Capitulo 20: poemas de deseos

Febrero llego rapida y silenciosamente, sin que nadie pareciese notarlo. Habria pasado desapercibido sino fuese porque tenia una fecha importante: el Dia de San Valentin. Una fecha especial para toda pareja y en la que Ginny no podia evitar recordar algunos eventos desafotunados en su pasado, cada vez que llegaba ese dia.

Rio al pensar en aquel estupido poema que le habia regalado a Harry en su primer año. ¡Que tonta! Pero no se arrepentia, por supuesto que ahora escribia mucho mejores poemas pero ese habia sido el primero hecho con puro cariño. No concebia que todo el amor platonico hacia Harry hubiera desaparecido tan rapidamente y pasado a Draco. Trato de evitarlo pero solto un suspiro al pensar en él.

-Ginny no suspires asi- le reprocho Luna.- me da mucho coraje no saber quien es tu enamorado.- y la rubia se concentro en cualquier otra cosa, como todos. Nadie le prestaba atención a la profesora McGonagall, esto la exasperaba todos los años.

La pelirroja meneo la cabeza con una sonrisa tonta. Era inevitable. Pensar en Draco y soltar en un suspiro era parte de ella. Ademas sonreia porque era su primer Dia de San Valentin feliz. Draco le habia mandado flores, chocolates, ositos de peluche y notas romanticas todo el dia. En ese instante llevaba una rosa amarilla en su cabello dandole un aspecto muy dulce. Ella tambien le habia mandado unos chocolates y un sueter tejido por ella, pero él se lo habia prohibido ya que decia que queria recompensar su falta, la de ser un mortifago.

-Señorita Weasley! Despiertese por favor, esta en una clase no en su habitación para soñar despierte.- se acerco la profesora golpeando su banco para despertarle. Ella lo hizo pero dando un respingo tan comico que todos rieron.

-Lo siento, profesora.- dijo timidamente.

-Señorita Weasley¿Qué es lo que tiene en su mano?- la pelirroja se puso muy nerviosa. Era unas de las notas de Draco! Se habia olvidado de guardarla antes de entrar al salon.- Demelo ya mismo! Al resto de la clase le interesara saber el por qué de su distracción.

-Pero profesora McGonagall…- replico la pelirroja en vano. Sabia que estaba muerta. Nunca antes le habia pasado esto. "Juro que jamas me reire de nuevo de los infelices que les pasa esto" penso con los ojos cerrados.

-Demelo, le digo!- dijo estricta y ella se lo dio, toda sonrojada. Muchos comenzaron a reirse y Luna la miraba (sin poder evitarlo) con una sonrisa burlona.

Entonces McGonagall comenzo a leer y se tapo la cara con las manos de la vergüenza. Lo que estaba escrito era romantico si, pero aun asi muy embarazoso.

"Querida Ginebra:

¿Qué son las palabras en un papel para expresar lo que siento? No alcanzan, ni son nada pero son lo unico que tengo para que no añores mi presencia, en el breve tiempo de mi ausencia.

Pero ¿Por qué digo pequeña? Un segundo sin tu sonrisa en mis ojos, es un segundo que no vivo, una apuñalada en el pecho. En el pecho que por las noches se llena con tus caricias y con tu rostro inocente apoyado en él.

Volviendo a las palabras, que siguen faltando, solo hay una frase simple que represente lo que siento: Te Extraño. Te extraño y me muero sin un beso tuyo a cada momento, sin tu abrazo repleto de ternura que me da fuerzas.

Y con estas pocas fuerzas que me quedan me despido, pero no por eso dejo de extrañarte. Al contrario cada momento que pasa te necesito mas a mi lado y solo por eso me despido. Para continuar extrañandote en silencio y contar los minutos malditos, que parecen burlarse de mi pena, en el reloj.

Me despido,

D."

