Hola a todos!!! Jeje aquí esta el capitulo número 8, increíble, jamás crei llegar a tantos capitulos O.O (creanme esto esmucho pa mi XD) en fin, había algo más que quería decirles y era que habra un fic futurista de este fic, se llama "Los XV años de mi hija" realmente aunque supuestamente la historia deberia de basarse solo en la quinsiañera, sera 100 yaoi XD así que no se la pueden perder n.n (quizá halla acción en los ya no tan pequeños niños XD) bueno, solo les dire que ese fic no va arruinar nada a este fic, pues como son jóvenes cualquier cosa que pase, cuando ellos crescan lo olvidan (por alguna extraña y remota razón XD) en fin los dejo de aburrir para que disfruten el fic n.n

Capitulo 8: La llegada de un nuevo miembro más, La cocina es un nuevo campo de batalla y Lo más malvado viene en paquetes pequeños

Era un nuevo día en la mansión Hiwatari, los pequeños que habían pasado casi toda la noche hasta arduas horas de la madrugada secando la casa, hasta ahora se encontraban durmiendo placidamente, todos en el piso durmiendo bastante juntos, algunos hasta con los trapos en la cara como Frank y Ashley, Da wei se encontraba durmiendo encima de Artur, Leonid bastante distanciado de los demás pero bastante feliz abrazando una esponja como almohada, en cuanto a las chicas estaban igual de cómodas durmiendo una recargada en la otra

-Ay…mi cabeza…me…me duele- Hablo un pequeño pelilavanda que iba despertando poco a poco, el sobre peso que sentía en su pecho y cuerpo le sorprendieron un poco y cuando su vista se alumbro se sorprendió de sobre manera más por que noto que Hiwatari estaba encima suyo, eso hizo que un notorio sonrojo apareciera en sus mejillas

Da wei al sentir el escalofrío que recorrió el cuerpo del ruso menor, se movió un poco pero aún sin despertar, fue entonces que Artur decidió no moverse, ni hacer ningún ruido que lo molestara, si había algo que no quería era molestarlo y es que la imagen y vista que tenía era simplemente bellísima, era tan linda, ahí frente a él estaba el chico que lo hacía sentir de una manera bastante extraña, lo ponía nervioso, lo hacía sonrojarse, cada vez que lo tenía cerca ¿Por qué quería besarlo? Nada de eso él se podía explicar, era apenas un niño, el no entendía esas cosas del amor ni nada por el estilo y preguntarle a su mamá no era una buena idea, ya podía escuchar el largo y fastidioso discurso de su madre y las horribles palabras de su padre, en donde todas terminaban extrañamente con la palabra cama y siempre que preguntaba él por que la cama era tan importante su madre le salía con que aún era muy joven

¡Hasta Leonid sabía más de eso que él! Eso ya era demasiado o al menos para él, pero no debía dejarse llevar por esas cosas, eso era lo de menos, lo que le importara era saber si solo él sentía eso o hasta Da wei lo sentía, eso sería algo que le gustaría, sería agradable, pero…

-Siempre se muestra tan frío y reservado…-Pensó en voz alta el pelilavanda ignorando por completo al bello ruso-chino que dormía en su pecho

Grabe error el que cometió el pequeño ruso, ya que sus palabras hicieron despertar levemente al bicolor, pero no lo suficiente por suerte para él, solo logro que el bicolor abriera un poco los ojos, lo mirara y luego volviera acomodarse en el pecho del pelilavanda

-Eso estuvo cerca-Pensó el pelilavanda, ya que al ver que Da wei despertaba se paralizo de inmediato

En cuanto eso sucedía en la mansión Hiwatari en el aeropuerto de Rusia se podía ver como del avión descendían 2 rubios uno más grande que el otro

-Papá¿Crees que haga muchos amigos aquí?-Pregunto inocentemente el pequeño rubio a su padre

-Claro que si hijo, ya veras que te llevaras de maravilla con los hijos de mis amigos- Le contesto el rubio mayor embozando una calida sonrisa

-Me alegra que mamá ya no este con nosotros, por ella yo no tuve amigos- Comento un moco nostálgico el pequeño

-Descuida mamá no va a volver más, ya no volverá…-Dijo más para él que para su hijo al final Mystel

Mystel cargó a su hijo para evitarle la fatiga de caminar, pues el viaje lo había agotado de sobre manera y se veía que el pequeño se dormiría en cualquier momento y que mejor lugar que en sus brazos, así que con mucho esfuerzo tomo sus maletas, pidió un taxi y se fue de inmediato rumbo a la mansión Hiwatari

Para desgracia de los Hiwatari o al menos para el bicolor mayor el timbre comenzó a sonar insistentemente, sacándolo de sus profundos y dulces sueños o más bien lujuriosos, pues de que Rei se fue no ahí noche que no sueñe con él y en casi todos sus sueños están haciendo el amor, pero ese no era momento para estar pensando en eso, tenía ahora a algún maldito que esta tocando el timbre a tempranas horas del día y si no se apresuraba despertaría a toda su jauría de molestos niños según él, claro que en esa jauría sus hijos quedan descartados

-Juro que si es la molestia rosa no tendré piedad sobre ella-Hablo para si mismo mientras se liberaba de las sabanas e iba con toda la pereza del mundo a atender la puerta

