Me disculpo por haber tardado tanto en escribir este capitulo, pero es q se me cortó un poco la inspiración, pero ya he regresado. Espero q guste pero también q dejen más reviews Plis!

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Era ya tarde, Ángel estaba sentada en los muebles de la sala que se encontraba frente a las escaleras. Estaba ya bastante impaciente, pues sospechaba que Victoria se había echado para atrás. Cuando se disponía a buscarla, las puertas principales se abrieron de par en par, y apareció un Pip bastante diferente al común soldado: Tenía unos jeans azules, cuyos ruedos estaban un poco desgastados por el uso, la camisa era de un color negro con degradación hasta el morado y tenía, además de varios símbolos chinos, un dragón rojo sangre. Cargaba sobre esto una chaqueta de jeans negra, y el pelo recogido en una trenza, pero en vez de cargar su normal parche, tenía unos lentes oscuros bastante modernos para la época, los cuales eran negros, contrastaban con la sonrisa brillante que tenía en ese momento.

Ángel lo invitó a sentarse y charló con él un rato, pero ya había pasado media hora, y Victoria aún no salía. Ya impaciente, decidió buscarla a su cuarto en compañía de Pip, quien no se resistía por entrar al cuarto de la joven vampiresa, pero cuando se disponían a entrar al sótano, la chica apareció en la puerta. Tenía unos jeans negros y una blusa roja que se amarraba al cuello y dejaba la espalda descotada. Su cabello había crecido notablemente, pues le llegaba hasta los hombros, y lo había peinado de tal forma, que ocultaban su ojo derecho. Ángel se le acercó y le susurró algo al oído, y ella rió disimuladamente, mientras Ángel le mostraba a Pip, que casi parecía derretirse ante la vista de las dos hermosas chicas que tenía delante.

Se acercó a ambas y las tomó de la cintura. Ángel se dejó con tranquilidad y apoyó su brazo en el hombro de Pip, pero Victoria lo rechazó casi instantáneamente. Ángel la miro con reprobación, y en ese momento, Victoria escuchó su voz en su cabeza:

- Por lo menos dale una oportunidad al chico- Le decía Ángel.

- Pero… Es que Pip…- Le decía Victoria

- Que el muchacho te pretenda una noche no te matará. Dale una oportunidad.

- Pero…

- NADA. Saldremos y es todo.

En ese momento, Pip volvió a rodear la cintura de Victoria, mientras le dedicaba una sonrisa seductora, y esta se dejó con resignación, soltando un sonoro suspiro.

- Y ¿A donde iremos ahora, capitán?- Le dijo Ángel con malicia

- Que importa. La noche es joven, y tenemos mucho tiempo para disfrutarla- Le respondió el rubio.

Llevándolas hacia afuera, las condujo a un flamante Lamborghini que estaba estacionado en la entrada. Todos subieron y se dispusieron a disfrutar de las noches de Londres.

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Integra se encontraba mirando por el balcón de su oficina. Vio como el Lamborghini se alejaba por la puerta principal en dirección al centro. El viento hacía ondear su cabello y refrescaba su mente de tantos pensamientos.

- Arucard- Llamó ella de repente

El vampiro apareció en ese instante detrás de ella, pero ni se inmutó.

- ¿Qué sabes de la chica nueva?

- Podría ser un excelente elemento para Hellsing. Es más hábil que la chica policía.

- ¿Sabes que hace aquí?

- Escuche de boca de los mercenarios, que un muchacho se la entregó a Bernardotte y a la Chica Policía, cuando venían de misión hace 3 días.

- Entiendo…

Se apoyó en el balcón y mirando hacia el cielo, suspiró.

- Es una noche hermosa, ¿No lo cree así, Ama?- Dijo el vampiro

Integra se incorporó de inmediato, y se dirigió nuevamente a su escritorio.

- ¿Algo más?- Dijo con su voz gélida

- La chica parece estar relacionada lejanamente con los de Millenium. Aunque por ahora no hay de que preocuparse. Lo que si es seguro, es que tiene una extraña relación con Heinkel Wolf.

