The call of Angels
Capítulo XXVII: Ciel, Purgatory et Inferi.
1
— ¿Es importante? —Preguntó Harry, saliendo de las inmediaciones interiores del castillo.
— Las puertas del Pandemonium llevan allí todos los años del mundo, pueden esperar cinco minutos más… es para que conozcas a alguien.
— ¿A alguien? —El moreno afinó la vista, y frente al árbol donde normalmente se metía en problemas, estaba erguido un hombre del porte refinado, su mirada azul retaba a los cielos, y el cabello dorado, caía en cascadas hasta la mitad de la espalda, estaba vestido con un pantalón de cuero negro, y una camisa manga corta entre blanca y negra—. Ese alguien —Dijo contrariado.
— Ese alguien.
— ¿Otro vampiro? —Le preguntó entre dientes dándole un codazo.
— Un hijo de Lucifer —Respondió rascándose con cara de tonto la nariz.
— ¡Peor aún!
— Dhampir… —Dijo con voz gélida, el ojiverde prefirió quedarse detrás del antiguo, quien sabe que sería aquel hombre, aunque su descripción física, le sonaba como piedras en el agua, pero, aún no captaba.
— Caín —Le respondió con una sonrisa en el rostro—. ¿Viniste en visita cordial?
— «¿Caín?» —Se preguntó el moreno acercándose un poco más.
— Vengo a hablar con Celebriän, en todo caso con Azarel… ¿Y el chico quien es?
— Te presento a Harry —Dijo sacándolo de su espalda y colocándolo al frente, el ángel estaba receloso, era un hijo de ese despreciable ser, nada bueno podía salir de allí¿Qué Dhampir no se acordaba que él tenía serios problemas con Lucifer?
— ¿El Híbrido¿El de la carta de fuego? —Soltó sin el mayor tacto.
— Sí, es su raza. Bueno, eso fue un desliz ¿Verdad? —Le preguntó poniéndole una mano en el hombro, el ojiverde salió de su ensoñación, había mirado directamente a sus ojos, se olvidaba de la hipnosis innata que cargaban los vampiros con ellos.
— No tenía otro medio por cual enviar la carta sin que me vieran… aunque nada salió como lo planeado —Respondió mirando hacia donde estaba colocada una de las ventanas de la enfermería.
— Sí… hubo hace rato un fuerte presencia demoníaca, vine a hablar de eso, pero creo que el joven ya lo solventó.
— El rey de la tierra tiene serios problemas con los demonios… —Le aclaró el ojiamarillo.
— ¿Siguen tratando de llegar al cielo por medio del Pandemonium? —Le cuestionó incrédulo.
— ¿Sabe de eso? —Dijo Harry.
— Eso es muy viejo, inmemorable, diría yo… será mejor ir a hablar de una vez —Sus ojos se volvieron a encontrar—. Ten, creo que esto te servirá más que a mí —Le dio una carta de Póquer o eso era lo que parecía a primera vista, al moreno, y se colocó al lado de Dhampir.
— ¿Ca…?
— Dime…
— Pensé que jamás ibas a responder mi llamado.
— Dhampir, estaba algo ocupado, pero, sigues siendo mi hijo, no importa que forma de pensar tengas —Le dijo dándole una mirada, y luego siguiendo su camino.
— ¡Eres su hijo? —Preguntó Harry exaltado.
— Uno de sus cinco hijos…
— ¿Por qué no me lo dijiste?
— ¿Me preguntaste?
— No, pero¿Caín? Ese Caín que yo creo que es.
— Sí, el mismo Caín de Abel… ¿Qué pensabas que era una leyenda¿O de donde crees que salimos todos nosotros?
— ¿Y Valkiria?
— No tengo ni la menor idea, parece que fue un virus, pregúntame, porque realmente… tiene demasiados años como para ponerse a nadar en telarañas y lagunas mentales. Bueno… ¿Vienes? —Preguntó, alargando una mano.
— Agradable tú padre ¿no? —Comentó tomando la mano ofrecida.
— Es lindo… cuando uno tiene un problema es un buen consejero —Dijo subiendo la mano a la espalda de Harry y obligándole a caminar.
— ¿Lindo? Bueno, supongo que tú le puedes decir así, es tu padre. ¿Es decir que tu abuelo es Lucifer?
