CAPITULO IX "SIENTO… SIENTO¿QUÉ SIENTO?"

Todos los espectadores se habían quedado en silencio. Después de lo que pareció una eternidad para los actores y que en realidad fueron sólo 2 segundos, Philipe rompió el silencio aplaudiendo fuertemente. La obra le había encantado y ver a sus amigos y hermana actuar hizo que sus pequeñas vacaciones fueran excelentes y divertidas. El resto del auditorio comenzó a aplaudir también, eran tan fuertes los aplausos que hacían vibrar el Gran Comedor, Madame Betancourt estaba radiante y los actores se felicitaban unos a otros, un chico de 5° año les pedía que posaran para tomarles algunos fotos y Dumbledore los miraba sonriendo mientras sus gafas de media luna brillaban alegremente a la luz de las velas.

Los actores fueron a cambiarse y en menos de media hora todos estaban entrando de nuevo al Gran Comedor admirando la decoración. El techo reflejaba el cielo nocturno, el cual brillaba con miles de estrellas, las velas flotaban adornadas con cintas rosadas y blancas y del techo caía nieve mágica, que no estaba fría en absoluto. Las sillas y el escenario habían sido suplidos por un centenar de mesas circulares con capacidad para 8 personas y en el centro habían dejado espacio para una pista de baile. Los chicos tomaron asiento en la misma mesa mientras oían a su alrededor murmuraciones sobre lo divertida que había estado la obra, James les sonrió a todos y destapó una cerveza de mantequilla.

-Salió perfecta ¿no creen? –pregunto Lily, tomando un sorbo de su bebida.

-Claro, todos actuaron muy bien –contesto Sirius sonriendo- y ser el protagonista no fue tan terrible como había imaginado.

-Cuando todos se quedaron callados mirándonos me asuste mucho, por un momento pensé que nos iban a abuchear –dijo Susan mirando a su alrededor- o que se reirían a carcajadas.

-No dudes que te abuchearan cuando todas se enteren de que eres la prometida de Black, Susan. Sí… creo que a las chicas les encantara saber que Sirius Black ya esta pedido y dado –comento Arabella de forma casual mirando preocupada a Susan.

-No me importa lo que digan –aseguro Susan- Después de todo tú y yo –miro a Sirius- no nos casaremos, esto es temporal.

-¿Quién dice que no nos vamos a casar querida? –dijo Sirius sonriéndole y mirándola seductoramente.

-Otra vez con eso, ya te dije que no me voy a casar contigo.

-Y yo ya te dije que te compres una linda túnica de gala, cariño.

-¿Qué habrá de comer? –pregunto Remus apresuradamente para detener la pelea que estaba a punto de desencadenarse.

-Ahora que lo dices… tengo hambre –se quejo Peter.

-Yo también –agrego James mirando decepcionado su plato vacío, como si esperara que con mirarlo y desearlo la comida apareciera.

La cena se materializó después de algunos minutos en sus mesas, y los estudiantes comieron alegremente los manjares preparados por los elfos. Al terminar la cena las mesas se recorrieron un poco para dejar mas espacio a la pista de baile, la música había comenzado y Dumbledore pidió a la profesora Betancourt que bailara con él para así abrir el baile, Philipe bailaba con la profesora McGonagall y Remus se tomo la libertad de invitar a Arabella, que acepto muy contenta.

-¿No piensas bailar Sirius? –pregunto Susan.

-Si quieres bailar sólo pídelo –contesto Sirius sonriendo- aceptare encantado –termino mientras se paraba y hacía una reverencia exagerada, que causo las risas de James, Lily y Peter.

-No quiero –contesto Susan apenada y molesta- era sólo un cometario, deberías intentar no ser tan ridículo.

-Lo siento Madame Black –se disculpo Sirius, observando la cara de enfado de la chica-, pero ya me hiciste pararme y Sirius Black no se levanta en vano –la tomo de la mano a pesar de las quejas de Susan y la llevo a la pista.

Un chico se acerco a invitar a Lily, ella acepto levantándose de la mesa y mirando de reojo a James que parecía no haber notado que ella se iba con otro.

-¿En qué piensas, Remus?

-En nada… sólo pensaba que tenias razón… actuar no fue tan malo como parecía.

-Te lo dije –murmuro Arabella bailando sonriente y mirando a su hermano que ahora bailaba con una chica de 7°- mira –señalo a su hermano- viene a visitarme y se pone a ligarse a una niña de séptimo, no hay quien lo pare, es un caso perdido.

Remus rió –Déjalo, supongo que le hará bien un cambio de ambiente.

-¿Oye mi amor? –murmuro Sirius.

-¡Que no me digas así! –se quejo Susan.

-Sí claro, lo que digas mi amor –dijo Sirius distraídamente- ¿Qué te parece si te robo otro beso?

-Si te atreves te mando otra vez a la enfermería –amenazo Susan.

-Valdría la pena correr el riesgo –comento Sirius- me arriesgaría a eso y a más.

-No digas tonterías –contesto Susan entre molesta y apenada.

-En serio, no tengo ojos para ninguna otra, más que para ti mi amor.

-Sí claro, para mí y para todas las que se atraviesen en tu camino –susurro Susan irónicamente.

Lily regreso a la mesa, estaba un poco acalorada y tomo una cerveza de mantequilla, Peter estaba bailando con una chica de 5° y James era el único que quedaba en la mesa mirando fijamente la botella que sostenía en la mano, parecía inmerso en sus pensamientos.

-¿¡Quieres bailar!? –pregunto James súbitamente en cuanto Lily termino su cerveza.

-Claro –respondió ella sorprendida por el tono imperativo de James, que se veía muy atractivo a la luz de las velas, con una túnica azul que entonaba con sus ojos.

James se levanto y la ayudo a levantarse, ambos se dirigieron a la pista tomados de la mano. Sonaba una canción muy lenta y romántica, Lily puso sus manos en los hombros de James y él puso las suyas en la cintura de Lily, ambos deseaban quedarse así toda la noche, pero ninguno estaba dispuesto a admitirlo.

Remus se había sentado, Philipe le había solicitado a su pareja y él se la había cedido con una sonrisa, esos dos no se habían visto en mucho tiempo y necesitaban hablar.

Sirius y Susan también se sentaron en la mesa con Remus, ambos estaban un poco acalorados y se sirvieron un poco de jugo de calabaza.

-¿Quieres bailar? -se oyó una voz por encima de la música.

Susan volteo para ver de quien se trataba y se encontró con Severus sonriéndole.

-Claro –Susan sonrió mientras se incorporaba, pero una mano fue más rápida y la tomo de la muñeca.

-Ella no puede bailar contigo Snapy –dijo Sirius firmemente, agarrando la mano de Susan para que ella no se moviera.

-¿Quién lo dice? –pregunto Susan un poco molesta y tratando de soltarse.

-Sirius Black –contesto Sirius- tu prometido y futuro padre de tus hijos.

-Olvídalo Sirius –se quejo Susan- sabes que tú y yo no nos casaremos –aprovecho para soltarse en el instante en que Sirius se descuido para mirar desafiantemente a Snape.

