The call of Angels

Capítulo XXVIII: Diademas.

Había llegado a su dormitorio directamente aún con Draco en sus brazos, lo dejó con cuidado en la cama, y se sentó sobre sus piernas cerró los ojos y volvió a ser Harry… había comprobado su teoría, no de la mejor manera pero lo había hecho. Para expulsar se necesitaban dos, para desestabilizar se necesitaban tres, para romper el sello cuatro; los puntos cardinales. Hizo que su cabeza descansara en la orilla de la cama casi tocando la mano del futuro heredero de la tierra.

Algún tiempo después, los ojos verdes de Harry se abrieron con pereza, se encontraba en la misma posición¿Se había quedado dormido? Volteó hacía donde debía estar Malfoy y lo encontró mirándole de manera triste.

— ¿Draco¿Cuánto llevas despierto? —Preguntó abochornado, recuperando la compostura que se suponía nunca debía perder.

— El suficiente tiempo para saber que duermes. ¿Te sientes bien? —Preguntó con una preocupación congénita en la voz, a la par que se sentaba con algo de dificultad.

— ¿Por qué la pregunta? —Murmuro con cuidado retirándole la mirada.

— Te recuerdo, una vez me dijiste "Yo no duermo al menos que necesite hacerlo"…

— En realidad no me di cuenta cuando cabeceé —No podía mirarle a la cara, nunca había sido muy bueno mintiendo. Draco llevó la mirada a donde estaba el ángel el cual subió la cabeza en ese momento, todo pareció desaparecer…

— ¿Harry? —Preguntó alguien entrando—. ¿Malfoy? —Volvió a cuestionar pero esta vez un poco más cabreado.

— ¿A… Azarel¿QUÉ CARAJOS HACES AQUÍ? —Devolvió entre molesto y sorprendido.

— ¿Qué sucede Azarel? El chiste era que llamaras a Harry no que empezaras una pelea —Comentó con su indefectible impasibilidad Celebriän.

— «Hay no…» ¿Celebriän? —Preguntó confundido ladeando la cabeza—. ¿Cómo entraron?

— Merlín no tuvo más opción —Le respondió Caín señalándose los colmillos.

— ¿Qué! «Genial, doblemente genial… ¿Ahora que?»

— Potter —Detuvo Malfoy con el puño a la altura de la boca mientras carraspeaba. Este volteó comenzando a tener un ataque de nervios la cual estaba materializándose en un tic constante en el párpado—. Creo que terminaremos de hablar después… —Terminó como todo un Malfoy y salió de allí.

— ¿De que hablaban?

— No les importa —Masculló de mala gana, y salió de allí. Todo el mundo empezó a escuchar como el pequeño híbrido le armaba la grande a su cuadro custodio.

¡Eres un cuadro¡Tengo el suficiente poder para repararte¿Qué te he dicho? —Era una de las cosas que se podía escuchar.

— Temperamental el chico ¿No creen?

— ¿Temperamental? Sí, eso dirían los que no le conocen —Finiquitó Dhampir por fin apareciendo—. Sinceramente Azarel, no tienes ningún tipo de tacto…

— Ni siquiera hablé.

— Te recuerdo la empatía de Harry —Comentó de forma tranquila Celebriän volviendo a tomar de su taza.

— Estúpido mocoso.

— Sabes que lo adoras —Dijo divertido el ojiamarillo. Por el ojo del ángel de la muerte pasó fugazmente un brillo que causó una fuerte explosión tratando de infligirle el mayor daño posible al vampiro, cuando todo el polvo se disipó, Harry estaba flotando en medio de la habitación con una barrera azul celeste que cubría cada una de sus pertenencias. Sus ojos destilaban ira pura.

— Azarel… —Comenzó sereno pero marcando las palabras fuertemente. Bajó dejando todo en su estado original—. Allí está la puerta, tres palabras, Largo de aquí…

— ¿Quién te crees mocoso?

