11º CAPÍTULO: JUGANDOLO TODO A UN ÚLTIMO ATAQUE DIRECTO. APARECE LOKI

Con todas sus fuerzas, Shiro se levanto, quitándose de encima la gran cantidad de rocas que habían caído sobre él. Cuando se puso en pie cayó, de rodillas, en seguida al suelo. Todo su cuerpo mostraba manchas negras y por su boca escupía sangre.

- Maldición…. ¿qué ha pasado? – Pensó para si mismo mirando el lugar.

Todo estaba destrozado a su alrededor, árboles caídos, el suelo estaba desquebrajado. Shiro estaba espectado por como había quedado el lugar. Solo recordaba que liberó al Tyamant y poco más.

- ¿Ya estas despierto?

La voz provenía de la zona a la que Shiro daba la espalda. Antes de girarse ya sabía quien era el dueño de la voz. Cuando se giró y miró a Akira, se fijo en como varios trozos de algo metálico se despegaban de su cuerpo y caían al suelo.

- Aun … ¿aún estás vivo? – Preguntó Shiro con dificultad.

- Sino hubiese llevado mi coraza de metal habría muerto. Debo admitir que no esperaba que el poder del Tyamant fuera algo tan espeluznante como eso. Pero veo que te ha causado más problemas de los que te esperabas.

Shiro se puso en pie con dificultad y miro a Akira fijamente.

- En verdad… no pensé jamás que volvería a mi forma normal con vida…

- Sellé al Tyamant. Es por eso que has vuelto a tu forma normal.

- ¿Y por qué harías algo así? Estando en esa forma no hubiera tardado en morir….

- Digamos que eras realmente una amenaza como para dejarte en esa forma así que tome mis medidas para detenerte.

- Ya veo….

Akira sonrió.

- Además, haberte derrotado en aquella forma no hubiera significado nada para mí. Yo quiero luchar con mi alumno en su forma real.

- ¿Debo sentirme halagado?

- La verdad es que deberías. Eres la segunda persona después del cuarto que ha conseguido romper mi coraza de metal.

- Yo no fui… fue el Tyamant…

- Poco importa eso la verdad. Realmente ahora mismo estoy casi sin chackra. ¿Cómo estás tú?

- ¿Me haces esa pregunta sabiendo que estoy en mis límites?

- Tienes razón…. Pero sintiéndolo mucho Shiro, no puedo pausar el combate para que te recuperes, debo terminar con esto ya.

- No me hagas reír….

- Acabemos con esto….

Akira comenzó a formar sellos y una gran masa grisácea salió el suelo y comenzó a tomar forma.

- Eso es…. ¿tú masa de metal?

- Así es Shiro… me has obligado a tener que usarla y créeme debo felicitarte por hacerme llegar tan lejos. Pero ahora, vamos a acabar con esto. – la masa termino de tomar forma, la forma de algo parecido a un toro pero también parecía un humano - ¡Minotaurus Tetsu!

- Oh no… esto puede ser problemático.

- ¡A por el! – Gritó Akira con tono de autoridad y el Minotauro de metal se lanzó contra Shiro.

Shiro se apartó de un salto cuando el Minotauro intento darle con el puño. Luego la figura sin vida regresó frente a su amo.

- ¿Por qué huyes Shiro? ¿No prefiere que acabé con tu vida sin hacerte sufrir?

- Je…. Si has usado al Minotauro es que estás desesperado, así que acabaré con eso de una vez… - Shiro comenzó a formar sellos y encima de el apareció una llama que empezó a ir tomando forma.

- ¿P… pero que demonios es eso? – Dijo Akira sorprendido al ver la técnica de Shiro.

Shiro terminó por fin la secuencia de sellos y sonrió al ver la sorpresa de Akira.

- Te presento… mi técnica más reciente…. ¡Faiya no Ryu! (Dragón de Fuego)

Por encima de Shiro, había un dragón de fuego sobrevolándolo.

- ¿Pretendes que esa cosa derrote a mi Minotauro? ¿Estas de broma no? Además, me sorprende que hayas creado algo así en tu estado.

- Ya… deberías saber… que para mi algo así no resulta problemas… viniendo del clan que vengo… generar fuego a través de mi chackra no es nada complicado para mi.

- Eso es verdad, pero no se que utilidad puede tener ese dragón para ti contra mi Minotauro.

- Este dragón…. Solo me ayudará a aumentar la fuerza de mi ataque.

- ¿Qué dices? ¿De que ataque hablas?