-No olvides que los dos tenemos que estar de acuerdo en el rompimiento –dijo Sirius a manera de despedida, luego se dirigió a Remus –Ves, mira, me exige que la respete pero ella no me respeta. Que mujer tan fastidiosa, pero ahora verá.

Sirius se levanto, le pidió a una chica bailar y se encamino a la pista de baile, la chica estaba más que feliz de bailar con Sirius e inmediatamente se empezó a comportar muy cariñosa con él.

-Y James dice que yo soy celoso –pensó Remus, saco un dulce de su túnica y se lo metió a la boca, quería seguir bailando pero no quería bailar con ninguna chica que no fuera Arabella Figg. Aunque seguro que ella seguía bailando con su hermano, bueno talvez se acercaría para robarle su pareja a Philipe y él no se enojaría, después de todo Philipe le había dado permiso y su total apoyo y confianza para ser más que un amigo de Bella.

-¡Remus! –escucho una voz conocida que lo llamaba, de hecho se le hacia bastante conocida- ¿Dónde están los demás?

-¡Philipe! –se sorprendió Remus- ¿No estabas bailando con Bella¿Dónde la dejaste?

-Pues mi hermana está bailando por ahí con un chico, yo quiero tomar algo, hace mucho calor.

-Quedo muy bien y doy gracias al cielo de que ya terminó –dijo Lily a James mientras bailaban, obviamente se refería a la obra.

-¿Por qué¿No te gustó? –pregunto James- si tú eres de las primeras que siempre quiere hacer cosas de muggles.

-Odiaba que todo el tiempo me estuvieras molestando

-¿Molestando? –pregunto James en la oreja de Lily, lo que la hizo sobresaltarse.

-Sí, molestando –contesto Lily un poco inquieta por la actitud de James.

-¿Te refieres a… -James ya sabía a que se refería Lily y le parecía muy divertido- la perfecta y romántica escena del auto?

-Sí, exactamente me refiero a eso, ahora soy libre de ti James Potter –declaró Lily sonriendo satisfecha, ya no tendría que soportarlo más.

-No estés tan segura, talvez ahora ya no te deje escapar –explico James.

-Bromeas igual que Sirius con Susan¿no? –pregunto Lily mirándolo a los ojos, esos ojos azules que sin saber por qué la atraían sin remedio.

-No sé si Sirius esta bromeando –susurro James en la oreja derecha de Lily, logrando que ella se estremeciera nuevamente-, pero ten la seguridad de que YO NO.

-¿A que se refería Black? –pregunto Snape.

-Lo que pasa es que nuestros padres nos dieron la opción de romper el compromiso, con la condición de que los dos estemos de acuerdo y seamos mayores de edad. Pero Sirius me ha estado molestando con que él no va a romper el compromiso –explico Susan con las manos en los hombros de Snape, las de él estaban en su cintura, de nuevo habían puesto música romántica.

-¿Entonces te tendrías que casar con él? –pregunto Snape un poco temeroso.

-No, cállate –pidió Susan- no lo digas ni en broma. Sé que Sirius sólo bromea, bueno eso espero.

-Yo también, no me gustaría verte disgustada o sufriendo –menciono Snape con sinceridad en la voz.

-Muchas gracias –Susan sonrió, Severus era muy agradable y era un buen amigo- ¿y tú ya encontraste a la chica para ti?

-¿Tú –pregunto Snape- ya lo encontraste?

-Aún no –contesto Susan-, pero no pierdo las esperanzas, oye –se quejo- yo pregunte primero.

-Sí, ya la encontré –declaro Snape un poco apenado. ¿Qué diría ella si supiera lo que él sentía cada vez que la miraba?

-¿De verdad? –Susan se emociono- ¿Quién es?

-Es un secreto –contesto Snape, Susan lo miro con cara de "dime, soy tu amiga", pero Snape no estaba listo para confesárselo-. No te preocupes te prometo que serás la primera que lo sepa.

-Bueno –acepto Susan sonriendo¿qué clase de mujer le interesaría a Severus Snape?- es una promesa.

-¿Y con cuál chico? –pregunto Remus fingiendo desinterés, pero Philipe en seguida se dio cuenta de lo que Remus estaba pensando.

-No creí que fueras tan celoso Remus –comento Philipe riendo y abriendo una cerveza de mantequilla.

-Contigo es la segunda persona que me dice eso –se quejo Remus- no lo soy.

-Claro que no Remus –se burlo Philipe- no te deberían dar celos de ese chico guapo que esta bailando con mi hermana.

-¡Me estás diciendo lo mismo que James! –se quejo nuevamente Remus- se pusieron de acuerdo ¿o qué?

-No te molestes Remus –pidió Philipe dándole un trago a su bebida y bastante divertido, tener 16 años era una de las mejores épocas de la vida- no lo digo con intención de molestarte. Pero deberías aceptar tus debilidades –añadió Philipe con una sonrisa-, y quizá mi hermana sea una de ellas.

-¿Con quién está bailando? –pregunto Remus pensando en alguien que le desagradaba particularmente, en especial si estaba con Bella.

-Creo que se llama Amos o algo así, sólo recuerdo que juega en el equipo de Quidditch de Hufflepuff. ¿Lo conoces?

-Sí lo conozco –contesto Remus buscando con la mirada a una pareja en la pista-. Él también está interesado en Arabella y ya hasta salieron juntos.

-Bueno se ve que es simpático, pero no creo que a Bella le interese más que como amigo.

-Tú no conoces a Diggory –Remus seguía buscando, pero no veía a la pareja por ningún lado- siempre logra lo que se propone.

-Casi siempre –remarco Philipe-. No creo que logre lo que se propone con Bella, pero si tanto te preocupa –añadió al ver la mirada de Remus- no te quedes sentado y ve por ella.

-Gracias Philipe –le sonrió- eso haré.

Remus se levanto y se dirigió a una pareja que bailaba animadamente, se acerco y ambos lo miraron, una con una sonrisa en la cara y el otro con una mirada desafiante.

-¿Puedo robarte a tu pareja, Diggory? –pregunto Remus de modo imperativo.

-Claro, si ella quiere –contesto Amos sonriéndole cortésmente, pero apretando un poco más fuerte la mano de Bella.

-Sí, está bien –acepto Bella-, entonces mañana te veo en el primer descanso en la biblioteca, Amos.

-Sí, ahí te espero Bella –se despidió Amos al tiempo que le sonreía a Bella, estaba un poco decepcionado, habría querido bailar más tiempo con ella, pero no se iba a dejar vencer por Lupin.

-¿Me extrañaste cielo? –pregunto Remus tomando la mano de Arabella-. Porque yo si te extrañe mucho, mucho.

-Claro, te extrañe muchísimo, como si no te hubiera visto en… ¿35 minutos? –bromeo Bella.

-36 y 40 segundos –corrigió Remus- pero para mí –susurro en la oreja de la chica- fue una eternidad –Bella se sonrojo, le encantaba estar con Remus y comenzaba a pensar que sí tenía esperanzas con él.

