CAPÍTULO ESPECIAL: LAS AVENTURAS DE NARUTO Y SASUKE

Bueno, ya se que dije que el próximo capi comenzaría ya toda la acción pero como este capitulo me viene de perlas para poner una cosa pos lo publicaré y así también haré feliz a uno de mis lectores, kyuzo92, que desea saber que cosas le ocurren a Naruto fuera de la villa e imagino que a los demás también, ¿no? Pues nada comencemos.

Era ya medio día y hacía mucho calor en toda la villa. Hinata jugaba con María mientras Amelia hacía la colada. Por su parte Shiro estaba echando una siesta en el tejado de la casa. De pronto la voz de un hombre captó la atención de Shiro.

- ¡Shiro-san! ¡Tiene correo!

Cuando Shiro se levantó para ver quien lo llamaba pudo distinguir al cartero, el servicio más rápido de todo el país. Shiro bajo de un salto y el cartero le entregó la correspondencia.

- Gracias.

Shiro entró en su casa mirando las cartas. Una era una carta de promoción sobre un nuevo restaurante que habían abierto, pero la otra…

- Hinata – dijo Shiro entrando en la habitación donde estaba Hinata - . Hay una carta para ti.

- ¿Para mí? ¿De quién? – Preguntó Hinata sorprendida.

- De N-a-r-u-t-o – Shiro dijo el nombre despacio y Hinata se emocionó.

- ¿¡De verdad!?

- Sí, toma.

Hinata cogió rápidamente la carta. No cabía duda de que era de Naruto.

- Vete arriba a leerla más tranquila si quieres – dijo Shiro mientras cogía a María en brazos.

- De acuerdo.

Hinata subió corriendo a su habitación. Shiro dejo a María en la hierba y miro a Amelia.

- Se la veía feliz, ¿eh? – Comentó Amelia tendiendo una de las camisas de Shiro.

- Sí. Por cierto cariño, tengo que ir al despacho de Tsunade, por lo visto ha llegado un mensaje importante.

- Está bien. Pero no tardes, ¿vale?

- Claro que no.

Shiro se acercó y le dio un beso a Amelia en los labios. Luego se marchó.

Hinata estaba sentada de rodillas frente a la mesa de su habitación. Tenía la carta en sus manos que no le dejaban de temblar. Quería abrirla con muchas ganas para poder saber que le contaba Naruto pero sentía que no podía. Finalmente se atrevió y abrió la carta. Había muchas hojas y Hinata comenzó a leer despacio.

"Hola Hinata, ¿qué tal estas?

Hace ya más de un mes que me marche y cada día que pasa te echo mucho de menos. La misión resultó ser más complicada de lo que parece así que no se cuando podré regresar. Yo espero que estés porque cuando vuelva quiero darte un gran abrazo. Han pasado tantas cosas que no sé por donde empezar… Intentaré transmitírtelo todo poco a poco…

Hacían dos días que habían salido de la villa y Naruto y Sasuke por fin habían salido de los límites de la aldea. No se lo habían tomado con demasiada prisa, pero ya era hora de tomarse las cosas más en serio.

- Bueno Naruto, ¿A dónde debemos ir?

- ¿Eh? – Dijo Naruto distraído.

- Tú eres el que conoce a la gente. ¿A dónde debemos ir primero?

- Pues la verdad no lo sé bien… creo que si vamos a la villa de la estrella para empezar estaría bien.

- ¿Está muy lejos?

- No para nada. Llegaremos en seguida.

Durante tres días, Naruto y Sasuke corrieron sin descanso solo parando para desayunar, comer, cenar y dormir. Se levantaban antes de que amaneciera.

- Oye Naruto… llevamos ya tres días corriendo sin parar, ¿estás seguro que es por aquí?

- Pues claro que si, tú confía en mi.

Dos semanas después Naruto y Sasuke llegaron a una zona montañosa. La lograron escalar sin problemas gracias a su entrenamiento pero lo más complicado fue bajarla. Parecía que eso había sido la base de algún antiguo ninja especializado en trampas o un ladrón.

Naruto había encontrado un túnel por accidente y decidieron que lo más probable es que gracias a ese túnel podrían salir de la montaña, pero no fue así. Naruto y Sasuke estaban corriendo por delante de una inmensa roca gigante que corría detrás de ellos para aplastarlos.

- ¿¡Es que no puedes evitar activar ninguna trampa!? – Protestó Sasuke corriendo con todas sus fuerzas.

- ¡No es culpa mía!

Mientras corrían Naruto activo otras trampas como fueron que de las paredes salieran Shurikens a toda velocidad o que troncos cayeran del techo colgando de lianas e intentaras golpearlos. Por fin se veía una luz al final del túnel.

- ¡Mira es la salida Sasuke! ¡Estamos salvados!

Naruto atravesó la puerta iluminada por la luz del sol con mucha felicidad, una felicidad que acabó bien pronto pues no tardó en darse cuenta de que bajo sus pies no había suelo.

- ¿Eh?

