The call of the Angels

Summary: Harry es llamado por los ángeles, para ser un guardián, aparece misteriosamente en un recinto secreto, donde tendrá que aprender a controlar sus miedos rabias y pesares, Los escritos del mar negro, han sido descubiertos, Voldemort consigue la inmortalidad, y alguien aparece para recordar momentos de dolor. Morir o vivir, todo por nada, Hermanos de sangre dada.

Disclaimer: Nada está hecho con ánimo de lucro, todo es de Rowling y a quien ella se los quiera dar, todo lo demás es mío (Entiéndase por trama y demás personajes).

Explanations: "comillas": Regresan a ser pensamientos.

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Capítulo XXIV: Quince de enero.

— Malfoy, enserio, eres tan desagradable —Dijo Lórien.

— ¿Quién dijo que hablaras elfo?

— ¡Humano pedante! —Chillo molesto, Harry bajó la cabeza, puesto que podía salir herido¿Por qué había terminado sentado en medio de Lórien y Draco? A si ahora recordaba. Hace una semana.

Flash Back.

— ¡Lórien¡Draco¡Cállense de una buena vez! —Gritó el profesor Snape, harto de la pelea de los dos príncipes—. Potter, mueva su trasero de su silla, y colóquese en medio de los dos… —Dijo cada vez más rojo, el ojiverde alzó una ceja—. ¡Hasta tres! Y si no está allí ¡Va a tener serios problemas! —Este se le levantó, y se colocó en medio de los dos príncipes, los cuales, normalmente siempre quedaban "por mala suerte del destino" juntos en clase, los miró con cara asesina y estos dos se cruzaron de brazos mirando para lados diferentes, de una forma muy infantil.

Fin del Flash Back.

— "¿Qué hice yo para merecer esto?" —Pensó Harry subiéndose de pronto, y le agarró la mano a su hermano, el cual trababa de hacerle algún daño físico a Draco, pero, siempre terminaba haciéndole algún tipo de daño al híbrido—. ¡Ya! Enserio ¡Me tienen hasta la coronilla! —Dijo perdiendo la paciencia, todo el mundo volteó hacia ellos—: Díganme ¿Qué simplemente no se pueden sentar cada uno en una esquina y a mí, me dejan escuchar clases?

— Es el Elfo/Humano, el que me persigue ¡Además esta es la mejor posición para ver el pizarrón! —Alegaron los dos al unísono.

— Profesor Snape, no me importa si deja a Gryffindor sin puntos, me voy de aquí… —Dijo agarrando sus cosas y saliendo de allí.

— ¿Vez lo que haces? —Se dijeron los dos al mismo tiempo. El profesor suspiró.

— Señor Malfoy, levántese de su silla, y a la esquina del lado izquierdo, y usted, lo mismo pero del lado derecho. Weasley, valla buscar a Potter en este mismo instante no debe estar muy lejos —Dijo el profesor Snape pero ninguno se movió, hasta que un rugido o eso parecía del mayor, los hizo sobresaltarse y acatar la orden—.

Harry caminaba por los pasillos perdido, no sabía por donde iba, tampoco sabia porque había actuado tan altaneramente, y había salido solamente sabía que no podía estar más en ese salón, y no precisamente por Lórien y Draco, aunque fue, en primera instancia la excusa más creíble que tenía a la mano. Seguía perdido, se podía decir que hasta aturdido. Muy aturdido, se acomodó la mochila al hombro y siguió con su paso que parecía inmortal, imperecedero. Cuando tienes todo el tiempo del mundo, puesto que este no te puede tocar.

Se escucharon unos pasos, rompiendo el silencio, el moreno, puso su mente y todos sus sentidos alertas, a esta hora, nadie a excepción de los arcángeles, y a estos sus pasos no se les sentían; debían estar merodeando por los pasillos. Caminó sigiloso, como las sombras, sus ojos se fueron aclarando paulatinamente, en todo caso de tener que atacar a algo muy fuerte, cuando salió totalmente, su sorpresa fue encontrarse a un alumno de no más de primer año, de cabellos claros y ojos azules, caminando, con la mirada perdida, en una extraña posesión, cuando llegó al frente, le mostró un sobre que tenía en la mano, como si quisiera entregárselo, Harry hizo un ademan de agarrarlo, algo desconfiado, e inmediatamente cuando el sobre estuvo en propiedad de su dueño. El ojiverde tuvo que agarrar al niño, el cual se había desmayado en sus brazos, y sentía una extraña presencia desapareciendo de él. Miró sus labios y la angustia empezaba a tomar partido en su cuerpo.

Lo alzó rápidamente, y en la primera cosa que lo pudo acostar lo dejó allí, y fue directamente a su yugular que era donde emanaba la presencia con más fuerza, entonces, justo donde pasaba la arteria radial, habían dos puntos rojos. Como de alguien que había sido mordido por un vampiro. Alzó una ceja y se llevó una mano a la barbilla para luego, dejar el bolso en el piso, se acercó, y las alas de su parte demoníacas salieron sin el desearlo. Se retiró, arrastrándose ¿Qué había sido todo aquello? Cuando volvió el control de todos sus poderes, se volvió a acercar.

