The call of Angels
Capítulo XXVI: Pre…
1
— ¡Hasta que por fin despertaste!
— ¿Qué? —Preguntó Harry mirando de donde había venido la exclamación—. ¿Draco?
— Ya nos tenías preocupados.
— ¿Por qué que pasó?
— ¿No recuerdas nada?
— Sí, pero¿Llevo durmiendo mucho?
— Un día y medio, Madame Pomfrey, dice que como la mayoría de los días, no duermes correctamente, despertarías un poco después, pero, todos estaban preocupados, porque, ella no sabe de tu condición.
— ¿Qué tanto pasó en mí ausencia?
— Pues, bien, vamos por parte porque pasaron muchas cosas. La primera, es que llegó creo que era un ángel, otro ser, que tenía los ojos plateados, jamás había visto tales ojos, y el cabello era como blanco amarillento… ¡A sí! Le arrastraba.
— ¿Celebriän está aquí? —Preguntó anonadado.
— No sabía que se llamaba así ¿Lo conoces?
— ¡Claro¡Es mi ángel guardián¿Enserio vino?
— El líder de ustedes lo llamó urgentemente ahora están reunidos, llevan allí un día entero. Desde que te desmayaste, bueno, desde que el antiguo lo hizo. Parece que muchas cosas van a suceder el quince de enero… Por cierto¿Por qué estabas así?
— Aún lo estoy digiriendo. ¡Qué sucedió con Delei?
— ¿Celebriän? —El moreno asintió—. Bien, Celebriän la deportó a su mundo… dijo que estaría más segura con Celestine. No pudieron salvar el alma de la otra.
— ¿Qué? —Preguntó preocupado.
— Cuando Azarel fue a buscarla al purgatorio, ya que el hechizo que tu habías puesto se había desvanecido pero no por ti… dijo que ésta cayó en la Laguna Estigia. Yo aún no entiendo, pero, supongo que tú sí lo haces.
— ¿El alma cayó en la Laguna?
— Sí, creó un des balance inmenso, puesto que todos los reyes deben ir a lugares determinado, pero, en el forcejeo, terminó en la Laguna Estigia.
— ¡Oh Dios¡Que horrible!
— Si…
— ¿Y Lórien?
— Los mayores nos mandaron a cuidarte, doce horas cada uno respectivamente, a mí me tocó de último… ¿Por qué caíste en ese estado?
— ¡Estaban trabajando con Necromancia¡Voldemort lo estaba haciendo! Soy un ángel Draco, si ese hombre usa semejante magia aún no sea dirigida a mí, tengo que perder el conocimiento, especialmente porque parece encontró los libros de Cassandra…
— ¿Encontró los famosos escritos de mar muerto?
— No lo sé, pero, lo que si vi era el libro dorado y el libro negro. ¿Y si no tiene el de Cassandra de que servirían los libro de Amduat y de Amon Ra?
— ¿Cómo consiguió el libro de la muerte y el libro dorado¿Eso no estaba bajo la protección de los muggles, luego de la profanación de las tumbas?
— ¿Por algo deben llamarle el Dark Lord no?
— Pero¿Para que los quiere?
— No estoy muy seguro, pero, la necromancia o nigromancia se utiliza para revivir… o para utilizar los muertos como ejército. ¡Oh por Ilúvatar¿Qué clase de guerra quiere llevar Voldemort sacando a los muertos de su tumba?
— ¿Qué hay más¿Ángeles o demonios? Me explico que fuerza guerrera sería más grande.
— Obviamente la de los demonios, los ángeles no están hechos para pelear una guerra.
— ¡Pero claro¿Van a ir a una guerra suicida?
— ¿Sabes algo? MUY BUENA PREGUNTA… jamás he preguntado por los guerreros del lado bueno, sé de los guerreros élficos, que son normalmente los guardianes de los ángeles. Pero, si a Miguel lo llaman comandante, debe ser por algo…
— Perfecto¿Si yo no pregunto que hubiera pasado?
— Hubieras preguntado, se llama destino.
— ¡Es destino no existe!
— No eres una causa motora Draco… desgraciadamente, estamos sujetos a demasiadas leyes.