-¿Quieres salir a caminar? –pregunto James.

Lily asintió y se encamino con James a la puerta para salir a los jardines. Afuera la luna en creciente brillaba sobre el lago y se escuchaba el canto de las cigarras, James tomo la mano de Lily y ambos caminaron por la orilla del lago, las estrellas brillaban armoniosas sobre ellos.

-¿Tienes novio? –pregunto James.

-No –contesto Lily- ya lo sabes, aquí en Hogwarts se sabe todo.

-Bueno, pero talvez tienes en el mundo muggle.

-No, no tengo. ¿Tú tienes novia? Talvez de por tu casa o de otra escuela.

-No, por ahora no tengo.

-Que raro, si James Potter cambia de novia cada mes –comento Lily.

-Talvez James Potter este aburrido de eso y quiera establecerse con una sola chica –contesto James.

-¿Sabes que es en extremo arrogante hablar de ti mismo en tercera persona¿Y quién es la afortunada? –pregunto Lily.

-Una chica de padres muggles, es pelirroja y no tiene novio, además tiene unos ojos verdes preciosos –contesto James, mirando a Lily.

-¿Y crees que la chica te quiera aceptar? –pregunto Lily siguiéndole el coqueteo, sabía que James se refería a ella, lo que no comprendía era si James estaba bromeando o hablaba en serio.

-No lo sé, por ahora se está haciendo del rogar –contesto James sonriendo.

-Eres un buen bromista James Potter –dijo Lily sonriéndole.

-Ya te dije que no bromeo –respondió James.

-Creo que tanta poción alisadora en la cabeza, te afecto un poco, ven volvamos al baile –murmuro Lily con alegría, regalándole a James la sonrisa más hermosa que había visto en su vida.

Sirius y la chica seguían bailando, pero él ya había localizado a Susan y Snape, que a su gusto estaban muy pegados, sus rostros estaban casi rozándose y se sonreían él uno al otro. Se acerco a ellos y cuando los tuvo cerca, grito –Cambio de pareja- jalo a Susan sin que ella se lo pudiera impedir y dejo a la otra chica con Snape, alejándose de ellos rápidamente.

-¿Qué diablos te pasa? –reclamo Susan.

-Nada. ¿Acaso no tengo derecho de bailar con mi prometida? –contesto Sirius.

-Yo creo que estabas muy cómodo con la otra chica –opino Susan un poco molesta.

-No, creo que tú estabas más cómoda con Snape, estaban muy juntos y se veían tan felices y románticos. Como si se estuvieran jurando amor eterno –dijo Sirius con sarcasmo.

-¿Estás celoso? –pregunto Susan tratando de molestarlo.

-Sí Susan, estoy muy celoso de tu relación con Snape, tanto que creo que voy a morir de celos porque amas a Snape –contesto Sirius con sorna, luego se detuvo súbitamente y soltó a Susan- ¿sabes qué? Haz lo que quieras –mascullo molesto, se dio la vuelta y desapareció entre la gente.

Susan se quedo parada en medio de la pista, por un segundo no supo que hacer, Sirius estaba insoportable y ahora mismo iría aclarar las cosas con él, se abrió paso entre la gente para seguirlo.

Sirius caminaba enojado, no sabía por qué, pero estaba muy molesto. Se dirigió a la torre de Gryffindor, subió a su habitación, abrió su baúl y saco una botella de Whisky de Fuego. Tenía guardadas algunas y planeaba sacarlas para celebrar con sus amigos en alguna ocasión especial, pero qué más daba, talvez con eso se le bajaría el coraje. Agarro un vaso de su mesita de noche y lo lleno con el amarillento líquido, en ese momento la puerta de su habitación se abrió y su prometida entro.

-¿Qué te pasa? –pregunto Susan escandalizada al ver lo que Sirius estaba bebiendo- ¿Whisky de Fuego? Es más fuerte que el Ron de grosella, y no lo venden a menores.

-No mires con envidia –contesto Sirius malhumorado- si quieres te doy.

-Olvídalo –dijo Susan- sólo vine a aclarar contigo algunas cosas.

-¿Tienes miedo, Susan? –pregunto Sirius extendiéndole el vaso del que ya había bebido.

-Claro que no –contesto ella tomando el vaso y dándole un buen trago.

-¿Y de qué hablabas con Amos? Digo, si se puede saber –pregunto Remus.

-Hablábamos de nuestras familias. Más bien de su familia, me estaba contando que su abuelo participó en el Torneo de los tres magos y que a él le gustaría participar algún día, claro si es que se vuelve a organizar.

-Dudo que él pueda –murmuro Remus.

-Quién sabe, es un chico muy tenaz por lo que me he dado cuenta, comúnmente logra sus objetivos –menciono Bella distraídamente.

-Sí ya lo sé –murmuro Remus, claro que lo sabía, precisamente era eso lo que le preocupaba.

-¿No te cae bien, verdad? –pregunto Arabella, la respuesta era obvia, pero quería saber por qué, después de todo Amos era un chico muy divertido.

-No es mi ídolo –contesto Remus evadiendo la respuesta-. Además siento que es algo presumido.

Arabella sonrió, esos dos chicos no se llevaban bien, a Amos no le agradaba que ella pasara tanto tiempo con Remus y viceversa. Pero ella sabía que su corazón pertenecía a Remus, aunque no podía negar que Amos era muy atractivo, bastante atractivo, de pronto recordó el consejo de Susan "pregúntale que chica le gusta".

-Oye Remus.

-¿Mhm?

-¿Por qué ya no has andado de noviero? –esa pregunta, según ella, fue mejor que utilizar la que su amiga le había sugerido, así no sonaba tan lanzada.

-Porque… –Remus no sabía que contestar, ni modo que dijera "por ti" eso sonaría muy aventado y todavía no estaba listo para llegarle a Arabella, aún tenía miedo de su rechazo-. No lo sé, hemos tenido tantas cosas en la cabeza que no me ha quedado tiempo para eso. Además talvez ya perdí mi popularidad entre las chicas.

En ese preciso momento una alumna de séptimo, muy guapa, se acerco a ellos.

-¿Puedo robarte a tu pareja? –le pregunto a Bella con presunción, ella se quedo callada a la expectativa de lo que contestará Remus.

-Lo siento, pero estamos muy a gusto, talvez al rato –contesto Remus, a lo que Bella sonrió, no le apetecía separarse de él. La chica se alejo de ellos resignada, había pensado que tenía una oportunidad de bailar con el merodeador de ojos dorados, pero él ya estaba ocupado.

-¿Lo ves? –le dijo Arabella- Eso demuestra que no has perdido tu popularidad con las chicas, debiste irte con ella, talvez era una buena oportunidad.

-Debo interpretar eso como que no estás disfrutando mi compañía, cielo –pregunto Remus con un tono herido.

-No, no es eso –se apresuro a aclarar Arabella, quería saber que pensaba Remus-, pero no quiero que pierdas la oportunidad de ligarte niñas.

