The call of Angels
Capítulo XXXIV: Realta'
— Sirius…
— Hola Azarel ¿Qué sucede?
— Nada ¿Me puedo sentar aquí? —Preguntó señalando el puesto vacío que quedaba al lado del ojigris.
— Claro ¿De verdad que no sucedió nada?
— No lo sé —Se colocó las dos manos en la cara y echó la cabeza hacía arriba.
— ¿Um¿Cómo va a eso? —Cuestionó dejando de hacer lo que estaba haciendo para prestarle total atención al ojiazul.
— No encuentro a Harry, y eso es preocupante.
— Ya sabía que por Harry venía el problema, déjalo respirar, lo vas a terminar matando, hablando figuradamente claro está…
— Si no se metiera en tantos problemas no tendría que estar al acecho, lo dejo cinco minutos y lo tengo que dejar por un mes en la enfermería —Pronunció molesto. Sirius le agarró la mano y lo miró directamente a los ojos.
— Cálmate.
— Como si fuera tan fácil —Pronunció en Lind Iûl.
— Oye —Le dijo pasándole un brazo por el cuello y atrayéndolo hacía a él, tenía una sonrisa de esas que solía utilizar con James—. Sé que Harry es propenso a meterse en problemas, pero, tiene buena suerte, a lo mejor simplemente quiere estar solo un rato o está tratando de volver a la normalidad, dale un poco de crédito a pobre, yo creo que se merece unas vacaciones…
— Sí tan sólo Satanás dejara todas esas ideas locas de volver a lo primigenio todo sería más fácil —Suspiró volviendo a perderse en la mirada del humano, todo comenzó a ir más lento que de costumbre. Quería hacerlo de verdad quería, pero Harry era capaz de estrangularlo si se enteraba, lo que había decidido a costa de cualquier cosa era que no lo dejaría morir con o sin el consentimiento de Harry convertiría a Sirius en un inmortal, se acercó un poco más… el pelinegro lo único que hacía era sonreírle de manera afable.
— ¡Wenas! —Gritó alguien interrumpiendo el mágico momento. Azarel al escuchar esa voz sintió como se erizaba, lo iba a asesinar dolorosamente—. ¿Interrumpo algo? —Preguntó inocentemente.
— ¿Dhampir? —Preguntó Sirius dejando un poco de lado al ojiazul—. ¿Y eso que regresaste?
— Ando tras Caín tratando de cazarlo para poder tener una reunión que se suponía tendría que haberse llevado a cabo hace unos dos días pero… ya ven ¿Lo han visto?
— Sentí su presencia hace algunos momentos, pero, ya no está aquí.
— Chist… Y aparte me mandan a buscarlo a mí. Bueno, lamento haber interrumpido lo que fuera que estuvieran haciendo —Le guiñó un ojo a Azarel, y antes que pudiera darse cuenta de que estaba sucediendo se levantó corriendo para ir tras el para ahorcarlo, cuando desaparecieron de su campo de visión el último descendiente de los Black sonrió tristemente.
— Sirius —Dijo Remus sentándose a su lado—. Te conozco desde que tenemos once años ¿Qué te pasa?
— ¿Cuándo llegaste? —Preguntó volviendo a su cara normal.
— Estaba tras Dhampir, vino a preguntarme unas cosas, no me cambies el tema Black¿Es por Azarel cierto?
— ¿Es demasiado notorio?
— No lo sé, estoy especulando¿Qué es lo que pasa por tu loca cabecita? —Preguntó dándole ligeros golpecitos.
— Yo tampoco lo sé…
— Ajá¿Cómo que no sabes?
— Estoy confundido Remus, y esto es algo que no me pasaba desde que James estaba vivo. Y con esto quiero decir mucho tiempo.
— A ver Sirius. Comencemos por el principio ¿Cuál es la relación que piensas tú, tienen Azarel y James?
— Siento que le estoy dando el lugar de James a Azarel, y pienso que no debería hacerlo, pero…, tampoco me arrepiento de dárselo, la verdad.
— ¿Crees que estás reemplazando a James con Azarel¡Sirius Orión Black! —Le retó el lupino jalando le oreja, el ojigris se lamentó.
— ¡No me maltrates!
— ¡No te maltrato! —Chilló jalándole más la oreja—. ¿Cómo puedes tan siquiera pensar algo como eso? James es James, Azarel es Azarel, ningún puesto puede ser reemplazado. Sirius no es tu culpa que Peter haya decidido traicionarnos, tú hiciste lo que creíste conveniente, a mí me parece que Azarel está ocupando una parte de tu corazón que no sabías que tenías y estás confundiendo las cosas.
— ¿Yo siempre ando confundiendo las cosas verdad Rem?
