CAPITULO VII "VASELINA, EL GRAN MUSICAL I"

El telón se abrió. En el fondo se apreciaba el mar y una pacifica playa, ahí un chico y una chica caminaban y jugaban con la arena. La suave música proyectaba una canción que hablaba sobre lo maravilloso y glorioso que era el amor.

-Mañana volveré a Australia –musito la chica con tristeza- Puede que no te vuelva a ver.

-No hables así Susan –pidió el atractivo joven.

-Pero es verdad. No es justo, he tenido el mejor verano de mi vida y ahora va a terminar.

-No pienses en eso -contesto el chico- Eso no pasará –el chico la atrajo hacia él, la beso y abrazo con fuerza comenzando a "pasear" sus manos por el cuerpo de la chica.

-Sirius, por favor no lo arruines –pidió Susan alejándolo de ella. En su opinión Sirius se veía guapo, aunque no por eso dejaba de ser insoportable, además, quizá era su imaginación, pero en su "paseo" de manos se había pasado.

-¿Pero qué estas diciendo? Sólo lo estoy haciendo mejor –Sirius la miro a los ojos.

-Sirius… ¿acaso este es el final? –murmuro con pesar Susan.

-Pero que dices Susan... es sólo el principio.

El telón se cerró y se escucho una canción muy pegajosa, que hablaba sobre Vaselina, un producto para peinar el cabello. Volvió a abrirse mostrando los jardines de una escuela, muchos estudiantes jugaban, caminaban o platicaban sentados en el jardín y al fondo se veía un gran edificio blanco, de este salían y entraban muchos estudiantes.

Tres chicos caminaban e iban bromeando, los tres traían el cabello muy bien peinado, tieso y brilloso. Cada uno vestía una chamarra negra que en la espalda decía T-Birds.

-¿Qué trajiste de almorzar, Peter? –pregunto uno de los chicos.

-Un emparedado, Remus –contesto Peter alegremente.

-¡OH! Tu mami se levanto temprano por ti el primer día de clases –se burlo un pelirrojo.

-Cállate Arthur, al menos alguien se levanta por mi –lo encaró Peter.

De pronto vieron a un estudiante que traía una chamarra igual a la de ellos y estaba exageradamente bien peinado con el cabello brillante, tieso y perfecto (cosa que había costado muchisisimo trabajo a la profesora Betancourt).

-¡Hey James¡James por aquí! –grito Arthur a viva voz. Gozaba con representar el espectáculo muggle y esperaba que tuviera gran éxito, para que los demás se dieran cuenta de la importancia de los estudios muggles.

-¿Qué quieren? –contesto James sacudiendo su chamarra con algo de presunción.

-¡Estamos aquí! –le grito Peter con un tono feliz mientras los 3 corrían en dirección a James.

-¿Dónde estuviste todo el verano? –pregunto Remus cuando se acercaron a James.

-¿Quién eres¿Mi madre? –se quejo James dándose importancia mientras se acomodaba la chamarra perfectamente- Estaba trabajando, que es más de lo que ustedes pueden hacer.

-¿Trabajando? –pregunto Remus riendo.

-Así es, estuve cargando cajas en Londres –contesto James orgulloso. Sentía el cabello extraño, estaba acostumbrado a traerlo alborotado y ahora se sentía incomodo, pero representaba su papel de chico malo lo mejor que podía.

-¡Excelente trabajo, llegarás lejos! –dijo Arthur en tono sarcástico.

-Cállate –mando James con una mirada peligrosa- Estoy ahorrando para comprarme ruedas… coche –aclaro al ver la mirada de desconcierto de sus amigos.

-¿Quieres oír lo que hice?– le pregunto Peter emocionado.

-No –respondió James mirándolo aburrido.

-¡Miren! Ahí esta Sirius –grito Peter mientras se acercaba a saludar a un chico que hablaba con dos chicas. Sirius traía la misma chamarra y el cabello en perfecto estado- ¿Cómo estas?

Sirius le dio a Peter un golpecito en la cabeza, tiro el cigarrillo que estaba fumando y se acerco a James para estrecharle la mano. Sirius tosió un poco por el cigarrillo, pero sólo James se percató y pensó que él en una escena posterior también tendría que fumar uno, cosa que no tenía ni idea de cómo hacer.

-¡Que gusto verte! –exclamo Sirius contento de ver a James.

-¡Lo mismo digo, Sirius! –afirmo James con entusiasmo.

-¡Hey Sirius¿Qué hiciste en verano? –pregunto Remus.

-Fui a la playa. Conocí a una chica –contó Sirius mientras todos los demás se emocionaban y le preguntaban sobre el asunto.

-¿Qué tal la acción por la playa? –pregunto James refiriéndose a la chica.

-Uhh bueno, ya saben… hubo mucha acción, fue alucinante –mintió Sirius- Ella era cool ya saben.

-¿Quieres decir que...? –pregunto Arthur mientras hacia como que besaba y acariciaba el cuerpo de una chica imaginaria.

-¡Arthur¿Qué sólo piensas en eso? –contesto Sirius mientras los 5 caminaban entre los arbustos y los estudiantes para salir del escenario.

-¡Claro que si! –afirmo Arthur ansioso por escuchar la historia de Sirius.

Desaparecieron del escenario, los demás estudiantes seguían charlando cuando salieron dos chicas. Una vestía una chamarra rosa que decía en la espalda "Pink Ladies", llevaba una falda a la altura de la rodilla e iba sosteniendo unos libros, la otra llevaba una falda larga y un suéter blanco, también sostenía unos libros.

-Estoy muy nerviosa, Bella –comento la de falda larga.

-Relájate Susan, esta escuela es agradable –contesto Arabella que llevaba el cabello tan pelirrojo como el de Lily.

-La escuela a la que asistía era muy agradable, quisiera estar ahí –se quejo Susan con un murmullo. Por dentro quería reír al ver el cabello de Bella, pero se contuvo, además meditándolo Bella no se veía mal, aunque sin duda el natural cabello negro de su amiga era lo que mejor le sentaba.

-No te preocupes todo estará bien –la animo Bella sonriente. Se sentía un poco nerviosa, pero sabía su papel perfectamente y confiaba en ella, además quería impresionar a su hermano y que este pasará un buen momento.

-Eso espero, no estoy acostumbrada al desengaño –suspiro Susan mirando a su alrededor.

Siguieron caminando en silencio y entraron al edificio blanco, a continuación llegaron 3 chicas. Las tres traían faldas hasta la rodilla y una chamarra rosa igual a la de Bella.

-Llegamos, Lily –dijo una chica guapa que se veía muy relajada y miraba alrededor con interés.

-Así es Molly –Lily se acomodo la chamarra en los hombros y miro a los demás con petulancia. Sabía que debía parecer arrogante, aunque así era su papel, rió por dentro al pensar que parecía una Slytherin, se alegro al comprobar que el lugar estaba lleno y todos los alumnos las miraban atentos.

-Pero ahora somos las mas grandes –comento una muchacha de pelo corto y ondulado mientras se arreglaba el cabello. Cristy Brown se sentía sumamente nerviosa, eso no era para ella, suspiró y deseo que todo terminara rápido y bien.