Miró la herida, y se acercó aún más, sacó la lengua, y la pasó por la herida, impregnándola con un poco de saliva. Inmediatamente el niño, el cual estaba acostado de espalda, abrió los ojos como platos, y se alzó como si le trataran de quitar el alma, y luego volvió a caer en la improvisada camilla, con un golpe seco. Volvió a abrir los ojos, y de estos salieron lágrimas desesperadas.

— Tranquilo —Dijo Harry, pasándole una mano por el cabello suavemente.

— ¿Harry¿Harry Potter? —Preguntó el chico asustado levantándose, se llevo una mano a la cabeza.

— Así me llaman.

— ¿Qué hago aquí?

— Te desmayaste —El niño se sonrojó.

— Perdón —Dijo entrecortado, y salió de allí corriendo y llorando. Harry volvió a enervar una ceja, pero, antes de que pudiera hacer otro movimiento más.

— ¡Harry! —Le gritó Ron, y este volteó—. ¡Snape dice que regreses inmediatamente a su clase¿Estás bien? —Dijo al ver la confusión asomarse en la cara del moreno, lo cual no era muy frecuente en él.

— Estoy bien… está bien, regresemos.

1

— Ese mal nacido engreído de Malfoy… —Dijo Lórien escupiendo el nombre, mientras entraba junto a un cansado Harry, a sus respectivas habitaciones.

— Ya Lórien, deja a Draco en paz.

— ¿Y lo defiendes!

— ¡Lórien¡Si vas a seguir! Te me largas para Slytherin de una vez… —Le dijo amenazante.

— ¡Argh! —Exclamó devolviéndose, lanzando la puerta fuertemente, y por fin Harry pudo respirar tranquilo, pero, es que sinceramente¿jamás se cansaban? Dios, pero¿es que Draco Lucius Malfoy, era un saquito de pólvora hacía estallar a todo el mundo? Jamás había conocido a alguien con tanta paciencia como Lórien, y el rubio venía le decía cualquier cosas y ya ¡Paf! Llegaba la guerra, sin misericordia. Se sentó en la silla, y sintió que tenía algo en el bolsillo. Cuando se dio cuenta era la carta, que había mantenido sin leer desde aquel extraño incidente, sin mucho protocolo, y tampoco ganas, la abrió. Cuando empezó a leer, sintió un extraño escalofrío recorrerle la médula.

Harry Potter. He recibido tu misiva; he de decir, que quedé anonadado al saber quien era el precario remitente, que amenaza con el fuego que es lo único que puede consumirnos, y expirar nuestra vida…, pero, igual me tomé el favor de leerla, lo primero que pasó por mi mente, es que tu desesperación debe estar en una línea creciente. ¿El salvador del mundo mágico¿El chico dorado¿La esperanza de la humanidad? Ummm¿o tal vez me equivoco al corresponderte con todos estos halagos proferidos por la comunidad mágica?

Luego, cuando vi el motivo de tu extraño llamado, pidiendo un salvoconducto para tener una conversación conmigo, que soy el Líder, del clan Capadocio. He de decir, que me pudiste chantajear, con ese abreboca, tan… ¿Cómo decirlo? Peligroso. Ahora, la pregunta del millón ¿Puedo confiar en ti¿Tú un ser al cual mis extensos y antiguos sentidos, no alcanzan si quiera a identificar tu presencia? Pero, es muy grave la acusación que haces.

Aquel, que se autoproclama, Señor de la oscuridad, Vencedor de la muerte. ¿Realmente ha hecho una alianza con los licanos¿O es algún truco? Pero, después de meditarlo mucho… ¿Qué razón tendrías para un juego tan vil y sucio? Así que, he decidido, darte el permiso de verme. No te diré cuando, yo sabré cómo y cuándo encontrarte.

Dhampir

El moreno no salía de la estupefacción, jamás pensó que la carta fuera respondida, lo que había estado esperando, un ataque por la ofensa. Sin embargo, ellos decidieron ¿Darle una oportunidad¿O era él quien se tenía que ir con cuidado? Sinceramente, no sé quería ni enterar…, lo que ahora era importante, es que estaba atado de brazo ya había mandado el primer pitazo, y las fechas de asistencia, en el aire, y lo peor de todos, si Gabriel lo pescaba haciendo todo aquello, iba a estar más que castigado más que para toda su vida… Cuando menos esperaba poder terminar en el infierno, era preferible todas las torturas que allí implantaban, que tener al Arcángel doble jugador Gabriel, encima.