— ¿Entonces yo pregunté porque tenía que preguntar? Perdona que no me parezca…
— ¿Preguntas por una circunstancia que hizo que te surgiera la curiosidad no?
— Potter, escúchame bien, no y NO, me vas a ser cambiar la opinión.
— Vale, yo no estoy aquí para cambiar opiniones.
— ¿Qué haces?
— ¿Qué crees que hago? Me levanto, tengo suficiente en esta cama.
— Dudo que te dejen, ten, ella te dejó esto —Dijo dándole una carta a Harry, este detuvo su proceso de levantamiento, y abrió la cara.
¡Hola Harry! Disculpa por no despedirme personalmente, pero, cuando su eminencia decidió que me fuera a mi mundo, tú aún no habías despertado, así que Draco (muy amablemente) sugirió que te escribiera una carta como despedida, y dijo que tú no le parabas a eso, que lo único importante era el gesto. Así que tengo que darte las gracias… ya no me siento triste aunque se que su alma se fundió con la infinita Laguna de la muerte, sé que tú llorarás los lamentos de su muerte. Seguro que dentro de muy poco nos volveremos a ver ¡Tal vez tomemos algo juntos para conocernos mejor!
Atte. Delei.
— Que bella… —Dijo Harry destruyendo la carta, Draco suspiró.
— ¿Qué vas a hacer?
— Enterrarme en la sección prohibida a buscar toda la información que encuentre sobre los libros.
— Primero deberías plantearte en descansar, Potter.
— ¿Malfoy puedo preguntar por tú interés en que yo descanse? —El rubio bufó—. ¿Cómo debo tomar eso? —Preguntó al aire, bajándose de la cama, y estirando un brazo el cual tenía dormido.
— Realmente Potter, tu terquedad es admirable.
— Gracias por tu preocupación Malfoy, pero, te recuerdo que no me voy a morir.
— Enserio, no sé ni siquiera para que me molesto. Anda pues, así es mejor y me puedo ir de aquí, bastante que llevo sentado en esta incómoda y dura silla —Esto fue como una pullita que se enterró en el corazón de Harry, le dolió y no supo porque, pero, no miró atrás, si no que siguió su camino. Draco lo miró desaparecer con los brazos cruzados, y el ceño fruncido. Harry Potter, el chico de oro, el niño-que-vivió. Ahora un ángel, un ser de luz, por lo tanto inalcanzable para él, tuvo un fuerte impulso de alcanzarlo y decirle "lo siento" Pero, era difícil ignorar su orgullo, había demostrado demasiados sentimientos en menos de cinco minutos, un Malfoy no podía permitirse ese tipo de sentimiento era impropio. Y sin embargo allí estaba sintiéndose miserable, apretó su propio agarre y salió de allí a desquitarse su estupidez con otro 'incauto' estudiante que se cruzara 'desgraciadamente' por su camino.
2
Llevaba caminando un buen rato, había dado las mil vueltas evitando la jodida biblioteca, quería pensar, y no había mejor lugar que ésta, pero, se sentía tan miserable, suponía que algo de Azarel se le tenía que haber pegado, desgraciadamente, a Él luego le pesaba en la conciencia, estúpido Ángel de la muerte… se recostó en la pared masajeándose las sienes, Malfoy y Él habían sido enemigos por seis años, aún no había cambiado, sin embargo ahora le dolía la actitud del rubio, tan arrogante, y esa forma que siempre tenía para jamás quedar mal parado.
Miró al frente, y sintió la pared, estaba fría… gélida, tanto o más como se sentía él, una nevada empezó a caer golpeando fuertemente las ventanas, el viento giraba en espirales, levantándose furiosa, e imponente. Dio un golpe seco, y empezó a correr a las afueras del castillo, cuando salió sintió como el frío se le caló hasta los huesos, y los bellos se pararon inmediatamente para darle algo de calor, dentro del castillo jamás hacía demasiado frío era algo que el podía soportar, por eso siempre tenía solo un suerte o camisas manga largas. Se auto-abrazó, y se llevó las manos a la boca tratando de soltar algo de aire caliente, una lágrima bajó por su rostro congelándose antes de llegar al piso, se restregó fuertemente los ojos verdes, lágrimas de ángel, eran demasiado peligrosas, especialmente las de Él ¡Toda su vida tenía que ser complicada! Hasta había momentos que prefería millones de veces no ser un mago, tal vez sonara algo masoquista, pero, prefería estar limpiando el piso de los Dursley, a haber conocido a Draco, junto con su hermano, y a todos los demás.