No le importaba si recibía a esa persona solamente en bóxer, al contrario eso le daría una lección a quien sea que tocara, que a estas horas no se visita a alguien, lo que Kai ignoraba es que ese molesto ruido del timbre estaba comenzando a despertar a sus 7 mocosos, entre ellos sus 2 hijos, por suerte se sentían tan cansados por haber limpiado la casa toda la noche que decidieron mejor ignorar el ruido y seguir con su sueño aún y eso les implicaba seguir durmiendo en el suelo

Cuando Kai por fin abrió la puerta se encontró con la persona quememos se esperaba ver o más bien que no quería ver, ahí frente a él estaba esa molesta gata rosa, esa que le a causado tantos problemas desde el día en que la conoció y le causo mucho más problemas cuando se caso con Rei, esa molestia rosa pareciera como si fuera su suegra, pero seguro que hasta su suegra sería mucho más amable o mejor que ella

-¿En que idioma necesitas que te diga que Rei no vuelve sino hasta el viernes?-Preguntaba con notorio cinismo Kai

-En ninguno entendí perfectamente la primera vez, pero yo no me muevo de aquí hasta que hable con él, hasta entonces me quedare aquí y no pienso mover ningún músculo-Decía tercamente la pelirosada

-Esta es mi casa, no puedes venir del otro lado del mundo, viniendo aquí específicamente dándome ordenes como si fueras mi ama o esposa, cosa que afortunadamente no eres gracias a Kami-Expresaba felizmente Kai a lo que provocaba sacar de sus casillas a Mariah

-Mhf-Refunfuño, sintiéndose la ofendida

El silencio se armo en ambos hasta que 5 bestias según Kai entraron como rayos o como alma que lleva el diablo a su mansión, temió por un segundo, esos niños comparados con cualquiera de los otros eran unos verdaderas bestias¡Hasta los demonios de Masefield eran más agradable que esos 5! Y eso ya era demasiado, no le quedaba de otra, Rei le había dicho que ella se tenía que quedar, al menos hasta que volviera, eso significaba 3 días de tortura, 3 arduos días de sufrimiento, y mientras se sentía el más infeliz en todo el universo el teléfono sonó creyendo ciegamente en que era Rei y no fue el único en pensar eso, a la pelirosa la idea también le cruzo por la mente y fue cuando una nueva batalla se formo, ahora era una batalla por quien llegaba a contestar el teléfono primero

-Ni si quiera lo pienses Mariah-Hablo seriamente Kai

-Lo mismo digo- Contesto de igual modo la pelirosa

Y de inmediato Kai salió corriendo en rumbo a la cocina, era el teléfono que más cerca le quedaba y estaba apunto de agarrarlo, cuando la molestia rosa le avienta un huevo al suelo, haciendo que se resbalara y se estrellara contra el referí, claro que la pelirosa río hasta más no poder y ya sintiéndose la ganadora de la guerra fue rumbo al teléfono, que tonta al haberse creído la vencedora, como decía el dicho "Habrá ganado la batalla, pero no la guerra" y Kai dando uso de sus asombrosas habilidades le aventó un plátano que era lo que tenía a mano y así evitar que ella contestara

Fue así como una nueva batalla iniciaba, el campo era la cocina, las municiones los alimentos y los escuchos, hoyas, mesas y sillas, nadie creería que Kai Hiwatari podría comportarse como todo un niño a pesar de su edad y su carácter

En cuando con él rubio de Mystel este ya había llegado a la mansión Hiwatari, lo que le extraño fue haber notado la rejilla y la puerta principal abierta¿Será que algo paso? Y con esa preocupación fue corriendo asía halla, cual fue su sorpresa, la casa parecía bien, hasta más limpia de lo que él recordaba, pero ahora que se encontraba dentro, unos extraños ruidos le llamaron la atención y más por que provenían de la cocina, además de que el teléfono sonaba sin secar y nadie lo contestaba, entonces Mystel se acerco a la cocina y que fue lo que vio a una histérica gata rosa arrojando cosas al colérico Kai Hiwatari, eso era con algo que no quería meterse así que decidió mejor ir a la sala y contestar de una ves el teléfono, ya que creía que era alguien importante y no era para dejarlo esperar

-¿Hola?-

-¿Mystel¿Mystel que haces en mi casa? Y ¿Kai?-Pregunto realmente sorprendido el chino al no esperarse que el fuese quien le contestase

Cuando Mystel estaba apuntote darle una respuesta fue atacado vilmente por una gata rosa y un bicolor furioso, fue una suerte que su lindo hijo fue recostado en él sofá por que si no, hubiera quedado igual que su padre, como una tortilla plana

Ahora volvía la pelea del teléfono entre Kai y Mariah, pero un grito totalmente aterrador que le pondría la piel de gallina a cualquier persona, hizo reaccionar a Kai y Mariah

-¡Los niños!- Y rápidamente los 2 fueron de inmediato arriba, llevándose consigo el teléfono en mano

Quien había gritado fue el pelilavanda pues la aparición de los 5 chinos más odiosos y molestos le había sorprendido aunque más bien era aterrado, y más por las malignas caras que tenían, todas tan sospechosas y picaras, era una suerte que Da wei tuviera el sueño pesado, de ser así su grito desgarrador lo habría despertado, ahora solo miraba las 5 figuras que estaban paradas frente a él, las miraba con horror, con temor, con pánico, quien diría que tan solos 5 pequeños pudieran ser tan malvados

Continuara…