-La única con la que quiero estar es contigo, cielo –contesto Remus abrazándola más fuertemente que antes-. Por favor dime que tú quieres lo mismo.

-Sí, yo también quiero estar contigo –murmuro Bella cerrando los ojos y abrazando a Remus con fuerza, no quería dejarlo ir, ya habría otra oportunidad de preguntarle que chica le gustaba.

Philipe y James se habían quedado en la mesa, Lily se había marchado al baño y luego se había parado a bailar con un chico, James los observaba muy cuidadosamente.

-Tú y Remus se parecen bastante, por algo son amigos –opino Philipe.

-¿Por qué lo dices? –pregunto James mirando a Lily.

-Porque los dos son muy celosos –contesto Philipe indiferentemente- y no lo admiten.

-¡Yo no soy celoso! –se quejo James dejando de mirar a Lily- sólo estaba un poco preocupado por ella.

-Sí, claro –dijo Philipe-. No sabía que te gustaba Lily.

-No me gusta.

-¿Seguro? –pregunto Philipe mirándolo escrutadoramente.

-Bueno… no lo sé, no sé si me gusta –confeso James-. Creo que si –concluyo al mirarla.

Sirius y Susan ya estaban un poco pasados, habían tomado un trago tras otro y ahora ninguno de los dos estaba en sus cinco sentidos, bastaba con mirarlos para saber que ninguno de los dos había tomado antes whisky.

-Entonces nos casaremos en abril del próximo año –dijo Sirius sentado en el piso y recargado en la cama.

-No quiero, me niego a casarme contigo –se quejo Susan.

-¿¡Porque?! –pregunto Sirius molesto- soy guapo, simpático, valiente y modesto.

-Sí, sobre todo modesto –se burlo Susan-. Pero no me voy a casar contigo, eres un tonto ególatra, y lo más importante es que no me quieres –dijo Susan agachando la cabeza.

-¿Cómo lo sabes? –se molesto Sirius- sólo yo, se lo que siento por ti.

-¿Sí? Entonces bésame –pidió Susan-. Demuéstrame con un beso que me quieres. ¿O tienes miedo?

-Claro que no –contesto Sirius-. Sirius Black no tiene miedo de algo tan simple.

Atrajo a Susan hacia él, percibía en su aliento el olor del whisky de fuego. A Susan la respiración de Sirius le hacía cosquillas, pero no sabía por qué quería besarlo. Ambos cerraron los ojos y sintieron la boca del otro sobre la suya, Sirius tomo a Susan de la cabeza y Susan lo agarro del cuello. Sirius sentía una calidez especial y Susan no quería romper el beso, se separaron después de algunos segundos, se miraron a los ojos y ambos cayeron dormidos uno al lado del otro.

-Tengo sueño –dijo Peter bostezando, él y los demás iban hacia la torre de Gryffindor.

-¿Te quedaras otra noche, verdad Philipe? –pregunto Remus mientras pasaba a través del retrato de la dama gorda.

-Sí, mañana me iré en la mañana –contesto Philipe en la sala común.

-Me pregunto si Susan ya estará dormida, no la vi allá abajo –comento Lily.

-Yo tampoco –contesto Bella- hay que entrar despacio por si esta dormida.

-Buenas noches –se despidieron las chicas. Entraron a su habitación, pero Susan no se encontraba ahí.

-No hagan ruido –pidió James-, Sirius ya debe estar dormido y si lo despertamos no viviremos para contarlo.

Entraron en silencio a su habitación y encontraron a Susan dormida al lado de Sirius, de hecho estaban abrazados, cosa que no dejo de hacerle gracia a los chicos.

-¿Qué es lo que habrán hecho? –pregunto Remus en voz alta- huelen a whisky de fuego.

-Supongo que quisieron festejar más íntimamente –contesto James- ayúdenme a moverlos.

James y Peter subieron a Sirius a su cama, Sirius murmuro algo como "Susan boda" y terminó por meter la cabeza bajo la almohada.

Remus cargo a Susan y se fue hacía la habitación de las chicas junto con Philipe, tocaron y las chicas abrieron, de inmediato miraron a Susan sorprendidas.

-¿Qué le paso? –pregunto Bella sorprendida.

-Creo que ella y Sirius decidieron celebrar en privado –contesto Philipe.

-¿Dónde la pongo? –pregunto Remus.

-Aquí –dijo Lily jalando las cobijas de Susan para que Remus la recostara.

-Buenas noches –se despidió Remus observando como Lily abrigaba a Susan y esta murmuraba el nombre de Sirius- mañana esos dos no amanecerán muy bien.

-¿Qué es ese horrible ruido? –se quejo Sirius con los ojos cerrados.

-Levántate –gritaron James y Remus arreglándose la túnica- tenemos transformaciones en 20 minutos.

-¿¡Que?! –grito Sirius escandalizado- no quiero ir, me duele la cabeza.

-No puedes faltar, McGonagall te matará si faltas a su clase –murmuro James antes de salir a toda prisa detrás de Remus y Peter para ir a desayunar.

A regañadientes Sirius se levanto, se volvió a quejar del dolor de cabeza y se vistió lo más rápido que pudo, en lo que sus amigos desayunaban algo. A él obviamente no le apetecía desayunar nada.

La noticia de que Sirius Black, uno de los chicos más guapos y cotizados de Hogwarts, estaba comprometido con Susan March corrió como reguero de pólvora. Ese día en Hogwarts fue el principal tema de conversación, a los involucrados no les importaba, pero algunas chicas que estaban enamoradas de Sirius vieron rotas sus ilusiones. Por otra parte aunque Severus Snape ya sabía la noticia no pudo dejar de sentir molestia y envidia de Sirius, pero se consoló con la idea de que Susan no apreciaba a su prometido en lo mas mínimo.

La tarde cayó en Hogwarts, y llego la hora de despedir a Philipe, él se marchaba con una gran responsabilidad sobre los hombros, aunque todos ignoraban que estaba involucrado en una misión secreta y en la que arriesgaba enormemente su vida con el fin de derrotar a Voldemort. Simplemente pensaban que regresaba al departamento de aurores, arriesgando la vida, pero no hasta el punto de la muerte.

Bella se sentía triste, talvez no vería a su hermano en mucho tiempo. Philipe se despidió de todos y les dedico frases bromistas a cada uno, sin olvidar recordarles a Susan y a Sirius que lo invitaran a la boda.

-Cuídense mucho –pidió Philipe- y no olviden que pase lo que pase tienen que vivir con entusiasmo. Bueno, nos vemos, espero que sea pronto.

-Hasta luego –dijeron los chicos y se acercaron a estrecharle la mano.

-Regresa pronto –pidieron Susan y Lily dándole un beso en la mejilla y un abrazo.

-Pronto tendrás noticias mías, Dumbledore –prometió Philipe al director.

-Cuídate mucho y no te arriesgues demasiado –pidió Dumbledore-, nada es más importante que tu vida.

-Adiós pequeña –dijo Philipe abrazando a su hermana y susurrándole- No sabía que tenías dos galanes, se nota que eres una Figg. Espero que te decidas no por el mejor, sino por él que elija tu corazón.