— Grrr —El Isil primero se iba a lanzar contra el celador del infierno. El hijo de Dios chasqueó la lengua con molestia, y antes que pudiera alcanzar al ojiazul tenía un dedo en la frente del pelinegro.

— Vale, vale Harry ya cálmate, está bien fue mal entrar a tu habitación si permiso, y tal y que se yo, pero, no tienes porque ponerte en ese plan… —El moreno con un gesto brusco se quitó el dedo de su frente.

— ¿Ahora son cinco contra uno?

— Solamente veo a tres aquí.

— Vamos Azarel, creo que Sirius anda buscándote —Le comentó el líder de los Capadocios llevándose al ángel de allí.

— ¿Qué quieren? —Preguntó derrotado sentándose en la silla y apoyando la barbilla en la palma.

— Hablar.

— Rápido —Concedió. Caín se sentó y Celebriän suspiró.

— Escucha, si estabas en medio de algo importante lo lamento.

— Sí, sí, no importa, de todas maneras iba a buscarte para comentarte algo que descubrí.

— Ummm ¿Y eso que será? —Preguntó el desterrado de Dios.

— Solamente Draco no podrá romper el sello de la unión trifásica.

— Valla, la primera persona que lo descubre ajena a la élite de los seis —Comentó con ironía—. ¿Y que más descubriste chico?

— ¿Ya lo sabían?

— Sí —Contestó el de ojos mercurio—. Pero, solamente sabemos dos de los cuatro celadores de la puerta, antes éramos Luzbel, Azarel y yo, junto con Haziel, pero, parece que perdimos nuestra capacidad de liberarlo cuando nacieron los otros.

— Yo ya sé quienes son.

— Tú, Draco ¿Y?

— Lórien y Haziel… lo descifré porque la vez que Satanás estuvo aquí mencionó con una ira algo irascible hacía mi hermano. Especialmente por el hecho de serlo —Explicó tomando de la taza de Celebriän. El regente del cielo miró al primer vampiro.

— Ni me veas. No tengo ni la menor idea, a mí ese hombre me cae igual o peor que a ti… si no fuera por Él y sus elocuencias, yo estaría bien tranquilo.

— ¿De donde sacaste esas conclusiones?

— Yo sé lo que hago Celebriän, no te voy a explicar como lo consigo.

— Suenas como si conocieras a Haziel…

— Para mi desgracia lo hago, no me preguntes más.

— ¿Entonces que planeas?

— ¿Yo¿Cómo que qué planeo? Yo soy del campo de investigación, no del campo de estrategias, me limito a mi trabajo para eso muy bien está Eriel y el MXXI…

— A veces eres tan insufrible.

— Agradece que te quito trabajo —Le soltó en cara mirándolo de reojo.

— Eres mi subordinado… es tu deber —Dijo con la taza en la boca y los ojos cerrados, tratando de hacer bajar la vena que crecía en su cien.

— Te acusaré en el Parlamento.

— ¿Y que crees que me harán? —Preguntó mirándole de re-filo.

— Te regañarán, sé lo mucho que te molesta eso —Contestó triunfal. Pelear con Celebriän era más agradable, nunca perdía la paciencia… inserción de risa malvada mental, casi nunca. El semi-dios se levantó bruscamente, la vena de la cien le iba a explotar.

— Iré a trabajar —Finiquito saliendo allí, Harry expresó su sonrisa de triunfo al exterior, y lo señaló con el pulgar.

— Es un mal perdedor.

— No me digas que lo estabas haciendo apropósito.

— ¿No se notaba? —Preguntó inocentemente, con ojos soñadores.

— ah… ah… —Dijo con una mano en la cabeza incrédulo.

— En fin ¿Qué me venían a decir?

— Es sobre la coronación.

— ¿Y eso¿Por qué a mí? Hablen con Draco y con Lórien.

— En su tiempo, pero, por ahora es contigo.

— ¿Ahora que hice?