-Así es Cristy ¡Y vamos a gobernar la escuela! –exclamo Lily feliz mientras caminaba muy sensual entre los estudiantes.

Una cortina cayó. En la nueva escena se mostraba una oficina muy amplia donde varios jóvenes entraban y salían a su antojo, además de un pasillo donde caminaban varios estudiantes.

-Sprout ¿tienes los programas nuevos? –pregunto la profesora McGonagall que tenía puesto un vestido muggle muy anticuado, aunque no por ello dejaba de ser elegante.

-Si, señora McGonagall –contesto la profesora Sprout con las manos llenas de hojas, que le entrego a McGonagall a toda prisa.

-Sprout, estos son los programas del año pasado, puede que el próximo encuentres los de este –exclamo la profesora McGonagall devolviéndole las hojas y con una ligera irritación. Ambas se habían resignado a interpretar sus papeles, ante las suplicas de su amiga Trinity, no obstante a pesar de su recelo inicial ambas lo representaban a la perfección.

Afuera en el pasillo, estaban Sirius, James, Peter, Remus y Arthur.

-¡Maldición! Todos los maestros que tengo este año me han reprobado anteriormente –grito Peter enojado.

-Pasarás mucho tiempo en detención con McGonagall –se burlo Remus divertido. La chamarra le picaba un poco, pero fuera de eso se sentía cómodo con su papel, superó muy bien el terror inicial de mirar desde el escenario el gran comedor totalmente lleno.

-Este año deseará no haberme conocido nunca –exclamo Peter con convicción. ¡Horror! No recordaba su siguiente línea, miró a sus amigos, pero nadie pareció percatarse de su problema.

-¿Y qué vas a hacer ahora? –siguió burlándose Remus.

-Este año no pienso aguantarle sus tonterías, ni a ella ni a nadie –contesto Peter dándose importancia. Afortunadamente había recordado su línea, después de un par de segundos de silencio en que Remus lo había mirado comprendiendo su problema, al terminar las palabras de Peter ambos suspiraron aliviados.

-Peter –dijo suavemente McGonagall, había salido de su oficina para ver qué o quién provocaba el escándalo y encontrar ahí a Peter no parecía haberle hecho gracia.

-Sí, señora –contesto Peter con miedo y respeto.

-¿No deberías estar en clase?

-Sí, señora.

-No estarás planeando saltarte las clases¿verdad?

-Sí señora, digo, no señora –se trabo por el nerviosismo. La profesora McGonagall, aún actuando, imponía su presencia.

-Esa no es manera de comenzar el año –regaño McGonagall con los labios fruncidos.

-Sí, señora –contesto Peter luego en voz baja susurro- vieja arpía.

-¿Qué dijo? –pregunto McGonagall molesta y ofendida por el susurro de Peter.

-Nada señora.

-Talvez una semana en detención lo arregle, lo veré en mi oficina 5 en punto.

-Sí, señora.

-Ahora vallase a clase –mando McGonagall fulminándolo con la mirada.

-Sí, señora.

McGonagall se marcho molesta y los chicos rompieron a reír, menos Peter claro.

-Me alegra que no aguantaras sus tonterías Peter, la pusiste en su lugar –ironizo Sirius con sorna. La situación lo divertía, era gracioso ver la cara de todos, poco a poco los nervios iniciales lo abandonaban.

-Si señora, si señora, si señora –imitaron los demás con voz socarrona.

Otra cortina cayó y mostró una escenografía diferente. Un salón de clases donde estaban varios chicos charlando y jugando, algunos estaban sentados en las bancas y otros estaban parados, un par de chicos de Hufflepuff se lanzaban un balón de fútbol americano de un extremo del salón al otro.

-Buenos días y bienvenidos a este gran año en Rydell –saludo la voz de McGonagall que se oía por todas partes en el salón- el sábado por la noche será nuestra primera reunión de apoyo y quiero ver a todos los estudiantes ahí, demostrando su apoyo al entrenador Flitwick y al equipo de fútbol americano, sino puedes ser atleta, apóyalos. Y ahora la noticia mas importante...

Mientras hablaba todos jugaban, Lily barajaba unas cartas con gran destreza, Molly comía, Cristy se maquillaba y James escondía un sapo en la bolsa de una chica que ni por enterada.

-... el programa de televisión Nacional de bandas eligió a Rydell como representante de las escuelas juveniles y hará una transmisión desde nuestro gimnasio, es nuestra oportunidad de demostrar lo buenos y educados que son los estudiantes de Rydell.

Cuando la profesora McGonagall terminó de pronunciar sus últimas palabras se oyó un grito espantoso, la chica a la que James le había metido el sapo a la bolsa al parecer lo había encontrado, salió corriendo del salón y los chicos empezaron a reír a carcajadas y a felicitar a James por tan buena broma.

Al verlos Lily pensó que el papel le iba perfecto a James, a ella le había costado mucho aprender a barajar las cartas, pero James en la realidad era igual de bromista y tonto que su personaje, sonrió para sí misma mientras caía la cortina.

Un patio muy iluminado lleno de mesas apareció, muchas chicas almorzaban y chismeaban felices, también se divisaba una cancha de fútbol americano, la pista de atletismo (alrededor de la cancha) y las gradas donde había algunos chicos almorzando. En la pista algunos corrían, Snape entre ellos.

-Vieron a Sirius esta mañana –pregunto Molly sentadas con sus amigas en una de las mesas - se veía MUY bien, Lily.

-Eso ya es prehistórico –contesto la aludida poniendo expresión de aburrida.

En ese momento llegaron Susan y Arabella que traían sus charolas de almuerzo.

-Hola Bella –saludaron las chicas.

-Hola –contesto-. Ella es Susan March, la transfirieron de Australia y ellas son Lily Evans, Molly Leery y Cristy Brown.

-¡Oh¿Cómo van las cosas ahí abajo? –pregunto Lily, usando un doble sentido en la frase, Susan no le simpatizaba y se notaba perfecto.

-Bien, gracias –contesto Susan que no había entendido y que había pensado que se refería a Australia.

Una chica venía caminando entre las mesas, era la misma chica del sapo, venia peinada de una coleta y traía una falda larga.

-Hola, hola –saludaba la chica, pero casi nadie le contestaba el saludo.

-Joey Patil, la oveja negra de Rydell –dijo Lily en voz alta.

-Me encanta el primer día de clases ¿a ti no? –pregunto Joey al acercarse a ellas.

-Sí, es lo mejor de mi vida –contesto Lily con sarcasmo.

-¡No van a creer lo que paso! –dijo Joey emocionada.

-¿Qué? –pregunto Lily fingiendo mucho interés y entusiasmo a lo que las demás se rieron, menos Susan.

-¿Adivinen quien fue nominada para presidenta del consejo estudiantil?

-No sé –dijo Lily fingiendo que lo pensaba y luego respondió con todo el sarcasmo que fue capaz- TÚ

-¡Sí! –grito emocionada Joey- haré mi mejor esfuerzo –de pronto vio a Susan- Oh debes pensar que soy una maleducada por no presentarme. Soy Joey Patil, bienvenida a Rydell.