Naruto miró hacía abajo y tanto el como Sasuke cayeron al vacío.

- ¡Maldición! – Gritó Naruto mientras caía.

- ¡Todo esto es culpa tuya Naruto! ¡No sé ni porque te hago caso!

- ¡Oye tú también estuviste de acuerdo con meternos en ese túnel!

Ambos ataron un hilo a un Kunai y lo lanzaron. El kunai se quedó clavado en las rocas de la montaña y Naruto y Sasuke quedaron suspendidos en el vacío.

- Fiuuu… - suspiró Naruto - . Ya estamos a salvo…

De pronto oyeron un ruido que provenía de arriba y cuando alzaron la vista vieron como la enorme roca bajaba la montaña rodando a gran velocidad.

- ¡No puede ser! – Gritó Naruto

Ambos se apartaron por los pelos y la roca continuó bajando a gran velocidad. Tras dos días, Naruto y Sasuke por fin llegaron a un pueblo.

- ¡Ya está! ¡Ya sé como llegar a la aldea de la estrella! – Grito feliz Naruto.

- ¿De verdad?

- ¡Pues claro! ¡Debemos cruzar ese lago para llegar a la otra orilla, la villa de la estrella esta a tan solo un par de días de aquí!

- ¿Estás seguro Naruto (¬.¬)? – Preguntó Sasuke mirando a Naruto con malos ojos.

- ¿¡Qué pasa!? ¿No te fías de mí?

- ¿Hace falta que responda? (-.-).

- ¡Pero a ver! ¿Por qué no te fías de mí?

- ¿Quieres que te lo diga?

Naruto asintió con la cabeza.

- Porque desde que seguimos tus indicaciones nos han atacado una jauría de lobos, nos hemos caído por varias trampas de bandidos en las que no caería ni un niño que acabará de entrar en la academia, nos hemos perdido varias veces, nos han atacado osos…

Todo lo que decían Sasuke caían sobre Naruto como un fuerte peso.

- ¡Pues está vez tengo razón! ¡Ya lo verás!

- Ya lo veremos mañana.

A la mañana siguiente, Naruto y Sasuke cogieron una barca a vela y se lanzaron a la mar.

- Bueno, ¿y ahora qué? Yo no sé usar una barca de estas – dijo Sasuke.

- No te preocupes, yo llevaré la barca al otro lado.

- ¿Tú sabes manejarla?

- Pues claro, durante mi viaje con Ero-senin aprendí.

Durante un rato el viaje fue tranquilo. Naruto había colocado la vela para que cogiera el viento y así ir más rápido. Naruto manejaba la vela como un experto, pillaba todas las corrientes de aire como si nada. Sasuke estaba sorprendido. Sasuke se tumbó en la barca y disfrutó del viaje.

- Es increíble Naruto, jamás pensé que te vería hacer algo así – comentó Sasuke.

- Je, je… ¿Qué te creías? En seguida estaremos.

Naruto giró la vista y en ese momento le vino un sobresalto.

- ¡Oh no!

La barca se estrelló y Sasuke y Naruto cayeron al agua. Salieron a la superficie y se colocaron sobre la superficie del agua. Habían chocado contra un montículo que estaba justo en el centro del lago.

- ¡Tenía que pasar dirigiendo tú la barca Naruto! – Sasuke habló enfadado.

- ¡Oye no te pongas así Sasuke! ¿¡A cualquiera le puede pasar no!?

- ¿A cualquiera? ¿Siendo este el único montículo en todo el lago?

Y así era. Ese era el único montículo que había en todo el lago.

- Bueno… yo…

- Bah, ya no podemos hacer nada. Haremos el resto de camino andando.

Aún estaban a medio camino y aunque podían ir corriendo para ir más deprisa no lo hicieron.

- Si es que no haces nada bien. No has cambiado para nada a cuando éramos niños.

- Oye no te pongas así, ¿vale? Al menos las cosas no pueden ir peor.

En ese momento una gota le cayó a Sasuke en la nariz y cuando miró al cielo vio que estaba totalmente cubierto por nubes negras. Comenzaba a levantarse un fuerte ventarrón que hacía que el agua del lago formara pequeños oleajes que cada vez eran más grandes. Sasuke miró a Naruto de reojo.

- ¿Tenías que abrir la boca verdad?

- Bueno yo….

Sasuke y Naruto corrieron todo lo deprisa que pudieron. No era nada fácil moverse y había veces que notaban que se hundían. Tras mucho correr al final llegaron al otro lado del lago.

- Uf… uf… por fin…

- Venga en marcha. Tenemos que seguir – dijo Sasuke.

No pararon de correr hasta la noche. Gracias a que paró la lluvia pudieron montar la tienda de campaña fácilmente, pero estaban realmente empapados. Pronto encontraron un pueblo y decidieron al menos descansar allí un día. El posadero era un antiguo ninja retirado que ahora solamente se dedicada a su posada.

- ¿Entonces habéis cruzado el lago con toda la tempestad que cayó el otro día? – Preguntó el posadero sorprendido.

