The call of the Angels

Summary: Harry es llamado por los ángeles, para ser un guardián, aparece misteriosamente en un recinto secreto, donde tendrá que aprender a controlar sus miedos rabias y pesares, Los escritos del mar negro, han sido descubiertos, Voldemort consigue la inmortalidad, y alguien aparece para recordar momentos de dolor. Morir o vivir, todo por nada, Hermanos de sangre dada.

Disclaimer: Nada está hecho con ánimo de lucro, todo es de Rowling y a quien ella se los quiera dar, todo lo demás es mío (Entiéndase por trama y demás personajes).

Explanations: "comillas": Regresan a ser pensamientos.

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Capítulo XIX: El punto del no regreso.

Tú…

– ¿Lo conoces? –Dijo apropósito.-

– Amb, pues… yo… eh, ah… amp… –Eso se llamaba elocuencia, lo que puede significar, estar tan pasmado que tu cerebro no puede buscar palabras que puedan llevar una coherencia lógica.-

– Tú elocuencia siempre me ha sorprendido.

– ¿Te molestaría soltarme? –Fue lo único que atinó a decir, y Azarel lo soltó haciéndole perder el equilibrio.-

– ¿Potter?

– Malfoy… –Atinó a decir.-

– Valla, miren, salgo a dar un paseo nocturno, y ¿A quien me encuentro? Lo sabía, todo el mundo se había preocupado por ti y yo sólo decía que el está muy tranquilo en otro lado… –Empezó a recriminarle, y el ángel de la muerte pudo ver como el miedo era sustituido por la ira.-

– Tranquilo… dudo que quieras matar por lo que regresaste.

– Creo que ya te puedes largar de aquí…

– Yo dije un persona confiable, no ha alguien al que le vallas a sacar los ojos a primer instante.

– ¿Y tú quien eres?

– Modera esa boca, mocoso… mira que te saco todos los años del mundo.

– Azarel, por favor, no… –Rogó el moreno.-

– ¡Humanos!

– Medio rarito tu amigo no.

– No es mi amigo, y cierto…

– Sabes que te puedo quitar la cabeza de un jalón y nadie se enteraría…

– ¿Y que pasa si yo te digo que me harías un favor?

– Me echaría a reír, Celebriän enloquecería.

– Lamento interrumpir tan amena conversación –Sarcasmo.- Pero, Potter ¿Por qué coño decidiste desaparecer por un año y de repente llegas otra vez tan campante? O cierto, se me olvidaba que eras el gran Harry Potter…

– Niño, cállate, no quiero tener que rendir cuentas si aquí la fiera destruye el castillo completo. Celebriän está loco ¿Mandarte aquí sólo? Cuando menos Uriel…

– A mí, nadie me manda a callar.

– Oh, enserio.

– Basta, Azarel, vamos a hablar con Dumbledore para que puedas irte, y yo pase hacer parte de tu extenso pasado. Malfoy, deja de dar lata ¿Quieres?

– Tu viajecito te puso más impertinente e insoportable.

– Andando… –Dijo Azarel jalándolo del brazo. El rubio empezó a andar tras ellos.-

– Y después me preguntan porque no quería venir.

– Engreído, su ego sobrepasará todo límite.

– Será la única vez que coincidamos en algo Azarel…

– ¿Cuál es el otro guardián? –Preguntó el ojiazul poniendo sus manos en la cintura sin dejar de caminar.-

– ¿Riddle?

– Ese, Lucifer es su guardián ¿No?

– Ehmm… según tengo entendido –Malfoy estaba muy curioso de las cosas que hablaban.-

– No te sorprendas si Celebriän ya dio el primer pitazo.

– Me ahorrará trabajo y preguntas absurdas –Llegó a la gárgola horrible, y suspiró sonoramente, cerró los ojos y puso una mano en la estatua, esta comenzó a hacer un chirrido avisando que se estaba abriendo.-

– Un descendiente de Hogwarts… ¿Qué más eres? –Preguntó Azarel revirando los ojos.-

– Cállate… –Dijo poniendo un pie en la escalera y empezando a subir, lentamente.-

– ¿Te tengo que cargar? –Preguntó el ángel de la muerte, y un leve sonrojo llegó a la cara del moreno, así que aceleró el paso a normal.-

– Le vas a dar el susto de muerte al Dumbledore –Dijo el rubio en forma burlesca.-

– ¿Por qué? –Preguntó Azarel.-

– Hay hasta una tumba en tu nombre.