-Cuídate mucho –susurro Bella abrazándolo fuertemente- y no te arriesgues, pase lo que pase cuídate mucho, tienes que regresar bien.

-No te preocupes. Te quiero –murmuro Philipe soltándola.

Fue lo último que Bella escucho de su hermano, antes de que este subiera al carruaje y se alejara de Hogwarts para cumplir su deber como auror.

-Lily querida –bostezo James poniendo un brazo alrededor de los hombros de Lily, que lo miro de una manera extraña- te han dicho que eres muy hermosa, simpática, linda…

-¿Qué quieres? –lo corto Lily mirándolo con recelo.

-¿De qué hablas? –pregunto él haciéndose el inocente.

-Si James Potter es tan amable es porque algo quiere o pretende –contesto Lily suspicaz.

-Bueno Lily querida, quiero pedirte el gran favor de que me expliques la clase de estudios muggles de ayer¿si? Por favor –pidió James.

-Está bien –suspiro Lily- nos vemos luego.

Ambos se despidieron de los demás y se encaminaron probablemente a la biblioteca.

-Regresemos a la sala común –pidió Sirius- me duele la cabeza y quiero dormir un poco.

-Yo también –dijo Susan-. Y todo es tu culpa –le reclamo a Sirius.

-¿Mi culpa? –se quejo Sirius- yo no te obligue a beber el whisky.

-No, pero me induciste –se quejo Susan-. Sirius Black eres una mala influencia –declaro ella señalándolo acusadoramente.

-Tú también mi amor, yo sólo pensaba beber un vaso y contigo ahí tome mucho más.

-Ya no peleen –pidió Bella- lo mejor será que entremos al castillo, ya esta oscureciendo.

-Tienes razón ya no soporto la cabeza –murmuro Susan- quiero dormir.

-¿Quieres que durmamos juntos? –ofreció Sirius seductoramente para molestarla.

-¡Claro que no! –grito Susan apenada al tiempo que escuchaba que Peter, Remus y Bella se desternillaban de risa. No lo pensó dos veces y le dio un golpecito a Sirius en la cabeza.

-Sigues tan violenta como siempre –suspiro él.

-Ya vieron eso –cuchicheo Lucius a sus amigos- March es prometida de Black y Figg parece llevarse muy bien con Lupin. Es obvio que con eso podemos hacerles la vida imposible.

-Además aún no les hemos cobrado lo de la broma en el Quidditch –recordó Snape.

-Tienes razón, –rió Goyle- yo he notado que Diggory está interesado en Figg.

-Eso me parece muy interesante –murmuro Lucius de forma maleva- tengo un buen plan.

Remus y Bella platicaban en la sala común, Peter había bajado por comida a las cocinas y Sirius y Susan habían subido a dormir un rato.

-Sí, y cuenta la leyenda que si te le declaras a la persona que quieres el 14 de Febrero y le obsequias una rosa roja, el amor será eterno y nada podrá separar a esas dos personas –comentaba Bella.

-Falta un mes para el 14 de febrero –dijo Remus-, pero ¿son de fiar esas leyendas muggles?

-Claro que si –murmuro Arabella- ¿Qué, acaso piensas declarártele a alguien?

-Talvez –contesto Remus, pensando que esa era una buena oportunidad para lanzársele definitivamente a Bella-. ¿Tú esperas alguna declaración, cielo? –pregunto Remus picaramente.

-No claro que no –contesto Bella un poco apenada- ¿debería esperarla?

-Pues no sé –contesto Remus tanteando terreno-. Talvez de Diggory ¿sales con él, no?

-No –aclaro Arabella, a lo que Remus sonrió- sólo me invito una vez a tomar algo y hemos estudiado juntos. Es un buen chico, pero no es mi tipo.

-Claro –contesto Remus sonriente al tiempo que pasaba un brazo alrededor de los hombros de Bella- sólo Remus Lupin es tu tipo, cielo.

-Sí, claro –contesto Bella con un suspiro tratando de parecer sarcástica, más en su interior sabía que era cierto.

-Lily, no entiendo nada de esto –se quejo James, la verdad no entendía para qué los muggles necesitaban el teléfono, además era mas fácil utilizar los polvos flú para hablar con alguien- ¿tú tienes teléfono?

-Sí, en mi casa hay uno. Y ya te explique muchas veces que es más practico que los polvos flú, basta con marcar algunos números y ya –Lily ya se había hartado del tema, no era tan complicado usar un tonto teléfono.

-Haber si ya entendí, marco el numero y ya puedo hablar contigo… interesante¿me das tu teléfono?

-Está bien –Lily corto un trozo de pergamino y ahí anoto un numero de teléfono- no sé para que lo quieres, pero bueno.

-¿Cómo, qué para qué? –pregunto James guardándose el pergamino en una bolsillo de su túnica- para llamarte en vacaciones e invitarte a salir conmigo.

-¿Otra vez con tus bromas? –se quejo Lily un poco apenada.

-No son bromas, si te invito a salir ¿Qué dirías?

-Diría que estás mal de la cabeza –contesto Lily- mejor platiquemos de otra cosa.

-¿Qué crees que hayan hecho anoche March y Sirius? –pregunto James curioso.

-No lo sé, Susan no comento nada, pero no creo que haya nada entre ellos, aunque quedan bien juntos, ambos son muy temperamentales y ligeramente agresivos.

-¿Ya los clasificaste? –se asombro James- Tienes razón, Sirius y March son los temperamentales, Remus y Figg son los románticos y tú y yo somos los maduros.

-¿Quién te dijo que tú y yo somos algo? –se quejo Lily.

-Vamos, todos saben que nos amamos con locura y pasión –James disfrutaba ver la cara que estaba poniendo Lily- y aunque no hay planes de boda todavía, todos saben que nos vamos casar al mismo tiempo que Sirius y March, será una gran boda doble o quizá triple si se nos unen Remus y Figg.

-James, creo que ya te afecto estar en la biblioteca, vámonos –pidió Lily algo sonrojada. ¿Qué le pasaba a ese chico? Ni siquiera habían salido en serio y ya pensaba en matrimonio, seguro que bromeaba y si hablaba en serio era un peligroso demente.

Lily se levanto y jalo a James del brazo para salir de la biblioteca, Madam Pince los miro molesta, sólo habían ido a dejar regados y a manosear sus hermosos libros.

-Lily, ya en serio¿no sientes nada por James Potter, que esta locamente enamorado de ti? –James no bromeaba, sabía que quería a Lily desde el día en que se habían quedado atrapados en la mazmorra, lo sabía y tenía que hacer algo.

-Claro, amo a James Potter porque yo también estoy enamorada locamente de él –contesto Lily en broma- mi máximo sueño es que nos casemos y tengamos muchos hijos.

-Muy bien –James sonrió, aunque sabía que Lily hablaba en broma, su contestación lo había dejado satisfecho, la tomo de la mano y siguió caminando por los pasillos- entonces nos casaremos al salir de Hogwarts¿está bien?