-Gracias –respondió educadamente Susan.

-¿Irás a las pruebas de porristas? –pregunto Joey con entusiasmo- nos divertiremos y seremos amigas.

-Chicas –susurro Arabella a Lily, Cristy y Molly- ¿Qué les parece Susan¿Creen que pueda ser una Pink Lady?

-Creo que es demasiado pura para ser Pink –dijo Lily mientras miraba fastidiada como Susan platicaba entretenidamente con Joey.

Del lado de las gradas se veía a los chicos que estaban almorzando y charlando, entre ellos estaban Sirius y los demás T-Birds.

-Chicos, chicos, miren –dijo Sirius señalando a donde Snape estaba corriendo por la pista con un uniforme de fútbol americano, de pronto Snape se cayó y los chicos rompieron a reír.

-Ahora si que metiste la pata Snape –le grito Sirius viendo a Snape levantándose molesto. Y vaya que Severus estaba molesto, tenía que hacer el ridículo frente a toda la escuela, lo mejor serían las escenas que compartiría con Susan, aunque serían muy cortas, miró a Sirius con fastidio y celos.

-¿Ya vieron a la chica nueva? –pregunto James.

-Está mejor que las de aquí –afirmo Remus.

-¿Esta mejor que Narcissa? –pregunto Arthur interesado.

-Nadie esta mejor que Narcissa –afirmo James.

-Yo quiero oír lo que Sirius hizo en la playa –pidió Peter.

De pronto empezaron a sonar los primeros acordes de una canción (noches de verano).

-Sí –pidieron el resto de sus amigos mientras la canción seguía sonando.

-No fue nada –respondió Sirius. Estaba sumamente nervioso, en ese momento decidió que odiaba cantar y había llegado la parte en la que debía hacerlo, ni modo era el castigo por la bromita.

-Vamos Sirius cuéntanos¿te metiste con ella? –pregunto Remus.

-Susan ¿qué hiciste en las vacaciones? –pregunto Bella.

-Fui a la playa, conocí un chico –respondió Susan con una sonrisa. Sus pensamientos no distaban mucho de los de Sirius, sólo esperaba que sus voces compaginaran bien y no hicieran un ridículo tremendo¿en qué momento se había metido en ese problema?

-¿Te fuiste hasta la playa para conocer un chico? –pregunto Lily con burla.

-Bueno, él era especial –contesto Susan sin dudarlo.

-Eso no existe –respondió Lily.

-Fue muy romántico –dijo Susan dirigiéndose a Joey.

-Anda Sirius, cuéntanos –pidió James con una sonrisa.

-¿Todo? –pregunto Sirius.

-Sí –contestaron sus amigos.

-Está bien –les dijo Sirius viendo como sus amigos se le acercaban.

-El verano se terminó –canto Sirius.

-El verano que pronto paso –canto Susan viendo como los de las demás mesas se acercaban.

-Ella estaba loca por mí.

-Me rogaba y no resistí.

-La amistad que en el día empezó por la tarde amor se volvió –cantaron los dos al mismo tiempo.

-Bueno, bueno, bueno uh –cantaron los demás.

Todos se pusieron de pie y las chicas se acercaron a la mesa de Susan y se movieron al compás de la música, exceptuando a Lily. Por su parte los chicos también se acercaron a Sirius e hicieron lo mismo.

-Cuéntanos, cuéntanos –cantaron los chicos.

-Si te pudiste acercar –canto Remus.

-Cuéntanos cuéntanos –cantaron las chicas.

-Si te dejaste besar –canto Bella.

-Uh, ah ah, y uh uh uh uh ah ah ah y uhi uhi –cantaron todos.

-A una fiesta me la lleve –canto Sirius.

-Y paseamos hasta las diez –canto Susan.

-Y tomamos mucha cerveza.

-Él me invito un helado de fresa.

-La amistad que en el día empezó, por la tarde amor se volvió.

-Bueno, bueno, bueno uh –cantaron los demás.

-Cuéntanos cuéntanos.

-Si se portaba bien –canto Molly.

-Cuéntanos, cuéntanos

-Si tu novia ella fue –canto Arthur.

-Uh y ah ah y uh y ah ah y uhi uhi uha uha –cantaron todos.

-De un calambre en la alberca se ahogo –canto Sirius.

-Por presumir en la alberca cayó –canto Susan.

-Y la vida yo le salveee –canto Sirius.

-Y a nadar yo le enseñeee –canto Susan.

-La amistad que en el día empezó, por la tarde amor se volvió. –cantaron Susan y Sirius.

-Bueno, bueno, bueno uh.

-Cuéntanos, cuéntanos –cantaron los chicos.

-Si se te resistió –canto James.

-Cuéntanos, cuéntanos. –cantaron las chicas.

-Que tanto él te rogó –canto Joey.

-Uh ah ah ihu ihu iuha iuha iuha –cantaron todos.

-Con mucho miedo mi mano tomo –canto Susan.

-Y sin dudarlo se me aventó –canto Sirius.

-Entonces dijo que me quería –dijo Susan.

-Ella sabia muy bien lo que hacia –canto Sirius.

-La amistad que en el día empezó, por la tarde amor se volvió. –cantaron los dos.

-Cuéntanos, cuéntanos –cantaron las chicas.

-Cuánta lana gasto –canto Cristy.

-Cuéntanos, cuéntanos –cantaron los chicos.

-Si tendrá... una hermana mayor –canto Peter.

La tonada de la canción bajo y todos se movieron más lentamente.

-Una tarde todo acabo –canto Susan.

-Y como amigos quedamos los dos –canto Sirius.

-Yo no se si se acordará –canto Susan.

-Me pregunto donde estará. –canto Sirius.

-La amistad que en el día empezó... –canto Susan.

-Ahora ya... -canto Sirius.

-Amor se VOLVIOO -cantaron los dos.

-Cuéntanos, cuéntanos –se oyó un murmullo que cantaron los demás.

Las chicas se levantaron y siguieron caminando entre las mesas mientras los chicos siguieron almorzando como si nada hubiera pasado.

-Él suena agradable –dijo Molly.

-Amor puro y no te metió mano, a mi me suena como un idiota. –dijo Lily mirándola.

-Pero no era –lo defendió Susan- fue un caballero.

-Oye –pregunto Bella- ¿cómo se llamaba?

-Sirius, Sirius Black –sonrió Susan al tiempo que Lily, Molly y Cristy comenzaban a reír. Lily calló a sus amigas con la mirada.

-Bueno suena fantástico –dijo Lily- y si crees en milagros el príncipe encantado se aparecerá un día de estos, en un lugar inesperado. Nos vemos –se despidió mientras se alejaba riendo con Cristy y Molly.

-¿En serio lo crees Bella? –pregunto Susan ilusionada.

