Capítulo IV: Descubrimientos.

Arquería, todo estaba como siempre. Dianas esperando ser traspasadas por una flecha. Cosa irónica, ya que Él no había logrado semejante hazaña. Respiró hondo, pronto llegaría Orpheria y le haría la vida imposible. Pero, ¿qué podía hacer él? No era un elfo, ni nada que se le pareciera, así que, todo aquello de Pegazos nacidos de estrellas, arcos de luz y afines, salía fuera de su rango de consideración.

¿Necesitas también ayuda en la arquería? —Preguntó Nightmare desde la mente de Harry. El aludido apretó los puños con una sonrisa divertida. Odiaba que hiciera eso...

Night, ¿Quién te llamó?

No lo sé, andas un poco extraño, ¿Necesitas ayuda? ¿Qué no te dije que me llamaras cuando no supieras algo? Voy a comenzar a creer que de verdad eres masoquista.

Deja de decir que soy masoquista, pegazo de cuarta.

¡¿Cómo!? ¡Niño engreído! —Profirió el pegazo para la satisfacción de Harry. Iba a seguir buscándole la lengua. Las dos partes sabían que era apropósito, pero, siempre estaban complacidos de seguirse en juego mutuamente.

Veinte minutos después. Night se carcajeaba a más no poder por la forma en que el ojiverde trataba de sacar su poder.

Puedo decir que, eres realmente patético.

Night... no estás siendo de ayuda... —Le recordó furibundo. Orpheria había pasado por ahí, mirándole con superioridad sabiendo que el chico jamás lo lograría.

Bueno, ya; que no es para tanto —Sonrió de nuevo—. Es regularmente pasable. Tú problema es la incorrecta canalización de tu poder. Escucha, visualiza tu poder. Es lo mismo que con lo del color blanco. Búscalo dentro de ti, no llegues al trance, porque harías desastre. ¡Trata de ver un hilo tornasolado! ¡Despeja tu enrollada cabeza! Luego de eso comanda a tu cerebro —Harry hacía lo que podía..., nadie podía decir que no trataba, por lo que parecía su esfuerzo no era suficiente.

Llegó agotado a su cama, luego de una ducha rápida, ni se había molestado en ir a comer... cerró los ojos y comenzó a pensar, ¿Por qué no tenía esa facilidad de visualización? Era realmente difícil imaginarse algo que jamás había visto, por lo que veía, su imaginación era estrafalariamente cerrada. Su pegazo le había explicado que su cuerpo se manejaba con tres tipos de Magia, principalmente: El Sustento, que era la magia intrínseca en cada poseedor y alimentaba su cuerpo. La Decantación que no era más que la magia que se utilizaba para los hechizos del día a día, para evitar el agotamiento físico. Usualmente, era demasiado pobre; y no cubría los requerimientos básicos para realizarlos teniendo que pedir prestado a la magia de sustento para poder superarlo, causando así un extremo cansancio en el practicante. Y por último, estaba La Nuclear: la chispa del alma en donde se guardaba todo el poder. Si no dejaba de usar La Magia de Decantación, jamás podría expulsar energía, su sistema de alarma sonaría y el cerebro bloquearía la magia, para evitar auto destruirse.

"Esta es la magia que siempre he utilizado" Le repetía constantemente el moreno. Y entonces es cuando éste respondía que, allí estaba el problema, debía dejar las viejas costumbres. Desgraciadamente, el humor de Harry y la poca paciencia que mostraba el animal, no hacía que funcionara del todo. Suspiró y cuando abrió los ojos, viéndose en una blanca inmensidad que se le hacía vagamente conocida.

¿Y ahora?

Ya me harté de ti —Le soltó un poco molesto, apareciendo de repente—. Si no fuera porque el ochenta y ocho por ciento de la culpa es mía. Me hubiese largado.

Estamos en mi mente de nuevo, ¿verdad?

Sí. No tengo otro momento ni lugar para enseñarte, para mi desgracia. Así que, ¿Qué mejor lugar que tu mente? Te daré un pequeño entrenamiento particular, un pequeño empuje, para que puedas volar... tu mente está algo sobrecargada, pero, ya nos encargaremos de eso.

