The call of Angels
Capítulo XXXIII: Trinidad
Seguía en el mismo sitio desde ya unas diez horas, lo sabía, cada día estaba un poco más por debajo. Estaba afectando a muchos con su desidia, sin embargo era algo que no podía evitar. Había pensado mucho, aclarado la mayoría de sus pensamientos, pero aún se sentía abatido, perdido, abandonado más que todo ese era lo que abrazaba su corazón, un terrible abandono por aquellos en los que alguna vez depositó su confianza la cual no era recíproca.
Quería de verdad y con toda su alma quería salir del estado en el que había caído por un miserable, con el cual solamente había entablado una conversación por cinco minutos y terminó desgraciándole la vida. Suspiró tratando de calmarse, siempre venía la impotencia cuando pensaba en todo lo que le había dicho Misery. Volteó la vista al vacío, para encontrarse algo en él.
— ¿Caín? —Preguntó Harry dejando de mirar al vacío para situarla en el vampiro—. ¿Qué sucede?
— Me enteré de tu enfrenamiento con Misery… no, no me lo dijo Gabriel —Le calló antes que pudiera ponerse a protestar—. Quiero, en estos precisos momentos que me preguntes todo lo que se te venga en gana con respecto a lo que dijo el muy maldito, y ya, lo olvides —Dijo de forma clara y concisa, terminó de 'escalar' el afelizar y se sentó en el mismo al lado del híbrido.
— ¿Qué? —Expresó con extrañeza.
— ¿Sabías que tus barreras prácticamente no existen?
— Eso no me importa —Siguió tercamente y volvió la vista a la nada. El vampiro le agarró la cara e hizo que lo mirara.
— Eres exasperante… —Lo soltó suspirando, no debía perder la paciencia así, no había regresado por nada, lo mínimo que podía hacer por el chico era darle un poco de comprensión. El ojiverde bajó la mirada.
— ¿Por qué regresaste? —Susurró.
— Porque, eres igual a Abel… —Le contestó suavemente. Harry pudo notar un deje de tristeza en su voz.
— ¿Abel?
— Sí. Mi hermano menor.
— ¿Qué sucedió con él? ¿Por qué nunca están juntos?
— Eso sería imposible…
— Cuéntame.
— No estoy aquí para hablar de eso. El cuento es tan viejo como la Biblia y no tiene nada que ver… —Se cortó en esa palabra—. ¿Por qué lo quieres saber?
— Curiosidad. ¿Está vivo verdad?
— Antes no era como es en estos tiempos, quien rompía el equilibrio lo pagaba…
— ¿Cometiste alguna infracción o algo así?
— No, no sé que tenía Satanás conmigo, que quiso hacer un pacto, yo no acepté, me maldijo. Los ángeles reclutaron a Abel y lo volvieron uno de ellos, él me selló en las profundidades inalcanzables, heladas e inexploradas de la tierra. Él sufrió tal cólera que me dio alas, y me sacó de allí. No tengo permitido verlo, ni él a mí. Está prohibido, yo soy un demonio el un ángel… tampoco puedo ver a mi hermana pequeña.
— ¿Son tres?
— Sí… ella nunca tuvo nombre, no sé como la llaman ahora, siempre le decíamos pequeña…
— ¿Qué terminó siendo ella?
— La síntesis de nosotros dos. No es ni un ángel, ni un demonio, pero, es un monarca.
— Pero…
— Ella no se acuerda de mí. Cuando sucedió lo de Abel y yo, ella no tenía más que meses.
— Trágico pasado. ¿Eran tres? —Preguntó despertando.
— Así que te diste cuenta, por trinidad, el universo está condenado por castigo del Astral Line a repetir la historia una y otra vez eternamente. Tres hijos, un traidor…
— Oh Dios, habrá un traidor —Dijo Harry dejando caer la cabeza contra la ventana.
— Es triste, pero, sí, entre Tú, Lórien y Draco, habrá uno que posiblemente no sea de mucha ayuda, sino un dolor de cabeza. Ahora ¿Qué te dijo el miserable ese?
— Lo peor es que no me dijo nada de lo que yo no estuviese conciente.
— ¿Entonces que es lo que te tortura? No sé si te has dado cuenta pero estás destrozado Harry, tómatelo por este camino, ¿Te imaginas que en estos momentos te encuentres con Satanás? —Harry se mantuvo en silencio.