-Claro –respondió Bella, incomoda por descubrir quien era el príncipe azul de Susan- Susan creo que deberíamos ir a clase

Las luces comenzaron a bajar hasta simular la negrura de la noche, las canchas se veían oscuras, pero en medio había una gran hoguera, en la parte de atrás del escenario apreció un estacionamiento. En la cancha había muchos jugadores de fútbol americano, incluido Snape, y las porristas con faldas largas y suéteres de manga se mostraban muy animadas, del lado del estacionamiento había algunos coches y ahí estaban los chicos, las chicas estaban observando a Susan y a Joey que hacían sus acrobacias, mientras que en una tribuna estaba la profesora Sprout, McGonagall y Flitwick vestido con un pants una gorra y un micrófono en la mano, al parecer todos estaban celebrando, por que todos aplaudían. McGonagall pidió silencio y todos se sentaron expectantes por oír lo que ella tenia que decir.

-Gracias y ahora el hombre que ha hecho posible todo esto, el hombre del que todos dependemos y que hará que Rydell gane el torneo… el entrenador Flitwick –al terminar McGonagall se oyó una aclamación y el profesor se levanto felizmente.

-¿¡Quiénes son los mejores!? –pregunto el profesor muy animado.

-Rydell –contestaron todos a coro.

-¡Vamos a darles duro! –otra aclamación por parte de los estudiantes-. Quiero decirles que van a tener un año memorable porque mis chicos están preparados y…

Mientras el profesor hablaba Snape volteo a ver a Susan y esta lo miro, él le sonrió y ella le devolvió la sonrisa un poco apenada.

-Hola –susurro Snape, para que Susan le leyera los labios.

-Hola –contesto ella.

-¿Cómo estas? –susurro Snape del mismo modo. Ésta era una de las escenas que esperaba, Susan se veía muy tierna en ese traje de porrista, además de inocente, no entendía y no concebía cómo es que estaba destinada a casarse con Black.

-Bien, gracias –contesto Susan sonriéndole, ambos se percataron de que el profesor había terminado su discurso y se levantaron para seguir con el relajo.

Sirius miraba a las porristas y Remus, Arthur y Peter las imitaban cambiando los versos que ellas gritaban por algunos versos bastante groseros.

-Chicos. Maduren, sean cool –pidió Sirius aburrido prendiendo un cigarrillo.

Se escucho un auto que venía acercándose y los chicos voltearon y vieron un auto usado totalmente sucio que venia conduciendo James (era uno de esos autos antiguos de techo descapotable, por supuesto tenía la capota bajada), Sirius soltó una carcajada y se acerco a inspeccionar el auto seguido de los otros 3.

-¿Qué te parece? –pregunto James orgulloso.

-¡Que pedazo de chatarra! –se burlo Sirius a lo que los otros 3 comenzaron a reír, James golpeo al que estaba mas cerca, que fue Arthur, y los otros se callaron enseguida.

-Espera a que lo limpie y le cambie el motor y correrá como un campeón –dijo James orgullosamente saliendo del auto y aceptando el cigarrillo que Sirius le ofrecía. Le costo algo de trabajo encenderlo, le dio una calada y tosió ligeramente al aspirar el humo, nervioso continuó con su línea tratando de sonar en extremo arrogante-. Voy a ir a Thunder Road.

-¡Thunder Road! –se sorprendió Remus- ¿La carrera de autos?

-Sí¿algún problema? –pregunto James de mal modo mientras se metía el cigarrillo otra vez a la boca.

-Sí –contesto Remus burlándose- quiero verte correr ahí con esta chatarra.

–Te estas buscando una paliza- dijo al tiempo que agarraba a Remus de la camisa.

Pero las amenazas de James fueron interrumpidas por que se acercaba otro auto, en el que estaban Lucius, que iba manejando el auto, Goyle, Crabbe y Parkinson, todos con chamarras de piel negras y con el pelo muy bien peinado. Este auto era totalmente diferente al de James, se veía nuevo, era negro y tenía pintadas dos llamaradas rojas en los costados.

-¿Qué hacen los Escorpios aquí? –pregunto Remus zafándose de James y mirando como los chicos del auto los veían burlonamente.

-¿Querrán pelea? –pregunto James sacando una navaja.- Si quieren vamos a estar listos- Sirius saco otra navaja y los demás se pusieron en guardia, pero los del auto sólo se rieron de ellos y se marcharon.

Del lado de la cancha el alborto seguía y el profesor Flitwick proclamaba que Rydell seria campeón y que aplastarían a sus enemigos.

Lily le susurro a Bella algo en el oído y Susan se acerco a ellas sonriente con su traje de porrista.

-Te viste muy bien ahí –dijo Arabella a Susan, el cabello de Bella era totalmente negro, aunque no era su negro natural. La profesora Betancourt había errado el hechizo que debía cambiar el color de su cabello la primera vez que lo lanzo, y Bella pensó aterrada que tendría que salir con el cabello mitad negro, mitad rojo, afortunadamente la profesora logro corregir el error y empujo a Bella al escenario.

-Lo hice terrible –suspiro Susan- me sentía tan nerviosa y me equivoque muchas veces.

-Hola Susan –la saludo Lily sonriéndole.

-Hola Lily, hola chicas –contesto Susan mirando a Cristy y a Molly.

-Tenemos una sorpresa para ti –Lily tomo la mano de Susan y la jalo en dirección a los chicos.

-Déjame arreglarte el pelo un poco –decía Cristy acomodándole el cabello a Susan.

-¿Adonde me llevan? –pregunto Susan siguiéndolas divertida.

-¿Quieres lápiz labial? –pregunto Molly.

-Si arreglamos este carro –decía Sirius a sus amigos- podría ser una central de besos.

-Si claro –dijo James riendo- las chicas van a tener que cumplir con tal de subirse.

-Hey Black, te tengo una sorpresa –grito Lily.

-¿Sí? –se burlo Sirius-. No creo que nada me sorprenda.

-¿Ah, no? Aquí está –dijo Lily empujando a Susan hasta que quedo frente a Sirius, este abrió los ojos muy sorprendido.

-¡Susan! –grito Sirius felizmente.

-¡Sirius! –contesto Susan sorprendida e igual de feliz acercándose a él.

-¿Qué haces aquí? –pregunto Sirius emocionado de verla- pensé que ibas a volver a Australia. Pensando en secreto, Susan no se veía nada mal con ese traje tan raro, parecía no estar nada nerviosa y lo miraba con expresión alegre, que él sabía pronto transformaría en furiosa, no eran tan mala actriz y esperaba que él también lo estuviera haciendo bien.

-Hubo cambio de planes –contesto Susan sonriente.

-No puedo cree… -dijo Sirius y de pronto se percato que sus amigos lo miraban extraño, sorprendidos por su cambio de actitud.- Es decir –dijo acomodándose su chamarra- eso es cool baby, ya sabes como es aquí Rock and Roll baile tras baile tras baile y…

-¿Sirius? –pregunto Susan desconcertada por su cambio.

-Ese es mi nombre nena –contesto Sirius- no lo gastes.

-¿Qué paso con el Sirius Black que conocí en la playa?