¿No me dejarás dormir? —Preguntó con sorna.

Supongo que dormirás algunos sábados, y todos los domingos —Le dijo mirándole con el rabillo del ojo. Harry alzó las cejas con mucha incredulidad, no sabía porque, pero, sintió algo en Night que le dijo: "Es tú culpa por ser inútil". Eso lo resintió un poco, más no lo demostró—. Bueno, primero vayamos a buscar tu poder, ya me está pegando la curiosidad cual es el tremendo alarido que hacen por ti... —Terminó no muy seguro de si mismo.

Unos cinco minutos después, Harry se sostenía fuertemente del brazo de Nightmare. Estaba algo asustado y mareado, su mente era una mezcla homogénea de muerte y destrucción. Mor hacía su mejor esfuerzo para evitar todas las lagunas mentales del ojiverde, pero, a veces se le hacía imposible, aquellos posos plateados, aparecían por todos lados, y cada vez que se caía en uno los recuerdos se accionaban, pasando fugaz, haciéndole miserable. El pegazo lo sabía, sin embargo; se mostró pétreo ante las situaciones casi vomitivas que había tenido que vivir su pupilo.

Caminaron harto de rato por aquel lugar desconocido, que era su mente. A pesar del cansancio imaginario corporal, y la sensación de desazón que presentaba el moreno, trataba de memorizar cada recoveco, curvatura o cruce que hacía Nightmare. Éste se detuvo bruscamente, haciendo que Harry se diera contra la espalda del pegazo.

¿Qué sucede? —Preguntó sobándose la nariz.

¿No puedes ver lo que hay en frente? Son las protecciones para llegar a tu núcleo... esto es relativamente más fácil desde afuera. Pero, ya que estamos aquí, te muestro —Viendo que Harry seguía sin entender, prosiguió a la parte práctica. Pasó un dedo por lo que parecía un cable transparente, y la sangre de la cortada hizo que apareciera en plateado, un complejo sistema de hilos entrecruzados entre sí—. En esta parte, no está sólo tu Núcleo, sino que también están el de todos los demás, es la sinergia que da cabida a la vida. Si vienes por acá, talvez te consigas a muchas personas. No precisamente en este sitio, pero más adelante, después de tu poder, sí.

¿Podemos seguir? —Preguntó angustiado. Iban con mucho cuidado, mover algo sería un grave asalto a la mente del chico, trayendo con ello consecuencias terribles; consecuencias de las que era mejor no enterarse, o pensar en ellas. Dos horas después llegaron, Harry jadeaba, con las manos en las rodillas. Mor abrió la boca, y el moreno alzó una ceja, se la cerró; preguntándole que, ¿qué sucedía? —No recibió contestación alguna. Nightmare había entrado en una especie de negación, aquello no era un Núcleo humano... tenía que haber un error de coordenadas—. Night... ¿qué sucede? Me estás asustando, ¿sabes?

Llegamos... creo... —Se le acercó—. Tócalo..., y recuerda la sensación —Le indicó. Era, estadísticamente imposible, pero, sino podía tocarlo significaba solamente que había errado de camino. Lanzó la vista al frente ¿Así que ese era su poder? Se veía intimidante. Era una esfera de colores rojos y negros marmoleados, flotando en medio de un pilar blanco; millones de órbitas le rodeaban, girando a una velocidad vertiginosa. La esfera hacía movimientos de rotación sobre su propio eje, muchísimo más lento de lo que corrían las elipses, mareándole.

Dudaba... ¿y quién no dudaría de tocar semejante menester? Su 'corta' imaginación se echó a volar y todo lo que traía, no eran cosas precisamente agradables. Dio un paso adelante. Mor no le haría daño ¿no? Bueno, ¿qué podía perder? Extendió las manos y los hilos elípticos se expandieron rompiendo la perfecta conjugación dejando la esfera vulnerable, cerró el espacio y la sostuvo entre sus manos, suspiró... que magnífica era la sensación de protección cándida y de extrema placidez que le proporcionaba. A su cuerpo le sintió como si una nana inescuchable le arrullara.