-Claro, el día que quieras –bromeo Lily ligeramente abochornada, pero contenta de ser amiga de James- mira –señalo el cielo que se apreciaba por una ventana- una estrella fugaz, pide un deseo.

-Deseo –dijo James en voz alta que resonó por el pasillo- que Lily se case conmigo y tengamos 10 hijos y que todos sean excelentes en el Quidditch.

Lily sonrió, James era un buen bromista, miro la estrella y cerro por un momento los ojos pidiendo que algún día todo lo que James decía, se hiciera realidad, naturalmente ella no lo deseo en voz alta.

El mes de enero termino rápidamente y dio paso a febrero. Mes en el que Remus pensaba declarársele a Bella, había planeado un picnic a media noche en el cual se le declararía, afortunadamente el 14 no caería en luna llena. La relación de Sirius y Susan seguía igual, Sirius seguía bromeando en que Susan fuera su esposa a lo que ella se negaba, la amistad entre Snape y Susan mejoraba día con día, cosa que a Sirius le molestaba, no le gustaba que su prometida estuviera con Snape, pero a Susan le agradaba mucho y Snape se había ofrecido a ayudarla a estudiar pociones ya que ella era pésima, cosa que propiciaba que pasaran mas tiempo juntos, para disgusto de Sirius.

James aún seguía diciéndole a Lily que se casarían y que tendrían 10 hijos y naturalmente ella le respondía que estaba loco, lo que Lily no sabía es que James hablaba en serio, sobre todo cuando expresaba que sus hijos deberían ser excelentes en Quidditch.

-Y aquí estamos en otro emocionante partido de Quidditch –anunciaba Remus- el maravilloso equipo de Gryffindor contra el patético equipo de Slytherin. Les recuerdo que en el enfrentamiento anterior entre estas dos casas Gryffindor aplasto a Slytherin por muchísimos puntos. Bueno y aquí entran nuestros jugadores.

La profesora McGonagall había regañado ya algunas veces a Remus por su favoritismo hacía su casa, Lupin aún no entendía (y probablemente jamás lo haría) que tenía que ser neutral.

Lily gritaba entusiasmada, James ya había visto una vez la snitch, pero por culpa de una bludger arrojada por Goyle la snitch había desaparecido y James no la había vuelto a ver, no obstante confiaba en que James atraparía la snitch muy pronto.

-El excelente guardián Wood ha parado el torpe lanzamiento de Zack Lestrange y el partido continúa. Arthur tiene la quaffle, ahora la tiene Bell, una bludger le ha pasado rozando, Bell tira y… parece que ha ocurrido un milagro, Snape el guardián más torpe que se ha visto en la historia de Hogwarts ha parado la quaffle, bueno los milagros a veces ocurren.

-¡Lupin! –regaño McGonagall.

-Sólo soy sincero, profesora –se defendió Remus-. El buscador James Potter sigue sin ver la snitch, pero conociéndolo de seguro pronto la atrapara. Jonhson tiene la quaffle, se la pasa a Weasley, Zack Lestrange intenta quitársela, pero una bludger arrojada por Sirius ha frustrado su intento, bien hecho Sirius. El marcador es 50-40 favor Gryffindor¿James, qué esperas? Atrapa ya esa snitch...

-Han pasado 20 minutos más, el marcador es 70-60 con Gryffindor a la cabeza –continuo Remus- la snitch no ha aparecido, es un día soleado y es fácil confundirla con los relojes de los jugadores… pero un momento… ¡Parece que Potter ha visto la snitch¡Sí, la ha visto! Se lanza en picado, Malfoy va a su lado, James estira su mano ¡James! –grito Remus preocupado.

-¡JAMES! –grito Lily. Se levanto de su asiento y bajo corriendo al campo.

Una bludger arrojada por Crabbe le había dado a James en la cabeza en el momento en que había estirado la mano. James no la había visto venir a causa del reflejo del sol y porque estaba muy concentrado, la bludger hizo que perdiera el control de la escoba precipitándose al campo, al caer estaba inconsciente. Afortunadamente estaba a muy pocos metros del suelo, pero a pesar de eso James no se movía.

Madame Hooch interrumpió el partido y se acerco corriendo a James, al igual que los demás del equipo. En la palma de su mano James sostenía fuertemente la snitch, Gryffindor había ganado. Remus anuncio la victoria de Gryffindor con un tono muy lejano al feliz de siempre y bajo corriendo al campo, donde una camilla transportaba a James a la enfermería.

-Está bien –anuncio Madame Pomfrey a los miembros del equipo de Quidditch y a los amigos de James-, pero será mejor que pase un par de días aquí, para que se reponga.

-¿Podemos pasar? –pregunto Remus ansioso por ver a su amigo.

-Sí, pero sólo 10 minutos, déjenlo dormir –pidió madame Pomfrey antes de meterse a su oficina en la enfermería.

Los del equipo felicitaron a James y expresaron su indignación en contra del idiota de Crabbe, le dejaron algunos dulces y se marcharon para que James pudiera hablar con sus amigos en privado.

-¡Esos idiotas! –se quejo Sirius- la próxima vez les arrojare la bludger directamente a la cabeza y te prometo que no fallare.

-No te preocupes –lo calmo James- estoy bien, además prefiero dejarlos en ridículo frente a toda la escuela que ver sus cabezas rodar, si quieres vengarme juégales una buena broma.

-Eso corre por mi cuenta, para eso me pinto solo –acepto Sirius sonriendo con determinación.

-Ya dejen las bromas por favor –pidió Susan-. Nos preocupaste mucho Potter.

-En especial a Lily –añadió Bella con una sonrisa.

-Claro, si me pasaba algo ella quedaría viuda –James sonrió al ver a Lily ligeramente apenada, pero aun así lo miraba preocupada.

-Me alegra que estés bien –dijo Lily- me asuste mucho cuando vi que la bludger te había golpeado.

-Estoy bien –contesto James guiñándole un ojo- todavía podremos tener 10 hijos que jueguen Quidditch. ¡Hasta podríamos hacer nuestro propio equipo! –se emociono James, a lo que todos rieron.

Los chicos se retiraron cuando Madame Pomfrey salió a pedirles que dejaran descansar a James, Lily se sentía aliviada al saber que él no corría peligro. Le importaba mucho su bienestar, pero se negaba a aceptar que James le gustaba, según ella simplemente le caía bien.

El 14 de febrero amaneció soleado, James seguía en la enfermería, pero saldría ese día. Afortunadamente era domingo y no había clases, por todas partes se veían parejitas y el Gran Comedor había sido decorado en tonos rojos y rosas a petición de Madame Betancourt.

-No tengo hambre –se quejo Lily mirando su plato de cereales.

-El correo –anuncio Bella y para su sorpresa una lechuza se paro frente a ella, muy feliz le desato la carta pensando que era de Philipe y se la guardo en el bolsillo.

-¿No le vas a regalar algo a tu prometida? –pregunto Remus mirando como las chicas reían, algunos lugares alejadas de ellos.

