de nada, ahora tendrás que morirte Hermione, no me queda otro camino, tengo que hacerte desaparecer...
- No - gimió tratando de liberarse de su agarre.
- Si no hubieras intentado huir, si no hubieras conocido a ese Potter... ¿Sabías que está tratando de sacarte de aquí?, pero no llegará a tiempo... no voy a dejar que me arruines la vida, todo lo que tengo me lo he ganado con mi esfuerzo... ¿crees que fue fácil deshacerme de tus padres? - Hermione dejó de forcejear, se quedó paralizada ante las últimas palabras de su tío - Así es querida... tuve que planear todo con cuidado para que nadie sospechara... primero tu madre y luego tu padre... ahora cuando termine contigo la familia feliz estará reunida otra vez... ¿No es eso estupendo? podrás ver a tus padres de nuevo... tómalo como mi regalo de cumpleaños - dijo y rió nuevamente, se levantó y antes de salir de la habitación se volvió a su sobrina, estaba pálida y temblorosa - Ya no me causarás más problemas, dentro de unas horas vendrán aquí y te darán el pasaje de ida al otro mundo.
Cuando se quedó sola rompió a llorar desconsolada, los efectos de lo que le hubiera dado la enfermera habían pasado y estaba muy conciente de todo lo que su tío le había dicho, él había planeado la muerte de sus padres para quedarse con todo y ahora estaba planeando la suya para quitarla del camino y no tener que preocuparse más. Estaba destrozada por sus palabras y también furiosa, ahora más que nunca sabía que tenía que salir de allí, por ella y por sus padres, pero antes tenía que hallar la manera de que Dolores no le inyectara más de esa cosa. No quería estar en ese estado de nuevo, aunque la imagen de Harry se borrara, tenía que estar lúcida y con todos sus sentidos alerta.
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Luna miró la fotografía de la niña y sonrió, se notaba a kilómetros que era una pequeña adorable y llena de vida, pero se le encogió el corazón al pensar que estaba encerrada en ese lugar y sufriendo maltratos. Ginny a su lado acariciaba su vientre con ternura y también miraba la fotografía.
- Voy a adoptarla - dijo Harry mirando a sus amigas, ambas lo miraron con los ojos como platos - Es la unica manera de sacarle de allí, que una familia se haga responsable de ella.
- Hablamos con un juez, tenemos luz verde para proceder con los trámites de adopción - dijo Ron sentándose junto a su esposa.
- Neville ya está en eso - dijo Harry sonriendo - como Draco está de lleno en el caso de Hermione y yo también... ¿no dicen nada? - Luna y Ginny seguían mirándolo como si estuviera loco.
- Es algo que no esperábamos - contestó Ginny - Nos has dejado sin palabras...
- Eso es un milagro - dijo Draco entrando en ese momento, Ginny lo miró con el ceño fruncido - Es una broma...
James entró detrás de Draco, seguido de Lily - ¿Ya supieron que seré abuela? - preguntó abrazando a su hijo - Soy la mujer más feliz del mundo... por fin habrá una niña en esta casa, que corra por los pasillos, que chapotee en la piscina... haaaa soy tan feliz - dijo.
- Felicidades - dijo Luna, Lily le dio un beso a su hijo tan fuerte que Harry estuvo seguro de que le había dejado la cara roja, todos rieron.
- Ahora pasemos a algo que no es tan agradable - dijo Draco, se sentó al lado de Ginny y le tomó la mano - Harry vengo de la corte y las noticias no son de las mejores, el juez se negó a la petición de permiso para ver a Hermione. Blaise Zabini lo hizo bien... ese idiota no dejó cabos sueltos. Las visitas están prohibidas hasta nuevo aviso.
Harry miró a su amigo y luego a los demás, de pronto la alegría por la noticia de la adopción de Amy se había esfumado - Tenemos que sacarla de allí - dijo - Tengo un mal presentimiento de todo esto, creo que Herms está en peligro y no puedo esperar hasta que ese juez idiota me de permiso para verla... tengo que saber que está bien.
