The call of Angels
Capítulo XXV: Dhampir.
1
— Draco, Lórien, adelántense… —Dijo Harry de repente, mientras volvían al castillo, serían como las siete de la noche.
— ¿Por qué? —Preguntó el príncipe elfo, deteniéndose.
— Porque tengo algo que hacer —Dijo mirando disimuladamente hacia atrás sin que los otros se dieran cuenta.
— ¿Qué tienes que hacer?
— Vente Lórien, déjalo en paz, no creo que pueda hacer nada malo —Le dijo, luego de recordar la sombra que tenía encima Harry.
— Harry.
— Váyanse tranquilos. Enserio —Al final Draco se terminó llevando como siempre al elfo a rastras, el moreno se fue con cuidado, pero, antes de que pudiera hacer algo, sintió una mano en el hombro, que lo sobresaltó, éste volteó, el encapuchado negro que los seguía constantemente, y la razón por la que sea había quedado, el hombre o lo que fuera se quitó la capucha.
— Boo… —Le dijo desprovisto de sentimiento, más bien parecido a una fea broma—. Quédate tranquilo, enserio no te voy a hacer nada.
— Bueno, si me agarras así… ¿Quién eres? —Preguntó soltándose y poniéndose a la defensiva—. ¿Sabías que es malo seguir a las personas?
— ¿Querías que te hablara con esos dos encima? La próxima vez lo tendré presente…
— ¿Dhampir?
— ¡Bingo! —Dijo el hombre, en este caso el vampiro de ojos más amarillos que verdes, y cabellos, marrón oscuro—. ¿Entonces? Ya vi la cosa esa que te persigue, ¿saldrá corriendo con tus protectores?
— No tengo ni la menor idea, aún sigue allí.
— Por ellos me vine vestido como estoy —Dijo quitándose la capa, cualquier persona lo hubiera confundido con un mago más. A no se por su piel.
— ¿Sabes algo de todo lo que está pasando?
— Algo sé, no por nada tengo miles de años ya sinceramente hace tiempo que perdí la cuenta.
— ¿Cómo lograste dar conmigo?
— Pues, luego de saber que estabas en esta realidad, me puse a investigas a ver si aún seguías en Hogwarts, y vi cuando eran las salidas. Aunque hubiera sido mejor, poderte sentir, pero, ahora veo, que tú, dejaste de vivir hace mucho tiempo…
— No estoy muerto.
— No, no lo estoy diciendo en ese sentido. ¿Nos quedamos aquí o caminamos?
— No lo sé —Dijo aún desconfiado.
— Yo también conozco a Azarel ¿Sabes?
— Ah, ahora entiendo…
— Si lo conozco desde hace cinco mil años, exactamente. Pero, eso es lo de menos.
— ¿Entonces no tienes pensado hacerme daño? Enserio, todas las personas que suelen hablar conmigo de improviso terminan dejándome en coma.
— Jajajaja —Se rió de buena gana el vampiro, poniéndole una mano en la cabeza suavemente y haciéndole caminar—. Bueno, lamento esto. ¿Hace cuanto que no me hacían reír? La elocuencia. ¿Es cierto lo que me dijiste en tu carta?
— Si… pero, sinceramente, no sé porque lo hizo… ya que no está parado en ninguno de los dos bandos.
— Ummm, Valkiria tuvo que tener sus buenas razones para haber aceptado.
— ¿Valkiria?
— El líder de los licanos. Ellos no tienen clanes como nosotros, si no que cada uno anda por su lado, pero, la nobleza por decirle de algún modo existe, y el mayor es Valkiria.
— Uno de mis tíos es licántropo.
— ¿Remus Lupin?
— ¿Cómo sabes?
— Secreto real, prometí no decirlo.
— Ok, ok. Como sea. ¿Si tu tienes un secreto real de la raza licana como va eso de la riña? —El vampiro se encogió de hombros—. Me fascina…
— Siguiendo ¿Qué quieres de nosotros?
— Con toda sinceridad.
— No tienes ni la menor idea. ¿Por qué no me lo esperaba?
— Sabes, tenía mis motivos claros… hasta que vino un día Azarel, y me desvió de donde estaba.
— Que te amenazó querrás decir.
— Me regañó que es algo muy diferente.
— Así que se le salió la parte paternal al muy maldito. ¿Qué creía?