— Pues, no hiciste nada. Es lo que tienes que hacer. No solamente posees el Mayor cargo que se le puede entregar a un Guardián, sino que también eres el hermano de Lórien eso en resumen da que eres un príncipe. Y bueno, no sé que relación tendrás con el joven Malfoy.

— Enemigos Jurados —Respondió.

— Sí, se nota —Expresó con subliminalidad pero no se detuvo—. En fin, tú vas a estar allá.

— Obviamente que voy a estar allí.

— Sí lo sé, pero, no paradote sin hacer nada…

— Ok, ok… no nos sulfuremos. ¿Y que se supone que voy a hacer?

— Crear las coronas.

— ¡Ah?

— Escúchame bien y no me interrumpas, sino terminaras colgado de cabeza hasta que a mí me de la gana ¿Se entendió?

— Ajá… —Expresó deslizándose un poco hacia abajo en el asiento.

— Perfecto. Para crear las coronas se hace falta una especie de escudero, es decir, alguien a quien los coronados le tengan tanta confianza como para entregarle su vida ¿Se entiende? —El chico sonrió nerviosamente y asintió tratando de evitar a Caín ayudándose con la mesa—. En este caso ese papel no existe, puesto que aquí no hay nada a quien rebajar al rango de escudero, y ningún degradable tiene esa confianza.

— ¿En…? —Pero se cayó de inmediato al ver la mirada del mayor.

— Entonces, entras tú, eres un híbrido, romperás esa barrera y crearás tú las coronas, ya que no estás bajo la vista de LON y LOD, por ahora… tendrás que hacer lo que debería hacer Gabriel.

— ¿Qué sucede si LON y LOD nos descubren? —Preguntó bajándose un poco más.

— Que Dios nos agarre confesados… —Confesó en juego. Uno que no le agradó mucho que digamos a Harry.

— ¿Por qué siempre me tienen que dar los trabajos difíciles a mí?

— Buena pregunta.

— ¿Qué me harán?

— Pues, no lo sé, ahora eres una especie de su nieto… pero, pueden ejecutarte, es decir explotarían tu alma haciendo que ni siquiera regresara al Astral Line, y a Celebriän, pues, ni idea.

— A… que espectacular prospecto.

— Pregúntale a Azarel, ya lo debe haber visto. Lo que si dudo es que haya logrado dilucidarlo en tan poco tiempo, siempre lo logra pocos minutos antes de suceder.

— Deja de asustarme… —Le rogó incorporándose.

— No te asusto, te advierto que es algo diferente.

— ¿Cuándo será?

— Mañana a las doce de la madrugada —Le respondió impasible.

— Joder… ¿Lo hacen apropósito verdad?

— No. En ese momento comienza el cumpleaños de Celebriän.

— ¿Qué tiene que ver su cumpleaños?

— Él será quien te rodee con una barrera para que tus queridos abuelos no intenten destrozarte, y si lo hacemos ese día porque pierde sus poderes de ángel y vuelve a renacer logrando despistar justo por 24 horas, tardarás doce en crearla las dos, seis para cada una, si no lo logras como ya te dije, solamente Dios podrá salvarte chico…

— ¿No se supone que Dios son LON y LOD?

— Arrgg ¿Qué no te enseñaron nada en el colegio? Ellos dos son los médium del Astral Line. Dios es ehhh¿Cómo explicarlo? Nunca he sido bueno enseñando. ¿Has estado en el cielo?

— Sí… —Dijo recordando casi se convertía en nada, solo por andar salvando al idiota de Malfoy.

— Bien, eso es Dios.

— ¿Ah?

— ¿Genial, no?

— Esto debe ser una mala broma.

— Sí, y me estoy divirtiendo mucho —Continuó sin una pizca de gracia.

— ¿Y para que quieren entonces llamar al santo espíritu?

— Si te soy sincero, me parece una real tontería, pero están tratando la materialización corporal de Dios…

— Están locos.

— Sí, pero, en todo caso el único que puede protestar eres tú. Y creo que eso jamás ha servido ¿Cierto?

— Alguien que entiende mi sufrimiento —Planteó fríamente.

