Capítulo V: Verdades.
¡Vacaciones! Era lo único que podía pensar Harry con una sonrisa, mientras que con los ojos cerrados se dedicaba a dejar que el sol le diera de lleno en su cara. Debido al re-condicionamiento de todo, los habían dejado con una montaña de deberes, también en ese periodo de tiempo se irían los que lamentablemente no habían completado la prueba, sólo quedaban diez, lo que hacía todo más competitivo.
— ¿Por qué tan feliz? —Preguntó Nightmare buscando molestar a Harry. No tenía nada que hacer, y su 'amito' molesto, era divertido.
— Nada que te pueda importa. ¿Por?
— Mera curiosidad. ¿Qué piensas hacer en toda la semana?
— Más que todo descansar, y tratar de estar lo más lejos posible de todo el mundo, casi no me ahogo en lágrimas por una compañera de cuarto que le tocaba irse…
— Eso es lo malo de ser émpata. ¿Por qué no vienes un rato acá y me haces compañía? —Pidió con esperanzas. Harry se desconectó y llegó a done estaba el pegazo.
— Que ladilla… no tengo nada que hacer… ¿Qué propones?
— No tengo ni la menor idea.
— Tú y tus memorables respuestas auto explicativas…
— Trata de convertirte en animago.
— Por supuesto que no.
— Ándale, no seas malo. ¡Debes ser bonito verte con una cola llena de escamas, más aún si es moradita, o rosadita! —Explicó sin contener la carcajada ante la mueca de preocupación que apreció en la cara del moreno.
— ¿Puede ser morada? ¿O rosada? —Inquirió temiéndose lo peor. Mor dejó de reírse.
— No lo creo, pero, de todas maneras.
— Yo lo que quiero es dormir. Tengo una pregunta, y respóndeme con sinceridad: ¿Después de aquí, qué viene?
— ¿Después de aquí?
— Me explico, ¿Podré volver a mi mundo cuando esto termine?
— ¿Para qué? ¿Qué es lo que te mantiene atado a tu mundo? —Preguntó intrigado—. ¿Para qué quieres volver si éste es mejor que aquel?
— Allá dejé muchas cosas.
— ¿Cómo qué?
— Cómo a Voldemort por ejemplo, y claro, mis amigos, y 'mi vida' en general…
— ¿Voldemort? ¿Y ese quién es? —Preguntó confundido—. ¿Tu padre? —Harry soltó una carcajada en donde los sentimientos de diversión y amargura se confundían sin diferencias. Esa era la conjetura más estúpida que había escuchado en siglos.
— ¿Mi padre? Todo rastro que lleve el apellido Potter o Evans, están bajo tierra, muy, muy abajo.
— Lo siento Harry. Mi más sentido pésame.
— ¿Pésame? Ese pésame llega dieciséis años tarde.
— Bueno, mejor tarde que nunca.
— Es mejor no vivir de los recuerdos. Esa pared, por experiencia propia, no es tan sólida como se muestra… —Mor se mordió el labio. Era cierto lo que sospechaba del chico, no tenía familia, y un gran enemigo no lo dejaba descansar en paz. Se sentó a su lado y le pasó un brazo por los hombros, quedándose allí solícito. Harry sintió su compasión, lástima y preocupación genuina… nadie llegaría a entender cómo odiaba su empatía—. ¿Sabes? No quiero tu lástima —Le hizo saber en un tono de voz susurrante, mientras se desembarazaba del abrazo con delicadeza.
— No es lástima. Sé que lo piensas pero, ábrete un poco más a mí. Por Dios… soy tu guardia hasta que un ángel llegue y me reemplace.
— ¿Tú piensas que yo voy a ser escogido por un ángel, verdad?
— A lo mejor no por un ángel, sino por un Dios —El ojiverde reviró la mirada y se levantó de allí dándole la espalda.
— ¿Un Dios? Night, jubílate, como consolador, te mueres de hambre.