Si hubiera sabido algun hechizo para eso, la pelirroja ya se hubiese hecho tragar por la tierra. Las carcajadas resonaron en toda al aula de Transformaciones. Pero se extraño mucho cuando al abrir los ojos noto que solo los muchachos reian, algunos tirados en el suelo, exagerados. Mientras que las chicas parecian estar hipnotizadas por el poema. ¡Hasta la profesora habia soltado un suspiro! No lo podia creer! Y casi se cae al piso al ver las miradas furiosas de varias chicas a sus parejas, que sin pensarlo comenzaron a odiar a aquel poeta.

El timbre hizo despertar a todos, menos a la profesora McGonagall. Entonces Ginny tuvo que pedirsela, aun muy avergonzada, para que despertase. Con la nota en mano, la pelirroja se reunio con Luna al salir del salon.

-Ginny que palabras tan romanticas!- le dijo Luna con una actitud mas soñadora que de costumbre.

-Ojala mi novio me escribiese cosas asi- agrego otra chica de Ravenclaw.

-Yo me conformaria con un "Te Amo"- suspiro otra al recordar la carta.

-Ginny, quien te escribio eso?- le pregunto Luna, interesada en saber.

De repente Ginny tenia una aglomeración alrededor suyo, preguntandole por el poema, por el poeta que la habia escrito, quien era, a que casa iba, como se llamaba, etc. Todas esas preguntas pusieron nerviosa a la pobre pelirroja que solo decia "No se, no se" en un murmullo. Todavía sonrojada hasta el alma, saco su carácter al aire y una vez dispersado el torrente de hormonas femeninas, se dirigieron las dos al Gran Salon.

Solto un suspiro, agotado. La unica razon por la que se habia rehuzado a recibir regalos de Ginebra era porque se le confundian con los otros cientos que recibia a cada momento. Todo era, por supuesto, de su club de fans, de Pansy Parkinson o de algunas otras chicas de primero y segundo. Pero en ese momento salia cansado de su clase de Pociones, donde las Pociones de Amor en su banco se le mezclaron con sus ingredientes.

-Y cuantas botellas recibiste este año Nott?- le pregunto Blaise al rubio miel como una clase de competencia.

-Once y tu?

-Ja, te gane! Tengo dieciséis.- inflo su pecho orgulloso por el nuevo record, pensando que ni siquiera el huron de su amigo podria ganarle pero como aun no sabia su respuesta se acerco sigiloso y le pregunto.- Y tu Draco? Cuantas?

-Eh… que? Asi… veinte.- dijo distraido ya que le habia encomendado a una lechuza que le mandase otra nota a su Ginny. Sonrio travieso, era mas picara que las anteriores y ademas llevaba un lugar y una hora para encontrarse.

Con un Blaise de orgullo herido, un Nott estallando en carcajadas por la cara de su amigo y un Draco en las nubes, el trio sexy de Hogwarts se dirigio a la Sala Comun para almorzar. Entraron altaneros y elegantes como siempre. Pero una vez sentados en su lugar, vieron llegar una lechuza que bajaba rapidamente hacia la mesa de los Gryffindors. Deteniendose justo en el lugar de la pequeña Weasley.

Ginny recibio a la lechuza con sorpresa pero tomo la carta de su pata, sonrojada. Sabia de quien era y sus amigas tambien. Y ahora estaban mas que insoportables por saber quien era, después de que Luna les hubiese contado todo el poema en la hora de Transformaciones.

-Y? que esperas Ginny? Abrela- dijo impaciente Alex con Denise colgada del cuello. Las tres mas Hermione juntaron sus cabezas, expectantes.

-No la voy a abrir aquí.- dijo serena guardando la carta en un bolsillo. Luego volteo a ver a su hermano que esperaba que abriera la carta tambien. Estaba tan furioso que habia hecho migajas un pan entero! No se arriesgaria a que leyese lo que fuese que Draco le habia mandado.