— Técnicamente.
— Ah…
Volvieron a entrar al castillo, y una tenue nieve empezó a deslizarse por las ventanas suavemente, Harry se quedó en el hall, mientras Dhampir siguió su camino sabría Dios donde, miró la carta, era una tarjeta, con una especie de mapa. Empezó a detallar bien, y encontró escrito en Lind Iûl, quiso soltar la tarjeta del susto que se llevó, no quería tener nada que fuera oscuro, cerró los ojos y dejó la tarjeta en un afelizar.
Llegó a su cuarto, y se lanzó en su cama, todo estaba oscuro, enterró la cara en la almohada, unas potentes ganas de llorar llevaron un espasmo a todo su cuerpo.
2
Caminaba por el haya del lago, ya estaba harto, harto de todo, pateó una piedra que cayó salpicando en el agua, cerró los ojos fuertemente, pasaban demasiadas cosas extrañas. Miró hacia arriba, y se apretó la bufanda el frío era abrumador, la niebla se cernía, haciendo que no se pudiera ver a más allá de un palmo de distancia.
Se colocó en cuclillas, y miró su reflejo en el río congelado, se restregó la frente fuertemente para tratar de quitar esas horribles marcas negras de su cara, las cuales eran un feo remedo de tiara tribal, con su única diferencia que no podías quitártela, se apretó la cara, y se tiró en la nieve de espalda, y se quedó mirando fijamente el cielo el cual nevaba sin parar. Volteó la cara, sentía la fría nieve dando contra su cara, tanto que no sentía la sangre correr por sus mejillas. ¿De que servía vivir si no se podía ser feliz?
Siguió mirando al cielo, sin saber que más hacer, parpadeaba de vez en cuando, al sentir que había demasiada nieve acumulada en sus pestañas… necesitaba, pensar, esclarecerse, pero, su mente estaba igual que aquel cielo, vacío y nebuloso. El quince de enero se sentía demasiado próximo para su gusto. Y pensar que el quería el ocho, las palabras de Harry llegaron a su cabeza, "Debemos marcarlo al otro lado" es decir ¿Qué Él por ahora pertenecía al bando malo¿No podía hacer nada bueno? Todo tenía que ser al revés, aquello por lo que alguna vez luchó todo estaba demasiado lejos.
Levantó su pesado cuerpo del piso, y con lágrimas congeladas en los ojos, se dirigió a ningún lugar…
3
Era hora de dejar de estar tirado en su cama, haciendo nada más que auto-compadecerse, como un maniaco depresivo, tenía una teoría que comprobar, y lo haría ahora, dudaba que con su forma demoníaca no pudiera llegar al Pandemonium, y sino preguntaría, total, preguntando se llega a Roma, suele citar el antiguo dicho.
Estaba ya parado en su puerta, acomodándose la bufanda para salir, cuando giró la perilla, e iba a salir se topó con Malfoy al otro lado.
— ¿Draco?
— Hola… —Le contestó mirando directamente a los ojos.
— ¿Qué sucede¿Te ocurrió algo malo?
— No¿Vas a algún lugar?
— Sí.
— Escucha, yo te quería preguntar si de verdad me podrías llevar a ver el dichoso Pandemonium…
— ¿Enserio quieres ir?
— Como quien dice sería la 'Prueba de fuego'
— Para llegar allá, hay que saber volar, y yo aún no lo domino a la perfección, Azarel tuvo que cargar conmigo, a la mitad del camino…
— Debe haber una forma¿Sino como los demonios pensaban llevarme allá? No creo que los mayores se preocupen por pequeñeces.
— Iant tiene la suficiente fuerza para eso y un poco más —De repente, y sin saber realmente por qué, recordó la tarjeta que le había dado Caín… si Dhampir oía sus pensamientos sin siquiera desearlo, suponía que el otro podía llegar a los más profundo de su cabeza—. Accio carta —Murmuró pensando en dicha, para que no le fueran a llegar todas las tarjetas del mundo, dos minutos después llegó volando por la ventana la dichosa carta, cuando la vio con detalle, se parecía mucho a donde había estado antes de llegar allí, había hasta las mismas rococidades porque eso no llegaba ni a isla. ¿Caín le había dado un mapa? Se rascó la cabeza; confundido.
— ¿Qué es eso?