Dos lágrimas bajaron furiosas, congelándose como había hecho la anterior, gimió y se recostó a un árbol, se llevó la mano a la boca, y cerró los ojos fuertemente, mientras empezaba a salir un pequeño lamento ahogado de sus labios. Era demasiado inestable. En extremo peligroso, abrió los ojos, sus pupilas comenzaron a agatarse, y su iris a mutar de color. Sus alas salieron de la espalda, negras como el petróleo. Del ojo derecho bajó una gota roja, se elevó un poco y se sentó en una de las ramas, apoyó su cabeza en Él, mientras sus alas dejaban de hacer alboroto, y se quedaban quietas en un solo lugar.
Era tan débil que ni siquiera podía cumplir sus propias promesas internas, no volver a derramar lágrimas más nunca en su vida… ahora recordaba era 'inmortal'
3
— ¿Qué fue eso? —Preguntó Shamiel, parándose en la ventana y abriéndola.
— ¿Qué sucedió de que? —Preguntó Azarel molesto.
— Sentí como si un demonio estuviera muy cerca —Celebriän miró hacía la ventana sin moverse de su sitio, ese había sido Harry, bueno, no lo habría dudado si el chico no estuviese en la enfermería en coma, Dhampir, se despeinó el cabello, y se levantó llamando la atención de todos los presentes.
— Con su permiso, tengo que retirarme, ustedes deberían hacer lo mismo, nada se logra estar hablando aquí tratando de llegar a soluciones imposibles.
— ¿A dónde vas? —Siseó Azarel demasiado venenoso.
— ¿Qué te importa?
— ¿Cómo maldito remedo de demonio? —Le dijo levantándose.
— Ya tranquilos… cálmense —Dijo Miguel apaciguándolos con voz queda—. Nada hacemos cayendo en discusiones.
— ¿Creen que Harry ya haya despertado? —Preguntó Rafael.
— ¿Por qué la pregunta?
— No lo sé, me parece que ya ha dormido lo suficiente. Dhampir tiene razón, deberíamos dejar la reunión hasta aquí. No estamos logrando nada
— Concuerdo con Rafael —Le dijo Zadquiel.
— Queda relegada la sesión hasta nuevo aviso —Dijo Celebriän, saliendo de allí apurado, brilló un momento y quedó con un pantalón gris claro, una camisa blanca manga larga, y una túnica negra cubriéndole, se agarró el cabello en una cola alta —Ya no le arrastraba por el suelo. Y se dispuso a ir a encontrar a Harry, primero buscaría en la enfermería pero algo le decía que ya no lo encontraría allí.
4
Sintió un peso en su cabeza que le hizo desemperezarse, se había quedado dormido allí, estaba todo cubierto de nieve y hielo, bostezó, y miró hacía arriba, se encontró con unos ojos grises que lo miraban fijamente.
— ¡Ahh¿Amilessë¿Cómo carajos llegaste aquí? —Le preguntó con consternación tratando de bajarlo infructíferamente, como siempre, de su cabeza—. Está bien, no te bajes… —Se lanzó y abrió los brazos para mantener el equilibrio, cuando alzó la vista, se pasmó y un escalofrío le recorrió la espalda.
— Hola Harry, es un placer verte…
— ¿Ce… Celebriän…? —Dio un paso hacia atrás, pero, llegó al árbol, miró al lado, y luego volvió la vista al ángel receloso.
— ¿Qué te pasa? Tú sólo andas así cuando hiciste algo malo…
— No he hecho nada malo. ¿Qué haces aquí? Y vestido como un humano…
— Si a ti no te molesta hacerlo ¿Por qué a mi habría de molestarme?
— ¿Viniste porque ya no había nada que hacer?
