Ojos grises (Neville) (9/20)

Clasificación R

Parejas Neville/Blaise

Disclaimer Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

------------------------------

Capítulo IX. Celos

El teléfono sonando con insistencia logró despertar a las dos chicas que dormían plácidamente y aún cuando Cho trató de impedir que Parvati contestara, su pareja logró hacerse de su celular.

-¿Diga? –contestó Parvati somnolienta–. ¡Ah, eres tú¿Qué pasa? –preguntó bostezando, pero luego se sentó en la cama ya completamente despierta–. ¿¡Hace cuánto fue eso!? –a Cho se le fue el alma al suelo cuando su amante se levantó y comenzó a buscar ropa–. ¿Seguro que no ha llegado nadie más?... ¡Perfecto! Salgo enseguida para allá –una bella sonrisa se dibujó en sus labios–. ¡Eres un amor y te adoro! –lanzó un beso que hizo que todo el interior de Cho hirviera en un segundo–. Nos vemos en 15 minutos –cortó la comunicación y se metió corriendo al baño.

Cho apenas se aguantó las ganas de seguirla y encerrarla para que no saliera con Justin.

Ahora hasta le manda besos estando yo presente!' –pensó furiosa–. '¡Pero hasta aquí llegó mi paciencia!' –también se levantó de la cama–. '¡No va a seguir viéndome la cara de idiota!'

Fue hasta el ropero, sacó una maleta que estaba en lo alto y la puso sobre la cama. Sacó a tirones la ropa que tenía a su alcance y la aventó dentro de la valija sin ninguna delicadeza. Luego fue hasta el tocador, tomó varios frascos de perfume y los aventó con fuerza hacia la cama, pero con tan mala puntería que fueron a estrellarse contra la cabecera y se hicieron añicos, pero no le importó. Siguió aventando lo que tenía a la mano mientras maldecía en voz alta. Parvati salió del baño al escuchar el escándalo y se quedó pasmada ante lo que estaba haciendo su pareja.

-¿Pero qué haces? –le preguntó confundida.

-¡Lo que ves! –Cho volteó a verla echado lumbre por los ojos–. ¡Tu maleta¡Quiero que te vayas ahora mismo de esta casa¿¡Quieres estar con Justin¡Pues lárgate de una buena vez con él¡Ya no me interesa¡Y te advierto que no quiero volver a verte nunca más!

-¡Cálmate, Cho! –se agachó justo a tiempo para evitar que un cepillo le diera en la cara–. ¿¡Qué demonios te pasa!?

-¡Me pasa que estoy harta de que me traiciones con ese tipo¡Te has vuelto tan descarada que ahora hasta le mandas besos frente a mí! –le aventó un bote de crema que le hizo daño en un hombro–. ¿¡Pero sabes qué¡Ya me cansé de llorar por ti y por tu amor¿¡Cómo te atreviste a hacerme el amor cuando te andas revolcando con él¡Me das asco, Parvati¡Asco¿¡Por qué simplemente no me dijiste que dejaste de amarme¿¡Por qué jugaste de esta forma con mis sentimientos!?

-¡Justin no es mi amante! –avanzó temerariamente hasta Cho y aguantó la patada que la chica le dio en la espinilla–. ¿¡Cuántas malditas veces tengo que decírtelo para que lo entiendas¡Jamás he dormido con él¡Carajo¡Ni siquiera hemos compartido un beso!

-¡Mentirosa! –le cruzó el rostro con una sonora bofetada–. ¿¡Cómo te atreves a decir eso!? –los ojos se le llenaron de lágrimas–. ¡Ayer te vi besándote con él!

Parvati palideció peligrosamente y tuvo que recargarse en el tocador para no ir a dar al piso cuando comprendió que su relación con Cho estaba en serio peligro. Si antes había sido difícil tratar de convencerla de que no había nada entre su asistente y ella, ahora sería casi imposible hacerle ver que ese beso había sido un error por parte de Justin.

-Te descubrí, Parvati –Cho se sentó en la cama temblando visiblemente–. Ya no puedes alegar inocencia.

-Cho… déjame explicarte –se arrodilló frente a ella y la miró suplicante.

-¿Explicarme qué¿Que ya te gustan los hombres? –las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas–. Debiste decírmelo desde el mismo instante en que sucedió. No creo merecerme todo el sufrimiento que me has hecho pasar.