Se levantó y abrió una de las ventanas, empezaba a sentirse que respiraba aire reciclado, en donde era más el contenido de dióxido carbónico que de oxígeno, por más improbable que pareciera (Y a veces hasta incoherente) El aire, era algo fundamental para él y cualquier ente, que pisara el universo, y sus exteriores. Sacó la cabeza, la brisa helada de dio fuerte contra el rostro, y lo que hizo fue aspirar fuertemente, llevándolo a una tranquilidad que no había esperado encontrar, dejándose llevar por el éxtasis, se sentó en el amplio afelizar y cerró los ojos descansando y olvidándose momentáneamente de todos sus problemas.

2

— Sinceramente, no entiendo que haces aquí… —Le reclamó furibundo Draco, mientras estaba en el baño.

— No te importa, y ¿Qué tiene de malo¡Por si no lo sabías yo también soy miembro de esta casa!

— ¡Para eso vives con el idiota de Potter!

— ¡No le digas idiota! —Todos los hombres que estaban en el baño, estaban exasperándose. Si lo de Potter/Malfoy, era divertido en lo que cabe, eso se había vuelto insoportable.

— ¡Oh! Pobre… ¿Potter ya te echó¿Se cansó de ti?

— ¡Malfoy te juro que un día de esto te voy a matar si sigues en eso! —Le amenazó Lórien, con su mirada normalmente cálida, había pasado a asesina. Pero, antes de que pudieran agarrarse a golpes, y sabían que luego de allí tendrían que salir, o por los señores alados, o por Potter para poderlos detener. Así que Zabini, agarró a Lórien.

— Yo que tú, no hubiera hecho eso… —Le dijo Draco. El elfo, con una fuerza que no parecía acorde con su cuerpo, se soltó del agarre del pelirrojo.

— ¿Cómo te atreves a tocarme¿Sabes que eso puede hacer que te corten la cabeza¡El único que tiene el derecho de hacer eso es mi hermano idiota y ni siquiera el me agarra de esa manera! —Rugió furioso.

— ¡Lo lamento su alteza! —Dijo molesto—. Pero, queremos paz y tranquilidad, si quieren pelear largo de aquí —Finiquitó, y entre todos los sacaron del baño.

Ahora, lo que vemos, es dos personas paradas en medio de la sala común. Lórien, con una bata de baño verde oscura, y Draco con una toalla que rodeaba la cintura. Todos los presentes voltearon a mirar, y el elfo se tapó aún más, mientras que el otro rubio.

— ¿Qué ven? —Les soltó venenoso, el príncipe Slytherin. Y todos volvieron a sus respectivos asuntos.

— Perfecto —Murmuró Lórien—. Nos sacaron de nuestro cuarto también ¿Ahora que hacemos?

— ¡No tengo ni la menor idea! —Exclamó molesto sin alzar mucho la voz.

— Ni modo… vamos al cuarto de Harry, cuando nos dejen entrar morirás de frío o de un resfriado.

— Moriremos.

— Aunque lo parezca¡no soy un humano joder! —Dijo ya perdiendo toda la paciencia y glamour, que le quedaba—. Yo no sufro inclemencias del clima, al menos que alguna extraña enfermedad y: de cada mil elfos uno puede sufrir una, del resto, siempre tengo una temperatura regulada… ¿Inmortal te dice algo¡Duh! —Lo jaló, y cuando salieron, tratando de no toparse con algún prefecto o personas en general, puesto que estaban en paños menores. Aunque nunca lo aceptaría, Draco empezaba tiritar de frío. Fue una bendición que Merlín estuviera de buenas y que Harry no hubiera lanzado alguna injuria impidiéndoles el paso. Pero, cuando los vio en esas condiciones, una de sus cejas se enervó, en señal de pregunta.

— ¿Tengo que preguntar que hacen aquí?

— No, nos sacaron de Slytherin…

— ¿Y yo tengo que cargar con ustedes ahora o me equivoco? —Preguntó cerrándose la bata

Negra con bordado plateado, en los puños y en el cuello.

— Si no es mucha molestia… —Dijo el elfo.

— Allí está el baño, escucho una pelea, y creo que van a tener que ir a dormir, a la intemperie.

Cuando estos dos salieron, después de muchas dificultades, como por ejemplo, quien se bañaba primero, que al final, nadie cedió y vieron que la bañera era como una pequeña piscina, por lo tanto, cabían los dos. Y después transformar ropa, puesto que no habían traído nada para cambiarse, (en eso Draco solamente) tuvieron que agarrar papel sanitario, unos cuantos rollos y hacer milagros, una vez fuera, el heredero a las tierras élficas, estaba terminándose de secar el cabello, y las orejas. En cambio Draco había caído presa de Harry, sin que nadie se hubiera percatado de esto.

El moreno se había quedado dormido, ahora que lo pensaba habían estado en el baño, más de dos hora, entre la pelea silenciosa que habían tenido, más luego todos los problemas posteriores. Estaba en el mueble, las manos las estaba usando como almohada, la pijama, azul clara que tenía, como pocas veces, diría Lórien. Se pegaba a su cuerpo delineándolo, su cara estaba alumbraba con perfectas sombras y luces, acurrucado para caber completamente en el mueble donde reposaba.

