-/-/-
-
Una novia para "El Genio"
-
-/-/-/-/-
Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Inoue Takehiko a excepción de mis Oc.
Sumario: NO SLASH: ¡Esta historia demuestra que esas 50 chicas que rechazaron a Hana no eran más que unas estúpidas! ¡Hay chicas que vemos lo hermoso que es! Y de eso se trata esta historia, de alguien que sabe valorarlo y amarlo. Hana/OC.
Advertencias y Aclaraciones: Montones de OFC, si notan cualquier Mary Sue, por favor, háganmelo saber. Este fic no tiene beta, así que si todos los errores son míos.
Esta historia se sitúa luego del campeonato Nacional.
Las cosas son así: luego de las vacaciones de invierno (asumiendo que el campeonato fue antes de las Navidades) todos volvieron al colegio. Hanamichi ya está recuperado de su lesión, Ryota es el nuevo capitán del equipo y Mitsui es el único de tercero que sigue en el equipo ¡Amo este personaje! Todo el resto son los mismos, hasta Rukawa.
Como detesto a Haruko (sorry a sus fans) el personaje femenino que invente se enamorará del talentoso y viceversa.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-
OoOoOoOoOoOoOoOoO
-
-/-/-
-
CAPITULO 1: "Como un simple beso puede cambiar muchas cosas"
-
-/-/-/-/-/-
-
El timbre que anunciaba el recreo había sonado hace minutos, sin embargo, Hanamichi no salió al patio. Su mente estaba perdida pensando en ya-sabemos-quien, se dio cuenta (muy a pesar suyo… y para alegría nuestra) que no tenía sentido seguir con eso, no quería llevar encima otro rechazo. Si ella quería que no fueran más que amigos, que así sea.
- ¿Tú eres Sakuragi Hanamichi?- preguntó una dulce voz femenina, sacándolo de sus cavilaciones.
Desvió su vista de la ventana para posarla en su interlocutora. Ella tenía ambas manos apoyada en su pupitre, estando demasiado cerca de su cara y con una mirada decidida. Hanamichi parpadeó y se ruborizó ligeramente. La muchacha estaba perfectamente ataviada con el uniforme de la preparatoria (N/A el cual me parece horrible, hay que agregar), y le sonreía amablemente, mirándolo con sus ojitos ojos verdes atentamente, esperando su respuesta. Su piel era un tanto oscura y sus características no eran típicas, por lo que a leguas se notaba que ella no era japonesa.
- Sí, soy yo. ¡¿Qué quieres?!– gruñó a pesar de que la chica era una belleza a sus estándares, no le gustaba ser molestado cuando pensaba.
- Bien, Hanamichi –empezó tuteándolo-, ayer no pude hacer mi tarea y mis queridas compañeras de clases me dijeron que me la van a prestar para copiarla con una condición…
- ¿Y yo qué tengo que ver con eso?- volvió a gruñir, empezando a enfadarse.
- Es que la condición es esta…- dijo mordiendo su labio inferior con algo de inseguridad, pero luego tomó una gran respiración y agachó su cabeza.
Se acercó con rapidez a él y aprisionó sus labios. Sorprendido, Sakuragi no supo qué hacer y como aquello le gustaba, la dejo continuar. Ella siguió besándolo y jugueteando con el labio inferior del pelirrojo, lo mordió ligeramente y cuando él abrió la boca para protestar, introdujo su lengua, sobresaltando al basketman. Ella solo se detuvo cuando le falto el aire.
- Gracias –susurró mirándolo a los ojos y antes de separarse para irse del salón, le dio otro corto beso en los labios.- Fue una tonta prenda, espero que no te haya molestado que te de un beso de lengua.
Cuando giro dispuesta a largarse de allí vio que muchos alumnos la miraban sorprendidos, asqueados (las chicas, en este caso) y divertidos. Yohei, quien estaba presente, no sabía cómo reaccionar.
-Ha-Hanamichi, ¿E-Estás bien?- preguntó al acercarse a su amigo.
El pelirrojo tenía la vista fija en donde había desaparecido la muchacha. De repente, se levantó de un salto de la silla, sobresaltando al público.
- Necesito ir al baño -murmuró.
- Pero ya sonó el timbre de entrada –le recordó Mito.
