4º CAPÍTULO: EL ACUERDO
Varios días llevaba el consejo del clan Hyuga reuniéndose para solucionar el problema que tenían. Unos apoyaban que Hinata estaba bien en casa de Shiro y que podían aceptar el matrimonio entre Hinata y Naruto, otros, sin embargo, estaban totalmente en contra de esta unión.
- ¡No podemos permitirlo! – Dijo uno de los consejeros - . ¡Nuestro clan tiene unas normas que nosotros debemos respetar y ese Shiro quiere que esas normas se rompan!
- Toshiro, tú estás furioso porque el otro día Shiro te dejo en ridículo, por eso no paras de oponerte – dijo otro de los consejeros que sin embargo era mucho más joven que los demás.
- ¡Cállate! ¡Tú eres el más joven de nosotros y no eres nadie para cuestionar lo que digo! ¡El clan Hyuga tiene unas reglas que fueron impuestas por los fundadores del clan y Hinata las conocía bien! ¡No puede negarse a aceptarlas y menos aún siendo la heredera de los Hyuga!
Hiashi escuchaba en silencio. El llevaba varios días escuchando sin decir nada. Su mente estaba dividida, debía actuar como un padre y defender los sentimientos de su hija o actuar como el líder del clan y velar porque el futuro del clan sea próspero. No lo sabía.
La reunión acabó y, como ocurría siempre, no llegaron a nada claro. Las dos partes estaba igual de divididas, pero parecía que la parte que apoyaba a Toshiro era cada vez más fuerte.
Hiashi se fue a sus aposentos y se sentó de rodillas delante de la mesa y cerró los ojos.
- Rikimaru…
De la nada apareció Rikimaru arrodillado a unos pasos de Hiashi.
- ¿Qué deseas mi señor Hiashi? – Preguntó Rikimaru cortésmente.
- No seas tan cortes Rikimaru, entre nosotros dos no tiene porque haber cortesía.
- Pero señor Hyuga… - Rikimaru iba a protestar pero Hiashi alzó la mano para que él guardará silencio.
- Siéntate conmigo y comparte un té conmigo por favor.
Rikimaru obedeció y se sentó arrodillado en frente a Hiashi, quedando cara a cara con el. Hubo un pequeño silencio mientras ambos bebían un poco de té y finalmente Hiashi comenzó ha hablar.
- ¿Cuál el su estado? – Preguntó Hiashi y Rikimaru entendió en seguida a lo que se refería.
- Kiaki está muy grave, Shiro le rompió el brazo y tiene varios órganos vitales dañados pero se recuperará y Aoshi está muy mal herido.
- ¿Cómo lo viste cuando llegaste al lugar del combate?
- Shiro peleó muy en serio en esa pelea – dijo Rikimaru recordando todo lo que había visto en la zona de combate entre Shiro y los dos asesinos de los Hyuga.
- Sin embargo a mi no me derrotó – dijo Hiashi y luego tomó un sorbo del té.
- Usted debe ser más fuerte que Shiro, los años de experiencia no son los mismos.
Hiashi guardó silencio unos segundos recordando la pelea. Durante el combate se sorprendió que Shiro pudiera seguir peleando sin quedarle casi nada de chackra.
- ¿Tú que opinas de todo esto Rikimaru?
- Pues….
- Puedes hablarme con franqueza Rikimaru, no tiene que haber nada de cortesía ni secretos entre tú y yo.
- Creo que realmente la parte de Toshiro se equivoca.
- ¿Tú también piensas así? – Preguntó Hiashi mirando a Rikimaru.
- Hinata-sama… cuando la vi con Naruto en aquella misión realmente me dio un vuelco al corazón al pensar que no podría estar así de feliz con Naruto para siempre…
- ¿Era feliz de verdad Rikimaru?
Rikimaru tardó en contestar pero al final lo hizo con sinceridad.
- Sí, lo era. Jamás la había visto tan feliz como aquella vez. Ciertamente, cuando Shiro estaba aquí en la casa principal ella era feliz pero no tanto como cuando estuvo con Naruto.
