Notas:
Bueno, bueno, bueno… la verdad este capitulo como que va a tratar más de Leonid u.u por que? por el minimo hecho de que a él casi no lo e puesto en la historia! Bueno si lo pongo y todo, pero le quiero hacer su propio capitulo solo a él, pero descuida Shingryu va haber más Artur x Da wei xD
Capitulo 13: Realmente… ¿Lo odio?...
Los brillantes rayos del sol se reflejaban por la enorme ventana. Avisando así que era un nuevo día. Ninguno de los pequeños que se encontraba en la mansión Hiwatari había despertado. Cada uno de ellos estaba en la posición que se encontraban en la sala, Kai había pensando que sería bueno que se quedasen así, para que no sintieran ningún cambio mientras dormía.
Uno de los rayos del sol le dio justamente en los ojos a cierto pelirrojo de mirada azul ártico. No quería despertar. Se sentía endemoniadamente cómodo. Algo le estaba brindando bastante calor, que en vez de serle sofocante, le tranquilizaba.
Entonces cayó en cuenta que ese calor no podía ser normal. Abrió de golpe los ojos y se topo con algo que en definitiva era devastador. Espantoso. Toda una abominación.
-¡¡Ahhhh!!! –Grito sonoramente el ruso, alejándose de la fuente de calor y cayó de la cama –Ay… -Soltó un quejido de dolor.
-¿Estas bien? –Pregunto alguien desde arriba de la cama. Leonid la elevo casi al instante la vista.
-¡¡Tú!! –Exclamo con sumo desprecio e ira, mientras lo señalaba con el dedo.
-Buenos días –Menciono con una dulce sonrisa, acercando su rostro al del mayor.
-Idiota –Coloco su mano frente al menor -¿Qué hacías abrazado de mi Kinomiya? –Pregunto con acidez.
-Sentir tu fuerte pecho brindándome calor y protección –Contesto aún no quitando esa estúpida sonrisa dulce, como la denominaba el pelirrojo. Ante tal comentario se sonrojo y desvió la mirada -¡Ah! Te ves lindo cuando te sonrojas –
-¡No estoy sonrojado! –Decreto volteando a ver de nuevo a la cara al pelinaranja.
-Lo que digas cariño –Comento divertido levantándose de la cama.
-¡No me digas cariño! –Grito enfadado ¿Por qué siempre le encantaba enfadarlo?
El pelinaranja ignoro vil mente al pelirrojo y salió de la habitación. Leonid no pudo enfurecerse todavía más ¿Cómo se atrevía a ignorarlo? Ahora iba a ver quien era Leonid Kuznetzov, no por nada su padre era Bryan. Un Beyluchador altamente temido.
Salió de la habitación ignorando completamente que los demás aún seguían dormidos, bueno a excepción de cierto bicolor de mirada ámbar que esperaba a que el testarudo y molesto de su pelirrojo amigo se largase de una vez. Para su fortuna así fue.
-¡Al fin! –Exclamo en un susurro levantándose y retirando el brazo de Artur que estaba encima de él.
El bicolor enfoco su vista en el angelical rostro de Artur. Se veía tan hermoso durmiendo, en una pose de completa relajación. Lastima que la imagen era arruinada por una espantosa y horripilante mancha negra china llamada Li.
-Muy bien bastardo aléjate de Artur –Susurro para no despertar a su pelilavanda y empujaba malévolamente al pelinegro.
-¡Ay! –Exclamo con sumo dolor y luego enfoco su vista ene. Ojí-dorado –Hiwatari… ¿Qué demonios crees que haces? –Pregunto sumamente enfadado.
-Alejándote de lo que es mío –Contesto en voz baja señalando a Kuznetzov.
-Grr… habrás ganado esta vez Hiwatari, pero esto no se va a quedar así –Dicho estas palabras se levanto del suelo, despertó a sus hermanos que estaban aún felizmente abrazando al ingles-japonés y se retiraron de la habitación.
-Hmf, maldito –Mascullo entre dientes. Ahora acaeciendo el cabello del pelilavanda, este emboza una sonrisa ante la caricia.
Mientras que con los adultos. Kai ya se encontraba listo para irse a su trabajo. Al parecer había sido el único despierto según él ya que no escuchaba ruido alguno en la mansión. Por lo que dedujo que los niños y Mystel continuaban durmiendo. Y es que el rubio mayor no había tenido una grandiosa noche al haber soñado con su ex esposa.
Mystel ahora de hecho se estaba revolcando en su cama, intentando sentirse cómodo en ella o conciliar en sueño perdido. Pero era inútil. Por lo que decidió mejor levantarse, preparar el desayuno y levantar a los niños, ya que sabía de ante mano que Kai se habría marchado a su trabajo por la hora que era.