— Prepárate para mañana, descansa mucho hoy que mañana tu vida podría pender de un hilo —Dicho esto desapareció.

El moreno se unió las manos en el pecho y hundió un poco más la cabeza hasta que esta quedó a la altura de las manos, cerró los ojos y suspiró con melancolía… él nunca había estaba muy aferrada a ella ¿Verdad? Miró las heridas que con tanto celo guardaba, las cruces en sus muñecas que lo único que hicieron en vez de suprimir un poco de dolor fue doblarlo o triplicarlo. Hizo una mueca parecida a la risa¿Qué descansara¿Allí todo el mundo era igual de cínico? Si fuera por Él, dormiría todas las noches.

1

— Mañana será navidad… —Dijo Hermione hacía Lórien—. ¿Ustedes la celebran?

— ¿La navidad¿Qué es eso?

— Lo que será mañana a las doce de la noche.

— Pues… mañana cumple años Celebriän —Dijo pensando—. Creo que Harry me habló una vez de que se repartían regalos y celebraran ¿No?

— Sí, es eso.

— Pues, no. Simplemente como te digo cumple años el hijo de Dios.

— Precisamente eso celebramos —Dijo Seamus—. El nacimiento del niño Dios ¿Por cierto que haces en Gryffindor?

— Malfoy me botó de la mesa —Expresó con una sonrisa metiendo otra tanta de pollo en su boca.

— ¿Qué importa? —Comentó la prefecta de Gryffindor—. ¿Y porque todo el mundo conoce el cumpleaños de él?

— Te explico. Cada veinticuatro a las doce que sería veinticinco en realidad, Él deja de ser un ángel, es decir muere para volver a renacer, sabes, ese día puedes tranquilamente romper cualquier tipo de Ethannia y no pasará nada.

— ¿E ta que?

Ethannia, es decir, puedes destruir el equilibrio que lleva la vida y no pasará nada.

— Tengo que investigar sobre eso —Se dijo la castaña.

— Harry creo que se trajo ese libro, con tanto problema no podemos resbalarnos con el Aerthiar… así que tiene que investigar.

— ¿Ustedes no están en el mismo grupo de lo que sea que estén? —Preguntó Ginny.

— Sí, si pero él es el líder de la parte de la Investigación que el General, que en este caso es Celebriän, comanda.

— Ohhh… sigue, sigue… —Todo el mundo en Gryffindor escuchaba la conversación, el elfo sonrió nervioso.

— Me explico un poco mejor. Existen cuatro divisiones, Investigación, Logística, Curación e Infantería. Cada uno de ellos se une en un grupo de cinco.

— ¿No dijiste que eran cuatro?

— Hay uno que no desempeña más que de orador, en nuestro grupo. Harry siendo el Isil primero podía elegir entre Logística e Investigación, eligió Investigación porque Celebriän estaba allí, yo Isil segundo, ni modo a Logística, luego está el Tehtar que en este caso es Orphen la cual queda en curación y el Telemmaitë, queda en infantería que son los que realizan los reales trabajo de campo, creo que se llama Edíl o algo así…

— ¿Qué sucede con el vocal?

— Da la cara por nosotros ante el consejo redactando los informes.

— ¿Tienen nombre? —Preguntó la castaña siguiendo a Lórien hacía el cuarto de Harry cuando salieron del gran comedor.

— Somos la guardia de las Cortes Celestiales o el Bene ha Elohim.

— Ohhh, que interesante es su sistema de defensa.

— No te he explicado nada del sistema de defensa.

— ¿A no?

— No…

— Pregúntale a Harry, Él está como Isil primero bajo la jurisdicción del Comandante-General de las legiones angelicales. Sus tácticas las saben ellos y ya. Sé que Él, por ser uno de los prodigios protegidos por el Bene ha Elohim se mueve en los cuatro campos como Brigadier General. Aunque no estoy seguro que se desenvuelva en todos es un desastre en Curación.