- Entiendo…
- Hablándole en toda confianza Hiashi-sama, ¿realmente usted piensa que borrarle a Hinata-sama la memoria es lo mejor? ¿No tiene ella derecho a elegir con quien quiere vivir?
- No lo sé Rikimaru… he incumplido tantas normas de los Hyuga que ya no sé de verdad si ahora debo incumplirlas otra vez.
Rikimaru no dijo nada.
- Cuando te acogí a ti como a mi propio hijo, a ti que eres hijo de una mujer de la rama inferior de los Hyuga y de un hombre de la rama superior quebranté las normas, al entrenar a Neji también las rompí… no sé si debo hacerlo otra vez…
- ¿Qué es más importante para usted Hiashi-sama, su hija o el clan?
Hiashi no respondió. Era la misma pregunta que el se estaba haciendo desde hacía días.
- Por cierto Hiashi-sama – dijo Rikimaru y Hiashi salió de su trance.
- Dime.
- Creo que Toshiro planea actuar por su cuenta a espaldas del clan.
- ¿Estás seguro?
- Es una persona que ha luchado siempre por el clan pero siempre en su propio beneficio.
- Si lo sé.
- Pero puede convencer a todos aquellos que se opongan a que Naruto sea el futuro líder de los Hyuga y llevar al clan a una guerra en el que tendríamos problemas si el clan Yagami decide entrar.
- Tienes razón… sé que Shiro no se lleva bien con su clan pero… si deciden apoyarlo seria un enfrentamiento muy serio. Vigílalo atentamente.
- Si mi señor.
Hinata miraba al cielo desde el balcón de su habitación. El cielo estaba despejado y la brisa movía su largo cabello azul. Hinata disfrutaba de la brisa de una manera tan relajada que no se dio cuenta de Amelia entró en su habitación.
- ¿Qué haces Hinata?
- ¿¡Eh!? – Hinata se sobresaltó por la sorpresa.
- No te pegues un susto así anda, ni que estuvieras viendo a un fantasma – dijo Amelia entre risas.
- ¿Quería algo Amelia-sensei?
- Voy a llevar a Maria al parque, ¿te vienes?
- Si, creo que me hará bien salir un poco.
Amelia fue a preparar a Maria y mientras Hinata esperó en la puerta. Amelia no tardó en llega con la niña y ambas fueron al parque que no estaba a más de diez minutos. Cuando llegaron al parque, en el pequeño parque de arena encontraron a Sakura jugando con su hijo en la arena. Sakura las vio entrar en el parque y se levanto a saludarlas.
- Hola, muy buenas.
- Hola Sakura-chan. ¿Jugando con el pequeño? – Preguntó Amelia viendo al niño que no se estaba quieto en la arena.
- Sí, no para quieto. Aunque es pequeño parece que tenga más edad.
- Si es que crecen muy rápido – comentó Amelia - ¿Te importa si dejo a Maria jugando con él?
- No para nada.
Amelia dejó a Maria junto al hijo de Sakura y las tres chicas se sentaron en un banco cercano donde podían vigilarlos. Hinata permanecía callada. Sakura y Amelia hablaban de cosas que solían hablar las mujeres que ya tenían un hijo y sentía que ella sobraba allí. Se quedó mirando a los pequeños hasta que la voz de Sakura llamó su atención.
- Hinata-cha, ya me he enterado de tu embarazo. Enhorabuena – dijo Sakura con una sonrisa.
- Gracias… ¿lo sabe mucha gente? – Preguntó Hinata un tanto preocupada.
- Realmente poca, a mi me lo dijo Tsunade-sama y no se lo he dicho a nadie.
Hinata suspiró aliviada en sus adentros, no quería que la gente se enterase de que estaba embarazada aún, pues ya sabía que las chicas de su edad que tuvieran hijos no estaba muy bien visto. No le importa para nada tener un hijo con Naruto ya, pero no le hacía gracia que la gente hablase a sus espaldas.
- La verdad no me imagino un Naruto en pequeñito – dijo Sakura intentando hacer una broma - . Y tampoco me imagino a Naruto haciendo de padre.
- Yo tampoco la verdad… - dijo Hinata.
