Notas: ¿Cómo… Uko-chan ha vuelto? Sip… así que a disfrutar XD
Advertencia: En este chap hay especial desdeño para Haruko, así que si te gusta el personaje te aconsejo que no leas la historia EXTRA XD.
¡¡¡A leer!!!
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Capitulo 5: La vida de tres de las cuatro fantásticas. (Primera Parte)
(TATIANA)
Domingo, día del partido de entrenamiento con el Kainan
-¡¡¡NGR!!- gruñó Hanamichi, mientras una vena palpitaba en su cien. Y es que era ya casi hora del partido y su - hasta ahora- novia y amigas brillaban por su ausencia.
-¿Qué pasa, Hanamichi?- quiso saber Ryota.
-Esas traidoras… NGR… aún no llegan.- logró mascullar en medio de su rabieta.
-Jujuju… ¿Qué pasa, mono pelirrojo?- llegó la voz burlona del novato del Colegio Kainan, Nobunaga Kyota.- ¿Preocupado porque sabes que vas a perder contra el Gran Kainan?
-¡Tu cállate, mono salvaje! ¡Este genio los va a derrotar…! ¡Y no es por eso que estoy así!
-¡Ja! ¡Eso es lo que tú crees!- acusó con sarcasmo.- Estuve entrenando mucho y esta vez tampoco van a poder derrotarnos.
-No te hagas ilusiones, mono.- murmuró peligroso.
Ambos se fulminaron con la mirada, convertidos en su forma chibi de monitos.
¡PLAF! ¡PLAF!
Dos certeros abanicazos por parte de la manager del Shohoku los sacó de su pelea infantil.
-¡Ya basta!- exclamó ella.- ¡El partido está por iniciar!
-Eso me dolió, Hayako.- se quejó el pelirrojo.
-¡¿Y tú por qué me pegas?!- exclamó indignado Kyota.
-Porque se están comportando como niños…
-Eso no te da derecho a golpearme.- dijo obstinado.
-Si ella no lo hacia, lo habría hecho yo.- llegó la voz del capitán del Kainan Maki, mientras se acercaba al grupo. Él seguía en el equipo, a pesar de haber terminado el campeonato.
-¡Jejeje! Todavía puedes pegarle, anciano.- dijo el pelirrojo.
-¿Anciano…?- gruñó Maki.
-¡Tres minutos!- anunció el árbitro del partido.
Lanzándose una última mirada de rivalidad, los novatos se dirigieron cada uno a su banca para preparase. El partido dio inicio pronto y las "F4" no hicieron aparición, era por eso que el pelirrojo conocido echaba humo por las orejas y su cara sombría daba miedo.
Tiempo después, una iracunda irlandesa, una japonesa sonriendo avergonzada y una alemana más dormida que despierta llegaban acompañadas de una preocupada Alba al Colegio Kainan.
-Me va a matar… me va a odiar.- murmuraba Alba.
-Si no lo hace él, te mataré yo.- gruñó la pelirroja.
-Basta, Tatis, prometimos que si nos acompañaba ayer hoy vendríamos a verlo.- razonó Tsubame.
Tatiana la miró fríamente, pero mantuvo la boca cerrada.
¿Por qué tanta animosidad? Era porque anoche, luego de una salida de karaoke, llegaron a sus casas recién a las cinco de la madrugada. Una vez en la casa de Tsubame – quien vivía más cerca de este colegio.- comieron y charlaron hasta más de las 8 de la mañana. El gran problema era que el partido empezaba a las diez. Entonces… ¡aja! Tenían una promesa que cumplir y muy poco tiempo para dormir.
-Disculpa… ¿me puedes indicar donde está el gimnasio del equipo de básquetbol?- preguntó amablemente Alba.
Un chico del colegio, completamente ruborizado, les indicó el camino, señalando con un dedo. El chico no pudo hablar, tan solo mirar… y es que las chicas se habían levantado hace solo 15 minutos y agarraron lo primero que tenían a mano para ponerse. Y eso era la ropa ultra sexy con la que salieron anoche. Es más… Elis y Tatis durmieron vestidas.