- Ahora mismo… estoy muy cansado y malherido como para usar una técnica en condiciones… así que… solo me queda realizar un ataque directo… destrozar a tu monstruo… y atacarte a ti.

- ¿Piensas de verdad que puedes acabar con mi criatura? Shiro…. Este Minotauro está hecho con una masa de metal especial, mucho más potente que la que uso para mi coraza. No podrás causarle ni un solo rasguño.

- Eso ya lo veremos.

Shiro el brazo derecho con el puño cerrado y el dragón de fuego descendió hasta fundirse con el puño de Shiro que empezó a arder.

Akira lo observó con curiosidad y no supo que pensar de eso.

- Bueno… todo se decidirá en este golpe sensei….

- ¿Piensas realmente acabar conmigo así? ¡No me hagas reír! ¡Ataca!

Obedeciendo la orden de Akira, el Minotauro se lanzó contra Shiro. El puño del Minotauro y el de Shiro chocaron y tras crear una pequeña onda expansiva, el Minotauro estalló en pedazos ante los ojos sorprendidos de Akira.

- Te lo dije sensei…usando está técnica en mi brazo… es como usar mi chackra para aumentar mis golpes… solo que… está técnica hace un efecto diez veces superior a la de usar mi chackra, ya que calienta la sangre de mi brazo derecho y hace trabajar mucho más mis músculos.

- Interesante… pero no acabarás conmigo así.

- Lo comprobaremos ahora…

- Tú lo has dicho Shiro.

Akira formo de nuevo una secuencia de sellos y la masa que antes era el Minotauro comenzó a elevarse, hasta tomar la forma de miles de agujas que estaban suspendidas en el cielo.

- ¿Crees realmente que puedes llegar hasta mí antes de que mis agujas de metal acaben contigo?

- Comprobémoslo.

Shiro comenzó a correr hacía a Akira todo lo rápido que podía. Con un gesto de la mano de Akira, las agujas comenzaron a caer a toda velocidad contra el suelo. Aunque varias agujas se le clavaban en el cuerpo y otras le habrían heridas, Shiro continuó corriendo hacía Akira, apretando fuertemente el puño de su brazo envuelto en llamas.

Akira observaba el espectáculo. Shiro estaba cada vez más y más cerca. Le sorprendió que aún se pudiera mover.

- ¡Muy bien Shiro! ¡Pero aunque llegues a mi no podrás tocarme! – Akira comenzó a formar sellos con sus manos - . ¡Mamoru Tetsu!

Una gran barrera de metal se formo delante de Akira. Con todas sus fuerzas, Shiro embistió contra la barrera, golpeándola con su puño en llamas. Aunque no tardo más de unos segundos en pasar todo, para Akira y Shiro fueron como minutos. La barrera se rompió ante los ojos atónitos de Akira y Shiro se situó delante de él, abrió su mano izquierda y en ella comenzó a formarse una bola de energía del tamaño de una pelota de béisbol.

- ¡Rasengan!

La bola de energía toco el pecho de Akira y lo lanzó girando a toda velocidad bosque a dentro, llevándoselo todo a su paso. Pronto Shiro lo perdió de vista.

Sin poder evitarlo, Shiro cayó al suelo. No podía moverse. Pero sonreía.

- De vez en cuando… es bueno aprender técnicas de tus maestros….

Estaba muy cansado y tenía heridas por todo el cuerpo causadas por las agujas que le había lanzado Akira. Realmente no podía hacer más.

- Naruto… te dejo el resto a ti.

Tras pensar eso y cerrar los ojos lentamente, Shiro quedó inconsciente.

Amelia estaba junto a Hanabi que no hacía mucho que había llegado. La pobre estaba temblando por la situación que había vivido. A su lado estaba Sakura tratándola.

- ¿Cómo está?

- No tiene ninguna herida seria. Solo es el shock de la impresión.

Amelia asintió. De pronto una parte de la pared de la sala comenzó a abrirse. Era un de las puertas de uno de los tantos pasadizos secretos que llevaban a Konoha. Amelia miró hacía. Varios ninjas se pusieron en posición por si fuera un enemigo. Pronto se relajaron, eran Hiashi y los suyos.

Al verlos, Hanabi se levantó corriendo y se dirigió hacía ellos tan deprisa como pudo.

- ¡Papa! ¡Estás bien! ¡Menos mal! ¿Y Hinata? ¿¡Cómo está!?

- Tranquila Hanabi, contrólate. Ella esta bien.

