12º CAPÍTULO: LAS KUNOICHI ATACAN

20º CAPÍTULO: DECISIÓN Y BODA

Varias semanas habían pasado ya desde el nacimiento de la pequeña Naruko. Hinata ya estaba en la casa principal de los Hyuga con la pequeña y Naruto iba a visitarlas durante la mayor parte del tiempo.

Hinata estaba en el jardín con Naruko en brazos. Naruto estaba sentado a su lado. Desde la entrada de uno de los edificios, Hiashi observaba a la pareja. Shiro se acercó apareciendo desde las sombras.

- Naruko acaba de nacer y ya son como una familia – dijo Shiro.

Hiashi no dijo nada.

- Rikimaru me ha dicho que mañana tengo que venir para la reunión del consejo. Ahora que Naruko ha nacido ha llegado la hora de tomar la decisión de verdad.

- Así es… ven a primera hora de la mañana.

- Esta bien.

Shiro desapareció igual de rápido que había aparecido. Hiashi por su parte, continuó observando la pareja. Hinata reía felizmente al igual que Naruto. Poco después Hiashi se marchó.

Mañana del día siguiente en la sala de reuniones del clan Hyuga.

Shiro se encontraba en el centro de una habitación circular. El resto de la estancia tenía unos asientos para que se sentarán los dirigentes del clan Hyuga. Entre ellos estaba Hiashi.

- Shiro, hemos decidido darte el cuidado de la criatura – dijo uno de los dirigentes.

Ante estas palabras Shiro se sorprendió.

¿Cómo que darme a Naruko?

- Consideramos que Naruto Uzumaki no es apto para estar con Hinata-sama, además, la criatura ha nacido sin el Byakugan por lo que no puede ser considerada una de los nuestros.

- ¿Perdón?

- Si la pequeña hubiera nacido con el Byakugan hubieras reconsiderado nuestra decisión, pero al nacer con unos ojos normales no podemos aceptarla.

- Debes encargarte a partir de ahora de ella.

- ¿Y que pasará con Naruto y Hinata?

- A ambos se les borrará la memoria y todo sentimiento que sientan el uno al otro. Por tu lado, te ocuparás de criar a la pequeña.

- Eso es todo Shiro.

Los líderes del clan iban a ponerse en pie pero la voz de Shiro los detuvo.

- ¡Un momento!

Todos miraron a Shiro.

- ¡Me disteis vuestra palabra de que a Naruto le pondríais una prueba para saber si era apto o no para el puesto!

- Es cierto, pero esta claro que ese chico no puede pertenecer a nuestra familia. Es un monstruo inestable.

- Si dejáramos que estuviera con nuestra familia perderíamos prestigio como clan y jamás un Hyuga se ha comprometido con otra persona que no sea de su mismo clan.

- ¿¡Entonces faltáis a una palabra!? ¡Me distéis vuestra palabra que le daríais una oportunidad a Naruto! – Gritó Shiro con rabia.

- Pues no lo haremos Shiro.

- No pensamos aceptar a ese ser monstruoso entre nosotros.

- Eso es todo.

Los dirigentes se levantaron, a excepción de Hiashi, y comenzaron a dirigirse en dirección a la puerta de salida de esa habitación. Cuando el primer dirigente Hyuga iba a salir, algo le paso por su lado y le hizo una pequeña herida. Miró al frente y vio que se trataba de un shuriken. Todos se giraron y vieron a Shiro con la mano extendida en la posición de haberlo lanzado.

- De aquí no se mueve nadie – dijo Shiro cuyo rostro estaba algo agachado, lo que no permitía ver sus rasgos pero su voz mostraba una fuerte seriedad.

- ¿¡Cómo te atreves a hacer eso!?

- ¿¡Sabes las consecuencias que puede ocasionarte hacer algo así!?

Shiro alzó el rostro que ya quedo iluminado por la luz que alumbraba la habitación. Sus ojos rojos, gracias al onigan, mostraban una gran ira al igual que su voz. Algunos miembros del clan Hyuga se asustanron un poco.