- Naruto es igual que Shiro – intervino Amelia.
Sakura y Hinata se quedaron sorprendidas con lo que dijo Amelia.
- ¿Cómo que como Shiro-sensei? – Preguntó Hinata sorprendida.
- Aunque os parezca que Shiro ahora es responsable y serio… en verdad cuando era joven no era para nada así.
- ¿Ah no? – Preguntaron las dos chicas a la vez.
- No… - Amelia cerró los ojos y recordaba en su mente distintas escenas de Shiro de cuando todos tenían trece años - . Antes era irresponsable… en las misiones metía muy a menudo la pata y siempre era muy poco cuidadoso cuando había que pelear contra alguien…
- Un poco parecido a Naruto la verdad… - dijo Sakura.
- Si, pero a pesar de eso Shiro era muy romántico.
- ¿Romántico? – Se preguntó Hinata en sus adentros.
- Cuando éramos ninjas inferiores Shiro siempre me pedía de salir conmigo cuando volvíamos de una misión y cuando nos convertimos en ninjas superiores continuo igual. No había semana en la que no me dijera que me quería.
- ¿Todo un caballero no? – Preguntó Sakura.
- Sí. Al final le dije que si y comenzamos a salir como novios, pero luego le encomendaron cuidar a Hinata y apenas estábamos juntos.
- Lo siento… - dijo Hinata apenada y bajando la cabeza.
- No te tienes que disculpar Hinata – Amelia dijo esto con una voz tan tierna que Hinata se alegró un poco y cuando miro a Amelia vio como esta sonreía - . Shiro ya me explicaba que tardaríamos en poder estar otra vez como antes así que no me importo y cuando se marchó de la aldea y se aisló realmente me entristecí mucho.
- Lógico… mira que irse sin decirte nada – comentó Sakura.
- No si que me lo dijo.
- ¿Y no hiciste nada para que se quedase?
- No… no podía… Shiro ya me lo dijo… - Amelia comenzó a recordar esa imagen en su mente, el día en que Shiro se despidió de ella en la entrada de Konoha.
Hace más de diez años…
Shiro cargaba con una mochila a sus hombros y miraba hacía el horizonte desde la entrada de Konoha. Amelia estaba a su espalda a tan solo unos pasos.
- Entonces… ¿de verdad te vas de la aldea? – Preguntó Amelia con la cabeza agachada y con una voz que mostraba su tristeza.
- Sí. Ya nada me ata a este lugar.
- ¿Cómo que no? ¿¡Y qué pasa con nosotros Shiro!? ¡Tú me dijiste que te quedarías conmigo!
- Amelia…
Amelia cayó al suelo de rodillas y por su rostro comenzaron a caer lágrimas que caían en sus rodillas
- He sido desterrado de la aldea… - dijo Shiro y Amelia lo miro fijamente, Shiro seguía de espalda.
- ¿Cómo? ¿Por qué?
- He sido expulsado de mi aldea y dentro de mi tengo un ser cuyo poder es inestable… no puedo seguir aquí hasta que lo controlé.
Amelia no dijo nada.
- Quien sabe… puede que no vuelva nunca.
- Shiro… yo…
Shiro caminó hasta Amelia y se arrodilló frente a ella y con una de sus manos le levanto la cara y la miro fijamente con una mirada de ternura.
- Shiro… por favor… no te vayas… - dijo Amelia casi llorando totalmente.
Shiro la rodeo con sus brazos y Amelia hizo lo mismo y apoyó su cabeza en el hombro de Shiro con las lágrimas cayéndole por su cara.
- ¡No quiero que te marches!
- Amelia… olvídate de mí…
Amelia no dijo nada de lo sorprendida que se quedó.
- Es mejor que te olvides de mi Amelia… puede que no regresé nunca a la aldea… no quiero que sufras por mi culpa.
- Shiro… no… no me pidas eso…
- Gracias Amelia…
Shiro se echo un poco para atrás y su cara y la de Amelia quedaron frente a frente. Las lágrimas no paraban de caer desde los ojos de Amelia que no podía parar de llorar. Shiro la miro con una mirada de ternura y la beso en los labios. Amelia agradeció aquel beso y lo correspondió con toda la ternura que pudo y cerró los ojos deseando que no acabara nunca aquel momento, pero, cuando Amelia abrió los ojos Shiro ya no estaba.