- No podemos acercarnos a ese lugar Harry - dijo Draco - si lo hacemos Snape se agarrará de eso para encerrar a Hermione en San Bart de por vida.
James que había permanecido callado se levantó y miró a su hijo - Son ustedes los que no pueden entrar, pero nadie más tiene las visitas prohibidas... - dijo.
- ¿En que estás pensado? - preguntó Ron.
- En que tengo muchas ganas de conocer a mi futura nieta - respondió, a Harry se le iluminó el rostro - Si entró a ver a Amy puedo averiguar algo con respecto a Hermione ¿no crees?.
- Es una buena idea - dijo Harry - puedes ir con la excusa de ver a Amy...
- No es una excusa - le interrumpió su padre - Quiero conocer a mi nieta hijo.
Dos horas más tarde James Potter entró en San Bart con un ramo de rosas blancas y una muñeca envuelta en un lindo papel de colores, se acercó con una sonrisa a la recepcionista y preguntó por Amy, en dos minutos la niña estuvo delante de él mirándolo con ojos curiosos.
- Hola linda - dijo - es un placer conocerte.
Amy lo miró y sonrió - ¿Quién es usted? - preguntó - se parece mucho al amigo de Mione.
James dedujo que se refería a Harry - Así es, se parece mucho a mi porque soy su padre - contestó - y tú eres una niña muy lista por notar que nos parecemos.
- Tienen el mismo color de ojos - dijo -
- Y te mereces un premio por ser tan observadora - dijo James tendiéndole las rosas - esto es para ti.
La niña abrió los ojos como platos, pasó la vista por las flores y luego por el hombre que tenía en frente y le sonreía - Nunca me han dado regalos antes - susurró.
- Pues acostúmbrate - dijo James acercándose más a ella para hablar más bajo y que nadie lo escuchara - porque de ahora en adelante recibirás muchos regalos, de parte mía y mi hijo.
- ¿Por qué? - preguntó curiosa.
- No puedo decirte nada aún, pero pronto recibirás una agradable sorpresa, preciosa - contestó.
- Le daré una a Mione - declaró tomando el ramo - a ver si con ella logro que sonría, ha estado muy triste desde que su amigo vino a verla - dijo. James frunció el ceño - Ayer vi como la señorita Umbridge salía de su cuarto con un frasco en las manos y le decía que pronto cerraría los ojos para siempre... yo no quiero que eso pase porque la quiero mucho... es como mi mamá, la única que me da cariño aquí - dijo en un susurro, tratando de contener las lágrimas.
James le acarició la cabeza y le dio un abrazo - Tranquila, verás que pronto lograremos que Hermione salga de aquí y tú también - dijo - Ahora tengo que irme a ver a mi hijo y decirle que ya nos hemos conocido... Estará muy contento.
- Dígale que Mione lo echa de menos...- dijo - y yo también, me cayó muy bien cuando vino el otro día.
- Se lo diré - dijo James, le dio un beso en la frente y salió directo a su auto, en el camino marco a casa - Es adorable - le dijo a Lily - Cuando la conozcas te robará el corazón.
- Ya lo ha hecho - dijo Lily - en cuanto Harry nos mostró su fotografía me enamoré de la niña.
James sonrió, se despidió de su esposa y le dijo al chofer que lo llevara directo a la oficina de su hijo, tenía que hablar con Harry, decirle lo que había visto Amy y de sus sospechas.
Una vez reunido con su hijo le contó todo, desde que la niña era un ángel y que estaba seguro de que cuando le dieran la noticia de que saldría de San Bart sería la personita más feliz del mundo y que él estaba muy contento de la decisión que su hijo había tomado, Harry se alegró sobremanera cuando escuchó eso. Pero no todo eran buenas noticias y lo advirtió cuando James cambió la expresión de su rostro.