- Me dan igual las consecuencias que puedan salir de esto. Vosotros habéis demostrado que no tenéis ningún honor al romper una promesa en un asunto de vital importancia como es este.

- Nuestras decisiones son algo que en verdad no te tienen que incumbir Shiro.

- Soy el encargado de cuidar de Hinata y no solo en el aspecto de su seguridad física. Mi misión también es asegurar su felicidad cueste lo que cueste.

- ¿Y eso que significa?

- Pues que…

Shiro sacó de la mochila de su cintura dos kunais y se puso en posición de combate.

- Que si tengo que usar la fuerza para que cambiéis de opinión creedme que lo haré.

Los dirigentes se miraron entre si. Algunos hablaban con murmullos, otros no sabían que hacer.

- ¿Crees que podrás con todos nosotros Shiro?

- Me da igual cuantos seáis. Pero hasta que no obtenga una aceptación de vosotros con respecto a Naruto no os dejaré salir de aquí.

- ¡Insolente!

Los dirigentes más jóvenes iban a atacar a Shiro, pero la voz firme de Hiashi hizo detenerse a los que estaban a punto de empezar a combatir.

- ¡Alto!

Todos miraron a Hiashi. Su grito había resonado en toda la habitación. Los presentes esperaban atentos a lo que Hiashi tenía que decir.

- En una cosa Shiro tiene razón, Naruto Uzumaki tiene derecho a hacer una prueba para demostrar si es digno o no – dijo Hiashi sin abrir sus ojos que los mantenía cerrados.

- ¡Pero Hiashi-sama!

- ¡Ese chico deshonraría a nuestro clan!

- ¡No podemos aceptarlo!

- ¡Silencio!

El nuevo gritó de Hiashi hizo callarse a todos. La situación se calmo y al final un dirigente del grupo Hyuga habló.

- ¿Y qué prueba quiere que pase ese muchacho Hiashi-sama?

- Pues…

Hiashi recobró en su mente la conversación que había mantenido con Rikimaru semanas atrás. Era hora de saber si tenía que actuar como el líder del clan Hyuga o como un auténtico padre. La respuesta para él fue casi inmediata.

- La prueba ya la ha pasado – dijo al fin Hiashi.

- ¿¡Cómo!?

- ¿Qué quiere decir Hiashi-sama?

- ¡Expliquese!

Hiashi abrió los ojos y empezó a explicarse.

- Naruto Uzumaki ha demostrado que quiere a mi hija y en el combate estuvo a punto de morir por ella. Sin pensarselo, se convirtió en el escudo de Hinata aún sabiendo que perdería la vida en el intentó. Para mi, ese muchacho ha pasado la mayor prueba de todas y es demostrar que quiere a mi hija…

Shiro sonrió al oír hablar a Hiashi, pero en cambio, los líderes del clan Hyuga no estaban muy de acuerdo.

- ¡Pero no puede ser Hiashi-sama!

- ¡Deshonraremos el clan Hyuga!

- ¡Basta ya!

Todas las protestas cesaron.

- ¡Antes que líder del clan Hyuga soy padre de dos hijas! ¡En las decisiones que a ellas conciernen debo actuar como padre antes que como líder del clan!

El tono firme y serio de Hiashi dejo bien claro a los dirigentes del clan Hyuga cual era la decisión de Hiashi y cual era la decisión que había sido aceptada. Ya no había más que discutir. Los dirigentes abandonaron la sala, a excepción de Hiashi que continuó sentado y Shiro.

- Me siento orgulloso de ti – dijo Shiro sonriendo.

- ¿Por qué?

- Porque desde que te conozco… esta es la primera vez que veo que actúas como un auténtico padre.

Dicho eso, Shiro se marchó de la sala. Hiashi se quedó un poco más pensando. Pero lo tenía claro, había hecho lo correcto.

Jardín de la casa principal del clan Hyuga

Hinata abrazaba con todo su amor a su pequeña hija. Naruto se había ido hace un momento. Eso la entristecía pero luego volvería otro rato para estar con ella, solo tenía que esperar unas horas. Entre los rayos de luz dislumbró la figura de Shiro.