- Así que eso fue lo que paso… - dijo Sakura recordando cuando Sasuke se marchó de la aldea hacía cuatro años y ella no pudo detenerle y comprendió como se sentiría la Amelia de aquel momento.
Hinata se quedó pensativa. No conocía realmente bien la historia de porque Shiro se había marchado de la aldea aunque el ya le había contado algo y realmente la quería conocer, pero no quería abrir una antigua herida.
- En verdad no le reprocho a Shiro lo que hizo. Solo le dijo a Kakashi y al tercero a donde se iba a ir a vivir, por lo que no pude buscarlo porque ninguno quiso decirme nada. Yo abandone la villa cuando cumplí los quince y luego me enteré que Rikimaru también la abandonó poco después. Al final los tres seguimos caminos diferentes, pero nunca imaginé que Shiro viviera tan cerca de la villa.
- ¿Y cómo volvisteis a acabar juntos otra vez? – Preguntó Sakura interesada.
- Pues… cuando hace tres años nos volvimos a encontrar… Shiro ya no parecía interesado en mí. Yo hacía cosas como quedar con el para llamar su atención, ponerme ropa provocativa que le gustase…
En ese momento Hinata se acordó del festival y de la playa y se puso un poco roja al recordar lo que hizo para dar una sorpresa a Naruto.
- Pero el no hacía caso, ¿verdad?
- No. Aunque salía conmigo a todos lados, parecía que estuviera en otro sitio y que la única que realmente pensaba en ese momento que éramos algo era yo. Pero un día…
- ¿Un día? – Preguntaron Hinata y Sakura a la vez.
- Estábamos en la playa y había un concurso de música. Cada participante cantaba una canción que le gustase. Yo participé y quedé en la segunda posición pero… de pronto Shiro subió al escenario cuando el último participante se fue…
- ¿Y que pasó? – Preguntaron las dos chicas jóvenes interesadas.
- Pues…
Dos años atrás…
- Disculpe… ¿es usted participante? – Preguntó el presentador del concurso.
- No para nada – dijo Shiro - . Pero quiero cantar una canción, ¿le importa?
El presentador no supo porque pero cuando miró a Shiro a los ojos no pudo decir que no.
- Adelante…
Shiro se puso frente al micrófono. Muchas chicas le gritaban cosas como que era muy guapo y cosas así. Amelia lo miraba desde la primera fila sorprendida.
- Esta es una canción que quiero dedicarle a la persona que es más importante para mi. Quiero que esa persona sepa lo que siento por ella. Música por favor…
La música empezó a sonar y Shiro comenzó a cantar cuando llegó el momento.
itsumademo
kimi dake wa kawaranai de soba ni ite
boku no ude de dakishimeta
toki kara
kono yokan ni kizuita kara
adokenai egao ni
miseta kimi ni
namida no wake o kikenakute
boku no tsukanda
te o furihodoite...
sotto senakagoshi ni koe o kaketa
"mou
daijoubu da yo" to, nando mo kurikaeshite
chiisaku furueteru
kimi ni
sonna kotoba shika ienai keredo
itsudatte kimi
dake wa kawaranai de soba ni ite
boku no ude de dakishimeta toki
kara
kono yokan ni kizuita kara
nanigenai hanashi no naka
de
kimi no miseta egao ga ureshikute
boku wa sukoshi
hazukashisou ni warau kimi o
hanasanai mama tsubuyaita
"mou
daijoubu..." nante koto shika ienai kedo
sono namida ga mou
kieru nara
boku ga kimi no piero ni naru kara
itsudatte
kimi dake wa kawaranai de soba ni ite
boku no ude de dakishimeta
toki kara
kono yokan ni kizuita kara
te ni shita egao no kazu yori
namida wa ooi kamoshirenai kedo
soba ni iru
sore ga boku no
kimi no tame ni dekiru koto
itsudatte
kimi dake wa kawaranai de soba ni ite
boku no ude de dakishimeta
toki kara
kono yokan ni kizuita kara
itsudatte boku dake
wa...
kimi o hanashitari wa shinai kara
boku ga kimi o
mamotte miseru kara...
kono yokan ni kizuita kara
Todos se quedaron sorprendidos por lo bien que cantaba Shiro, hasta el presentador del concurso. Cuando terminó de cantar todos aplaudieron. Cuando Shiro terminó de cantar, dejó el micro y dio un pequeño saltó para bajar del escenario y caer frente a Amelia.