- Tengo algo importante que decirte - explicó - Cuando estuve con mi nieta... - por un momento sus ojos brillaron - me dijo algo que me dejó inquieto... es sobre Hermione.
- ¿Qué te dijo? - preguntó Harry sentándose junto a su padre -
- Es extraño, dijo algo sobre una enfermera, la vio salir del cuarto de Hermione con un frasco en las manos y una jeringa...
- Podría ser algún medicamento - dijo Harry.
- Puede ser.. pero no lo creo, porque Amy la escuchó decir que muy pronto cerraría los ojos "para siempre" - Harry se quedó de una piedra y se levantó bruscamente - Creo que Draco debería ir donde el juez y acelerar la apelación...
- Eso toma tiempo - dijo Harry - ahora entiendo la sonrisa de Snape en el juzgado, no estaba feliz porque no podré verla sino porque ahora cuenta con tiempo y libertad suficiente para hacerle daño papá... lo que estaba buscando era eso, tiempo para deshacerse de ella. Tengo que sacarla de allí... como sea, pero no puede pasar de esta noche - dijo, James lo miró - Esta sensación que tengo en la boca del estomago desde ayer quiere decir algo papá, estoy seguro de que Herms está en peligro y no puedo esperar hasta mañana, tienes que ayudarme.
- ¿Qué quieres que haga? - preguntó mirándolo a los ojos, Harry le sonrió - Cuenta conmigo para lo que sea hijo, siempre he confiado en tus corazonadas.
- Quiero que llames a Sirius, yo llamaré a Ron - explicó -
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- Es un plan arriesgado - dijo Sirius con una sonrisa - pero cuenta conmigo - Harry le sonrió, como al resto de sus amigos agradeciendo su incondicional apoyo - Tenemos que tener cuidado, una vez que saquemos a Hermione de allí tenemos que esconderla muy bien, aquí será el primer lugar donde Snape va a buscarla.
- Sirius tiene razón - corroboró Remus - Además tenemos que planear todo con cuidado, cuando Hermione haya escapado su tío lo usará como detonante para que el caso no se abra. Tenemos que hallar la forma de que junto con la huida de su sobrina sea el mismo quien se delate.
- Creo que podemos hacer eso - dijo Draco - pero tenemos que hablar con Hermione, lo primero es sacarla de allí y luego planear el resto.
Harry los miró a todos - Es arriesgado lo que vamos a hacer - dijo - pero quiero que sepan que estoy muy agradecido por lo que están haciendo por mí.
- Estamos hablando de tu felicidad - dijo James - y de la mujer que amas hijo, así que no tienes nada que agradecer. Hermione ya es parte de nosotros, de esta gran familia que hemos formado y haremos lo que esté en nuestras manos para ayudarla a salir de allí y que sea feliz a tu lado.
Harry le sonrió y abrazó a su padre. Remus miró la escena unos momentos antes de salir de la biblioteca, fuera de ella, Luna, Lily y Ginny estaban paradas esperando respuestas a las miles de preguntas que iban a hacer.
- No les diré nada - advirtió Remus pasando por el lado de ellas - Iré a llamar a Tonks, debe estar un preocupada porque aún no llego a casa.
- Yo no me preocuparía por eso - dijo Luna - Acaba de llamar, le dijimos que estabas en una reunión ultra secreta con los demás... pero no le dimos detalles porque a nosotras tampoco nos los han dado...
Remus rió - Lo lamento, pero no me corresponde a mi decirles nada - dijo - Si quieren respuestas deberán esperar a que Harry se las dé.
Ginny lo vio alejarse por el pasillo y se tuvo que morder la lengua para no gritarle un par de cosas, en vez de eso respiró hondo y se volvió nuevamente a la puerta de la biblioteca, solo para ver salir a su esposo y los demás con caras serias.
- Tenemos que hablar - dijo Ron mirando a su mujer. Luna asintió y psicológicamente se preparó para lo peor. Ginny a su lado hizo exactamente lo mismo.