-Las cosas no son lo que tú crees –trató de tomarla de las manos, pero fue rechazada con violencia–. Acepto que Justin me besó, pero…

-¡No quiero oír más! –se levantó otra vez furiosa y muerta de celos–. ¿¡Por qué simplemente no te largas y me dejas en paz!? –le dio la espalda.

Parvati se levantó del piso y se quedó viendo a su pareja un largo instante antes de vestirse sintiendo como su corazón se partía en dos. Jamás había visto a Cho tan firme en una decisión. Sabía que todo estaba en contra suya y que por el momento no podía hacer nada para recuperar su confianza.

-Te amo, Cho –dijo Parvati antes de abandonar la habitación–. Sé que no lo crees, pero te juro que es verdad. Siempre te he amado y jamás te he traicionado ni con Justin ni con nadie más.

-¿¡Por qué no dejas de mentir!? –volteó a verla con rencor–. ¡Vete ya!

-Volveremos a estar juntas… te lo prometo –y salió dejando la deshecha maleta sobre la cama.

Una vez que Cho escuchó que la puerta se cerraba tras Parvati cayó desvanecida… el dolor era imposible de soportar.

A Parvati le tomó más de media hora llegar a su destino pues las lágrimas le impedían manejar con rapidez. A propósito dejó el auto a una cuadra de distancia del hospital para tranquilizarse del todo. Necesitaba tener todos sus sentidos en lo que iba a hacer pues era muy importarte para su ascendente carrera de periodista. El pecho se le oprimió al pensar que tal vez Cho ya no estaría a su lado para celebrar su triunfo si confirmaba sus sospechas y lograba desenmascarar una peligrosa organización. Como bien había dicho Severus, vivía por y para su pareja y todo lo que hacía era para poder darle gusto en todo. Estaba consciente de que no pasaba el tiempo suficiente con ella, pero no había tenido otro remedio. Al contrario de Cho, provenía de una familia de escasos recursos y no tenía ninguna herencia que le asegurara un futuro sin complicaciones. Debía trabajar como enloquecida para poder ofrecerle los lujos a los que estaba acostumbrada. Le avergonzaba tenerla viviendo en un departamento en lugar de en una enorme y bella casa y por eso la compensaba comprándole ropa de la mejor calidad, invitándola a comer a restaurantes caros y manteniendo su chequera sin ningún problema. Aún con el dolor atravesando su corazón, cruzó las puertas del hospital y se dirigió directamente a los elevadores. Había mucha gente en el vestíbulo porque era horario de visita. Se apretujó contra las otras personas y apenas pudo salir en el piso donde la esperaba su hermana gemela. Padma y ella eran muy unidas a pesar de que no se veían con frecuencia. Cuando salió de los Estados Unidos, su hermana la siguió y vivieron juntas solo un corto tiempo pues Padma pronto se consiguió un novio y se fue a vivir con él. El romance no duró mucho tiempo, pero decidió seguir viviendo sola. Al contrario de Parvati, Padma no tenía una carrera universitaria y se ganaba la vida saltando de empleo en empleo. En ese momento estaba trabajando como asistente de Ronald Weasley. Parvati estaba muy agradecida con Draco por la recomendación que le había dado a su hermana y sólo rogó porque Padma no le botara el trabajo al pelirrojo al cabo de una semana.

-¡Te tardaste una eternidad! –le reclamó Padma a su hermana antes de tomarla de la mano y hacerla caminar deprisa por un largo pasillo.

-Es que tuve un problema con Cho –le contestó con un nudo en la garganta… aún no se recuperaba del todo.

-Luego me cuentas –la aventó dentro de una sala de espera privada–. Ella es la esposa –señaló con la cabeza a una jovencita no mayor de 20 años que lloraba desconsoladamente–. Mantendré a todos alejados por unos minutos –y regresó corriendo por donde habían venido.

Parvati se acercó silenciosamente hasta la joven que no levantó la cabeza cuando se sentó a su lado.

-¿Eres la esposa de Jason Green? –le preguntó con suavidad.

-Sí –le contestó ella en un murmullo.

-Lamento mucho lo que le sucedió.

-No lo entiendo –se limpió las lágrimas con un pañuelo que ya estaba completamente empapado–. Jason acababa de llegar del gimnasio y estábamos platicando cuando dijo que se sentía mal y… y… luego se desmayó. Llamé de inmediato a la ambulancia y llegamos aquí en menos de 15 minutos. ¿¡Cómo puede morir una persona en tan poco tiempo!? –preguntó desesperada–. ¡Los doctores hicieron algo mal¡Estoy segura!