-No lo sé quizá haya dos de mi –los chicos comenzaron a reír- deberías poner un anuncio en el periódico, buscándolo.

-Eres un falso y me gustaría no haberte conocido nunca –grito Susan muy enojada aventando los pompones al piso.

Los chicos comenzaron a reírse abiertamente mientras veían como las chicas se iban tras Susan. Sirius también miró en esa dirección algo abatido.

-Vamos Sirius, tengo un auto ¿recuerdas? –grito James parado junto a su amado carro.

Los chicos se marcharon en el auto sin decir nada más mientras Bella trataba de consolar a Susan.

-Él fue tan agradable en el verano –se quejaba Susan.

-Vamos –Bella trato de confortarla- los hombres no valen nada, el único hombre en que una chica puede confiar es en su papito –aseguro Bella, logrando que Susan riera- Lo que tú necesitas es una noche con las chicas, hoy vendremos a mi casa a dormir¿quieres venir?

Susan asintió. Ella y Bella se marcharon y una cortina cayó.

Ahora se mostraba la habitación de Bella en donde las 5 chicas estaban bromeando, también se veía la calle oscura en donde no pasaba ni un sólo auto y un pequeño jardín con un par de columpios.

Molly bailaba de forma graciosa, Lily la miraba entretenida, Cristy se arreglaba el cabello con unas tenazas, Susan miraba por la ventana la calle y Bella también miraba a Molly. Lily se harto y le aventó una almohada a Molly.

-¡Oye! –reclamo Molly aventándole la almohada a Lily, que la esquivo.

-Empecemos –dijo Lily- Bella dame un cigarrillo- Bella le paso a la cajetilla.

-¿Quieres uno Susan? –invito Bella.

-No gracias, no fumo –contesto Susan educadamente.

-¡No fumas! –dijeron sorprendidas las chicas a coro.

-Pruébalo, no te matara –soltó Lily, extendiéndole su cigarrillo que ya estaba prendido, Susan le dio una fumada y comenzó a toser fuertemente.

James miraba tras bambalinas la actuación de las chicas, se asombro mucho al ver que Lily no tenía ningún problema con el cigarrillo y se avergonzó un poco por que a él casi lo había ahogado. La profesora Betancourt lo llamó para retocarle el peinado, lo que significada por lo menos medio bote de poción alisadora en su hermoso cabello, suspiró y se alejo sin ver la siguiente parte, después de todo volvería a aparecer en menos de 5 minutos.

-¡Oh lo siento! –se disculpo Lily sin mostrar mucho arrepentimiento-. Olvide decirte que no te tragaras el humo si no lo sabes hacer. Bueno ¿Qué les parece un poco de whisky de fuego para empezar?

Todas las chicas se emocionaron y Lily le dio un sorbo a la botella y luego se las paso.

Por supuesto está botella estaba llena de agua, McGonagall los habría matado si el contenido de la botella fuera el que Lily había señalado. Había armado un drama por los cigarrillos, aunque tuvo que aceptarlos para que la obra se viera realista, después de todo no serían más de 5 o 6.

-Oigan –reclamo Cristy- Susan no tomo whisky.

-No gracias, no tomo.

-Vamos –la animo Molly, extendiéndole la botella.

Susan le dio un sorbo a la botella e hizo una cara de repugnancia, definitivamente eso era muy fuerte para ella.

-Oye Susan ¿quieres que te perfore las orejas? –ofreció Bella a lo que las demás comenzaron a entonar la marcha fúnebre- Cállense –pidió Bella ofendida.

-No es eso ¿peligroso? –pregunto Susan.

-Claro que no –respondió Bella jalándola- es muy fácil, ya veras.

Susan y Bella se marcharon y regresaron en menos de un minuto, Susan no se veía muy bien y le sangraba la oreja.

-No te dejare tocar mis orejas –anuncio Molly, jalándolas para enfatizar.

-Lo lamentaras. La escuela de belleza ya me ha aceptado –dijo Bella- voy a ser estilista.

-¿Abandonaras Rydell? –pregunto Cristy preocupada.

-Yo no lo llamaría abandonar –contesto Bella- es sólo un golpe estratégico para mi carrera.

-Yo tengo frío –anuncio Cristy poniéndose una bata roja.

-¡Oh por dios! –dijo Molly admirando su bata- de donde sacaste eso.

-Estoy saliendo con un marino, me la trajo de Korea.

Escucharon un claxon y todas las chicas, menos Susan y Lily, se acercaron a la ventana para ver quien era, vieron a los chicos que venían en el auto con James.

-No pueden subir, mi papá los mataría –anuncio Bella.

-Oh sólo dile a Susan que baje –se burlo Peter.

-Susan, Susan –empezó a gritar Arthur burlándose al ver la cara de Sirius.

-Cállate –mando Sirius.

Lily que ya se había vestido y se ponía los zapatos se despidió de ellas y se salió por la ventana

-Ustedes las santitas son demasiado aburridas para mí, yo voy a divertirme mientras soy joven –y diciendo eso Lily empezó a bajarse por la enredadera y se acerco al auto, las demás se habían quedado muy sorprendidas.

-Hola James –saludo Lily sonriéndole- a dónde vamos.

-A donde quieras –dijo James arreglándose el cabello.

Sirius harto de ellos se bajo del auto y se alejo por la calle, Lily lo miro confundida y los chicos lo llamaron, pero él ya no regreso.

-Su carruaje, mi lady –dijo James abriéndole la puerta a Lily a lo que ella sonrió y se subió, los otros también se subieron. James arranco el auto, pero Lily le metió el freno, los chicos se quejaron fuertemente.

-Muy bien –dijo Lily- ni crean que me voy a ir sola con los 4.

-¡Bájense! –mando James y los otros lo obedecieron a regañadientes.

-¡Cuando un tipo prefiere a una mujer antes que a sus amigos es que algo anda mal! –le grito Remus mientras lo veía alejarse, luego los chicos también salieron del escenario por la misma calle que había salido Sirius.

-No se que vi en Sirius Black –se quejo Susan mirando como Bella peinaba a Molly.

-No te preocupes, toma uno mío –Cristy le extendió muchas fotografías de chicos muy guapos, parecía un catálogo.

-Son tantos –se asombro Susan- ¿Cómo haces para estar al día con todos?

-Soy una gran escritora de cartas –contesto Cristy mostrándole la que escribía en esos momentos- Fiel y devota a cada uno de ellos.

-¿Puedo usar algunas hojas? –pidió Susan mirando el papel rosado en el que Cristy escribía.

-Claro –Cristy se alegro, le extendió las hojas y las roció de perfume. Susan salió de la habitación y bajo al jardín.

Una música triste comenzó a sonar. (Totalmente devota a ti)

-Mi corazón no es el primero que se rompió –canto Susan. La segunda canción que le tocaba, esperaba hacerlo mejor, porque en la primera había desafinado bastante, muerta de vergüenza continuó cantando.

Mis ojos no son los primeros en llorar

No soy la primera que sé

Que no puedo olvidarme de ti

¿Sabes? Soy una tonta

Que esta dispuesta a sentarse

Esperando por ti

Pero cariño no puedes ver

¡Que no hay más que hacer!