- Entonces debes mantenerla vigilada. Por tu bien…

- Lo único que por ahora, parece merecer la pena en ella, es su habilidad natural, como ella suele decirle…

- Pero entonces ella es un vampiro…

- Tal vez si, o quizás no- Dijo el vampiro con insolencia

- Arucard- Le gritó ella, levantándose del escritorio- Dímelo

El vampiro solo sonrió maliciosamente mostrando uno de sus colmillos, y se desvaneció

Integra, suspirando nuevamente, se sentó en su escritorio a revisar sus papeles. Walter, quien al parecer había escuchado la conversación, le trajo al poco rato, un té de manzanilla. Ella se sentó cómodamente, comenzó a beberlo, mientras pensaba:

- Esa chica puede llegar a sernos útil, pero debo averiguar que es, y para quien trabaja…

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- Bueno, capitán, cuando nos dirá a donde nos lleva- Dijo Ángel a Pip

- Pronto lo averiguarás- Le dijo este.

Las llevó al centro, donde en un edificio, al parecer abandonado, se oía bastante ruido. Entraron. Era una de esas discotecas improvisadas, con una inmensa miniteca y una larga barra. Los tres tomaron asiento en la barra, mientras Ángel y Pip, pedían unos tragos. Al rato, Pip sacó a Victoria bailar, mientras Ángel se quedaba en la barra. Tenía tiempo escuchando la extraña conversación que sostenían 3 hombres a unos cuantos bancos. Hablaban de un asalto que llevarían acabo esa noche, y que luego irían a matar a Sir Wright. Se levantaron, pagaron su cuenta, y salieron por la parte trasera del edificio.

- Victoria… ¡VICTORIA!

La chica se sobresaltó. Ángel nuevamente le estaba hablando a su mente. No se acostumbraba a eso todavía.

- ¿Qué sucede?- Respondió la vampiresa

-Hay unos sujetos afuera, que son muy sospechosos…

- Déjalo. ¿No estábamos "De Fiesta"?- Dijo con sarcasmo

- Si, pero… Van a asaltar algo y matarán a Sir Wright…

- ¿Sir Wright?

- Uno de los miembros de la mesa redonda…

- Oh… Ya… Entiendo…

- Así que suéltate de tu futuro novio, y ayúdame con esto…

- ¡¡¡ÉL NO ES MI NOVIO!

En ese momento, Victoria soltó inmediatamente a Pip, y corrió hacia donde se encontraba Ángel. Intercambiaron unas palabras en voz baja y salieron por la parte trasera del edificio. Pip, quien se encontraba totalmente ajeno a la situación, se acercó a la barra y pagó lo que él y Ángel se habían tomado, para salir luego detrás de las chicas.

- ¿Qué hay de nuevo? ¿Por qué la prisa?- Preguntó el rubio al alcanzarlas.

- Están tratando de matar a Sir Wright- Dijo Ángel muy seria

- ¿No creen que deberíamos esperar ordenes? ¿Digo, podríamos arruinar algo o…?

En ese momento se escuchó:

- Victoria… ¿Me oyes Victoria?…

- ¡Ya basta Ángel!- Dijo la vampiresa, visiblemente molesta.

- Pero no soy yo- Dijo ella, señalando el Walkie Talkie, que tenía Victoria en su correa.

- Victoria… Contesta rápido…- Era la voz de Walter

Victoria se disponía a contestar, pero Ángel le quitó el aparato y habló ella con Walter:

- Si es por los Ghouls que están siguiendo a Sir Wright, ya les estamos siguiendo la pista.

- Tengan cuidado- Advirtió Walter- No creo que estén solos.

- Tienes en la misión a tus dos mejores oficiales- Dijo refiriéndose a Pip y Victoria- Y aparte una ayuda que no les vendrá nada mal.