— Vine, porque el quince se coronará a los príncipes.
— Ah¡Bien! Perfecto —Dijo herido, más aún agarró a Amilessë, colocándolo en sus brazos, y salió de allí, se dio unos toques en la cicatriz, más que perfecto, no habían pasado dos días desde todo aquello para volver a empezar ¿Qué clase martirio era aquel?
5
— Hermione, buenas tardes ¿Buscas a Harry? Porque no está aquí.
— Sí, lo buscaba para decirle una cosa ¿Es mucha molestia si lo espero aquí?
— Adelante, no hay ningún problema, ven siéntate, aunque no creo que llegue hoy —Le dijo ofreciéndole la silla como todo un caballero.
— Gracias, su alteza.
— Me llamo Lórien, esas son estupideces de estarme llamando así, tenemos la misma edad.
— ¿Enserio¿Somos contemporáneos?
— Sí, tengo diecisiete años. Casi ya voy para los dieciocho, dentro de poco, en enero…
— Ya eres mayor de edad entonces.
— ¿Mayor de edad¿Con dieciocho años¿Cómo podría ser eso? Necesito cincuenta años como mínimo.
— Valla, me encanta su cultura es tan diferente a la de nosotros, siempre, quise conocer a los elfos, pero, aquí lo único que tenemos con el mismo nombre.
— Sí, ya lo sé, esos curiosos animales que les sirven.
— Sip, los elfos domésticos. ¿Dónde estará Harry?
— No lo sé, a lo mejor está hablando con su Excelencia… no dudo que le esté reclamado.
— ¿Cuál de todas las Excelencias?
— Jaja, Celebriän.
— No lo conozco.
— Sería un honor si lo hicieras, es el regente de los cielos, sabes, el gobernante de todo lo bueno creado por "Dios"
— Yap
— Alguien quiere entrar —Gritó Merlín—. Sin Harry no lo puedo dejar entrar ¿Qué hago?
— ¿Es Malfoy?
— ¿El rubio? No ese ya hubiera empezado a gritarme injurias, es otro rubio, uno más hombre…
— Bueno Harry no está aquí déjalo pasar.
— Lórien —Se escuchó desde el umbral.
— Su eminencia ¿Qué hace aquí? —Preguntó confundido.
— Buscaba a Harry… pero, ya oí que no estaba aquí.
— Debería estar en la enfermería.
— No, ya salió de allí.
— ¿Enserio?
— Lightens Wings —Se escuchó decir a alguien fuera del cuarto—. Ya te buscaré algo de comer… por ahora solamente no hagas mucho desastre —Caminó y chocó contra alguien—. ¿Celebriän? Creí que habías dejados las cosas bien claras…
— Oh por el amor a Dios Harry.
— ¿Qué sucedió? Quiero irme a acostar a dormir.
— Quería hablar contigo.
— ¿De que? —Dijo exasperado—. ¿Sabes lo que más me molesta? Que hayas llegado, y me tuve que enterar por otra boca que lo hiciste¿Es tan difícil decir "hola"?
— A veces me pareces tan infantil —Dijo arrugando el ceño.
— ¿Ah? —Dijo impresionado—. Celebriän, lárgate de aquí quieres…, este mes no es lo que yo le pudiera llamar agradable…
— Es importante hablar.
— Pregunta… —Dijo otra vez presionándose la cicatriz.
— ¿Por qué caíste en ese coma? —Le preguntó directamente, el moreno lo miró—. Vamos no empieces, que sé perfectamente, todo lo que pasó.
— ¿Entonces para que preguntas?
— Porque Dhampir no dejó que Azarel hiciera gran cosas contigo.
— No pasó nada, Voldemort había encontrado algo y me estaba haciendo daño… punto, lo de siempre.
— Harr…
— Déjame en paz y anda a hacer tu trabajo, yo estoy muy bien aquí.
— Sí, se nota perfectamente —Dijo el elfo como quien no quiere la cosa. Harry jadeó.
