Capitulo 25: En el calabozo de los recuerdos
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Los parpados poco a poco le fueron abriendo paso a los ojos deseosos de ver. Cuando los abrió por completo se encontró en un cuarto oscuro excepto por una ventana estilo medieval que había en una esquina e iluminaba todo. Estaba también repleto de telarañas, ratas y demás alimañas que le rondaban los pies pero ella no era de las que se asustaban por esas cosas. Más bien le molestaba el hecho de estar encerrada. Tenía un poco de claustrofobia pero por lo menos era un lugar relativamente amplio.
Se toco la parte posterior lentamente. Le dolía demasiado para su gusto. Se asusto al notar sus dedos mojados por un líquido que había salido de allí atrás. Era sangre aunque poca por suerte. Los recuerdos de la noche anterior le vinieron de golpe a su memoria. Abrió los ojos con sorpresa. Unos mortifagos que la atrapaban por detrás, el golpe en la nuca, el dolor intenso, el ruido y traqueteo de un motor en marcha, los minutos del camino hasta ese lugar. Miro el lugar frenética, tratando de vislumbrar algo en esas tinieblas.
De un salto se puso de pie de inmediato, haciendo caso omiso al incesante dolor en el cuello y el resto de su cuerpo. Fue directo hacia la puerta, tratando de abrirla inútilmente. Forcejeo y forcejeo pero esta no se abría. Busco su varita en sus ropas pero no la encontró. Paro en seco de su intento de escapar. "Estas actuando como una idiota" le dijo su conciencia recalcando el adjetivo. Era cierto, se había vuelto una presa del pánico por unos momentos. Era obvio que la puerta no se abriría y que ya le habían quitado la varita. Se recostó en la puerta observando detenidamente alguna otra forma de escapar de ese lugar. Corrió hacia la ventana pero estaba demasiado alta como para que ella pudiese alcanzarla, además vaya uno a saber que clase de hechizos tendría.
Las piernas comenzaron a flaquearle y tuvo que arrodillarse en el suelo. Golpeo el piso con sus manos fuertemente, maldiciendo por lo bajo. Estaba atrapada sin salida y no podría volver a su hogar nunca más. De repente la verdad le cayó como un balde agua fría en el cuerpo. ¿Cuál hogar? Ya no poseía ningún lugar al que pudiese llamar así. Ellos se lo habían dejado bien en claro anoche. El error y la traición que había cometido habían sido lo bastante fuertes como para destruir su vida. Y ahora ya no tenía ni a su familia ni a su novio a su lado. ¿Cómo estaría su madre¿Su padre la perdonaría? Imaginaba a Ron, Harry y Hermione, el trío dorado, cuchicheando su grave falta. Sus amigas dolidas por una mentira de ya mas de un año. Pero también habían mas preguntas sin respuestas en el fondo de su mente que no tenía ganas de sacar a relucir.
Sin embargo algo muy dentro de ella le decía que si no salía de aquel lugar no podría jamás responder a aquellas preguntas. Debía salir, debía seguir viva, debía buscar las respuestas. Se puso de pie nuevamente con una fuerza mayor a la que sentía. Volvió a dirigirse a la puerta y con un poco de impulso la golpeo. La puerta crujió peor no se movió ni un centímetro. Tomo carrera y con gran impulso volvió a golpearla. Esta vez crujió un poco mas pero tampoco se movió. Hizo el mismo intento varias veces, aun cuando el hombro y el brazo le fueron quedando desechos. Ella lo intentaría de todas maneras. Entonces una voz se escucho.
-Si sigues haciendo eso lo único que lograras será romperte el brazo y dudo que con un brazo roto puedas hacer mucho mas.-dijo una voz ronca y débil pero definitivamente que reconoció como la de una mujer.
La pelirroja ceso en sus intentos y se volvió al lugar de donde provenía la voz. "Pensé que estaba sola" dijo molesta su conciencia, solo pensando que ni en el sufrimiento la dejarían en paz. Agudizo la vista tratando de vislumbrar algo pero desde donde estaba no vería nada de seguro. Decidió acercarse lentamente, no fuese a ser cosa de que se topase con algún animal o bestia extraña. Dio unos pasos más y se detuvo. Ya podía ver que era aquello. Si, era una mujer que se le hacia muy familiar. Tenía el cabello rubio bastante arruinado y sucio, las ropas muy rasgadas y también sucias y varias heridas en sus brazos y piernas. Quiso ver su rostro pero no podía por el cabello de la mujer.
-Quien eres?-pregunto luego de varios minutos en silencio que paso "examinándola" como decía ella.
