Ojos grises (Neville) (17/20)

Clasificación R

Parejas Neville/Blaise

Disclaimer Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

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Capítulo XVII. Muerte

Blaise insistió en preparar la comida y sorprendió a Neville al hacer una ensalada fría realmente deliciosa. Los dos opinaron que no tenía caso arreglar el comedor y comieron muy a gusto en la cocina. Lavaron la losa que utilizaron entre risas y besos y justo cuando ya iban a volver a la recámara, escucharon el inconfundible sonido de neumáticos que se acercaban a la casa. Neville se asomó por la ventana y frunció el ceño al ver que de un auto se bajaban dos hombres muy robustos y que tenían cara de maleantes. No los conocía, pero no creía posible que Nicholas tuviera amigos como ésos. Lanzó un grito de asombro cuando vio que de un segundo auto el anciano era bajado con lujo de violencia. Una ira muy intensa lo envolvió al ver a esos gorilas tratar con tanta rudeza a un hombre de tan avanzada edad. Blaise se había colocado a su lado y también lanzó un grito, pero el suyo fue de terror.

-¿Qué ocurre, mi amor? –Neville volteó a verlo y se asustó al verlo tan pálido.

-¡Me encontraron¡Me encontraron! –dijo Blaise aterrorizado–. ¡Escóndeme, por favor¡No quiero volver con Dean!

-¡Pero me dijiste que Dean estaba muerto! –lo tomó de los hombros–. ¡Blaise, tranquilízate por favor! –el delgado muchacho temblaba y temblaba sin parar–. Dean está muerto¿lo recuerdas¡Muerto!

-Sí, tienes razón –aceptó cuando las palabras traspasaron el muro de terror–. ¿Pero entonces que hacen esos hombres aquí?

-¿Los conoces? –volvió a mirar y se dio cuenta que dos mujeres se les habían unido… una joven y la otra ya en edad madura.

-Sí –aceptó en un hilo de voz–. Fueron varias veces a ver a Dean para tratar asuntos de negocios. Ellos nunca me vieron, pero yo sí –volvió a temblar.

-Entonces son de la… –su voz se perdió porque en ese momento distinguió a Colin–. ¿¡Estás seguro de que son de la mafia!? –preguntó con incredulidad al ver que el rubio platicaba con la mujer mayor con suma cortesía.

-Segurísimo –aceptó mientras se enredaba en el cuerpo de su novio–. El más grande y fornido de todos es Gordon –dijo al tiempo que Neville escuchaba que la mujer más joven llamaba a gritos a ese hombre.

Colin es un mafioso!' –pensó sintiendo un dolor muy grande en el corazón.

El rubio le había caído muy bien y ahora ver que estaba mezclado en negocios sucios, lo hizo sentir una desilusión tan grande que provocó que dos lágrimas salieran de sus ojos. Simplemente no podía creer que fuera verdad pues parecía recto y honorable, pero debía rendirse ante las evidencias pues fue Colin el que tomó de un brazo a Nicholas para hacerlo entrar a la casa a la fuerza.

-Debemos ocultarnos –dijo Neville al comprender que no sólo su anciano amigo estaba en peligro de muerte sino también su pareja.

Miró a su alrededor buscando una salida, pero no la había. La única puerta que había en la cocina conducía al comedor y éste daba directamente hacia la sala donde ya se encontraban los recién llegados. Lanzó un pequeño grito de alegría al recordar que en el comedor había un escondrijo. La casa fue construida en el siglo XVII y los padres de Nicholas la adquirieron cuando se mudaron a la región, pero respetaron su arquitectura interna y sólo le hicieron arreglos superficiales. Cuando todavía sus abuelos y Nicholas mantenían contacto, fueron invitados muchas veces al lugar y el anciano le mostró todos los pasadizos secretos. Recordó cuanto se había divertido al asustar a todos al salir de improviso de las paredes.

-No hagas ruido –le dijo a su pareja en murmullos y lo obligó a salir de la cocina.

Hasta ellos llegó la voz de Crounch que repartía órdenes con dureza.

-Tonks… revisa la casa y deshazte de cualquiera que encuentres…

-Enseguida –la escucharon subir corriendo las escaleras.