-Ronald te vas de aquí!- ordeno Hermione mas firme que su madre. La cara de Ginny puso una de sus maliciosas sonrisas al ver como su hermano y Harry se iban del Gran Salon.

Escucho las amenazas de su hermano y solo puedo reirse altaneramente. Le encantaba hacer eso. Abrio los ojos mirando a las desquiciadas de sus amigas y lentamente fue tomando la carta de su bolsillo. Entonces miro a Draco, cinica, sorprendiendo al rubio al hacerle saber que siempre supo que la miraba.

-Ginny, leela en voz alta!- exigio Hermione que parecia la mas desesperada de todas, después del relato de Luna. La pelirroja volvio a sonreir pero con forme leila la nota, la sonrisa se borro de su cara, mostrando un sonrojo mayor que el anterior.

"Ginebra,

Deseo. Es esa palabra maldita la que me hace ansiar las noches. Ya que en las noches sueño que toco tu piel, que me queman tus besos en mi cuello y que tus gemidos resuenan en la oscuridad. Disculpa mi atrevimiento mundano, pero es que este pecador ya no puede ocultar que cuando se pone el sol, quiere hacerte suya y de nadie mas. Tocar lo mas sagrado y llegar al cielo en el acto peligroso del amor.

Se despide en ardiente deseo,

D.

P.d: nos vemos a las 7:30 en el pasillo del retrato de los Black, en el segundo piso."

-Maldito lujurioso- murmuro en voz muy baja, hablandole a Draco, que desde la otra punta del comedor habia observado los cambios en su rostro y disfrutado todo su sonrojo. Y mas habia disfrutado el saber que ella tambien lo deseaba.

-Ginebra Molly Weasley! Nos piensas seguir dejando en el suspenso o nos diras de una buena vez lo que dice esa MALDITA CARTA?- Hermione no podia esperar mas. La pelirroja desperto de su "sueño" y miro sorprendida y sonrojada a la castaña.

-Eh… no.- dijo con una sonrisita y saliendo deprisa del comedor, dejando estupefactas a sus amigas. Corrio hacia la habitación de las chicas de quinto para cambiar sus libros y gritar de emocion. Estaba muy emocionada por la ultima carta, jamas le habian escrito algo asi de… de… de pervertido. Guardo las demas notas y oculto la ultima en su capa.

-Bueno, tranquila Ginny, tranquila es solo una nota…- suspiro calmada pero de vuelta grito emocionada.

Una vez realmente clamada, se dispuso a seguir con sus clases de la tarde. Pero no fueron nada faciles, todo el mundo la atosigaba. Sus amigas le pedian que les mostrara la carta, las demas chicas de las otras casas no hacian mas que retrasarla para sus proximas clases, con comentarios envidiosos o quejas de por qué sus novios no podian ser asi de dulces y romanticos. Lo peor eran los chicos y su hermano! Que estaban dispuestos a cualquier cosa por saber el nombre del poeta misterioso. Todos con el mismo objetivo: matarlo a golpes.

-No piensas siquiera considerarlo Ginny?- le dijo Ron que iba con otros dos chicos a su lado.- son veinte galeons, una caja de ranas de chocolate y esos tres libros que tanto querias…

-Hay Dios… que hago? Que hago? Que hago?- se dijo comiendose las uñas. Era una oferta unica e irrepetible. El dinero era poco pero esas golosinas y esos libros eran una debilidad. Se preguntaba como rayos Ron se habia enterado de esos libros.

Entonces, de la nada, vio pasar al rubio mas sexy de todos (y novio secreto) con sus dos guapos amigos y no pudo evitar perderse en el gris de su mirar. Él le sonrio malicioso al ver a su hermano haciendole todas esas ofertas y de vuelta la miro como preguntandole que iba a hacer. Eso le disperso todas las dudas que tenia.

-Absolutamente no Ron.- dijo de repente firme la pelirroja. Muriendose por dentro.- el dinero es muy poco y las ranas me hacen engordar.