— Ciertamente no sirvo para curar, como tampoco sirvo para plantarme a escribir informes que es lo que normalmente hace un Brigadier General. No me digas que Malfoy te volvió a sacar.

— ¡Ah¿Hace cuanto que estabas allí?

— Desde pregúntale a Harry… en fin, Hermi, lamento no poder soltarte todas nuestras tácticas, pero, me tienen con algo peor que el Fidelius y aparte a mí vendría Miguel a armarme la grande.

— No te preocupes, Lórien solamente me estaba explicando como trabaja su sistema de armada.

— Como el de la tierra solamente que con algunos nombres diferentes y más genéricos, cuando nos vamos a las jerarquías pasa al mismo nivel de aquí. ¿Alguna otra pregunta?

— Sí ¿Estás molesto?

— No, estoy dando un informe bélico… es normal. Perdón.

— Tranquilo. Harry me podrías prestar un libro que hable acerca del Au… Ay… Ayie…

— ¿Del que?

— Del Aerthiar —Respondió el elfo.

— ¿Y tú como sabes de eso?

— Lórien me lo dijo.

— Vale, pasa al cuarto, dice muy grande y en dorado Ethannia.

— ¿Qué sucede? Te vez preocupado.

— ¿Enserio? Pues no sé.

— ¿Me puedo quedar aquí?

— Es tu cuarto también.

— Mañana ten cuidado Harry¿Sabes lo que va a pasar mañana?

— ¿Cuál de todas?

— Lo del cumpleaños de Celebriän.

— Sí… en fin…

2

— Harry

El aludido sintió que lo llamaban aunque no prestaba mucha atención, anoche lo único que había podido hacer fue darle vueltas a todo lo que tenía en la cabeza y ahora solamente quería dormir, se ovilló más.

— Harry…

Allí estaba otra vez ¿Por qué lo molestaban¿Qué tan tarde podía ser?

— ¡Harry hazme el favor de levantarte! —Alzó la voz Celebriän. El Isil primero abrió un ojo bostezando y mirándole.

— Celebriän, no conozco una persona más inoportuna que tú… lárgate y déjame dormir —Le dijo echándose de nuevo la cobija a la cabeza y cayendo en un profundo sueño. El ángel rubio tronó los dedos y Harry se sentó en la cama con los dientes castañeándoles y abrazándose, cuando exhalaba salía humo de su boca.

— ¿Despierto?

— ¿Estás demente? —Preguntó abrazándose aún más fuerte, sin soportarlo más sopló fuertemente y las llamas aparecieron rodeando su cuerpo—. ¿Qué quieres? —Lanzó tratando de recuperar su amado calor, Él era un ser de fuego ¿Qué quería el idiota que tenía por tutor¿Matarlo?

— Tengo que entendido que Caín te terminó explicando todo… —Expresó de forma inexpresiva. El ojiverde miró el calendario 24 de Diciembre.

— Celebriän, todo empieza a las doce de la noche. ¿Qué me haces levantándome a estas horas?

— Solo levántate ¿Quieres?

— Está bien —Se levantó de la cama—. ¿Feliz? —El otro reviró los ojos y lo jaló del brazo.

— ¿Qué es esto?

— Vamos a bajar.

— ¿A dónde?

— Ya lo verás…

— ¿Por qué a esta hora?

— Llegaremos a las doce de la noche justamente si mantenemos el paso, abre tus alas…

— ¿Ah?

— Pareces estúpido diciendo ¿Ah?

— Celebriän ¿Qué coños te pasa hoy? —Preguntó Harry sin entender nada. El ojiplateado exhaló de forma alterada y tiró a su custodiado por el hueco, un fuerte grito se escuchó perdiéndose en el vació.

— Suerte —Le dijo Gabriel.

— ¿Suerte? Necesitamos un milagro.

— ¿Qué te puedo decir? —Finiquitó volviéndose. Celebriän se lanzó al hueco. Cuatro personas estaban rodeando el círculo eran cuatro ángeles vestidos de negro con la cara completamente cubierta—. ¡Ahora! —Gritó.

