Que sera?? Es una pajaro? Es un avión? No!!! Es…
¡Era una tricicleta! Tenía tres ruedas, tres manillares y tres idiotas sin un medio mejor de transporte. Sirius tenía cogido el manillar trasero y cara de triunfo. Remus ya estaba preparando una serie de comentarios cortantes para la ineptitud de su amigo cuando Arthur saltó emocionado y rodeó la tricicleta con los ojos brillantes.
- Sirius, eres un genio! – le dio un apresurado abrazo clavándole su colgante hippie y se monto en el sillín del medio. Remus suspiró, derrotado, y se subió al primero, dispuesto a guiar la expedición.
Y llegados a este punto, no podemos pasar sin describir la vestimenta de nuestros intrépidos magos resacosos, empezando por Sirius. El más alto de este singular trío viste con gran elegancia una camisa fuera del pantalón que mezcla rayas azules y blancas con dibujos de florecillas medio psicodélicos de color marroncete. Sus pantalones marca-paquete también eran a rayas, en este caso grises y blancas, y con campana. Pero Arthur no se quedaba atrás con sus patillas hasta la comisura de la boca, su pelo alborotado y unos pantalones iguales pero de rayas más gruesas, verdes y blancas. Llevaba una camiseta oscura de manga corta, con el cuello abierto hasta la mitad del pecho con las costuras bordadas en dibujitos rojos. Sobre el pecho llevaba un colgante tamaño XXL del símbolo de la paz. Y por último pero no por ello menos sexy, Remus iba más normal. Llevaba una camiseta color pistacho lisa y unos pantalones marrones cuyas perneras ondeaban al viento por el camino.
Al principio le había parecido el vehículo más definitivamente gay de la historia, pero el viento en la cara al bajar por una cuesta, las extrañas canciones de pub irlandés que Sirius y Arthur cantaban a coro y un extraño optimismo le conquistaron.
- Venga, cabrones venid con los magos a tomar cerveza, hasta que no salga el sol, de aquí no se mueve ni Dios!!- cantaban en ese momento, a voz en grito, o mas bien a voz en gallos- De fumar hay pa taparos de beber hasta reventaros, y si le echáis imaginación, de tirar de riñón un montón
Te duele la cabeza y te encuentras fatal. ¡¡¡A la Resaca se la vence volviendo a empezar!!!- en ese momento prorrumpieron en carcajadas, mientras Remus esbozaba una sonrisa. Algo le había estado distrayendo durante toda la canción, hasta que decidió comprobar si era una paranoia suya.
- No oís un ruido raro?- como era de esperar después de la maravillosa interpretación, Sirius se lo tomó de la peor manera posible.
- Si querías que nos calláramos haberlo dicho antes- contestó, ofendido.
Remus iba a explicarse mejor cuando Arthur interrumpió la discusión incipiente con un sonoro…
- OH JODER, HUELE A MIERDA!!! -…que resonó por el camino. Lo cierto es que no le faltaba razón, como comprobaron los otros dos mientras trataban de taparse la cara con las camisetas.
Era pestilente. Era horroroso. Era un camino rural que pasaba por unos campos abonados con estiércol, que es la manera fina de decir mierda.
Tan ocupados estaban intentando que la mayor cantidad posible de tela cubriera sus narices, que se olvidaron momentáneamente de que iban en bici. O trici en este caso. Y claro, con las dos manos en la cara y los pies pedaleando furiosamente en un intento por escapar del fuerte hedor, la trici se descontroló y comenzó a bajar (no hay otra expresión posible) a toda hostia por una pendiente muy pronunciada que había en el camino. En ese momento, el pobre cacharro de metal se unió a la huelga de la cama. La causante del ruidillo que traía de cabeza a Lupin era una pieza de la bici, que conectaba con otra pieza que a su vez era cuñada segunda de otra muy importante. Vamos, que se soltaron un par de piezas sueltas y la trici se dividió en dos y se le soltó la rueda de en medio.
Remus y Arthur comenzaron a bajar más rápidamente aún, hasta que toparon con un bache que los sacó a ambos de la trici…y del camino. Parecía que Sirius, que venía con su tercio de bici mas atrás, iba a tener mas suerte, pero en ese momento se encontró con el resto de la bicicleta, volcada en el camino, y antes de poder decir "Mierda" se había reunido con los otros dos en el campo estercolado.