-¿Te dijeron de qué murió?

-¡De un paro cardiaco¿¡Puedes creerlo!? –rió con sarcasmo–. Jason era la persona más sana que puedas imaginar. Mantenía una dieta muy estricta y contrariamente a lo que todos piensan, no estaba abusando del entrenamiento.

-¿Eso decían sus compañeros? –Parvati sintió que había llegado a un punto importante.

-Y también su entrenador –hizo un gesto de desagrado–. ¿Acaso era malo que pudiera correr un maratón sin siquiera agitarse¿O levantar 200 kilos sin ningún problema? Cuando se corrió el rumor de que estaba usando anabólicos, la federación lo humilló al hacerle los estudios antidoping –soltó una pequeña carcajada–. Después esos idiotas tuvieron que pedirle disculpas porque no encontraron absolutamente nada prohibido en su sangre.

-¿Iba a ir al mundial de halterofilia en Tokio?

-Sí –se limpió la nariz–. Y estoy segura de que habría ganado la medalla de oro sin ningún problema.

Parvati iba a seguir interrogándola, pero la chica la abandonó abruptamente cuando tres médicos entraron a la sala de espera. Uno de ellos la llevó a un lado y le dijo algo en voz baja que provocó nuevamente su llanto. Ya estaba por marcharse cuando Ronald Weasley la llamó.

-Padma… ven aquí, por favor –dijo el pelirrojo apenas mirándola.

Parvati levantó las cejas sorprendida. Era cierto que su rostro era idéntico al de su hermana, pero eran totalmente diferentes en el resto de su apariencia. Mientras que Padma tenía el cabello muy cerca de la cintura, ella lo llevaba muy corto y ni que decir de su forma de vestir y comportarse. A Padma le encantaba lucir vestidos muy ajustados y altas zapatillas y ella prefería los pantalones vaqueros y zapatos deportivos.

-Dígame, doctor Weasley –se le acercó sonriente para ver si Ron se percataba de su error.

-Lleva estas muestras de sangre al laboratorio y hazlas guardar –le entregó un caja blanca–. También llama a mi esposa y dile que no voy a poder comer con ella.

-Con gusto –a propósito se puso muy cerca de él para que volteara a verla, pero el pelirrojo se marchó sin mirarla de nuevo.

Parvati se encogió de hombros y también salió de la sala de espera. Mientras iba pensando en lo que le había dicho la esposa del fallecido atleta, miró la etiqueta de la caja que llevaba en las manos y abrió mucho los ojos al ver que se trataba de muestras de sangre de Jason Green. Una idea se le vino a la mente y corrió hasta la oficina de su hermana. Vio como Padma estaba rodeada de gente que le insistía que los dejaran pasar a entrevistar a la viuda de Jason. Se hizo a un lado para pasar inadvertida y nadie la miró cuando por fin pudieron correr por el largo pasillo.

-¿Y cómo te fue? –le preguntó Padma a su hermana una vez que las dos estaban dentro de la oficina de Ron.

-Bastante bien –le enseñó triunfalmente la caja que le había dado el médico–. Aquí están unas muestras de la sangre de Jason Green.

-¿¡Y cómo las obtuviste!? –preguntó con asombro.

-Tu jefe me las dio –abrió la caja y vio que dentro había 8 tubitos llenos de sangre–. Me voy a llevar uno para mandarlo analizar –lo guardó en su bolso de mano.

-¿Y qué esperas encontrar? –Padma ni siquiera hizo el intento por detenerla.

-No lo sé aún –confesó con desaliento–. Pero voy a comparar estos resultados con los que tengo de Sombra Negra.

-¿Y ése quién es¿Un luchador o un boxeador?

-No –rió de buena gana–. Era un caballo pura sangre que murió hace mes y medio.

-¿¡Un caballo!? –se sorprendió muchísimo–. ¿Y qué relación hay entre ese animal y Jason Green?

-Espero que exista alguna porque estoy punto de entrar a un callejón sin salida –suspiró con pesadez antes de besar a su hermana en la mejilla–. Te agradezco que me hayas avisado de esto. Nos veremos después –ya estaba saliendo cuando recordó las indicaciones de Ron–. Por cierto… tu jefe me dijo que lleves esas muestras al laboratorio para guardarlas y que llamaras a su esposa para decirle que no podrán comer juntos.

-Está bien –y la acompañó hasta el elevador–. ¿Y qué pasó con Cho? –le preguntó antes de que Parvati se metiera en él.