— Eso de verdad que no lo sé, normalmente me odia, de repente, pasa algo y es el primero que está allí para mí.
— Quiere, pero su naturaleza no se lo permite, allí tiene tu respuesta. Vuelvo a pregunta ¿Qué me quieres decir?
— Supongo que lo que le he preguntado a todo el mundo, ¿Tu raza de que lado va a estar?
— Del que nos pidiera ayuda primero —Esto dejó a Harry con la boca abierta—. Aunque no veo que tú me estés pidiendo ayuda. ¿O me equivoco?
— Pues, aún no necesitamos ayuda…
— Recapitulemos, tu lo que querías era decirnos que no nos fuéramos con el bando oscuro.
— Si. ¿Sabes? Yo te creía más solemne. Por como me redactaste la carta.
— ¿Solemne yo? Claro, especialmente, porque cuando llegan nuevos neófitos, tengo que imponerme por la fuerza, porque no parezco un antiguo, claro, es que si me comparas con los demás…
— ¿Cuál es el clan más agresivo?
— ¿Agresivo en que sentido? ¿El que te puede desgarrar antes que tú puedas decir ¡Hola?
— Aja… —Dijo el moreno.
— Los Brujah. Ni siquiera te les acerques…
— Satanás me dijo que si me presentaba a cualquier clan con mi rango demoníaco no me podrían tocar.
— ¿Eres un híbrido?
— Sip.
— ¿La otra parte es?
— Un ángel.
— Dios… ¿un ángel y un demonio, en un cuerpo humano que le fue cedido la inmortalidad por otra raza?
— ¿Cómo sabes eso?
— Porque, uno tiene que recibir la inmortalidad antes de morir, para que la Laguna Estigia no te trague… si sabes a lo que me refiero.
— Ahh… si, para mi desgracia. He pasado dos o tres veces por allí.
— Dime algo ¿Cómo sientes Azarel?
— No entiendo la pregunta.
— Mejor te dejo en el castillo no valla a ser que le de luego por darme caza. Vente.
— ¿¡Estás loco!
— No, además, no será mala idea hablar con él…
— Si termino castigado, y encima con Gabriel y Celebriän, y me vale que no los conozcas, voy a ser yo él que te termine matando, me vale que tengas todos los años del mundo…
— Supongo que eso es una amenaza…
— Al contrario de lo que la inmensa mayoría cree, yo no amenazo, advierto.
— Tan lindo —Dijo removiéndole los cabellos, este se quitó en un ademán molesto. Lo que le parecía extraño es que no sentía nada con aquel que fue hombre en el pasado, miró hacía atrás un momento, pero, no encontró nada, en realidad, fue un capricho movido por su inconsciente. El vampiro lo miró, y sonrió, ya descubriría que fue lo que vio Él, en ese niño, que parecía un antiguo, pero, mientras tanto, tronó los dedos, y en sus manos apareció un cuervo—. Dile a Mirly. Que advierta a los demás antiguos, especialmente a Caín… —Le susurró para luego dejarle ir—. Harry, No te quedes atrás —Le reprendió sin voltear.
2
Harry abrió los ojos sorprendido y asustado, sus pupilas estaban completamente dilatadas, se sentó en la cama y enredó los dedos en su cabello… ¿Qué había sido todo aquello? Ni siquiera lo podía recordar, miró el reloj, y vio la fecha diez de diciembre, apenas si eran las dos de la mañana. Se apretó más los cabellos jalándolos para causarle un poco de dolor. No sentía ninguna presencia cerca que le pudiera confortar, especialmente hoy, Lórien había terminado en Slytherin, Azarel momentáneamente en el purgatorio, Rafael, sabría Dios, como siempre, Miguel con Gabriel deteniendo una redada de demonios que habían traspasado las barreras de la tierra, que habían logrado ser localizados, gracias a que Draco había decidió ser el Rey, a favor de los ángeles.