-¿Debería? –pregunto Sirius tomando un vaso de leche.

-Pues sí, es tu novia –contesto Peter.

-Está bien, le regalaré algo –acepto Sirius de mala gana, aunque sus amigos no lo sabían y por supuesto jamás lo confesaría, ya había comprado el regalo.

-Bella –susurro Remus, cuando más tarde se encontró con ella en la sala común- ¿podemos hablar?

-Sí –acepto Bella- ¿pasa algo malo?

-No es malo, eso creo –contesto Remus-, pero es muy importante, al menos para mí. Nos vemos a las 10 de la noche detrás de los invernaderos ¿está bien?

-¿Por qué tan tarde? –pregunto Bella con curiosidad.

-Es una sorpresa, cielo –respondió Remus guiñándole un ojo- Te estaré esperando –añadió como despedida.

Bella subió a su habitación, estaba feliz, sospechaba qué era lo que Remus quería decirle. Busco por todas partes su estuche de maquillaje y saco un cepillo, no sabía cómo peinarse, quería verse muy bien en esa cita. Busco en su bolsillo un espejo y encontró la carta que había recibido en la mañana, la había olvidado, feliz la abrió esperando noticias de su hermano, pero se encontró con algo diferente.

Arabella:

Me gustaría hablar contigo, es muy importante, te espero a las 9:00 p.m. en el aula de transformaciones, necesito urgentemente hablar contigo, no faltes.

Amos Diggory.

Bella se sorprendió. ¿Para qué la necesitaría Amos con tanta urgencia? Bueno si se reunía con él, y no se tardaba mucho tenía tiempo de llegar a su cita con Remus. Miro el reloj, eran las 6:45, se le estaba haciendo tarde, tenía que arreglarse a la de ya, tomo una toalla y se metió al baño corriendo, faltaban 3 horas para ver a Remus.

Los colores naranjas y dorados del ocaso iluminaron el lago, literalmente parecía de oro bruñido, a algunas parejas que admiraban el espectáculo les parecía hermoso, mientras que otras estaban tan ocupadas que no prestaban atención al lago.

Sirius y Susan paseaban cerca del lago, Sirius la había invitado so pretexto de que quería darle un regalo a Susan y ella había a aceptado acompañarlo al lago.

-¿Qué te propones Sirius? –pregunto Susan sentada en el pasto.

-Nada –contesto Sirius- ¿Qué no puedo ser amable con la futura madre de mis hijos?

-Si, como no –contesto Susan- bueno no haré más rodeos. Toma.

-¿Qué es esto? –pregunto Sirius tomando la caja de envoltura plateada con moño azul que Susan le había extendido.

-Tu regalo –contesto Susan sonriendo- espero que te guste.

Sirius abrió la caja, dentro había una colonia y una nota que él leyó.

Feliz día del amor, sé que somos una pareja fuera de lo común, pero te prometo que será temporal, pronto volverás a las andadas, con cariño Susan.

-Es mi aroma favorito –aclaro Susan al ver que él leía la nota.

-Gracias –contesto Sirius sonriendo, él usaba esa colonia desde que tenia 13 años y ella lo sabía- Toma –dijo extendiéndole una caja muy pequeña de terciopelo negro.

-Gracias –contesto Susan sonriendo, abrió la caja y encontró una cadena muy fina de oro blanco con un dije en forma de S adornado con algunos diminutos brillantes.

-La S es de Sirius, no de Susan –aclaro Sirius pensando en la nota que ella le había escrito.

-Es de Susan –contesto ella- ¿Me la pones? –pido extendiéndole el dije y alzándose el cabello.

Sirius se acerco a ponérsela y al terminar ambos se miraron a los ojos, había tantas cosas que querían decirse, cosas que compartir y que aclarar, pero ninguno de los dos hablo, sólo se miraron a los ojos.

Snape había salido a buscar a Susan, quería regalarle una rosa, un chico le dijo que estaba en los jardines y había salido en su dirección, para su disgusto la encontró con Black, se acerco rápidamente a ellos con toda la intención de interrumpirlos.

-Hola –saludo Snape.

-Hola, Severus –contesto Susan mirándolo, Sirius también lo miro molesto, Snape llevaba una rosa en la mano y eso no le gustaba nada.

-Te estaba buscando –comento Snape dirigiéndose a Susan.

-¿Por qué? –pregunto Susan- ya me vas a decir quién es la chica.

-Todavía no –contesto Snape-, pero ya te dije que tu serás la primera en saberlo. Vine a darte esto –Snape le extendió la rosa que traía en la mano, era de color rosa y para Sirius que sabía que significaban las rosas de color rosa fue un gran disgusto. Según la rosa, Snape pensaba que Susan era una mujer muy hermosa, bueno al menos no era roja que significaba amor apasionado, seguro Snape no se la había dado de ese color, no porque no sintiera eso por ella, sino porque ese significado era más conocido.

-Gracias –dijo Susan sonriendo y tomando la rosa, le dio un beso en la mejilla a Snape y le entrego un gran chocolate de Honey Dukes.

Para Sirius fue bastante.

-Bueno, no quiero hacer mal tercio, adiós Susan –murmuro furioso, alejándose de la pareja.

Lily subía por las escaleras en dirección a la enfermería, venía de la cocina, Remus le había explicado como ir. Había bajado con la intención de pedir dos o tres frutas, pero los elfos le habían llenado los brazos de fruta, hasta habían intentado darle una sandia gigantesca, cosa que ella rechazo, pero les agradeció los mangos, las naranjas, las uvas y las manzanas que ellos le habían acomodado elegantemente en un frutero.

Se preguntaba si James estaría dormido y si Madame Pomfrey la dejaría entrar, probablemente no, pero ella insistiría para que por lo menos le aceptara el frutero para James.

Afortunadamente no había nadie en la enfermería, Lily toco esperando que Madame Pomfrey le abriera, pero al ver que no había nadie se tomo la libertad de entrar. James descansaba en una de las camas del fondo, parecía que estaba dormido. Lily se acerco y vio que en efecto, James dormía. Sonrió al ver que él aún tenía puestas las gafas, se las quito cuidadosamente, pero James se movió un poco, parecía que iba a despertarse.

Lily asustada se alejo un poco de él, pero él volvió a calmarse y a dormir placenteramente, Lily puso las gafas en la mesita de noche que estaba junto a la cama de James, acomodo ahí el frutero, y miro a James dormir; se quedo mirándolo durante un minuto y luego se inclino sobre un pedazo de pergamino para escribirle una nota, que dejo sobre el frutero: Espero que te alivies pronto, Lily. Se sintió tentada a firmar con amor Lily, pero seguro que James lo malinterpretaba.

Se levanto y se dispuso a marcharse, pero escucho que James hizo un ruido, se acerco para ver que era lo que pasaba, todo se veía normal, acerco su rostro al de James para ver si había algún problema, James dormía tranquilamente…

De pronto James abrió los ojos, acerco su rostro al de Lily y le dio un dulce beso. Decir que se sorprendió mucho es poco, había pensado que James dormía y ahora los tibios labios de James estaban sobre los suyos y por la manera en que la besaba era dudoso que hubiera estado durmiendo.

