2º CAPITULO: ¿HINATA EMBARAZADA?
Amelia se encontraba preparando la cena. No paraba de mirar la hora del reloj que tenía colgado en la pared del pasillo, y que podía ver desde la posición en la que estaba cocinando.
- ¿Dónde se habrá metido? – Pensó Amelia para si misma.
De pronto oyó como la puerta corrediza de la entrada se abría y salió corriendo hacía allí.
- ¿Se puede saber donde esta…?
Amelia se cayó cuando vio que al lado de Shiro estaba Hinata.
- Hola Amelia, siento llegar tarde.
Amelia no dijo nada, solo miraba a Hinata quien tenía la cabeza agachada.
- Hinata se va a quedar por un tiempo aquí. ¿No te importa verdad?
- No claro que no. Ella siempre es bien recibida aquí.
- Gracias por acogerme – dijo cordialmente Hinata haciendo una reverencia.
- Venga Hinata, no tienes que ser tan modesta. Ya sabes que siempre que quieras puedes quedarte. Te llevaré a tu habitación.
Amelia se marchó con Hinata y Shiro se fue directo a la cocina y se sentó en la mesa. Amelia apareció al poco por la puerta.
- Ahora vendrá. Supongo que ella no ha cenado, ¿verdad? – Dijo Amelia.
- Ponle un plato por si acaso.
- Está bien. ¿Pero que ha pasado?
- Luego te lo contaré, ¿vale?
Hinata apareció al poco en la habitación. Cuando se sentó en la mesa, Amelia pudo notar como su mirada era tristeza. La cena transcurrió en silencio y Hinata apenas probó bocado.
- ¿Qué ocurre Hinata? ¿No te gusta? – Preguntó Amelia.
- No… no es eso… es que no tengo hambre…
- Si quieres otra cosa solo dilo.
- No… solamente es que no tengo hambre…
Al terminar de cenar, Hinata ayudo a Amelia a recoger los platos, aunque no dijo gran cosa. Cuando termino de fregar los platos, Amelia siguió a Hinata un momento con la mirada y sus pasos mostraban que estaba más decaída de lo que ella pensaba. La siguió hasta el pasillo y la hablo.
- Oye Hinata, ¿qué te parecería jugar un rato con Maria?
- ¿Jugar con… Maria?
Amelia la llevo hasta una habitación que estaba muy decorada con objetos infantiles. En el suelo había una niña pequeña golpeando una pelota contra el suelo.
- Uau…. – fue lo único que pudo decir Hinata - . Como ha crecido desde la última vez que la vi.
- ¿Verdad que sí? ¿Me harías el favor de estarte un rato con ella y acostarla tú?
- ¿Eh? ¿Yo?
- Si. Estoy seguro que así se te levantara el ánimo.
Hinata solo giró la cara y sonrió a Amelia quien le devolvió la sonrisa y se marchó de la habitación dejando a Hinata con Maria. Cuando Amelia pasó por la cocina, vio a Shiro sentado en la mesa y tomándose un baso de té. Entró en la cocina y se sentó a su lado.
- Bueno… ¿me vas a explicar que pasa?
Shiro le explico todo lo que había ocurrido a Amelia. Amelia solo asentía sorprendida ante la historia de cómo el clan Hyuga deseaba hacer desaparecer a Naruto de los recuerdos de Hinata.
- Así que eso ha pasado….
- Hinata está muy deprimida por todo esto – dijo Shiro dándole otro sorbo al vaso con té.
- ¿Y qué vas ha hacer?
- Pues todo lo que pueda, pero no pienso dejar que le borren la memoria así como así.
- Sabes en el lío que te vas a meter, ¿verdad Shiro?
Shiro no dijo nada.
- Vas a enfrentarte a todo el clan Hyuga y eso no es nada bueno, si consiguen el apoyo de Tsunade no podrás hacer nada.
- Eso no es del todo cierto – dijo Shiro levantándose de la mesa.
- ¿Cómo dices? – Preguntó Amelia extrañada.