Nightmare, no cabía en su sorpresa. No sólo lo tocaba, sino que irradiaba las mismas vibraciones creando armonía en el lugar. Creyó ver por un instante que los colores del núcleo, per se; cambiaban, pero su mente bloqueó esa pequeño truco. Tenía suficiente con el susto. Aquel poder era altamente destructivo, sin ningún conocimiento, Harry tenía altas posibilidades de muerte...

Le obligó a dejarlo en su sitio, logrando que Harry soltase un gruñido. Le regañó diciéndole que no necesitaba tener la esfera en la mano para utilizarlo... era su poder, si lo llamaba, él vendría sin chistar. Era de Harry mismo, para Harry.

A las cinco de la mañana, la paciencia del pegazo era inexistente. Sin embargo, a pesar de los suplicios que le propinaba su joven aprendiz, estaba orgulloso, había logrado sostener el arco por algunos momentos, sin nada más que hacer, lo dejó ir a dormir las pocas horas que tenía antes de amanecer.

1

Sí, tenía problema en todas las asignaturas. Luego de clases y a la hora de dormir, Nightmare le enseñaba todo lo necesario para que se afianzara... ¿Por qué había sido tan ingenuo al pensar que aquel impulso iba a ser un pequeño empujoncito? En la mayoría de las asignaturas se necesitaba el poder controlar a voluntad la mente, y por los hechos traumáticos de un pasado no superado, le impedía la absoluta concentración, al tratar de abstraerse, los recuerdos le invadían dejándolo en el llanto desesperado

A pesar de ya poder ser menos dependiente de su varita, seguía utilizando el sustento, dejándole en el tope para evitar morir. Las armas que utilizaba un guardián eran creadas por su propios átomos y moléculas, es decir, eran inútiles a otros brazos, si bien el problema no fue crearlas, mantenerlas... era otro caso, ¿Por qué no utilizaba ese poder bestial que tenía? Si lo lograba, su equilibro y nociones básicas se superarían sin esfuerzo alguna.

Harry llegó al desayuno antes de que Iant y compañía llegaran. Tenía mucha hambre y ansiedad, y Magia Mental, no era su materia favorita. Le sorprendió el hecho de que los horarios fueran esporádicos y cambiaran con bastante frecuencia. Al no tener vacaciones en ningún momento del año, y no tener a otro lugar a donde ir, clamaba por cambios constantes.

Amago no era una persona a la que vieran demasiado. Sin embargo, esa semana lo habían visto todos los días. No era que le importara. Total, en esa clase era un caos total, pero la curiosidad tocaba a su puerta y si se ponía a preguntar; tenía miedo de salir herido. Esa clase fue un respiro para el moreno. El profesor no permitía ni dos minutos de retraso. Así que la mitad del salón había quedado fuera sin rechistar, era una persona que sufría de un humor de perros y era mejor no buscarle la lengua.

Todo, comenzó por Abstracción. El alma se le fue a los pies al escuchar tan mala noticia. Por su cara apareció una mueca indescriptible, no le sentaba nada bien esa rama para el control de la mente. Su grado de masoquismo no llegaba a tanto como para recordar como poseso a Cederic muriendo, a Hermione llorando, a Ron comportándose como un perfecto imbécil. Así que luego de la tortura mental, la cual duró unos veinte minutos, llegaron a lo que él llamaba, Magia sin Varita. En donde Mor, hizo su aparición habiendo sido despertado de su sueño, por Harry tratando, infructuosamente, de llegar a su núcleo. A pesar de dirigirlo paso a paso, siempre utilizaba su magia de sustento. Al menos lo había podido controlar, si bien había quedado muy cansado, lo había logrado a la primera, haciendo a Night sonreír de satisfacción.

En clase de Alem, el profesor se llevó una tremenda sorpresa a ver que el humano ya podía crear sus propias armas, aunque su técnica era completamente errada. El de pelos naranja dudó por primera vez de la palabra de su hermana. El chico no parecía del todo, inútil... sino más bien, fuera de lugar, desubicado, y sobre todo, sin ningún tipo de base por el cual comenzar. Detuvo la espada encima de la cabeza de Harry, quien volteó mortalmente asustado.