— Si no me lo dices lo sacaré de tu mente y me enteraré de cosas que no quieres decir.
— No te lo puedo decir —Dijo mordiéndose los labios tan fuerte que sintió el sabor metálico de su sangre mezclándose con su saliva.
— Procura tragar rápido —El joven lo miró confundido, pero hubiese preferido no haberlo hecho los ojos azules de Caín se habían vuelto negros totalmente.
— Sigo siendo un vampiro ¿Sabes? —El moreno sacó la lengua para poder tragar.
— Ya ok, ok, no te me lances.
— Tonto. Dime Harry, te lo juro por mis hermanos que son lo más sagrado que tengo que no lo diré.
— Es acerca de Pandemonium. La niña que Dios y el demonio asesinaron de tanto amor que le tenían.
— Ah… ¿Llegaste a eso tu solo?
— ¿Hay posibilidades que yo sea su reencarnación? —Preguntó sin mirarlo, sentía que todo lo dejaba.
— ¿Misery te dijo que eras su reencarnación?
— No.
— Explícame bien.
— Me dijo… ¿Sabías que mis alas son otra persona?
— Me lo supuse. Aunque tuve mis dudas, sólo…
— … Los dioses son protegidos de esa manera —Culminó devolviéndole la mirada.
— Exacto.
— Yo no soy un Dios, ni siquiera soy un ángel totalmente. ¿De que me querrían proteger si "Él" a lo mejor no sabe de mí?
— Créeme Harry, Él sabe de absolutamente todo ser viviente que existe en este planeta.
— Genial. ¿Qué pasó con el libre albedrío?
— Solamente puede hacer tres cosas.
— Eso también me lo dijo Misery.
— Le encanta andar regándolo por todos lados. Es improbable que seas su reencarnación, Pandemonium está viva.
— A esa niña la decapitaron luego de torturarla ¿Cierto? —El rubio suspiró para botar más aire de lo necesario.
— Sí, Harry. Pero, ella a pesar de ser lo primero que vivió es un inmortal mientras exista una ínfima célula su existencia perdurará. Deja de preocuparte por eso.
— Hay otra cosa que me dijo —Pegó su frente con la del vampiro—. Sácala de mi cabeza por favor, no quiero repetirlo.
— Cierra los ojos.
— No hurgues mucho te lo imploro.
— Está bien.
"Ummm, aquí está lo que pasa cuando Dios y el Demonio se empeñan demasiado en una sola cosa… por lo que veo se enamoraron… ¿Hace cuanto que no pasaba eso? ¿Desde Jeanne d'Arc? —Expuso con cizaña el peliazul—. Sabes niño, hasta puedo decir que te compadezco. Lo único que puedes hacer es sufrir y sufrir hasta cuando ¿el final de los tiempos?"
"Suéltame por favor —Le rogó al extraño que lo cargaba. Éste lo miró y obedeció luego de pensárselo un momento. Se volvió a unir con él, Harry cerró los ojos un momento, aspiró y luego exhaló volviendo a la normalidad—. ¿Qué quieres decir?"
"¡Harry no te acerques! —Le advirtió el ojiblanco."
"¿Qué no lo sabes? Valla, Dios parece que encontró a su igual… Él tiene a doce esencias que lo protegen ¿de qué? Ni me preguntes. Como ya tu inteligente mente habrá deducido, sí, los siete arcángeles, sus tres hijos y dos personas más que se desintegraron."
"¡Cállate! —Le gritó el arcángel amenazante, no esperó mucho más y lo atacó."
"Te prohíben saber la verdad. Son revelaciones veladas —Se burló mientras que esquivaba los ataques y a la misma vez respondida- Se paró de una mano en la nada, y con gesto de burla, prosiguió—. De vez en cuando, nacen errores, como tú o como Gabriel."
…
"Pero yo creo que Harry quiere saber ¿o no? —Preguntó volviendo la mirada hacía donde estaba el aludido el cual se abrazaba a si mismo—. Dios y Satanás, son lo mismo, a lo mejor no lo hayas visto, pero, en tiempos inmemoriales, dos potencias intolerantes tuvieron que separarse pese a ser lo mismo…"
"Misery o te callas o te juro que esta no la cuentas…"
"Hay que miedo tus amenazas —Dijo omitiéndolo y acercándose más a Harry, más no lo llegó a tocar—. Al no poderse sostener el balance —Prosiguió."
"La risa de una niña —Murmuró con una mano cubriendo los labios."