-Colin… lleva a Nicholas al sótano y ponte a trabajar duro¿me entendiste?

-Por supuesto. Ya oíste, Flamel… andando.

-¡Eres un imbécil, Creevey! –dijo Nicholas mientras era obligado a caminar hacia el fondo de la casa.

-Dos de ustedes hagan guardia afuera y los otros vayan a revisar los alrededores. ¿Le sirvo algo de beber, señora? –no escucharon ninguna contestación.

Neville supo que no podía perder más tiempo cuando escuchó que ese hombre iba hacia el comedor y aventó a Blaise contra la pared con algo de brusquedad. Su novio lo miró con perplejidad, pero no le dio ni tiempo de quejarse pues accionó una palanca oculta y ambos entraron a un pequeño espacio que estaba lleno de telarañas. Neville le puso una mano en la boca a Blaise para apagar su grito de asombro y cerró la puerta del pasadizo justo a tiempo para evitar que los descubrieran. Escucharon como el hombre pasaba frente a ellos y seguía de largo hasta la cocina. El alto muchacho no perdió el tiempo e hizo caminar a Blaise por el pasadizo para alejarse del comedor. Sabía que ese estrecho corredor los conduciría hacia un cuarto de servicio donde podrían pasar a otro que los conduciría directamente hasta el sótano. La oscuridad era total y Blaise tenía que andar con cuidado por temor a caer. Se había aterrado al pensar que su novio lo dejaría solo y encerrado en ese escondite como lo había hecho Dean, pero como no fue así se tranquilizó… era una verdadera bendición sentir su cálida respiración en la nuca. Una pared apareció ante ellos e intercambiaron posiciones. Tuvieron algunas dificultades en hacerlo porque el espacio era muy reducido, pero ayudó el hecho de que Blaise fueran tan delgado. Neville buscó la pequeña rendija que en antaño le permitía ver lo que ocurría en las habitaciones y se desesperó al no encontrarla, pero casi enseguida se pateó mentalmente. ¿¡Cómo se le ocurría buscarla en la posición de su actual estatura!? Tuvo que arrodillarse para tener una pequeña visión de la habitación. No se veía a nadie por ahí y abrió la puerta con sumo cuidado. Le hizo una seña a Blaise para que continuara callado mientras atravesaban la habitación sigilosamente. Neville volvió a accionar otro resorte y entraron como un suspiro a otro pasadizo. Esta vez él se mantuvo adelante para indicarle a su novio el camino. Bajaron con cuidado unas derruidas y mohosas escaleras que los llevaron directamente hasta donde era la antigua cava, pero que su anciano amigo había convertido en un laboratorio. Neville volvió a arrodillarse para observar lo que estaba sucediendo dentro y sintió una rabia muy intensa cuando vio que Colin le propinaba una fuerte bofetada a Nicholas que sólo rió con sarcasmo.

-¡No¡No! –dijo Blaise en un murmullo cuando su novio se levantó de un salto con las claras intenciones de salir de su escondite–. ¡No salgas¡Te matarán!

-¡Pero ese imbécil está maltratando a Nicholas! –forcejó con Blaise que sacó fuerzas de la nada y lo sujetó con firmeza.

-¡No puedes hacer nada por él! –comenzó a derramar lágrimas muy gruesas–. ¡Son muchos y todos están armados¡No salgas, por favor¡No me dejes solo¡No quiero perderte, Neville¡No quiero¡No quiero! –acabó sollozando.

-¡Entiéndeme! –lo tomó con fuerza de la mandíbula y le levantó el rostro–. ¡No puedo quedarme con los brazos cruzados mientras lo matan a golpes!

-Llama a la policía –sus lágrimas mojaron la mano de su pareja–. Ellos lo ayudarán.