Amelia no sabía que decir, sentía su corazón ir a mil y no encontraba las palabras que buscaba decir.
- Shiro… yo… - dijo Amelia sonrojada.
Amelia vio sorprendida como Shiro se arrodillaba frente a ella y sacaba un anillo de su bolsillo.
- Amelia, ¿quieres casarte conmigo?
En ese momento Amelia se quedó realmente sin palabras, pero no tardó en saltar encima de Shiro llena de alegría.
- Que bonito… - dijo Sakura casi llorando de la emoción.
- ¿Así… se declaró Shiro-sensei? – Preguntó Hinata que realmente estaba también un poco emocionada.
- Si. La verdad es que jamás me lo imaginé que haría una cosa así. Cuando lo vi hacer eso pensé que realmente aún le quedaba algo de cuando era un niño – contó Amelia sonriendo feliz.
Las chicas oyeron de pronto llorar a los niños y cuando miraron hacía el parque vieron que alguien los sujetaba. Detrás de la persona que sujetaba a los niños había otros diez más. Obviamente eran ninjas y además Hyuga.
- ¡María!
- ¡Kenji!
- Ese es… - pensó Hinata mirando a aquel tipo y lo reconocía en seguida – Toshiro… - dijo Hinata en voz alta.
- ¿Lo conoces Hinata? – Preguntó Amelia.
- Si, es del consejo del clan Hyuga.
Toshiro reía mientras sostenía en sus brazos a los dos niños llorando.
- Hay que ver que molestos son estos dos niños – protestó Toshiro - . Son igual que sus padres.
- ¡Suéltalos! – Gritó Sakura llena de rabia por no poder hacer nada por miedo a lo que le pasará a Kenji.
- Os devolveré a los niños si Hinata-sama viene con nosotros.
Amelia y Sakura miraron un momento a Hinata. Hinata estaba temblando un poco y demostraba que estaba asustada por la situación y que en su interior estaba en una gran duda, pero Sakura y Amelia sabían que decisión tomaría Hinata.
- Sino viene con nosotros no me hago responsable de lo que le pase a los pequeños – dijo Toshiro sacando de manera sorprendente sin soltar a los pequeños dos kunais y colocándolos cerca de los cuellos de los pequeños.
- Cobarde… - pensó Amelia llena de rabia.
- Y bien Hinata-sama… ¿vendrá con nosotros?
Hinata tardó unos segundos en contestar.
- Si voy… ¿los dejarás en paz?
- Si, por supuesto.
- Está bien…
Hinata comenzó a caminar. Amelia y Sakura intentaron alcanzarla corriendo pero dos Hyuga se lanzaron contra ellas y las derribaron. Ambas quedaron en el suelo.
- ¡Chicas! – Gritó Hinata cuando las vio en el suelo.
- Eso ha sido solo un aviso. No se preocupe Hinata-sama, cuando venga con nosotros nos iremos y no les pasará nada ni a ellas ni a los bebés.
Hinata se lo pensó un poco y volvió a comenzar a caminar sin mirar atrás.
- ¡No vayas Hinata! – Gritó Amelia - ¡Si vas te borraran la memoria y te obligaran a perder a tu hijo!
Toshiro entregó los bebes a un Hyuga y avanzó, pasando por el lado de Hinata que se paro a ver que iba a hacer mirándolo de reojo sin girarse. Vio como Toshiro pateaba a Sakura y Amelia que no podían hacer nada por defenderse. Toshiro les pegaba patadas en el estómago sin piedad a las dos.