— Y tú, eres un maldito incrédulo…—Soltó molesto. Eso era lo único que le enfadaba de Harry. Tenía unos poderes increíbles, sabía que no era inferior a nadie, pero, su autoestima no existía, se había ido a donde estaba su auto confianza. Harry rompió su máscara, para mostrar sorpresa, le había dolido. Además, pudo sentir molestia en el pegazo, no había que ser émpata para saberlo.
— Sí, lo más seguro es que tengas razón.
— ¿Cómo?
— Necesito agua —Le respondió sin coherencia aparente.
— ¿En qué forma el agua?
— ¿No dijiste que querías ver mi forma animaga? Las sirenas son un animal marino, sin agua, no me voy a poder convertir.
— Tienes razón.
1
— Alumnos —Dijo Mcgonagall—. Tengo algunas noticias. La primera, es que este sexto año, pasará a ser séptimo año. Lo que está sucediendo, amerita que tengan los conocimientos de un alumno graduando de esta institución.
— Dígame señorita Granger.
— Profesora —Dijo insegura—. Sino es mucha molestia ¿Podría decirnos algo acerca de la desaparición de Harry?
— Lamento informarle que no tengo información acerca de ese caso. Lo único que puedo decirle es que no está en manos del Señor Tenebroso… lo más sensato sería preguntarle al director. Ahora, siguiendo con lo nuestro, se creará para aquellos que deseen ser voluntarios en esta guerra una especie de ED como el que habían formado en su quinto año. Por supuesto, que esta vez sería abalado y los entrenamientos impartidos por un profesor cualificado, no que el joven Potter, no haya sido un gran guía, pero… ya no es contra la ex profesora, Dolores Umbridge, contra quién se enfrentan, sino contra el Lord Oscuro…
Hizo una pausa para que la gente captara lo que decía.
— Habrá cinco personas. Éstas, en caso de una emergencia, tendrán que ayudar y en el peor de los casos, pelear directamente en las batallas. Esto no es obligado reitero… sólo levanten la mano…
— Profesora, yo soy un integrante de la Orden…
— Lo sé, Granger. No hace nada apuntándose aquí. Ya que, usted está elegida para visualizar el correcto desempeños de los entrenamientos.
En total, de Slytherin sólo se apuntó Blaise Zabini. De gryffindor: Ron y todo el antiguo Ejército de Dumbledore que estaba allí presente en esos momentos
2
Harry se encontraba mal herido en el piso. Respiraba entrecortadamente, convertirse en animago no era tan sencillo como parecía. ¿Por qué jamás le preguntó a Sirius como habían hecho ellos para convertirse? Se llevó una mano en donde tenía unos cuantos rasguños de cuidado. No sentía sus piernas, aunque ya Mor le había dicho que era temporal. Entrenar la animagia en su mente, no era lo más sensato que pudieron haber hecho, estaba devastado.
— Lo más sano, es que lo dejemos hasta aquí, cuando menos por hoy.
— ¡No! —Cortó sentándose de nuevo para intentarlo. ¡Él no se iba a dormir hasta que no consiguiera cuando menos uno leves cambios en su apariencia!
— ¿Quién te entiende Harry?
— En teoría, hasta ahora, tú.
— Eso fue un golpe bajo, Maldito… —El moreno bufó con una sonrisa burlesca. A pesar de estar muy cansado, lo intentaría una vez más, sabía que no dormiría de igual forma hasta lograrlo, afuera ya pasaban las diez de la noche, además, su cuerpo estaba desprotegido en la intemperie. Haciendo uso de la poca concentración que le quedaba, cerró los ojos e intentó de nuevo—. A ver que desgracia sucede ahora —Una luz clara le envolvió. Nightmare entrecerró los ojos, preguntándose porque la luz que emanaba era azul cielo… que ProXy tan complicado, se le antojaba ese niño. Se sentó para esperar que todo terminara—. ¿Eres feliz? —Harry asintió, nada satisfecho.