– Me lo temía… –Respondió Harry.- Pero, bueno, ya saben que estoy vivo. Y no vengo a pasar unas vacaciones agradables aquí… espero que Celebriän sepa lo que hace.

– Te puedo asegurar que no lo hace, está dejando a la suerte muchas cosas, y yo dudo que el santo espíritu tenga tanto alcance…

– Deja de picarme la curiosidad que no te voy a preguntar –Dijo Harry molesto, y abrió la puerta sin siquiera tocar, allí estaban Severus Snape, y Albus Dumbledore el primero parado con las manos apoyado en la mesa, y el otro sentado con el rostro cansado.-

– Valla… –Fue lo único que dijo el ángel negro.- Que impresionante… –Snape Sacó su varita y le apuntó al extraño, el mayor lo que hizo fue revirar los ojos.-

– Baja eso –Mandó bajándosela Él, y mirándole en pos de has algo y hasta aquí llega.-

– Ya Azarel… dudo que hayamos venido a que tú pelees con el que se te pase por el frente simplemente porque no te conoce, que sepa yo, la premeditación y la ventaja, son faltas graves…

– Por Merlín bendito Harry… –Dijo el director levantándose, pero cuando lo iba a tocar Azarel lo alejó.-

– No lo toque –Indicó cortante colocando al moreno tras él.-

– ¿Puedo preguntar quien es usted?

– No, no puede, simplemente mantenga sus manos lejos de él.

– ¡Azarel! –Dijo molesto.-

– Hablaré ahora mismo con Celebriän, si no te mandan un guardián yo mismo me quedaré un ángel tocado por manos humanas. Tal vez seas un pedante, pero, no vas a perder tu divinidad por algo estúpido.

– ¿El ángel de la muerte? –Preguntó confundido el pocionista.-

– Sabe de nosotros, eso es algo que no me esperaba.

– ¿Qué está intentando decir? –Preguntó Snape enfrascándose en una discusión bastante fuerte con Azarel, Harry sólo miraba anonadado.-

– ¡Ya basta! –Gritó el moreno, todo el mundo lo miró, hasta Draco, el cual estaba a punto de irse.- Escuchen, Azarel ¿No dijiste que cuando me dejaras aquí te ibas? ¿Profesor Snape? No lo veía nunca siguiéndole el juego. Profesor Dumbledore, yo le voy a explicar todo, pero, necesito que sea a solas.

– Está bien Harry… Severus, llévate a nuestro acompañante y dile a los elfos que lo atienda, señor Malfoy, sabe que está prohibido merodear de noche pero, vuelve a tu sala común…

– Viejo, lo toca y lo sabré y tú –Dijo señalándole con el dedo.- No te dejes.

– Tranquilícese. Juro no tocarlo.

Cuando se quedaron solos.

– Escuche profesor, yo vengo aquí porque una guerra está apunto de estallar y a afectarnos a todos por igual. Vengo en representación de las cortes celestiales…

– ¿De las cortes celestiales?

– ¿Los ángeles? No me pregunte, no sé mucho, pero, viene feo, y yo tengo que llevar al príncipe de la tierra al paraíso para que sea coronado antes que ellos lo agarren primero… –Dumbledore estaba incrédulo ¿Un rey mundial de los humanos? Es decir alguien que los gobernaba a todos por igual.-

– Voy a preguntarte algo, pero, no me lo tomes a mal, ¿Qué eres ahora?

– Un Isil de las cortes celestiales… –Este al ver la cara de Dumbledore.- Soy un ser que se encarga de velar eternamente por las creaciones de Dios.

– Eternamente.

– Sí… ahora soy inmortal, si quiere más información un ángel… bueno, un híbrido, pero, paso más tiempo siendo un humano, así que una quimera… –El anciano alzó una ceja en señal de no entendimiento.- Lo que soy yo no importa… es importante que estén preparado puesto que usted es el cabecilla de la orden del fénix y lo más seguro es que le toque a usted recibir órdenes de los próximos ataques para que estén preparados, si a Shamiel le da la gana de pelear, vendrá el príncipe de los elfos, y los tres restantes de los guardianes, ellos tres se quedarán aquí vigilando los límites del castillo…

– ¿Podrías explicarme todo con detalles? Es algo confuso para mí…

– Por supuesto, creo que podemos volver a sentarnos, esto puede que terminemos en la mañana…

– Hermione ¿Hasta cuando piensas estar allí?

