Capítulo III: La entrega.

Miraba el cielo, no era como si pudiese hacer otra cosa. Era domingo, el día más fastidioso de toda la semana, sin contar con que apenas era las doce del mediodía. A las nueve había decidido sin mucho tino, a practicar arquería…, cómo se arrepentía, caso perdido y el dolor de brazo que poseía, lo hacía ver estrellitas de vez en cuando. Se sentía un poco inquieto, esa mañana había dejado a Iant con la palabra en la boca y… eso no podía augurar nada bueno, sin embargo, ya estaba cansado y si tenía que huirle, pues, eso haría.

Se levantó de donde se encontraba descansando, se estiró perezoso sin saber que hubiese sido mejor quedarse allí tirado todo el día. Escuchó un estallido que lo hizo botar en su puesto y, siguiendo la tradición, decidió echarse a correr a la zona de peligro. Abrió los ojos como platos ¡Ahora sí que la habían liado! Se volteó para salir de allí rápido lo más rápido que le dieran sus piernas, cuando chocó con Merrik y Alem.

— ¡Oh tú! Qué raro… ¿En qué demonios estabas pensado?

— ¡Momento! Yo no he hecho nada…

— ¡Has destruido una estatua sagrada!

— ¡Yo no he hecho nada!

— Sí, claro… que desfachatez…, eras el único aquí.

— ¡Lo sé! Pero yo no fui, había escuchado un estallido y vine a ver qué sucedía —Explicó aún sabiendo que no le iban a escuchar, no importaba que la verdad les bailara en colores de neón en frente, jamás lo reconocerían…

— ¿Qué historia tan inverosímil es esa? ¡De castigo por tal atrevimiento será cuidar de Mor —Le escupió Merrik.

— Esa es una buena idea —Siguió Alem con una sonrisa cruel—. A le mejor con un poco de suerte le mata o tal vez congenian, total, son igual de despreciables.

— ¿Nightmare? —Balbuceó preocupado—. ¡Pero!

— Ya lo sabes, humano. Mañana a las ocho de la noche en el establo de hierro, y esa es nuestra última palabra.

1

Iba hecho una furia. Por donde pasaba la gente se le quedaba mirando. Sus poderes se habían descontrolado y ondas de poder puro lo rodeaban. Se revolvió el cabello furioso. ¡¿Lo castigaban por algo que no había hecho?! ¿Pero qué pasaba por la cabeza de esos estúpidos engreídos? ¡No habían ni siquiera realizado un Priori Incantatem para verificar si su varita o él mismo había explotado de alguna forma la estatua!

Pasó como un huracán desde la sala comunitaria hasta su cuarto dando un portazo ignorando a cualquier otro ser vivo.

— ¿Ese no era él humano? —Preguntó uno de los presentes, confundido—. ¿Vieron sus ojos?

— O alguien muy parecido a él.

— Su Aura daba miedo…

— Vamos, no sean ridículos, ningún humano es poseedor de semejante poder.

— A lo mejor, y sólo a lo mejor, ya sabemos por qué está aquí, con nosotros —Razonó Gaara. Lórien se levantó bajo la vista de sus guardaespaldas y entró al cuarto. En el balcón encontró al chico agarrándose fuertemente de la baranda, respirando con dificultades. Suspiró, mirándole un rato, ese poder lo estaba lastimando. No podía hacer nada para controlarlo, escuchó un gemido de dolor, se podría decir que estaba torturándole, no sabía que tan lejos podía llegar pero, presentía que podía matarle.

— "Cálmate Harry ¿Qué le va hacer?" —Se decía a sí mismo—. "Vas a terminar matando a alguien, no que no se lo merezcan pero, tú no eres así" —Cerró los párpados fuertemente y en un último gemido involuntario su magia se cerró, tumbándole al suelo. La piel le ardía, y no podía ver bien, a pesar de poseer sus lentes mal colocados. Su respiración se había vuelto errática e insufrible, quemaba a cada inhalación.

Alzó la vista encontrándose con el príncipe quién le miraba de forma descarada, desde su cama, cómo esperando algo, volteó los ojos hasta posarlos en el cielo. No iba a decir nada, haría lo que había hecho él, ignorarle. Total ¿Qué podía querer él de su persona? Nada bueno, dada sus pasadas experiencias.