Se arreglo lo más rápido y fue directamente a la cocina. No era muy bueno en ella, pero al menos podía hacer un desayuno decente y comestible con las frutas, ya que con el resto de la comida crearía cosas de su país natal que seguramente no les gustaría a los niños.
Estados Unidos
Edificio de la PPBA
En el ultra lujoso comedor de la PPBA un chico rubio de orbes azuladas y con graciosas pecas en el resto se encontraba comiendo junto con su esposo el trí-campeón mundial de Beyblade cuando eran jóvenes (N.A: Me dolió escribir eso u.uU)
-Takao… -Le llamaba dulcemente el rubio. Pero el peliazul no lo escucho –Takao no comas así –Ahora su tono era tranquilo. Pero el peliazul seguía comiendo -¡Takao te vas atragantar! –Grito al fin de que lo ignorara. Y entonces el peliazul lo viro a ver.
-Lo siento Maxie, es que me encanta la comida de aquí ¡Es excelente! –Exclamo el peliazul devorando una pieza de pollo.
-Si lo se, a Natsumi también le encanta. Pero ya tenemos que irnos. Debemos empacar para regresar a casa –
-¿Ya tan pronto? Vaya. Está bien vamos. Igual estoy ansioso por ver a Natsumi otra vez –
-Si yo también. Bueno vamos –Y ambos chicos se retiran de la cafetería de la PPBA
En cuanto prepararon sus maletas y todo y llegaron al aeropuerto, les quedaba tan solo 10 minutos de subir su avión. Pero para su desgracia en cuanto legaron a su sala asignada el vuelo ya había despegado.
-Genial… -Susurro con desgano el peliazul.
-Ahora tendremos que esperar hasta el siguiente vuelo –Dijo Max.
-Yo puedo llevarlos chicos –Menciono alguien a sus espaldas a lo que ellos voltearon.
-¡No puede ser! –Exclamaron al unísono.
Mientras que ahora en la fría Rusia. Cierto pelirrojo de orbes azulados se encontraba mirando la televisión. Todavía no sentía ganas de bajar a desayunar y entre menos se volviese a topar con ese pelinaranja del demonio, todo marchaba bien para él.
¿Cómo demonios había terminado abrazado de él? O lo más importante ¿Cómo demonios es que lo permitió y no se dio cuenta de ello? Definitivamente ahí van todas las enseñanzas de su papá. A la basura total.
Ahora tenía estas crisis de cursilería. Pero igual no podía negar que ese pelinaranja era guapo, inclusive sus ojos le parecían atractivos… un minuto ¡¿En que demonios pensaba?! No, no, no. ÉL no estaba hablando positivamente bien de Kinomiya ¿Verdad¿VERDAD?
-Calmate Leonid, estas sonando estupido –Se murmuro para si.
Decidió mejor volver a enfocar su atención a la caja idiotizadota como le llamaba su mamá. Mejor si esa cosa le dejaba idiota, al menos ya no enfocaría su atención al pelinaranja… ¡Demonios! Volvió hacerlo.
-"No pienses en nada. Mantén tu mente en blanco. Blanco. Blanco." –Pensó esta vez cerrando sus ojos con fuerza y apretujando sus puños de igual forma.
Pero muy por el contrario de lo que pensó que so serviría se topo con el recuerdo de cuando lo beso en el supermercado y de lo bien que se había sentido. Abrió de golpe los ojos creando una mueca de total asco. ¿Por qué debías recordar justamente eso ahora?
-Creo que necesito aire fresco –Se levanto del sofá yendo a donde estaba su abrigo e ir al patio de la mansión, tal vez correría con la suerte de morir congelado o algo por el estilo.
Para su desgracia cierto pelinaranja estaba sentado bajo el árbol observando el cielo ¿Acaso el destino le jugaba una cruel broma o qué?
Mystel por su parte ya había finalizado de preparar el desayuno e iba de una vez a levantar a los demás niños. Por lo que subió las escaleras, pero en cuanto llegó el teléfono empezó a sonar.
-¿Bueno? –Contesto esperando a que la otra persona hablara.
-¿Mystel¿Qué haces en la casa de Kai?-Pregunto la otra persona. Quien no se trataba nada más y nada menos que de Takao.
-Me quedo unos días en su casa ¿Quieren dejarle un mensaje? El no se encuentra ahora –
-Eh… si, dile que mañana pasaremos por Natsumi –Menciono el peliazul.
-De acuerdo, yo le diré –Y luego de ello colgó.