- Entonces que Dios y la Reina estén con ustedes…

- Amén- Dijo ella cortando la comunicación

Siguieron a los Ghouls, hasta un viejo depósito, donde estaban unos cuantos más. En total unos 15. En el centro, había alguien amordazado a una silla, y atado con cadenas. Trataban de sacarle la información de donde se encontraba Sir Wright, y cada vez que no contestaba, le daban con un bate de metal en las costillas. Victoria se resistía a ver aquello, y Pip trataba de calmarla, pero Ángel estaba con la mirada fija en los Ghouls y su prisionero. Se acercó a Victoria y deslizó bajo su mano, una Bersa 5 y que se dispusiera a disparar a su señal. Pip, mientras tanto, debía distraer a los Ghouls por la otra puerta. Ángel y Victoria, pegaron sus espaldas a la pared, y se prepararon a esperar la señal. Cuando uno de los Ghouls, volteó y vio a Pip, mandó a todos a atacarlo, ese fue el momento que aprovecharon para disparar. Ángel lo hacía bastante bien, pero Victoria fallaba.

- Victoria, ten calma. Recuerda que no son humanos…- Le decía Ángel.

- Lo se. Pero aún así no puedo evitar el asco que me da matar a estos pobres diablos.

- Míralo de la siguiente manera. Matándolos les haces un favor, pues al fin sus cuerpos y su alma descansarán, mientras que ahora sus cuerpos son mal utilizados.

- Tienes Razón

Entonces, se calmó un poco, y empezó a disparar mejor. Al poco tiempo, todos los Ghouls se hallaban esparcidos por el piso, convertidos en cenizas. Ángel tomó nuevamente el Walkie Talkie y le habló a Walter:

- Walter, ya terminamos con los Ghouls

- ¿Todos? - preguntó el mayordomo sorprendido

- Eran solo unos 15. Pero presiento que estaban bajo órdenes de alguien que ha escapado ya.

- Entonces dejen que nosotros nos ocupemos del resto. Que no los vallan a ver.

- Si, pero, aquí hay un civil malherido, ¿Podrás ocuparte de él?

- Seguro… Pero váyanse Ya!

Ellos, luego de desatar al hombro y dejarlo apoyado contra una de las paredes del depósito, regresaron a la discoteca, en donde buscaron el Lamborghini, y se fueron a otro lugar.

Al poco rato de Pip estar manejando, las llevó al puente sobre el río Támesis, que estaba al lado del Big Ben. Se disponían a caminar un rato, para matar el tiempo. Pip le dirigió a Ángel una mirada, en la cual señalaba a Victoria. Ella entendió el gesto, y acercándose a Victoria le dijo:

- ¿Por qué no paseamos por el puente? Es una linda noche

- Bastante- Le respondió la rubia- Caminemos juntos.

- Si… Este… Yo… Debo ir a buscar algo al auto- Dijo Ángel excusándose- Si, al auto

- ¿Qué? No pretenderás dejarme sola con Pip, ¿O si?- Le susurro Victoria suplicante

- Claro que no. Volveré en un rato. Adelántense que los alcanzo luego

Y corrió en dirección al auto. Pip tomó a Victoria del brazo, y caminaron juntos, ya que esta se había resignado a su "cruel destino".

Ángel se encontraba sentada sobre la baranda del puente, con sus piernas hacia afueras y moviéndolas al compás de la canción que tarareaba. Recordó cuando era ella, en vez de Victoria, quien era perseguida por un chico o cuando salían juntos. La embargó una sensación de nostalgia. En ese momento sintió la presencia de alguien más.

- Una chica como tú, no debería estar sola en una noche como esta…

Ella sonrió. Al menos había alguien más que estaba tan solo como ella.

- Bueno, quizá nos soy la única- Dijo mientras volteaba, para encontrarse con los cristales rojos del vampiro antiguo- ¿Qué tal tu noche?

- Nada. No hay nada que hacer.

Ella se volteó y siguió mirando el cielo distraída por un rato, pero al notar que el vampiro aún seguía allí, tuvo una idea.

- Ya que no tienes nada que hacer, ven conmigo.

Y arrastrándolo por el brazo, comenzaron a caminar juntos por el puente. Hacía un poco de frío, así que metió una de sus manos en la chaqueta del vampiro, el cual, la tomó y al rato comenzó a acariciarla, casi involuntariamente. Ella se sonrojó y lo miró de reojo. Él la miró y le dijo:

- ¿No sería hermoso que la luna fuese roja?