Nightmare lo alzó en sus brazos, en el estado que estaba no podría ni siquiera caminar. El ojiverde no forcejeó mucho, ya que había quedado rendido en los brazos del hombre. Las heridas comenzaron a hacerse visible en el cuerpo real del ojiverde, lo que le preocupaba al pegazo era no saber a ciencia cierta si Harry estaba dormido o desmayado.
Llegó al cuarto del moreno, escabulléndose como podía para evitar ser visto, y lo acostó dejándole descansar, no sabía si tranquilamente, pero, a penas su cabeza había tocado la almohada, había comenzado a soñar. Y el protagonista de sus desvaríos oníricos, era Voldemort, como cosa extraña.
Como a las dos de la mañana Harry se levantó masajeándose un poco las sienes debido al dolor. Volvió a cerrar los ojos aún sentado. ¿Por qué Voldemort estaba buscando algo con veinte mil años de antigüedad? ¿Qué demonios estaba planeando Tom esa vez? Tomó un poco de agua, con dificultad y sintiendo el cansancio acuciándole, se volvió a la cama, para seguir descansando.
Esa mañana no fue muy agradable. Su cansancio le impidió llegar al comedor lo ridículamente temprano que lo hacía. Lo que le hizo ganarse un desayuno con un final de embolia, con Iant. Las heridas y el sueño sólo llevaron a un descontrol emocional por parte del moreno.
— ¿No les parece amigo? —Terminó de decir Iant, logrando que todos los demás estallaran en risas. El moreno se levantó haciendo que todo el mundo guardara silencio, y se centrara en ellos.
— Mira Iant. No sé si tu pequeño cerebro habrá notado que ni remotamente pertenezco a éste mundo —Soltó con saña—. A diferencia de ti, yo sí poseo amigos, no como tú, que lo único que tienes son un montón de perros falderos de vez en cuando, convirtiéndote tu mismo en uno de ellos. Y créeme, no tienes nada de diferente con respecto a los humanos ¿Inmortalidad? ¿Quieres que diga una cosa? En mi mundo hay alguien que está apunto de conseguirla —Dicho esto se fue de allí bastante molesto. Iant había quedado algo confundido. Se dirigió hacia donde Mor, el cual dormía, lo hacía antes de realizar que si no se levantaba, algo lo iba a golpear.
— ¿Y a ti que te dio ahora? —Le miró a los ojos. Las obres de Harry estaban cambiantes—. Déjame adivinar, Iant… Mira, cálmate, no me hagas descifrar las respuestas en tus ojos. ¿Qué quieres que haga? Háblame en quenya, alemán, ¡Algún idioma conocido!
— ¿Aquí no hay algún sitio, muy, muy lejos del recinto principal? Necesito un arroyo o algo así… —Le dijo con un tono de voz más calmado. Nightmare pareció pensárselo. Un baño de luna le vendría bien a esa criatura…
— Sube…—Incitó para que subiera a su lomo. El joven no se hizo de rogar. Luego de acomodar la montura, alzaron el vuelo. Harry cerró sus ojos olvidándose de cuanto existía alrededor, ni siquiera recordaba que Nightmare era capaz de leer todos sus pensamientos. Lo único que podía sentir y pensar era en que él daría todo por tener esa libertad. Abrió los ojos y con la mirada perdida, observó la barrera que los ataba a aquel lugar, encerrándoles en aquella cárcel piadosa—. Si ganas —Comenzó Mor al oír la línea de su mente—. Tendrás Alas… —Sus palabras fueron de efecto inmediato.
— ¿Cómo? ¿Qué acabas de decir? —Preguntó temiendo no haber escuchado del todo bien.