El joven de ojos azules la miro incredulo, en especial por eso de que las ranas la hacian engordar. Resignado se fue con sus amigos y una vez fuera de la vista Ginny suspiro triste. Sabia que volveria a molestarla pero no con la misma oferta y aun asi ella volveria a decir que no.

Desganada camino por los pasillos hasta el Gran Salon. El atardecer volvia en otra oportunidad y cegaba sus hermosos ojos color avellana. Su cabello paso de ser rojo a parecer cobre en estado vivo. Parecia un angel de fuego. Un rubio que se escondia detrás de una columna, no resistio mas y la tomo fuertemente por detrás.

-Silencio, soy yo.- le susurro al odio, al verla a punto de morderlo y salir corriendo o peor, dar un grito, llamando la atención de los alumnos. Le cerro los ojos para llevarla por distintos caminos hasta llegar al lugar acordado por él.

-Ya huron, dejame ver.- ordeno divertida por esa sorpresa pero entonces…- ¿Qué rayos es esto?

Miro con una ceja levantada lo que parecia una pintura muy desecha. Entrecerro los ojos para tratar de ver con claridad a las personas del cuadro. Parecia muy antiguo no solo por la condicion, sino por la posicion del hombre alto y rubio, pero con piel algo bronceada y ojos oscuros. Y de la mujer tambien, una señora de cabellos castaños y piel palida con ojos verdes. Miro a Draco con la ceja aun levantada y este solo rio.

-Que es tan gracioso?- se ofendio ella.

-Nada, nada.- siguió con una sonrisa Draco.- estos son los ancestros de la familia Black, la familia de mi madre.

-Aja… no quiero ser descortes pero ¿Por qué me trajiste aquí?-

-Por esto.- le dijo con una sonrisa aun peor que la anterior. Entonces, sorprendiendola sobremanera se metio a traves de la pintura, como si se tratase de lo mas natural del mundo. Pero casi se desmaya cuando el hombre de la pintura cambio su rostro por el de Draco y la pintura parecio restaurarse un poco. Decidio seguir al rubio y se metio como él antes. Cerro los ojos con fuerza y cuando los volvio a abrir…

-Por Merlin!- fue lo unico que pudo decir. Acababan de entrar en una especia de habitación secreta. Era un poco pequeña pero estaba bien. Habia una cama, unas cortinas largas y antiguas cubriendo un gran ventanal. Tambien observo un sillon, al parecer muy comodo y caro, y una mesa de caoba con un tablero de ajedrez y unas papeles de encarta sobre ella.

-Te gusta?- le pregunto Draco desde el sillon.

-Me encanta¿Cuando supiste de este lugar?- no evito preguntar.

-Hace tiempo pero no lo habia recordado hasta poco tiempo atrás. Es un lugar estupendo para los amantes.- la miro con esa mirada seductora tan propia de él.

-Quieres decir para nosotros.- lo corrigió la pelirroja, admirando el cuarto cuando sintio la mano de Draco tomando su barbilla de sorpresa y besandola con… con deseo.

Le siguió la corriente unos minutos pero se detuvo para recobrar aliento y eso le dio el tiempo para mirar la hora. Las ocho de la noche! Era tardísimo y si no iba, los Gryffindors se preguntarian donde estaba y mas mentiras y mas problemas para ella. Se separo del rubio, dejandolo perplejo y tomo su mochila dispuesta a irse cuando la mano de Draco le agarro el brazo, deteniendola.

-No te vayas… quedate conmigo.- le susurro sensual y en forma de suplica. ¿Qué… que debia hacer?

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Chan! se nos vien el lemmon! jeje bueno se nota que quiero terminar este fic? estos capitulos lo tengo escritos desde hace como... 2 meses! jeje... ke vaga... aguante la apreja Sasuke y Hinata de Naruto!!! cualquier cosa... nos vemos dejen reviews y bye...

...Luz Malfoy...