Al unimovimiento los cuatro empezaron a mover los dedos de manera que formaran los sellos chinos. Cuando terminaron los movimientos, Gabriel liberó sus alas y pegó fuertemente las manos del hueco alzando las piernas para quedar de cabeza, éste explotó fuertemente y desapareció.

— Tres horas este grupo, luego vendrá un relevo… —Salió de allí preocupado dándole un último vistazo aquel espacio en el que ahora solamente se veían cuatro palos negros haciendo un cuadrado de una fina línea azul.

3

Celebriän le agarró el brazo a Harry y detuvo la caída del moreno abrazándolo y haciendo un remolino de tierra en el piso, para descender sin lastimarse.

— ¿Dónde estamos?

— Tierra de Nadie…

— ¿Perdón?

— Estamos en Tierra de Nadie, Harry.

— Entiendo todo perfectamente.

— Mañana podrás preguntar todo lo que te plazca —Cortó sin dejar de caminar. El moreno solamente lo vio algo preocupado, era la primera vez que se comportaba así ¿Qué tanto estaría pasando?

Habían vagado por los mismo parajes según el reloj de Harry, ocho horas, estaba demasiado cansado, ya había agotado sus dos recursos tanto volar como caminar aparte la falta de sueño¿Qué Caín no pudo decirle aquella caminata? Hubiera buscado algo para dormir así fuera a la fuerza. Todo era igual, si no fuera porque confiaba en Celebriän aunque no lo pareciera dirían que estaba caminando en círculos.

Miró a lo lejos tratando de visualizar lo más lejos posible, como siempre lo mismo, nada de nada.

4

— ¿Uhm¿Qué es esto? —Preguntó en voz alta sin querer deteniéndose a mirar lo que estaba pegado al piso. Al escuchar eso en los finos labios de Celebriän se avistó una pequeña sonrisa, es increíble, él siempre lograba superar sus expectativas.

— Señor del tiempo, encerrado en las cadenas del espacio, círculo de oro materializado por el subyugo de las agujas que marcan tu ritmo. ¡Chrno! —Invocó asustando a Harry. Volteó rápidamente a ver que estaba haciendo, vio como las alas estaban desapareciendo paulatinamente, hasta su luz se estaba extinguiendo. Entre sus manos una especie de reloj vacío, sin números ni aguas, estaba apareciendo, las ocho cadenas que lo apresaban fueron desapareciendo, una luz cegadora llenó el recinto. Todo había pasado, se sentía extraño¿No estaba respirando? Ni siquiera se podía mover, el pánico empezó a mandar adrenalina a su sangre. Cerró los ojos tratando de calmar aquella sensación—. Tu señor que sin ser loado purificaste la nada y ordenaste el caos, convirtiéndolo en vida… —Fue lo último que pudo escuchar antes de desvanecerse.

¿Calidez?

Eso era lo único que sentía, una muy agradable. Ya había experimentado eso en el pasado. Era tan reconfortante, se quería quedar allí por toda su incalculable existencia. Entreabrió los ojos. ¿En donde estaba? Lo único que recordaba. Tierra de Nadie. Abrió la boca y pudo ver burbujas saliendo de ella.

¿Agua?

No, no estaba mojado ni se sentía inconfortado. Pero, flotaba. Sus alas, no las sentía, parecía una suspensión en algún líquido extraño.

¿La muerte?

Para su desgracia ahora era inmortal. Se movió de forma pesada, su agilidad angelical había desaparecido. Tocó el piso, era rojo como la carne al lacerarse profundamente, su textura era de azulejos pulidos. Ahora que se daba cuenta estaba totalmente desnudo y solo. ¿Dónde había ido a parar su Guardián luego de aquella extraña invocación? Miró hacía atrás. Un callejón sin salida, no había de otra más que caminar hacía delante.