— Por lo que parece, un mapa, no lo tengo del todo seguro.
— ¿Quién te lo doy?
— Caín.
— ¿Quién es ese?
— El papá de Dhampir.
— ¿Está aquí?
— Por sorprendente que parezca. Oye, si hay una forma de llegar —Dijo el moreno levantándose de la silla como propulsado por un resorte, y entró a su cuarto, seguido tranquilamente por el rubio, el cual esperó en el umbral—. Esto —Explicó mostrando una cadena muy larga terminando con un infinito de tres puntas… debe abrir donde yo quiera, solamente tengo que abrirlo lo suficientemente cerca, y luego allí sí creo que podría soportar el peso de los dos, las barreras que podrían proteger, no son a más de dos kilómetros.
— ¿Eso es un Portalkey?
— Sirve para eso, pero no.
— ¿Vamos a ir?
— Tiene que ser con cuidado, te recuerdo que tengo a Celebriän a la cabeza.
— ¿Peor que la sombra?
— Él puede saber en todo momento, donde estoy, con quien estoy, que hago, que pienso, básicamente para saber si estoy en problemas, pero, no es que siempre le preste atención, pero, suelo tener mala suerte, sabes, ahora que está aquí será más fuerte todo, supongo…
— Eso, yo no lo soportaría.
— Realmente no me molesta, tal vez si fuera como Eriel, o alguno de los otros guardianes, me agradaría más.
— ¿Por qué? —Preguntó curioso, pero, el moreno guardó silencio mientras veía la tarjeta en sus manos—. ¿Es algo malo? —El ojiverde sonrió irónicamente pero derrotado.
— ¿Qué si es ago malo? No por supuesto que no, pero, Celebriän me busca única y esencialmente para tres cosa, preguntarme algo, regañarme, o si estoy en peligro de muerte, básicamente si estoy en peligro de muerte. Con la llegada de Azarel, ahora es el que me regaña y me pregunta.
— ¿Debo captar eso como que te molesta que no te preste la debida atención? —El otro se alzó de hombros, mientras trataba de pegar el portal a la pared—. Hey Potter¿Has pensado en aclararle los puntos sin gritárselos en la cara?
— No —Masculló avergonzado sin voltear a mirarlo.
— ¿Por qué no pedo decir que me sorprende? Potter, no te ofendas, pero¿Tú no aprendes? —El moreno se volteó atónito—. Todos los problemas que has tenido aquí, son por dos cosas, tu característico carácter explosivo y tu impulsividad. Es que me lo imagino, Él trata de hablar contigo, de equis cosa, y tú te sientes utilizado, eso se dice, Él puede leer tus pensamientos, no tus sentimientos. Además los dos están demasiado ocupados para nimiedades como esas.
— Yo sí estoy anonadado.
— Es la verdad, que duela no tengo la culpa.
— Gracias por tu sinceridad, Malfoy —Lanzó bufando—. Es avasalladora.
— Siempre estará a tú orden.
— Me siento alagado…
— ¿Entonces?
— ¿Entonces qué?
— ¿Hablarás con él?
— Claro, le voy a decir: "Hola Celebriän¿Podríamos hablar un momento?" Él me preguntará sobre que, y yo le contesto: "A no, es que sabes quisieras que me prestaras un poco más de atención…" hasta en mi cabeza suena ridículo.
— No creas que eres el único que sufre de problemas 'paternales', lo superarás. Yo también hacía unas cosas locas para llamar la atención de papá.
— Él no es mi padre. Y definitivamente, yo no quiero llamar su atención…
— ¿Enserio? A mí me parece todo lo contrarío, además, El pájaro idiota¿Azarel? Creo que se llama, te protege mucho ¿Ellos no son hermanos?
— Sí, juntó con Lucifer… —Dijo por debajo molesto—. Celebriän, se hizo mi guardián, porque necesitaban contrarrestar lo que hizo Lucifer con Voldemort, aparte jamás contaron con que me iba a volver un híbrido. Así que todo se salió de control, en este año se ha roto, unas mil veces el Aerthiar…
— ¿Y eso es?
— Ehhh, bueno, es algo así como el equilibrio que rige la vida.
— Ah…
— Sí, ni siquiera deberíamos ir a perturbar allá, pero, supongo que se ha roto tantas veces que dudo que ya suceda otro des balance.