Estoy totalmente devota a ti

Pero ahora, no hay un sitio donde esconderse

Desde que empujaste mi amor al lado

He perdido la cabeza

Totalmente devota a ti

Totalmente devota a ti

Mi cabeza esta diciendo

¡Olvídalo ya!

Mi corazón esta diciendo

¡No te rindas!

Aguanta ahí

Y esa es mi intención

Estoy totalmente devota a ti

Pero ahora, no hay un sitio donde esconderse

Desde que empujaste mi amor al lado

He perdido la cabeza

Totalmente devota a ti

Totalmente devota a ti

Totalmente devota a ti

El viento se llevo las hojas que Susan sostenía, ella estaba sentada en uno de los columpios del jardín, mirando con tristeza el cielo. O más bien el techo.

Una cortina cayó lentamente y se alzó en menos de 5 segundos para mostrar un nuevo escenario. Había muchos autos estacionados en un mirador y en uno de ellos estaban James y Lily besándose muy apasionadamente, ya hasta se habían pasado al asiento trasero.

La famosa escena del auto era disfrutada al por mayor por James mientras Lily trataba de no involucrarse de más en los besos, aunque sus esfuerzos fueron inútiles.

-Lily, Lily –decía James mientras comenzaba a "pasear" sus manos por el cuerpo de Lily.

-¿Puedes llamarme Lilian? –pidió Lily. Al tiempo que pellizcaba a James sin que los espectadores se dieran cuenta, ese "paseo" de manos había sido detenido con discreción, antes de que James llegará más allá de lo permitido.

-Oh Lilian, Lilian, Lilian –repetía James entre beso y beso. El pellizco le había dolido bastante, no había gritado porque justo en ese momento Lily lo había besado para callarlo, tomo nota mental de reclamarle eso después, por supuesto él era todo un caballero y jamás se propasaría con Lily si ésta no quería.

-Espera –pidió Lily, a lo que James se detuvo un poco- tienes protección¿no?

-Bromeas –contesto James sacando un sobrecito cuadrado de su cartera.- mi póliza de seguro por 25 centavos

-Perfecto –sonrió Lily acercándose a él y besándole la oreja, James miraba felizmente lo que tenía en las manos. Trataba desesperadamente de no reírse, era muy cosquilludo y Lily lo estaba matando, tenía que decir su siguiente línea para no botarse de la risa frente a todos.

-Se rompió –dijo James mirando incrédulo sus manos.

-¿Cómo que se rompió? -dijo Lily deteniéndose en seco.

James suspiró -lo compre cuando tenía 13 años.

-Oh –dijo Lily preocupada luego suspiro- que importa –y siguió besando a James apasionadamente.

Fin de la escena del auto, PD. James la disfruto mucho, Lily… jamás lo admitiría. Aunque admite plenamente que James besa bien.

Otro auto llego, en este venían Narcissa y Lucius, él choco a propósito con el auto de James, lo que causo que sus ocupantes despertaran de su sesión de amor.

-¿¡Que diablos haces!? –grito James molesto.

-Te estacionaste en una zona de no estacionar –grito Lucius sonriendo burlonamente.

-Toda la maldita zona es de no estacionar –grito James molesto.

-¿Si? –pregunto Malfoy irónicamente.

-Sí –grito James dispuesto a matar a Malfoy.

Malfoy dio reversa a su coche y luego le volvió a pegar al de James.

-Me tienes que pagar eso –grito James furioso al ver que había abollado su preciado coche.

-Te doy 75 centavos por el carro entero –se burlo Malfoy- incluyendo a tu chica –Lily lo miro entre molesta y sorprendida al tiempo que Narcissa comenzó a reírse estruendosamente. Se marcharon mientras James les gritaba miles de insultos.

La verdad a Lily le había molestado bastante el encuentro con Malfoy, la había mirado burlón y contorsionando la boca de una forma muy socarrona y arrogante; y cuando dijo lo de los 75 centavos parecía muy complacido, aunque estaba segura de que Malfoy no sabía ni qué significaba lo que decía, al pensar que más adelante tendría que hacer una escena con él se le erizo la piel de disgusto.

Otra cortina cayó y la escena cambio de nuevo, ahora estaban los 5 chicos, en un taller de autos y todos observaban el auto de James molestos, estaba muy abollado y parecía más que nunca chatarra.

-Sólo tenemos que arreglar la abolladura –dijo Arthur optimista.

-El problema no es la abolladura –dijo Remus- el problema es que esto es una chatarra.

-El problema es tu boca –grito James molesto, pasándose un peine por su cabello, su bebé había sido arruinado.

-¿Sí, y donde piensas conseguir un carburador nuevo? –pregunto Peter compungido.

-¿Has oído eso de tomar prestado? –contesto James subiéndose a su carro y mirándose en el espejo.

-Oye James –dijo Remus socarrón-. ¿Has oído eso de deshazte de esta basura?

Todos se empezaron a reír menos James y Sirius.

-¿Que auto conduces tú? –pregunto Sirius a Remus, este negó con la cabeza.

-¿Y tú Peter? –este también negó con la cabeza.

-Vamos chicos miren –dijo Sirius mientras le abría el cofre y James lo miraba mortificado, porque al abrirlo, el cofre había tronado estruendosamente- este carro podría ser una maquina tremenda. Este carro podría ser ¡Sistemático! –se quito la chamarra, mostrando una playera negra-. ¡Hidromático! –aventó la chamarra-. ¡Ultramático¡Podría ser muy rebelde! –grito mientras se subía al mostrador y empezaba a cantar. (Greased lighnin)

-Voy a ponerle dos antenas

Y un nuevo motor –canto Sirius, sus amigos se pusieron a bailar alrededor del auto, todos se habían quitado las chamarras y mostraban playeras negras iguales a las de Sirius, es decir pegadas.

Montones de rayos

Y otro carburador

Con sus 6 velocidades

Volará sobre las calles

Vidrios polarizados

Como le hacen los mandados

¡Al rebelde!

Entre los espectadores algunos chicos reían por el baile de James y los otros, las chicas los miraban emocionadas y los profesores se veían muy contentos.

Como eres tan rebelde

No tendrás silenciador

Rebelde muy rebelde –canto James frenético.

Un rayo rebelde

Más que coche parece un campeón -canto Sirius emocionado.

Rebelde muy rebelde –siguió James limpiándole el parabrisas con frenesí a su auto.

Con toda su potencia –canto Sirius.

Y sus defensas de platino

Dará la vuelta al mundo –canto James mirándose en el espejo retrovisor.

Triunfador en el camino

Mi rebelde

Rebelde muy rebelde –finalizaron James y Sirius parándose en el cofre y poniendo una pose de chico malo.

Las chicas gritaron, todos se veían muy sexy´s, acomodados alrededor del auto y con cara de chicos malos, sonreían con arrogancia, algunos chicos bufaron molestos. Era lógico que los merodeadores causaran ese impacto y llamaran la atención.