- Y que esto os sirva de lección a las dos. Nadie desafía al clan Hyuga.
Toshiro volvió a su lugar y volvió a coger a los dos pequeños. Hinata miro a Sakura y Amelia con gran triste y comenzó a caminar de nuevo.
- Hinata… no… - Amelia intentaba decir algo pero realmente no pudo.
Hinata sentía dolor en su corazón mientras caminaba, pero no podía detenerse, no quería que las vidas de los que le rodeaban se vieran destruidas por su culpa. A Hinata solo le quedaban unos pocos pasos hasta llegar a donde Toshiro y vio como este sonreía.
- ¡Matadlas! – Ordeno Toshiro.
- ¡Espera! ¡Prometiste no hacerles daño! – Hinata golpeo el pecho de Toshiro con sus brazos pero no parecía que este hiciera mucho caso de sus quejas.
- ¡Vamos! ¿A qué esperáis? ¡Matadlas!
Pero nadie obedeció sus órdenes. Toshiro se enfureció de verdad y se giró a ver la cara de aquellos que osaban desobedecer sus órdenes, cuando miró a su espalda se llevo una gran sorpresa. Todos los ninja Hyuga que había traído con el estaban completamente K.O.
- ¿¡Q… qué ha pasado aquí!?
De pronto Toshiro se notó muy poco pesado. Cuando miró a sus brazos comprobó que era por que los niños ya no estaban entre ellos y cuando se giró Hinata ya no estaba a su espalda. Toshiro miro al lugar donde habían caído las chicas ninja y lo entendió todo.
Shiro estaba entregándoles los bebes a Amelia y Sakura y Hinata había ido corriendo hacía allí.
- ¡Kenji! – Dijo Sakura mientras abrazaba fuertemente a su hijo.
Shiro y Amelia se miraron un momento.
- Shiro…
- Cuida de Maria, ¿vale?
Shiro se levantó y cuando pasó por el lado de Hinata le acarició la cabeza. Cuando Hinata lo miro, Shiro ya estaba caminado hacía Toshiro.
- Dime maldito imbécil… ¿qué se supone que estabas haciendo?
- ¡Cállate escoria! ¡Tú no eres nadie para hablarme en ese tono! ¡Me voy a encargar de ti y luego mataré a esas dos furcias y me llevaré a Hinata-sama conmigo!
Shiro se mantenía impasivo con la mirada oculta.
- ¡No te creas que esos dos niños se librarán! ¡Son hijos de un traidor y de un monstruo! ¡Por supuesto morirán!
Hinata ayudaba a Amelia y a Sakura a ponerse en pie. Por suerte no tenían nada grave. Hinata notó como Amelia miraba a Shiro con preocupación.
- Vayámonos de aquí… - dijo Amelia en bajo - . Ese tipo no sabe lo que le espera.
Sakura y Hinata asintieron y las tres se marcharon del parque.
- ¡Por mucho que huyan es igual Shiro! ¡Luego les daré caza y las mataré!
- ¿Te das cuenta de lo que has hecho….?
- ¿Qué dices estúpido? – Dijo Toshiro con una voz que mostraba que se burlaba de el y acercó más la oreja - . ¿Puedes repetir? Es que no te he oído bien.
Toshiro ni se percató de que Shiro se había adelantado tanto y ya estaba frente a el. Shiro lo agarró fuertemente del cuello y lo alzó en alto.
- ¡S… suéltame escoria!
Shiro apretó más el cuello de Toshiro.
- Me da igual que a mi me insultes… incluso me da igual que me humilles frente a otros pero…
Toshiro miro a la cara de Shiro y cuando este alzó la mirada le entró auténtico pánico. Sus ojos eran totalmente de color rojo, como la sangre y mostraban una gran furia en su interior.
- Pero que hayas intentado llevarte a Hinata… y más grave aún… que hayas osado ponerle la mano encima a mi mujer y a mi hija… ¡eso si que no te lo perdono!
Shiro soltó del cuello a Toshiro y le pego un puñetazo en el estómago mientras este caía. Toshiro noto como si el puño de Shiro lo atravesase y cayó al suelo.