Tocó la pared con curiosidad, en sus dedos quedó una sustancia negra viscosa parecida al petróleo. Se limpió un poco del piso y empezó a correr un cruce a la derecha, uno a la izquierda, derecho, derecho, derecho, izquierda, izquierda. Estaba empezando a cansarse. Cayó sobre su trasero al chocar contra una puerta, se llevó una mano a su nariz, y vio que era plateada con dos líneas que al acercarse era un texto en Runas Antiguas.

Se levantó con cuidado de no resbalar otra vez y se acercó. Comenzó a leer con algo de dificultades mientras pasaba los dedos por la superficie. No tenía mucho sentido lo que decía así que empujó un poco con los tres dedos de la mano derecha. Esta comenzó a brillar de arriba abajo y las puertas se abrieron como si hubiera pasado un huracán por allí. Entró teniendo todo el cuidado posible.

Lo que su campo de visión tomó lo dejó allí parado sin poder moverse. Ya estaba bueno ¿Qué se suponía que estaba haciendo¿No le dijeron que tenía que crear las coronas¿Por qué había llegado allí? Odiaba que le pasaran esas cosas. Las puertas se cerraron tras él. Se recostó pegando la espalda de la fría loza, y miró su frente. Dos cuerpos estaban enrollados por enredaderas que contenían espinas y utópicamente florecían rosas negras, los 'cadaveres' tenían los ojos vendados, los dos eran rubios, sólo que uno era hombre otro mujer. La sangre se había vuelto del color de las rosas.

Llevó una mano a su rostro para cubrirlo. La única forma de matar a un inmortal, desangrándolo, en todo caso que no tengas Diamanlatle disponible. Respiró hondo, y volvió a mirar. Se volteó para salir de allí, las puertas no estaban. ¡Genial¿Qué más iba a pasar ese día? Escuchó pasos dentro de la misma habitación, su médula mandó un escalofrío recorriendo toda su columna.

Las dos personas aún vendadas estaban caminando hacía él. Un grito fue estrangulado en su garganta.

— Quos vos es? (1) —Preguntó la mujer ahorcándolo.

— «¿Por qué me tienen que hablar en latín?» —Pensó con desamparo. ¿Quién iba en el siglo XXI a ponerse a estudiar todas las lenguas muertas que ahora sabía que no estaban tan muertas?—. No puedo respirar —Dijo en un gemido ahogado tratando con sus manos retirar el agarre que le robaba el aire.

Committo… (2) —Respondió el hombre.

Velut vestri advenio hac? (3) —Preguntó haciendo más fuerza en el agarre— ¡Responsum! (4)

— ¡No entiendo! —Dijo desesperado, tosió. La mujer lo dejó caer de forma brusca, las marcas en el cuello de Harry eran perfectamente visibles, cada uno de los dedos formaban un horrible cardenal en su piel blanca.

Quos adveho facio hac? Ah? Responsum, commitio! (5) —Gritó haciendo que el ojiverde se encogiera más en su miserable hueco, aún seguía con las manos en el cuello las venas latían al ritmo acelerado del corazón. Le dolía. Alzó la vista nublada por las lágrimas que pugnaban salir. Allí había una especie de felino de luz.

— ¡Basta! —Se escuchó. El gato bajó de donde estaba montado, y antes de tocar el piso, había cambiado a algo parecido a un humano, los 'vendados' se arrodillaron—. ¿Quién eres? No tienes pinta siquiera de saber donde estás. ¿Entonces?

— Soy Harry —Le respondió con voz ahogada.

— ¿Y que haces aquí?

— No lo sé… estaba con un acompañante y de repente aparecí aquí.

— Creo que te tengo que decir donde estamos.

— Si no es mucha molestia —Pidió pasivamente.

— Esto es el Alfa y el Omega. Cuando su Excelencia Celebriän cumpleaños, se abren todas las puertas, llegaste al limbo. Supongo que hubo una alteración y quedaste aquí.

— ¿Al Limbo?

— Tierra de nadie.

— ¿Eres un guardián?