"Pandemonium… —Le respondió luego de escuchar lo que dijo. Gabriel terminó el conjuró y lo lanzó contra ellos—. Leniency… Au Revôir, mon cher."
"¿Pandemonium? —Preguntó—. ¿Qué demonios? ¡No entiendo nada!"
Se miraron a los ojos en la misma posición por cinco minutos.
— ¿Tú tampoco entiendes, cierto?
— A los ángeles no les gusta desenterrar su pasado, ellos son de los que aceptan con fe ciega, lo único que un ángel puede sentir es compasión hacía los demás.
— Fue Gabriel, no un ángel cualquiera.
— Mira, todo lo que sé, lo sé porque Lucifer me obligó a aprenderlo, él quería un arma tan poderosa que pudiera con todo con lo que luchaba, pero, no todo salió como quería, yo era o sigo siendo un ser humano con conciencia, yo aún podía decidir lo que estaba bien o lo que estaba mal. Una legión, ese fue el motivo de mi creación, pero falló, ya que, cuando creé a mis cinco primeros neonatos, éstos no recibieron todos los conocimientos que yo tenía… y cada vez que ellos creaban a uno eran más débiles.
— Ese proyecto fracasó ¿cierto?
— Cierto. Allí fue cuando Satanás decidió tener un heredero. Sin embargo, aún no existe, entre todos los seres de universo, solamente un ser será el que tenga ese "privilegio", el al decidir quien es, lo doblegará con una técnica secreta, es secreta no me preguntes cual es, supongo que ahora se arrepentirá de haberme dado tanto conocimiento, nunca previno que lo podía traicionar. ¿Por eso armaste tanto escándalo?
— No.
— Me lo imaginaba.
— ¿Hubo alguien que lo conoció realmente? —Preguntó luego de mucho tiempo de silencio.
— ¿A quien?
— A Dios —Dijo sin saber a ciencia cierta como llamarlo.
— Pues —Comenzó sopesando cada una de sus palabras—. Sí.
— ¿Quién?
— Miguel. El fue la esencia primigenia…, estuvo con Él hasta que decidió desaparecer de todo lo conocido. Supongo que aún no lo perdona —Harry lo miró con consternación.
— Lo sabía —Murmuró algo molesto, abrió la ventana.
— ¿Qué demonios vas a hacer ahora?
— Algo que debí hacer hace bastante tiempo.
— ¿Y eso que será?
— No te preocupes, estaré bien —Se quitó algo del cuello y se lo dio a su interlocutor—. ¿Me harías el favor de entregarle esto a Lórien?
— ¿Para que?
— Él entenderá, no toques el dije ya que se autodestruiría.
— Ha…
— ¿Qué? —El vampiro lo miró con cara de circunstancia.
— Nada, vete de una vez si lo vas a hacer.
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— ¿Caín? —Preguntó Lórien abriendo la puerta de su cuarto y haciéndole pasar—. ¿Qué pasó?
— Harry te envió esto conmigo, me dijo que tú entenderías.
— ¿Um? —Siguió confundido. Éste sacó un collar y se lo mostró. El rey elfo lo miró con una ceja alzada.
— ¿Entiendes algo? —El aludido se levantó con precipitación y apretó el dije en sus manos, como había previsto, millones de imágenes llegaron a su cabeza, junto con unas pocas palabras de Harry: "He decidido hacerlo, si fallo, y Leniency aparece para alertar ¡Mátalo!". Soltó turbado el collar el cual cayó al piso.
— Maldito inconsciente —Murmuró—. Mil una vez inconsciente…
— ¿Sucede algo? —Preguntó con mirada suspicaz.
— No, perdón —Susurró volviendo a sostener el collar y colocándoselo en el cuello.
— Supongo que serán cosas de hermanos, no me voy a meter en eso, espero que Harry salga vivo de lo que tenga pensado hacer, sino, pienso que se va a derramar más sangre de lo previsto.
— Si Harry muere sabe que lo voy a ir a buscar al mismo infierno para estrangularlo con mis propias manos.
— Me parece bien. Ahora, que ya cumplí mi cometido aquí, me voy.
— Hasta luego —Dijo haciendo una pequeña reverencia. Se sentó llevándose una mano a la frente y agarró el collar fuertemente mientras decidía que hacer, se lo había prometido a Harry. Él jamás había roto ninguna de sus promesas, por más difíciles que fueran, además, si tuviera que hacerlo es porque su hermano menor había perecido, un escalofrío recorrió su médula ¡¿Harry muerto! Que tragedia tan horrible.