El rubio no le daba mucha importancia a ello pero seguramente cuando Kai se entrara saltaría de alegría. Si se iba Natsumi, se iban los otros dos Kinomiyas y así de poco en poco solo quedarían sus dos hijos y el hijo de Mystel. Que parecía ser bastante tranquilo.
Cuando llego al fin a la habitación en donde estaban todos los pequeños notó la ausencia de cinco chicos. No le tomo mucha importancia pues seguramente ya se habían levantado y estarían haciendo algo en cualquier lugar de la mansión. Por lo que fue con los demás para despertarlos. En especial a su hijo que dormía con las chicas.
-Mystel… Mystel hijo desierta –Le movía delicadamente para despertarlo.
El pequeño rubio abrió lentamente sus parpados dejando al descubiertos sus orbes azuladas. Las cuales en cuanto se acostumbraron a la luz lo primero que vieron fueron a su padre sonriente. Este se incorporo de donde estaba y con su manita restregó su ojo.
-¿Papi? –Menciono el pequeño.
-Buenos días –Le saludo tomándolo en sus brazos
-Tengo hambre –Dijo el pequeño sujetándose del cuello de su padre.
-Entonces vayamos a desayunar –Y al tan solo mencionar la palabra la rubia yanqui-japonesa despertó, junto con su amiga rusa y el inglés-japonés.
-¿Alguien dijo desayunar? –Dijo toda animada
-Si, vamos abajo todos –Dijo el mayor saliendo de la habitación junto con todos.
Mientras que en el patio de la mansión ciertos chicos debajo de un árbol "conversaban" o al menos uno de ellos lo estaba intentando.
-¡Ya te dije que no me digas cariño! –Le grito el pelirrojo.
-Y yo ya te dije que dejes de gritarme –Le hablo tranquilamente.
-Eres odioso, desesperante, una molestia, no sabes lo mucho que me desagradas… -Empezó a enumerar las mil cosas que detestaba de su persona.
-Y tu no sabes lo mucho que me gustas, que me encantas, me gusta tu seriedad, tu porte de chico malo… ¿Sabes? Podría continuar con esto todo el día-Seguía con aquel tono tranquilo, ahora se encogía de hombros sonriendo dulcemente.
El pelirrojo volvió a mirarle fulminantemente. Como odiaba esa sonrisa. Le encantaría poder borrársela del rostro de no ser porque es algo en su interior se lo impedía. No sabía que era. Ya ni siquiera estaba seguro de odiarlo tanto como decía.
-"¿Qué diablos pienso¡Claro que lo odio! Es un mal nacido bastardo latoso" –Pensó con cólera.
-Leonid… -Le llamo el pelinaranja. Pero su voz esta vez si sonaba diferente -¿Por qué me odias tanto¿Acaso hice algo para que me odiaras tanto? –Preguntaba. Su mirada ahora era triste. Maldecía el pelirrojo por tener un corazón tan blando.
-Yo odio a todos –Contesto simplemente –Al único que no detesto tanto es a mi hermano y apenas y tolero a Hiwatari –
El pelirrojo ante esa respuesta sonrío. Quizá si se esforzaba un poco más podría llegar a ser algo más para el ruso pelirrojo. Sabía que no sería fácil desde que se enamoro de él. Pero el era Frank Kinomiya Masefield y no se iba a rendir sin dar pelea.
-Vamos adentro ¿No? Comienza hacer frío aquí –Comento el pelinaranja levantándose de su lugar.
-Como sea. Igual ya tengo hambre –Dijo como si nada siguiendo al pelinaranja, bastante cerca de su lado.
Frank giro su cabeza para mirarle y sonrío. El que el pelirrojo estuviese cerca de él, ya estando más tranquilo y en una pose relajada, pues sus brazos estaban en su nuca se lo demostraba, quería decir que ya comenzaba agradarle o eso quería pensar.
Continuara…
Notas finales:
Bueno esta vez si que perdoneme, pero no tengo para contestar sus reviews n.nU se me gota el tiempo ire al grano. Gracias a todas las que dejaron review que son
Isis Tsurumi
Shingryu Inazuma
Rei asakura
Catra Ivanov
Darkqueen
Marpesa fane-li
Mai Maxwell
Igual quiero decir que ¡Este capitulo te lo dedico a ti miwis espos! Espero esto te suba los animos, se que la noticia que nos dio Zusaku-okasa fue debastador u.u Pero… ¡Animo! Que me gusta que este feliz n.n. Jeje igual ya vez pot tanto presionarme ya conseguiste lo que querías xD. Bien eso es todo, espeor les haya gustado el capitulo y no olviden dejar reviews n.n
Atte: Ratekahinashysu-KxR