— ¿Y donde vamos exactamente?
— Esa, es una MUY buena pregunta, como todas las que haces, no tengo ni la menor idea —Le respondió sencillamente, mientras terminaba de arreglar todo.
— Ahora veo porque siempre terminas en la enfermería.
— Si me pusiera a pensar cada vez que hago algo de esto, mucha gente estaría muerta, además, como tu mismo lo has dicho lo máximo que me puede pasar es postrarme en la enfermería por diez días… es mi record.
— Estás demente.
— Supongo que no seré yo quien te lo niegue. ¿Vamos? Confía en mí, tú no tienes una maldición encima que hace que todo salga mal, en todo caso ese papel me toca a mí… —Le tendió una mano, Draco la tomó aún dudando de pasar por aquel remolino blanco.
— ¿Estás seguro de esto?
— ¿Te lo parezco?
— Sí, por eso te pregunto… —Iba a agregar otra cosa pero, se quedó allí parado, observando donde habían llegado, lo único que se veía era un agua platinada.
— Procura mirar lo menos posible a las profundidades.
— ¿Por qué?
— No querrás saberlo.
— Claro que lo quiero saber —Dijo de manera testaruda, siguiendo al moreno por el camino rocoso.
— Hay muchas ánimas dentro de la laguna, podrían atraparte, aún no eres Rey; por lo tanto, estás algo vulnerable, y sé que todos querrían mi cabeza si te pasa algo, así que por favor, hazme caso.
— Vale, pero, no te sulfures.
— No me estoy sulfurando.
— ¿En donde salimos?
— Según el mapa, cerca.
— ¿Y luego qué?
— Saciar nuestra curiosidad, ir, tocas lo menos posible, averiguar lo que se pueda, y regresarnos, no quiero un sermón sobre mi cabeza, especialmente porque Azarel conoce todos los movimientos que se hacen aquí.
— ¿Esto es el purgatorio?
— Sí… —Le respondió, llegando a una puerta que si veía por los dos lados, era solamente eso, una puerta. Sin ningún tipo de pared que anunciara que adentro había algo.
— Supongo que esto es una mala broma.
— No lo creo, si la abres dará a otro lado, bueno, desde aquí tú vas de primero, tu eres la llave…
— Potter, tú primero.
— Ahora te salió lo caballeroso.
— Digamos que estoy tratando de proteger mi vida, puedes llamarlo cobardía si te apetece.
— Sí en eso estaba pensando —Abrió la puerta con cuidado, y sintió un intenso calor dentro, todo era azul, o eso parecía. Entraron al ver que no estaba protegida ni nada. Era una habitación que parecía no tener fin; en el medio cercano, se podía ver tres cadenas de luz girando rápidamente.
— ¿Qué es eso? —Preguntó Draco, escuchando el eco que producía aquel cuarto.
— Supongo que la puerta.
— ¿Eso tiene pinta de puerta?
— Ya dejarás atrás la fase de incredulidad, a mi me costó bastante.
— ¿Fase de incredulidad?
— Ajá. No me parece buena idea tocarlo.
— ¿Por qué?
— Porque no sabes cual es la que abre la entrada al cielo, y créeme que no querrás caer al infierno, yo solamente bajé dos centímetros debajo de la laguna y no es agradable.
— Potter…
— ¿Ummm? —Respondió mirando de forma contraria hacía donde estaban las cadenas.
— ¿No eras tú el primero al que iban a utilizar para abrirla?
— Sí, pero, supongo que perdí la capacidad de abrirla al decir que no —Siguió sin siquiera esperar la pregunta.
— ¿No y que los híbridos no pertenecen a ningún lugar y que tienen libre acceso tanto al cielo como al infierno?
— Estás aprendiendo…
— No lo digo por eso¡Idiota¿Cómo harías en todo caso de ir al cielo o el infierno?
— Pues, una aparición interdimencional. Es decir, me aparezco como un mago normal lo haría en un punto específico o eso me enseñó Gabriel. ¿Por qué?
— No lo sé, solamente preguntaba.
— Ah… Que extraño es todo esto. No siento el tiempo correr, creo que es un espacio vacío.
— ¿Te parece esto vacío Potter?
— ¡Jesús! Malfoy… que el tiempo ni las leyes generales corren… —Le explico empezando a caminar por lo que deberían ser las paredes.