- Aunque Tsunade quiera hacer algo no puede porque el cuarto fue quien me nombró el protector de Hinata y eso me da a mí también poder de decisión incluso dentro de los Hyuga como cuidador suyo que soy. Si quieren borrarle a Hinata la memoria tendrán que matarme primero.
- Sabes que serán capaces de hacerlo.
- Lo sé, pero hasta que Naruto vuelva y el haga algo es lo único que puedo hacer.
Hubo un silencio que fue roto cuando Hinata entró en la habitación.
- Maria ya se ha dormido.
- Vaya, si que ha sido rápida. Por lo general tarda mucho en dormirse – dijo Shiro con una sonrisa.
- Eso significa que debes ser una buena madre – bromeo Amelia y Hinata se sonrojo.
- Q... que va….
El grupo se quedó hablando un rato en la cocina un rato. Hinata parecía cada vez más animada, al menos ya habían conseguido que sonriera.
- Bueno Hinata, creo que ya es hora que te vayas a dormir – dijo Shiro.
- Si… estoy un poco cansada…
Hinata se levantó de la mesa pero de pronto cayó al suelo de rodillas. Amelia se puso enseguida a su lado para ver si se había hecho algo.
- ¿Estas bien Hinata? ¿Qué te ha pasado? – Preguntó Amelia con voz preocupante.
- M… me siento mareada… y tengo… ganas de vomitar…
- Venga ven, vamos al baño.
Amelia apoyó a Hinata sobre ella y se la llevo hasta el baño. Shiro se la quedo mirando un momento. Cuando oyó el sonido de la cadena, fue hacía allí. Hinata estaba apoyada en la pared y Amelia la miraba de brazos cruzados.
- ¿Estas mejor? – Preguntó Shiro mirando a Hinata.
- Me encuentro… aún un poco mareada…
Shiro y Amelia se miraron un momento y asintieron los dos a la vez.
- Venga, te acompañare a tu cuarto – dijo Amelia y cargo con Hinata hasta su habitación.
Shiro esperó abajo en las escaleras, apoyado en la pared y cruzado de brazos. Al poco bajo Amelia.
- Ya se ha dormido, no ha tardado mucho.
Shiro no hizo mucho casó y solo la miró con una mirada seria.
- ¿Le ocurre lo que pienso?
- Todo cabe a pensar que así parece. Tiene dos de los síntomas: mareo y vómito.
- De todas formas no podemos asegurarlo solo por eso.
- Ya lo sé Shiro, pero la verdad seria una pena. Es aún demasiado joven.
- Bueno de todas formas compruébalo de manera rápida ahora que esta dormida.
- Está bien… espera un segundo.
Amelia volvió a subir y a los dos minutos regresó y solo asintió.
- Creo que es lo que pensamos. Aunque me gustaría que mañana le echará un vistazo Shizune.
- Está bien mañana la llevaremos al hospital – dijo Shiro mientras caminaba en dirección hacía la salida de su casa.
- ¿A dónde vas?
- Voy a traerle a Hinata algunas de sus cosas.
- ¿Tú crees que serás bien recibido en la casa de los Hyuga?
- ¿Quién te ha dicho que vaya a entrar llamando a la puerta? – Bromeó Shiro sonriendo.
- Ten cuidado, ¿vale?
- No te preocupes.
Shiro beso los labios de Amelia y se marchó a toda prisa hacía casa de los Hyuga.
Hiashi Hyuga se encontraba en el patio de la casa principal de los Hyuga. Recordaba en sus pensamientos la imagen sucedida en ese mismo patio unas horas antes, el intentando golpear a Hinata, la incursión de Shiro, Hinata llorando, etc. Le dolía en el alma haber intentado golpear a Hinata de aquella manera por primera vez en su vida. Era la primera vez que había actuado como un padre de verdad y solo era para castigar a su hija.
Hiashi estaba muy pensativo pero a pesar de eso oyó lo pasos que había por los pasillos de la casa principal de los Hyuga. Era imposible que a esas horas de la noche hubiera alguien del servicio haciendo algo en la casa, por lo que solo podría tratarse de un intruso.