— Cómo sabes, sólo cinco personas conformarán este equipo, como también eres cociente de que se dedicarán a proteger a la Corte Celestial, a la cual, créeme, no te gustará conocer. Pero, volviendo al tema de los ángeles, los cinco elegidos, tienen por derecho las alas de sus ángeles. Es un poco doloroso, pero hasta ahora no conozco a nadie que haya dicho que no…
— Que quiera o no, pasará —Bufó el moreno anticipándose a los acontecimientos. Mor sólo guardó silencio, Harry volvió a recostarte en el agradable lomo del pegazo, suspirando… en su vida… todo era dolor…
— También habrá otra serie de poderes.
— ¿Cómo por ejemplo?
— Como el ser un elemental, en cada equipo, una persona se maneja en un elemento diferente. Hay cinco. Los cuatro normales, y la luz y la oscuridad que ese Don, lo posee Lórien…
— ¿Y quién te preguntó? —Night si hubiese podido se hubiese levantado de hombros.
— ¿Esa es la última prueba? —Preguntó mirando el lago—. ¿El poder controlar un elemento? —El pegazo alzó la mirada al cielo, bueno… algún día se tenía que enterar.
— No.
— ¿No? "¡Oh Dios!" —Pensó clarificándose.
— ¡Sí! ¡Oh Dios! La última prueba será algo desconocido, nunca se sabe qué es y siempre es diferente. Pero para ello, necesitas ser primero inmortal —Al escuchar semejante declaración Harry se volcó completamente en el agua, salió tosiendo, y se volteó temeroso de hablar…
— Un momento… yo, digo, es decir, no, esto ¡NO! ¿Inmortal? ¿YO?
— Harry, sé que has estado buscando la muerte —Le contestó aclarando un hecho en tono neutro—. ¿Quién sabe? A lo mejor por esa razón estás aquí. Un castigo eterno por tratar de acabar con tu vida ¿Dónde tienes las marcas? —Le preguntó en tono tranquilo. Sabía que estaba caminando sobre terreno peligroso, una calzada endeble que al primer mal paso se desmoronaría. El moreno ni se dignó a voltearse, sólo le ignoró y se introdujo en el agua templada, emergiendo poco después con suavidad. Las gotas le recorrían dándole ese toque celestial que tanto había buscado. Nightmare se acerco. Harry tenía la mirada perdida, parecía que su mente había echado a volar muy lejos. Le asió los brazos y volteándole le vio las muñecas…, allí, unas feas heridas en forma de cruz se presentaban ya cauterizadas.
— ¿No podías haber escogido una forma menos simbólica de morir? —Le preguntó mientras que Harry se introducía completamente en el agua, tratando de huir de allí, o talvez ahogarse. Hacía meses que no sentía sus ojos escocer por el llanto. El guardián buscó su brazo en el agua y lo alzó—. No seas dramaqueen…
— Es la primera vez que alguien logra ver mis cicatrices —Le contestó sin mirarle—. Y no es nada simbólico, la primera línea no hacía nada, hice otra, que el corte haya quedado así, carece de significado ambiguo…
Decidieron dejar el tema en santa paz. Jugaron un rato en el agua, Mor aprovechó el momento para bautizar al moreno, y a juzgar lo había calmado a tal punto que había podido conciliar el sueño.
Despertó tiempo después. Parpadeó desubicado, estaba acostado en algo suave, era Nightmare, dándole sombra y cobijo con sus alas.
— ¿Dormiste bien? —El moreno adormilado, se sentó y se frotó los ojos. Miró su reloj y volteó la cara hacia su interlocutor.
— Creo que deberíamos regresar, ya casi van a ser las seis…
— ¿Quieres o debes regresar? —'Debemos' le dijo simplemente moviendo los labios. El pegazo sólo sonrió.
Al regresar, en su cuarto, sólo se encontraba Lórien. Ese día había una celebración que Harry no sabía de qué era ni le interesaba saberlo, pero parecía que, era algo de la plebe, ya que el príncipe no había podido asistir. Se ignoraron mutuamente, algunas veces había cachado al elfo mirándole disimuladamente, pero, del resto se limitaban a no saber de la existencia del otro. Si le preguntaran quién era la persona que mejor le caía de allí, podía decir con los ojos cerrados que Lórien.