Era¿sobrenatural? El hermano del ojiverde miró al príncipe de la tierra alternando a Harry, y agregó impregnando la voz del más puro sarcasmo.

— Malfoy… como dirían los humanos, si quieres bucear, ándate al lago —Expresó venenoso en un susurro.

— ¡Grr¡Eres insoportable… —Le dijo en el mismo tono de voz. El joven elfo, se fue donde su hermano, y lo movió.

— ¿Qué quieres Lórien? Déjame dormir en paz —Expresó volteándose, mientras se restregaba fuertemente la nariz.

— ¡Harry!

— ¿Qué! Váyanse a dormir, que Draco duerma en mi habitación y tu vete para la tuya, y se acabó el problema…

— Déjalo en paz Lórien… —Le dijo el rubio agarrándole suavemente por el cuello de la camisa y encaminándole hacia su habitación, con suerte, era viernes, y mañana tendrían todo él día.

3

Harry abrió los ojos, puesto que anormalmente el sol le pegaba sin compasión. Y vio que estaba en la sala, se estiró perezosamente, y luego recordó que los había mandado a habitaciones diferentes para evitar cualquier tipo de inconvenientes, y él, se había quedado durmiendo allí. Una pequeña ventilada fría, que lanzó a la chimenea, haciendo gala a su elemento, apagó el fuego que quedaba, y se volvió a tirar el mueble, bostezando, no tenía muchas ganas de moverse. Así que se volvió a acurrucar, pero, en vez de volver a cerrar los ojos, miró ahora el congelado fuego y una sonrisa salió de sus labios. En eso dos puertas se abrieron simultáneamente, y el híbrido se medio levantó para verlos.

— Buenos días —Saludó Lórien, estirándose, mientras se estrujaba el ojo. Draco por el otro lado, ya estaba vestido y arreglado, sabría Dios, como había hecho tal hazaña.

— Buenos días —Respondió por diplomacia.

— ¿Pueden explicarme que tienen de buenos? —Dijo Harry levantándose del mueble definitivamente.

— Ni me preguntes —Le respondió Draco.

— Que interesante. ¿Quieren desayunar? Aún es muy temprano para que el comedor esté abierto.

— Como sea —Siguió el rubio.

— Yo si quiero desayunar. ¿Vas a llamar al curioso animalito ese que ustedes le dicen elfo? —Preguntó con tono ofendido.

— Yo no tengo la culpa que se llamen Elfos Domésticos. Y sí ¡Dobby! —Exclamó Harry.

— ¿Si seño Harry Potter¿Qué desea el amo Harry? —Preguntó el exagerado elfo doméstico, luego del plop reglamentario.

— ¿Crees que podrías traernos el desayuno?

— ¡Si¡Todo por Harry Potter! Enseguida le traigo el desayuno amito.

— Gracias… —Dijo abochornado. Y con otro plop, desapareció.

— Te idolatra —Dijeron los dos príncipes al unísono.

— Para mi desgracia —Dijo en un suspiro. En ese momento llegó Azarel, y vio la utópica reunión.

— Yo digo, que todo el mundo suele ser muy inoportuno —Exclamó el ojiverde, y se fue al baño, pero, Azarel lo agarró por el brazo.

— Tengo que hablar contigo.

— Deja de molestar Azarel… ¿Qué haces aún aquí? Ya tengo suficiente con los otros tres —La mirada del ángel fue algo sin derecho a réplica—. Vale.

— Ustedes dos quédense aquí —Entraron a la habitación de Harry, y este lo tiró en la cama.

— ¡Hay¡Bestia!

— No quiero nada de negativas…

— ¿Qué hice esta vez?

— ¿Puedo preguntar: vampiros¿Te suena? —El joven lo miró extrañado.

— Sabes que me molesta de sobremanera que me mientas Harry, así que ahorrátelo —Dijo muy cerca y agarrándole del brazo—. ¿Qué haces con los vampiros?

— ¿Cómo que, que hago?

— ¡Potter! —Le regañó.

— ¡No estoy haciendo nada!

— Aún peor, me haces pasar por idiota. ¿Quieres que te refresques la memoria? Hace poco tiempo, sentí una extraña presencia, cuando la logré identificar era un niño de ojos azules¿Y adivina que?

— ¿Qué? —Le preguntó molesto, tratando de soltarse pero, Azarel lo tenía fuertemente sostenido.