Se agarró el pecho, y allí tenía los collares que se pegaron a su cálido cuerpo, sacó la llama del fénix, e hizo que alumbrara la estancia, se levantó como estaba, con un pijama negro de lana, salió de la habitación con pies descalzos. Una fuerte nevada se alzaba sobre los castillos de Hogwarts, el moreno estaba parado en medio de ella, protegido sólo con la flama, la cual colgaba de su mano. ¿Por qué había salido de allí? Hizo un gesto de protegerse de la nieve, pero, aún así no veía nada extraño…
Se sopló las manos, sentía congelarse, especialmente sus pies lo cuales estaban cambiando a morados, pero, nada más de allí podría pasar, por algo era inmortal. Sus alas salieron y lo levantaron un poco. Para que sus pies no estuvieran en contacto con la nieve, alzó el vuelo buscando algo, pero, sólo se detuvo a cien metros por encima del lago congelado, ¿Sería de allí? ¿Las sirenas? Le daba de todo zambullirse en esas aguas escabrosas aún más después del altercado con el rey… pero luego, a la mierda con el rey, cerró los ojos y se dejó caer, entró en un perfecto clavado, luego que de haber creado una abertura en el hielo, una vez dentro sintió como todos sus huesos se congelaban y cambió aún después de haber jurado que no volvería a convertirse en una Sirena. Bajó y bajó, pero, no se encontraba nada.
Se estaba cansando, cerró los ojos y se escondió por enésima vez detrás de un árbol, hasta que volteó, y allí, estaban las ninfas de agua, agudizó el oído.
— Dios —Pensó el moreno horrorizado—. Estás clamando por su reina —Se acercó lentamente, estaban levantando una danza fúnebre, ¿Por qué? Mejor dicho ¿Por quién? La que parecía más exuberante, estaba encima de algo que Harry no podía ver. Esta paró su baile, y lo miró, vio claramente, como si no estuvieran en el agua, como una lágrima más parecida a un aceite transparente, caía por su mejilla. Movió otra vez la cadera. Y allí fue cuando pudo ver completo, y entender… estaban llamando a Celestine, así que salió de su escondite, y se posó frente a la que baila en el medio. Los dos se miraron fijamente, mientras las demás seguían bailando.
— No nos vengas a decir que es inútil…
— ¿Qué sucedió? ¿Por qué están llamando? ¿No saben el susto que me pegaron?
— Sucedió su Alteza, sucedió… —Le lloró la ninfa mientras lo abrazaba. Harry le devolvió el gesto.
— ¿Qué sucedió?
— Lo que todos esperábamos, por lo que nuestro señor no quería inmiscuirse en nada, Oh Ayerthe…
— No estoy entendiendo nada —La Ninfa levantó la mirada llorosa.
— Ellos —Dijo el voz baja—. Ellos, ellos mataron a nuestro rey y a su única heredera —Dijo señalando el altar de piedra.
— ¿Qué? —Preguntó incrédulo.
— Y esto le sucederá a todos los reinos que se opongan, o Su Alteza, por la santa misericordia del señor… —Dijo sin soltarlo.
— Yo no puedo traer a Celestine aquí…
— Delei, mi nombre es Delei, Príncipe, soy su prima. Yo soy del otro lado… pero, vine aquí para pasar unas vacaciones, con mi Soul mate… Christeni.
— ¿Christeni no es la hija del Rey? —Bajó hacía donde estaba la sirena muerta, su cola había desaparecido y ahora no era más que una humana más—. Hay que sacarla de aquí… sino, ni siquiera podemos devolver su alma, ¿Está en el infierno? —Preguntó Harry sin contemplaciones; esta ahogada asintió. El moreno maldijo por lo bajo—. Tú tienes parte ninfa. Sube conmigo a la superficie, princesa Delei.
— ¡No! —Dijo asustada.
— ¿Me llamaste para pedir ayuda no? Casi me matas de un infarto allá arriba… te juro mi protección no te pasará nada mientras yo pueda mantenerme en pie…
— ¿No me pasará nada? Los demonios también vienen por mí, pero, ella me protegió, no quiero que su sacrificio sea en vano, yo le prometí antes que muriera que viviría por las dos.
— No te pasará nada, ahora eres el monarca de dos reinos.
— No me importa, yo no quiero ser reina.
— No te puedo dejar aquí. Tengo a otros dos príncipes a mi espalda…
— Moriría si pasara mucho tiempo fuera del agua.
— Tranquila, yo sé como mantenerte con vida. ¿O prefieres que su alma se quede en el infierno? necesito alguien que la conozca para arrebatarle el alma al maldito demonio, pero, no puedo hacerlo si el cuerpo se descompone…
— Está bien, vamos —El moreno acomodó al cadáver en sus brazos, y sintió como todos sus bellos se erizaban—. Rápido Delei, ella está luchando contra los esbirros.
