Notas:
Lamento la tardanza, fuerzas mayores (enfermedad) me hicieron demorarme, además de otras cosas u.u (emociones) como sea n.n espero les guste el capitulo y… ya les dejo de tanta palabrería n.n
Capitulo 15¡¿Qué?!
-¡Rei¡Rei! –Gritaba desde a lo lejos la pelirosada que iba corriendo abrazar al pelinegro.
Al llegar hizo a un lado al bicolor, abrazando así al ojí-dorado con suma fuerza. El resto de los presentes solamente hicieron su cara a un lado para no vomitar al ver la "tierna" escena.
-Mao… –Hablo quedamente el pelinegro.
-¿Si Rei? –
-Me… asfixias –La china dejo de aprensar al pelinegro con sus brazos alejándose de él. -¿Qué te trae a Rusia? –Pregunto Rei intentando no mirar a su esposo que sabía estaba más que enfadado
-Si Mao ¿Qué haces aquí? –La voz sería de Kai se hizo escuchar mientras pasaba de largo a la pelirosada y se colocaba alado de su kot.
-Ese es un asunto que no es de tu incumbencia Hiwatari –Le dirigió una mirada bastante despectiva al bicolor.
-Hmf –Bufó con enfado desviando el rostro
El resto de los presentes sentía que solo sobraban por lo que todos comenzaron a caminar rumbo a la puerta principal de la mansión. Solo había un problema ¿Cómo entraban si el hombre de la casa estaba muy ocupado peleando con una gata?
-Toca Bryan –Le ordeno su esposo al pelilavanda
-No se te vaya a romper una uña –Dijo burlón tocando la puerta
-Hmf –Giro su cabeza a otro lado intentando no molestarse por el comentario y darle esa satisfacción a su marido
Takao, Max y Zeo solo observaban como los rusos se pelaban. Tocaron 2 veces, 3, pero nadie abría la puerta, hasta que escucharon un quedo "Ya voy" fue que dejaron de tocar la dichosa puerta.
-Oye Bryan… -Llamo el taheño a su esposo dándose cuenta de algo ¿Quién demonios fue aquel que dijo "Ya voy"?
-¿Qué? –Volteo a verle
-¿Quién crees que sea el que hablo detrás de la puerta? –
-No se, quizá alguno de los sirvientes de Hiwatari, yo que se, no vivo aquí –Se encogió de hombros restándole importancia
En ese preciso momento la puerta se abrió dejando ver a un rubio de tez morena y cuencas azuladas.
-Lamento la demora –Se disculpo Mystel haciendo una reverencia
-¡¿Mystel?! –Exclamaron sorprendido Takao y Max.
-¿Takao¿Max¡Que gusto verlos! –Sonrió ampliamente
-Ah con que se trata de ti, la marioneta de Valkov –Hablo Bryan sonriendo cínicamente. Mystel le miro con los ojos entrecerrados.
-Por lo menos yo pude gozar de mejores privilegios que tú –Sonrió ahora él con cinismo. Bryan frunció el ceño listo para golpearlo
-Ni se te ocurra Bryan, yo no pienso pagar cuentas de hospital si lo golpeas –Detuvo el puño del pelilavanda el taheño antes de que las cosas se pusieran rudas.
Bryan solo bufó con disgusto cruzándose de brazos después, su esposo solamente sonrío como si nada hubiese pasado. Takao y Max reían nerviosamente y aquel peliverde que era extraño para el egipcio miraba todo confundido.
-¡Oh es cierto! Zeo tu no conoces a Mystel ¿Verdad? –Hablo Takao de repente
-¿Mystel? –Repitió el nombre el peliverde, dirigiéndole una mirada al rubio el cual le sonrío y este desvió la mirada apenado –Es la primera vez que lo veo –
-Mystel te presento a Zeo Zagart, es un buen amigo nuestro, espero se lleven bien –Empujo sutilmente al peliverde con el rubio.
-Ah… Hola –Saludo nerviosamente el peliverde
-Hola –Sonrío de medio lado el rubio
-Si, si, lamento arruinarles este bello momento pero… ¿Podemos entrar a la casa? Cambiar de clima tan radicalmente me ha dado frío –Hablo repentinamente el pelirrojo colocándose en medio de los recién conocidos
Ambos chicos se hicieron a un lado rápidamente, desbloqueando la puerta y en ese mismo instante todos entraron después de que los rusos lo hicieran. Una vez adentro escucharon un estruendoso ruido que provenía de arriba.
-¡Los niños! –Exclamo de repente el rubio, corriendo en ese mismo instante por las escaleras siendo seguido por todos.