- ¿Shiro-sensei?

- Hola Hinata.

Shiro se acercó a Hinata. Acercó su mano a Naruko quién con sus pequeñas manos empezó a jugar con los dedos de la mano de Shiro.

- ¿Qué hace aquí?

- De la reunión del consejo.

- ¿Reunión? ¿Qué reunión?

- Para decidir que se hacía con respecto a Naruto y tú.

- Aaa…. ¿y… cual ha sido la decisión?

Shiro ocultó por un momento su rostro, lo que preocupó enormemente a Hinata, pero luego lo alzó y tenía una sonrisa dibujada en su cara.

- Han aceptado a Naruto y también a Naruko.

Hinata casi da un brinco de la felicidad que le hacía esa noticia. Se acercó a Shiro y los rodeo con su brazo libre casi llorando.

- ¡Gracias Shiro-sensei! ¡Muchas gracias!

- ¡Hey! ¡Tranquila! Que yo no he hecho nada.

Shiro apartó a Hinata con sus manos y la miró sonriendo.

- Ha sido tu padre quién ha convencido a los líderes del clan para que admitan a Naruto.

- ¿Mi padre?

- Sí.

Hinata no tenía palabras para describir su sorpresa, por lo que no dijo nada.

- Bueno yo tengo que irme ya o Amelia me pegará la bronca. Vendre a verte pronto.

Shiro se agachó y le dio a Hinata un beso en la frente y otro a la pequeña Naruko.

- Adiós.

Shiro se marchó y Hinata se quedó de nuevo a solas en el jardín con su hija. Estaba realmente feliz.

Varias semanas después…

Hinata se miró en el espejo que había en la habitación. Un vestido blanco cubría su cuerpo y un velo adornada su cabello, recien peinado por Amelia y Sakura quiénes les daban el último retoque al vestido.

- Estas guapísima Hinata – comentó Amelia sonriendo mientras se ponía al lado de Hinata, reflejandose ella también en el espejo y mostrando su vestido azul.

- ¿D-De verdad lo crees Amelia-sensei…?

- ¡Si, eso creo!

- Venga Hinata, estate quieta, que la boda es dentro de media hora y tengo que terminar de encajar esto – protestó Sakura mientras trabajaba en los bajos.

- L-Lo siento Sakura-chan…

Alguien golpeo la puerta de la habitación. Amelia dijo un adelante y la puerta corrediza se desplazó a la derecho. Shiro entró vestido con un traje elegante.

- ¡Caramba! ¡Qué guapa estas Hinata!

Hinata se ruborizó ante el comentario de Shiro.

- ¿Dónde estabas Shiro? ¡Llevo toda la mañana buscandote! – Protestó Amelia.

- Viendo si las cosas iban bien para la boda. No es para que te pongas así cariño.

Shiro se acercó y le dio un besito en los labios a su mujer.

- ¿Me perdonas?

- Eres de lo que no hay.

- Esto ya esta – dijo Sakura.

- Bien, pues vamos a preparar a los pequeños y nos vamos ya para allá. ¿Vas a llevar tú a Hinata Shiro?

- Si no os preocupéis.

Las dos chicas salieron de la habitación, dejando solos a Hinata y a Shiro. Hinata miraba con vergüenza a Shiro. El ya la había visto vestida de novia pero, no se imaginó que le daría tanto corte lucirlo el día de su boda.

- Estas muy guapa Hinata

- ¿De verdad lo cree Shiro-sensei?

- Si.

Hinata se volvió a mirar en el espejo. Realmente, le gustaba ese vestido, le costo tres semanas conseguirlo.

- Tengo algo para ti.

Hinata se giró para ver que tenía que darle Shiro. Este sostenía en sus manos un collar que llevaba sujetó un zafiro que brillaba la luz del sol y que estaba tallado de tal manera que formaba el símbolo de algo parecido a un pilar con cinco puntas.

- Estate quieta y te lo pondré.

Hinata no se movió y Shiro se lo colocó. Tras quedar puesto en su lugar, Hinata se miró en el espejo. Era realmente hermoso el como brillaba esa piedra preciosa.