— ¿Del Bene ha Elohim? No me hagas reír chico… no, soy una fuerza rebelde. Soy más parecido a Azarel.

— Levántate de allí.

— Ya…

— Bueno, levántate de allí.

— Sabes, yo llegué a tierra de nadie ¿Cómo esto también lo puede ser?

— ¿No me digas que viste las dos rosas? —Preguntó incrédulo.

— ¿Rosas? —Se puso a pensar sin poder recordar… momento, si él había visto algo antes que Celebriän se pusiera a lanzar el conjuro—. Creo que sí… —Masculló levemente.

— ¿Buscas alguna corona por casualidades de la vida?

— ¿Cómo sabes? —Cuestionó cada vez con más recelo. El hombre exhalo, mientras se rascaba la cabeza.

— Bueno, Azarel me había advertido, pero, pensé que era alguien más… olvídalo. Podías haber pedido ayuda.

— Claro, con todo el mundo hablándome en idiomas extraños —Le acusó, molesto.

— ¿Eres un ángel y no sabes latín? Vamos ¿Qué broma es esa? Todos los cuerpos celestiales, saben por naturaleza latín y arameo.

— ¿Por qué todo el mundo me tiene que preguntar lo mismo? —Se llevó una mano al cuello aún le molestaban las heridas.

— Es utópico, llama la atención.

— ¿A dónde vamos?

— A que crees las benditas coronas haber si se puede restablecer algo del Ethannia.

— ¿Cómo te llamas?

— Limbo. Luego de los malos ratos, presentaciones, etc. Para crear las coronas, entrarás a Omega. Allí te vas a encontrar con una prueba, no tengo ni la menor idea de que será. Aunque se intuye, esas personas a quienes les regalarás su símbolo de nobleza son capaz de morir por ti, y tu serás capaz de morir por ello, es un lazo recíproco —Explicó abriendo una puerta blanca—. Adelante, todo lo demás depende de ti.

5

— Celebriän, no sabes como te odio… —Expresó Harry trastabillando, cansado y jadeante, al frente estaba su ángel guardián mirándole radiante. En su regazo descansaban dos flores blancas, el rubio lo sostuvo en sus brazos para evitar que impactara contra el piso, el peso lo hizo caer un poco de rodillas. Lo abrazó fuertemente.

— Lo lamento Harry, enserio… lamento no poder darte la atención que necesitas, te juro que trato pero no lo consigo, esto es demasiado nuevo para mí. A pesar que soy un ser de luz jamás conocí realmente que es el amor —Cerró los ojos con tristeza.

— No seas idiota… —Dijo el Isil abrazándolo con la poca fuerza que tenía mientras que las flores flotaban entre los dos—. Así esta bien como estamos… creo que tendrás que cargar conmigo todo el camino.

— Ese es mi razón de ser. Estar contigo cuando ya tú no puedas más.

— Perfecto —Le respondió con una linda sonrisa—. Este es un buen momento para que cumplas con tu razón de ser —Explicó entre risas—. Por cierto. Feliz cumpleaños Celebriän —Felicitó con voz alegre antes de caer rendido por todas sus heridas. El Hijo de Dios lo alzó en brazos con cuidado viendo las coronas seguirle a cualquier lado que el moreno se movía. Jamás pensó que lo haría tan rápido, seis horas para crearlas a las dos, cuando Gabriel se enterase lo iba a matar.

Sonrió nervioso, y desapareció de allí…

TBC


(1) ¿Quien eres tú?

(2) Intruso.

(3) ¿Como llegaste aquí?

(4) ¡Responde!

(5) ¿Que andas haciendo aquí¿Ah¡Responde¡Intruso!3


Sé que mi profesora de Latín me mataría si viera estas traducciones Sigh En fin, lo prometido es deuda, ahora si no sé cuando valla a actualizar, procuren dejar Reviews firmados, para poder respondérselo ¬¬U Ya volvemos otra vez que yo no leo ni respondo los Review ¿Qué ya no había explicado eso?

Atte. Liuny