- ¡No importa!- gruñó antes de salir disparado fuera del salón.
- ¡Oye, Mito!– exclamó un alumno.- ¿Acaso Sakuragi es de novio con esa chica?
- No que yo sepa.
- Ya me parecía –dijo otro-. No puede ser posible que él este con ella.
- ¿Por qué lo dices de ese modo?- quiso saber Yohei.
- ¿Es que no has visto a la belleza?- preguntó un alumno mirándolo con incredulidad.
- Es una chica, ¿Qué tanto escándalo haces?
- No es cualquier chica –respondió una chica-. Es Alba Fukuda (1), también va a primer año y muchos la consideran muy linda, ya que es extrajera.
- Recuerdo.- masculló Yohei.- Lo que no sé es por qué vino a besar a Hanamichi.
- ¡Sí! ¡Qué envidia!- afirmaron todos los chicos con lágrimas en los ojos.
. semana después.:.
-Muy bien hecho, Sakuragi –felicitó Mitsui, luego de que terminaran el entrenamiento.- Pero debes pasar la pelota cuando te la pedimos.- agregó ceñudo.
- ¿Qué pasa, Michi? ¿Es que acaso temes que este genio se luzca solo?- preguntó con arrogancia, adoptando si pose de talentoso.
- Idiota.- murmuró Rukawa, a espaldas del pelirrojo.
-Bueno, bueno, sigamos con el partido.- intervino el nuevo capitán, Ryota. El cual seguía sin conquistar a la manager.
Terminaron el entrenamiento y luego de ducharse todos salieron para sus respectivas casas, o quien sabe a lo mejor se fueron a otro lugar. Nuestro adorado protagonista, se quedó en el gimnasio para entrenar un poco más, porque su condición física no era la mejor después de estar tanto tiempo inactivo.
-Hola.
El pelirrojo congeló en su lugar. Reconocía esa voz; era la de la muchacha que le había robado su primer beso. ¡Y qué beso! El recuerdo de ese suceso lo persiguió toda la semana. De más está decir que no siquiera pensó en Haruko.
-Ho-Hola –logró responder con un dejo de nerviosismo.
Ella se acercó algo tímida hacia él, mordiéndose el labio inferior, pero sin apartar su mirada.
-¿Cómo estás?
-Bien. ¿Qué quieres? –preguntó con más rudeza de la que hubiese querido.
-Quiero… comprobar algo –respondió evasiva, con un brillo extraño en los ojos.
-¿Eh?
-Quiero saber si aquello que sentí cuando te besé fue solo porque era la primera vez que nos besamos o si es que estamos conectados de algún modo.
Sakuragi frunció el ceño. Ella no lo dejó deducir mucho sus palabras ya que le rodeo el cuello con sus brazos y volvió a besarlo sin previo aviso.
No fue sólo la sorpresa e inexperiencia de aquel primer beso los que les hizo sentirse torpes, existía entre ellos una cierta chispa que se encendía cada vez que se tocaban, tal vez si las compañeras de Alba no le hubiesen pedido aquella "condición", nunca se habrían enterado.
Dicen por ahí que todos tenemos una media naranja, pero hay algunos que jamás terminan encontrándola. Las amigas de Alba tuvieron el buen tino de hacerles de celestinas a estos dos.
El beso tomo dimensiones de desesperación, Sakuragi levanto a Alba por la cintura y ella rodeó las caderas del pelirrojo con las piernas. No les importaba algo tan insignificante como el tener que respirar. Él caminó hasta apoyar la espalda de ella contra la pared…
…y entonces el tiempo se detuvo para ambos.
Lo siguiente que supieron fue que ambos estaban semidesnudos, el resto de sus ropas fueron dispersadas a su lado, algunas tenían unos rasgones; se miraron sorprendidos, su respiración estaba muy agitada.
-Lo-lo siento –murmuró el pelirrojo cuando fue consciente de la situación.
-No –dijo ella negando con la cabeza-. No te eches toda la culpa, yo también estoy aquí ¿no? –sonrió de forma conciliadora aunque el rubor en sus mejillas, delataba lo desconcertada que se sentía.
Se separaron y él la dejo bajar. Cuando rompieron el contacto, ella hizo un ligero gesto de dolor.
-¿Te hice daño?