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Habían pasado dos días desde que se reunieran en su casa para trazar el plan a seguir, y a cada momento la angustia en su pecho se hacia más fuerte, pero al fin después de una agónica espera sacaría a Hermione de ese lugar, no le quedaba otra alternativa que hacerlo de esa manera. Las apelaciones de Draco al juez habían sido inútiles y el permiso provisorio para verla tampoco estaría listo hasta dentro de tres días más... pero no podía esperar tanto, algo le decía que no podía esperar más, porque lo lamentaría. Por eso ahora estaba a punto de cometer la mayor locura de su vida, arriesgando su cuello y el de sus amigos, pero valía la pena, si con eso lograba poner a Hermione a salvo estaba dispuesto a pagar el precio.
Las luces de San Bart se apagaron al mismo tiempo, la noche estaba fría y silenciosa, ideal para sus planes. Harry miró a su lado y vió a Ron mirando distraídamente hacia las puertas del psiquiátrico, más atrás vio a Sirius viendo lo que parecía ser una pequeña pantalla y otros artículos propios de su oficio de detective y a Draco a su lado frunciendo el ceño por el humo que despedía el humo del cigarrillo que Remus acababa de encender.
- Aún no puedo creer que haremos esto - murmuró Ron.
- Yo tampoco - contestó Harry con una media sonrisa - Pero te agradezco mucho el que estés conmigo en esto compañero. Es muy importante contar con tu apoyo.
Ron sonrió y volvió a mirar hacia las puertas, Remus se acercó a ellos y dio una palmadas en la espalda de Harry en señal de apoyo - La sacaremos de aquí, no te preocupes, en menos de una hora podrás tenerla en tus brazos... sana y salva.
- Eso espero - dijo Harry - Ojalá y no sea demasiado tarde.
Y con una última señal de apoyo de Sirius, el resto del grupo se adentró en la misión más arriesgada y peligrosa que pudieron imaginar. Sacarían a Hermione de San Bart por la fuerza, aunque con eso se arriesgaban a muchos problemas y probablemente la excusa perfecta para Snape de meterlos en la cárcel y así apartarlos de su camino de una buena vez, pero era un riesgo que Harry estaba dispuesto a correr, si con eso lograba sacar a Hermione de allí y ponerla a salvo lo haría. Haría lo que fuera por ella, incluso perder su libertad si con eso lograba que la mujer que amaba estuviera fuera del alcance de aquel crápula.
Cuando llegaron a la entrada se encontraron con un guardia obeso que custodiaba los monitores, pero no se preocuparon mucho ya que estaba profundamente dormido, así que pasaron frente a él sin hacer ruido, se encaminaron por el oscuro pasillo hasta que dieron con la puerta de la habitación que pertenecía a Hermione, el corazón de Harry latía con fuerza, Draco se adelantó y con un suave manejo de un alambre (cortesía de Remus) abrió la puerta y allí acurrucada en un rincón estaba ella, su Hermione, se acercó con cuidado y le levantó el rostro, para comprobar con horror que su miraba estaba perdida y estaba más pálida que la última vez que la vio.
- Harry... - murmuró y levantó la mano para acariciar su mejilla - estás aquí...
- Claro que estoy aquí - susurró - y te sacaré de este lugar.
Hermione sonrió de forma ausente - Por fin me hablas - dijo - la última vez que estuviste aquí no dijiste nada... solo te quedaste hasta que me dormí...
- Tranquila amor... ahora estoy contigo, y te prometo que nadie nos volverá a separar - dijo.
- Rápido - dijo Draco asomando la cabeza por la puerta - Vamonos de aquí ahora.
Harry asintió y levantó a Hermione en sus brazos, para comprobar que estaba demasiado liviana. También notó que estaba fría y temblaba. Tenían que darse prisa.
Siguieron por el pasillo y ya casi estaban en la puerta principal cuando una figura se atravesó en su camino, era una silueta pequeña y Harry adivinó de quien se trataba - Deberías estar en la cama Amy - dijo en un susurró.