Toshiro se puso en pie con grandes dificultades y poniendo sus manos en el lugar donde Shiro le acababa de golpear. Cuando se puso en pie, Shiro le pego un puñetazo en la cara y Toshiro cayó al suelo.
- Maldito seas… - dijo Toshiro mientras se ponía en pie - ¿Sabes que estas haciendo escoria? Estás atacando a un consejero del clan Hyuga. ¡Eso te costará la muerte!
Shiro no le hizo caso y comenzó a caminar. Toshiro se logró poner en pie.
De pronto de entre la nada aparecieron Rikimaru junto con Hiashi. Shiro y Toshiro los miraban extrañados.
- ¡Señor Hiashi! ¡Qué bueno que está aquí! – Gritó Shiro mostrando alegría - ¡Ayúdeme a castigar a este traidor!
Pero Hiashi y Rikimaru no se movieron.
- ¿Señor Hiashi?
- Toshiro, has actuado por tu cuenta sin la orden del consejo y has actuado de una manera que deshonra a todo el clan Hyuga.
- ¿Pero que dice señor? ¡Todo lo he hecho por el futuro de nuestro clan! ¡Por el honor del clan!
Hiashi no lo escuchaba.
- Toshiro, quedas expulsado del clan y de la aldea de Konoha.
Esto sentó a Toshiro como una punzada en el corazón.
- ¡Pero que está diciendo! ¡Sin mí el clan Hyuga no es nada! ¡Yo soy el que mantiene al clan Hyuga tal y como debe ser! ¡No tiene ningún derecho a hacer eso!
Hiashi seguía sin escuchar a Toshiro y miro a Shiro.
- Shiro puedes hacer lo que te plazca con el. Te espero allí en el fondo, cuando acabes ven que quiero hablar contigo.
- Está bien – dijo Shiro mostrando una sonrisa y luego miro a Rikimaru que le hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
Hiashi y Rikimaru desaparecieron tan rápidamente como habían aparecido.
- ¡Maldición! ¡Esto no puede estar pasando! – Gritaba Toshiro maldiciendo a la vez al mundo entero.
Shiro solo lo miraba con auténtica lástima.
- Ya sé… si les llevo tu cabeza… y la de los demás traidores… seguro que me perdonarás… - Toshiro miro a Shiro con unos ojos cargados de locura.
- Dime Toshiro, ¿has tenido miedo alguna vez?
- ¡Nunca!
- Pues créeme, hoy vas a conocer el miedo.
- ¿Eh?
Toshiro miró con sus ojos como Shiro quitaba unas vendas que tenía en sus brazos y hacía un sello con sus manos. Después de eso de su cuerpo comenzó a salir una gran cantidad de chackra y, ante los ojos horrorizados de Toshiro, el cuerpo de Shiro fue cambiando hasta convertirse en algo que el jamás había visto.
Hiashi y Rikimaru esperaban en otro lado del parque. De pronto la tierra comenzó a temblar y miraron en la dirección donde habían dejado a Shiro con Toshiro. Hubo un fuerte temblor y una gran nube de polvo se levantó en el aire. Hiashi y Rikimaru vieron como Shiro aparecía a los pocos minutos.
- Rikimaru, ve.
- Si mi señor.
Rikimaru desapareció y Shiro se quedó solo con Hiashi.
- ¿Y Bien? ¿De que querías hablarme?
- Pues…
Rikimaru llegó al lugar donde habían dejado a Shiro con Toshiro. En un principio nada parecía fuera de lugar, pero cuando avanzó unos pasos las cosas cambiaron. Había un gran cráter en el suelo, en el lugar donde antes había estado el parque de arena. En el centro de ese cráter se encontraba el cuerpo de Toshiro. Rikimaru bajo de un salto y no tuvo que examinarlo para darse cuenta que esta muerto.
El cuerpo de Toshiro estaba sangrando por todos lados y su cuerpo estaba lleno de marcas de centenares de puñetazos, como si se los hubieran dado todos a la vez. La mirada de Toshiro mostraba un gran terror. Shiro se agachó y cerró los ojos de Toshiro.