Ella al principio no lo comprendió, pero le siguió la corriente:

- Muy hermoso.

Ambos se miraron a los ojos fijamente. Ángel se acercó más al vampiro y le quitó los lentes, observando sus hermosos ojos rojos. Él mantuvo la mirada un tiempo más, pero, comenzó a pensar que Ángel podía hacerle otro de sus trucos, así que desvió la mirada y delicadamente se safó del "abrazo", en el cual se encontraba envuelto.

- Ya es un poco tarde. Yo tengo cosas que hacer. Tú deberías regresar- Le dijo el vampiro.

- Tal vez, pero la noche aún es joven. Por lo menos más que tú- dijo ella con una risita, colocándose sus lentes.

Él se acerco a ella, y le quitó los lentes suavemente, rozando su mejilla como en una caricia. Ella volvió a sonrojarse. Él se puso nuevamente los lentes, y desapareció en la oscuridad.

Ella se disponía a sentarse nuevamente sobre las barandas del puente, cuando distinguió la figura de Pip, quien tenía Victoria rodeada por la cintura. El rubio estaba muy entretenido diciéndole versos de amor en francés, pero la vampiresa solo intentaba ignorarlo, mientras su mirada pedía gritos auxilio.

Ella sonrió divertida. Corriendo al auto, sacó de la cajuela una botella de Tequilla, para luego regresar a donde se encontraban sus amigos. A Victoria se le iluminó el rostro notablemente, cuando vio a Ángel, acercándose hacia ellos.

Ángel, tomó a Pip, pasándole el brazo por los hombros, en un gesto extremadamente espontáneo. Él se sorprendió. Ella les comentó:

- Dicen que por estos días es tiempo de romance- Dijo dirigiéndole una mirada pícara a Victoria- Pero últimamente todo es muy aburrido

- ¿Qué sugieres entones, Mademoiselle?- Dijo el rubio, intrigado

Entonces ella levantó en alto la botella de Tequilla que tenía en su otro brazo y comenzó a cantar animadamente:

"Pásame la botella…

Voy a beber en nombre de ella…

Pásame la botella…

Voy a brindar en nombre de ella…"

Al poco rato, Pip se le unió, y cantaron animadamente hasta llegar al auto, mientras Victoria trataba torpemente, de disimular el absurdo comportamiento de ambos.

Los tres montaron el Lamborghini, y se dirigieron nuevamente a los cuarteles de Hellsing, aún cantando, mientras Ángel y Pip, bebían a sorbos.

Al llegar a la mansión, encontraron a los soldados celebrando, como Ángel les había sugerido. AL verlos pasar levantaron la mano en son de saludo, y Ángel, devolviéndoles el saludo, levantó la botella de Tequilla, mientras todos vitoreaban.

Entraron a la mansión, abriendo las puertas de par en par. Walter, quien estaba pasando por allí en ese momento, los observó asombrado por el estado de ebriedad en el cual se encontraban Ángel y Pip. Victoria, resignada y avergonzada, abrió la puerta que conducía al sótano, por donde pasó Pip, tomándola de la cintura. Ángel se devolvió y habló con Walter:

- ¿Qué lograron hacer?- Preguntó preocupada.

- Bueno, lo que quedaba por hacer no era mucho. Limpiamos el lugar, y recopilamos lo que pudimos.

- ¿Y el sujeto al que los Ghouls tenían atrapado? ¿Qué pasó con él?

- Lo llevamos a un hospital. ¿Qué pensabas que haríamos con él? Quedó tan traumatizado por la experiencia, que es posible que su mente no quiera recordarla y la olvide.

- Eso sería lo mejor. Pobre Diablo.

- ¿Y que sucedió con ustedes 3?- Preguntó el mayordomo refriéndose a ella, Pip y Victoria.

- Pues, salimos a celebrar un poco…- Dijo ella sonriendo.

El mayordomo enarcó una ceja.

- ¿Qué esperabas? Este lugar es muy aburrido para mi gusto- Dijo ella riendo.

Se disponía a seguir a Victoria y a Pip al sótano, cuando algo la detuvo. Se devolvió y le entregó a Walter, tres chips freaks y una cinta de video.