- Lo sé - sonrió - pero me dieron una noticia hoy y no podía dormir... ¿es cierto que serás mi papá? - preguntó con emoción.
- Así es... seré tu papá - dijo sonriendo, Hermione volvió a temblar - Ahora debo irme cariño... Hermione está fría y debo sacarla de aquí.
La niña asintió y se acercó a él - ¿Puedo darle un beso de despedida?.
- Claro que si - dijo Harry - puedes darle un beso a tú mamá...- Amy miró a Harry con los ojos muy abiertos - Si todo sale bien... dentro de poco Mione y yo seremos tus padres.
- Adiós... mamá - dijo y le dio un beso en la frente, Harry la había bajado a su altura, Hermione la miró un momento y volvió a cerrar los ojos -
Ron, Draco y Remus que hasta ese momento habían permanecido callados ante la maravillosa escena volvieron a realidad de pronto y con una señal le dieron a entender a Harry que debían salir de allí ahora.
- Nos veremos pronto - susurró y salió junto a los demás por la puerta. Amy se quedó de pie, mirando las siluetas que se perdían en la oscuridad, sus ojos estaban bañados en lágrimas, pero una linda sonrisa adornaba su rostro, tendría una familia, unos padres que la amarían y la cuidarían.
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- ¿¿¡¡COMO QUE SE HA ESCAPADO??!! - bramó Snape por el teléfono -
- No lo sabemos - dijo Fudge del otro lado de la línea, Dolores a su lado estaba pálida - Cuando fuimos a darle la última dosis de la droga encontramos la habitación vacía... se fue sin dejar ni un rastro.
- Demonios - dijo Snape - Esto es increíble... ahora esa maldita mocosa está suelta otra vez...
- ¿No sabes donde pudo haber ido?
Severus se quedó pensando un segundo y luego sus ojos brillaron peligrosamente - Con Potter... debe estar con ese imbécil de Harry Potter - dijo - Apuesto lo que sea a que esa idiota fue a refugiarse con él -
- Pues ve a por ella - dijo Fudge - si tu sobrina habla de todo lo que le hemos hecho con ella aquí será en fin de mi carrera...
- TU CARRERA ME IMPORTA UN PEPINO!!! - gritó.
- Pues más vale que empiece a importarte - le espetó el director rojo como la grana - porque si yo caigo Snape, te llevaré conmigo... estoy seguro de que a todo el mundo le encantará saber como fue que eliminaste a tu hermano y a su esposa...
- ¿Es una amenaza? - preguntó con un tono peligrosamente calmo.
- Tómalo como quieras - respondió y colgó. Luego miró a Dolores - Es mejor que vayas a hacer tus cosas... y quédate tranquila, nada saldrá mal, Snape moverá tierra y mar para dar con su sobrina y hacerla callar.
- ¿Pero si no la encuentra? ¿Si ella habla antes de que den con su paradero? - preguntó desesperada - No quiero ir a la cárcel Cornelis.
Fudge se aproximo a ella y le dio una bofetada - Deja de decir estupideces, nadie irá a la cárcel... nadie.
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Hermione despertó con dolor de cabeza y la boca completamente seca, le dolía todo el cuerpo, pero contrario al frío que solía sentir al despertar, en ese momento la rodeaba una agradable temperatura. Abrió los ojos con pesadumbre y tuvo que hacer un esfuerzo para que se acostumbraran a la luz que en ese momento entraba a raudales por la ventana de la habitación donde se encontraba. Se incorporó un poco sobre la mullida cama y miró a su alrededor, eso no era San Bart, de eso estaba completamente segura. La habitación estaba finamente decorada y en toda ella predominaba el blanco, desde las cortinas hasta los cojines que decoraban la cama. Recorrió con la vista cada detalle y se detuvo en la puerta que en ese momento comenzó a abrirse, sin darse cuenta estaba conteniendo la respiración ¿quién cruzaría el umbral?...su sorpresa fue mayúscula cuando vio a Harry entrar con una bandeja en las manos y con una sonrisa que le sacudió el corazón.