— ¿Cómo lo haces?
— Teniendo fe, en lo que haces.
— Genial tú explicación, lo entendí la claramente…
— Esa es la explicación Malfoy. Creer es poder. Mientras creas en lo que haces podrás romper barreras, la fe es la explicación ciega de todas las cosas. Tener fe significa mover montañas, significa estar vivo, poseer ilusiones. Aferrarse a la vida —El rubio alzó la mirada, el ojiverde estaba justo encima de él.
— Aún no entiendo.
— Ni yo te lo voy a poder explicar —Contestó cayendo pulcramente en frente sobresaltando al rubio un poco.
— Esto es estúpido.
— Entonces, verifícalo por ti mismo Malfoy —Dijo comenzando a perder paulatinamente la paciencia. Sin embargo por fuera seguía estando tan impasible como siempre—. Descubre porque aceptaste todo esto ¿Qué haces aquí¿Qué te impulsa a seguir?
— ¿Cómo?
— Averígualo… —Expresó saliendo del cuarto y dejando a Draco solo sumido en el mayor silencio. El rubio miró aquella cosa con detenimiento, todo aquello se le hacía demasiado extraño, está bien, una cosa era la magia, y otra, todo aquello que le estaba pasando… cerró los ojos inconscientemente, en ningún momento consideró todo lo dicho por el moreno. Algunos minutos después de estar en esa posición de suspensión, escuchó una especie de latido, fue un ruido muy leve, pero no por menos preocupante aún así no abrió los ojos. Las cadenas empezaron a acelerar su ritmo hasta volverse simples líneas ante el ojo humano.
Harry se volteó sintiendo como algo imaginario atravesaba su corazón provocándole un horrible dolor. Corrió los pocos pasos que faltaban para regresar al cuarto en el que había dejado sólo al rey de la tierra, pero, cuando intentó abrir la puerta, esta le quemó haciéndole una fea herida en la mano, cerró un ojo en señal de dolor ¿Ahora que demonios estaba pasando¡Genial!
Sentía algo salir de su cuerpo, no sabía como denominarlo, pero, podía sentir como si estuviese flotando en ningún lugar, abrió los ojos con lentitud, y se encontró con un ente muy luminoso, pero él lo único que podía observar era algo borroso, las tres 'cuerdas' se liberaron y atravesaron a Draco, haciéndole abrir los ojos hasta el máximo, y una mano se dirigió rápidamente hacia su boca, tosió y la sangre hizo su aparición. Cerró los ojos fuertemente sintiendo otra vez al ser luminoso que había visto antes.
No tenía otra salida, así sería una presa fácil, pero, tenía que arriesgarse al menos que quisiera estar castigado por el resto de la eternidad. Cerró los ojos, unió las piernas, y una energía negra con vetas moradas se expandió uniformemente cobijándolo. Todo se detuvo, aún allí un lugar imperecedero, todo parecía haberse quedado en suspensión. Abrió los ojos, y se llevó una mano al cuello de su nueva ropa, aún no se acostumbraba y estaba ahorcándolo, sus obres antes verdes ahora brillaban de un púrpura muy oscuro. Lo cubría un sobre todo negro totalmente cerrado hasta un poco más arriba de los tobillos, una camisa blanca con corte de cura estaba debajo, todo adornado por unas botas de cuero, una delgada trenza caía en su cara. Tiró una patada a la puerta la cual se abrió con brusquedad.
Lanzó la vista por todos lados, pero no veía nada. Lo repetía ¡Doblemente genial! Vio algo, era como una persona. Dio un hachazo haciendo que un arco de luz morada negrusca apareciera en sus manos y sin ningún titubeo lanzó la flecha la cual pasó como advertencia al lado de aquel misterioso ser.
Volteó, Harry volvió a cargar el arco preparado para no dejarle acercársele mucho más de lo que estaba, lo único que le estaba alterando es no ver a Draco por ningún lado, pero no tenía tiempo para entretenerse.
— ¿Quién eres? —Exigió en tono imperativo. La luminosidad del ser empezó a disminuir, una sonrisa de superioridad estaba estampada en su cara, estaba vestido de igual manera que él solamente que de tonos blanco ¿Un guardián?—. ¿Quién eres? —Volvió a repetir.