- ¡Byakugan!
Con el Byakugan, Hiashi rastreó toda la casa y en muy poco tiempo, solo fue cuestión de unos segundos, dio con el intruso. El intruso llevaba una bolsa en su mano y estaba escondido tras uno de los pilares en la zona del patio.
- ¡Sal se que estás ahí Shiro!
Shiro se llevó un fuerte susto cuando Hiashi le nombro, aunque no le extrañaba. A esas horas nadie del servicio estaba en la casa principal y con el Byakugan Hiashi podría encontrarlo en menos de un segundo. Shiro salió de detrás del pilar cargando con una bolsa, cogida de su mano derecha.
- ¿Ahora eres un vulgar ladrón Shiro? – Preguntó Hiashi sin girarse.
- Solo he venido a por las cosas de Hinata, nada más.
- Así que se va a quedar en tú casa…
- Hasta que el consejo del clan Hyuga cambie de opinión.
- Sabes que eso es imposible.
- Tú eres el jefe del clan, si negocio contigo es posible.
- No hay nada que negociar – y tras decir esto, Hiashi comenzó a caminar directo hacía su habitación.
De pronto, algo pasó al lado de Hiashi y le hizo un pequeño corte en la mejilla izquierda. Cuando Hiashi bajo la vista para ver que era lo que le había cortado, se dio cuenta de que había sido un shuriken. Gracias al byakugan, vio como Shiro solo se encontraba a unos seis pasos de el.
- ¿Esto que significa Shiro?
- No voy a marcharme de aquí hasta haberte convencido Hiashi y si es a la fuerza como debo hacerlo, lo haré.
- Sabes que atacar al jefe del clan Hyuga te traerá problemas, ¿verdad?
- No me importa para nada lo que me pueda pasar. Te he dicho que no me iré de aquí sin convencerte y es lo que pienso hacer.
- ¿Y cómo planeas convencerme? – Preguntó Hiashi sin girarse y cerrando los ojos.
Shiro se quedó pensativo un momento y luego respondió.
- Un combate. Si gano yo, renunciaras a borrarle la memoria a Hinata y si pierda te la devolveré.
- Así que si pierdes Hinata vuelve…
- Así es. El primero que caiga al suelo pierde.
Hubo un pequeño silencio y el viento comenzó a soplar un poco más fuerte. Finalmente Hiashi se giró y miro a Shiro fijamente tras abrir los ojos.
- Pues luchemos como tú quieres.
- ¡Eso es lo que quería oír!
Shiro dejo caer la bolsa al suelo y se lanzó contra Hiashi quien ya había soltado el bastón y colocado en posición. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Shiro intentó golpear a Hiashi con patadas y puñetazos, pero Hiashi los paraba rápidamente con movimientos suaves y posteriormente golpeaba a Shiro con sus dedos en varios de sus puntos de chackra.
Shiro se alejó, dando un salto hacía atrás, de Hiashi cuando vio que su táctica no daba ningún buen resultado.
- Es mejor de lo que me esperaba… - pensó Shiro para si mismo.
Shiro volvió a la carga pero está vez realizo tres copias de si mismo que atacaron a Hiashi a la vez.
- No está mal Shiro, pero poco efectivo. ¡Byakugan! – Hiashi se puso en posición para desarrollar su golpe - ¡Hakke kû shô! ¡64 golpes!
Hiashi pudo ver todos los puntos de los clones y del propio Shiro y comenzó a golpear. Los clones de Shiro desaparecieron rápidamente, pero Shiro sufrió todos los golpes en sus puntos de chackra. Cuando Hiashi termino, Shiro acabo en el suelo arrodillado, sin apenas poder respirar.
- Esto se acabo Shiro, gano yo – dijo Hiashi con un tono serio y mirándolo con una mirada penetrante.
Al oír las palabras de Hiashi, Shiro solo sonrió lo que sorprendió a Hiashi.
- ¿Por qué sonríes? – Preguntó Hiashi sorprendido.
- Este combate… ¡no acabará hasta que yo lo diga!