-Nos peleamos –le contestó con un suspiro lleno de desdicha.

-Por lo que veo fue una pelea muy seria –la miró preocupada.

-Pues sí –se metió al elevador–. Te mantendré informada. Adiós.

-Adiós –le contestó Padma antes de ir a su escritorio y tomar el teléfono para comunicarse con Hermione–. '¡Cho está loca! Mira que andarse peleando con Parvati. ¡Cómo si fuera a encontrar a alguien que la ame tanto como mi hermana!' –pensó bastante enfadada.

Parvati tomó su teléfono una vez que estuvo fuera del hospital y llamó a Justin.

-Hola, Justin –lo saludó en cuanto el joven le contestó–. Jason Green murió esta mañana.

-¿¡Quééé!? –exclamó asombrado–. ¿Sabes en dónde está?

-En el Hospital Forrest.

-¡Salgo para allá enseguida!

-¡No, espera! –Parvati no lo dejó colgar–. Manda a Tonks para que cubra la noticia. Dile que necesito que haga un video de 4 minutos para el noticiero de las 11 y que tenga fotos, la biografía completa de Jason además de las declaraciones de la esposa y de su entrenador. Avísale a Will y que ponga la noticia al aire lo más pronto posible donde diga que el muchacho murió de un paro cardiaco. Te espero en los laboratorios Century en cuanto te desocupes.

-Enseguida, jefa –aceptó Justin cortando la comunicación.

La chica subió a su automóvil y cuando casi iba a llegar a los laboratorios donde se había citado con Justin, pudo distinguir una enorme e inconfundible figura saliendo de un callejón. Se estacionó y corrió hasta donde Hagrid hablaba con un oficial de la policía.

-¿Qué pasó, Hagrid? –preguntó Parvati nada más llegando a su lado.

-¡Hola, Patil! –el gigantesco hombre la miró con asombro–. Apareció otro vagabundo asesinado.

-¿¡En serio!? –miró al callejón y vio como un cuerpo envuelto era metido dentro de una ambulancia–. ¿Ocurrió esta mañana?

-No. Los paramédicos dicen que lleva por lo menos 24 horas muerto.

-¿Otra pelea callejera?

-La policía ya no piensa eso –negó Hagrid con los ojos brillantes–. Creen que un asesino en serie anda suelto por la ciudad.

-Eso es escalofriante –se estremeció involuntariamente.

-No te preocupes por ti, chica –le dio un golpe en la espalda que casi la hizo estamparse contra la pared–. Los asesinos de ese tipo se apegan a un tipo específico de personas y a menos que empieces a dormir en las calles y a vestir harapos, estás completamente a salvo.

-¿O sea que ya ha matado a mujeres?

-No, sólo hombres –se quedó pensativo un segundo–. Creo que hay muy pocas mujeres viviendo en la calle, pero tendría que investigarlo –se guardó en el saco una libreta muy vieja y arrugada–. Al menos ya tengo una buena nota en puerta. ¿Y tú qué haces aquí? –le preguntó de pronto con recelo.

-Ni se te ocurra pensar que quiero robarte la noticia –levantó las palmas de las manos en son de paz–. Pasaba por aquí por casualidad y te vi.

-¡Oh, vaya! –suspiró con alivio–. Te dejo, Patil. Voy a darme unas vueltas por los refugios para ver qué más puedo averiguar.

-Buena suerte –se despidieron con un ademán de manos y Parvati siguió su camino a los laboratorios.

Colin se estacionó frente a la universidad donde trabajaba Neville y se sorprendió al sentir que sus manos estaban húmedas por los nervios.

Cálmate, por Dios¡Sólo vas a pasar a saludarlo!' –se regañó duramente antes de bajar del automóvil.