-Muy bien ahora a trabajar –mandaron Sirius y James al mismo tiempo y todos comenzaron a arreglar el auto.

Ahora de escenografía se mostraba una cafetería con una gran cantidad de mesas, en ella había muchos grupos de amigos conversando, comiendo comida chatarra y escuchando música de una rokola.

James y Sirius observaban como Lucius y sus amigos pasaban con petulancia y se sentaban en una de las primeras mesas, que había estado ocupada por una pareja que al verlos se había ido casi corriendo.

-Esos escorpios se están buscando problemas –dijo James, al anotar que Sirius no le hacia caso añadió- ¿Qué tienes Sirius¿Estás pensando en esa chica?

-¿Eh? –contesto Sirius- No claro que no –mintió.

-Muy bien, eso es cool –dijo James mientras caminaban a la mesa donde estaban los otros y se sentaban con ellos.- Muy bien, la reunión entra en sesión.

Sirius miro al fondo de la cafetería y en una de las mesas vio a Susan que estaba sentada con Snape comiendo un helado, ellos hablaban muy animadamente y se veían muy felices.

-¿Saben lo que escuche? –dijo Arthur- el año pasado arrestaron a todos los que fueron a Thunder Road.

Susan se dio cuenta que Sirius la observaba y lo miro por lo que Sirius se volteo rápidamente, Lily caminaba entre las mesas con dirección a la de los chicos al tiempo que comía un helado.

-¿Nadia alcanzara al Rebelde? –pregunto Peter.

-Claro que no –negó James- no le verán ni el polvo.

Lily se acerco a ellos –Ya te la bajaron Sirius- dijo burlonamente refiriéndose a Susan.

-Eso no te incumbe, Lily –le contesto Sirius.

-Buena contestación –se burlo Lily y luego dirigiéndose a James lo beso y se marcho antes de susurrarle- Te veré al rato.

-Ya no se que pensar de estas chicas –dijo Remus.

-Solo sirven para una cosa –rió James.

-Exacto –dijo Arthur- ¿Qué vas a hacer con ellas 23 horas y 45 minutos?

Todos rieron menos Peter.

-¿Eso es lo que dura? –pregunto frustrado- ¿15 minutos? –todos le dieron un golpe en la cabeza.

-¿Quieres música nueva? –pregunto Susan a Snape, este asintió mirándola embobado, cosa que no le costo ningún trabajo, para él se veía adorable con su suéter- Me prestas una moneda –pidió Susan, al ver que Snape se la entregaba susurró- gracias.

Susan camino entre las mesas dirigiéndose a la rokola y Sirius se disculpo con sus amigos y camino hacia Susan, que traía puesto un vestido largo rosa y encima la chamarra de fútbol de Snape.

Intento acercarse a Susan pero Joey Patil lo detuvo abrazándolo a lo que Susan los vio molesta.

-Hola Sirius ¿Qué haces? –saludo Joey abrazándolo por la cintura.

-No puedo hablar ahora –se disculpo Sirius zafándose de Joey.

-Está bien –acepto Joey- Llámame.

Sirius se sentó en una mesa que estaba cerca de la rokola y luego se puso de pie y camino hacia Susan.

Recordó las miles de veces en las que Joey se había quejado de esa diminuta escena, alegando que era extremadamente sexista que una mujer buscara a un hombre de ese modo. Aunque finalmente la había hecho, no sin desquitarse de Sirius estrujándole de más las costillas.

-Hola Susan –saludo Sirius.

-Hola –respondió ella cortante.

-¿Cómo estás?

-Muy bien, gracias –contesto Susan apretando botones de la rokola.

-Eso es bueno –dijo Sirius notando el tonito de Susan.- Veras Susan, he querido hablarte…

-¿Sobre qué? –lo corto Susan, sin mirarlo a los ojos y fingiendo estar muy entretenida con la rokola.

-Sobre la noche de la hoguera, la manera en que actué, fue terrible, de veras, digo, no fui yo, tienes que saberlo, digo, fui yo claro, pero no fui yo y… veras Susan tengo esta imagen¿me entiendes?

-Por eso me alegro –dijo Susan- de que Severus sea una persona simple –lo volteo a ver y encontró que Snape los estaba vigilando desde su mesa, le sonrió y él le devolvió la sonrisa incomodo.

A su gusto Black estaba demasiado cerca de Susan, muy a su pesar tendría que soportar verlos arrumaquearse durante gran parte de la obra.

-Un chico muy simple –se burlo Sirius- lastima que tiene su cerebro en sus piernas.

-¿Estás celoso? –pregunto Susan mirándolo molesta.

-¿Celoso? –pregunto Sirius burlándose- hay Susan por favor no me hagas reír ja ja ja… soy mil veces mejor que ese tipo.

-Me lo creeré cuando lo vea –murmuro Susan marchándose y dejando a Sirius indignado.

El telón se cerró y después de unos segundos volvió a abrirse mostrando las gradas, las canchas de fútbol americano, atletismo, béisbol, básquetbol y lucha, muchos jóvenes practicaban sus deportes y Sirius los miraba sonriendo. Como siempre estaba vestido todo de negro y llevaba su chamarra de los T-Birds, unos lentes oscuros completaban su atuendo de bad boy. El entrenador Flitwick se le acerco y Sirius le echo el humo del cigarrillo que estaba fumando, en la cara. El entrenador resignado le quito el cigarrillo de la boca.

El profesor Flitwick tuvo que estirarse para quitarle el cigarrillo, aunque Sirius sólo tenía 16 años ya era mucho más alto que él. Sonrió un poco avergonzado, pensando que hasta el momento los jóvenes habían actuado muy bien, por supuesto que los profesores también y era su turno de mejorar aún más la obra.

-Empecemos con lo primero –dijo sonriendo mientras Sirius se quitaba los lentes oscuros- córtale a una cajetilla diaria-. ¿Qué clase de deporte te gustaría?

-Lo que sea, soy bueno en todo –contesto Sirius sonriendo orgulloso.

-Lo primero que tenemos que hacer es… cambiarte. –murmuro el entrenador.

-Para eso estoy aquí –dijo Sirius- para cambiar.

-Yo me refería a la ropa –aclaro el entrenador Flitwick.

Sirius suspiro y se dirigió a la puerta que decía camerinos, salio después de un minuto con un short y una playera holgada.

El entrenador y él se acercaron a la cancha de básquetbol y el entrenador toco su silbato mientras Sirius se pasaba un peine por su ya muy bien peinado cabello. Los jugadores del equipo de básquetbol lo miraron con recelo.

-Muy bien –grito el entrenador- les quiero presentar a un nuevo jugador, Sirius Black. Vamos a ver como juega. ¿Ok?

Uno de los jugadores le aventó el balón a Sirius muy fuerte, pero él lo atrapo mientras le decía al jugador que se lo había aventado –Me las pagarás –agarro el balón con fuerza, levanto uno de sus puños y se acerco a los jugadores que se abrieron por miedo a que Sirius los golpeara. El entrenador toco su silbato y llamo a Sirius con señas, este se acerco, mirando a los demás muy satisfecho y seguro de que el entrenador lo felicitaría.