— Tenía una mordida, y no sólo eso ¿Qué hacías tratando de curarle la herida? Ya tú muy bien sabías que ese niño fue reclamado por ellos. ¡Explícame! Si no te juro, que te lo arranco de la mente… voy a contar hasta tres… uno —Pero el moreno no podía contarle nada, especialmente, porque tendría que explicar gran parte de la conversación con Satanás, y eso, lo había enterrado en lo más profundo de su memoria para evitar tener pesadillas—. 2… —Pero, Azarel podía romper fácilmente su precaria oclumancy, la cual si apenas podía mantener fuera a las razas menores y a los elfos—. 3… —Antes de que le pusiera la mano en la cabeza para quitarle todos sus recuerdos.

— ¡Vale! Espera… no me hagas eso que luego, ando mal… si, ciertamente, lo que sucedió fue que me llegó una carta de un vampiro.

— ¡Claro! Eso ya lo sé, pero, primero, quiero saber ¿Por qué tú mandaste la primera misiva?

— Eso no es de tu incumbencia…

— Estoy llegando al límite de mi paciencia ¿sabes?

— ¿Qué te importa? —Azarel le puso el brazo que le tenía sostenido en el pecho y lo acostó bruscamente.

— Te voy a responder lo mismo, no te importa, las razones que yo tenga para preguntarte, y ya, responde de una vez…

— Quítateme de encima —Le dijo en un susurró, odiaba que hicieran eso.

— Cuando me respondas me voy…

— Estoy tratando de llegar a un acuerdo con el Clan Capadocio, para evitar que también se una a Voldemort —Le dijo quitándoselo por fin de encima.

— Estás demente… ¿Puedo preguntar quien te dijo que empezaras por los capadocios?

— ¡NO!

— Estás loco, Dhampir, es un vampiro muy traicionero, que te quintuplica o muchísimo más la edad. ¿Crees que con tus patéticos 17 años de edad vas a lograr algo?

— Ya conseguí que me diera el permiso para verle.

— Serás ingenuo muchacho estúpido… y seguro que te dijo que él te buscaría —Harry lo miró recriminante—. Dime que no le respondiste…

— No había nada que responder.

— ¡Le voy a decir a Celebriän que te ponga un Laimë!

— ¡No te atrevas!

— ¡Entonces piensa como se que sabes hacerlo¿Por qué no preguntas¿Por qué no pides consejo¡No puedes llevar todo tú sólo! Menos en esto, eres demasiado inexperto…

4

— ¿Estarán peleando? —Preguntó Draco.

— ¿Por qué estarían peleando? Que sepa yo Harry no a cometido ningunas de las estupideces que normalmente comete…

— Valla, hasta que por fin te veo hablando mal de él.

— Hay Malfoy, mejor no te acerques a la puerta, Azarel está molesto, ven salgamos de aquí, no es bueno recibir energía demoníaca tan de cerca…

— Pero…

— Vámonos —Le dijo a la par que lo jalaba.

5

— Aún sigo esperando, si no consigo algo que me satisfaga, le iré a decir todo a Celebriän, y le insinuaré lo del Laimë.

— Eres un maldito Azarel…

— Lo sé, insúltame todo lo que quieras, pero, ya sabes las dos opciones que tienes…

— Lo de los Capadocios lo descubrí yo sólo, por lo que había estudiado.

— Obviamente, pero alguien te lo confirmó, no hubieras hecho ese paso tan seguro.

— ¿PARA QUE QUIERES QUE TE LO DIGA SI YA LO SABES¡SI FUE SATANÁS! —Dijo empezando a respirar entrecortadamente. En esos momentos siempre los había odiado. Se levantó y se iba a ir, pero, de nuevo lo agarró por el brazo—. ¿Ahora que? —Preguntó en el borde del colapso nervioso… ¿Cómo había olvidado esa parte tan importante?

— Quédate aquí…

— ¿Qué?

— Que te quedes aquí te dije.

— A no…

— Perfecto entonces te vienes conmigo —Lo empezó a jalar, pero Harry lo detuvo.

— Por si no te has dado cuenta, aún tengo el pijama…

— Eso es lo de menos.

6

— ¿Sabes? —Le dijo Draco sentándose al lado de Lórien, eran como las dos de la tarde, y el rubio estaba con una camisa manga larga simplemente y un jean azul. Mientras que el rubio tenía toda una indumentaria para evitar que el frío se colara en sus huesos.

— ¿Qué quieres? —Le preguntó a la vez que seguía leyendo el libro—. No he visto a Harry…

— No es eso —Dijo, mirando hacia el cielo—. Claudiquemos vale, no tiene sentido seguir huyendo. Pongamos la fecha…

— No… —Le dijo con miedo, enterrándose más en el libro.

— Si no es hoy, será mañana.

— Entonces que siga pasando…

— El que te conviertas en rey, no hará que Potter se aleje de ti.

— Claro que no… hará que yo me aleje de él… Escucha —Le dijo cerrando el libro y conectando sus miradas—. Tal vez, ustedes se caigan pésimo, pero, Harry es una de las mejores personas que conozco, él es la única persona que antes de convertirse en mi hermano, se atrevió a mirarme a los ojos y posteriormente a sonreírme, posiblemente, tú, nunca llegues a entender eso Malfoy. Pero, lo que si sé es que has sopesado demasiado lo de ser rey y tenemos las mismas dudas e incertidumbres…

— ¿Con todo esto quieres decir?