Flash back:
— Harry… —Dijo Lórien sentándose a su lado. Éste ni siquiera se inmutó—. Harry. Harry mírame —Le dijo suavemente buscando su mirada—. ¿Qué ya no me quieres? —Tanteó dolido, el moreno volteó la cara—. ¿Ya no confías en mí? ¿Qué te sucede? Me duele en lo más profundo de mi alma verte así tan abatido y destrozado
— Estoy bien.
— ¿Quieres que me trague esa mentira? ¿Por qué ya no me cuentas nada? ¡No voy a ir corriendo a decírselo a nadie! Mi lealtad está contigo Harry —Los ojos verdes de Harry se fueron a posar en los de su hermano, en este momento poseían un turbio color azul—. ¿Recuerdas nuestra promesa? Soy tu hermano ¿Ya te olvidaste de eso? ¿O simplemente me miras diferente porque soy un rey? Por favor Harry tenme un poco más de estima.
Sintió como si el corazón se le terminara de fracturar internamente.
— Lórien —Comenzó con voz trémula—. Nada de lo que dices es cierto, pero, ya tienes suficientes problemas como comandar un reino a lo lejos, como para que yo llegue y te ahogue con mis problemas.
— Perdón por eso —Dispensó luego de la cachetada que le dio, el moreno se llevó una mano a la mejilla. Trató de mantenerse firme pero, no pudo y terminó abrazándole con todas sus fuerzas, concentró toda su energía en tratar que su hermano percibiera todo el amor que sentía por él. Harry lentamente le devolvió el abrazo comenzando otra vez a llorar en el hombro de su hermano.
Cuando se calmaron la noche había caído con las estrellas acompañando a la luna la cual brillaba en su máximo esplendor.
— Sabes —Comenzó sin previo aviso—. Han pasado tantas cosas que ya no sé ni que pensar, muchas cosas —Repitió en voz baja. Lórien quería interrogar, millones de cosas bullían en su cabeza hasta convertirlo en algo doloroso, sabía que no debía presionar, Harry no era alguien que estaba acostumbrado a decir que era lo que sentía en realidad, antes siempre estaba feliz, ahora siempre estaba en posición eremita, no sabía cual de los dos era mejor. Sin embargo, iba hablar, lo conocía lo suficientemente bien, como para afirmar que esa noche habrían muchas revelaciones—. Hay muchas cosas que ignoro, y sueños que son los que nublan mi mente y me dejan en este estado.
— Har…
— Déjame terminar de hablar. Digamos que estoy teniendo problemas con unas revelaciones veladas —Dijo citando a Misery.
— Ajá. Estás pensado hacer algo para desvelarla ¿no?
— No lo sé, estoy tratando de aclararme, he pedido ayuda, pero, como sabrás no fueron muy satisfactorios mi resultados.
— ¿Puedo preguntarte algo?
— Estoy así porque yo mismo no me soporto Lórien, creo que siempre ando poniendo de excusa lo que me pasa, sin embargo, es tan simple como que siento asco de mi persona, yo no pedí vivir, y ahora resulta que me han concedido la eternidad. No te lo reprocho, le hecho la culpa al destino que sinceramente en estos momentos no sé si existe realmente. Estoy lleno de dudas, ya no quiero sufrir más. Por eso es que cada vez me alejo más de todo.
— ¿Cómo puedes hablar así?
— Esta es mi verdadera naturaleza Lórien, no sé que habrás visto en mí, para tratarme como lo haces, y aunque no lo creas te estoy muy agradecido, pero, ya no puedo más, cada paso que doy me parece que estoy más equivocado que antes, cada vez que encuentro una respuesta me doy cuenta que no puedo construir un camino ni una línea a la cual aferrarme. Y nadie colabora para sacarme de mi estado.
— Supongo que has llegado a una resolución ya que te has dado cuenta que nadie te puede ayudar.
— ¿De verdad puedo confiar en ti?
— Esta vez no será una bofetada si no que te romperé la nariz.
— Júralo —Dijo cediéndole la mano.
— Te lo juro —Dijo tomándola y una luz brilló momentáneamente.