-No puedo creer esto…- volvía a quejarse Tatiana.- ¡domingo y yo despierta a las 10! ¡Y encima que dormí como a las 9! Es decir que… dormí una hora, estoy cansada, hambrienta, MUY enojada, con algo de resaca, hecha un desastre y, para colmo, vengo a ver un estúpido partido.- enumeró con fastidio.
-Tendremos que advertirle a la gente que no se meta con la Colo esta mañana.- comentó en un susurro Tsubame.
-Sip.- aceptó Alba.- Es aquí.
Abrieron las puertas del lugar y el estrepitoso ruido les dio dolor de cabeza. Y es que anoche, no contentas con cantar, tambien tomaron un poquito en lo de Tsubame y tenían resaca (N/A: juventud decadente). Notaron que adentro había mucha gente y es que no todos los días se puede ver un encuentro con los dos mejores del estado. Sin embargo, el silencio reinó al verlas entrar, y es que no todos los días tampoco se podía ver a una pelirroja a punto de estallar de ira, una rubia y una japonesa abrazadas y con caras de dormidas y una morena de ojos verdes que miraba con cara de inocencia a cierto pelirrojo del Shohoku, quien ahora la fulminaba con la mirada.
-¡Perfecto! No hay lugar para sentarse.- gruñó Tatiana, su humor empeorando mucho más.
Alba solo pudo poner los ojos en blanco. Ahora tenía que soportar a dos pelirrojos iracundos.
-Sentémonos en el piso.- ofreció Elis en un bostezo.
-Claro, que se arruinen mi pantalón y mi vestido, ¿Total… a quien le importa?- ironizó Tatiana.
-¡Por Kami-sama, Colo!- estalló Alba.- ¡Si no quieres estar aquí, vete! ¡No seré yo la que rompa una promesa!- la fulminó con la mirada.
La chica se acercó amenazadoramente a la moreno, Hanamichi tragó saliva, no sabiendo si debería intervenir o no.
-No digas eso… que mi casa está lejos y no quiero volver sola.
Eso causó una caída al estilo anime de todos en general. Menos Rukawa, claro.
-Señoritas.- dijo el árbitro.- Estamos en medio de un partido…
-¡YA LO SÉ!- gritó Tatiana.- ¡¿ACASO CREE QUE SOLO VINE PARA TIRARME A DOMIR EN EL PISO?!
-Eh…
Alba suspiró y sonrió al árbitro haciéndole un ademán con la mano para que la ignorara. Elis y Tsubame empujaron a la pelirroja a un rincón del gimnasio. La morena se sentó en el piso y Elizabeth se acomodó en su regazo. Tatiana se desvió para buscar el bolso que sabía era de Hanamichi, lo agarró y lo tiró al piso, apoyó su cabeza en él y se acostó, dándole la espalda al partido. Alba se sentó junto a Tsubame e intentó con todas sus fuerzas no dormirse.
-¡Pst! ¡Pst! Numero 7.- susurró Kyota.- ¿Qué hacen esas aquí?
-Amigas de Hanamichi.- respondió en un suspiró el base.
El partido continuó después de esas escenas. Mucho a la sorpresa e indignación de Hanamichi, el Kainan logró vencerlos nuevamente… por 4 puntos. Pero solo porque el talentoso tensai no pudo jugar el partido completo, porque aún debía cuidarse de su reciente curada lesión. Las "F4" terminaron durmiéndose, por lo que el pelirrojo, sin mucha delicadeza, las despertó a las tres. Pero ahora quedaba una incógnita, ¿Quién se atrevería a despertar a Tatiana?
-¿No ha posibilidades de dejarla aquí, no?- quiso saber la rubia.
-Si, claro, pero eso la enojaría aún más.- dijo Tsubame.
-¿Qué pasa?- gruñó Hanamichi.- Necesito mi bolso para cambiarme.
-Lo que pasa, amor… es que… a la Colo hay que dejarla que se despierte por si sola. Si la despiertan antes… no es una irlandesa muy feliz.