-Que acaso ya no me reconoces Weasley?-levanto la mirada, dejándose ver.
Ginny la miro detenidamente buscándola en su memoria. El cabello rubio, los ojos azules, las facciones puntiagudas. Algo había en esa mujer que ya había visto antes en otro lugar. La conocía, si, lo sabia pero no la recordaba bien. Se fijo en todo su cuerpo a ver si encontraba algo que la distinguiera pero solo veía un cuerpo maltratado y desecho por, lo que supuso, reiterados golpes. Fue entonces cuando volvió a fijarse en su rostro y lo vio. ¡La nariz! La nariz de esa mujer era la misma que la de su hurón albino. La misma nariz que Draco. "Entonces..." pensó pero la sorpresa le impido seguir. Se le dilataron las pupilas y apretó los dientes con fuerza. Se quedo tiesa. No, no podía ser que esa señora fuese… que esa señora fuese…
-E-es… e-es l-la m-mama d-de D-draco.-la señalo sin importarle un cuerno los buenos modales.
-Pensé que nunca lo adivinarías.-le respondió en el mismo tono arrogante que siempre había escuchado decir a Draco antes de conocerlo.-no apuntes con el dedo, creía que por lo menos en tu familia enseñaban buenos modales.
-Jamás la hubiese reconocido sin su impecable forma de vestir.-dijo Ginny mas para si misma que para la rubia mujer que ya había encendido su fuego temperamental por sus anteriores palabras.
-Es verdad. Pero ahora se como se sienten ustedes los Weasley todos los días.-volvió a decir otro comentario ofensivo mientras se ponía de pie con cuidado.
-Oiga deje de insultar a mi familia!.-le espeto ya con su volátil temperamento y apretando mas lo dientes por el coraje. La madre de Draco la miro un poco sorprendida pero rápidamente volvió a su actitud altanera.
-En fin, da igual, ambas somos prisioneras y no hay nadie a quien engañar en este lugar.-dijo con soltura.
Se miraron con fijeza unos momentos cuando la albina mujer bufo como cansada y volvió a sentarse con algo de dificultad. "Debe estar muy malherida" distinguió su mirada observando sus movimientos detalladamente. Esa mujer estaba más débil de lo que aparentaba pero no le asombro en lo absoluto, ya conocía a alguien así. Peino su cabello hacia atrás como quitándose un poco el estrés y se sentó frente a la señora Malfoy. Estaba intrigada por lo que la mujer acababa de decir. Si, ambas eran prisioneras pero que quería decir con eso de que no había nadie a quien engañar. ¿Acaso estaba tratando de decirle lo que Draco ya le había dicho hacia mucho tiempo atrás? pero en aquel caso solamente se habían abrazado, diciéndose mas de mil palabras. Tal vez… en este caso se dirían las frases que su cabeza curioseaba saber.
Bajo y subió la mirada varias veces y por varias razones. Una, le daba algo de miedo preguntarle porque había dicho eso. Esta bien que fuese la madre de su novio pero las cosas que contaba su madre sobre su abuela paterna no eran precisamente color de rosa. Decía que siempre había que tener cuidado con las suegras. Sonrió y se entristeció al mismo tiempo. "Mama…" susurro su mente en un intento de imaginarse como estaría su familia, su mama… ¿La extrañaría¿Se habrían dado cuenta de que la habían secuestrado? No estaba segura pero tampoco quería seguir recordándolo. Fijo su mirada en la rubia que tenia en frente pero eso no mejoro mucho sus oscuros pensamientos. Ella era muy parecida a Draco y eso la hacia entristecerse también. ¿Estaría enterado de su desesperación¿La estaría buscando como el loco perseguido que era¿La seguiría amando aunque pasase diez años en ese calabozo? El solo pensar en estar tanto tiempo en ese ambiente tan horrendo le dio un escalofrió. No definitivamente buscaría la manera de escapar de alli.
-Yo… yo quería… yo quería saber…-no lograba que las palabras formuladas en su mente salieran de su boca. Le resultaba tan complicado como cocinar un puchero.
-Tu querías saber que? Habla.-el tono de su voz era frió y molesto pero también lo podía notar cansado. Esa mujer algo tenia que le hacia mucho daño.
-Quería saber por que dijo eso de antes.-podía ser su suegra y todo lo demás pero la sacaba de quicio igual.-como es eso de que no hay nadie a quien engañar?
-Ah, eso.-movió la cabeza hacia los lados, restándole importancia.-significa que ya no tengo que fingir. Bueno por ahora mientras estemos aquí.