- ¿Q-Qué es esto Shiro-sensei?

- Es un zafiro. Pertenecía a mi hermana.

Al oír esas palabras Hinata se giró rapidamente para mirar a Shiro que le dibujo una sonrisa.

- No puedo aceptar esto Shiro-sensei… es un recuerdo muy preciado de su hermana… yo no…

Hinata no pudo continuar, pues Shiro le puso un dedo en los labios.

- Este colgante se lo regalé yo a Aoi cuando nació. Ahora te lo regalo el día de tu boda, un día especial Hinata.

- Pero… me sabe mal… es un recuerdo muy preciado para usted…

- Escúchame Hinata… es un regalo para ti, no le des más vueltas. Además, ¿en qué lugar estaría mejor sino es en tu cuello?

- Shiro-sensei…

- Si Aoi siguiera viva estoy seguro que te lo habría regalado en este día, así que no le des tantas vueltas, ¿quieres?

Hinata asintió afirmativamente con la cabeza.

- Bueno ahora, vámonos. Que se va a acercando la hora.

Puesto de Ichikaru

Naruto brindó junto con Shikamaru, Sashuke, Kiba y Chouji. Se habían reunido un momento antes para celebrar el acontecimiento.

- No me puedo creer que sea Naruto quién se vaya a casar con Hinata – dijo Kiba dándole un trago al vaso.

- Es un poco problemático… pero felicidades – dijo Shikamaru sonriendo.

- Hazla feliz Naruto – dijo Sashuke alzando el vaso.

- Eso… una boda es como la comida, hay que aprovecharla antes de que se escape – dijo Chouji mientras se metía en la boca todo el bol de ramen que habían pedido.

- Gracias chicos.

Todos comenzaron a reirse y a hablar pero la voz de Ichikaru les interrumpió.

- Naruto, ¿no deberías irte ya? El novio tiene que estar allí antes que la novia.

Naruto miró el reloj y asintió.

- ¡Tienes razón! ¡Te dejo el menú de la boda a ti!

Naruto pagó las consumiciones y se marchó corriendo.

- ¡Adiós chicos! ¡Os veo luego!

Pronto, Naruto desapareció de la vista.

- Que chico más problemático… se le esta pegando esa mala manía de Kakashi-sensei…

- Bueno pero hay que admitir… que nadie se pensaba que estos dos acabarían así – comentó Kiba.

- Eso es cierto…

Una silueta apareció frente al puesto de Ichikaru. Los chicos se giraron y vieron la figura de Temari.

- Hola chicos.

Todos saludaron. Temari sonrió y se acercó a Shikamaru.. Ante la sorpresa de todos, le dio un beso en los labios.

- ¡Shi-Shikamaru! ¡Explicanos esto! – dijo Kiba alterado.

- ¿Eh? Pues no hay nada que explicar – dijo Shikamaru rascandose la cabeza.

- ¿¡Cómo que no!? ¿¡Ese beso a que viene!?

- Somos pareja – dijo Temari sonriendo y abrazando a Shikamaru.

Todos los de allí se quedaron como una estatua.

- ¿¡C-Cómo!? – Gritaron todos a la vez.

- Es un poco problemático… pero ya lleva cuatro meses embarazada.

Esto volvió a dejar de una piedra a los presentes.

- ¡Así es! ¡Dentro de cinco meses Shikamaru será papa y yo mama! – Temari dijo esto con mucha alegría.

Edificio principal del Hokage.

Naruto daba los últimos retoques a su traje con la ayuda de Iruka. Hacía pocos minutos que había llegado a toda velocidad y estaba un poco cansados y el traje se le había estropeado un poco.

- Si fueras a los sitios con tiempo Naruto todo iría mejor.

- Perdón Iruka-sensei…

Iruka sonrió. Terminó de ajustarle el traje a Naruto y luego de palpó la espalda.

- Jamás imaginé que acudiría a una boda tuya Naruto y mucho menos como el padrino.

- Bueno… no tengo madre que me lleve al altar así que… si no le importa…

Iruka sonrió de nuevo.