- Lo encontré entre los cadáveres de los Ghouls y no podía arriesgarme a que se perdieran.- Dijo ella con seriedad- Es mejor que Sir Integra se entere esto antes de mañana, o seguramente me matará- Dijo mientras sonreía, y nuevamente se encaminaba hacia el sótano.

- Parece que después de todo, algunas criaturas tienen corazón… aunque no literalmente- Murmuró Walter, mientras se encaminaba a la oficina de Integra.

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- ¿Acaso, par de tórtolos, no podían a esperar a que yo llegara?- Dijo Ángel, abriendo estruendosamente, la puerta del cuarto de Victoria.

Observó la escena. Sobre el borde de la cama de Victoria, se encontraba Pip, sentado aún con la botella de tequilla en las manos, bebiéndola a sorbos. En la otra esquina del cuarto, se encontraba Victoria, con el estuche del Halkonen a sus pies, apoyada en la pared.

- ¿Ya se acabó la fiesta?- Dijo ella decepcionada

- Es que mignonette, creo, aún está un poco alterada- Dijo el rubio, dándole otro sorbo a la botella.

- Eso se puede resolver de una manera muy sencilla- Dijo lanzándose sobre Victoria.

Ella no esperaba el ataque, así que no pudo safarse. A los 5 minutos, ya Ángel la tenía atrapada contra la pared.

- Pip, ven acá

Este le obedeció al instante.

- Trae acá un poco de eso que bebes. A Victoria le hace falta- Dijo con una malvada sonrisa.

Entonces, obligó a Victoria a beber la mitad del contenido de la botella. Ella al principio, volteó la mirada con repugnancia, pero poco a poco, su expresión se suavizó. Entonces Ángel la soltó y ella se tiró directamente en su cama.

- ¡Fiesta! ¡Fiesta!- Decía emocionada

- Creo que la bebida no le hace bien- Le susurró Ángel a Pip

Pero este ya se encontraba junto a ella, y la tenía sentada en su regazo. Ángel suspiró, ya resignada. Se sentó junto a ellos y dejaron que el tiempo volara.

En ese tiempo, Ángel notó que la camisa de Pip, empezaba a tomar un tono rojizo, así que, intrigada le preguntó:

- ¿De que tienes manchada la camisa?

- ¿Qué? ¿Esto? No es nada- Dijo quitándole importancia, con gesto de la mano- Solo es un rasguño.

- ¿Un rasguño?- Dijo ella dudosa

- Cuando pelee con los Ghouls, uno me alcanzó y me rasguñó un poco. Nada de que preocuparse

- ¿Cómo que no es nada para preocuparse? ¿Por qué no me lo dijiste?- Le reprendió Victoria

- Pero mignonette…- Dijo el rubio

- Las excusas me tienen sin cuidado- Dijo Victoria lanzándole una mirada reprobatoria- Ángel, ve a buscar algo con que curarlo, ¡Rápido!

- ¡Si Capitán!- Dijo ella riendo.

Salió del la habitación y se dispuso a buscar a Walter, mientras pensaba:

- Aunque sea un poco ebria, de vez en cuando toma la iniciativa por él. Tal vez no lo deteste tanto. Ya veremos que haré con esos dos…

Mientras tanto, Victoria estaba discutiendo con Pip:

- Te digo que no es nada mignonette

- Claro que si es "algo", si no, no lo estuvieras escondiendo. Quítate la camisa- Ordenó

- No quiero

- Que te la quites

- No, no, no. ¡Basta!

Y entre ambos, comenzaron un forcejeo, en el cual, al final, Pip quedó tendido en la cama, y Victoria sobre él, con ambos brazos a los costados.

- Oh, esta bien mignonette. Tú ganas.

Ella se acercó y le fue desabotonando la camisa, lentamente, pudiendo luego, observar el cuerpo bien formado del muchacho. Delineo con su dedo índice, todas las cicatrices y marcas que había en él, y se detuvo en la más reciente. Aún estaba sangrando y tenía un leve color púrpura.

- Hay que lavarlo enseguida- Fue todo lo que pudo articular.

