Lo sé. Ha pasado demasiado tiempo desde que empecé a publicar este fanfic. Después de mucho tiempo pensando si seguirlo o no, he decidido que si lo haré. He cambiado el nombre del fic, pero espero que eso no afecte a la gente que lo leía antes. Un beso y espero que les guste.
¡A leer!
Capítulo dos. Años perdidos y una rivalidad eterna.
-No, por eso me fui. No quiero volverte a ver. Renuncio a este trabajo.- dijo y fue hacia la mesa para coger sus carpetas y su varita.
-¿Pero como vas a renunciar a esto?-le preguntó él yendo hacia ella para intentar que no se fuera.
-Hay cosas más fáciles o difíciles en la vida y el renunciar es una de las fáciles.- le dijo seriamente e intentando que se apartara de delante suya.
-Eso es lo tuyo, ¿no?, renunciar- afirmó el en su cara
-Deja de hablar de lo que no sabes. ¿Porque no hablamos de ti y de tu vida?, aclaremos de una maldita vez que pasó aquel día.- le dijo señalándole con el dedo.
-¡Muy bien! por fin dices algo con sentido- le contestó sirius levantando las dos manos hacia arriba.- Yo la verdad no tengo ni idea de lo que has estado hablando.
-¿Ah no? ¿Y a quien vi yo, a tu hermano gemelo?- dijo riéndose histérica
-Pues no lo sé, pero a mi no. ¿Crees que te hubiera pedido que te casaras conmigo si estuviera con otra?- le dijo cogiéndola de los dos brazos
-Déjame Black, no me toques- dijo haciendo fuerza para soltarse
- Porque no dejas caer esa máscara y me muestras a la verdadera Andy, ¡deja de protegerte!- le chilló
-No tendría que haber sacado esta máscara si tu no me hubieras hecho daño- lo empujó con una fuerza que no pensaba que tenía en ella y salió disparada de la habitación, encontrándose con una chica que la acompañó hasta su habitación.
-Deberías irte a tu sala común, dentro de nada tienes clase conmigo- le dijo ella arreglándole un poco el pelo.
-Ya lo sé- rió- Me encanta Hogwarts, es...mágico- rió y minutos después salió corriendo hacia su siguiente clase.
El resto del día pasó bastante rápido para todos los alumnos. El primer día no había sido excesivamente duro y habían tenido bastante tiempo libre. Ahora era la hora de la cena y estaban todos sentados en la mesa de Gryffindor esperando que la comida apareciera de un momento a otro.
-Pues yo tengo hambre- dijo Ron poniéndose las manos en el estómago- Mucha hambre- recalcó
-Eso no es raro- dijo Harry mirándole- Lo raro seria que no tuvieras hambre.
-Siempre con lo mismo…estoy creciendo y debo comer- dijo él defendiéndose
-Si Ron, ¡pero debes crecer a lo alto y no a lo ancho!- dijo hermione metiéndose entre medio
-Yo no estoy gordo, así que a callar sabelotodo- dijo el y giró la cabeza- Ah, hola Annie.
-Hola- sonrió- ¿falta mucho para cenar? Digamos que tengo un poquito de hambre, estoy agotada-
-¡Aleluya! Alguien que también tiene hambre- dijo medio abrazándola.
-Si, pero mejor no me comas a mi- dijo riendo y se dirigió a Hermione- ¿has cogido los apuntes de Historia de la magia? Es que me entretuve hablando y no pude anotar lo último que dijo- le preguntó
-¡Claro!- dijo entusiasmada Hermione- Luego en la sala común te lo doy.
-Por cierto…- dijo Ron mirando hacia la mesa de profesores- ¿no notáis a Snape un poco contento?-
-Ahora que lo dices…no tiene la cara de amargado de todos los años- dijo Seamus que se acababa de incorporar a la charla.
- No está bien hablar de un profesor de esa manera- dijo Hermione
-¿Y que nos va a pasar? ¿Nos castigará poniéndonos su misma nariz?- preguntó Annie. Todos rieron y hermione se quedó un poco descolocada. ¿Dónde estaba la Annie de antes?
De repente se oyeron bastantes ruidos procedentes de afuera; Parvarti y Lavender venían corriendo casi con la lengua fuera.- ¿A que no sabéis que?- preguntaron ambas a la vez
-Os habéis puesto de acuerdo y ahora compartís la misma neurona- contestó harta de ellas Hermione. Ellas la miraron como si no hubieran entendido nada, y siguieron haciendo más preguntas.
-¿Qué casa es la mejor de todas?-
-Gryffindor- contestó riéndose Ron
-¿Y quiénes son las mejores de esa casa?- preguntaron haciendo señales hacia ellas mismas.