— ¡Oh! ¡Dios se apiade de su alma!
— Créeme si la mataron los demonios, Dios, no la tiene en su santa gloria… —Dijo nadando lo más rápido que podía.
— ¡Todos los reinos caerán! ¡Todo se volverá un caos!
— Si sigues pensando así, lo más seguro es que sea cierto, lo que dices. Pero, tienes razón, ya han atacado, dos reinos. El de los elfos, en el cual cayó su primer mandatario, y el del los humanos, pero, sus herederos viven. Ahora esto… ¿Cuánto tiene de muerta?
— No más de dos horas, luego que los malditos se fueron —Escupió como veneno. Harry conocía ese odio. La venganza por la muerte de los seres querido, el mismo la sentía de vez en cuando.
— Da gracias que cuando menos pudiste hablarle en su lecho de muerte. Conozco casos peores.
— ¡Es injusto! Ella aún no tenía nada que ver… tío la tenía al margen de todo, y llegó algo parecido a un hombre con orejas de elfo, que tenía los ojos azules con reflejos rojos y el cabello amarillos y la base negra, y le agarró la cabeza, yo estaba agarrada y amordazada por otros dos, le arrancó el alma con una sonrisa cínica en la cara. Se fueron al ver que no me podían matar. Ella aún seguía viva, y me dijo que lucharía todo lo que le diera su alma, y que viviera por las dos, eso avivaría siempre su fuerza…
— ¿Un demonio élfico? —Preguntó frenándose de repente.
— Si…
— ¿Cuál era su nombre Delei?
— Comenzaba por I… pero, sólo pude oírlo cuando uno de los que lo acompañaban dijo que ya venía todo el ejército… pero traían Grsvléger, eso es mortal para los tritones o sirenas, es algo así como el Diamanlatle para los inmortales…
— Entonces si tenía razón, tengo que hablar inmediatamente con Draco —Dijo más para si mismo.
— ¿Lo conoce?
— A gato viejo no se le enseñan trucos nuevos Delei… si, para mi desgracia, lo conozco. ¿Quieres saber lo único bueno? —Le dijo mirándole sin perder el paso.
— ¿Qué?
— Yo soy ya inmune a la Diamanlatle, sino, muy resistente.
— Nadie es inmune.
— ¿Enserio eso crees? Ya yo, morí por su causa…
— Están jugando con la Ethannia —Dijo la ninfa.
— Eso ya lo sé, créeme cuando digo, que yo perdí hace mucho tiempo mi equilibrio de vida…
3
Los dos caminaban por los desiertos y helados pasillos de Hogwarts, Harry estaba todo mojado, aún con el pijama sin la camisa, puesto que se la había dado a Delei. Y el cadáver encima, la ahora mujer, caminaba detrás, se estaba muriendo de frío.
— ¿A dónde vamos príncipe? No siento nada de mi cuerpo…
— Harry, me llamo Harry, yo no soy príncipe de ningún lugar —Le respondió molesto—. ¿Tienes frío? Será mejor darte ropa primero antes de hacer cualquier cosa… ya de todas maneras puse un hechizo que detiene la degeneración, pero, es capaz de dejarme crítico de energía si lo utilizo por mucho tiempo. Ven, por aquí… —Llegaron al cuarto de Harry, este dejó la carga en el mueble con cuidado, y se fue a cambiar, después le dio algo que le quedara y muchos abrigos—. ¿Mejor? —Le preguntó.
— Muchísimo mejor, gracias, de verdad no sabía que hacer.
— Ni siquiera nosotros sabemos… —La mujer le sonrió mostrándole sus blanco y perfectos dientes.
— Serás una buena reina —Le halagó, y esta se sonrojó.
— Eso me dijo también la gran reina Celestine cuando completé mi entrenamiento. Es muy importante para mí.
— Ahora entiendo porque me asustaste a mí… Yo soy la esencia aquí más cercana a ella. Vamos a buscar ayuda antes de que tenga que dejar el hechizo.
— Si… Harry —Le dijo dudosa.
4
— Bene ha Elohim —susurró Harry a casualmente a la estatua de una ninfa.