- Hiciste enfadar al menos apropiado – murmuró Rikimaru.
Shiro escuchaba atentamente lo que Hiashi decía. Finalmente acabó de hablar.
- Así que ahora queréis que Hinata se quede conmigo.
- El consejo ha decidido que Hinata se quede contigo hasta que Naruto vuelva. Cuando Naruto vuelva le someteremos una prueba. Si la pasa tendrá derecho a casarse con Hinata y ser el sucesor del clan Hyuga.
- ¿Y si no la pasa?
- Le borraremos la memoria a ambos.
- ¿Y qué pasará con el bebé?
- En el caso de que Hinata dé a luz antes de que Naruto vuelva… tú te quedarías con el bebé.
- ¿Es una broma no?
- Es una decisión que considero buena para terminar con este conflicto Shiro.
- No digo que sea mala. Veo bien que probéis a Naruto.
- ¿Entonces aceptas?
- Sí
Shiro y Hiashi estrecharon la mano y Shiro se marchó. Al poco Rikimaru volvió junto a Hiashi.
- ¿Cómo está? – Preguntó Hiashi.
- Muerto. Aunque no sé como lo habrá hecho. Conozco muy bien a Shiro y jamás le había visto matar nadie así.
- Bueno… no se puede saber todo de todo el mundo Rikimaru. Al menos estamos en paz ambos bandos.
Cuando Shiro regresó a casa encontró a las chicas en la cocina. Hinata tenía la cabeza agachada y se notaba un ambiente que no inspiraba mucha alegría. Amelia se acercó a ver a Shiro nada más llegar.
- ¿Estás bien Amelia? – Preguntó Shiro mirándola preocupado.
- Si no te preocupes. Sakura me curo. Estamos todos bien.
- Menos mal – suspiró Shiro.
Shiro se acercó a donde estaba su hija sentada y la alzó y en ese momento Amelia lo vio. Shiro no llevaba las vendas en los brazos y vio superficialmente algo parecido a las quemaduras.
- Bueno iré a preparar la cena. Sakura-chan, ¿te quedas a cenar?
- Si. Gracias.
Sakura y Amelia se pusieron a cocinar y Hinata se fue a su habitación sin decir nada. Shiro la siguió con la mirada. Shiro dejo a su hija en su silla y se fue tras Hinata. La encontró en su habitación sentada y encogida ocultado su cara.
- Ey Hinata, ¿qué te pasa?
Hinata no respondió.
- Venga, anima esa cara.
Cuando Shiro se acercó, Hinata lo apartó con brusquedad.
- ¿Es por lo de hoy verdad?
Hinata siguió sin responder.
- Mmm… ¿sabes?, he llegado a un trato con tu padre.
Hinata pareció reaccionar.
- ¿Qué trato?
- Te lo diré si me miras a la cara, ¿vale?
Hinata levantó la vista. Shiro se percató enseguida que había estado llorando y con un dedo apartó las lágrimas de su rostro.
- ¿Qué trato Shiro-sensei?
- El consejo del clan ha aceptado que te quedes conmigo hasta que vuelva Naruto. No habrá más ataques.
- ¿De verdad?
- Sí, y además pondrán a prueba a Naruto. Si pasa la prueba tendrá permiso para estar contigo.
- ¿¡De verdad Shiro-sensei!?
- Si – dijo Shiro con una sonrisa.
Hinata se lanzó sobre Shiro y lo abrazo con todas sus fuerzas llena de alegría.
- ¡Gracias Shiro-sensei! ¡Muchas gracias!
- Ey, ey. Tranquila.
Shiro la miró con cierta tristeza. Ella no podía ver la tristeza que había en su rostro. No podía contarle la otra cara de la moneda al ver que estaba así de feliz, así que decidió que lo mejor sería no decirle nada.
Bueno pues aquí otro capi más, por cierto la canción que he escrito se titula "Kimi no tame ni dekiru koto" cantada por Gackt. Si la queréis oír el video clip está en youtube y además también subtitulado para quienes no sepan mucho japonés. Hasta el próximo capi. No dejéis de comentar que os parece mi fic.