Lórien salió del cuarto al ver que ya no pasaría nada más, dejando a Harry hundido en su acostumbrada soledad, llena de silencio. Aquella noche, cuando el sueño lo había acogido. Voldemort había aparecido para perturbarlo sin tregua, atacando un pequeño pueblo muggle. Sufrió de escalofríos, arcadas y sangrados esporádicos de su cicatriz. Agotado, a las cinco de la mañana, ya estaba en la sala común de aquella institución frente al fuego casi consumiéndose, apretando las manos fuertemente a la silla. Jamás había sido testigo de tanta masacre, todo había quedado destruido, y había sido extraño. Juraba que había podido sentir el dolor y la desesperación de todos los fallecidos… era como si de pronto se habían enfocado en torturarle a él.

— "Espero que Hogwarts aún sea un lugar infranqueable…" —Pensó desolado, cuando el reloj anunció que el comedor ya estaba abierto, decidió levantarse de su mullido asiento para desayunar en la santa paz de la soledad, sin Iant ni nadie que le indujera a una embolia matutina.

2

Había llegado cinco minutos antes a lo estipulado en el castigo… las puertas del establo se habían abierto, apenas habían sentido su presencia. Botó cuando el Pegaso alzó la vista, olfateando el ambiente. Se acercó y antes de que pudiera hacer nada, su magia le protegió, repeliendo el ataque del poderoso semental. Se sentó a una distancia comedida mirándole fijamente, por él, se iba, pero, no quería imaginarse que le pondrían de castigo si se escaqueaba de ése.

Se llevaban sosteniendo la mirada por aproximadamente media hora, o eso le pareció a Harry, cuando algo sorprendente sucedió. El Pegaso se había levantado con torpeza y en una señal de rendición se había circunflexionado. Al ojiverde le recordó a los hipogrifos, con calma y sin movimientos bruscos se acercó y se dio cuenta de qué estaba herido. Las cadenas que le sometían habían roto la piel, lacerándola. No quería imaginarse cuanto tiempo había tenido que soportar esas heridas.

— Shhh —Le calmó, acariciándole—. No vengo aquí a hacerte daño. Déjame curarte, por favor…

Dicho esto, sacó su varita, y pronunció unos conjuros de cicatrización que había aprendido para ayudarse a sí mismo…, pasó la vista encontrándose con unos indumentos para asearlo, después de todo, servirle de compañía era básicamente su castigo.

— El agua está un poco fría ¿Te importa? —Le preguntó sin saber si le entendería o no. El animal simplemente se quedó tranquilo y con un gesto casi resignado negó con la cabeza, reluchando un poco. Le mojó poco a poco, aún tenía miedo de morir aplastado por su gran Ego. Le cepilló y le enjabonó sin darse cuenta que estaba disfrutando, había logrado sonreír varias veces, mientras monologaba con el caballo alado—. Bueno, cuando menos ya estas limpio. ¿Así que dieciséis años solo? —Le preguntó dándole un poco de comida—. ¿Sabe? Yo también tengo esa edad perdido por el mundo… —Su silencioso interlocutor lo miró de forma penetrante. El ojiverde sonrió tristemente—. No es que importe demasiado, uno termine acostumbrándose… —Miró su reloj—. Rayos, ya se me hizo tarde… Prometo venir a visitarte cuando pueda… ¿Vale? —Preguntó esperanzado—. Sólo ruega porque no me maten antes. Adiós, Nightmare. Ha sido un placer conocerte…

3

— ¡Bienvenido a otro año más en Hogwarts! —Bramó el director para hacerse escuchar—. Antes de pasar con nuestros menesteres usuales he de recordarles que, el bosque prohibido, es un área que no deben merodear por su propia seguridad. El toque de queda sigue siendo a las seis de la tarde. De desobedecer serán castigados severamente. Flich me advirtió que, de no ir a recoger las cosas perdidas que han dejado a través de los años, iba a quemarlas en una gran hoguera —Suspiró, haciendo una pausa—. Hemos decidido que el Quidditch quedará suspendido hasta nuevo aviso. Hablando de Quidditch… he de anunciar que el equipo de Gryffindor ha de buscar un nuevo capitán y buscador temporal… —Los rumores comenzaron a alzarse—. Harry no podrá acompañarnos por algún tiempo… Podemos dar paso a la selección.