En cuando llegaron lo primero que vieron fue a un pequeño rubio llorando, siendo consolado por una rubia y otros niños atrás de ellos viendo desafiantes a los culpables de todo esto.
-¿Qué sucede aquí? –Pregunto seriamente Mystel
-¡Ellos lastimaron a Mys-chan! –Hablo de inmediato la rubia americana señalando a los 5 chinos con el dedo índice.
-¡No es cierto! –Dijo uno de los chinos
-El solito se cayo –
-¡Mentira! Ustedes lo empujaron –Hablo Ashley ahora
En ese mismo instante los niños comenzaron a gritarse mutuamente, Mystel intentaba inútilmente de evitar que entre todos se armara más que una disputa. Ya estaban casi al borde de darse a golpes.
Mientras el pequeño Mystel seguía llorando, realmente le había dolido su caiga, en especial porque se había lastimado no tan grave la rodilla, pero no dejaba de arderle. El peliverde notó que la rubia no lograba calmar al pequeño rubio, entonces se acerco a él, poniéndose en cuclillas para verle. Los demás presentes solo miraban lo que hacía el peliverde.
-¿Te duele? –Señala su rodilla, el pequeño asintió, apaciguando un poco su llanto –Sana, sana colita de rana si no sanas hoy, sanaras mañana –Canturreo Zeo, logrando así que el pequeño sonriese –Je… te ves lindo cuando sonríes, no dejes de hacerlo –Le regalo una sonrisa –Cuídalo bien pequeña –Dirigiéndose a la rubia al lado del pequeño, quien le veía sorprendida
Después de eso se levanto volviendo con los demás. Mystel quien había presenciado todo aquello se quedo inmóvil y más que nada sorprendido. Natsumi por otra parte al ver que ahora el pequeño egipcio ya estaba más calmado tuvo una buena idea.
-Oye Mys… ¿Te gustaría comer un helado? –El pequeño movió la cabeza afirmativamente -¡Perfecto! Ven vamos a la cocina –Se levanta, ayudando al pequeño a hacerlo igual tomándolo de la mano.
La americana rubia lo llevaba hasta la puerta topándose con unas personas que se notaba eran mayor que ella.
-¿A dónde vas Natsu? –Le pregunto Takao completamente divertido de que su hija no se diese cuenta de su presencia antes
-¡O-Otou-san! –Exclamo completamente sorprendida y feliz. Soltó la mano del pequeño egipcio para rodear con sus brazos a su padre que se había agachado para verla
-Te extrañe mucho Natsu –
-¡Yo también Otou-san! –
-¿Qué¿No hay abrazo para tu mamá? –Dijo divertido Max por haberse tenido que referir a si mismo así.
-¡Okasa! –Se alejo de los brazos de su padre para ir a los de su madre.
-Natsumi –La estrecho entre sus brazos. Cuanto la había extrañado
-Otou-san, Okasa, les quiero presentar a alguien –Se separa de su madre y vuelve con el egipcio, tomándolo de la mano para acercarlo con sus padres–El es Mystel, es mi nuevo amigo ¿No Mys? –Le pregunto eufóricamente
-Hai… -Contesto tímidamente
-¡Wuaw! Sabes Japonés jaja que bien muchacho –Takao fue el primero en hablar revolviendo los cabellos del pequeño –Así que es tu amigo ¿Eh Natsu? –La pequeña asintió -¿Y pensaban ir ha algún lado? –
-¡Hai! Le invite de helado ¿Nos acompañaran? –
-¡Claro! Yo helado no me pierdo –
-¿Tu que dices Okasa¿Vienes? –
-¡Obvio Natusmi! Si no quien va a detener a tu papá de que se termine todo el helado –Bromeo el americano, recibiendo una mirada asesinadota por parte de su esposo
-Maxie… enfrente del pequeño no –Dijo entre dientes, Max solo amplió más su sonrisa
-¡Vamos Natsumi, parece que Otou-san se enfado! –Dijo divertido comenzando a ir a la cocina, junto con la pequeña y el pequeño rubio, mientras que Takao solo contenía su enfado y luego los acompañaba
-¡Esperen me! –
Mystel después de salir de su pequeño trance, logro finalmente calmar a los niños. Al parecer todavía seguían jugando "Declaro la guerra" y que los chinos quería unírseles, pero según Leonid ellos eran unos tramposos por los que no los dejaron jugar y fue cuando empezó todo y empujaron "sin querer" a su hijo.