- Buenos días... - dijo. Hermione no dijo nada - ¿Cómo te sientes?
- ¿En verdad eres tú? - preguntó con un hilo de voz.
- Claro que soy yo - dijo riendo - ¿Esperabas a alguien más?...
Hermione negó con la cabeza y comenzó a llorar sin poderlo evitar, Harry dejó la bandeja sobre una mesita cercana a la ventana y se acercó a ella para darle un abrazo, Hermione se perdió en sus brazos y lloró más fuerte.
- Tranquila princesa... ya pasó todo, ahora estás bien - le dijo en un susurro. Hermione levantó la cabeza y lo miró a los ojos de manera interrogante, Harry suspiró, tendría que contarle todo para que pudiera estar tranquila - De acuerdo, voy a decirte lo que pasó, pero por favor promete que mientras te lo cuento comerás algo - Hermione asintió y Harry le alcanzó la bandeja y mientras la veía devorar los huevos y la ensalada de frutas no pudo menos que respirar aliviado, la noche anterior, desde que la sacara de San Bart había sido casi una pesadilla, Ron le había confirmado que estaba drogada y que a falta de la dosis a que estaba claro la habían echo adicta su cuerpo comenzaría a exigirle más, la desintoxicación era un proceso difícil y doloroso, que vivió toda la noche junto a ella, mandaría a esa enfermera y Fudge a la cárcel por eso, nunca les iba a perdonar lo que hicieron y se encargaría de ponerlos tras las rejas hasta el final de sus días, Hermione lo miró confundida así que carraspeó y comenzó a explicarle como fue que llegaron allí, desde su prohibición de verla hasta el plan desquiciado de raptarla de San Bart - Y ahora estamos aquí, es la casa de verano de Draco y Ginny, supusimos que si te llevábamos a cualquier propiedad mía tu tío no duraría en localizarte, así que decidimos traerte hasta acá - terminó de decir, Hermione no le había interrumpido una sola vez, simplemente se limitó a mirarlo con los ojos muy abiertos.
- ¿Drogas...? - preguntó con la voz apagada, Harry asintió - Sabía que me estaban aplicando algún tipo de sustancia rara, Dolores se molestaba cuando le decía que no quería más medicinas y me forzaba y después de que me inyectaba ya no sabía de nada...
- Pero ahora ya estás bien - dijo Harry - y no voy a dejar que nada ni nadie nos vuelva a separar. Lo que tenemos que haces es encontrar la manera de que tu tío pague por todo lo que ha hecho.
Hermione lo abrazó con fuerza - Te amo... - dijo - no sabes cuanto te amo.
- Si es tanto como lo que yo te amo a ti, entonces puede que si lo sepa - murmuró y depositó sus labios en los de ella. Un beso que había deseado desde que la vio sentada en la cama, despierta y saludable nuevamente, un beso en el que le transmitía todo lo que sentía por ella, nunca lograría entender del todo como en tan poco tiempo aquella mujer que ahora estaba entre sus brazos había logrado robarle el corazón y meterse en su alma, con solo unos días logró que se olvidara de todo menos de ella, que rompiera un compromiso de años y que adoptara a una niña adorable y a la que ya amaba como a una hija de verdad, aunque esto último no se lo contaría de inmediato, esperaría hasta que estuviera más recuperada y con la certeza de que nadie volvería a arrebatarla de su lado y para eso lo primero que tenían que hacer era desenmascarar a Severus Snape y ya estaba pensando en un plan para que él mismo terminara de cavar el hoyo donde pensaba meterlo. Era algo arriesgado, pero si querían que ese hombre saliera de sus vidas para siempre tendría que hacerlo y en cierto modo se odiaba por tener que poner a Hermione otra vez en peligro, pero era un riesgo, uno que tendrían que correr, era la única forma.