— Practicarás conmigo —Declaró con voz severa, cosa que le recordó demasiado a Snape. El ojiverde retrocedió. Alem adelantó el paso que, el otro se había alejado. Se daría el lujo de permitirle una oportunidad. Ya después daría su veredicto—. Me sorprende que tan siquiera puedas tenerla en tus manos.

Dios mío ¿Qué le dio a éste?

— Eres un desastre, pero una vez que la base exista, lo demás debería venir solo —Evaluó con voz estoica.

En lo posible, no lo quiero imaginar —Le contestó a Nightmare—. Podría ser peligroso Harry. No bajes la guardia, de todas maneras yo estaré aquí, no quiero que te mate —El moreno sólo asintió. Alem apareció sus armas. Con el mango de la espada le enderezó, sobresaltándole.

— Primero, si no te posicionas correctamente, ¿cómo piensas equilibrarte? Mantente derecho, levanta la cabeza —Le indicó levantándole el mentón, sin lastimarle pero siempre sin tocarlo y ayudado por el mango de la espada—. Relaja los hombros y separa un poco las piernas, esto, hará que te afiances mejor a la tierra y evites estar a cada rato en el piso.

El cambio de Alem, era notable, contando con el hecho de que siempre había estado a la cabeza para importunarle. Sin embargo le agradecía, especialmente el castigo, sino lo hubiesen castigado, estuviera sólo, jamás pudiendo lograr mantener el arma, ya que, eso fue cosa de Mor que él lo lograra, ganándose así, una oportunidad.

No que el maestro fuese un amor de persona. Harry normalmente andaba con un ojo morado, y el brazo malogrado, mas; eso no le interesaba a Harry, ya después se recuperaría. Pasado su tanda agria con Iant, se arregló para dormir, lo hizo, por cinco minutos, antes de ser despertado, pero, Nightmare desistió al ver que, no podía ni sostenerse en pie.

Estaba teniendo un sueño inquieto y agotante con Voldemort como causa principal de la "Pesadilla". Estaba haciendo algo extraño, hablaba con Bellatrix, se le sentía totalmente frustrado, por algo que no sabía en concreto, había muchas emociones en el aire, desde hace un tiempo (No más de una semana hacia el tiempo actual). Había comenzado a sentir todo con más intensidad todo su alrededor. Esos sentimientos en particular, lo desconcertaron, El Lord ¿Excitado? ¿Extasiado? ¿Contento? Pero frustrado al no conseguir ese algo, pero teniendo la clave principal para apoderárselo, bah... era mejor no empezar a divagarlo, podría terminar más loco o peor.

Todo seguía igual, los domingos que eran en teoría "sus días libres", lo tenía que gastar en dormir, y hacer sus asignaciones, a pesar de lo tedioso esta empezando a tomarle cariño a la lucha, la esgrima, arquería y a la magia sin varita, eran sus materias favoritas.

2

Dos largos meses habían pasado, en total llevaba cuatro meses encerrado en la ya no tan odiada institución, su trato con los alumnos era totalmente nulo, exceptuando la vez que terminó hablando en historia de la magia con Gaara por un trabajo, el cual quedó a la suerte las parejas, en esos dos meses habían pasado muchas cosas, Voldemort estaba más activo que nunca y no sabía con exactitud, si Hogwarts o sus amigos; permanecían como él los dejó.

Su cambio había sido tan radical, que hasta Nightmare estaba anonadado. De unas semanas hacia el presente, Harry se había cerrado totalmente en si mismo aislándose de forma total del mundo exterior. Eso había ocurrido luego de haber alcanzado con perfección su magia nuclear. Era difícil de saber que era lo que realmente quería. Alem, había pedido disculpas por el trato que le había prestado antes, diciéndole que, sin ánimos de halagar, podía considerarse uno de los alumnos más aventajados que tenía esa institución pudiendo competir fácilmente con su Alteza Imperial. El apoyo de Ocairo era invaluable, ya que era la única persona que lograba que los sentimientos regresaran de donde nunca debían haber desaparecido.