-¿Vosotras?- contestó Harry arrugando muchísima el ceño
-¡Exacto!, y este viernes por la noche hemos organizado la primera fiesta del curso- dijeron muy orgullosas sentándose por fin en el banco de su casa
-¡No se nos está permitido hacer fiestas!- gruñó Hermione
-¿Y quien nos lo va a impedir?- preguntaron retadoras
-¡Yo!, por si no os acordáis soy prefecta y premio anual- dijo ella muy orgullosa
-Hermione, venga, no seas un aguafiestas- le dijo Ron mirándola
-Ron, mi deber es que todo esté en orden y no permitir que incluso en mi propia casa se celebran fiestas clandestinas- contestó ella
-Por una vez en tu vida podrías pensar en todos los demás, y en que de verdad la gente quiere. No hay nada malo en hacer una fiesta- le dijo éste
Hermione se quedó pensativa, no estaba en sus planes más próximos acudir a una fiesta y mucho menos saltarse las reglas, ya se las había saltado muchas veces por salvarles, pero…en cierta manera quería saber que se siente cuando de verdad estás con tus amigos sin ningún tipo de presión.
-Está bien- accedió finalmente- pero quiero que luego quede todo como una patena.
-Y así será, gracias Hermione- le dijo Lavender, seguida de Parvarti.
-Venga iros antes de que me arrepiente- les hizo una señal con la mano, y estás salieron dando saltitos de alegria.
Harry que se había mantenido más o menos alejado de la conversación estaba mirando a Annie. No era que la conociera mucho, más bien nada, pero se le notaba demasiada callada, distante.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó
-Oh si, gracias.- le respondió volviendo a su plato
-¿Qué te parece la idea de la fiesta?- inquirió para que no se volviera
-Me gustan mucho las fiestas, así que supongo que nos lo pasaremos bien- sonrió
-La verdad es que ya no son los mismo desde que los gemelos se fueron pero no se nos da mal…- dijo él también sonriendo
-¿Gemelos?- preguntó
-Si, bueno los hermanos de Ron, eran gemelos y…una pesadilla para las reglas de la escuela.-rió- Ahora tienen una tienda en Hogsmeade y la verdad les va bastante bien.
-Tendré que hacerles una visita…-murmuró para si misma.
-¿Decías algo?- preguntó Harry
-No, nada- sonrió- Bueno me voy- se levantó e iba hacia atrás- mañana nos vemos para las clases y Hermione no te olvi…auch!- se quejó al chocar con alguien.
-Siendo amiga de la sangra sucia no vas a conseguir nada en la vida- le aconsejó con quien había chocado, Malfoy.
-Gracias, pero soy lo suficientemente mayor como para saber que me conviene y que no- le contestó ésta
- Y tu apellido era…- dijo pensando.
-Niger, Annie Níger- le aclaró la "duda" ésta.
-No me suena tu apellido, debes ser una mestiza o una impura como con la que te juntas- escupió con asco cuando se refirió a Hermione.
-Puedo ser lo que tu quieras, tengas razón o no, pero nunca serás como nosotros, por suerte- le dijo y salió del comedor hacía la sala común de Gryffindor.
Mientras en la mesa principal Albus estaba hablando con Minerva sobre la organización del baile de Halloween y de Navidad
-Aún falta mucho, ¿no le parece?- preguntó Minerva
-No- contestó testarudo- Cuanto antes este preparado mejor, además tenemos que anunciar las fechas, ya sabes como son los jóvenes con respecto a los bailes…
-Si, lo sé por propia experiencia, yo también he sido joven- dijo algo ofendida, a lo que Andrea que no hacía más que escuchar la conversación se hecho a reír.
-Disculpa- dijo tapándose la boca con la mano.- y tu deja de mirarme así Snape, no soy una de tus alumnas atemorizadas.
-Así es como deben estar- contestó éste dejando los cubiertos en el plato
-Un alumno te tiene que tener respeto, no miedo Snappy- le dijo una voz al fondo.
-Tu cállate Black, nadie estaba hablando contigo, si te aburres no es mi problema- contestó de malas Snape
-Si estoy aquí exiliado no es mi culpa, en realidad mi sitio es el tuyo pero parece que tienes mucho interés en estar cerca de And- se calló- Ambers.
-Ya está bien, tengamos la cena tranquila. Debemos dar ejemplo y de esta manera tan lamentable no la damos, asi que todos calladitos y a terminar de cenar, que mañana tenemos que levantarnos temprano.- dijo y los dos callaron a regañadientes. Se quedó mirando hacía Sirius un buen rato, hasta que este se dio cuenta que alguien lo observaba y levantó la mirada hacía ella. Se quedaron unos segundos se apenas parpadear y aunque no quería reconocer que lo echaba de menos, en sus pequeños gestos lo hacía.