Para sorpresa de Hiashi, Shiro dio un pequeño salto en el aire y se preparaba para golpearle.
- ¡Konoha senpû!
La patada de Shiro alcanzó de llenó a Hiashi y gracias a la corriente que creo gracias a esta, Hiashi salio volando por los aires. Shiro dio un salto y se coloco a espaldas de Hiashi.
- No pienso rendirme tan fácilmente Hiashi, quiero que lo tengas claro – le dijo Shiro a Hiashi mientras los agarraba con sus dos manos y ambos comenzaban a caer hacía el suelo. Shiro comenzó a girar sobre si mismo creando un pequeño tornado - ¡Omote Renge!
El golpe fue tal que hizo temblar toda la casa principal de los Hyuga. De entre el polvo, Shiro saltó hacía el cielo y comenzó a formar sellos con su mano. El chackra de Shiro se comenzó a concentrar en su brazo derecho, con el cual apuntaba al lugar donde había hecho chocar a Hiashi.
- ¡Honou No Ya!
La flecha de fuego, creada con el chackra de Shiro, se estrelló justo en el lugar donde estaba levantado el polvo y todo el patio comenzó a arder en llamas, unas llamas que en pocos segundos se apagaron. Shiro aterrizó bien, pero en seguida tuvo que arrodillarse. No pensaba que el golpe de Hiashi le hubiese podido afectar tanto. De pronto Shiro oyó un estruendo y cuando dirigió su mirada al lugar vio como Hiashi aparecía de entre el humo que se iba con el viento. Para su sorpresa solo tenía algunos rasguños.
- Vaya… te las has apañado bien Hiashi – dijo Shiro sonriendo.
- Ya sabes que poseo la mejor defensa de toda la familia Hyuga, solo he tenido que activarla. Deberías rendirte, mírate bien. No te queda mucho chackra y apenas te puedes poner de pie.
- Tú no te preocupes por mi… ¡si no que preocúpate por ti mismo!
Shiro creo un clon que se lanzó contra Hiashi, quien con un solo golpe lo hizo desaparecer, pero cuando fue a mirar a Shiro, este ya no estaba. Lo busco con su byakugan pero no lo encontraba en ningún lado. De pronto Hiashi notó como la tierra temblaba a sus pies y de repente, Shiro apareció de debajo de la tierra y le encajo una patada ascendente que hizo que Hiashi se elevara.
Shiro saltó y en pocos segundos se coloco a la altura de Hiashi. Hiashi no se podía mover pues la patada de Shiro le había hecho más daño de lo que pensaba. Cuando estuvieron a la misma altura, Shiro giro sobre si mismo y realizo un puñetazo giratorio en el estómago de Hiashi, tras dar un giro de 360º, luego sujeto el cuello de Hiashi con una mano y con toda la fuera que pudo lo lanzó contra el suelo.
Hiashi chocó bruscamente contra el suelo, levantando una gran nube de polvo, le dolía el puñetazo que le había dado Shiro en el estómago. Abrió un ojo soportando el dolor y pudo ver como Shiro bajaba al suelo hacía el pero lo hacía girando sobre si mismo a una gran velocidad, que más bien le parecía un pequeño tornado. Por fin Shiro llegó al suelo y Hiashi se preparó para soportar lo que fuera pero no se esperaba tal golpe.
Shiro giró más rápido sobre si mismo cuando noto que estaba más cerca del suelo y se preparó para realizar su golpe. Cuando estuvo a pocos centímetros de Hiashi, dejo de girar y golpeó con una tuertísima patada el estómago de Hiashi, quién se hundió en el suelo, creando un gran estruendo por la potencia del golpe.
- ¡Ryu Rendan!
Tras la patada, Shiro se alejó del lugar de un saltó y al aterrizar de pie se volvió a arrodillar. Estaba muy cansando y en ese golpe había concentrado todo el chackra que le quedaba en la patada. Observo como Hiashi surgía de pronto del hueco que había hecho su golpe en el suelo, apoyando su mano en su estómago y caminando dificultosamente.