— Si esto sigue así. Hay una especie de santuario en las torres blancas, la primera vez que me encontré con Miguel fue allí y él había sacado de la sacristía, creo yo que fue de allí unos dossiers con contenidos extraños. Él se sorprendió al verme tan cerca del altar, así que, he llegado a la conclusión que allí es donde están los archivos. He indagado metiéndome en problemas pero los he logrados tapar muy bien, y solamente hay dos minutos de tiempo entre el relevo guardia y guardia, además, se que forzando la entrada puedo llegar.
— Harry… eso es cometer una locura. Sin pensar que simplemente podrías morir.
— Lórien, cada vez que hago algo tengo altas posibilidades de morir.
— Pero, si son los archivos que buscas, deben estar custodiados por los más veteranos del Elohim. ¿Qué clase de persona se lanza a una misión suicida así?
— Necesito entender a Pandemonium, y a la dichosa esencia que en un futuro espero que muy lejano se convertirá en el príncipe del infierno. Le preguntaría directamente a Miguel pero se que va a ser algo inútil. Odio gastar saliva.
— ¿Y que quieres tú que yo haga entonces?
— Descubrí por boca ajena que tengo tantas protecciones que voy a comenzar a destruirlas una a una si siguen con lo mismo. Sin embargo, hay una que fue un designio divino, se cree que fue dada por la mano del mismo Dios, ni modo, esa no la puedo acabar puesto que es parte, por ahora, de mi cuerpo. Pero, si en esta misión suicida como tú la llamas, se que si algo me pasa Leniency vendrá a dar la alerta ¿Crees que me podrías conceder un último deseo si muero? —Su hermano lo miró con rencor.
— ¿Qué?
— Mata a Leniency antes de que pueda llegar a Celebriän.
— ¿Me estás pidiendo que asesine?
— No te hagas el inocente Lórien.
— ¿Por qué lo quieres matar?
— En realidad, si yo muero, no se deben enterar hasta que sea ultramente necesario e inevitable.
— ¿Por qué añoras tanto la muerte? —Preguntó tristemente sin poder evitar que el sentimiento de lástima creciera en su corazón. El moreno se arrodilló frente a su hermano y se subió las mangas de la túnica.
— Supongo que es inevitable, lo he convertido en parte de mi naturaleza —Lórien asió las muñecas de su hermano, allí seguían tan marcadas como siempre sus heridas cicatrizadas, martirizándolo de su intento fallido de suicido.
— A mi no me importa nada de eso —Dijo tapándose los ojos con las manos del moreno—. Yo solamente quiero que estés conmigo, tú eres la única persona que no se ha preocupado por tratarme por mi posición, sino que te abriste a mi, por esas fueron mis razones para quererte, tú posees un temple que yo no. Cuando te conocí me di cuenta que yo he llevado una vida demasiado fácil. Sonríe Harry, sonríe que, cada vez que lo haces yo consigo la esperanza para seguir como vamos hasta ahora.
— Lórien —Susurró Harry ahogado—. No te sostengas a mí. Es lo único que te pido.
— Me aferro de tu sonrisa, no de ti —Le espectó sonriendo de una manera que Harry nunca había visto, era como alegría mezclada con una sensualidad que hasta ahora no había detenerse a notar.
— Creo que te veo ahora y no consigo conectarlo con la persona que conocí antes…
— Las personas cambian.
— Si supieras que decidimos en ese pensamiento.
— No sé si se te olvidó, pero, yo aún puedo saber todo lo que piensas. Es extraño, pero, tu mente siempre ha estado abierta para mí, ni siquiera te has preocupado por cerrarla, y dejarme saber todo lo pesimista que eres.
Fin del Flash back.
¿Cómo matar a un inmortal? Sólo conocía una forma, Diamanlatle… bien su primera pregunta estaba contestada, ahora una más importante, ¿Dónde la iba a conseguir? No podía ir por allí y preguntarle a cualquiera persona si tenía semejante rareza, una vez había escuchado a Harry decir como se hacía, sin embargo, necesita a un ignorante que le ayudara crearla… ¡Bendito Malfoy! Ahora solo faltaba que el muy idiota tuviese conciencia.
2
Harry se escabulló silenciosamente por las esquinas del paraíso, aspiró una gran bocanada de aire, y continuó caminando, cruzar las barreras interdimencionales le había costado lo suyo, pero, había valido la pena el esfuerzo por fin había conocido el infierno, nada digno que mencionar, lo mismo que el cielo, un campo desolado lleno de almas, nada diferente, la pérdida de la individualidad para convertirse en una sola cosa. Estúpidos seres vivos complicándolo siempre todo.