— ¿Dónde estamos? —Preguntó pegándose a la espalda de Harry asustada.
— Lo único que falta es que ninguno esté…
— ¿Los ángeles? —Cuestionó con un tono de excitación.
— Si, o en todo caso Dhampir…, aunque no creo que esté aquí.
— ¿El líder de los capadocios? ¿Cómo es que lo conoces? ¿Y lo tuteas como amigo de toda la vida?
— Son historias muy largas.
— Enserio, ya tienes mi admiración.
— Por favor, no me admires te lo ruego…
— ¿Hablar con un vampiro sin que te hayan mordido o asesinado? Eso es suficiente para admirarte.
— Gracias, pero, no hice mucho. No quiero ni imaginarme que pasaría si un antiguo hundiera sus dientes sobre mí…
— ¿Puedo saber que haces fuera de tu cuarto a estas horas de la noche Harry Potter? —Le preguntó Azarel molesto, aún no le perdonaba que lo hubiera desobedecido y más que eso, que hubieran logrado gracias al maldito que tenía por nombre Dhampir hubieran comprado al Laimë. La Ninfa se encogió escudándose aún más en el híbrido.
— Si, atacaron otro reino.
— ¿Que? —Preguntó incrédulo.
— Te la presento —Dijo sacándola de su espalda y colocándola al frente, la chica estaba temblando—. Se llama Delei.
— ¿La princesa de las Ninfas de aguas? —Preguntó levantándole el mentón.
— Si señor —Dijo encogiéndose cada vez más.
— ¿Cómo es posible esto? —Se cuestionó a si mismo, luego de soltarla, y que esta se refugiara en brazos de Harry, el cual la aceptó a sapiencias, que el celador del purgatorio, era demasiado intimidante, el aún no le perdía todo el miedo, pero, ni loco para decírselo.
— Iant logró entrar a la tierra antes que Draco pudiera tener el control de las visas concedidas… fue el primer demonio que consiguió la doble realidad, cuando llegó el primer lote que trajo Lucifer. Por, eso su doble apariencia.
— ¡¡Argh! Ese demonio está entre las primeras personas a las que quiero destrozar por pedacitos.
— ¿Lo conoces?
— ¿A la puta de Lucifer? Por supuesto —Siseó venenoso—. Es su General, luego de que Uriel lograra acabar con su Sacerdote —El moreno suspiró.
— Le coloqué un hechizo para no perder su alma, pero, no sé hasta cuando lo pueda sostener, además, Delei podría morir si se queda mucho tiempo fuera del agua.
— Hay que despertar, al estúpido de Malfoy ¿Qué estás esperando? —Le preguntó a Harry el cual estaba allí parado—. Tú eres uno de los herederos de Hogwarts y yo no me sé la contraseña, no puedo volar la puerta. Tráete a la ninfa, no valla a ser que también la quieran matar a ella.
— No le tengas miedo… no te hará nada —Le susurró en el oido.
— Jamás pensé en ver al celador del purgatorio antes de morirme y hay gente que no corre con esa desgracia…
— Jajajaja —Se rió Harry, como pocas veces.
— Bounded —Pronunció Harry al llegar a la entrada de Slytherin. Todos entraron.
— Principito despierta de una buena vez —Dijo Azarel tirándolo de la cama. Lórien se levantó asustado, murmurando un Lumus, Draco se sentó en el piso llevándose las manos a la zona afectada, Blaise también se levantó.
— ¿Nadie te ha dicho que tus métodos para levantar a las personas son de animales? —Lanzó mordazmente el rubio.
— Harry suele recordármelo constantemente.
— ¿Qué sucedió? —Preguntó el elfo preocupado.
— Harry como siempre siendo fuente de malas noticias.
— ¡Oye yo no tengo la culpa!
— Eso fue muy cruel —Le reprochó la ninfa a Azarel.
— Que interesante conversación. No sé porque no soy como los restantes que ponen un hechizo silenciador.
— ¿Tal vez porque eres demasiado metiche Zabini? —Le gruñó Harry.
— Cállate Potter.
— ¡Ya! —Les detuvo Azarel—. Mueve tu trasero de allí, y camina, al igual tu Lórien, aún tenemos que llamar a Miguel y Gabriel… Es hora de reunir a todos los guardianes Celestiales… El ojiverde gimió ¿Por qué? Ya le querían dar más trabajo del que tenía…
5
— ¿Y tú quien eres? —Le preguntó con su típico tono Draco.