— ¿Enero?

— ¿Ocho? —Le respondió Draco.

— Quince…

— Hecho —Le dijo dándole la mano. Lórien se la recibió, para luego irse de allí a dar la ¿mala? Noticia.

7

Draco caminaba por los pasillos haciendo su ronda de prefecto, ahora no sabía si había hecho bien o mal, solamente habían llegado donde los arcángeles y les habían dicho la fiesta y estos, les sonrieron diciendo que se lo harían saber a Celebriän cuando vieran a Harry. Y luego, se marcharon de allí, ni siquiera habían dicho que era muy tarde la fecha, o muy temprano, nada de nada, la aceptaron, más aún con una sonrisa en la cara, esa gente le traía muy confundido.

Escuchó como un sonido de llanto, que venía de arriba, cuando alzó la vista vio que había alguien en una de las ventanas a las que nadie llega, llorando. Cuando lo identificó era Potter. ¿Qué hacía allá?

— ¡Potter! —Le llamó, Harry bajó la mirada.

— ¿Qué quieres Malfoy?

— ¿Qué haces allá arriba?

— No creo que te pueda interesar.

— Baja de allí, no digo que te puedas caer, pero, no es un buen lugar…

— No voy a bajar…

— Como quieras. ¿Qué te dio¿Por qué lloras?

— ¡Porque mi alma me exige llorar! —Le respondió bajando y cayendo sin hacer ruido a su lado—. ¿O es que tiene algo de malo que llore?

— No… pero, la gente, especialmente tú, no suelen llorar porque simplemente el alma les exige llorar.

— Me enteré que decidieron la fecha de la coronación… —Dijo mordiéndose el labio. Y secándose las lágrimas, pero, nuevamente salían, Draco fue a parar a la camisa del moreno, este tenía una camisa ceñida al cuerpo manga larga, verde oscuro, algo corta dejando ver el ombligo y algo más arriba, en su cintura descansaba un suéter, y el pantalón era bastante bajo y pegado, dejando prácticamente nada a la imaginación, el rubio le quitó la mirada recordando las palabras de Azarel, taladrándole el cerebro.

— Si… el quince de enero. Supongo que tú tampoco debes sentir frío.

— Si, yo si siento frío… ¿Lo dices por Lórien?

— Sí, lo digo por el elfo.

— Ummm —Dijo el moreno subiendo sus brazos para dejarlos descansado en su cabeza—. Ahora ustedes serán reinos amigos… o deberían.

— Bueno, nuestros grados de hipocresía son altos, así que dudo que afecte en algo a las naciones.

— Lindo de su parte…

— Mentiroso —Se sentía tan a gusto hablando con él, esa persona no era el Harry que llevaba haciéndole la vida imposible por tanto tiempo, parecía como si todo este tiempo hubiese estado ciego, de algo que aún no había comenzado a ver.

— Enserio, si no es lindo, es muy considerado. No es fácil dejar atrás la pedantería —Dijo, sin poderse quitar la tristeza que cargaba encima, la cual se impregnaba en cada frase que salía de su garganta.

— ¿Por qué estabas llorando?

— Porque soy un estúpido Draco, por eso.

— Debo decir, que a mí, tú me pareces todo menos un estúpido.

— No, solo condenamente ingenuo…

— Algo de eso si tienes. Pero, tampoco se llora por eso.

— No tengo motivos para llorar, sinceramente, hoy no fue uno de mis mejores días.

— ¿Tiene que ver el idiota del pájaro?

— ¿Quién es ese?

— Ummm¿Azarel? Creo que se llama así…

— Sinceramente, fui yo el que no prestó atención.

— Siempre hay un detalle que se nos escapa, no importa que tan perfecto parezca el plan —Le dijo sabiamente Draco—. ¿Qué pasó?

— Tengo muy cerca de lo que estoy huyendo… así que no puedo empezar a hablar.

— ¿De que huyes? —Dijo volteando, pero, antes de lograrlo, Harry le agarró la cabeza con las dos manos.

— No mires. Que luego va y le chismea a Azarel todo lo que hago, mientras no me vea en una actitud sospechosa no puede oír o hacer nada.

— ¿Te pusieron un guardia?

— Me eché un pelón demasiado grande en un movimiento, Azarel, no quiere que de un paso en falso, prometió no hablar con Celebriän, pero, si me puso un Laimë atrás mío.

— ¿Laimë? —Preguntó, el ángel le soltó la cara.

— Es algo parecido a una sombra que no te deja ni a sol ni a sombra, no se puede sentir, y cuando le da la gana de ser imperceptible lo es. Pero, anda en proceso de que "recuerda que puedo ver todo lo que haces, y luego eso va a caer en manos poco satisfactorias para ti"

— ¿Te lo impuso Azarel?