Adivinación jamás se le daba del todo bien. Aún seguía siendo muy disperso de mente, perdiéndose muy fácil en los trances, no pudiendo saber exactamente donde estaba el jodido tercer ojo que le permitía saber que iba a pasar a futuro. Orpheria, había sido la que se había llevado el shock más fuerte. A pesar de no ser un elfo, lo que mejor se le daba al ojiverde, era la arquería. Tenía una efectividad en tiro estático de un nueve de diez.

Era domingo, Harry se encontraba metido, muy entretenido en un libro de páginas infinitas, con una pluma en la mano, sentado en forma india, en un banco dispuesto en el patio del instituto.

En eso alguien se posicionó en frente tapándole la claridad del sol.

— Hola, Potty —Harry se quedó paralizado al escuchar eso ¿se estaría quedando dormido?

— ¿Malf...? —Soltó subiendo la cabeza, con una ceja alzada al ver quien era.

— ¿Qué ibas a decir?

— Nada que sea de tu incumbencia —Cortó Harry.

— ¿Así que amaneciste alzadito? ¿No?

— "Demonios ya va a empezar..."

¿Quieres que te saque de allí?

No, déjale. Ya se cansará.

A ver cuánto dura esta vez —Iant, estaba insultándolo. Diciéndole que era un recogido, que lo tenían allí por lástima, que desapareciera y Harry, él seguía mirando el libro y copiando en la libreta, sin escucharle realmente.

— ¡¿Me estás escuchando?!

— ¿Ah? ¿Perdón? —Preguntó despistado, por lo que parecía se había 'abstraído' demasiado.

— Mira estúpido —Dijo amarrándolo por el cuello de la camisa.

Creo que es tiempo de pedir ayuda ¿no crees?

No... —Se calló al sentir intensamente algo que no emanaba de él. Miró fijamente a los ojos de Iant, en ese momento pudo captar muchas cosas: desesperación, angustia, presión, frustración...

¿Sucedió algo?

— Iant ¿No puedes ir a pagar tu frustración con otra persona? Yo opino, y es simplemente mi humilde opinión, que el príncipe estaría dispuesto a escucharte —En eso Iant iba a propinarle un golpe, pero cuando, casi llegaba a la cara, un escudo (De Harry) lo detuvo y lo empujó mágicamente alejándole, no sabía por que pero en ese momento, estaba comenzando a sentirse totalmente desesperado, fue como si se hubiera compenetrado con Iant, o algo más extraño—. Me voy...

¿Qué te pasó? Harry óyeme... Harry espera... ¿Donde vas? ¡Harry! —En eso el moreno se detuvo en seco—. ¿Qué demonios había pasado?

— ¿Mor?

¿Si? —Harry se sentó alejado de todo y llegó a su mente, allí como siempre estaba esperándole Nightmare preocupado—. Hey ¿Qué fue lo que pasó?

No lo sé, sentí una compenetración, muy extraña con Iant —Le explicó aún azorado, tiempo que no se le veía caer en la desesperación.

¿Compenetración? ¿Qué sentiste?

Me imagino que lo que el estaba sintiendo en ese momento... me desesperé... no sabía como actuar, él cada vez se desesperaba más y yo... no sé... como que sentí la necesidad de sugerirlo, más no de ayudarlo... odio las cosas nuevas...

— "Es curioso pero creo saber cual es el problema" Harry

¿Qué?

Libera tu mente —El moreno reviró los ojos, pero cumplió la orden, en eso Mor lo abrazó permitiendo que sus sentimientos fluyeran. No pasó ni dos segundos cuando el menor se lo quitó de encima, jadeante—. Tengo una buena mala noticia...

¿Qué? —Inquirió, tratando de estabilizarse—. ¿Todo tiene que tener algo de malo?

Bueno es depende de cómo se vea, eres un émpata/

¿Un qué?

ÉM-PA-TA, vamos no te pongas bruto... que no lo eres, es decir, ser émpata, es una persona, que siente lo que las demás personas siente, como si se compenetraran, si el don es muy grande hasta podrás leer la mente... no como la Legeremens, algo más profundo.

Lo que me faltaba...

No podrás acercarte mucho a la gente, en especial a los seres humanos, se te saldrá lo empata y podrías salir herido...

Menos mal, que estoy protegido de los míos propios...