— Con cuidado Draco que ella también será reina —Le previno Harry.
— No te preocupes Harry, yo me sé defender, gracias, me llamo Delei, engreído.
— ¿Te unes a mi grupo odiamos a Draco Malfoy? —Le preguntó Lórien agarrándole las dos manos, mirándola soñadora.
— ¡Oh por Merlín! —Dijo el heredero Malfoy revirando los ojos—. Otra más.
— ¡Oye yo no he respondido nada! Ni siquiera he dicho algo para que tengas algo contra mí, principito. Deberías aprender de Harry, el si es un gran príncipe, no como tú que eres un malcriado —Le respondió Delei ofendida.
— ¿Aprender de Potter? Eres muy altiva para ser una mujer…
— ¡Ahora si! ¡Pecaste Draco Malfoy!
— ¿Qué ese niño lo único que puede ganarse es enemigos? —Le preguntó Azarel a Harry, el cual miraba sus uñas como si fueran una Snicth de oro—. ¿Y a ti que te pasa?
— Nada —Dijo abochornado. Se volteó y se puso delante de Draco, dos contra uno no era nada justo por más pedante que fuera el rubio—. Bueno vale, ya…, después podrán pelearse todo lo que quieran. Ahora, hay cosas más importante, si la princesa, llega a terminar en el infierno, ya tendrían a tres de los reyes… Porque Melquíades ya cayó, junto con Aran y ahora el rey de las sirenas junto a su hija, por lo menos Draco y Lórien siguen vivos —Les hizo recapacitar.
— ¡Azarel! —Le gritó alguien—. ¿Te convertiste en niñera? —Preguntó Dhampir al verlo con cuatro adolescentes tras él.
— Cierra la boca. Y no, no me convertí en niñera. Atacaron otro reino.
— ¿Si? ¿Cuál?
— El sirenio —Le respondió Harry.
— ¡Dhampir! —Llamó alguien, era Sirius. Este volteó al igual que Azarel, ¿POR-QUÉ demonios Sirius trababa con tanta familiaridad al vampiro?—.
— ¿Qué sucede Sirius?
— Llegó la contestación… pensé que querrías leerla —Harry se dio unos golpecitos en la cabeza, sentía unas punzadas molestas en ella.
— ¿De Remus? —Le preguntó el castaño, y el ojigris asintió, dándole la carta.
— ¿Qué hacen todos reunidos?
— Eso te lo explicaré más tarde Sirius —Dijo calmadamente Azarel—. Ahora lo importante es llegar a donde la oficina del director.
— Vamos allá pues.
Cuando llegaron a la oficina, estaba totalmente vacía, claro, a las tres y más allá de la madrugada ¿Quién podría estar despierto? Pero, Azarel sabía perfectamente a donde ir.
— ¿Por qué estabas levantado a esta hora? —Le preguntó curioso el ojiazul.
— Estaba esperando la carta de Remus —Respondió Sirius.
— ¿Y si no llegabas que ibas a trasnochar? —Le reprochó.
— No me importaba ciertamente, en especial, porque en la carta dice que regresa dentro de una semana —El ojiverde, se pegó a la pared y empezó a masajeare circularmente las sienes. Mientras que Dhampir leía la carta—. Pero, creo que no es importante si yo duermo o no ¿Qué venimos hacer aquí? Te recuerdo que Harry no debe usar arbitrariamente las contraseñas.
— Vengo a buscar el espejo de Erised.
— ¿Necesitas ayuda? —Preguntaron los mayores al mismo tiempo.
— Si vengan. Todos los demás esperen aquí —Y los vieron traspasar por la chimenea.
— ¿Estás bien Harry? —Le susurró la Ninfa preocupada al moreno, ya que este tenía los ojos fuertemente cerrados y la mano en la cabeza.
— No lo sé. —De repente, se llevó una mano a la cicatriz, y cuando la separó estaba sangrando.
— ¡Harry estás sangrando! —Dijo en un alarido que puso en sobre alerta a los otros dos príncipes.
— Voldemort… —Gruño el moreno sentándose en el afelizar de la ventana, mientras se apretaba más la cicatriz—. Está matando… o está muy molesto… no logro identificarlo.