- Claro que no Naruto.

- Solo que… una cosa Iruka-sensei…

- ¿Eh? Dime.

- ¿No es un poco problemático para ti que yo me casé antes que tú?

Iruka sintió como si una piedra le cayera en la cabeza, creando un gran peso sobre si mismo. Naruto había dicho algo en lo que Iruka aún no había pensado.

- ¡Ja, ja, ja! ¡Claro que no Naruto-kun!

- ¡Ah! Menos mal. Pensé que te sentirías mal o algo por el estilo

Ambos rieron con fuertes carcajadas, aunque en su interior Iruka estaba llorando.

- Bueno Naruto, ya es la hora – dijo Iruka.

- Si.

Ambos se dirigieron al lugar de la boda.

Frente a las estatuas de piedra de los Hokage

Naruto entró agarrado del brazo de Iruka. Todos los presentes estaban ya en el lugar. La música nupcial sonaba y justo debajo de un arco adornado con distintas flores, proporcionado y hecho por la familia de Ino, se encontraba Tsunade. Naruto se separó de Iruka en el lugar correspondiente y ocupó su lugar bajo el arco.

Comenzó a sonar entonces la música que indicaba la entrada de la novia. Naruto se giró y vio entrar a Hinata, agarra del brazo de su padre, que se dirigía hacía el arco. Estaba guapísima con ese vestido blanco. Tan hermosa y deslumbrante que muchos de los asistentes se quedaron sin palabras.

Hinata ocupó su puesto y con una sonrisa y con algo de timidez miró a Naruto quién le dirigió una sonrisa. Ambos se giraron en dirección a Tsunade quién empezó a dar su discurso.

- Amigos, ciudadanos de Konoha, hoy nos hemos reunido todos aquí para celebrar el nacimiento de una nueva pareja en esta aldea, formada por Naruto Uzumaki y Hinata Hyuga. Debería soltar un buen discurso sobre el tema pero… eso sería demasiado aburrido así que solo diré unas palabras.

Tsunade comenzó a hablar de unas cuantas cosas que los presentes como eran Sashuke, Sakura, Amelia, Shiro, Shiakamaru, Temari, Gaara, Gai, Chouji, Ino, Shino, Kiba y demás miembros del grupo de Naruto junto con una gran parte de la aldea como eran Ichikaru, su hija y otros más prestaban atención. Por fin Tsunade dijo.

- Ahora procedamos a unir en matrimonio a estos dos jóvenes. ¿Los anillos?

Nadie se acercó.

- Em… ¿dónde están los anillos? – Volvió a repetir Tsunade.

Naruto y Hinata miraron alrededor. El encargado de los anillos era Kakashi. Hinata miró a Shiro quién mostró su igual incredulidad ante lo que pasaba.

- Vuelvo a repetir… ¿dónde están los anillos?

Un pequeño remolino de viento se formó y apareció Kakashi.

- Hola – saludó Kakashi - . Siento llegar tarde pero es que me encontré con una anciana que…

- ¡Deja de decir tonterías y trae los anillos de una vez! – Gritó Tsunade en tonó serio y firme que mostró la orden que le daba a Kakashi quién le cayó una gota por la nuca.

- Voy, voy.

Kakashi le entregó los anillos correspondientes a Hinata y Naruto y fue a ocupar su puesto.

- Naruto Uzumaki, ¿aceptas a Hinata Hyuga como tu esposa y prometes cuidarla, protegerla y estar a su lado pase lo que pase hasta que la muerte os separe?

- Aceptó – dijo Naruto mirando a Hinata con una sonrisa.

- Hinata Hyuga, ¿aceptas a Naruto Uzumaki como tu esposo y prometes cuidarlo, protegerlo y estar a su lado pase lo que pase hasta que la muerte os separe?

- Aceptó – respondió Hinata mirando a Naruto con una sonrisa de felicidad.

- Entonces yo os declaró marido y mujer.

Naruto y Hinata le coloran el anillo a cada uno en donde correspondía.

- Podéis besaros.