Comenzó a hacer su tarea de Quenya, maldito idioma del cual no entendía ni pío, y tenía la peor pronunciación existente. Pronunció una mala palabra sin querer, confundiendo acentos y vocales, se rió ante su torpeza y Lórien bufó pasando la página del libro que tenía leyendo desde que Harry llegara al cuarto.
— ¿Sucede algo malo? —Le preguntó semi-cordial, aunque borrando todo rastro de sonrisa que había aparecido en su rostro.
— ¿Qué acaso no oíste lo que acabas de decir? —Preguntó mirándole directamente, por primera vez, indignado.
— Perdón, Su Alteza —Dijo irónico volviendo a su cuaderno de ejercicio. El elfo no comprendía la conducta del moreno, hacia con él. Molesto y dispuesto a averiguarlo, se bajó de su cama, le quitó el libro y le preguntó.
— ¿Qué te he hecho de malo como para recibir ese comportamiento irónico y mal educado? Y ni te atrevas a responderme sin mirarme a la cara —Le soltó haciendo que le mirara… el ojiverde sólo alzó las cejas.
— ¿Y cómo quieres que te trate? Sólo hago lo que todo el mundo, no lo miro demasiado porque, posiblemente se puede romper —Le retiró la mano con delicadeza, ese toque había dicho mucho más de lo que él estaba dispuesto a aceptar del príncipe.
— ¿Qué es lo que acabas de decir? —Preguntó sorprendiéndose de la osadía.
— Lo que oíste: Si aquí no te miran directamente, no es por respeto, créeme, tienen más miedo de quedarse sin cabeza, que otra cosa. ¿Vale? No te he hecho nada, no te creas especial, además, si te molesta, lástima, así es como soy.
— Tú no eres así, o debo decir, Eras…, en fin. ¿Necesitas ayuda?
— ¿Tienes fiebre? —Le preguntó tocándole la frente y comprobando que no. El Elfo rió suavemente, la persona que tenía en frente le caía cada vez mejor. Era la primera persona que no lo trataba como si tuviese quinientos años más, o como si fuese una eminencia. Simplemente le hablaba como a cualquier persona.
— No, los elfos no sufrimos enfermedades —Le respondió entre risas—. Por cierto. Quería pedirte perdón por el comportamiento de Iant. A veces no sé que es lo que pasa por su cabeza. ¿Eres émpata verdad? —El moreno no cabía en su sorpresa.
— Supongo ¿Cómo lo sabes?
— Además de evadir mi toque, o cualquier toque, como la peste, sonreíste cuando te enfrentaste a Iant, dio a entender como que tú sabías algo que él no. Bueno, si eso es a lo que tu llamas sonreír.
— ¿Me siento como que quieres entablar conversación conmigo corrígeme si me equivoco?
— Eres bastante desconfiado… ¿No te molesta estar sólo las veinticuatro horas del día?
— No estoy del todo sólo. Aunque exasperante la mayoría del tiempo, Nightmare es un gran compañero —Le dijo en voz baja—. Aunque, que no se entere, se le subirá el ego.
— ¿Quieres que te ayude, sí o no? —Insistió. El ojiverde se encogió de hombros y el elfo se lo tomó como una afirmativa. Así que se sentó en la cama del moreno, tomándose demasiada confianza; según el dueño de la cama, y aún con el cuaderno en la mano, le comenzó a explicar las bases del Quenya y el Sindarin, le dijo que no desesperase, pues el no ser nativo, convertía el aprender el idioma en todo un reto. Los Valars le daban a los Elfos el Don de la Lengua, para ellos era muy fácil desenvolverse en cualquier idioma, especialmente a los Altos Elfos, haciendo el suyo propio de difícil comprensión para extranjeros.