Neville se quedó quieto mientras meditaba las palabras de su pareja. Tenía razón. Traía su celular y podía llamarlos sin ningún problema. Lo hizo subir un tramo de escaleras para que su voz no llegara hasta el sótano y prendió su teléfono. El pequeño sonido que hizo el aparato al encenderse fue opacado al ponerlo contra su estómago. Le pareció una eternidad el tiempo en que estuvo lista la conexión, pero luego lanzó una maldición al no poder contactarse con la policía local. Pensó quién podría ayudarlo en esa difícil situación y fue cuando vio sus llamadas perdidas. La primera en la lista era Parvati y sin meditarlo más, la llamó.

-Escúchame con atención, Parvati –dijo cuando la chica lo dejó hablar–. Estoy con Blaise en la casa de campo de Nicholas Flamel y llegaron unos maleantes con él. Lo están maltratando y no puedo comunicarme con la policía. Llámalos y diles que vengan pronto –le dio la dirección–. ¡Apresúrate, por favor! –escuchó la contestación de la chica y luego colgó.

-¿Qué te dijo? –preguntó Blaise en un hilo voz.

-Me dijo que va a llamarlos de inmediato y que nos mantuviéramos ocultos mientras tanto.

-¡Gracias al cielo! –dio un gran suspiro de alivio.

-Bajemos de nuevo –hizo el intento de levantarse, pero fue detenido.

-¡No! –lo tomó de la camisa con fuerza–. Mejor nos quedamos aquí.

-No –negó con firmeza–. No puedo quedarme sin saber que trama ese desgraciado de Colin Creevey.

-¿¡Colin Creevey!? –se sorprendió muchísimo–. ¿¡El muchacho que acabas de conocer!?

-Él mismo –aceptó con los dientes apretados–. Te juro que jamás pensé que fuera tan sucio y rastrero pues parecía… buena persona –su voz se quebró sin remedio.

-Te había caído bien –lo miró con pesar.

-Sí, pero resultó ser una asquerosa rata traicionera –su voz volvió a ser dura–. Quédate aquí y…

-Voy contigo –dijo con firmeza–. No voy a dejarte solo en un momento como este.

-Gracias, cariño –le dio un fugaz beso antes de volver a la entrada del pasadizo.

Estuvieron ahí sentados esperando a la policía lo que les pareció una eternidad.

-¿¡Estás segura de que no encontraste a nadie!? –preguntó Dolores con enojo–. ¡Sabes que no me agradan los mirones!

-La cama de una de las habitaciones estaba deshecha y había rastros de actividad en la cocina, pero no encontramos absolutamente a nadie ni en la casa ni en el establo. Quien quiera que haya estado aquí se marchó antes de que nosotros llegáramos –dijo Tonks con tranquilidad… a ella no le afectaba en lo absoluto los exabruptos de su jefa.

-De todas maneras no me gustaría permanecer mucho tiempo en este lugar –miró a su alrededor con repugnancia.

-¿Quiere que vaya a darle al anciano un incentivo para que trabaje más rápido? –preguntó con los ojos brillantes de maldad.

-No sería mala idea –aceptó con desgana y se levantó del sillón donde estaba sentada–. Te acompañaré. Colin ya lleva con él cerca de una hora.

Crounch se quedó en la sala con los otros hombres mientras ellas bajaban al sótano.

-¿Cómo van las cosas aquí, Colin? –preguntó Dolores nada más entrando al improvisado laboratorio.

-Bien… muy bien –le contestó el rubio que trabajaba junto a un más que molesto Nicholas–. Ya tenemos la sustancia base y estamos a punto de mezclar los demás ingredientes.

-¡Excelente! –se paró frente a la entrada del escondrijo obstruyendo la vista de Neville que se había apresurado a espiar por la rendija cuando escuchó la voz de la mujer–. ¿En cuánto tiempo crees que puedan terminar el elixir de la vida?

-Más pronto de lo que imaginé –en su voz se notaba el orgullo–. El anciano estaba más adelantado de lo que pensaba.

-¡Te lo dije! –esa afirmación estaba llena de reproche.

Neville miró sobre hombro cuando escuchó que Blaise se desesperaba por subir las escaleras y sus vanos intentos estaban provocando mucho ruido. Se apresuró a atraparlo para inmovilizarlo pues estaba seguro de que si seguía moviendo, los descubrirían.