La entiendo completamente, pensó Rukawa.
-Yo lo haré.- bufó Elizabeth con una sonrisa pícara. Caminó hasta donde estaba uno de los chicos más altos de lugar y lo miró con inocencia.- Disculpa… ¿vas a terminarte esa botella de agua?
-Nop, aquí tienes.- dijo Jin sonriente.
Con la botella en la mano, se acercó a l durmiente muchacha.
-¿Estás segura de lo que vas a hacer?- preguntó Tsubame, horrorizada.
-Sip.- sonrió.- Ustedes solo prepárense para correr.- dicho esto, vació el agua sobre la cara de la pelirroja.
Innecesario decir, Tatiana se despertó muy cabreada y empapada, insultó a todo el árbol genealógico de Elizabeth, el equipo del Kainan, del Shohoku, del árbitro y hasta de un pobre e inocente gatito que pasaba por ahí.
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.:.Al día siguiente.:.
Colegio Shoyo
Tatiana se debatía entre entrar o no a su salón de clases. Es que ayer, luego del odioso partido, durmió hasta el día de hoy (N/A: Rukawa, muérete de envidia) y por consiguiente no consiguió hacer sus tareas. Ahora tenía matemáticas y como casi nunca hacía las tareas para esta asignatura no quería un sermón. (N/A: Ninguna de las "F4" es buena en matemáticas. Rasgo característico de la autora.)
-Señorita MacKinon.
La pelirroja saltó. Conocía esa voz. ¡Maldición! Era la del director.
-Señor Director.- sonrió con inocencia.- Justo venía del baño, ya entro, ¿ok?
-Eso no importa, justamente estaba buscando a alguien que me hiciera un favor.
Ella tuvo que contenerse para no saltar de alegría.
-Lo que quiera, estoy a su servicio.- dijo ella, solícita.
-Necesito que vaya al piso de los de tercero y le diga a este alumno - le entregó un papel.- que lo espero en mi oficina.
-¿Pero cual es el salón?- preguntó ella, con el ceño fruncido.
-Es que olvidé anotarlo.- dijo con una sonrisa de lado.- Así que tendrá que buscar en todos los salones hasta encontrarlo. ¿No es molestia, verdad?
Ella pestañeó. ¿Estaba loco acaso? ¡Los salones de tercero eran10! Quería perder tiempo, pero tampoco tanto. Sin embargo…
-Por supuesto que no.- suspiró.- Enseguida se lo mando.- masculló. Todo era mejor que enfrentar al de matemáticas.
Ya había preguntado en cuatro salones sin encontrar al muchacho. Eso era muy malo, teniendo en cuenta que ella no era conocida por su paciencia. Eso se lo dejaban a Tsubame.
-Permiso, profesor.- dijo cortésmente, entrando al salón 3º 5ta. Escuchó suspiros y silbidos de admiración como en los otros salones y no pudo evitar fulminar con la mirada a los pervertidos.
-Dígame.
-Busco a este alumno de parte del Director.- le entregó el papel.- ¿Está en este salón?
-Si, de aquí es. Fujima, el Director te llama.
-De acuerdo, profesor.- dijo el castaño, levantándose de su asiento.
Haber finalizado su búsqueda impulsó a Tatiana a querer besar y abrazar a Kenji Fujima… pero se contuvo. Salió acompañada del lugar con el… lo miró apreciativamente… Mmmhhh… lindo muchacho de tercero. Tenía un peinado muy anticuado, peor aún así se le hacía muy apetecible. Frunció el ceño.
-Maldición…- murmuró. ¡Pero si ese era el Fujima del equipo de básquetbol! ¿Cómo no se dio cuenta antes? Lo había notado desde que lo vio llorar en un partido importante que el equipo había perdido, solo que ella era medio desmemoriada.
-¿No tienes que volver a clases?- oyó que él le preguntaba.
-Nope, no hice la tarea y no se me antoja sermón.- El chico enarcó una ceja.- No me mires así, si tuviste clases con el profesor Tobuka sabrás a lo que me refiero. Además, tengo una excusa por estar afuera.