-Tienes que botarlo –aclaro el entrenador, quitándole el balón y botándolo para mostrarle.- tienes que botar el balón y meterlo en la canasta ¿Crees que puedes?

-Claro que si –contesto Sirius tomando el balón, lo empezó a botar y enseguida se lo quitaron, él le pego en el estomago al muchacho que se lo había quitado y el entrenador toco de nuevo su silbato.

-¿Qué hice? –se quejo Sirius alejándose junto con el entrenador Flitwick.

El entrenador se lo llevo a la cancha de luchas en la que algunos de los peleadores estaban luchando, Sirius los veía y no parecía nada asombrado.

-Sirius –lo llamo el entrenador Flitwick- quiero que conozcas a tu rival –Sirius miro al muchacho que el entrenador le presentaba y se espanto un poco- Él es Montague.

-¿Esta bromeando, verdad? –pregunto Sirius un poco espantado, Montague estaba más alto que él y mucho mas musculoso.

-Vamos, vamos, vamos –lo animo el entrenador- técnicamente puedes con él. Pónganse en posiciones, Sirius tu abajo. Los muchachos se recostaron en las posiciones de lucha y en cuanto sonó el silbato Montague ya había vencido a Sirius.

-Vamos, vamos, vamos, le tienes que dar –dijo Flitwick-. Otra vez, ahora Sirius arriba.

El silbato volvió a sonar y Montague nuevamente había vencido a Sirius.

-¿Te rindes? –pregunto Montague estúpidamente.

-Si –contesto Sirius aburrido, luego en cuanto Montague volteo a mirar al entrenador, Sirius le dio un golpe con todas sus fuerzas en el estomago, Montague se doblo del dolor y el entrenador suspiro.

El golpe había sido con algo más de la fuerza estipulada por la señorita Betancourt y los gestos de dolor que había hecho Montague no eran para nada actuación, Sirius sonrío orgulloso, Montague se las debía porque una vez los había delatado en una broma.

-¿Con que le gusta pegar? –murmuro para si mismo el entrenador Flitwick, llamo a Sirius y lo llevo al campo de béisbol.- Creo que te gustara este deporte –dijo poniéndole una gorra y entregándole un bat- no hay mucho contacto físico, todo lo que tienes que hacer es pegarle a la pelota con el bat.

Sirius asintió y el entrenador lo puso en la posición y le indico al otro jugador que le arrojara una pelota. De las tres pelotas que le arrojaron Sirius no le pudo pegar a ninguna, todos los demás jugadores lo provocaban y él, harto de eso, le dio un golpe al pitcher, el entrenador tuvo que ir a detenerlos.

-Creo que el béisbol no es lo tuyo, pero… ¿Qué te parecen carreras?

-¿Carreras? –pregunto Sirius dudoso y harto de sus fracasos.

-Claro, carreras de larga distancia, carreras con obstáculos.

-Eso suena cool –dijo Sirius y él y el entrenador se encaminaron a la pista.

Parecía que en ese deporte no le iba tan mal a Sirius, de hecho iba muy bien, tenía buena velocidad y saltaba los obstáculos sin problema, hasta que observo las gradas. Había algunos chicos y chicas sentados y entre ellos estaban Susan y Snape, Susan le acomodaba el cabello a Snape para que se viera mejor y él la miraba sonriendo enamorado, de pronto ellos voltearon a la pista de carreras y vieron a Sirius corriendo. Ambos se quedaron mirándolo y Sirius, consiente que lo veían, aumento la velocidad y se acerco rápidamente a un obstáculo… salto para pasarlo, pero calculo mal y se cayó en la tierra.

-¡Sirius! –dijo Susan asustada, dejo a Snape y corrió a la pista en donde estaba Sirius.

Sirius se estaba sacudiendo la tierra de la playera cuando Susan llego.

-¿Sirius estás bien? –pregunto Susan muy preocupada, tenia puesto su uniforme de porrista y sostenía los pompones, Sirius no le contesto.

Snape los seguía observando molesto¿por qué diablos le tenía que tocar el estelar a Black? Si el estelar significaba estar pegado a Susan, abrazarla y besarla… él lo habría pedido sin dudarlo.

-Sirius, háblame, al menos puedes hablarme después de cómo me has tratado –se quejo Susan.

-Te he tratado… -se indigno Sirius- Susan te dije que lo sentía.

-Te hice hablar –se alegro Susan. Sirius la miro y después sonrió- ¿seguro que estas bien? –pregunto Susan aun preocupada por él.

-Sí, estoy bien –contesto Sirius mirándola y sonriendo- ¿aún sigues saliendo con el jugadorcito Snapy?

-Sí.

Lo de Snapy no estaba en el guión, pero había provocado las risas de los asistentes, Sirius sonrío feliz y Susan lo miró con ligero recelo, pero siguió actuando.

-¿Te llevará al baile?

-Pues eso depende –contesto Susan.

-¿Depende¿De qué? –Sirius estaba confuso.

-De ti –contesto Susan sonriéndole.

-¡Creo que él puede ir con otra! –anuncio Sirius mirando a Snape que ya estaba conversando con otras dos chicas y que los miraba molesto. Sirius tomo a Susan de la mano y ambos salieron del escenario.

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¡Hola! Lamento mucho el retraso, la verdad fuera de mis clásicas excusas ésta vez si flojeé un buen (¬¬, sí lo sé me pase), pero espero que a pesar de mi retraso continúen siguiendo este fic, me harán muy feliz sus comentarios -

Bueno, la primera vez que escribí este capitulo note que todos los que leían el fic esperaban con ansias la obra y al mismo tiempo esperaban leer la peli de vaselina, así que sólo hice un scrip de la peli. Ahora que reescribí este capi metí algunas emociones de los personajes, espero que les guste.

Todos los derechos de la película Vaselina son reservados, sólo utilice la trama por diversión.

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Dedico este chap a Alicia Granger por apoyarme muchísimo y siempre animarme, gracias por tus amenas platicas, eres una chava genial .. Y a Joice Escobar o Potter, como más te guste amiga, gracias por brindarme tu amistad y tus valiosos comentarios .

Agradezco especialmente a todos los que han leído el fic, pero en especial les doy las GRACIAS a quienes se han tomado la molestia de dejar sus comentarios. MUCHAS GRACIAS A:

Alicia Granger, SilviPotter, María, Lucy, Karibe, LorenaPotter, LaryPotter, DebyPotter, Joice Escobar, Gresne2mil4, Callis69, GabyCho91, Sofíapay, Mgranger, LilyEvans, Mayiya, Mydaboin, Mafersitadan, BeccaBlack, AleBlack, Maria28, DanielitaChang, YudithBlack, MartinaEvans.

Neta no saben cuánto me alegraron chavas, me animan mucho o Sus opiniones son MUY VALIOSAS para mi. Pronto tendrán el siguiente chap, en menos de tres semanas, lo prometo .

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Matta Ne

Pórtense mal - ¿O bien? ¬¬ NO Mejor mal -

Hagan cara Hellmann´s

Capitulo Editado