Hanabi miró a su hermana que era cargada por Aoshi quien se la entregó a un par de ninjas que se acercaron y se la llevaron para sentarla apoyada en una pared. Sakura se acercó a reconocerla. Amelia por su parte, se acercó a Rikimaru.

Hiashi observó el lugar. Ya lo había visto otras veces pero nunca así de lleno. Familias enteras asustadas por lo que pudiera pasar con niños pequeños. Se sintió impotente al no haber podido hacer nada.

- Hiashi-sama, si nos permite nos gustaría reconocerle – dijo un ninja que llevaba la vestimenta de los ninjas médico de la aldea.

- Primero encarguense de ellos, yo puedo esperar.

- Como desee.

El ninja se fue a reconocer a Aoshi y Kiaki. Amelia por otro lado, se había ido a un sitio más alejado para hablar con Rikimaru.

- ¿Estás bien? – Preguntó Amelia preocupada mirándolo.

- Si tranquila…. No es nada grave.

- ¿Quién os ha hecho esto? ¿Cómo ha podido caer la familia Hyuga si son de las más fuerte de la aldea?

- Ha sido Akira….

- ¿Akira? ¿Qué Aki….? No puede ser….

- Sí…. Ha sido Akira-sensei.

En ese momento le vino la imagen a Amelia. Akira había sido su maestro en la Academia y jamás se imaginó que el fuera capaz de algo así.

- En verdad… contra el no luchamos cara a cara… sino con otro tipo… que también era muy fuerte… Shiro nos salvó y luego apareció Akira….

- ¿Shiro? – Amelia se alteró al oír el nombre - ¿¡Dónde esta Rikimaru!? ¿¡Está bien!?

- Tranquila Amelia – Rikimaru puso sus manos en los hombros de Amelia -. Cuando lo dejamos estaba malherido, pero estoy seguro que estará bien. Ya sabes que no es fácil acabar con el.

- Si pero…. – Amelia agacha la cabeza - . Si su rival es Akira….

- Estará bien no te preocupes. Ahora vamos a ver a Hinata y debes preocuparte por proteger a la gente de aquí, ya sabes que también está tú hija.

- Sí.

Rikimaru y Amelia se acercaron hasta donde estaba Hinata. A su lado estaba Hanabi sujetandola de la mano, Sakura la examinaba y Hiashi estaba de pie observando. Hinata estaba despierta, pero un poco despistada.

- Amelia-sensei…. ¿dónde estoy?

- Estas en el escondite. Tranquila. – Amelia se agacho y acarició la cabeza de Hinata - ¿Cómo está Sakura?

- A primera vista no parece tener nada grave.

- Menos mal – suspiro Hanabi.

- ¿Y… Shiro-sensei? ¿Y Naruto-kun?

Todo el mundo calló cuando Hinata hizo esa pregunta.

- Bueno… - dijo Amelia - . Shiro ya sabes metido en una pelea y de Naruto… no sabemos nada.

- Ya veo….

- Pero tranquila, los dos volverán dentro de poco. Ya lo verás.

- Claro – Hinata hizo un esfuerzo por sonreír pero no pudo.

Todos la miraron apenados, pero no podían hacer nada. Estaba encerrados en ese refugio, protegidos por el edificio del Hokage y las estatuas de piedra que representaban a los Hokages. A la espera, de que todo acabará.

Tsunade derribó con un dedo al último ninja rival. Todos los ninjas de Konoha que había por la zona se acercaron a ella contentos por haber terminado con el grupo de intrusos que se adentró en Konoha.

- ¡Por fin lo hicimos Hokage-sama! ¡Acabamos con todos! – Gritó Lee con alegría.

- Así parece – dijo Tsunade con una sonrisa pero pronto se fijo en que había alguien parado a unos metros de ellos.

Tsunade observó al individuo con atención. Cabello de color negro y corto, ojos grisáceos muy penetrantes y no tenía el aspecto de estar muy fornido por lo que pudo observar en sus brazos que estaban al descubierto. Tan solo vestía un chaleco en su parte superior y algo parecido a unos vaqueros en su parte inferior de color negro.

El individuo sonrió.

- Veo que habéis hecho buena cuenta de mis hombres, no podía esperar menos de los ninjas de Konoha, los más fuertes de todos.

- ¿Tú eres el líder de estos ninjas? – Preguntó Tsunade seria.

- Así es. Debo decir que me han decepcionado, pensé que durarían más, pero son tan débiles como los guardias que tenéis en vuestra entrada.

- ¿Guardias? ¿Qué guardias? ¿Hablas de Shiro?