— ¿Quién eres tú? —Devolvió la pregunta—. Oh my, my —Se expresó en todo burlesco—. ¿Quién lo diría? Dos catalizadores en una sola generación. Yiliydaa Gabriel(1)…
— ¿Qué? —Preguntó sin entender esa última frase—. ¿Dónde está? —Dijo recuperando la compostura. El ser tenía el cabello blanco platinado corto de puntas, una trenza igual que la de él caía hasta terminar en dos piezas de cristal, era bastante delgado y esbelto. Lo único que le preocupaba un poco era esa sonrisa de auto suficiencia que no se borraba de su boca.
— ¿Tú amigo? Pues, como catalizador, abrió uno de los caminos y sabrá Dios en donde está.
— ¿Qué? «Esto no puede estar pasándome a mí…» —Se dijo a si mismo desvaneciendo toda energía espiritual y corriendo hacia donde estaba la puerta, desgraciadamente el otro guardián lo detuvo.
— Quieto ahí, D'shiad(2)… —Dijo el guardián deteniéndole.
— ¿Quién eres?
— ¿Qué te parezco que soy? Un Guardián idiota.
— ¡Déjame pasar!
— Creo que dije claramente que no.
— Tengo que ir a sacarlo de allí —Siguió forcejando. Los ojos púrpuras de Harry se encontraron directamente con los lila del otro. Cerró los ojos y se des transformó quedando como el ángel que era.
— B'ad, mareh b'riyk aalah(3)
— ¿Qué acabas de decir?
— Soy Haziel, jamás pensé que fueras un ángel…
— ¿Tú lo eres? —Preguntó por fin liberándose.
— Había notado tu sangre híbrida, pero, un demonio jamás puede mezclarse junto con un ángel, no desde aquello, y no, no soy un ángel, soy el Guardián que custodia la unión trifásica.
— ¿Perteneces al Bene ha Elohim?
— Pertenezco a la Guardia que la protege. Tú amigo está bien, está… supongo que está teniendo su experiencia reveladora.
— ¿Tú puedes entrar al infierno y al cielo?
— Haber, déjame explicarte, B'at,reyn(4).
— Me llamo Harry. No, esa cosa rara que dijiste.
— ¿Eres un ángel y no entiendes el arameo?
— Soy algo tapadito para los idiomas, pero ¿Eso a quien le importa? Quítate del medio.
— Uno a la vez, si los dos catalizadores nacidos en esta época entran, causarán un desastre total, dos vivos no pueden estar entre la nada… se perdería el balance, es necesario respetar la ambivalencia.
— ¡Con un demonio!
— Tranquilízate chico… agarró el camino azul, si no es malo llegará al lado positivo.
— ¿Cuánto tienes aquí?
— Desde que se creó la puerta, existo desde que LON y LOD me colocaron aquí, solamente una persona es compatible conmigo, es decir…
— Aquella capaz de romper el sello.
— Exacto, una vez roto el sello dicho catalizador tendrá el poder de ingresar y dejar ingresar a quien desee.
— Dime que el sello no está roto.
— ¿Estás loco? Alguien tan debilucho como el que acaba de entrar no explotará el sello… ni porque practique lo que practique…
— ¿Cómo entró?
— Estaba buscando respuestas, y el Astral Line lo escuchó. O eso fue lo que sentí yo.
— ¡Joder!
— Cálmate… no va a pasar nada. Ni siquiera hay demonios merodeando.
— ¿Cómo lo sabes?
— Es mi trabajo, chico.
— Harry, mi nombre es Harry —Le explicó con fastidio.
— Harry James Potter Evans, Isil Primero del grupo MMMMMCDXXXII, tercera brigada… sé quien eres. Por desgracia, estás tan jodidamente protegido por la Bene ha Elohim que no se sabe más que eso y de tu condición híbrida por haber caído en la laguna… —Terminó de explicar de forma robotizada. El moreno bajó la vista.
— No es mi culpa… yo ni siquiera pedí unirme a la guardia.
— No creo haber dicho eso. Lo que estoy haciendo es cumplir con la ley, y ni el próximo éideadh(5) de Su Excelencia Celebriän, puede romperlas. Creo que ya te dije que tú amigo no corre peligro…
— ¿Cómo puedo creer en ti? —Preguntó aún mirando al piso.