Naruto y Hinata se besaron con un dulce beso en los labios mientras se abrazaban. El lugar se lleno de silbidos y aplausos. Naruto y Hinata comenzaron a correr por la alfombra roja mientras recibían la lluvia de arroz que les lanzaban la gente.

Para los pocos que miraron a las estatuas de piedra los Hokages como fue el caso de Shiro, Kakashi, Iruka y Tsunade, vieron que las estatuas del tercero y el cuarto eran como si lloraran lágrimas de felicidad.

- ¡Bien todos! ¡Ahora al banquete y a pasarlo bien! – Gritó Naruto cuando llegó al otro lado de la alfombra y todos los invitados le siguieron.

En algún lugar desconocido…

Era una sala oscura. No se veía nada y solo una pequeña vela proporcionaba un poco de luz. Un hombre abrió una puerta y la cerró corriendo. Avanzó en línea recta a ciegas y a escasos metros se arrodillo.

- ¡Kira-sama!

- ¿Qué ocurre?

- ¡Loki-sama a muerto!

Unos ojos brillantes empezaron a brillar en la oscuridad de esa sala.

- ¿Cómo dices?

- Me han llegado los informes hace poco de que los ninjas de Konoha han terminado con el y con el resto de los hombres…

- Ya veo… Bueno en si no es una gran pérdida ya que solo lo recuperamos para que nos hiciera el trabajo sucio pero veo que ese hombre no valía para nada en verdad.

- ¿Cuáles son sus órdenes Kira-sama?

- De momento esperaremos y cuando llegue el momento, yo mismo me ocuparé de zanjar este asunto… el reinó de los ninjas llegará a su fin.

Zona de festejos de Konoha

Ya había caído la noche y la fiesta de la boda de Naruto y Hinata aún se estaba celebrando. Hinata había salido al jardín a tomar un poco el aire pero Naruto aún estaba dentro hablando con Gaara, Sashuke y los demás.

La boda había ido estupendamente. Iruka dio un discurso durante el banquete y tras comer el menú todo empezó a ser baile y demás. Una boda como Hinata siempre había deseado y además, con la persona a la que ella más amaba.

En sus brazos Hinata sostenía a Naruko. Quería tenerla un rato en brazos. Sin notarlo, alguien se acerco a ella y posó una mano sobre su hombro. Hinata se giró asustada pero se alivió al ver que era Naruto.

- Parece que hayas visto un fantasma mi amor.

- Perdona es que estaba distraída y…

- Bueno… pues todo ha ido bien – dijo Naruto mientras se sentaba a su lado.

- ¿Y ahora que pasará Naruto-kun?

Naruto miró extrañado a Hinata que le sonrió. Naruto no supo bien que decir.

- Pues… no lo sé la verdad, pero lo que tenga que venir en el futuro que venga. Mientras este contigo y con Naruko, me da igual lo que pase. Siempre seré feliz.

- Naruto-kun…

Ambos se dieron un beso bajo ese cielo que estaba cubierto por un manto de estrellas y donde la luna llena brillaba más fuerte que nunca.

FIN

Bueno pues este es el final de este Fanfic. Doy gracias a todos aquellos que lo habéis leído y malgastado vuestro tiempo en verlo. Estoy un poco triste por haberlo terminado pero en fin todo lo que empieza tiene que terminar, ¿no?

Aunque aún me queda hacer un tercero que formaría una trilogía con este y con el Fanfic "En busca de una antigua espada", la guardaré para más adelante para así terminar el Fanfic "El secuestro de Hinata" y una vez terminado ese, daré paso a la tercera parte de la trilogía.

En serio muchas gracias a todos aquellos que me habéis animado y os habéis molestado en leer un fanfic de un escritor tan mediocre como yo. Espero que también leáis mis otras historias y me digais que os parecen. Colocaré los fanfics completos en mi página, de http/shirokingdom. donde pondré no solo mis fanfics de Naruto sino también los de otros animes e historias reales.

Espero que me sigáis leyendo y en serio muchas gracias por vuestros comentarios que me animaban a seguir escribiendo. ¡Hasta pronto!