Buscó un su closet y encontró un pañuelo gris, junto con una pequeña botella oscura. El contenido de la botella, lo vació sobre la herida. Pip emitió un aullido ronco al sentir el líquido en su piel. Victoria lo ignoró y comenzó, con el pañuelo, a limpiar la herida. Después de un rato, el color púrpura desapareció.

- Eso es todo- Dijo satisfecha luego, tirándose boca arriba en su cama- Ya está listo.

- Mucho mejor- Dijo este, sentándose en la cama.

- No me lo agradezcas, algo se de estas cosas.

- Claro- Dijo el mirándola, malévolamente- Claro que te lo agradeceré.

En un movimiento rápido, se colocó sobre Victoria, y apretó sus muñecas contra la cama con sus manos.

- Menudo agradecimiento- Dijo ella tratando de safarse

- Aún no ha pasado nada- Dijo él, mientras se acercaba lentamente a su rostro.

Ella forcejó, pero no pudo lograr nada, pues Pip se acercó los suficiente, y plantó una largo beso en esos labios, que tenía tiempo deseando. Victoria al principio intentó safarse del beso, pero poco a poco fue "cooperando", convirtiéndolo en un beso de loca pasión.

En ese momento, Ángel abrió la puerta. Traía un royo de gasa en una mano y un frasco de alcohol en la otra. Al ver la escena se quedó petrificada. Pip se separó de inmediato. Y miró a Ángel con reproche. Había sido muy inoportuna. Aprovechando la llegada de Ángel, Victoria intentaba nuevamente safarse de Pip.

- Suéltame ya, Pip. Ya basta- Le decía Victoria.

- Para que- Decía él- estamos perfectamente bien, porque Ángel ya se irá, ¿No?

- Pip, ya suéltala- Dijo Ángel con voz gélida

- Y si me niego- Dijo él, con sarcasmo

- Suéltala- Dijo Ángel, mientras clavaba en él, su mirada. La sostuvieron unos pocos momentos, hasta que Pip, bajó la cabeza, para besar a Victoria nuevamente.

- Ángel, ya vete. Mignonette y yo estábamos bien, antes de que llegaras.

Ella volteó a ver a Victoria, y esta le hizo seña para que se fuera. Ella se resignó, y tomando lo que había traído, se fue del cuarto, dejándolos solos.

Entonces Pip, en un arrebato de locura, comenzó a besar el cuello de Victoria con pasión, y al poco rato, todo se había vuelto un revoltijo de sábanas.

- Te amo demasiado, mi pequeña vampiresa- Le susurró al oído

Victoria se inclino hasta el cuello de Pip y apoyo sus delicados labios ahí, mordiéndolo delicadamente.

- Mío - pensó Victoria, deleitada, observando la marca en el cuello de su "Capitán".

En menos de un segundo Pip tenía a Victoria presionada contra las sabanas, atrapada.

Pip tenía las dos manos de la vampiresa, cautivas por las propias.

Se inclino y la besó con fiereza.

Victoria abrió la boca clamando silenciosamente por un beso mas profundo.

Pip se separo, Victoria soltó un quejido de frustración y frunció el seño a la vez que abría sus ojos rojizos.

Pip tenía media sonrisa ladeada en su rostro.

- "Eres una niña mala…"- se acercó a los labios carmín de su doncella y se separo, mirándola travieso.

Victoria bufó visible mente cabreada.

Pip pasó su lengua por sus propios labios y suspiro sobre los de Victoria.

Victoria completamente fastidiada se soltó del agarre y atrapo el cuello de Pip, para besarlo con furia.

Deslizo una de sus manos por debajo de la camisa de Victoria.

Victoria abrió la boca, en la mitad del beso, en un gemido mudo cuando Pip jugueteo con uno de sus pezones.

Despego los labios de los de su compañera y los llevo a su pálido cuello, provocándole un sonoro suspiro, al recorrer con la lengua, esa zona sensible, entre la oreja y el cuello.

Le quitó la camisa a su acompañante, mientras ella volvía a capturar sus labios.

Pip bajo, recorriendo el mentón, y su cuello, hasta llegar hasta los ya desnudos pechos de Victoria.