-Fuese o no apropósito Li, debes disculparte con Mystel –Le ordeno el rubio al pequeño pelirosado
-Como usted diga –Dijo casi a regañadientes
-Espero lo hagas –Hablo Ashley, recibiendo una mirada enfadado por el chino, el pelinaranja le resto importancia
-De acuerdo, ahora quiero que vuelvan a jugar en silencio y con calma, si se vuelven a pelear los castigare como la vez pasada –Los pequeños sintieron escalofríos de solo recordar el castigo
-Parece que los tienes bien dominados wuero –Hablo el pelirrojo
-Si, pero a mis hijos nadie les ordena, mucho menos una marioneta de Valkov –Dijo Bryan con el ceño fruncido
-Ex-marioneta –Recalco Mystel –Pues mira que tus hijos son los primero en obedecerme –Sonríe con satisfacción
-Grr –Gruñe preparando su puño de nuevo para golpearle, pero Yuriy lo detiene
-Cuentas de hospital –Le murmuro al oído
-Hmf –Se cruzo de brazos, cerrando los ojos, aún con el ceño fruncido
Había bastante frío afuera, demasiado para su gusto. Sabía que era normal que sintiese más frío del que normalmente sentía. No todos los días vas a un estado bastante calido y húmedo para ir a un país donde la mayor parte del año esta nevando.
Kai notaba el intenso frío que sentía su neko. Pero no podían moverse de ahí porque la pelirosada, ahora, no para de hablar, quejándose de mil y un cientos de cosas y a pesar de que Rei le menciono que era mejor entrar a la casa, ella decidió seguir ahí afuera. Todavía que igual Lee había insistido con la idea de Rei.
Al parecer Mao quería ver a Rei solo para que este le dijese en que parte de China había comprado el tapete que estaba en su antigua casa. El pelinegro casi al escuchar eso se caían a la fría nieve, de no ser porque Kai lo sujeto.
-¡Mao! Podías preguntarme eso por teléfono, no tenías que venir hasta acá –Casi le gritaba por lo tonto que eso sonaba
-¡Lo se! Lee también me lo dijo, pero igual quería venir a visitarte –Sonrío dulcemente. Kai sentía que vomitaba
-Si que bueno, ahora que sabes donde comprar ese dichoso tapete ¿Puedes irte? Quiero tener paz en mi casa antes de morir –Hablo Kai coléricamente. No soportaba que pisase SU suelo, aunque fuese el del patio, un segundo más.
-¡Ay! Si que eres amargado, en serio Rei no se como… -Y de nueva cuenta la pelirosada iba a empezar hablar sin callar, de no ser porque Lee la interrumpió
-Vamos Mao, sabes igual que no podemos quedarnos mucho tiempo aquí, dale vamos por los niños y volvamos a casa –
-¡Hmj! Como sea –Se da la vuelta yendo en dirección a dentro de la casa
Rei miraba como su amiga y amigo iban a entrar a la casa con una gotita de sudor en la nuca. A veces la pelirosada podía ser tan ocurrente y actuaba sin siquiera pensar bien las cosas. Por su parte Kai miraba a la gata rosada con profundo odio ¿Por qué tardaba tanto en irse¡Ya la quería fuera¡A ella y a todas sus crías! Al menos agradecía de cierta forma que Lee fuese un poco más sensato, si no… posiblemente hubiera enloquecido y sería uno de los de la calaña de Brooklyn.
-No sigas con esa cara –Le hablo Rei sacándolo de sus pensamientos –Yo se que no la toleras, yo apenas y lo logro ahora, pero no me gusta verte con esa cara apenas llegando de nuevo a mi hogar –
-Ya se… pero no puedo evitarlo y lo sabes –Se encogió de hombros intentando excusarse
-Lo se –Le sonríe dulcemente –Y… ¿Nos vamos a quedar aquí afuera? Ya comienzo a tener frío –Se acerca al bicolor para abrazarlo y acurrucarse en su pecho.
-Entonces yo te doy calor –Lo rodea con sus fuertes brazos –Espera solo un momento más y entramos –Rei solo asintió con la cabeza
Dentro de la mansión Mao y lee ya habían entrado y se dedicaron a buscar a sus pequeños. Los demás niños de estar en el piso superior decidieron bajar y ver que hacían en la sala, lo único que se les ocurrió fue mirar la televisión, ya no tenían tantas ganas de jugar.