— ¿Y ahora que te pasa? —Preguntó el ángel empezando a preocuparse, no era común que jadeara, lo sostuvo en sus brazos antes que cayera al suelo, el moreno se arrodillo llevándose a Celebriän con él, y tuvo que transformarse en demonio para poder volver a respirar. Agarró una bocanada de aire tratando de regular su cuerpo—. No creo que sea bueno que cada vez que te suceda eso, te conviertas.
— Contra la Necromancia, no encuentro que otra cosa hacer… —Dijo soltándose poco a poco la frente.
— ¿La necromancia? —Preguntó agarrándole por los brazos y haciendo que sus miradas se conectaran, Harry asintió algo asustado, no era propio ver esas reacciones tan bruscas en su Guardián—. ¿Estás insinuando que Riddle anda jugando con los muertos?
— No lo sé Celebriän, no alces la voz, me duele la cabeza —Le dijo sintiendo unas feas ganas de vomitar, se enterró más en el pecho de su guardián apretándole la camisa, vio unas imágenes ocupar su mente, una niña con los ojos hacía atrás escribiendo con sangre, era de largos cabellos amarillos, y tenía una túnica blanca, y de repente miró, sin ver realmente al lado donde estaba 'observando' Harry—. Has algo… —Masculló el moreno.
— ¿Qué quieres que haga?
— ¡No lo sé¡Golpéame! —Dijo terminando de sentarse en el piso pero en ningún momento el ángel daba señales de soltarlo, el toque era lo único que lo mantenía en ese mundo.
— Su eminencia, no creo que eso sea algo recomendable.
— No le voy a hacer caso, Lórien, cálmate.
— ¿Quién es esa niña? —Preguntó, mirando directo a los ojos del menor de los hijos del caos.
— ¿Qué niña Harry? —Devolvió preocupado, por la salud mental, del que debería ser su hijo. Este le tocó la cara, y sus ojos se voltearon pareciendo poseído.
— Et omnia cadit, rego novo sole… timeo, illa tetigi Dei luce… —Comenzó a recitar Harry, en latín, con una voz de mujer entremezclándose con la suya propia, el guardián juntó sus frentes cerró los ojos, dijo unas palabras, y el híbrido pasó sus brazos enredándolos en el cuello del rubio—. Vindicatum vita, ante quo mors, filius chai, liber mihi, solvo… —El ojigris inhaló cerca de los labios del Isil separándose lentamente, un fino hilo plateado apareció saliendo de la boca del menor, cuando el hilo desapareció, las iris de Harry volvieron a su lugar, mientras se llevaba la mano a la cabeza—. Odio mi vida. La detesto con todo el fervor del mundo.
— Ya pequeño —Le dijo abrazándole consoladoramente—. ¿Era Cassandra?
— ¿Qué?
— Estabas viendo una niña recuerdas.
— Sólo recuerdo que había alguien escribiendo con sangre —Los otros dos presentes se acercaron.
— ¿Estás bien¿Desde cuando aprendiste latín?
— No aprendió latín, Harry no puede ni con el Quenya, y mira que he intentando de las mil y una formas de metérselo en la cabeza, eso era una posesión —Le explicó el rubio, cediéndole un pañuelo para que secara el sudor frío que vino acompañado del esfuerzo.
— Creo que era Cassandra Trelawney… Estoy empezando a creer que Harry es materia.
— Perfecto lo que me faltaba.
— ¿Puedes caminar?
— ¿Me ayudas a llegar a una silla? —Le preguntó, sintiendo como lo alzaban en brazo y lo depositaban en la silla del comedor.
— Vale —Empezó Hermione sentándose—. ¿Una vidente que tiene todos los años del mundo muerta, acaba de posesionar a Harry, para sabrá Merlín que cosa?
— Dudo que ella esté realmente muerta Hermione… ella fue elegida por dios para crear un libro escrito en sangre y envuelto en oro, el cual contiene el poder de cambiar el destino del mundo… —Habló Lórien, aún revisando a Harry.
— Ya déjame, que no me voy a morir —Le espectó molesto el moreno, recibiendo un golpe en la cabeza—. Si Voldemort consiguió el maldito libro, estamos en serios problemas, además, ya vi que tiene en su poder los de Amon Ra y Amduat… esto se está volviendo una locura.