— ¿Qué te pasa? —Le preguntó Lórien levantándole la cabeza—. ¡Por Eru! Y yo pensaba que esto era etapa superada.
— Draco, corre a donde está Azarel y dile que tenemos problemas —El rubio iba a protestar pero el elfo le lanzó una mirada que hizo bufar al ojigris y se fue en busca de los otros—. No te desmayes.
— Idiota —Le dijo, separándolo—. Como si eso dependiera de mí. —Cerró los ojos fuertemente, estaba sintiendo una fuerte oleada de dolor. Veinte minutos que a Lórien y a Delei le parecieron una eternidad llegaron los demás.
— ¿Pero es que no puede pasar solamente una cosa por noche? —Preguntó Azarel, quitando a todos levantándole la cara a Harry y mirándole directamente a los ojos.
— No —Susurró Harry el cual tenía la pupila perdida. Cerró los ojos, pero luego los volvió a abrir.
— Eso se llama violación no importa en que instancia sea —Le dijo Dhampir rompiendo la conexión—. Para eso puedes preguntar…
— En ese estado a Harry, no se le puede preguntar nada.
— Entonces espera que esté mejor —Dijo el vampiro duramente, mientras presionaba la herida sangrante, éste cayó desmayado, se limpió la sangre de la túnica.
— Tu dominio por la sangre me anonada —Le dijo el ojiazul, pero fue ignorado. En ese momento apareció Gabriel junto a Miguel.
— Atacaron al reino sirenio…
— Ya lo sabemos —Dijo Azarel irritado.
— ¿Por qué Harry está desmayado? —Preguntó Gabriel.
— Bienvenido al pan de cada día —Le dijo Miguel apaciguándolo.
— Voldemort —Le respondió sencillamente el vampiro.
— ¿Es que no puede pasar solamente una cosa por noche? —Preguntó Gabriel.
— Que curioso, Azarel acaba de preguntar lo mismo hace poco.
— Será mejor ir a ver el cuerpo de la sirena que tiene Harry en su cuarto, quien sabe si el conjuro se sigue ejerciendo sobre ella, aún con el angelito desmayado… —Agregó mordazmente el ángel de la muerte.
— Está bien, no podemos permitir que la hija también termine en el infierno.
— Es increíble… entre tanta cosa es imposible acordarse del duelo…
— Te puedo decir que sé lo que se siente, yo perdí a mi padre hace poco.
— Yo a mi madre —Le dijo Draco condescendiente dejando su pedantería por primera vez.
— Gracias…
— ¿Cómo van a llevar todos los adolescentes su reino? —Preguntó Miguel preocupado.
— No lo sé, pero, si siguen así, y siguen sobreviviendo solamente los herederos, estaremos en problemas, demasiada inexperiencia como para ser controlada por unos pocos —Le dijo el peliblanco poniéndole un brazo en el hombro.
— Ya no más, el paraíso ya no importa… allí no queda nada que proteger, todos debemos prepararnos para la guerra, cuando logren abrir el Pandemonium —Dijo observando a Draco, el cual miraba a Harry preocupado.
— Yo también lo he visto, no importa que, eso no puede ser permitido —El rubio de ojos azules se masajeó la sien derecha, mientras cerraba los ojos.
— ¿Quién soy yo para prohibirle a Harry algo como eso?
— El comandante de las cortes Celestiales, eso podría convertirse en una locura…
— No poseo el derecho… —Miguel lo miró preocupado buscando algo que lo confortara en esos vacíos ojos blancos, pero, sus problemas estaban aumentando.
El corazón espiritual solía ser algo que no se podía controlar, especialmente por tener fama de caprichoso y ciego, pero, profundo y cuando se lastimaba muy doloroso, la gente cometía locuras por estar bajo su encanto… era innato en cualquier criatura creada por Dios. Y era un designio sagrado para aquellos que compartían una gota, o en caso como los de Harry, que poseían toda la atención y Gracia de Dios, no podía negársele… pero, ese designio, como era comúnmente llamado por ellos, podía causar muchos problemas, demasiados, especialmente en tiempos de guerra. Tenía que hablar con Celebriän y ponerlo sobre aviso, nada debía tomarlos por sorpresa…
TBC.
