La noche era oscura. El cielo sin estrellas y sin luna, la llenaba de nostalgia. Mientras regresaba de la misión, veía a través de la ventana del camión, el cielo. Pip Bernardotte hacía rato había empezado a hablarle, pero ella procuraba ignorarlo como siempre lo hacía. Estaba mirando más allá de la carretera que regresaba a Londres, cuando distinguió dos figuras en la oscuridad. Una era un muchacho, que caminaba a cuestas con un pesado fardo en la espalda, el cual era una chica inconsciente:

- ¡Pip, detente!- Gritó ella

El soltó el volante al instante, logrando que casi chocaran. Ella le miró con cara de reproche, y él con expresión avergonzada. Se bajó del auto. Pip le gritó:

- Mademoiselle, ¿A dónde vas?

Pero ella no le respondió. Corrió hasta la carretera y se acercó al muchacho, para ayudarlo con la chica. La llevaron hasta el camión, donde los mercenarios hicieron espacio, para apoyarla y tratar de devolverle la conciencia.

- No despertará en un buen rato

- ¿Cómo sabes eso?- Le dijo Victoria

- Tuvo una batalla muy fuerte, está rendida. No se sorprendan si no despierta en unos días.

- ¿La llevamos al hospital?

- No lo se. Yo cumplí mi promesa de traerla a Londres. Hagan lo que mejor les convenga.

- Entonces la llevaremos al hospital.

- Yo en mi opinión no se los recomendaría. Se encontrarían con una desagradable sorpresa…

Victoria lo miró desconcertada. El solo alzó las cejas debajo de las oscuras gafas. Pip, quien miraba la escena un tanto malhumorado, se acerco sigilosamente a Victoria y le paso la mano por los hombros, arrastrándola hacia sí:

- Entonces nosotros nos haremos cargo- Dijo el, con una sarcástica sonrisa, mientras pensaba- No te atrevas a ponerle un dedo encima

Victoria inmediatamente se deshizo del supuesto abrazo y le alejó de el.

- Entonces me voy tranquilo- Dijo el muchacho.

Se dio media vuelta y se iba, cuando volteó y los miró, y decidió hacer algo por ellos. Pip, en ese instante, escucho la voz del muchacho en su cabeza. Le decía: No te preocupes. Toda tuya es la chica policía. Pero de todos modos…

Entonces en con una velocidad sobre humana, se colocó donde había estado minutos antes, y tomando la barbilla de Victoria con una mano, la besó. Ella rechazó el besó y cuando se disponía darle una cachetada, se dio cuenta de que él ya estaba nuevamente lejos. Escuchó como reía ante la cara molesta y desconcertada de Pip. Entonces se dio la vuelta y caminó por donde había venido, alzando la mano en despedida y exclamó:

- Cuando ella despierte, díganle que Heinkel la dejó en buenas manos por ahora. Pero le prometo que nos volveremos a ver…

La noche era oscura, y casi no se veía más aya de unos pocos metros, así que dentro de poco, el muchacho desapareció de la vista. Cuando Victoria volteó a ver a Pip, este ya se encontraba nuevamente en el interior del camión. Ella cargó a la chica y la colocó junto a ella, en la parte delantera del camión, pero entre ella y Pip. Vio una cadena en su cuello, de la cual colgaba un relicario. Lo abrió. En él, solo había un mechón de cabello negro, un papel escrito en raros símbolos, y el nombre Ángel escrito con sangre.