Aunque quizas no me creiasteis, dije que eran cortas xDDD No sufrais, solo un cap mas que este y ya dejo de hacer sufrir a todo el que entienda el español nn

Quizás se escuchó a una cigarra cantar dos o tres veces antes de que uno de los tres, en este caso Arthur, lograra levantar la cabeza.

-Porqué a mí??- exclamó, derrotado, para después escupir asqueado sobre Remus. Él había tenido algo de más suerte cayendo de lado, pero el marcador se igualó cuando el escupitajo de Arthur le cayó en un ojo.

- Joder, Arthur!!- trató de levantarse, pero le resultó bastante difícil cuando Sirius se levantó, horrorizado, y le pisoteó la espalda al echar a correr, sin dejar de proferir alaridos- Sirius!!!

- Déjale, ya se recuperará- le indicó Arthur, que había logrado levantarse, y superando el olor, estaba en el camino estudiando la bici.

Mientras Remus renqueaba hasta el camino, sin poder limpiarse el gapo de la cara a riesgo de llenársela de mierda, y Sirius corría en círculos sin dejar de gritar, el pelirrojo separó varias piezas y se las guardó en un calcetín. Seguían siendo reliquias muggles.

- Creo que esto no tiene arreglo- y menos si él robaba piezas. Pero no creía que ninguno de los otros dos tuviera un master en mecánica de tricicletas.

Remus se dejó caer agotado en el camino, y se limpió la cara con un el otro calcetín. Sí, era asqueroso, pero más asqueroso era tener una mezcla de estiércol y saliva en un ojo.

Momentos después, cuando aún no habían empezado ni a cantar las cigarras otra vez, otro grito resonó en el campo.

Era Sirius, llamándoles desde el otro lado del cultivo abonado, No les apetecía ni pizca cruzar toda su estiercolosa extensión, y así se lo hicieron saber a gritos, pero al final la insistencia del moreno dio sus frutos, y los otros dos se encontraron de vuelta en un mar de olorosos desechos hasta llegar a Sirius.

- Que es tan importante?- preguntó Remus de bastante mala uva. Claro, que s ele pasó automáticamente cuando el moreno le señaló sonriente algo que acababa de aparecer por arte de magia más allá. Una elegante mansión. Y teniendo en cuenta que tenía un hechizo de ocultación semejante al de Hogwarts, no era de un muggle cualquiera.

- Salvados!!- exclamó Arthur, entusiasta.

Olvidando su asco y su cansancio, se dirigieron sin pensarlo dos veces a la mansión. La verja estaba abierta, así que pasaron sin más. Había varios perros guardianes, pero todos huyeron cuando su sensible sentido del olfato entró en contacto con el aroma a alcohol, sudor y estiércol de los tres aventureros.

Arthur fue el primero en colarse por una ventana abierta, con tan buena fortuna que fue a dar a un gigantesco cuarto de baño, con una bañera kilométrica y varias duchas disponibles.

Sin pensar en que estaban allanando una casa sin más y que el dueño podría entrar en cualquier instante, se sonrieron los unos a los otros y se despojaron de la ropa al instante.

Poco después, el estruendo del agua cayendo de tres duchas a la vez llenaba el baño, así como el caliente vapor.

-Que guay, un jabón-colgante!- exclamó la voz de la primera ducha.

Sin hacer demasiado caso a la primera, una voz resonó desde la ducha de la izquierda.

-Tengo mierda por todo el pelo!!- a lo que la del medio contesto, resentida:

- Al menos a ti no te han escupido y luego pisoteado- es fácil deducir de quién era cada voz.

- Me encanta este champú, parece hecho para mi tipo de pelo- comentó Sirius un rato después.

- Seguramente lo esté, así de cruel es la genética- contestó otra voz despectiva.

- Has dicho tu eso, Remus?- preguntó Arthur sorprendido, sacando la cabeza de la ducha.

- Iba a preguntarte lo mismo- respondió el castaño, asomando igualmente la cabeza.

Milésimas de segundo más tarde, la última ducha se abrió y salió Sirius con los ojos desorbitados y cara de reconocer la voz.

- TÚ!!!!!