– Hasta que termine Ron, ya me falta poco para saber donde está Harry… ahora no me voy a ir a dormir.

– Está bien, te acompañaré… ¿Qué sucede si no lo consigues?

– Significa que está muerto –Dijo tragando audiblemente, y con la voz apagada.-

– Tengamos fe en que no será así, Harry no puede estar muerto, Herm…

– Yo sé que no está muerto, aún puedo sentirlo a mi lado, su sonrisa, su compañía que era lo único que me sacaba de mi empecinamiento por los estudios, sabes yo le debo mucho a él, además, siempre quise un hermano, alguien en que poder confiar, y la vida me regaló dos preciosos tesoros, tú y él, y ahora, Él está quien sabe donde… –Dijo empezando a llorar, Ron se movió a la otra silla y la abrazó dejando que llorara en su pecho. Cada lágrima que brotaba de sus ojos le quemaba.-

– Por primera vez en la vida quiero creer en lo que dijo el maldito hurón y que vamos a estar muy molestos con Harry porque desapareció y está muy bien en otro lado.

– A mí no me importa donde está simplemente quiero volver a verlo, no me importa si por cinco minutos… –Una luz roja brilló encima de la mesa, y Granger se separó limpiándose las lágrimas cuando miró se pasmó.-

– ¿Qué sucede preciosa?

– Dice… dice que…

– ¿Qué?

– Esto… debe haber un error.

– ¡Hermione!

– Harry está en el castillo…

– ¡QUE!

– Pero, eso no es posible… ¿Se perdió aquí en el castillo y nosotros ni cuenta?

– No creo que…

– Será mejor buscar el mapa del merodeador –Dijo Hermione acomodando todo con magia, salió corriendo seguida por Ron el cual estaba preocupado, si de verdad su amigo estaba en el castillo ¿Por qué no había ido a buscarlos? ¿Lo había tenido todo este tiempo el lord? ¿Estaría bien? ¿Diría la enfermería?-

Seis de la mañana.

– Eso es todo lo que pasó… –Dijo Harry levantándose.-

– Ahora se donde estuvo Tom, todo el tiempo que desapareció.

– Eso ya no importa, Él es caso perdido, su guardián lo llevó a la oscuridad, y ahora es un demonio.

– ¿Tú también no lo eres?

– Yo soy nadie señor, no pertenezco a ningún lugar… Me voy a quedar aquí el tiempo que dure en encontrar al príncipe de la tierra.

– ¿Seguirás estudiando?

– Eso se lo dejo a su criterio…

– Vuelve a tu vida normal, simplemente diremos que unos mortífagos te habían capturado…

– ¿Por un año sin entregarme a Voldemort? Mejor no diga nada, simplemente que yo regresé sin recordar nada de lo que sucedió, no se preocupe –Apuntó secamente, tocó su frente mientras cerraba sus ojos, y su vestuario cambió al de Hogwarts.- ¿Dónde están Sirius y Remus?

– Ayer fue luna llena Harry… Llamaré a un elfo para que te de una habitación, puesto que tenemos a ese hombre tan peligroso será mejor que duermas solo para evitar que las personas te toquen.

– Me disculpo por el comportamiento de Azarel, es así…

– Micki… –Llamó el director.-

– ¿Si profesor señor Director?

– Lleva al señor a una de las habitaciones y déjalo allí, si se le ofrece algo dáselo –El elfo hizo un reverencia.-

– Señor, siga a micki, micki le enseñará el camino –El ángel salió sin mirar atrás, no se sentía nada bien, especialmente por tener que comportarse como el antiguo Harry, suspiró cerrando los ojos, cuando salió, dos personas se detuvieron de correr una tenía un pergamino desgastado y los ojos lagrimosos, el moreno abrió los ojos, y se encontró con la mirada azul y castaña de sus amigos, eso lo dejó sin aliento por algunos minutos, jamás pensó encontrárselos tan pronto… tenían el mapa del merodeador… ahora entendía como lo habían conseguido.-

– ¿Harry eres tú? –Preguntó temerosa Hermione, este asintió, y la Gryffindor se le fue a tirar encima pero, el ojiverde se alejó temiendo las represarías de Azarel si se enteraba que una humana y no sabía si lo de ser Sangre Muggle influía aún más.- ¿Qué sucede?