Escaló hacía el afelizar de una ventana, abrió los vidrios mosaicos y saltó al vacío quedándose en el piso tres con magia quitó el seguro y repitió la operación mientras bajaba con cuidado, cayó con un ruido seco al suelo y se arregló la camisa la cual se le había subido un poco. Caminó hacia la izquierda y luego derecho hasta que no tuviera más que una puerta de color plateado en frente.
Comenzó a desvanecerse en el aire, y se colocó frente a la puerta, estaba sola, abandonada, pero, eso era hasta que pasaran dos minutos, la abrió con cuidado y siguió, aún estaba como la recordaba totalmente estacionada en el tiempo y en el espacio, miró a todos lados, aún estaba esos escritos incomprensibles para él. Puso una mano en la pared izquierda y empezó a sentir los bajos relieves, cerró los ojos y las letras comenzaron a tener algo de sentido ¿Qué era aquello? Algún tipo de braile sobrenatural ¿O algo parecido?
"…Cielo y tierra, la tierra estaba desierta y sin nada más que las tinieblas que cubrían los abismos mientras un espíritu perenne vagaba sobre la superficies de las aguas pantanosas, se dijo: «Haya luz, y hubo luz» vio que la luz era buena y la separó de las tinieblas, puso a la luz «Día» y a las tinieblas «noche»…" (1)
Abrió los ojos lentamente ¿El génesis? Pasó por su cabeza, se despegó un poco de la pared, y la miró por algunos momentos, sabía que Celebriän le había dicho que eso no eran más que cuentos para niños, y ahora ¿Se lo encontraba allí pegado a la pared? Movió negativamente la cabeza y siguió caminando con cuidado, cada paso que daba sentía algo extraño, escuchó un ruido proveniente de la puerta, y volteó allí había una persona que se le hacía conocida, ese cabello amarillo largo, excepto porque sus ojos eran dorados diría que al frente estaba Caín, bueno su alterego, dudaba que él usara otro color de vestimenta más claro que el marrón. Se miraron por unos momentos aunque Harry tenía la ligera impresión que no podía verlo realmente.
El ser entró y se posicionó dos pasos enfrente del moreno, el ojiverde dio un paso hacia atrás, si lo tocaba sería su fin, refractaba la luz, más no era capaz de desaparecer completamente, tenía entendido que eso era completamente imposible.
— Estás a tres pasos delante de mí quienquiera que seas… —Alargó la mano y la puso sobre el hombro del moreno—. Allí estás. ¿Qué haces aquí? Si no tendré que deportarte, y no será agradable. He de suponer que no tienes ningún tipo de permiso para entrar aquí si estás así… —Comenzaron a verse unas blancas alas, hasta que el cabello apareció moviéndose—. ¿Te conozco?
— ¿Abel? —Lanzó a pegar, jamás se imaginó que el hermano de Caín podría estar custodiando la entrada.
— ¿Cómo sabes mi nombre? —Preguntó sosteniéndolo más fuerte del hombro, Harry sonrió trucadamente.
— Lo lancé a pegar —Contestó con un deje mientras se encogía de hombros.
— Pequeño mentiroso —Contestó sonriendo—. Pero, no importa ¿Qué haces aquí?
— ¿Tú que crees que hago aquí?
— Tú dirás…
— Estoy leyendo cada una de las paredes ¿Qué no es obvio? —Abel torció los ojos.
— Sinceramente, te daré el papel del mentiroso del año.
— Te lo juro, pero, solamente he empezado por aquel escrito, y dice algo del las tinieblas y la luz…
— ¿Quién eres?
— Me llamo Harry —Respondió mientras interceptaba sus miradas.
— ¿Harry?
— Sí, Harry, Brigadier General —Dijo sonriente mostrándole un carnet.
— ¿Tú?
— ¡Yo! —Le dijo colocándoselo en la mano. Abel lo vio y luego volvió la vista al moreno, de nuevo a la identificación y de nuevo a su interlocutor—. ¿Cómo llegaste a ese cargo?
— ¡Oye! —Se quejó ofendido inflando las mejillas infantilmente.
— Ok, ok, ¿Qué haces aquí? Si eres de estos lados deberías saber que esto está prohibido.
— Has oído hablar de eso que "es mejor pedir perdón que permiso" Lo estoy aplicando por una buena causa —El guardián se cruzó de brazos con el carnet en la mano y le lanzó una mirada de circunstancia.