Las manos de Victoria tironeaban de su cabello

- Ah! Pip!-aulló Victoria, cuando la boca húmeda de Pip capturo uno de sus rozados pezones.

Las manos traviesas de Victoria se deslizaron por el estomago firme del rubio.

Dirigió su vista hacia su caprichosa, pero adorable vampiresa. No pudo evitar reírse entre dientes ante la visión.

Victoria recostada en su cama, con las piernas entre abiertas y unas lindas pantys rojas como única prenda.

Victoria se incorporo y mordió los labios de Pip.

- Ey…- farfullo Pip en protesta, pero aprovechó para meter una de sus manos entre las lindas pantys de Victoria.

Y ahora sonreía con lujuria visible en sus azulados ojos.

Victoria saco la mano de su capitán de entre sus piernas, empujando al rubio contra el colchón. El mayor se dejo hacer, recostándose dócilmente.

Victoria ataco la boca del rubio, quien se las ingenio para, en la mitad del feroz beso, llevar sus manos a las caderas de la chica y tironear de las adorables pantys.

Victoria levanto las caderas facilitándole la tarea.

Pip lanzo lejos las pantys, Victoria mordió su labio inferior, sonriendo con superioridad.

- Ouch...-entre gimió el rubio.

Victoria amplio su sonrisa y se dedico a atacar el cuello expuesto de su compañero.

Las manos grandes de Pip acariciaban los muslos suaves de la vampiresa, quien se plegaba a su cuerpo para un contacto más profundo.

Victoria bajo hasta el ombligo de Pip, mientras este jadeaba fuertemente.

Los ojos rojizos brillaron perspicaces, y divertidos.

Besó y recorrió con extrema lentitud el vientre plano de Pip. Él apretó sus manos contra las ya revueltas sabanas.

Retiro los boxers oscuros del rubio.

Él la besó, empujándola contra las sabanas. Sus lenguas jugueteaban por conseguir la dominación del beso.

Ambos cuerpos desnudos se rozaban entre si, con las respiraciones y movimientos provocativos de ambos.

Se separo de la boca ardiente de Victoria, que tenia los labios color carmín por la fricción del feroz beso.

La tomo por la cintura, volteándola, dejando que la espalda de la chica rozara contra su amplio pecho.

Victoria frunció el seño, y en un movimiento veloz volvió a su posición inicial, quedando acostada, mirando con sus ojos rojos, los azulados de Pip.

Él suspiro, resignado.

- De esta forma duele más-susurró el rubio, recostándose sobre la chica, sin apoyar todo su peso sobre ella, solo reclinándose, para que sus labios tomaran con facilidad la clavícula expuesta bajo él.

- Me gusta más así…-contesto casi sin aliento.

Pip, coló su mano entre los muslos de Victoria, acariciando pausadamente cada palmo de la piel que alcanzaba.

Disfrutando de los suaves suspiros y quejidos que Victoria susurraba contra su oído.

Rozo la entrada de Victoria, quien reaccionó, de forma inconsciente, cerrando las piernas.

Rió entre dientes, separando las piernas de la chica.

Volviendo a colocar su mano en la entrada de la chica, introdujo un primer dedo.

Victoria farfulló febrilmente apretándose contra la mano del rubio, quien introdujo un segundo y tercer dedo, y comenzó a juguetear dentro de ella. Victoria gimió de placer ante la deliciosa tortura a la que era expuesta.

Extrajo su mano y Victoria farfulló en protesta, entreabriendo los rojizos ojos.

Pip tomo las piernas de la chica, y las coloco casi en sus hombros, para un más fácil acceso.

Junto su cuerpo al de su compañera, y se introdujo en el hasta la mitad. Victoria gimió con dolor.

Él se quedo inmóvil. Silenciosas lágrimas descendían por el pálido rostro de Victoria.

Pip pasó la lengua por ellas.

- Está bien…-farfullo suavemente- voy a salir-termino Pip sonriéndole de forma dulce.

Victoria frunció el seño cuando lo sintió retraerse.

- No - Contesto cortante la de ojos rojizas

Enredo su piernas en la cintura de su amante, y lo hizo entrar en ella de una sola ves.