– Lo lamento Herm… –Dijo pasando una mano sin tocar la mejilla de la castaña.- ¿Podríamos hablar más tarde?

– Pero.

– No he dormido en dos días Mione.

– No lo puedo creer, el hurón tenía razón –Dijo Ron herido.-

– Dudo que Malfoy haya acertado algo Ron, hay muchas explicaciones, pero, necesito dormir…

– Espero que sean buenas…

– Por aquí señor Harry Potter.

– Lo lamento –Dijo en un gemido ahogado que no llegó a los oídos de sus antiguos amigos, sabía que los había perdido, justo el día que desapareció, sabía que ya nada iba a ser igual.-

Doce del medio día, colegio Hogwarts de magia y hechicería.

Sus ojos volvieron a abrirse… se encogió más en la cama donde estaba, aquel conjuro lo había hecho dormir como un bebé pero, ahora todo estaba re potenciado, hasta sus miedos, en su cabeza un pensamiento hilarante, rondaba, ¿Cómo haría para ver la ingle de Draco Malfoy? Se levantó pesadamente y fue al baño. Cuando estuvo aseado y vestido, escuchó que el cuadro que custodiaba su cuarto, estaba pelando con mucha gente afuera.

Abrió la puerta, y todos cayeron dentro, el moreno se cruzó de brazos, no lo podía creer hasta Azarel estaba en el costal de los "caídos".

– ¿Puedo preguntar…? –Pero no pudo terminar porque los brazos de Sirius estaban rodeándolo en un abrazo que lo empezó a asfixiar.-

– ¡Humano idiota! ¡No lo toques! –Dijo Azarel, levantándose entre tanto humano.-

– Estaba tan preocupado por ti Harry –Dijo obviando totalmente al ángel de la muerte, el cual cada vez estaba más cabreado.-

– Sirius, No… no puedo… puedo, respirar… –Dijo entrecortado Sirius lo soltó y Harry empezó a toser.- Aire… –Pero ahora era la castaña quien lo abrazaba, no tan efusivamente como Sirius pero, con igual potencia, entonces algo bombeó en su corazón.-

– Joder niña, quítatele de encima…

– Y tú, reacciona –Dijo dándole un zape.-

– Quince metros alejados de mí, se los imploro… –Dijo llegando al mueble y enterró la cabeza en sus manos, las barreras que en el paraíso eran invisibles allí se alzaron azules y rojas rodeándolo totalmente, su empatía había funcionado, ayer estaba demasiado conmocionado y todo había vuelto a su normalidad.-

– Celebriän me advirtió de esto, su empatía…

– ¿Harry es empata? –Preguntó Hermione un tanto atontada.-

– Sí –Cortó secamente.- ¡Lárguense de aquí!

– ¡Es mi ahijado! No le he visto por un año no me voy a ir de aquí… –Los ojos de Azarel se volvieron dos témpanos de hielo que sacó a todo el mundo de la habitación, pero, antes que se alejaran.-

– ¡Tú! El hombre lobo, tú si te puedes quedar… –Anunció y Lupin arqueó una ceja apoyándose en su bastón.-

– ¿Qué tengo yo de diferente? –Preguntó una vez que la puerta estuvo cerrada.-

– Eres un mitad lobo, Harry no te sentirá con intensidad, ya puedes bajar las barreras…

– ¿Por qué aquí si se ven? –Dijo el ojiverde flotando en medio de la habitación envuelto en círculos de varios colores.-

– Porque eso no es normal aquí, un empata humano, no puede bloquear sus poderes –Explicó rápidamente el ojiazul, mientras que unía sus palmas para luego colocarlas a cada lado el espejo.-

– ¡DEMENTE INCOSCIENTE! –Gritó Azarel sobresaltando a Harry el cual cayó pesadamente en el piso, y a Remus el cual saltó en su asiento.-

– ¿Azarel?

– No idiota…, Batman.

– ¿Qué sucede? ¿Aún estás en el mundo humano? –Dijo arrugando el ceño en perfecta incomprensión.- ¿Y Harry?

– Tirado en el piso.

– ¡Sí! ¡Gracias a ti! –Dijo sobándose la espalda aún dolorido.-

– ¿Está bien?

– Si, solamente se cayó… ¿Puedo saber porque mandaste a un suicidio a tu custodiado?

– ¿Un suicidio? –Preguntaron Celebriän y Harry a la vez.-

– Claro, su empatía, aquí no puede andar con esas barreras que ocupan un kilómetro de espacio, sin que nadie lo vea extraño, aparte ¿Estar siendo constantemente tocado por humanos?