-El es un excelente profesional, no deberías hacerle eso.
-Te dije que no quería sermón.
Él se dio vuelta y siguió su camino. Tatiana fue tras él.
-¿Piensas seguirme hasta la oficina del Director, pequeña?
Hasta ahí llegó su paciencia, no entendía porque le hablaba de esa manera. Se dio media vuelta y caminó sin rumbo. Ya no le gustaba Fujima, por ella… que se fuera a la mierda.
-¡No me dijiste tu nombre!- gritó él, con risa en su voz.
La pelirroja se giró furiosa y le levantó el dedo del medio.
-¡No pienso hacerlo!- gruñó, antes de irse.
-Ah… MacKinon.-chan.- suspiró mientras seguía su camino.- Cada día estás más bonita.
.:.Al día siguiente.:.
-¿Puede ser que siempre lleguemos tarde por tu culpa, Tatiana?- regañaba otra pelirroja de ojos azules dos años mayor que la Colo.
-No me molestes.- ella masculló.- Anoche me entretuve pensando en muchas cosas y no pude dormir.
-¿Se puede saber que era…?
-No es de tu incumbencia, Delilah.- se dio vuelta para caminar de espaldas y mirar a su hermana mayor.- ¿Sabes…? El domingo vi a cierto alumno del Kainan que tiene un tierno lunar en la mejilla izquierda justo debajo del ojo… que si no me equivoco, hace unos años te sacó más de un suspiro.
-Eso es cosa del pasado…
-¿En serio…? ¿Y entonces por qué te ruborizas?- sonrió maliciosa.
La contestación de su hermana murió en sus labios, ya que la menor chocó estrepitosamente contra un muchacho.
-¡Tatiana, tonta! ¿Estás bien, Fujima-kun?- preguntó, ignorando el gesto de dolor de la menor.
-Hai, no te preocupes, Delilah-san.- miró a Tatiana.- Hola, pequeña.
La pelirroja entrecerró los ojos y frunció los labios. Ahora mismo podía implementar todas las formas de matarlo que pensó anoche.
-¿Te conozco?- preguntó con una muy fingida inocencia.
-Ayer me fuiste a buscar a mi salón de clases.- respondió él, con una ceja enarcada.
-¿Si…? Que curioso, no lo recuerdo.- masculló, antes de caminar a las puertas del colegio con pasos furiosos.
El castaño sonrió, negando con la cabeza.
-Discúlpala, Fujima. Mi hermana no suele estar de buen humor en las mañanas.- dijo Delilah. Ambos se conocían porque iban al Club de matemáticas juntos. (N/A: Nerds ¬¬)
-Estoy al tanto.- afirmó él, con una sonrisa.
-Fujima…- dijo ella, entrecerrando los ojos.- Mi hermanita tiene 15 años.
Hanagata, quien estaba hablando con su amigo antes del incidente, rió disimuladamente.
-Y yo solo 18…- dijo él, con una ceja enarcada.- ¿Por qué me lo aclaras?
-Por nada.- masculló la pelirroja, antes de dejarlos.
-Así que…- dijo el de anteojos, pasando un brazo por los hombros de su amigo.- Era por ella que andabas suspirando como tonto…
-No sé a que te refieres.- sentenció Fujima. Luego de desenredarse el abrazo de su amigo, entró al colegio ruborizado.
Pero eso hizo reír aún más a su supuesto amigo.
Fin del capítulo…
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HISTORIA EXTRA: 5 PARTE.
El domingo me desperté a las tres de la tarde con la sensación de que había hecho algo estúpido, pero no sabía qué. Les pregunté a los chicos, y ellos me dijeron que sí hice algo estúpido, pero que por el bien de mi salud mental no iban a decirme. Yo no insistí y les agradecí su silencio, ya que de por sí me mente pobre estaba algo deteriorada por los sucesos que venían pasando.