A Hiashi le costaba mucho caminar. La patada de Shiro había sido muy certera sin contar con el puñetazo y el golpe contra el suelo. Gracias a su byakugan, pudo ver que el chackra de Shiro era tan bajo que dudaba mucho que pudiera realizar ni un solo golpe. A pesar de su estado, Hiashi sabía que podía golpearlo de nuevo y así ganar la pelea.
- Este juego… acaba aquí Shiro… - dijo Hiashi dificultosamente quitándose la mano del pecho y usando su otra mano para quitarse la sangre que le caía del labio.
Shiro no dijo nada, estaba bastante cansando y sabía que Hiashi pretendía derrotarlo de un solo golpe. No le quedaba más remedio que exceder su límite e intentar usar una técnica de ninjutsu, si es que aún le quedaba algo de chackra. Shiro contemplo como Hiashi se concentraba unos escasos segundos y luego se abalanzó sobre el corriendo todo lo deprisa que podía. Lo más aprisa que pudo, Shiro comenzó a elaborar sellos con sus manos. Noto con alegría como aún le quedaba un poco de chackra y deseo que fuera suficiente. Comenzó a concentrar el chackra en su puño y se lanzó contra Hiashi todo lo deprisa que pudo.
Fue una situación que parecía que se moviera a cámara lenta para ambos. Los segundos les parecían minutos pero por fin ambos se encontraron y realizaron sus golpes al mismo tiempo.
- ¡Jüken!
- ¡Honou no ryu ken!
Hiashi golpeo con la palma de su mano, con toda la fuerza que pudo, el pecho de Shiro y por otro lado, Shiro golpeo con su puño cargado de chackra el estómago de Hiashi todo lo fuerte que puedo. Ambos luchadores salieron disparados, cada uno a un lado del patio, chocando contra las paredes de la casa principal.
Tras varios minutos, ambos luchadores se consiguieron poner en pie y avanzar unos pasos hasta poder mirarse desde lejos el uno al otro. Ya estaba amaneciendo, y los primeros rayos de sol iluminaban el patio, un lugar que había presencia una larga batalla.
- Me parece… que esto es un empate… - dijo Shiro.
- Eso parece… no gano ni yo ni tu…
- Aún así… Hinata se quedará conmigo…
- El clan Hyuga no te lo permitirá Shiro… te estas jugando mucho enfrentándote a uno de los clanes más poderosos de Konoha.
Shiro guardó silencio unos segundos y luego se giro, dando la espalda a Hiashi.
- Dime... ¿de verdad no te importa que a tú hija le borren la memoria y pierda toda la felicidad que ha conseguido? – Preguntó Shiro en un tono serio.
- Es una decisión del consejo… no puedo hacer nada… - respondió Hiashi con voz apagada, como si quisiera evadir la pregunta.
- El consejo… no tiene porque decidir la felicidad de Hinata para nadie… y lo sabes…
- Hinata es una Hyuga… y como tal debe casarse con un Hyuga, lo sabes bien Shiro.
Shiro comenzó a caminar para irse, pero a los cuatro pasos se detuvo para coger la mochila donde llevaba las cosas que había cogido para Hinata. Iba a seguir caminado pero pensó que no debería hacerlo si no intentar una última cosa para hacer razonar a Hiashi.
- Dime Hiashi, en el caso de que le borres la memoria como se lo explicarías.
- ¿Explicar el qué? – Preguntó Hiashi sorprendido por la pregunta de Shiro.
Shiro se giró y Hiashi pudo ver como en su cara mostraba alguna cicatriz y como por su labio salía un pequeño hilillo de sangre.
- Que esta embarazada.
Tras decir eso, con una sonrisa dibujada en su rostro herido, pero, con una voz seria y firme, Shiro se marchó del lugar, dejando solo a Hiashi.
Hiashi se quedó de piedra al oír las últimas palabras de Shiro. Hinata estaba embarazada, no se lo podía creer. No sabía que hacer, no sabía que pensar ni como reaccionar, ¿debía estar feliz o triste? Lo único que se le ocurrió hacer fue mirar hacía el cielo y ver el amanecer.