— Hermione ¿Qué le ha pasado a Harry? —Preguntó Angelina.

— No lo sabemos —Decidió confesar. Tenía que sacárselo de adentro—. No sabemos ni siquiera si está con vida…

— ¿Cómo sucedió?

— Hace algunas semanas —Siguió Ron, ante la incapacidad de la castaña para hablar ahogada en el llanto.

— ¿Fue el Lord?

— Lo lamento, no podemos decir más nada… pero, ya aparecerá —Cortó lo más cortés que pudo.

4

Harry se levantó antes de recibir la descarga eléctrica y se quitó el reloj rápidamente, se metió en el baño sin chistar mucho, total ya se estaba empezando a resignar ¿Qué más daba? hoy se cumplía una semana desde, el castigo con Nightmare, se habían hecho tolerantes, este había ido dos veces, y las dos se las había pasado de maravilla, después de salir del baño, se fue a desayunar, por suerte, Iant no estaba, después se fue, a esperar a Merrik, media hora después llegaron todos los alumnos.

— Aquí está el pequeño Harrito ¿Preparado para no tener ningún Pegaso? —Dijo Iant, empezando a molestarlo, Harry cerró los ojos y empezó a escuchar simplemente su respiración, por suerte Merrik llegó en ese momento, y la clase dio inicio.

— Buenos días, no tengo mucho que decir, más que empecemos contigo Gaara, ponte aquí, libera tú energía y déjame lo demás a mí —El muchacho cerró los ojos y un poder inmenso salió, con una gran oleada, todos tuvieron que usar sus manos para escudarse, la pelos naranja, simplemente dijo unas palabras aproximadamente una quince veces, no pasaron más de veinte minutos, cuando algo como una estrella fugaz, llegó desde el cielo, y se materializó, era un caballo, de pelajes blanco con la cresta y la cola morada— Felicidades ¿Ahora quien quiere ir? —Iant levantó la mano.

Fueron pasando uno y cada uno de los alumnos, algunos pegasos no eran tan poderosos, su fuerza, era sacada por el color de sus crestas, los más poderosos, poseían una cresta plateada o en su defecto algún tono rucio, cuando le tocó a Lórien todo el mundo quedó boquiabierto, el Pegaso, era totalmente blanco con la cresta plateada. Después del susto del príncipe, le tocó a Harry, la profesora quería salir del mocoso lo más rápido posible, así que Harry sacó algo de su poder, al no saber canalizarlo, no era mucho lo que podía hacer, la profesora empezó a decir las palabras, en eso Harry empezó a sentir algo extraño, recuerdos de su infancia, entre otras cosas, pasaron por su mente, una persona apareció en sus pensamientos. El moreno no podía, ni moverse ni abrir los ojos, el hombre que tenía ojos rojos y cabellos negros, lo miraba fría y calculadoramente, con una sonrisa irónica en la boca. Al comenzar a acercarse el dolor en su cicatriz se hizo presente.

El poder de Harry empezó a crecer, y la profesora se sorprendió por esto, lo malo era que el chico estaba pálido y movía los labios inaudiblemente, después de unos minutos un aura roja empezó a emanar del cuerpo del muchacho, las cadenas de Nightmare se soltaron en ese momento y el moreno expulsó tal cantidad de energía demoníaca, que la profesora rompió el ritual. Gritó, gritó como si la vida se le fuese en ello. Sólo sentía terror y dolor. Nightmare apareció y mientras Harry estaba siendo envuelto, en una esfera semitransparente de un color rojo sangre, el Pegaso arremetió contra ella, pero fue repelido, una segunda vez y nada, así que se alejó abrió el hocico y una estela de poder salió arremetiendo contra la barrera, dándole de lleno, esta se fragmentó y el moreno cayó sin fuerzas al suelo, un poco después nadie sabía que había pasado excepto que Nightmare estaba protegiendo al joven de algo invisible.

— ¿Mor? —Preguntó Merrik, pero después lo empezó a atacar, pero era protegido por una barrera, mientras Harry se ponía de pie adolorido.