— ¿Quién más?

— ¿Qué le hiciste?

— No es algo de lo que debería hablar, pero, mira lo que sucede con una palabra en particular "Vampiro" —Dijo alzando la voz, y se escuchó como algo pasando muy rápido, luego, Draco pudo ver algo como una sombra, de un cuerpo en el hueso de pies y manos grades, algo parecido a la sombra de un poltergeist. Pero sólo fue por milésimas de segundo—. ¿Vez a lo que me refiero?

— ¿Qué tiene que ver que digas "Vampiro"? —Preguntó como si el sólo pensamiento de la oración le pareciera estúpido.

— Espérate a que encuentre como matarlo, y luego te cuento…

— No entiendo nada, y conociendo al amargado ese, lo más seguro es que no se pueda matar.

— Créeme que le debería estar alabando…, si le hubiera contado a Gabriel o/y a Celebriän, ahora quien sabe donde estaría…

— ¿Por qué?

— Porque, Celebriän se vino convirtiendo como en mi papá, y Gabriel es mi mentor. Aparte de Sirius, son las únicas personas que tienen derecho sobre mí.

— ¿Algún día cumplirás la mayoría de edad?

— Si te refieres si algún día podré romper ese lazo. Si, una de dos, ellos mueren, yo muero, o por esas ideas estúpidas, yo los superara en edad.

— Mis condolencias.

— A veces es bueno, pero, cualquier error…

— Cuenta sin decir la dicha palabrita y ya.

— Bien¿Recuerdas que te hablé del diablo?

— ¿Satanás?

— ¡Chist!

— Los nombres que yo no mencione, no los hagas tú. Especialmente, porque sé que Azarel ha amenazado a cualquier persona que me haya mirado por más de cinco minutos, y entre los más mencionados estás, Lórien y tú.

— Perdón.

— Bueno, el me dijo que tenía algo que hacer, el problema es que ya lo iba a hacer sin que el me lo dijera, pero, el me encaminó en la correcta dirección.

— Después de dejarte en coma por diez días.

— Lo sé… el punto es que yo no conté con los poderes que tenía Azarel, y cuando mandé la carta, lo hice por un modo poco común, nada común, el sello lo delató todo, luego, tuvieron que responderme, mandando a uno de sus próximos neófitos… Lo peor, fue que se lo encontró cuando aún la herida no había cerrado, y yo había tratado inconscientemente de hacer el proceso más rápido, y el chasco…

— No tuviste mucha suerte que digamos.

— ¿Enserio? No me digas —Dijo otra vez cayendo en una triste melancolía.

— Como te conozco, simplemente saltarás la orden que te dieron e irás a hacer lo que tengas que hacer.

— Aunque no lo hiciera, sería imposible evadirlo —Sin darse cuenta habían terminado en la puerta de Merlín en donde dormía Harry—. Creo que me debería quedar aquí.

— Supongo.

— Gracias —Le dijo sonriéndole—. Me siento mucho mejor…

— Supongo que de nada —Draco no quería que se fuera, pero, no tenía ningún motivo para retenerlo a su lado. Cuando sintió Harry le dio un sonoro beso en la mejilla, como hacía con todas las personas a las que se despedía, dejando al heredero de la tierra, en un estado de shock nada normal—.

— Pss, Merlín, ábreme, no valla a ser que luego me quiera matar…

— ¿Eh? —Dijo el cuadro abriendo un ojo y estirándose—. ¿Contraseña? —Preguntó dormido sin darse cuenta de quien era.

Fated —Dijo con una sonrisa en los labios, de repente se sentía bastante contento. Cuando Draco pudo volver en sí, se sonrojó furiosamente, y le gritó a Harry.

— ¡Potter la próxima vez que te vea te voy a matar¡Y no hay nada de figurativo en la frase! —Merlín lo calló, pero, luego de eso sonrió ¿complacido? Y se fue a terminar de una vez con su aburrida ronda de prefecto, mientras que Harry sonreía mirando a la sombra que estaba pegada a la pared como si de una araña se tratara.

8

A la mañana siguiente, era la primera salida a Hogsmeade, que tenían, y todos los alumnos, y algunos coleados, como por ejemplo Rafael, el cual, bromeaba con algunos alumnos de Ravenclaw. Harry estaba parado al lado de su hermano. El ojiverde estaba vestido, con una camisa de una gruesa lana negra manga larga, y un jean verde azulado, sencillo. Junto a unas orejeras. Lórien, estaba vestido, con una camisa manga corta, y un jean azul, leyendo sin pararle al frío.

— Te veo y me da frío —Dijo Harry, el cual se colocó el abrigo que traía en las manos y luego, las metió en el bolsillo.

— No me voy a poner un suéter, simplemente porque a ti te da frío verme así…

— Nadie dijo que te lo pusieras —Dijo jalándole una oreja. Los ojos de Lórien ardieron peligrosamente.