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- Claro que te ayudaré - dijo Hermione horas más tarde, estaban reunidos en torno a la mesa del comedor, Draco y Ron la miraron asombrados y Harry no fue la excepción - Si así voy a recuperar mi vida y lo que me pertenece por supuesto que cooperaré con ustedes, además es algo que tengo que hacer. Ustedes han arriesgado mucho por mi y tengo que devolverles todo lo que han hecho de alguna manera.
- Nosotros no hemos hecho nada para que tengas que debernos favores - dijo Harry con el ceño fruncido.
- Por supuesto que no - dijo Ron - lo hicimos porque te queremos y porque sabemos que Harry se muere sin ti.
Ante el comentario todos rieron y los aludidos se pusieron tan rojos como el cabello del pelirrojo.
- Bien pues manos a la obra - dijo Draco dándole un papel y lápiz a Hermione. Esta los tomó y ante la atenta mirada de sus amigos comenzó a escribir la que podía ser o su carta de libertad o su absoluta condena.
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Bellaztrix despidió al mensajero y cerró de un portazo, luego con pasos apresuraros se encaminó al despacho donde Severus seguramente estaría hablando con el jefe la policía por décima vez para ver los resultados de la búsqueda de su sobrina. Suspiró cansada, desde que Hermione escapara por primera vez de San Bart su cómoda y tranquila vida estaba de cabeza, por no decir el humor de su marido, que con cada día que pasaba se volvía mucho más volátil, era una situación que ya la estaba cansando. Llegó al final del pasillo y se detuvo un momento a escuchar como su esposo gritaba palabrotas al jefe de policía por el teléfono, cuando los gritos se apagaron decidió que era buen momento para entrar.
- Te ha llegado un mensaje - dijo dándole el sobre que acababan de entregarle - la persona que lo trajo dijo que era importante.
Severus frunció el ceño y tomó la nota, cuando la leyó estaba más pálido de lo normal, la arrugó con furia y salió del despacho a grades zancadas, bellaxtriz lo vió irse y tomó el papel para ver que lo había puesto de un humor aún peor.
Tío:
Se que debes estar furioso por haber huido nuevamente de San Bart, pero era algo inevitable y que tenía que hacer. Lamento que todo esto esté dándote tantos problemas y preocupaciones, así que he decidido que nos veamos de una vez para poder aclarar las cosas, yo no quiero nada salvo mi libertad y si para lograrlo tengo que dejarte todo lo que por derecho me pertenece lo haré, ya no quiero sufrir más tío y se que tú no quieres ir a la cárcel, porque sabes que si yo hablo ante un juez y pruebo todo lo que me haz hecho es ahí donde irás a parar. Ya no quiero pelear contigo ni con tía Bella por eso quiero que nos veamos mañana, a las ocho de la noche... solo tú y yo, sin testigos, quiero que lleguemos a un acuerdo y podamos seguir con nuestras vidas. Depende de ti ahora.
Hermione G.
Cuando Bellaxtriz terminó de leer la carta suspiró, quizás después de todo las cosas terminarían bien sin tener que arriesgar nada de lo que tenía, si aquella mocosa quería ver a su tío a solas era la oportunidad que tenían para librarse de ella para siempre. Dejó caer la nota y salió apresuradamente del despacho para decirle a su esposo su maravillosa idea... lo que no sabía es que a esa misma hora el jefe de policía recibía una llamada de Harry Potter para decirle que se reunieran a las ocho de la noche en el mismo lugar para entregarle de una buena vez las pruebas de que Hermione era la víctima y sus tíos los villanos de esta historia.
Continuará.
Notas de la Autora.
He vuelto, y con un capitulo bastante largo... así que no pueden quejarse y para que lo sepan ya solo quedan dos capítulos para el final... así que no desesperen que pronto muy pronto leerán "FIN" y esta historia habrá acabado, pero mientras eso pasa por favor sigan leyendo y mandando sus comentarios.
Muchas gracias por su paciencia y su apoyo.
Cariños para todos y cada uno de ustedes.