— Nightmare, tranquilo —Dijo con los ojos poseídos, aún no se recuperaba del todo, estaba acariciando suavemente la cabeza del Pegaso, en eso vino, la profesora y agarró a un débil Harry, lo alejó del caballo y lo cacheteó.

— ¡Se puede saber! ¡¿Qué demonios estabas haciendo?! —Harry tenía la mano en la mejilla afectada, lo agarró por el mentón para que lo viera—. ¡Me hiciste romper el ritual!

— ¡Yo no hice semejante cosa! —El caballo alado estaba amenazante y acechante, si lo volvía a lastimar, el atacaría.

— ¿A no? ¿Y ese poder de quien era?

— ¡No lo sé! ¡Déjeme en paz! —Dijo revelándose, esta le iba volver a pegar, pero, Mor la tiró un poco lejos, Harry un poco asustado, movió la cabeza negativamente, interponiéndose.

Se supone que tengo que protegerte, niño tonto. ¿Cómo pretendes que lo haga sino es así?

— ¿Puedes hablar? ¿Cómo es posible?

Sólo tú me oyes, la voz está en tu mente…

— Es decir ¿Qué esto nadie más lo oye?

Es decir, que sólo con pensar puedo oírte, no hace falta que hables en voz alta, con pensar es más que suficiente, perdón por no haber aparecido antes pero es que pasaron muchas cosas, y cuando me di cuenta ya era un poco tarde.

Así me oyes ¿En serio?

Sí, sí, ahora si te quiere hacer daño, no dudaré en atacarla — En eso Lórien, miró a su Pegaso y lo trató de conectar mentalmente.

— "Ayúdame" —Pensó Lórien acuciante—. "Si no hago algo, posiblemente mataran a Merrik".

Cálmate, él no hará nada que su Amo no desee —Le informó el Pegaso blanco, sobresaltando un poco al príncipe.

— "¿Ah? pero si él no tiene dueño"

Por supuesto que lo tiene, Alteza. Es el joven de cabellos negros.

— Mira Pegaso del demonio ¿Cómo te atreves? —Pero Harry se interpuso ya un poco mejor.

— No le toque, si le va hacer algo, hágamelo a mí, él sólo me está protegiendo.

— Así que ya apareció tu Pegaso, tan pésimo como el amo, pero en fin… Espero que el maldito poni que tienes por corcel, se comporte, te lo voy a poner fácil: si ataca a alguien o a algo, no solo lo mataré a él, sino que también acabaré contigo ¿Fui clara?

— Transparente —Dijo desafiante, ya se estaba empezando a hartarse.

— Más te vale, ¡Sigamos con la clase! Si algo de esto sale de aquí, el castigo será horrendo ¡¿ME EXPLIQUÉ BIEN?! —Todos asintieron asustados, la clase, se reanudó, y Harry se sentó a descansar un rato.

¿Estás bien? — Le preguntó el Pegaso a Harry. Al ver que se recostaba de un árbol respirando entecadamente.

¿Ah? —Se preguntó Harry, sin estar acostumbrado.

Perdón por asustarte ¿Qué si estás bien?

Cansado, creo… Ahora, sino te molesta: ¿Cómo es que tú, eres mí Pegaso?

Esa es una buena pregunta. No lo sé…

Esa es una excelente respuesta.

¿Y tú de verdad crees que me importa? Yo estaba bien tranquilo, hasta que alguien llegó y me sacó de mi tranquila vida para venir a protegerle…

— "Maldito Pony" —Pensó Harry, aunque no hablando con él Pegaso precisamente—

Eso lo escuché

No te metas en mi cabeza "¿Quien me mandó a dejar la Oclumancia?"

La Oclumancia, no te serviría en estos casos…

Bueno ¿Entonces?

No te molestes, no lo hago apropósito. Es inherente en mí… por lo que veo, en esta generación no hay pegasos fuertes

¿Excluyéndote a ti, modestia aparte? ¿Verdad? —Preguntó irónico.

Puedo pavonearme todo lo que quiera…

Oh ¿Y entones como fue que quedaste encerrado aquí por dieciséis año? —No era su intención pero, parecía que toda su frustración había comenzado a drenarse en Nightmare.

Ejem… no te importa.

Como quieras, tengo una pregunta ¿Cómo puedo pensar sin que tú escuches?