Si relativamente, procura ahora tener cuidado... la mente de las demás personas, no es nada bonita a veces.

¿Hay alguna forma de bloquear la empatía?

Levantado barreras... no conozco de otra, pero barreras muy poderosas, como hiciste con Iant

No puedo tener una maldita barrera erguida todo el día.

Si puedes, por cierto mañana ¿Qué vas hacer?

No lo sé, pero parece ser algo especial... Ya que todo el día, vamos a estar con Amago y Melina...

¿Y eso para que?

¿Tengo cara de adivino?

No... Pero al ser émpata... casi.

— Cállate...

Sí, sí… —Harry se levantó. Necesitaba pensar, así que llegó más allá de su núcleo. Afuera, debían ser como las ocho de la noche si no le fallaba la memoria, así que ya todo el mundo estaría preparándose, para mañana. Se sentó en aquel espacio no había nadie. Volvió a cerrar los ojos y a pensar en lo que le había acabado de pasar, lo trastocó demasiado... alguien estaba llegando, pero Harry estando tan concentrado en sus pensamientos, ni lo sintió. El recién llegado, parecía más perdido que otra cosa.

Disculpa —Le dijo el joven al ojiverde, el cual pegó un pequeño brinco por el susto.

¿Qué sucede? —Dijo volteándose, pero lo que vio, le dejó anonadado, Lórien, estaba allí—. ¿Tú? —El otro lo miró confusión—. Ehrg, usted o lo que sea.

El humano ¿no? — Harry se levantó, no quería empezar una pelea, así que omitiendo toda sangre real, le dio la espalda y se puso a caminar, pero antes de dar el primer paso.

¿Nadie te ha dicho que es de mala educación darle la espalda ala gente? — Harry, reviró los ojos y se volteó.

En serio ¿Qué es lo que quieres? No estoy para peleas, ni insultos me acabo de enterar de algo grave... —Soltó fastidiado, si era la copia de Iant, entonces pues con todo el dolor de su alma, lo dejaría con la palabra en la boca.

No te vengo a hacer nada de eso —Le explicó ofendido—. Me perdí… creo que caminé demasiado y no sé como hice pero, llegué a éste sitio… ¿Es tu mente?

No te puedo ayudar a salir... a veces no sé, ni como yo salgo.

Por fin te encuentro, sabes qué, escu... ¿Compañía?

No lo sé, está perdido...

Vaya, pero si es el príncipe Lórien...

¿Y tú? ¿Quién eres? — Le preguntó Lórien extrañado.

Nadie en especial... Así que extraviadito, ¿Qué le piensas hacer Harry?

¿Yo...? Nada, quedarme aquí sentado ¿Por?

Por preguntar... No te puedo decir por qué te perdiste aquí príncipe, pero; salir, eso sólo se puede lograr si Harry te lo permite.

Ni que lo estuviera agarrando, además estamos bastante alejados de lo que podría ser mi mente propiamente dicha…

Si, pero aún sigue siendo tu mente, al fin y al cabo. Cruza esa línea blanca que vez por allá, si no sales, pues... ni modo, duermes aquí y mañana, ya saldrás... por inercia... Una recomendación si te quedas en esta mente, ten cuidado.

Hey, pegazo de cuarta ¡Ni que fuera peligroso!

El que avisa no es traidor... ¿Qué está esperando? —Lórien un poco confundido pasó la línea. Ese era Mor, el pegazo que se le había sido asignado aquel chico humano. ¿En forma humana? ¿Cómo era eso posible?

A las diez de la mañana siguiente. Todos estaban frente a Amago y a Melina, quienes, a su lado tenían algo que bien podía pasar por una bola de cristal. Claro, que eso lo tenía por referencia cultural de Sbyll Trewlaney, así que no era muy fiable que se diga. Estaba colocada sobre una mesa de roble.

Se rascó la cabeza con desesperación. Lórien no le quitaba la mirada de encima, sin embargo, desistió al ver que la clase, comenzaba.

— Sé, que les parecerá extraño que estemos aquí, Melina y yo. Hoy sabremos cuáles de las personas que están aquí podrán convertirse, en anicorpus. Todos aquellos, que lo logren serán los elegidos, no importa el número, si todos lo logran, lo cual no es muy factible, seguirán aquí, si no, tendrán que regresar a su lugar de origen.