2
Harry se encontraba a la mañana siguiente aún haciendo los deberes, los cuales les parecía al ex Gryffindor que en vez de disminuir, iban en aumento. Lórien se encontraba un poco más allá con Lein, quién era su pegazo, pasando un rato. Lo único que hacía el moreno antes de escuchar una diatriba in entendible de su guardián, era escribir encerrado en su mundo.
— Night, definitivamente, aún no entiendo Troll.
— ¡Ha! —Escupió el pegazo.
— Seguro… ¿Qué te pasa?
— Maldito Pegazo.
— ¿Lein? —Le preguntó tratando de ver lo que veía Mor, sin embargo lo único que entraba en su rango de mirada eran Lein y Lórien, haciendo nada en particular.
— Grrr… —Gruñó de mala gana. Harry se tomó eso como una afirmativa y encogiéndose de hombros volvió a su cuaderno de Aritmancia. Estaba a punto de romper el endeble papel, a causa de borrar con tanta frecuencia. Sin prevención alguna, alguien se le puso en frente saludándole.
— Hola.
— Hola —Respondió sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.
— ¿No me puedes mirar al a cara por favor? Son normas de cortesía. ¿Sabes? —Apoyó sus manos en las piernas del moreno. Si para que supiera que no le haría daño, le tenía que tocar haciéndole sufrir un rato, lo haría… por Ilû, ¿Cómo podía existir un ser tan cerrado?
— ¿No tienes nada que hacer verdad? —Le preguntó mirándole directamente.
— No. De verdad ¿Qué tienes en contra mía?
— ¡Mátalo! ¡Mátalo!
— ¿Tuya? Yo ninguna —Dijo distraído buscando su borra la cual había caído en algún lugar del banco dónde estaba sentado—. Aunque, creo que mi pegazo tiene serias diferencias con el tuyo.
— ¿Con Lein? ¿Por qué?
— Pues, esa es una maravillosa pregunta. Solo me dice "Grrrrr". Te podrás imaginar que no tengo ni la menor idea de qué sucede.
— Sí. Es una curiosa respuesta —Se sentó a su lado, el ojiverde se le despegó un poco.
— Lejos de mí, que mi empatía no me deja vivir… se te agradecer —El rubio sonrió ante el comentario, pero sin embargo se quedó tranquilo dándole su espacio.
— Buenos días —Saludó con una gran sonrisa a Harry. Y al ver al príncipe allí, le hizo una corta reverencia—. ¿Conseguiste un nuevo amigo? —Preguntó sentándose en el espacio que había entre el reposa manos y Harry.
— No. ¿Dónde? —Preguntó con ironía.
— Pues yo sí quiero ser su amigo, él no me deja.
— ¿Qué es lo que tienes contra Lein? Ya bájale con el "Grrrr".
— ¿Sigue con lo mismo? —Cuestionó Lórien devolviéndole a la realidad.
— Grrr…
— Me alegra que se estén entendiendo bastante bien —Ocairo miró que no hubiese nadie por allí cerca, sólo porsiacaso…, Lórien estaba encimado literalmente encima de su protegido, y eso no sería bien visto. Aunque la suerte no les duró mucho, ya que en ese momento había aparecido, Alem—. ¿Sucede algo? —Preguntó, tratando de sacarle palabra al pelirrojo. Su cara de shock inminente no era normal.
— ¡Deja el libro y préstame atención! —Le pidió el elfo un poco demandante. Harry ante el acoso, sólo apartaba el libro y evitaba que Lórien se lo quitara.
— ¿Profesor Alem? —Llamó Harry al verlo.
— ¿Eh? —Dijo despertando de repente.
— ¿Sucede algo malo?
— No. Ocairo, Reunión, es urgente.
— Sigan disfrutando de sus vacaciones chicos —Se levantó y se fue de allí con el profesor, quién le comentaba algo aún en estado consternado, para la diversión del medio elfo. Harry y Lórien se miraron extrañados… ¿Qué demonios acababa de suceder?
— ¿Qué habrá ocurrido?
— N. P. I
— ¿Qué?