— Haziel, Isil segundo del grupo XXV, primera brigada.
— No deberías desobedecerme… —No le gustaba usar su autoridad, es más odiaba el puesto que tenía, pero, si a Draco le pasaba algo, tragó… no quería ni enterarse.
— Tal vez no. Tal vez sí. Llevo demasiado tiempo como para ser sometido ante el Bene Ha Elohim.
— ¡Joder quítate de una buena vez! —Dijo perdiendo totalmente la paciencia y liberando su energía en forma de huracán. El peliblanco tuvo que escudarse con sus brazos y rápidamente quitarse de allí las cadenas se soltaron y cada una formó los lados uniendo los vértices de un triángulo. Sin pensarlo mucho corrió hacía aquella abertura y cuando logró traspasarla el triángulo se deshizo en un espiral causando una fuerte explosión.
— «Novatos» —Pensó con amargura sacando el zarcillo que estaba colgando en el lóbulo derecho, el cual se convirtió en una especie de Dreamcatcher(6) de oro y fue absorbiendo paulatinamente toda la explosión, sin esperar mucho, los dos jóvenes fueron expulsados de la puerta. Harry iba con una mueca de dolor en el rostro y jadeando mientras que el otro chico estaba inconsciente. El moreno se colocó tras el rubio y llegó lo inevitable, la colisión—. Niño tonto —Le regañó volviéndose a colocar el zarcillo en su sitio.
— Cállate… cuando menos lo pude sacar —Lanzó cortante aún con Draco encima. El guardián reviró los ojos.
— ¿Cómo estás? No valla a ser que luego venga a echarme el carro a mí… estoy ya demasiado viejo como para que venga a regañarme por la irresponsabilidad de un insensato e inconsciente como tú. Explícame algo ¿Cómo llegaste a Isil?
— No te importa —Expresó dejándose caer, no podía regular su respiración. Ni siquiera sabía como había hecho… lo único que recordaba era que al pasar sintió que una fuerte luz lo acogía y lo disolvía a menos que partículas, pero, él se resistía, y luego apareció flotando con Malfoy inconsciente a punto de estrellarse contra el piso.
— ¿Agradable no? —Preguntó con clara ironía.
— ¿Qué?
— ¿No sentiste como eras reducido a menos que la nada? fundirte con tu alrededor¿Asqueroso, no?
— ¿Y como se suponía que Draco iba a salir de allí? —Masculló el Isil primero.
— Al no pertenecer a ese ecosistema su alma iba a ser expulsada de igual manera —Dijo mientras caminaba para colocarse en frente de la unión, empezando a desaparecer—. Cuando te recuperes sal de aquí y regresa con los tuyos —Lo fulminó con la mirada—. Tendrás problemas si no lo haces… —Fue lo último que se escuchó antes que todo volviera a la impasible calma. El moreno sonrió con la mirada baja. Siempre pasaba lo mismo, ahora veía cuan imperfecto era a pesar de ser lo más cercano a un Dios, en fin, algún día tendría que aprender.
Cuando estuvo en condiciones alzó a Draco y salió de allí. Vio que todo estaba demasiado oscuro, entrecerró los ojos por una milésima de segundo y despegó en vuelo sus alas negras se cernían como una sombra sobre lo platinado de la laguna. Lo escuchaba aún más claro. Los gemidos de los desdichados. No tenía sentido perder más tiempo en ese lugar…
TBC…
Lo sé, lo sé. Imperdonable¿Qué clase de demonio soy que deja a en tal suspenso por tanto tiempo? Lo lamento, pero, mi inspiración, tiempo, problemas y ganas, no se pusieron muy de acuerdo llevándome a la crisis… pero, bueno (no se crean que ahora voy a actualizar muy seguido) en todo el mes he estado unas veinticuatro horas totales en la computadora (incluyendo sábado y domingo). Sí, se llaman excusas.
Gracias a todos aquellos que leen esto que ya se está volviendo un desvarío —dizziness—. XD y si me dejan diez Review en el transcurso del día subo otro chap :P… (el colmo del descaro XD no actualizo y aparte de eso pido Reviews…)
(1) Hijo de Gabriel.
(2) Demonio.
(3) Señor, bendito de Dios.
(4) Híbrido.
(5) 'Sucesor'