— La próxima vez que tengas tus alas afuera, te arrancaré una pluma. Advertido quedas.

— Tú llegas a hacer eso, y vamos a tener serios problemas, porque yo no te arranco las orejas…

— Sería el colmo, lo tuyo es un recurso renovable.

— Y peligroso…

— Bueno. Bueno días Malfoy… —Le saludó por molestarlo Lórien.

— ¿Tan temprano elfo?

— Si, humano.

— Vale no empiecen, vámonos de una vez —Dijo Harry atípicamente animado, agarrándolos por una mano y llevándoselos. Azarel, posó la mirada en el ojiverde, el cual le sonreía a su hermano sabría dios por cual tontería, mientras que Draco los veían, colocándose los guantes, y abría la boca de vez en cuando.

— ¿Qué sucede Azarel? —Le preguntó preocupado Sirius.

— Nada… —Le respondió colocándose el también los guantes, y poniéndose el abrigo¿Por qué ellos no podían ser como los elfos¡No! A ellos le tenía que afectar el clima especialmente a él que venía donde no era nada frío, si no todo lo contrarío, mucho calor.

— ¿Seguro?

— Segurísimo.

— ¿Por qué mirabas a Harry? No tendré tus poderes, pero, no soy idiota.

— Créeme no es que haya algún problema, es por las estupideces que suele cometer tú normalmente idiota, ahijado.

— Hay Azarel, es un niño, déjalo en paz, estás igual a Severus, Albus, y a veces Remus…

— Es un niño que puede causar muchos desastres.

— Creo que ya hemos discutido bastante esto ¿no?

— Celebriän debería estar aquí siguiéndole en cada paso.

— Pero estás tú ¿Cuál es la diferencia¿Son hermanos no?

— Si, pero yo tengo que violar literalmente la mente de Harry, cuando trato de sonsacarle algo… y eso es hacerle daño.

— Si no te conociera lo poco que lo hago, diría que estás preocupado.

— ¿Te digo un secreto?

— Yo sé que estás preocupado. Vamos a comprar los regalos de navidad —Lo agarró la mano, y el ojiazul, suspiró, ese hombre ¿Hasta que punto lo conocería? Y lo peor es que no le molestaba en nada. Más bien le agradaba, ya ¿para que negarlo? Hasta Harry le había dicho, algo sobre ello. Miró al pelinegro, el cual se le movía con total libertad, y se llevó la mano libre a la cabeza. ¿Qué haría? No tenía mucho que hacer ¿Decírselo? El ojiverde pegaría el grito al cielo luego de que puso los puntos en claro; Lo volvió a mirar ¿Hace cuanto que no estaba en esa situación¿Cinco mil años? Y aún, no tenía ni la menor de cómo enfrentarlo… simplemente apresuró el paso, porque este ya estaba empezando a jalarlo.

Harry, Lórien y Draco, estaban parado en la vitrina de una tienda, el cual tenía cosas espectaculares, la mayoría de ellas vitrales, el ojiverde era el que más estaba entretenido, y en la menta de los príncipes pasaba lo mismo "Que bueno que se pudo entretener con algo".

Detrás de un árbol cerca de donde se encontraban los nuevos celadores del destino, estaba un encapuchado de negro lo poco que se veía de las manos, era una piel como el mármol, tersa y muy blanca, con unas uñas, más parecidas a unas garras pero refinadas, miró hacía donde estaban ellos, y sonrió oscuramente, luego de un momento desapareció, el viento sopló, dando inicio a una nueva y suave nevada.

TBC…


¡Hola! Tiempo que no comento, si no lo hacía es porque no tenía nada que decir…, pero, ya me jalaron la oreja y me dijeron que sentían que yo no leía sus review, ok, pues déjenme decirles, que me encantan que me dejen sus comentarios, me puedo reír tanto, disfruto mucho leyéndolos, pero, anda con una necedad, de que no se puede contestar review, por lo tanto, mis actualizaciones son muy esporádicas, y no quiero ser sancionada, mucho menos Baneada… pero, contestaré las preguntas generales… ¡y sigan mandando sus lindos comentarios¡Eso hace que me den más ganas de seguir:

Thea me preguntó que cada cuanto se repite el caos, sinceramente, no tiene una fecha, ha habido tres caos, y todos en diferente tiempo, y con respecto a los celadores, cada vez, que el Astral line considere necesario, y ¡SI LEO LOS REVIEW A VECES HASTA LOS RELEO! XDDD. Creo que esa es la única pregunta, al menos que contemos la de mami, pero, weno, ella me pregunta si Harry, Draco y Lórien, podrán cambiar el destino, yo respondo, no lo creo, especialmente, porque Harry va a estar un poco ocupado…

¡Gracias a todo de verdad por sus comentarios! Y espero que el capítulo sea de su entero agrado. Nos vemos dentro de poco que ya el capítulo XXV está en camino.

Atte. Liuny.