-Ya pasara, no te preocupes.
O eso es lo que espero, agregó para sí. Lo que Alba sabía de sexo era solamente por la "charla" que tuvo con su madre, por revistas o comentarios de sus amigas. Nunca en su vida pensó que podría sentirse de esta forma, aunque su cabeza estaba tan mareada que casi no recordaba lo que acababa de vivir.
Empezaron a acomodarse las ropas sin mirarse. Alba no sabía cómo sentirse. Si bien no estaba arrepentida de haber perdido su virginidad así, ni con este chico, la situación en la que se dio si la incomodaba. ¡Acababa de perder algo muy preciado en el gimnasio del colegio con un completo desconocido! Se sentía algo mortificada.
Pero un pensamiento vino a su mente y se obligó a pensar. Nunca había sentido ese choque eléctrico que percibió cuando volvió a besarlo. Ni siquiera con los dos chicos con los que había tenido un noviazgo –si se puede llamar así- lo había sentido. Sin embargo, le preocupaba que Hanamichi no hubiera sentido lo mismo, él le gustaba y, aunque contra todo pronóstico y por muy ilógico y estúpido que fuera, creía estar ya enamorada del pelirrojo. Si hay amor de por medio, no importa que haya perdido mi virginidad en esta situación, ¿cierto? Pensó para calmarse.
Terminó de vestirse y lo miró. Él posaba su vista en un punto fijo en el suelo, siguió su mirada y vio una pequeña mancha de sangre en aquel lugar.
-Tenemos que limpiarlo –sentenció ella un poco aterrada.
Sakuragi le dio una mirada fugaz, asintió y fue por el trapeador.
Mientras camina, Hanamichi no sabía que pensar tampoco. ¿Estaba soñando o acababa de hacer el amor con la chica de la cual no sabía su existencia hace una semana? Esto era totalmente inverosímil, de todas las cosas raras que le pasó en su vida (y debía admitir que eran bastantes) ésta se ponía en la tapa de la lista.
Regresó con el trapeador y la vio apoyada contra la pared. No, no estaba soñando, allí estaba la chica que le había robado su primer beso y ahora ambos perdieron su virginidad de una manera casi salvaje. Se ruborizo. ¡Acababan de perder su virginidad!
Alba ya estaba desesperándose mientras lo observaba limpiar el suelo. No le había dirigido la palabra hasta ahora, ni tan siquiera se dignaba a mirarla. ¿Acaso esto no significo nada para él? ¿Él esperaba despedirse con un simple "hasta luego" y fingir que nada había pasado?
El talentoso numero 10 terminó de limpiar y se sentó en el suelo. Su cabeza le daba vueltas de tanto pensar y no podía mantenerse en pie. Ella imitó el gesto. Aunque lo pensó mejor y gateo hasta posarse frente a él, para poder mirarlo a la cara y obligarlo a hablarle. Estaba por abrir la boca para decirle algo cuando él estiro una mano y la atrajo hasta su cuerpo, haciendo que ella se sentara a horcajadas encima de las musculosas piernas del pelirrojo
Él fue quien comenzó el beso esta vez.
Suspiró aliviada, mientras correspondía al beso. Pero necesitaba poner ciertas cosas en claro antes de seguir con todo esto. Una no va perdiendo su virginidad con cualquiera que se le cruce en frente y después no charlaban al respecto o ponían las cosas en clara. Bueno, al menos a ella no le habían enseñado a hacer eso.
Se separó de él.
La miró entre sorprendido e incrédulo. No podía creer que algo como esto le estuviera pasando a él; quien tenías más 50 rechazos en su haber y con muchachas que ni siquiera le llegaban a los talones a ésta.
-¿Hanamichi?
-¿Qué? –gruñó frunciendo el ceño.
-¿Vamos a iniciar algo? –Él tragó saliva- Porque, tú me gustas –susurró como si fuera un secreto de vida o muerte-. Y después de todo lo que acabamos de hacer… -tragó saliva, antes de inspirar hondo y mirarlo a los ojos- sin duda demostramos que somos compatibles. Y bueno, no puedo simplemente hacer como que anda sucedió, ¿no estás de acuerdo?
-Yo… no sé.
Ella frunció el ceño y ladeó su cabeza.