No puedes, soy la única persona que puede hacer eso, seré tu confidente, si rompo esa regla, moriré y te será encomendado otro Pegaso… tus secretos están a salvo conmigo, pero ¿No podrías ordenar más tu mente? Es difícil, encontrar algo en ella

Hey deja de criticar mi cabeza y no la revises.

Ya te dije que no lo hago apropósito, desde que empezó el ritual; mi mente, vaga en tú desordena mente de adolescente, poniéndolo en palabras simples, digamos que soy muy amiga de tu conciencia.

Ya cállate… —Soltó Harry, en esos momentos, terminó el último, el cual tuvo uno, con todo el pelaje amarillo vómito, Mor le había dicho, que ese Pegaso no viviría mucho, y que el muchacho tampoco, quedaría entre los diez elegidos, ese timbre, anunciaba el almuerzo, los pegasos, se dejaban en los establos, Nightmare, le había dicho que prefería estar solo, que no se preocupara, que su mente estaba con él, si se fastidiaba mucho le dirigiera sus pensamientos, el moreno se sentó a comer, con un suspiro, se sirvió pasta con carne, después de eso tendrían adivinación, necesitaba estar con el estómago lleno.

5

Llegaron al salón de clase y se sentaron esperando a que apareciera la profesora, todos estaban muy callados. Harry dedujo que estaban muy entretenidos con sus pegasos, después de cinco minutos llegó Melina, con su característico, mal humor.

— Dejen de hablar con sus pegasos y presten atención —Dijo apenas entraba al salón—. Hoy vamos a llegar a tratar de llegar al segundo paso de los trances, no se distraigan en la mente de sus corceles si no terminaran castigados, lo que tienen que hacer, es tratar de llegar un poco más lejos de lo que habían llegado ya, dentro de una hora los despertaré para hacerles un chequeo. —Harry suspiró y cerró los ojos, aquí iríamos de nuevo, sólo veía algo negro, o fondo negro y colores indefinidos, después de media hora los ojos le dolían de tanto estar cerrados sin dormir.

— "Demonios, demonios y más demonios ¿Qué se supone que tengo que hacer?" —Pensó Harry consternado, esa clase siempre lo ponía de mal humor.

— Si te quedas allí sin hacer nada ¿a qué trance piensas llegar?

— "¡Ah! ¡Demonios!"

Cálmate, soy yo; deberías acostumbrarte ya —Le recordó con hastío.

Como qué a que trance pienso llegar

— Sino caminas no vas a llegar a ningún lado, me explico, te llevo viendo así sentado, aproximadamente media hora ¿No te obstinas?

— ¿Qué me pare y camine? No he visto a nadie que haga eso

En tu mente… eres medio lento ¿Verdad? Haz un intento de ponerte de pie mentalmente, pe… — En ese momento Harry hizo un movimiento brusco y se volvió a caer—. ¿Quién te dijo que a la primera lo ibas a lograr? Estás muy pesado, libera emociones y pensamiento…, si estás sobresaturado, no llegarás a ningún lugar.

Eso me hace acordar de Snape

No recuerdes ¡ya no sobrecargues más tu cabeza!

¿Pero como hago? ¿Y por qué no te puedo ver?

¿Para qué me quieres ver?

Me siento estúpido hablando en mi mente y viendo a la nada.

No estamos en la nada, no seas imbécil, estamos dentro de tu cabeza, en lo más superficial es decir, tu mente — Dijo un poco alterado, por lo que había acabado de decir— A ver —Dijo armándose de paciencia, llamando a todos los ángeles y santos que conocía para que le dotaran de paciencia—. Visualiza el color blanco, sino lo haces, no me podrás ver, recuerda que el negro absorbe toda la luz, necesitas luz para verme. ¿Qué esperas para visualizar el pedazo de tono? — Harry con mucha dificultad, empezó a tratar de imaginarse el blanco, pero eso era imposible—. ¿Qué no conoces el color blanco?

Eso intento, pero no es algo, con forma.

Déjame, yo te ayudo — Dijo un poco harto, se escucharon tronar unos dedos, y todo pasó en un flash, a blanco, ahora Harry veía a un "humano" de cabello negro con plateado, blanco, alto y de ojos grises.

¡Eres humano! —Dijo con la boca abierta, éste solo torció una mueca.