-¡Tranquilo, Blaise! –le murmuró sin comprender el por qué repentinamente se había puesto histérico–. ¿Qué te pasa?

-¡¡¡Es ella¡¡¡Es ella!!! –le contestó él aterrado y siguió forcejeando sin control.

Desafortunadamente para ellos los sonidos fueron escuchados por los que estaban en el laboratorio y Tonks de inmediato sacó su cuchillo y caminó hacia la pared.

-¡Son ratones! –dijo Nicholas apresuradamente, pero se había puesto mortalmente pálido.

La única persona que conocía los pasadizos secretos además de él era Neville y tembló de sólo pensar que podrían atraparlo.

-Ratones que hablan muy bien –dijo Tonks con una sonrisa malvada–. Hay mínimo dos personas detrás de esta pared, señora.

-¡¡¡Pues qué esperas para sacarlos!!! –gritó Dolores fuera de sí.

Tonks palpó con cuidado la pared y lanzó un grito de gozo cuando encontró el resorte oculto. Saltó al interior con agilidad felina en cuanto la puerta se abrió y tomó de los cabellos a Neville para luego clavarle el cuchillo en una pierna. El muchacho gimió de dolor al sentir la herida y soltó a Blaise.

-¡Corre¡Corre! –le gritó desesperado, pero Blaise estaba petrificado de terror.

Era increíble la fuerza que tenía Tonks pues pudo sacar a Neville del escondite con asombrosa facilidad y lo dejó a los pies de Dolores antes de hacerse de Blaise que no opuso ninguna resistencia cuando fue brutalmente jalado de un brazo. Quedó tirado junto a Neville y éste se apresuró a abrazar a su temblorosa pareja.

-¡Más bien son unas ratas! –Dolores vio a los dos muchachos con malevolencia–. ¿Me pregunto si tendrán nombre? –miró a Nicholas que aún no recuperaba el color del rostro–. ¿Quiénes son?

-No tengo la menor idea –mintió con voz temblorosa–. Nunca los había visto.

-Eres un pésimo mentiroso, anciano –miró al rubio que estaba igual de impactado que Nicholas–. ¿Los conoces, Colin?

-No –mintió para asombro de Neville.

-Pues da igual –Dolores se encogió de hombros–. Mátalos, Tonks.

-¡Nooooo! –gritó Nicholas y desmintiendo su avanzada edad corrió hasta donde estaba Dolores y la sujetó del cuello con fuerza–. Si te atreves a tocarles un solo cabello, esta vieja bruja morirá.

Tonks se quedó parada sin saber qué hacer. Ella ya estaba preparada para descargar una puñada mortal sobre la nuca de Blaise.

-¡No seas imbécil, Nicholas! –Dolores forcejó, pero para su desconcierto no pudo deshacerse del delgado brazo del hombre–. Suéltame antes de que te arrepientas.

-Estoy hablando en serio, perra –el anciano apretó el abrazo y la mujer comenzó a boquear por la falta de aire–. Aléjate de ellos.

Neville vio entonces su oportunidad de actuar. Se levantó con rapidez ignorando el dolor de su pierna, se fue contra Tonks y comenzaron a forcejear por el cuchillo. Hasta ese momento Blaise pareció regresar a la vida y también se levantó del suelo. Vio aterrado como Tonks comenzaba a ganar la pelea y gritó cuando la chica propinó una tremenda patada a la pierna herida de su pareja. Neville cayó al suelo y Tonks se le fue encima con el cuchillo por delante. Toda esa acción la vio Blaise en cámara lenta y se abalanzó sobre su novio para protegerlo con su cuerpo. Neville gritó aterrado cuando vio como el arma se encajaba profundamente en el pecho de Blaise. A Tonks le brillaron los ojos de oscura satisfacción cuando se incorporó con el cuchillo escurriendo sangre.

-¡¡¡BLAISE!!! –Neville colocó las dos manos sobre el pecho de su pareja tratando de detener la hemorragia–. ¡No te mueras, por favor! –suplicó lastimeramente–. ¡No me dejes¡No me abandones¡Sin ti voy a morirme!