Tanto ella como Pip gimieron.

Pip empezó a moverse de forma suave, pero Victoria sintiéndolo insuficiente acelero el ritmo. Las embestidas cada vez más febriles, hacían rechinar la cama.

Ambos terminaron casi a la vez, gritando el nombre de su compañero.

Pip cayó sobre Victoria, exhausto. La chica se acurruco en su pecho y ambos se durmieron inmediatamente.

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Victoria aún forcejeaba por quitarse a Pip de encima.

- Ayúdame- Le dijo a Ángel

- No lo necesitas, ya no tiene fuerzas y tampoco controla su cuerpo. Quítatelo de encima sola.

Victoria se soltó, con asombrosa facilidad, del agarre de Pip, y dándole una patada en la entrepierna, se lo quitó de encima definitivamente.

- ¿Vez?- Dijo ella sonriendo, aunque de manera malvada- ¿Fue difícil?

- En absoluto- Dijo ella reincorporándose- Por cierto, ¿Qué le sucede?

- Digamos que está en un sueño muy profundo- Le respondió Ángel, sonriendo con malicia

- Victoria la miró dubitativa. Estaba haciendo algo malo, pero prefirió no preguntar. Ambas voltearon y miraron al muchacho rubio, quien empezaba a acurrucarse y a murmurar frases inteligibles. Victoria lo miró confundida, mientras Ángel ahogaba una risita.

- Espera aquí- Le dijo

Fue a su habitación, y regresó en poco tiempo, con una pequeña bolsa de cuero marrón.

- ¿Qué traes allí?-Preguntó la vampiresa.

Ella respondió, abriendo la bolsa. Había un oso de peluche blanco, y una cámara. Victoria la miró muy confundida, pero ella le indicó que mirar y le guiño el ojo. Se acercó al "durmiente" Pip, y lo colocó en tal posición, que parecía estar abrazando al oso de peluche. Luego, quitándole la cámara a Victoria, le tomó al "digno capitán" unas fotos con el oso de peluche. Al principio, Victoria no había entendido, pero al comprender al fin, luchó mucho para aguantar las ganas de reír.

Luego juntas, se fueron a la habitación de Ángel, y rieron hasta más no poder.

Como Victoria, gracias a Pip, no podría dormir esa noche en su habitación, Ángel le ofreció su cama.

- ¿Dónde dormirás tú, entonces?- Le dijo la chica preocupada.

- Ya me las arreglaré- Dijo ella saliendo de la habitación.

Fue a caminar por el patio de la Mansión, donde consiguió a loa mayoría de los mercenarios, tumbados en el césped, totalmente ebrios. Serían regañados mañana severamente por Sir Integra, así que ella, como buena amiga. Los llevó a todos a la entrada del campo de entrenamiento. Podrían alegar que estaban preparándose para entrenar, o algo que les sirviera. Ya se las apañarían mañana.

Cuando faltaban pocas horas para el amanecer, entró nuevamente a la Mansión y consiguió ver la casaca roja ondeando al viento, y a quien la poseía, preparado para salir. Se cruzaron sus miradas. La de ella, curiosa, la de él, maliciosa. Al salir el vampiro antiguo, ella tuvo una feliz idea. Llegó hasta el cuarto del vampiro y ya que este se disponía a salir, ella se apropiaría de su habitación.

Al amanecer, Arucard regresó nuevamente a la Mansión, y al llegar a su habitación, y consiguió a Ángel, dormida en un sofá, que en la habitación se encontraba. La miró, complacido. Se quitó el sombrero, las gafas y la casaca, y las dejó a un lado. Se acercó a ella y apartando unos mechones de cabello, observó su rostro que mostraba toda la dulzura que podría tener una niña de 15 años. Con delicadeza la levantó, y la colocó en su propia cama, depositó un beso en su frente, y luego se dio la vuelta para salir.

Ángel al sentir el contacto de los fríos labios del vampiro, comenzó a abrir los ojos, notando que el dueño de ese beso, había sido el vampiro de la casaca roja. Sonrió para si misma y volvió a dormirse. Esa noche, no tuvo pesadillas.