— La verdad…
— Está bien, estoy en una misión suicida, porque si Miguel se entera no creo que lo cuente, para encontrar unos archivos sobre Pandemonium, y ya oíste mi cargo, soy un híbrido mi guardián es Celebriän y no dudaré en matarte si es necesario —Una ceja se fue enervando poco a poco.
— Aaaaah claro…, bueno, supongo que no habrá problema que pases.
— Ajá, aunque lo parezca; no me chupo el dedo.
— Entonces, estamos en las mismas condiciones, dime ya de una buena vez que vienes a hacer aquí, peque.
— ¿Hablo en chino?
— Parecemos a la gente de babilonia, ahora, comencemos por el principio, ¿Cómo sabes mi nombre?
— Supongo que si rompemos más el Ethannia no importa ¿Cierto? —Preguntó sonriente.
— Ajá…
— Conozco a tu hermano.
— ¿Ah? —Preguntó pasmado.
— En realidad no sabía quien eras tú, sin embargo te me pareciste mucho a Caín, así que tiré a la suerte. Y le atiné, ya me había entrado ganas de conocerte.
— ¿Qué tú, conoces a mi hermano?
— Comenzamos a procesar más lento ¿Cierto?
— Pero, eso es…
— ¿Imposible? —Preguntó acercándose al altar cuando llegó, su forma angelical se liberó quedando allí levitando con la mirada perdida en donde reposaba un pequeño relicario de oro donde en la tierra se guardaría la carne de Cristo.
— Se supone que sólo los arcángeles pueden llegar hasta allí.
— ¿Ellos tienen seis alas cierto? —Preguntó el moreno.
— Exacto a ti solamente te veo dos —Dijo comenzando a acercarse de manera felina —Harry cerró los ojos y se alzó un poco más elevando los brazos a casi noventa grados, dos pares de alas más nació del medio de su espalda. Estas salieron llenas de sangre.
— ¿Eres uno de ellos?
— No. Sé que va a sonar de lo más truncado —Explicó volteándose, sus ojos habían perdido la pupila, yo entro, busco lo que estoy buscando, nadie se entera y concierto una cita con tu hermano ¿Te parece?
— ¿Hablar con Caín? —Esbozó una sonrisa irónica—. Niño andas jugando con fuego. Aunque lograras entrar, sin mi guía, no conseguirías nada.
— Perfecto, has como Pilatos. Déjame hacer lo que quiero, y lávate las manos. Y te juro que te llevaré con tu hermano. Te lo juro por lo más sagrado que tengo que es el mío —Harry sonrió cuando sintió a Abel sopesarlo, haría dos bien de un solo golpe, eso era bueno.
— Veinte minutos, y olvídate de Caín.
— Treinta.
— Veinticinco.
— Veinte con tu ayuda y ni siquiera voy a entrar. ¿Sabes todos los contenidos que hay?
— Sí. Dame un tópico, y yo te diré toda la disponibilidad.
— Ya te la dije: Pandemonium —En la pupila negra del ángel comenzaron a pasar microscópicas letras doradas.
— Disponibilidad: 2.013.014.893.201.895.452 veces mencionado, y como tópico principal 03… —Parpadeó.
— ¿Cómo se llaman los libros?
— El divino pastor.
— ¿Los otros dos?
— Capítulos doce y trece de la Biblia Perdida.
— ¿El otro?
— Pandemonium —Dijo llevándose un dedo a los labios.
— ¿En que idioma están?
— Lind Iûl… eh la Biblia está en hebreo y el divino pastor, es el idioma que están talladas estas paredes.
— ¿El libro de Cassandra está aquí?
— No, ese libro está perdido.
— Los escritos del Mar muerto me servirían mucho más, pero, se trabaja con lo que se tiene —Dio tres palmadas contra el piso, cada una de ellas resonaba en el recinto, sonrió mientras tres rayos de luz aparecían frente a él.
— Oh… esto tiene que ser una mala broma.
— Violà, menos de veinte minutos y nadie se va a enterar.
— ¿Cómo hiciste eso?
— Teletransportación interdimencional.
— Niño, estás loco.
— Tranquilo, son copias, ni siquiera las moví del sitio original. No sabes la ayuda que fuiste.
— Har…
— Tranquilo, nadie sabrá que yo estuve aquí —Dijo colocándole una mano en el hombro—. ¿Seguro que no quieres ver a tu hermano?