— Ni puta idea… —Le contestó sentándose bien, por fin.
— ¡Oye!
— Óyeme bien, Lórien —Dijo por primera vez llamándole por su nombre—. No tengo mayor conocimiento sobre las leyes político-sociales de éste mundo, a excepción de las que se han insinuado en clase de Ocairo. Pero ¿Cuántos años tienes? Es por lo que podemos comenzar sin tantas ganas tienes de ser mi amigo… —Bueno, ese era un buen paso, pensó el elfo.
— Dieciséis, no he llegado ni siquiera ala mayoría de edad, que es cincuenta, por si no sabes. Y si no te interesa, bueno, cultura general en esta vida es buena. Es el primer caso que se da, ser llamado a tan corta edad.
— Créeme, nada peor que un humano haciendo de guardián.
— Posiblemente tengas razón. Con lo poco que he podido ver de ti, no hay nada malo en que lo seas, tienes altas oportunidades ¿Nadie te ha dicho que careces de autoestima y confianza en ti mismo?
— Uno para mí, cero para ti —Informó Night con voz de autosuficiencia, haciendo que Harry riera sin poder evitarlo.
— ¿Cuántos años tienes tú?
— Dieciséis.
— ¡Por fin alguien de mi edad! Todos aquí sobrepasan los cincuenta años, a excepción de Gaara, que es contemporáneo a nosotros también —Siguieron charlando un buen rato. Lórien trató de encontrar a Gaara para presentárselo a Harry, pero, al no encontrarlo, desistió.
La semana pasó tratando de conocerse, adivinando sus cualidades, defectos, diferencias y lo más importante de todo, sus semejanzas, para sorpresa de Harry no eran del todo incompatibles, es más, Lórien poseía muchas cualidades de las cuales normalmente buscaba en las personas para crear lazos de amistad.
Dos días después de haberse reanudado las clases. Se les llamó a la segunda hora del día escolar, para que se formaran en el patio, luego de ello, esperaron a que Amago y Melina, volvieran a aparecer.
— ¡Pregunta! ¡Pregunta! —Chilló Harry en su mente burlándose de uno de los aspirantes de los guardianes que siempre hacía eso.
— Dime, y por la sabiduría divina, no hagas eso…
— ¿Por qué Melina y Amago siempre andan juntos?
— Son los únicos guardianes activos.
— Am…
— ¿Podrías bajar tus barreras y decirme que pasa? —Harry bufó pero hizo lo que se le pedía, después de todo, tenía mucha curiosidad. En ese momento volvieron a aparecer los guardianes. El moreno se engarrotó ante la profunda aprensión e inseguridad.
— Jamás me vuelvas a pedir algo como eso —Dijo golpeándose suavemente los hombros—. No te cumpliré el caprichito…
— No exageres ¿Qué sentiste?
— Preocupación, aprensión, en realidad ni ellos mismos saben qué va a pasar.
— Alumnos —Comenzó Melina—. Los tenemos reunidos para nada importante, o no del todo, así que, pueden relajarse. Los reunimos aquí para decirles que, dentro de pronto tendrán que hacer un 'uniforme' —Todos abrieron la boca.
— Éste es el diseño del uniforme —Dijo sin perder tiempo. Mostró un papel tamaño B4, en dónde encontraba el patrón del diseño—. Se les pasará una copia. Dentro de tres días deben haber completado la tarea, es obligado, y pueden comenzar desde ya.
— ¿Tienes idea de cómo se cose? —Preguntó Mor contrariado. Harry asintió aún atontado… ¿qué había acabado de suceder? —. Comienza ya —Le recomendó—. No vaya a hacer que les de por pedírselo en unas horas —El moreno volvió a asentir. Miró el papel que tenía en sus manos. Era extraño, como todo lo que allí existía. Se fue a su cuarto, el cuál en esos momentos sólo compartía con Lórien, para su suerte y se puso a ver qué milagrito hacía con el dichoso uniforme.
TBC