No había podido quitarse a Neville de la cabeza ni un solo segundo y eso lo tenía completamente confundido pues nunca nadie había llamado tan poderosamente su atención. No se consideraba una persona impresionable y sí bastante exigente en cuanto a lo de compañía íntima se refería, pero el alto muchacho se había encajado en su mente como una obsesión. Pasó la noche en vela repasando una y otra vez la conversación que habían mantenido en la reunión. Se había sorprendido gratamente al constatar que el muchacho era muy inteligente y su plática fue más que entretenida, pero lo que realmente le fascinó fue el sonido de su voz y también la forma en que su boca se curvaba cada vez que sonreía. Las horas que estuvieron juntos se le hicieron un suspiro y trató de retenerlo a su lado más tiempo, pero no pudo hacerlo. Se sintió muy solo cuando Neville se marchó y un gran suspiro de frustración escapó de su pecho porque se quedó con las ganas de pasar una mano por la mata de cabello castaño y ya ni que decir de su desconcertante deseo de sentir sus brazos alrededor de su cuerpo. Se había dicho una y otra vez que estaba loco por sentir esas emociones pues estaba seguro que Neville era heterosexual. Lo había visto observar con relativo interés a una hermosa chica que había acertado pasar junto a ellos, pero ni aun sabiendo que no tendría ninguna oportunidad de estar con él en la intimidad, pudo desterrarlo de sus pensamientos. Llegó a trabajar a la misma hora de siempre y siguió con su labor de limpiar a conciencia el laboratorio de Nicholas, pero cuando su necesidad de volver a ver a Neville fue imposible de soportar pidió permiso para salir temprano y lo obtuvo sin ningún problema. El anciano hombre se lo dio porque aunque había aceptado que la directiva de los laboratorios le impusiera la presencia de un ayudante, no dejaba que Colin interviniera en sus investigaciones y su ausencia le permitiría trabajar más a gusto.

Al rubio no le fue difícil encontrar el cubículo donde Neville trabajaba y tocó la puerta con el corazón latiéndole a mil por hora. Esa sensación de sentirse como un adolescente presentándose a su primera cita amorosa le era bastante incómoda, pero no podía evitarla.

-Pase –la grave voz de Neville se escuchó.

-¡Hola! –saludó Colin exageradamente alegre debido a los nervios.

-¡Colin! –lo miró con asombro genuino–. ¿Qué haces aquí? –se levantó del escritorio y le dio la mano.

-Salí temprano y se me ocurrió que podríamos comer juntos –le dijo encogiéndose de hombros–. ¿Qué te parece?

-Me parece una excelente idea –aceptó, pero aún estaba desconcertado… eran muy pocas las personas que buscaban su compañía–. Déjame guardar estos datos y nos vamos –se sentó de nuevo y se tomó un par de minutos para apagar la computadora.

Colin se sentó frente a él y se dedicó a observarlo a sus anchas. Como había sucedido la noche anterior, quedó prendado de su corto cabello castaño y se perdió en la contemplación de sus varoniles facciones. No podía decir que Neville rebosara galanura, pero sin duda alguna era muy atractivo. Su corazón volvió a acelerarse cuando su vista se posó en los generosos labios y la boca se le hizo agua al preguntarse a qué sabrían sus besos.

-Listo. Ya podemos irnos –Neville cerró con llave su escritorio y tomó un largo abrigo del perchero.

Aún cuando ya había dejado de llover desde días atrás, el clima era muy inestable y hacía bastante frío.

-¿Y adónde te apetecería ir? –preguntó Neville cuando ya caminaban por el pasillo.

-Soy materia dispuesta –le contestó Colin sonriendo–. No conozco mucho de Londres y el lugar que escojas, estará bien.

-¿Te gusta la comida tailandesa? –rió de buena gana cuando el rubio hizo un gesto de desagrado–. Veo que no. ¿Italiana entonces?

-¡Me fascinan las pastas! –se colgó del brazo de Neville que levantó un ceja sorprendido, pero no se retiró del contacto–. ¿Cuál es tu auto? –preguntó cuando llegaron al estacionamiento.

-No tengo –se encogió de hombros.

-¿Y eso¿No sabes manejar? –lo miró con curiosidad.

-Sí, pero me estreso demasiado con el tráfico. Por eso prefiero el transporte público.

-Comprendo –Colin lo guió hasta su automóvil y le abrió la puerta del pasajero–. Manejo un poquito rápido. Espero que eso no te moleste.

-No creo que manejes más rápido que Harry –se metió al auto riendo.

-¿Harry¿Quién es él? –frunció el ceño molesto cuando vio que los ojos de Neville se iluminaron ante la mención del muchacho.

-Un amigo y te aseguro que él sí maneja rápido.

-¿Apostamos? –preguntó con picardía cuando se acomodó frente al volante.

-Vas a perder –le advirtió con una sonrisa.

-No lo creo –prendió el motor y lo hizo rugir en repetidas ocasiones–. ¿Apostamos la cena?

-Apostada –aceptó Neville con autosuficiencia.

Segundos después Colin salía como bólido de la universidad.

----------------­-­------------­­­

Sorry por no haber podido actualizar antes…. Byeeeeee ¡!!!!!!!!!!