Ni se te ocurra... — Dijo Mor amenazante, él ya sabía de esa prueba, y si Harry se enteraba antes haría hasta lo imposible, por bloquear su forma animágica.

Anda dormir y deja la ladilla...

Estoy hablando en serio... deja que fluya, ni se te ocurra bloquear lo que salga... —Era la primera vez que hablaba tan profesional y severo.

— "¡Demonios!"

— Ya tendrás tiempo de blasfemar… estoy hablando en serio, Harry. Ni se te ocurra.

— Bien, empezaremos, por los que han destacado en clases y tienen: "Posibilidades". Digo esto pero no significa nada, es para facilitar el trabajo... No van en orden de mejor o peor, simplemente, los destacados...

— Ok —Comenzó Melina—. Sin rodeos, Lórien, pasa, detente al frente y quédate allí hasta…, bueno ya sabrás hasta cuando... —El príncipe, recibió la orden sin chistar. Estuvo allí parado, sin sentir nervios ni nada, dicho por el propio Harry, sólo estaba esperando, dos, tres, cinco minutos, hasta que de repente de la bola salió un resplandor, que envolvió al elfo, dicha pareció arrancarle algo, y llevar una proyección de lo que parecía un ave de la luz, en el cielo. Harry torció una mueca, y sus pensamientos textuales fueron: ¿En esta mierda todo tiene que estar relacionado con la luz? Después apareció algo que se le asemejó a un fénix, y por último, un sin sentido, puesto que, ni forma tenía.

— Regresa a tu lugar, creo que está demás decir que quedas. Potter, rápido y no me haga perder más tiempo —Harry fue al sitio con el orgullo y la cabeza en alto. Se colocó allí y decidió esperar con los ojos cerrados, mientras sus manos estaban cruzadas atrás sin ningún propósito fuera de la comodidad.

Una rápida explicación. Son tres animales los que aparecerán. El primero, es tu forma animaga. Los otros dos, son las vagas posibilidades que tienes de terminar convirtiéndote en ellos —El ojiverde estaba comenzándose a cansar, y eso que no había pasado ni la mitad del tiempo que Lórien había durado allí. Sin hacerse de rogar, la luz apareció envolviéndolo, causando demasiada expectación en Melina y Amago. La forma que estaba tomando, sobre sus cabezas, era ¿Otro humano? Aparte de que el simple hecho de la luz daba una clasificación inmediata. Fue una sirena, o un tritón, nadie fue capaz de ponerlo muy en claro, hasta ahora, la animagia no era posible es tales criaturas. Después, apareció algo con forma de caballo, para terminar con una pantera.

— No tengo nada que decir. Al lado de Lórien, Potter. "¿Quién demonios es éste niño?" —Pensó exaltado—. Gaara —Sus animales fueron: un lobo, un perro y por último, rompiendo con la racha canina; un delfín.

Quedaron seleccionadas diez personas, entre ellas Iant y dos más de sus secuaces, uno de los gemelos que se encargaban de salvaguardar a Lórien. Harry miró al cielo ¿Él? ¿Una sirena? Mor reía hasta más no poder, burlándose descaradamente, no porque fuese algo indigno, sino por la ambigüedad que dicho animal representaba. Contando con que el joven ya era bastante andrógino.

Si aprecias tu ridícula existencia, borra esa estúpida sonrisa —Le advirtió molesto.

Mi sirenita se está volviendo grande. Ahora eres un ProXy.

¡Nightmare deja de burlarte! —Gritó aturdiendo al pobre pegazo.

¡No grites!

¡Entonces déjame! ¡Yo no tengo la culpa de esta putada!

Por lo que parece ahora también tendré que defenderte de los 'hombres' —Lanzó algo sugerente. El moreno se sonrojó incómodo ante ese comentario. Hacía ya una semana que había pasado algo desagradable… no respondió más nada. A pesar de aún estar resentido, su felicidad era notable; jamás pensó que iba a quedar entre el segundo grupo, pero, el destino a veces era impredecible.

TBC