-Fuiste mi más hermoso sueño de amor, Neville –dijo Blaise con mucho esfuerzo–. Te amo –le sonrió–. Te amo –repitió antes lanzar un último suspiro.

-¡¡¡Maldita desgraciada¡¡¡Lo mataste¡¡¡Mataste mi vida entera!!! –Neville miró a Tonks con los ojos llenos de odio y volvió a írsele encima con el único pensamiento de destrozarla.

El terrible dolor que le estaba destrozando el alma le dio una increíble fuerza y el puñetazo que le dio en el rostro a la chica fue suficiente para hacerla volar por los aires. Tonks dio contra la pared y quedó noqueada, pero se recuperó con increíble rapidez. Se quitó un segundo golpe por puro reflejo y se alejó trastabillando. Sabiendo que no podría terminar con el muchacho con el cuchillo, sacó un pequeño revólver y lo apuntó directo al corazón.

-No te preocupes… muy pronto acompañarás a esa pequeña sabandija al infierno –le dijo Tonks con enorme satisfacción y amartilló el arma.

Neville levantó la barbilla y abrió los brazos exponiendo el pecho sin ningún miedo.

-¡Adelante¡Dispara! –la desafió–. La vida ya no tiene ningún sentido para mí.

El sonido de la detonación se quedó flotando en el aire por mucho tiempo y Nicholas abrió los ojos lleno de temor. Nunca supo en qué momento los había cerrado, pero suspiró de alivio al ver que Neville aún estaba de pie. Dolores lanzó un grito parecido al de un animal herido al ver a Tonks tirada en el suelo con una herida mortal en la cabeza. Los tres voltearon a ver a Colin que aún sostenía una pistola en su mano derecha.

-¡¡¡Idiota¿¡¡¡Pero qué has hecho!!!? –le gritó Dolores al rubio hecha una fiera y se deshizo de los brazos de Nicholas–. ¡¡¡Te mataré como a un perro¿¡¡¡Lo oíste¡¡¡Aullarás de dolor antes de que termine contigo¡¡¡Lo juro!!!

Colin se le quedó viendo con indiferencia y con la mayor sangre fría la apuntó con el arma.

-¿¡¡¡Qué haces¿¡¡¡Te has vuelto loco!!!? –lo miró con ojos desorbitados–. ¡No te atrevas a…!!! –sus palabras se interrumpieron cuando recibió un certero disparo en la frente.

Dolores Umbridge se desplomó lentamente todavía con los ojos abiertos y quedó muerta muy cerca de Tonks. Decir que Nicholas y Neville estaban impactados era poco… estaban por completos petrificados ante lo hecho por el rubio. Colin bajó el brazo y dejó caer la pistola al suelo antes de comenzar a llorar.

-No podía dejar que te matara, Neville –le dijo Colin sollozando–. Simplemente no pude –lo miró con los ojos arrasados de lágrimas–. Te amo con toda mi alma.

La confesión hizo que Neville temblara de pies a cabeza y se sintió terriblemente miserable. Primero Blaise había ofrendado su vida por él y ahora Colin había matado para protegerlo. Avanzó hacia el rubio y lo tomó entre sus brazos. El rubio se aferró a su camisa y lloró como nunca lo había hecho.

-Perdóname, por favor –le suplicó Colin lloroso.

-No… perdóname tú a mí –Neville también lloraba–. Perdóname por no poder amarte como tú me amas, pero mi corazón murió junto con Blaise –miró el cuerpo inerte de su amante y dejó al rubio para ir a arrodillarse junto a él–. Mátame a mí también, Colin –le suplicó con voz patética–. No soy capaz de caminar por esta vida sin Blaise.

-¿Tanto lo amas? –el dolor en su voz era evidente.

-Sí –volteó a verlo–. Mátame, por favor –volvió a suplicar.

Colin se quedó largos segundos mirando a Neville antes de agacharse para tomar el arma. Nicholas gritó de terror al verlo hacer eso, pero la mirada suplicante del alto muchacho le impidió intervenir.

-Hazlo rápido… ya quiero estar junto a Blaise.

Neville suspiró profundamente cuando el rubio lo apuntó con el arma.

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Ya estamos muy cerca del final : )