- Si ya ve – dijo Naruto.

- Tenéis agallas muchachos. Decís que venís de Konoha. ¿A dónde os dirigís?

- Vamos hacía la aldea de la estrella.

El posadero se quedó sin palabras al oír eso.

- ¿Has dicho a la aldea e la estrella?

- ¿La conoce? – Preguntó Sasuke.

- Si claro, pero no vais bien chicos.

- ¿Cómo que no? – Preguntó Naruto.

- La aldea de la estrella está a dos días caminando hacía el este del pueblo que hay en la orilla sur del lago, es decir el pueblo donde cogísteis la barca.

Sasuke y Naruto se quedaron sin palabras.

- Bueno os dejo comer tranquilos.

El posadero se marcho. Ni Naruto ni Sasuke dijeron nada. Cuando Naruto miró a Sasuke vio como tenía la mirada baja y no podía ver que hacía con sus manos.

- Naruto… - dijo de pronto Sasuke.

- ¿S… sí? – Preguntó nervioso Naruto.

- Decías que la aldea de la estrella estaba muy cerca de la otra orilla del lago, ¿verdad?

- Eso creía yo… je, je… ¿tiene gracia verdad?

Sasuke se levantó corriendo y cogió a Naruto del cuello y comenzó a estrangularlo.

- ¿¡Me estás diciendo que he pasado todo eso para que nos hayamos equivocado de camino!?

- Sasuke… me ahogas….

Sasuke soltó a Naruto que comenzó a respirar rápidamente por la falta de aire.

- No es para que te pongas así. Solo ha sido un errorcillo.

- ¿Un errorcillo dices?

Cuando Naruto se giró para ver a Sasuke sintió un fuerte miedo. Sus ojos brillaban maliciosamente y su sonrisa era maquiavélica.

- Esto…. Sasuke-kun… yo…

De pronto en la posada se oyeron fuertes golpes y hubo grandes temblores. Toda la gente del pueblo sintió pánico al oír los terroríficos gritos que pedían auxilio con desesperación.

Y esto es todo Hinata… al final conseguimos llegar a la villa de la estrella y nos han prometido prestarnos ayuda y como allí por casualidad estaba un cartero ninja que iba a llevar unas cosas a Konoha pues decidí enviarte la carta.

Tengo ganas de verte mi amor,

Besos,

Naruto"

Hinata rió. Le hacía muy feliz que Naruto pensará en ella pero también sentía pena por el pobre Sasuke, tener que pasar por todos esos aprietos.

Todos los ninjas superiores de Konoha se encontraban en la sala especial del edificio del Hokage. Todos prestaban suma atención a lo que Tsunade estaba diciendo. Había recibido una noticia del grupo Anbu que había fuera de los límites de la región de la aldea.

- Está carta nos informa de que no se trata de un grupo pequeño si no que es muy numeroso…

Shiro estaba entre Gai, que estaba a su izquierda, y Kakashi que estaba a su derecha.

- No sabemos cuando puede ser que nos ataquen, así que lo mejor será estar totalmente alerta. ¿Alguna pregunta?

- ¿De cuantos hombres estamos hablando por parte del enemigo Hokage-sama? – Preguntó uno de los ninjas de la primera fila.

Tsunade calló un momento y luego habló pero no de una forma muy firme y seria como lo había hecho hasta ahora.

- Puede que más de unos cinco mil….

Todos quedaron sorprendidos al oír la cifra, excepto Shiro y Kakashi que se quedaron impasible. Gai más bien solo sintió un poco de emoción.

- ¿Ha dicho cinco mil? Pero si incluso reuniendo a todos los ninjas inferiores en Konoha no superamos los 600 ninjas.

- ¡No podremos hacer nada contra ellos!

- ¿Qué haremos?

Se produjo un gran barullo en la sala y Tsunade golpeó fuertemente la mesa.

- ¡Silencio!

Todos callaron.

- Es cierto que nuestros enemigos son más. Pero no significa por ello que sean invencibles. Todos ellos son ninjas que abandonaron sus aldeas. De todo ese ejército solo hay que temer a sus siete dirigentes.

- ¿Siete dirigentes? – Preguntó otro ninja de la primera fila.

- Si. Se nos ha informado que ese grupo de cinco mil ninjas está dirigido por siete ninjas. Ninjas que por lo visto son bastantes fuertes, pues han logrado derrotar a todo un escuadrón de Anbu.

Se produjo de nuevo un murmullo.

- Solo quiero que estéis atentos y listos para cuando llegue el momento. He mandado a gente a pedir ayuda a nuestros aliados y reduciremos las misiones para poder tener el máximo número de ninjas en konoha. De todas formas nuestros expertos en estrategias estarán preparando las oportunas tácticas de defensa para cuando llegue el momento. Eso es todo.

Todo el mundo abandonó la sala y Shiro no fue la excepción. Cuando salió miró al cielo y se quedó pensativo.

- Así que siete ninjas que pueden dirigir a un ejército de cinco miel, ¿eh? – Pensó Shiro y luego continuó caminando.