-¿Por qué vemos esto? –Pregunto Leonid quien veía con cara de fastidio la televisión
-Era esto o ver esas novelas latinas todas sin sentido –Contesto Ashley quien no estaba igual muy contento con lo que veían
-A mi me gusta, tiene buena trama –Sonreía feliz, su hermano le vio con rareza
-Claro, tú todo lo extraño y retorcido crees que es bueno –Dijo Leonid, Frank solo giro su cabeza para mirarle y sonreírme, lo que hizo que el ruso pelirrojo frunciese en ceño
-Shhh no me dejan escuchar –Les dijo la pelinegra que veía atentamente la pantalla, el resto guardo silencio poniendo atención igual sin saber que más hacer
Da wei por su parte no ponía en lo más mínimo atención a lo que sucedía a su alrededor, estaba demasiado ocupado viendo una linda e interesante forma de divertirse con Artur, quien veía igual que los demás, la televisión con atención.
-Artur… -Susurro el nombre del pelilavanda en su oído mientras se le apegaba, el pequeño Kuznetzov sintió escalofríos recorrerle el cuerpo
-D-Da wei… -Un ligero sonrojo apareció en sus mejillas -¿Q-Que haces? –
-Distraerme de esa estúpida película ¿Qué más? –Seguía murmurando en el oído del menor, pasando una mano suya por el otro lado del pelilavanda para juntarla con la de él.
En tanto los adultos, Mystel y Zeo ya se encontraban en la cocina junto con Takao y Max, y los niños, después de todo el pequeño Mystel todavía seguía alterado un poco emocionalmente. Por parte de los rusos ellos ya se encontraban bajando las escaleras, no querían estar en la misma zona que los chinos.
Mao tomo a sus retoños y al igual que los rusos bajo las escaleras, los paso de largo y salió casi de inmediato de la mansión.
-¡Rei! –Grito desde lejos la pelirosada llamando la atención del pelinegro quien tuvo que separarse del bicolor –Ya nos vamos –Dijo en cuanto llego
-¿En serio? Que lastima–Hablo Kai con sumo sarcasmo-Solo espero no vuelvas –Mascullo entre dientes siendo solo escuchado por Rei quien le dio un codazo en las costillas
-Les deseo buen viaje –Sonrió amablemente Rei despidiéndose
-Hasta luego, chicos despídanse del tío Rei –
-Adiós –Dijeron los pequeños al mismo tiempo
-¡Mamá! No quiero irme ¡Quiero quedarme! –Suplicaba el pequeño Li que estaba siendo arrastrado por su madre
-Te he dicho millones de veces que ningún hijo mío seguirá en esa casa –
Y así los chinos tomaron un taxi para regresar a su hogar. Rei se despedía de sus amigos con un ademán en la mano, cuando el taxi desapareció de su campo visual, dirigió su vista a Kai.
-Bien… ¿Ahora ya podemos entrar? –
-Claro, quien sabe que estarán haciendo todos esos haya adentro –
-Mmm… Probablemente Takao acabándose lo que había en la cocina, Max deteniéndolo, los niños ocupados haciendo sus cosas, Bryan y Yuriy ya sabes –Una gotita de sudor descendió de su frente –Y Mystel y Zeo no estoy seguro que hagan… -Comenzó a caminar rumbo a la entrada
-Se nota que los conoces bien –Ya llegando al fin a la entrada de la mansión abrieron la puerta. En cuando entraron a la casa se toparon con los rusos.
-¿A dónde iban ustedes? –Pregunto Kai quien los veía sospechosamente
-A la sala, íbamos a ver si ahí estaban nuestros hijos –Contesto Yuriy, ignorando olímpicamente la mirada
-Más fácil donde haya destrozos en la casa, quiere decir que sus monstruos andan cerca –Ante ese comentario recibió otro codazo en las costillas y una mirada asesina pro parte de Kuznetzov
-Cierra la boca Hiwatari, que tus mocosos dudo mucho que sean menos destructivos que los nuestros –Dijo Bryan. Kai solamente sonrió con sorna
-Entonces veamos que hacen ¿Te parece? –Comenzó a caminar rumbo a la sala siendo seguido por el pelilavanda
-Tenían que ser –Dijeron al unísono Rei y Yuriy
Hubo un largo silencio y sin que nadie se percatara un estruendoso grito se oyó por toda la mansión. Inmediatamente Yuriy y Rei fueron a la sala para ver que pasaban y vieron a un Bryan y Kai desmayado, mientras que los niños los veían extrañados, en especial Da wei y Artur que estaban tomados de las manos.
-¿Qué paso aquí? –Pregunto Rei
-¡Ahh! Unión familiar –Dijo todo feliz Ivanov
Continuara…
Notas finales:
Si, si, lo se me demore mucho u.u… am… espero les haya gustado el capitulo aunque me quedo medio raro, también en vista de que he notado que las reglas de prohíben contestar reviews ps… esta vez no hay contestación, por lo que veré si para el próximo cap les mando mejor un mensaje n.n, es todo.
Atte: Ratekahinashysu-KxR