No soy humano, tú mente me ha procesado de esta forma, bueno, ahora libera tu mente, saca todo de tú cabeza. ¿Sabes lo que es un pensadero? ¿Lo qué se siente dejar pensamientos en él?

Sí, pero jamás he experimentado esa sensación.

Ahora si me lo pones difícil, mira, primero, no, no… mejor yo te doy la experiencia y tú lo haces la segunda vez — Nightmare se acercó a Harry, y se puso frente a frente, colocó a los lados de la cabeza del moreno sus brazos y una luz blanca empezó a emanar—. En el nombre del caos y la oscuridad liberadlo — El moreno sintió como si lo desilusionaran, su cabeza quedó sin un solo recuerdo hecho o crónica, simplemente algo blanco y vacío—. Ahora si ¡arriba! — Este le dio una mano y lo levantó, en eso el cuerpo de Harry dejó de funcionar como todos los demás— Bienvenido al trance superficial, Harry.

No me siento nada diferente…

Simplemente tu cuerpo dejó de funcionar, algunos humanos que descubren entrar en el trance superficial, lo hacen cuando duermen y así vivir por más años aunque igual mueren, los vampiros, elfos y otras contadas razas, son las únicas inmortales más no impunes a la muerte

— "Ahora me puedo imaginar por que Albus Dumbledore o Voldemort tienen tantos años…"

Sí posiblemente. Ya te puedes volver a sentar, ya llegaste donde ella quería simplemente dejar tu cuerpo sin el alma, ahora puedes meditar y pensar con más claridad, si llegaste aquí ella enviará una señal que tú sentirás para regresar

Ammm… y ¿Cómo pasa el tiempo aquí?

En cualquier mundo mental, excepto, donde están errando las almas de todos los muertos, el tiempo pasa, cuatro veces más rápido, es decir si aquí ha pasado una hora allá, han pasado cinco minutos, por eso es que no recomiendan practicar esto por más de cinco minutos, puedes agotarte y si no eres experimentado, quedar en coma, pero ni te asustes, yo te ayudaré a salir, puesto que te tienes que quedar una hora en el mundo real, ya que todos los demás son totalmente experimentados

No me consuelas… Y si no quiero ponerme a meditar ¿Qué hago?

Pues ¿Quieres ver quién es el primero que se ríe?

¡¿Qué?! No, gracias… —Harry se acostó el suelo o el techo o las paredes, en realidad no había nada definido, no estaba ni frío ni caliente y tampoco estaba duro, ni flojo, era cómodo y reconfortante.

Cuando le agarres la práctica, podrás crear espacios abiertos, pero este el mejor para pensar, por ejemplo, bosques, el cielo, cuando aprendas a montar, o el mar…

— "Siempre he querido ver el mar…" Es relajante estar aquí.

En realidad, es el único sitio de encuentro contigo mismo…

Con razón nunca pude con la Oclumancia, él nunca me explicó, como vaciar mi mente.

Explicar eso para un humano es imposible, si lo consiguió… si yo no lo puedo explicar, en realidad, ni los elfos lo pueden explicar — Dijo sentándose al lado de Harry— . Me gusta tú mente ordenada, es realmente bonita…

Si tú lo dices… ahora me dio sueño — Dijo reprimiendo un bostezo.

No te duermas —Le avisó con una risilla—. Si no vas a quedar muy alterado cuando te lancen el aviso.

Entonces ¿vives aquí?

Sí, cuando no tengo nada que hacer despierto me la paso en la cabeza de mí amo, ahora que lo vuelvo a tener, lo puedo volver hacer.

¿Sabes algo de la prueba final? —Preguntó buscando conversación.

No te mortifiques por eso en estos momentos, yo velaré por que la pases, y quedes entre los primeros…

Un reto algo difícil…

Hay que trabajar primero tu autoestima — Mirándolo malamente— ¿Te sabes lo tipos de ángeles?