Y ayer fue un día extraño. Primero Akira vino a buscarme al colegio acompañado de una linda rubia de la cual sentí envidia (de la buena) porque me imaginé que yo, a mis 15 años, jamás iba a tener las mismas proporciones corporales de ella.
Mi amigo, todo sonriente, me entregó una carta y me presentó a su acompañante. Ella, a su vez, me presentó a sus otras tres amigas y fuimos a un café para charlar. Me sorprendí al ver que entre ellas estaba la novia de mí idolatrado Basketman Hanamichi Sakuragi. Me abstuve, por poco, de hacerle una reverencia a la ojiverde.
Era un grupo bastante variado y divertido. La rubia, Elis, me comentó acerca de un plan para emparejar a su primo con alguien. Yo le dije que tenía la misma misión… y así surgió la idea.
Conozco a Fukuda y me pareció algo atrevido el plan. Al principio pensé que para ella sería mejor Kaede Rukawa (un bastardo frío, sin emociones y arrogante), pero ellas me replicaron que estaríamos cumpliendo el sueño a la estúpida de Haruko, algo que, por supuesto, nadie quería. Las primas de de Fuku-chan me dijeron que él, a parte de ser también frío y medio inexpresivo, era posesivo, celoso y molesto. La pareja perfecta para la idiota.
Luego de trazar planes con las chicas, volví a casa y recién leí la extraña carta que me había dado Akira. En ese momento mi corazón se volvió a detener.
"Fuu-chan:
Necesitamos hablar de lo de ayer…
T. Hanagata."
¡¿Hanagata?!, grité en mi mente. Me pregunté un y otra vez: "¡¿Qué mierda hice ayer?!" Busqué por todos lados a Akira y a Ute por el MSN, pero no los encontré.
Ahora me encuentro esperando en el colegio a que sean las cinco de la tarde para ir a la cita, porque no les conté que en la carta había un PD, que me decía para encontrarnos en el parque Kanagawa. Faltan tres horas… y a cada minuto me pongo más nerviosa. Esto es demasiado para una chica tan impresionable como yo.
Horas después…
La hora de la cita llegó… pero no estoy viendo a quien esperaba. Sé que mi boca está abierta y parpadeo al ver al mini-Hanagata de 10 años. Según el niño, el domingo le confesé que… ¡ESTOY ENAMORADA DE EL! Voy a matar a Sendoh y a Utena por esto… oh, si.
Al principio me cayó bien, luego no tanto y ahora lo odio. Porque el mocoso se atrevió a decirme con su voz infantil e inocente que:
-"Aprecio tus sentimientos hacia mí. Pero yo ya tengo novia y no puedo corresponderte"
¡GR! ¡Que bochorno! ¡Hasta este mocoso tiene novia y yo no! ¡Un niño me acababa de rechazar! Y no es que estuve pensando en ser su novia, no me va la pedofilia. Y no me importa que ame sea a su hermano mayor, el que me haya rechazado me dolió mas por orgullo que por otra cosa.
-"Fuu-chan…"- el me llamó cuando me perdí en mis pensamientos.
-"Eh, si… dime."- contesté estúpidamente.
-"Espero que no te haya lastimado lo que te dije"- él intentó remediar.
Le sonreí y negué con la cabeza. ¿Qué más podía hacer? ¿Decirle que su rechazo era lo único que me faltaba?
-"Pero no perdamos la tarde. Te invito un helado y luego demos vuelta en el carrusel. ¿Te parece?"- ofreció galante.
-"¡Seguro!"- exclamé sonriente.
Acepte, porque… me gusta el helado (más si es gratis), hace como cinco años que no me subo a un carrusel (justamente cuando tenía 10 años) y, sobre todo, necesitaba algo que me subiera los ánimos.
Continuará…
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Nota final: Sé que me he tardado mucho, pero recuerden que dije que no iba a dejarla y sigo pensando lo mismo. Lo que pasa es que la última vez no tuve muchos comentarios y eso me desanimó un poco ú.u
En fin… espero que les haya gustado el chap. Los próximos serán un poco la historia de vida de las chicas que me faltan ñ.ñ
¡¡¡Nos leemos!!!