– El tiene sangre humana, no veo el problema.

– Típico, no me diga que tú también crees en eso que dejó papá.

– ¿Me estás llamando para decirme eso?

– Te estoy llamando, para informarte que ya esto llegó a una rencilla personal con un humano y me voy a quedar –Recordando que aún tenía que hacerle la vida miserable a ese ojos negros.- Y ¿No me dijiste que te llamara cuando estuviera establecido? Pues perfecto, ahora podemos decir adiós…

– Harry…

– ¿Qué sucede Celebriän? –Preguntó molesto el moreno.-

– ¿Estás bien?

– Lo tan perfectamente que pueda estar cuando estás a punto de perder toda tu sociabilidad por aparecer así como así…

– Entonces, bueno, trata de mantenerte en contacto…

– Espera…

– ¿Qué sucede?

– ¿Puedo pedirte que de digas a Lórien que estoy bien?

– Claro, que sí… –Y la imagen se desvaneció del espejo.-

– Bien, te dejo –Anunció con una sonrisa sádica en el rostro.- Tengo que torturar a nadie.

– ¿Qué vas a que? –Preguntó preocupado.-

– A torturar a alguien.

– ¿Qué estás loco? ¿A quien?

– Aún no sé su nombre, pero, tiene ojos negros… fue el que me apuntó ayer con la varita, y me debe muchas…

– ¿A Snape?

– ¿Se llama así?

– Severus Snape –Respondió Harry.-

– Mejor… ahora me voy, espero que te la pases bien con el lobito, cuídate… –Dijo en pos de ironía.-

– Grrr… –Dijo tratando de lanzarle algo, pero, huyó y su mirada cayó en Remus.- Perdón…

– ¿Qué tanto a pasado? –Preguntó Remus preocupado.- Pensábamos que Voldemort te tenía, viera como Sirius estaba al borde del colapso.

– Te juro que no fue mi idea desaparecer, y no pasé un año agradable… hasta morí dos veces.

– ¡¿Qué!

– Te puedo explicar todo.

– Pues, aquí estoy para escucharte –A Remus si le soltó todo lo que no le contó al director, como se convirtió en lo que era hora, el martirio de vivir en aquel lugar, la guerra que estaba por explotar, que tenía un hermano, que había conocido a sus padres y había estado con ellos, por unos poco momentos, las pruebas, hasta que llegó al príncipe, Remus le hizo una pregunta.- Harry, ¿Quién es? –Allí estaba la pregunta del millón de lochas.- ¿Quién es aquel que merece gobernar a todos los humanos y magos?

– Pues…

– ¿Lo conozco?

– Si… tiene mi misma edad…

– ¿Quién?

– Es…

– ¿Me voy a arrepentir si lo sé?

– No tengo ni la menor idea, no sé si se comporta así porque de verdad es así o es una simple máscara. Es Draco…

– ¿Malfoy?

– Aún no es seguro, aunque Miguel dijo que en su ingle tenía una marca con una cruz invertida…

– ¿Están seguros es decir ese niñito mimado de papá? ¿Gobernándonos? ¿Qué saldrá de allí?

– No lo sé, jamás conocí al pasado rey, puesto que se suicidó.

– Lucius aún está vivo.

– No, eso no es por lazos de sangre filiales, no tengo ni la menor idea de cómo es, pero, parece que Draco se está tornando el anticristo, es decir, que el control pase hacer de los demonios.

– ¿Y tú que pintas aquí?

– Yo al caer en la laguna Estigia me debí haber vuelto un ángel, pero, como tenía una maldición encima me convertí en un híbrido… un híbrido es lo único que puede abrir la puerta del Pandemonium, existen dos, el arcángel Gabriel y yo, otra persona que puede cruzar fronteras es el anticristo, que en este caso sería Malfoy. Yo ya dije que no me iba a dejar sin dar pelea, Gabriel es caso perdido, odia a los demonios, y bueno, el "pequeño" rey está "indefenso" Aunque Lucifer, lo usará como último recurso en todo caso que no me pueda tener a mí.

– Te puedo entender perfectamente, mamá era devota católica… y pues, por ende se todo lo referente a lo de las rencillas… ¿Y el ángel que vino contigo de que lado está?

– No lo sé, a veces pienso que del cielo, pero, es tan… incomprensible.