-¿Qué te pasa? –se quejo Lily aventándolo a la cama, pues él ya estaba sentado- pensé que estabas dormido.

-Tú tienes la culpa –se defendió James totalmente serio.

-¿Yo¿Yo, por qué? –se quejo Lily, de los dos era la más inocente.

-Tú te acercaste demasiado, por eso tienes la culpa.

-Estás loco –contesto Lily abriendo la puerta para irse.

-¡Se que te gustó! –escucho que le gritaba James cuando estaba en el pasillo.

-Ese hombre –se dijo Lily a si misma un poco molesta- ¿Cómo se atreve a decirme que yo tengo la culpa? Sólo me acerqué un poco –se detuvo a mitad del pasillo las palabras de James resonaban en su mente ¡Se que te gustó!- ¿En verdad me gustó que me besara? –pensó Lily tocando sus labios- quizá si –admitió después de un momento, se alejo hacia la torre con una sonrisa en los labios pensando en el jugador de Quidditch que en ese momento también sonreía en la enfermería.

Remus estaba en un paraje algo alejado del castillo, ya eran las 8 y estaba preparando el picnic, había robado algo de comida de las cocinas y esta reposaba guardada en una canasta. Sobre el pasto había extendido un gran mantel adornado con algunas rosas rojas y tenía otra en la mano para entregársela a Bella, parecía que todo estaba listo, ahora solo faltaba Arabella. Miro la noche, esa sería su noche, se le declararía, esperaba un sí por respuesta, casi estaba seguro, pero aun temía un rechazo, no obstante no se retractaría quería a Bella y necesitaba decírselo.

El cielo fue atravesado por una lechuza que se le acerco, sorprendido la miro, llevaba una carta que estaba dirigida a él. Se pregunto de quién sería, curioso la desdoblo y la leyó.

Remus J. Lupin:

Si quieres descubrir la verdadera relación que hay entre Amos Diggory y Arabella Figg, ve hoy al salón de Transformaciones a las 9:10 p.m. Descubrirás que ellos ya tienen tiempo de reunirse ahí en secreto.

Un amigo que no quiere que seas engañado.

Remus arrugo la carta confundido. ¿Sería cierto que Arabella y Diggory se veían por las noches¿Eran novios? Arabella le había dicho que no, pero… No, ellos no podían ser novios, de seguro era una broma de alguien que quería hacerse el graciosito, pero… no se iba a quedar con la duda, iría a ese lugar para ver si era o no era cierto.

Bella caminaba hacia el salón de Transformaciones, no quería entretenerse mucho ahí, porque después vería a Remus. Remus, de sólo pensar en él una sonrisa surco su rostro. Se había arreglado muy bien, se veía muy guapa. Una delgada diadema con algunos brillantes le adornaba el cabello, se había maquillado un poco en tonos cafés y llevaba un poco de brillo en los labios, se veía hermosa. Lo había hecho pensando ilusionada que Remus se le declararía.

Entro al salón de Transformaciones y algunas antorchas se encendieron, ahí estaba Amos esperándola.

-Hola –la saludo Amos.

-Hola -contesto Bella sonriéndole- ¿Qué querías decirme?

-¿Yo? –pregunto Amos confundido- más bien ¿qué quieres decirme, tú?

-¿Yo? –pregunto Bella sorprendida- tú me mandaste una carta en el desayuno, citándome aquí.

-No –negó Amos-. Tú me mandaste una carta citándome aquí.

-No, yo no fui –contestó Bella muy intrigada.

-Bueno, no importa –dijo Amos, esta era su oportunidad y no iba a dejarla escapar-. Tengo que decirte algo muy importante.

-¿Qué pasa? –murmuro Bella sonriéndole, no obstante estaba confundida por lo de las cartas.

-Bueno yo… –Amos no sabía como decírselo, sentía un poco de vergüenza, pero no importaba, lo diría- desde hace tiempo… yo… me enamore de ti.

Al terminar de hablar Amos beso tiernamente a Arabella, era un sueño hecho realidad. Bella estaba sorprendida por lo que no reacciono al beso de Amos.

-¿Qué pasa aquí? –los interrumpió una voz.

Arabella y Amos se separaron sorprendidos y a Bella se le congelo el corazón cuando vio a la persona que había hablado, aunque no necesitaba verlo, reconocería esa voz en cualquier parte.

-¿Interrumpo algo? –pregunto Remus dejando caer al piso la rosa que sujetaba en una mano.

Todo era cierto, lo que decía en la carta era cierto, Amos y Bella se encontraban en las noches. Bella le había visto la cara de imbécil, era como una pesadilla. No, definitivamente era una pesadilla.

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¡¡Holis!! Aquí está otro capítulo más de esta loca historia ¿Qué les pareció¿Qué creen que diga Remus¿Qué se propone Snape con Susan¿James se decidirá y le llegará a Lily¿Quién tuvo la culpa de esta confusión (creo que es obvio)?

Bueno espero que este capítulo haya sido de su agrado y que me hagan el favorzote de dejarme su comentario, digo si ya se tomaron más de 10 minutos para leer el capitulo dos minutos más para dejarme un comentario no les cuesta nada, yo se los agradeceré mucho n.n

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Muchas gracias a todos los que han leído hasta aquí, si lo han leído todo quiere decir que son realmente muy buenos y que tienen mucha paciencia.

Este capítulo lo quiero dedicar a mis amigas:

Adriana, Nayeli, Majo, Mayca, Mariana Sanabia, Victoria Sanabia, Vero Joyce y Alicia Granger.

También lo dedico con mucho cariño a:

Lamister, Luli-chan, Maxie, Syringen, oOaleblackmoonOo, Tonks, Cleo-lil, Ama, Virgi, Sara Riddle, Susan G of Black, Jorge Esteban, Yessenia Navarro, Ana Maria Gutiérrez, Maria Jose, Lunatica, Yessenia, ZZZ, Margui, Mariandre Salazar, Olimph!, Arianne, Xeraphan, Roxana Fraguglia, Estrecita, Annie Malfoy, CarlaGrey, Marina Granger, Cmi Weasly, Valerie Black, Ana Potter, Denis, Hermi Granger, Karibe, Joice Potter, Yaca HP, Lunatica Granger, Mary Weasly, Mgranger, Alhena, Caro Muggle, Mafersitadan, Lokita Granger, Isi, Karolyn Watson y Florita.

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, NETA QUE NO SABEN CUANTO ME ANIMAN. Ustedes me impulsan a continuar, todos son muy lindos, grax .

El fic seguirá por largo rato, sé que les harta que no actualice rápido, pero a veces no llega la inspiración, lo siento, pero prometo apurarme, también prometo más romance entre las parejillas, aunque esto se unirá al dolor.

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Matta Ne.

Pórtense mal - ¿O bien? ¬¬ NO Mejor mal n.n

Hagan cara Hellmann´s

Capitulo Editado