- ¿Shiro? – El individuo se puso a pensar - . No, no había ningún Shiro en ese grupillo.

Tsunade se puso a pensar, seguramente seria la ayuda mandada por Naruto, pero entonces, ¿dónde estaba Shiro?

- Tú eres la Hokage de Konoha, ¿no?

- ¿Y qué si lo soy?

- Pues nada… solo avisarte que pienso acabar con todos los ciudadanos de está aldea. Y más aún con todos aquellos que osen oponerme resistencia.

- ¿Y qué esperas conseguir con todo esto?

El individuo sonrió.

- En esta aldea está oculto el pergamino con las técnicas del primero y el segundo Hokage, los dos ninjas más fuertes que jamás hayan pisado Konoha.

- ¿Cómo sabes tú eso?

- Digamos… que tuve ciertos tratos con el primero y segundo.

- ¿Cómo? ¿De que hablas?

- Tú más que nadie deberías conocerme Hokage-sama…. Mi nombre es Loki.

Tsunade se sorprendió al oír el nombre. Loki sonrió al ver la cara que puso Tsunade al oír su nombre.

- ¿Te suena verdad?

- No puede ser…

De pronto algo se movió rápidamente al lado de Tsunade y se dirigió a toda velocidad hacía Loki. Tsunade pronto reconoció a Lee.

- ¡Lee quieto! – Gritó Tsunade

Pero Lee no le hizo caso.

- ¡Si acabamos con el todo esto acabará!

Lee intento darle una patada, pero Loki la paro con su brazo. Luego tomo la pierna de Lee con la mano y lo lanzó a un lado. Lee salió disparado como si fuera una bala, atravesando las casas que encontraba en su camino.

- Que chico más irrespetuoso, cuando los mayores hablan ahí que escuchar.

Tsunade no sabía que decir, conocía el nombre demasiado bien como para poder pensar con claridad.

- ¿Cómo es posible que estés aquí? ¿No deberías estar muerto?

- Digamos que el primero y el cuarto nunca consiguieron acabar conmigo, solo sellarme. Y la verdad, fue una descortesía por su parte sellar al que iba a convertirse en el tercer Hokage.

- ¿Tú el tercer Hokage? Te revelaste contra ellos dos y ellos mismos fueron quienes te detuvieron.

Loki sonrió.

- Tienes toda la razón y además de eso… se llevaron todas las técnicas que conocía y mi fuerza quedó sellada. Para deshacer el sello que la encierra, necesito el pergamino de técnicas del primero y el segundo.

- ¿Y que te hace pensar que lo encontrarás?

- Siempre obtengo lo que deseo Hokage-sama, además tengo un trato que proponerte.

- ¿Así? ¿Y cual es?

- Si os ponéis a mis ordenes, podréis gobernar conmigo el mundo que deseo crear. Una vez liberé mis poderes, todos los países caerán a mis pies y crearé un nuevo mundo donde yo gobierne como un dios.

- ¿Y que te hace pensar que tu puedes llegar a ser un dios Loki?

- Hay muchas técnicas en el mundo Hokage-sama y muchas sirven para lograr la inmortalidad que me permitirá vivir para siempre.

Tsunade sonrió.

- Realmente estás loco y lo siento pero… no pienso aceptar tu oferta – todos los ninjas se pusieron al lado de Tsunade- . Konoha es nuestro hogar y la protegeremos hasta la muerte y más tratándose de alguien como tú. Te combatiremos.

- Ya veo… es una pena… hubierais sido unos hombres fantásticos.

Loki empezó ha hacer sellos con sus manos. Tsunade reconocía enseguida la secuencia y se alarmó.

- ¡Todos! ¡Apartaos de aquí!

Los ninjas no entendieron porque Tsunade decía eso y cuando iban a actuar, ya era demasiado tarde.

- ¡Honou no Mekai Hen! (Infierno en llamas)

Se produjo una explosión y todo en un radio de 100 metros empezó a arder con gran intensidad. En el lugar ahora solo estaba Loki, cuyos ojos observaban las llamas.

- Así es como quedará todo el mundo…. Y yo me alzaré como un gobernador inmortal.

Loki comenzó a caminar riéndose maliciosamente en dirección al edificio del Hokage.

Desde fuera, los soldados distinguieron una nube de humo que se alzaba no muy lejos de su posición.

- ¡Sashuke-sama! ¿Qué es eso?

- Viene de la aldea…. ¡démonos prisa! – Ordeno Sashuke y los soldados lo siguieron tan de prisa como pudieron.