-Quieres decir que no eres así todo el tiempo? Así de… Malfoy?-se atrevió a preguntarle pero a la misma distancia aunque sentía que con cada palabra la mujer se debilitaba mas.
-Ja, es una buena forma de decirlo.-rió despectivamente.-no, no soy así todo el tiempo.-se detuvo y la miro de una forma tan dura que la hizo bajar la mirada.-por que estas aquí? No me imagino como pudieron atrapar a la persona mas protegida de la Orden del Fénix.
Volvió a mirarla sorprendida y dudosa a la vez. ¿Debía decirle? Aunque no solo eso la embargaba. Sus palabras "la persona mas protegida de la Orden del fénix". Si era cierto. Ahora se daba cuenta pero siempre había visto como la cuidaban, protegían y hasta intentaban vigilarla. Rió interiormente al recordar como lograba escaparse de los aurores mayores y escucharlos decir que ya no estaban para perseguir adolescentes. Rió pero la sonrió se le borro al instante. Esa vez que había escapado había sido una de esas veces que Draco había llegado a la ciudad. De vuelta a recordarlo… y de vuelta a sentirse mas infeliz que una hormiga en un charco de lluvia. Odiaba que le afectase tanto el simple hecho de quererlo como lo hacia. Miro nuevamente a la maltratada rubia. Sentía que si era como Draco, tal vez así podría contarle. Soltó un suspiro. De un modo u otro se enteraría y prefería que fuese por ella. "Aunque Draco pudo haberle dicho algo" dijo sarcástica su conciencia. Sabía que ambos habían acordado el secreto pero ya había roto la promesa una vez.
-Yo me escape de Grimmauld Place.-le soltó con un suspiro.
-Interesante¿Por qué? Continua.-la mujer se recostó en la pared despreocupada aunque con la mirada intrigada.
-Señora Malfoy, dígame.-la pelirroja tenia la mirada en el suelo pero sentía esos ojos azules sobre ella.-alguna vez traiciono a alguien? A un ser querido?
-Traición…-susurro la mujer de blanca tez.-es esa la razón por la que este aquí.
Asombrada por oír aquellas palabras sin toque de arrogancia en ellas, la joven de los ojos color avellana, se puso atenta. Se acomodo el cabello nuevamente y se sentó en el suelo, no junto pero frente a la señora. Esta comenzó a hablar seria pero con furia en su voz. Le relato la historia de la noche en que en medio de sus investigaciones había casi descubierto quienes eran los portadores del poder de los antiguos reyes egipcios. Lo contó como varios de sus compañeros liderados por su hermana habían irrumpido en su casa, buscándola. Trato de escapar pero había sido inútil. Le contó cuando la atraparon y la habían llevado hasta esa especie de palacio y dejado a su suerte en el calabozo. Como la golpeaban de vez en cuando y sobre la porquería de comida que le daban al mediodía y a la noche. Y así siguió hablando. La pelirroja se sentía como una psicóloga. Solamente asentía y escuchaba en silencio. No podía creer aun que esa mujer tan seria y fría se estuviese derrumbando frente a sus ojos. Decidió que debía decirle algo.
-Y… y mi hijo… mi único hijo. Hace meses que no lo veo y no tienes idea de… de cuanto me duele. Es todo lo que me queda.-tapo sus ojos con sus manos tratando de impedir que el llanto de sus ojos saliese a la vista.
-Creo que si tengo una idea de cómo se siente Señora Malfoy.-a pesar de todo lo que le había contado seguía tratándola con respeto. Además no sabría como se tomaría esa noticia si también la trataba informalmente.
-Que… que dices niña? Acaso conoces a Draco?-balbuceo por los sollozos que soltaba.
-Yo diría que lo conozco bastante.-sonrió de lado como el rubio le había enseñado. Bajo la mirad pero cuando volvió a ver a su suegra, la vio también sonriendo. Se quedo completamente perpleja… y confundida. ¿Qué no debería estar molesta¿Enfadada, seria o traicionada?
-Asi que eres tu, eh?-le clavo su mirada a la menor de los Weasley.-tu eres la mujer que esta con mi hijo?
Ginebra no pudo menos que sonrojarse completamente. Se sentía muy tonta por lo preocupada que había estado segundos antes. Tanto tanto pensar en como decírselo y al final ella ya sabia todo. Bueno, que su hijo estaba enamorado. Lo que mas la sorprendía es que no estuviese enfadada. Por lo menos había previsto unos gritos, insultos y hasta una cachetada de su parte pero no. Nada, nada había salido de aquella mujer tan fuerte más que una pregunta. Una pregunta que… que debía responder. Se sentía una idiota pero igual tenia que decirle de una buena vez.