— ¡Celebriän!
— ¿Qué sucede?
— No lo sé, a Draco le ha dado un ataque.
— ¿Por qué no puedo decir que me sorprende? —Farfulló el híbrido levantándose, sus alas salieron inmediatamente en un alo espectral para ayudarle a mantener el equilibrio.
— Pero¿Exactamente que tiene? —Le preguntó a Uriel.
— No lo sé, pero, se le están formando unas marcas como las que tienen los guardianes, solamente que negras.
— Maldito Lucifer —Dijo por lo bajo y fue a tirarse por la ventana.
— ¡HARRY! —Gritó la castaña asustada.
— Tranquila… —Dijo el elfo agarrándole—. Él puede volar…
— Te lo juro, lo voy a matar.
— Vamos a la enfermería.
6
— ¿Qué sucedió? —Preguntó Harry entrando por la ventana de la enfermería allí estaban Lucius, Severus, Dumbledore, junto con todo el coro de arcángeles. Se acercó y vio las heridas que se formaban en su frente.
— Esperábamos que ustedes nos los dijeran… parece que tiene una conmoción… —Respondió la enfermera.
— ¿Conmoción? Sacarlo de allí es fácil —Dijo cerrando el puño y soplando, dentro, lo relajó y lo puso sobre la frente del rubio, en ese momento entraron todos los restantes, y Malfoy abrió los ojos, los cuales estaban con una especie de conjuntivitis.
— ¿Harry?
— ¿Qué te sucede?
— No lo sé, había una niña escribiendo con sangre… era rubia…
— ¿Estaba hablando?
— Sí, decía cosas en latín, pero, hablaba demasiado rápido como para entenderlo.
— ¿Cómo es posible? —Dijo bajito—. Dame tu brazo izquierdo… —Draco no remilgó mucho, le corrió la camisa, y allí había una ligera mancha roja, el había quitado la marca…, no podía ser por ello, pero, sin embargo, allí habían resquicios de dicha.
— ¿Harry? —Preguntó Celebriän.
— Draco¿Voldemort no te hizo nada más aparte de la marca cierto?
— No… o cuando menos no que yo sepa —Dijo cansado, el ojiverde chasqueó la lengua.
— Legeremens —Susurró quedamente, y quebró fácilmente el consciente de Draco, cuando quitó la mano, sentía que de nuevo la cicatriz le iba a partir la cabeza pero no lo demostró, ya podía ir a llorar a su cuarto—. La llave del Pandemonium… pensé que habían desistido. Celebriän, ya sé que hacen.
— ¿O enserio¿Qué!
— Están tratando de manipular, el poder de Draco —Se mordió el dedo pulgar en claro signo de nerviosismo—. Es decir, no hace falta su cuerpo presente, aunque… esto no es obra de Voldie —El príncipe de la tierra se agarró del híbrido para sentarse con mucho esfuerzo, se levantó siempre apoyándose en el otro, Harry pudo observar que le sacaba algunos centímetros—. No deberías levantarte.
— No me pienso quedar en esa cama… no entiendo que me pasa, y estar allí aplanado no va a ayudar en nada.
— Azarel —Dijo el Isil tragándose su orgullo.
— ¿Qué? —Preguntó llegando.
— ¿Puedes decirme la ubicación exacta de las puertas del Pandemonium? —El celador del purgatorio curvó una ceja, en señal de no entender nada.
— Sí claro, es de dominio público, pero¿Para que?
— ¿Puede ser ahora?
— ¿Qué quieres hacer niño?
— Comprobar una teoría… —En ese momento llegó Dhampir.
— Harry, tengo que hablar contigo, a solas si es posible.
— ¿Tiene que ser ahora?
— Preferiblemente.
— Bueno, en fin¿Puedes sostenerte solo?
— Sí… —Le respondió mientras se apoyaba en la pared. Siguió a Dhampir, el cual lo escoltaba.
TBC…
(1):"Y todo caerá, regido por un nuevo sol…, temed aquellos tocados por la luz de Dios…"
(2):"Clama vida antes que muerte, hijos del caos… libérame, libé…"
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Atte. Liuny E.