– Déjame decirle algo, si le vas a contar esto a Sirius será mejor que omitas las partes peligrosas, a, si, tampoco le digas que estuviste oficialmente muerto dos veces… –Harry se abrazó a Remus y empezó a temblar mientras las lágrimas salían de sus ojos, necesitaba desahogarse el hombre lobo lo acogió en sus brazos y dejó que llorara todo lo que su cuerpo le pidiera, mientras le hacía cariños en el cabello.-

– Perdón, sé que llorar no soluciona nada pero…

– No te justifiques, eres un émpata y todo el mundo aquí estaba eufórico por tu regreso. Por cierto ¿Qué piensas hacer con Malfoy?

– No he pensado en eso, déjame llegar.

– Pues, bienvenido a casa.

– Gracias, no sabes la felicidad que me produce escuchar eso, Remus, pensé que había perdido mi hogar, y con ellos mi identidad, pero, creo que nada a cambiado, inclusive mi odio hacía los Malfoy's sigue intacto

– Deberías tener un poco más de cuidado Harry…

– Lo tendré presente ¿Podemos ir a comer?

– ¿Al gran comedor?

– Dumbledore ya debe haber dado la noticia de mi regreso, así que ¿Qué más da? Cuando menos espero que Voldemort no se entere aún…

– Estarás bien…

– Él también es otro guardián Remus… es decir, tiene ventaja sobre todos ustedes, el es un inmortal, por eso, es que no lo mató cuando la magia de mamá le devolvió la maldición.

– No fue Lily Harry, fuiste tú…

– Yo sólo he sido un maldito atravesado.

– No hables así, creo que ellos te dejaron bien claro que prefirieron que tu vivieras a ellos, en todo caso que sea cierto que viste a tus padres, Harry, no te auto-castigues por cosas que ya no tienen sentido, ahora tienes mucho en que pensar y el pasado no hará nada bueno más que traerte más mortificaciones de las normales.

– Te diera la razón, pero, es algo intrínsico en mí, si yo no hubiera nacido, otro hubiera sido, así que no me tengo porque sentir la gran cosa, por eso te digo que solo he estado en el momento menos indicado todo el tiempo, y mi suerte suele ser enorme.

– Si quieres que te diga lo que pienso Harry, lo tuyo no es suerte, es esmero y dedicación.

– ¿Dedicación? Claro… –Exclamó quedamente, mientras se iba al gran comedor.

Harry, entró en el gran comedor, y como esperaba todas las miradas cayeron sobre él, sabría Dios que cosas habría dicho el viejo loco, cerró su mente impenetrable, y caminó como si nada de nada estuviera pasando, y se sentó al lado de Azarel, en la mesa de los profesores, puesto, que esa silla estaba allí para él.

– ¿Por qué todo el mundo me tiene que mirar? –Preguntó a Azarel mortificado.-

– Eres el centro de atención… –Le respondió satíricamente, el único que comía tranquilamente era Malfoy, mucho le había costado sacárselo de la cabeza para que ahora, volviera y aún peor, Harry movió la vista hacía el profesor Snape, el cual cada vez que podía fulminaba a Azarel, el cual lo que hacía era divertirse a montones con la actitud del hombre, pero, sabía que podía llegar a ser exasperante por lo tanto, a lo mejor sería el que lograra sacar de aquel estado permanente de estoicismo a Severus, luego miró disimuladamente a los estudiantes, todos murmurando cosas que posiblemente salían de toda realidad existente, Gryffindor, Hupplepuff, Ravenclaw y así, su martirio, Slytherin, la cabeza más llamativa, Draco Malfoy, la persona que debía tener toda su atención y aún así, ni siquiera acercarse quería ¿No era mejor que se lo hubiesen raptado? Ahora que se daba cuenta era muy parecido a Lórien tal vez demasiado, para su propia salud. Decidió meterse en su comida, era lo mejor, aunque sinceramente no tenía hambre.-

¿En que acabaría todo aquello? Ya no se podía ir hacia atrás, muchas piedras habían sido dejadas en el camino, y si no puedes seguir corriendo te tendrás que encaramar, como decía aquel popular dicho, aún el sol se colaba entre las sombras que se cernían cada vez más en el destino de todos aquellos vivientes que tendrían la desdicha de vivir la tercera y posiblemente, la última, guerra por el control de los eternos "Superpowers" y el omnipresente Astral line

TBC…