Emmm… creo, solo me sé los comunes, los ángeles y los arcángeles…

¿Que es lo que hacen en clases? Esos no son los únicos tipos… hay otros que son los ángeles caídos, mejor conocidos como "anlusasi", no son demonios pero no pueden entrar al cielo…

Ya veo… ¿Algún otro?

si… están los "Celatoris", estos son de la categorías de arcángeles, pero, siempre andan vigilando todo, y saben todo en todo momento, a veces es hasta fastidioso… Como yo les digo "Los chismosos de la corte" en el concilio joden a todo el mundo. Pero estos no tienen custodios… los príncipes de cada raza, tienen un guardián, que ya es más un dios, pero se doblega ante su protegido, pero su raza no tienen nombre, se les llaman los "Acies"…

Intersante… ¿Y los que nos toca a nosotros?

Yo no sé que mezcla extraña tienes tú, pero, los más comunes son "Custodies"… Emmm… pero, no creo que te toque, son ángeles de baja categoría… y tú de débil no tienes mucho

Si no puedo contra un elfo de baja categoría que voy a e…

No hables de lo que no sabes… ¿tú crees qué estarías aquí si no fueras poderoso?

¡Yo no sé ni qué demonios hago aquí! —Dijo levantándose bruscamente, pero se sintió repentinamente mareado, Nightmare se levantó y lo sostuvo.

¿Estás bien? — Le preguntó preocupado— No puedes andar bruscamente, siendo la primera vez que estás aquí — Le sentó en el piso, mirándolo seguidamente, eso podría tener consecuencias colaterales y si al chico le pasaba algo estaría en problemas con los de arriba.

Sólo… un poco mareado, creo… — Dijo con una mano en la cabeza en ese momento, se sintió un pitido que desestabilizó los sentidos de Harry más de lo que ya estaba.

Debes irte, para salir, imagina el entorno donde estás y abre los ojos

¿Ah? —Este lo miró con cara de ¿No entiendes nada? Harry de dio una mirada matadora, cerró los ojos se imaginó el salón de adivinación y abrió los ojos y allí estaba de nuevo en el mundo real.

— Veo que todos lograron llegar un poco más allá del trance superficial, ya que llevo como tres llamadas, bueno, se terminó la clase, el último en salir cierra la puerta —Dijo saliendo del salón, después de eso no pasó nada relevante, ya que, por lo que se imaginaba Harry, Nightmare estaba despierto, como a las diez de la noche, fue al cuarto de Ocairo, tocó tres veces y esperó, a los cinco minutos este abrió.

— Hola Harry ¿Qué pasó? —Dijo dejándole pasar.

— Este ha sido el mejor día de mi vida.

— Así ¿Y eso?

— ¡Conseguí mi Pegaso! —Dijo saltándole encima y abrazándolo.

— ¡¿En serio?! ¡Mi enhorabuena! —Dijo el profesor feliz de que al muchacho le hubiera pasado algo bueno— Y ¿Cómo se llama? —Harry profundizó su sonrisa—

— Nightmare.

— ¿Ah? ¿Mor? ¿Ah? ¿Cómo es eso?

— Una locura, ven; déjame contarte —Harry empezó a relatar todo sin saltarse nada, cada vez que avanzaban un poco más el hombre se sorprendía más aún, pero le pareció bien, que alguien hubiera parado a Merrik, también le sorprendió que el chico hubiera llegado al trance—. Y ahora estoy aquí contándote esto, me pareció extraño que al príncipe elfo le hubiera salido ese Pegaso…

— Lein ¿Verdad?

— ¿Cómo sabes?

— Me lo imaginé…

— Si… me dijeron, que no había raza más poderosa… al menos que contemos a Nightmare, que es una mezcla, de esa especie, con la total negra, Interesante ¿Verdad?

— Vaya, combinación extraña de equipos…

— A mí me calló bien, el problema es que me lee todo lo que pienso…

— Va ser tú confidente, si dice algo de lo que piensas ó hay en tu sub, morirá…

— Si; eso ya me lo dijeron, es extraño, de humano es excepcional…

— Si, todos los seres mitológicos que se pueden transformar en humanos, son muy exóticos en realidad, ahora, ya son las doce Harry, anda a dormir, mañana igual te esperará un día muy fuerte como todos los demás… — Suspiro por parte de Harry.

— Espero sobrevivir todo el año, hasta mañana…

— Adiós pequeño Médium… —El moreno ojiverde salió del cuarto a ver que le depararía el futuro, según él no sería nada bueno, pero, ahora con lo de Voldemort ¿Podría matarlo sin chistar? Total era el único familiar que tenía.

TBC…