-Pues, vera… este yo… Draco y yo… este, nosotros…- "Demonios" pensaba mientras la señora Malfoy solo la observaba. "Que falta de tacto que tiene esta mujer". Si ya le era complicado decirlo a sus amigas, imagínense decírselo a su suegra.- Draco y yo somos… somos no-novios.-tartamudeo en un suspirado final. Aun estaba roja como tomate pero con la mirada en el suelo.
-Es toda una sorpresa.-dijo algo… contenta?.-no sabia que Draco tuviese tan buen gusto con las chicas. Pero no te ilusiones querida, para el todo es un juego.
Ginny no sabia que responder, ni tampoco que hacer. No sabia si sentirse alagada por el hecho de haberla llamado de buen gusto o sentirse furiosa por el hecho de que la rubia pensase que el solo estaba jugando con ella. "Si tan solo supiera…" se dijo muy enfadada por dentro. Por las dudas ya tenía los puños y los dientes apretados con fuerza y la cara ahora roja por el coraje que le daba. El no jugaba ni había jugado con ella nunca. El la amaba y se lo haría entender a la fuerza si era necesario. Nadie se burlaba de la menor de los Weasley sin recibir por lo menos uno de sus gritos.
-NO ES JUEGO.-grito, parándose de golpe y sorprendiendo a la mujer.-EL ME QUIERE. EL… el… el me ama. Y me… y ahora me extraña. Lo se… lo se muy bien y... pensé que debería saberlo.
-El… el te ama?.-le pregunto perpleja.
-Si.-dijo con firmeza mientras la miraba fija con sus ojos marrones.
Sentía como estos se aguaban cada vez más y luego las lagrimas saliendo de estos pasando pos sus mejillas y perdiéndose en su cuello. "Patético…" comento su cruel conciencia pero ya no le hacia caso a anda. La miro y la vio ahí sentada sin hacer ningún movimiento y tampoco mostrando alguna emoción en su rostro. No supo cuanto pasaron así pero las horas cruzaron la habitación hasta que la puerta se abrió unos instantes para dejar pasar unos platos llenos con algo parecido a las lentejas y dos vasos de aguas. La pelirroja se abalanzo sobre el suyo y lo comió de un bocado. Era malo, si pero por lo menos le gustaban las lentejas. Vio la mujer acercarse a recoger el suyo con extremada delicadeza. Como si hacer mas esfuerzo le costase el cuerpo entero. De repente la vio desfallecerse unos segundos. Y caer… caer… caía.
La albina Malfoy pensó que chocaría con el frió suelo del calabozo pero en vez de eso se encontró con unos sedosos cabellos que le rozaban el rostro y un cuerpo pequeño pero fuerte que la sostenía. No podía moverse, estaba muy débil para ello. Se sintió recostada en el suelo por unas manos que la acomodaban suavemente. Una voz calma que le decía que abriese la boca. Le hizo caso y la comida y el agua le llegaron a su estomago. Dispuso a descansar. Mientras la pelirroja trabajaba de médica improvisada curando las heridas de su suegra. Pudo ver por fin la grave herida que se marcaba en su abdomen. No era profunda pero hacia tiempo que llevaba allí, molestando a la mujer. Uso la capa casi desecha de la rubia pero utilizar como vendajes que coloco en su abdomen, sus brazos y su pierna izquierda.
Suspiro algo cansada y débil por el largo trabajo que había llevado a cabo. Coloco su capa, la cual se encontraba en mejores condiciones, y la coloco encima de la señora Malfoy. La miro atenta por unos segundos. Sentía que si la veía podía ver a Draco en su parecido. Lastima que no tuviesen los mismos ojos. Volvió a suspirar. Todavía no sabia que pasaría la noche en vela hasta encontrar la forma de salir de aquel calabozo, y tampoco sabia de lo que sucedía afuera de las paredes que la rodeaban. Una batalla estaba a punto de comenzar.
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Hola! como esta mi gente? los seguidores de este humilde fic ke kreo ke ya cumplio un año desde que lo escribi jeje... Lo he alargado un capitulo mas, nada mas! solo uno, el proximo ya es el definitivo asi ke sorry gente... tal vez haya epilogo pero todo depende (como siempre) de los reviews.
Bueno, solo kiero agregar ke si les gusot mi forma de escribir apreten mi nombre y sale mi prfile con mi lista (no tan alrga pero algo es algo) de fics... pueden leerlos sin compromiso obvio jeje... ahora me voy... besos ciao!
...Luz Malfoy...