-Apenas nos conocemos –agregó, cuando el dolor que sus palabras causaron.
Alba sonrió dulcemente.
-Me llamo Alba Fukuda –comenzó, estirando una mano, para que él se la estreche-. Tengo 15 años, mi madre es alemana y mi padre japonés. Por eso el cabello negro y los ojos verdes –sonrió-. Soy hija única; aunque tengo muchos primos y uno en especial que me la hace de hermano mayor. –Emitió un bufido resignado al acordarse de ese primo. –Vivo con mis padres por acá cerca, no soy buena en los deportes ni en las matemáticas. Y tengo tres amigas que los son todo para mí y yo para ellas.
Sakuragi sonrió tentativo y estrechó la mano de Alba. Carraspeó antes de hablar.
-Soy Hanamichi Sakuragi, tengo 15 años. Soy enteramente japonés y vivo con mis tíos. Soy jugador de básquetbol a pesar de que cuando empecé no sabía nada del juego, pero cuando le tomé la mano me hice el mejor jugador del equipo y ahora me llaman "El genio basketman"- dijo muy seguro de sí.
-Deben llamarte Señor Modesto también, ¿ne? –agregó, levantado sus cejas-. Aunque yo ya sabía algo de ti.
-¿Cómo?
Ella se encogió de hombros, mirando para otro lado.
-Mi padre siempre me dijo, que si algo me intriga y me interesa, debo investigar.
-¿Y qué es lo que sabes…? –preguntó curioso.
-Que al igual que yo, también tienes unos amigos a los cuales estás muy unido –sonrió-, de tres de ellos obtuve la mayor parte de mi información"
Hanamichi frunció el ceño y gruñó. Ella rió quedamente.
-Yuji Ookusu, Chuichiro Noma y Nozomi Takamiya van a mi mismo salón –contestó la pregunta no hecha.
-Tsk, esos entrometidos –masculló Hanamichi.
-¿Entonces?
-¿Entonces qué?
-¿Vamos a comenzar algo?
Hanamichi se ruborizó altamente, antes de largar una carcajada y asentir quedamente. Ella sonrió radiante y volvió a acercarse a él, para compartir un beso que sellaría el destino de ambos.
Fin del capítulo.
-
OoOoOoOoOoOoOoOoO
-
HISTORIA EXTRA- OMAKE.
Mi nombre es Arisugawa Fuu, tengo 15 años y mi tipo de sangre es O.
Voy a la preparatoria Shohoku; sí la misma donde asiste el genio basketman Sakuragi Hanamichi. Mi ídolo número 1.
Tengo un mejor amigo que es como mi hermano, nos conocemos desde la infancia ya que somos vecinos. Su nombre es Sendo Akira, y sólo somos amigos, a pesar que todas las chicas del barrio mueren por él.
Pertenezco al club de manga de la preparatoria y aporto tiras cómicas al periódico, sobre el Team Shohoku. Soy tan buena en los deportes como Usagi Tsukino pensando (o sea malísima) prefiero verlos antes que practicarlos. Sip, bastante triste, ¿ne?
Me gusta un chico desde que lo vi hace algunos meses cuando su equipo jugó contra los nuestros. El flechazo se dio en un momento donde mi ídolo-genio-basketman Sakuragi –insertar reverencia aquí- hizo su primer slam dunk. Lo vi solo un momento, porque en cuanto el árbitro decreto que la jugada no valía porque fue falta y más encima por eso lo echaron, me dediqué a insultar a todo el árbol genealógico de ese que se dice llamar árbitro. Luego de un momento –cuando me tranquilice- vi que había alguien tirado en el piso con cara de alucinado; en realidad había tres y él era el del medio. En ese momento me olvidé de mi amor por Hisashi Mitsui y empecé a pensar en ese jugador del Shoyo.
Continuará.
-
OoOoOoOoOoOoOoOoO
-
Notas de la Autora: (1) Cualquier relación con el apellido se aclarará en el futuro.
Este es el primer capítulo editado, si recuerdan el anterior, van a ver los grandes cambios que le hice.
Quise renunciar en un momento, porque el Yaoi se ha apoderado de mis musas, pero quiero terminarlo, y voy a hacerlo, aunque me lleve años.
Nos vemos en el segundo capítulo editado.