-Eres imbécil Andrea- se dijo a si misma antes de levantarse e irse hacía su habitación y despacho.
Esa noche pasó muy lenta para varios de los habitantes del castillo. Unos confundidos por sentimientos que creían enterrados, otros incapaces de conciliar el sueño por recuerdos inolvidables y otros porque ese sería el primer día de muchos.
-¡¡Chicas, son las siete y media. Por favor levantaros ya!!- gritó Hermione por séptima vez en la mañana.
-¿Son siempre así?- preguntó divertida Annie.
-Por desgracia si. Al final creo que dejaré de hacerlo.- dijo cansada. Metió los últimos libros en la mochila y se giró de nuevo hacía Annie.- ¿Bajamos a desayunar?
-Claro, pero ¿te importa si bajamos un momento a la lechucería?- preguntó mientras sacaba de su bolsillo una carta.
-No, para nada. Si nos damos prisa seguro que llegamos antes que los chicos- dijo sonriendo Hermione.- ¡Venga vamos!.
-----------------
-No, Ron, no. Y por décima vez NO- dijo exasperado Harry mientras bajaba las escaleras de las habitaciones de los chicos.
-Pero…es que no lo entiendo. ¿Tanto te cuesta?- preguntó Ron.
-¡Si!- dijo como última palabra.
-Muy bien. ¡Gracias!- contestó levantando las manos y saliendo rápidamente por el cuadro de La Dama Gorda.
-No creo que pueda soportar esto otro año…- suspiró Harry y salió detrás de él.
------
-¿Para quién es la carta?- preguntó Hermione guiando a Annie.
-Para un familiar- contestó ésta algo tensa.
-Ah…ya hemos llegado. ¿Quieres que te preste mi lechuza?- preguntó amablemente.
-Gracias Hermione, pero ya tengo la mía. –sonrió.- Venga Nay llévasela. La lechuza ululó abrió las dos alas, y después de que Annie las acariciará empezó a volar hasta perderse en el horizonte.- Ya podemos ir a desayunar. La verdad tengo bastante hambre…- dijo algo avergonzada.
Hermione rió a toda respuesta.- Lo siento- se disculpó- Es que a veces parece que esté con Ron y no contigo.
-Supongo que todas las mentes maestras tienen el mismo sentimiento- dijo sarcásticamente, aunque con una sonrisa radiante.
-No le digas eso a Ron, sino puede llegar a creérselo.- dijo Hermione, para después empezar a andar hacia el Gran Comedor.-
-Se que nos conocemos de apenas un día, pero me caes bien- dijo Annie.- Me alegro de estar en Hogwarts.
-Y nosotros de que lo estés. Es bueno tener una amiga con la que poder hablar de todo, y más si le gusta tanto la lectura y el estudio como a ti- contestó algo azorada.
-Oh. Bueno no es que sea muy estudiosa pero tengo gran capacidad de memorización.- dijo con una sonrisa orgullosa de si misma.
-No importa, sea como sea bienvenida a Hogwarts, y ahora a desayunar que seguro que Ron está arrasando con todo- dijo ésta.
-------------
El Gran Comedor a esas horas de la mañana estaba abarrotado. Todos los alumnos comían con prisa pues dentro de apenas 15 minutos empezaban las clases. La mesa de los profesores estaba como siempre, aunque para quien se fijara Snape estaba de mejor humor que nunca.
-Por lo visto se te han pegado las sábanas hoy Black- dijo el profesor de pociones a modo de saludo.
-No he dormido demasiado bien- contestó de vuelta.
-Me alegro- dijo empezando a desayunar.
-Alguien puso ayer baba de oringus en mi cama. ¿No sabréis nada de eso, verdad?- preguntó mirando a cada uno de los que estaban sentados en aquella mesa.
-¿Quién sería capaz de hacer semejante cosa?- dijo Snape con una mano en el pecho.- Es realmente horrible.
Se oyó una carcajada mal disimulada procedente de un asiento cercano al de Snape. Sirius hizo como si no hubiera oído nada.
-Ya veo. Menos mal que siempre llevo antídotos encima- dijo mirando a Snape con una ceja levantada.
-Unos llevan encima colonia y otros antídotos. Ya sabía yo que muy normal no eras Black.-
-Al parecer tu no eres ni de uno ni de los otros. Aunque no te vendría mal llevar un poco de Champú. Es realmente bueno, la gente normalmente lo usa.
-¡Black!- gritó Andrea.- ¡Compórtate como un adulto!
-Si, señora madurez.- contestó agriamente para después ponerse a comer.
"¿Por qué dolía tanto oír su risa o sus reproches después de tantísimo tiempo?"