— De lo que no estoy seguro es que él me quiera ver a mí.
— Te extraña y mucho. Me quedara más tiempo, pero, necesito, leer, extraer, y analizar estos tres libros en menos de veinticuatro horas, por lo que voy a tener que estar perdido en una dimensión en donde el tiempo transcurra más lento.
— ¿Tierra de nadie?
— A lo mejor, aunque no me llevo muy bien que digamos con su guardián.
— ¿Sabes que esos libros están prohibidos?
— A veces desearás haber hecho un mal menor por un bien mayor, lo sé. No lo hago porque quiero aprender cosas prohibidas, lo hago porque hay que hacerlo.
— No puedo dejar que saques los libros, tus razones tendrás para hacer lo que estás haciendo, no pareces una mala persona, miró el reloj, aquí me quedan doce horas, te daré ese tiempo para que ojees lo que necesites, pero, hasta allí.
— Si no hago esto será peor —Dijo sentándose en el piso, mientras colocaba los libros en los bancos, el ojidorado se sentó a su lado.
— ¿Qué es lo que quieres saber?
— La verdad sobre Pandemonium.
— ¿Estás buscando las respuestas del llamado de Dios verdad?
— ¿Eh? —Preguntó mirándolo.
— Lo sabía, estás buscando entradas alternas a Pandemonium para preguntarle a ella ¿No es así?
— Que bueno, eres la primera persona que lo descubre.
— No puedes hablar con Pandemonium, eso es sacrilegio.
— Dios me tendrá que perdonar… —Dijo abriendo el primer libro y ojeándolo lo más rápido que su miraba le daba—. Si no descubro a quien Satanás eligió como neonato, podemos considerarnos todos muertos. Con los cuatro portales de Pandemonium y su hijo son la clave para regresar a lo primigenio, y créeme cuando menos yo no quiero regresar a la nada, me gusta como estoy ahora, con sus desgracias y todo lo malo que pueda tener…
— ¿Cómo piensas descubrirlo?
— Ella me permitirá hacerle una pregunta si logro llegar con bien, no hay restricciones de ningún tipo, ella ve lo que fue, es y será. Está estrechamente relacionada con el Astral Line, por sus venas corre ese poder.
— Arriesgado.
— Estoy cansado de pelear.
— ¿Por qué no le pides ayudas a tus superiores?
— Ellos jamás me escuchan. Y mi guardián, el que se supondría desempeña el papel de padre, jamás tiene tiempo para prestarme atención, así que les ahorro trabajo y hago todo por mi propia mano…
— Si no hubiese sido yo, creo que estuvieras muerto.
— Entonces la guerra hubiese estallado más temprano.
— ¿Cómo estás Caín? —Harry sonrió.
— Perfectamente, aún mejor que tú.
— Ha, gracias.
— Me la debías —Le dijo pasándole un dedo por la nuca.
— Ya…
— ¿Qué se supone que harás después de aquí?
— Si consigo lo que busco, iré a preguntarle a Pandemonium, si me responde, a matar al Heredero de Satanás.
— ¿Y si todo sale mal?
— Entonces, nos tocará rezar… rezar mucho, para que la existencia como la conocemos actualmente no desaparezca…
TBC.
Mis millones y miles de disculpa, aparte de tanto esperar sale esta cagada (con el perdón de la palabra) de capítulo, ¿Cuándo volveré a actualizar? No me pregunten eso en sus reviews por favor que no lo sé…, en estos momentos mi mussa me dejó abandonada y a la deriva y ando con serios problemas para escribir, pero, no dejaré el fic, creo que lo he mencionado muchas veces.
En el próximo capítulo se supone que debería empezar otra vez el segundo Clímax del asunto, es decir empezará lo bueno, por lo tanto tengo que tener mucha inspiración, dentro de poco saldré de vacaciones es decir podré trasnocharme todo lo que quiera, y lo más seguro podré escribir.
Con respecto a mis demás fics, pues, también se tendrán que esperar, y mucho más, ya que la mayoría está en hiatus puesto que estoy escribiendo otras historias, originales (no serán para la publicación) y por ello no me he centrado en estos.
No se tomen la molestia de dejar algún review en este capítulo puesto que lo encuentro la mar de lo inútil. Hasta el próximo (y más seguro muy lejano) capítulo.
Mis sinceras disculpas.
Atte. Liuny.