— ¡Hey! No lo decía en ese sentido¡Idiota¿Por qué no aclaras las cosas? Creo que los dos son personas lo suficientemente adultas como para tratar un tema así…
— No lo sé Remus, están muchos factores.
— No te conozco Black…
— No me hundas más —Gimió con desesperación.
— Creo que a veces te sobreprotejo demasiado pero, esta vez aunque quisiera no puedo decirte por donde ir o que hacer, estás sólo. Enserio, no puedo dejar que te escudes en mí.
— Tengo miedo.
— Creo que en estos momentos todos tenemos miedo, la situación que estamos viviendo no es agradable, pero, tenemos que luchar por la luz… por nuestro futuro. Si sientes que no puedes hazlo por Harry, él te necesita, nadie la está pasando peor —El pelinegro se cubrió la cara y apoyó los codos en sus muslos.
— Sé que James se estaría burlando si estuviera vivo.
— Piensa en esto Sirius, sí James y Lily estuvieran vivos, hubiesen, aparte de todo lo presente, sucedido desgracias peores y ellos eran buenas personas, tenemos la seguridad que están en un mejor lugar que nosotros, no sé que tanto deseas explicarle, aunque tengo sospechas… así que ahora, mueve ese trasero de cerdo que tienes y ve a desahogarte. Es mejor que le digas todo lo que tienes que decirle a Azarel.
— ¿Quién me tiene que decir qué? —Preguntó el aludido llevando a Dhampir arrastrado en el piso…
— Yo me lo llevo prestado —Dijo salvando la vampiro de las garras de su captor—. ¡Suerte!
— ¡Hey! —Protestó al verse desprovisto de su prisionero.
— Créeme, no lo vas a extrañar.
— ¿Sirius? —Preguntó confundido.
— Creo que necesitamos poner unas cosa en claro ¿Tienes tiempo para hablar?
— Claro que tengo tiempo para hablar —Concedió temiéndose el tópico de la conversación—. ¿Aquí o en otro lugar? —El humano se encogió de hombros. Azarel comenzó a caminar.
1
Abrió la puerta con cuidado, sabía que Azarel estaba exagerando, allí estaba Harry durmiendo como un niño pequeño mientras abrazaba como peluche a ese dragón que no lo dejaba ni a sol ni a sombra. Se sentó a un lado de la cama y con delicadeza Sirius le quitó uno de las hebras de cabello que caían dispersos por su cara. A pesar de estar durmiendo se denotaba un gran cansancio, tenía la boca semi-abierta, por la cual respiraba, su pecho se movía lenta y acompasadamente, el dragón movió una pata mientras ronroneaba de manera extraña para volver a quedarse tranquilo.
Aunque agradecía que ahora hubiera más personas que se preocupaban genuinamente por el moreno no podía dejar de sentirse celoso, no podía reclamar nada, él había fallado cuando Harry más lo había necesitado y ahora le tocaba a aquel rubio desempeñar lo que él no pudo. Pasó una mano por la mejilla del chico. Éste se movió un poco y abrió un ojo mientras bostezaba.
— ¿Sirius¿Sucedió algo? —Preguntó adormilado sentándose en la cama y dejando de abrazar al "peluche" causando que se despertara también y corriera rápidamente a la cabeza de su amo —El ojiverde suspiró y de un manotazo lo lanzó al otro lado de la habitación—. ¿Qué sucede?
— Perdón por despertarte…
— No importa.
— Sabes Harry estuve hablando con Azarel y…
— ¿Son novios? —Dijo temiendo lo peor se levantó precipitadamente preparándose para ir a decapitar al Celador del purgatorio.
— ¿Ah? —Preguntó soltando una risita tonta. El Dragón al verlo fuera de la cama como venganza le lanzó una llamarada de fuego azul chamuscándolo.
— ¡Hey¿Y eso por qué fue? Dragón idiota —Preguntó olvidando momentáneamente a Sirius el cual suspiró. Éste miró como su ahijado se había lanzando a la cacería de su mascota, se fue a perseguirlo aún tenía que hablar con él, la verdad, había sido mala idea despertarlo, se recostó del marco y siguió observando como corrían en contra de la gravedad tratando de alcanzar su cometido.
Unas horas después…
— ¿Ya?
— ¡Ups! Lo siento no fue mi intención olvidarme que estabas por allí pero…
— No te preocupes.
— ¿Tienes que hablar conmigo, no?
— Sí, pero, como que mejor lo dejamos para mañana, tienes pinta de estar cansado.
— ¿Es muy importante? Puedo aguantar…
— Puede esperar hasta mañana, mejor vuelve a dormir.
— Sirius, ya me levanté, en vez de dormir lo que voy a hacer todo lo que resta de noche es preguntarme que tienes que decirme, así que mejor acabas hoy —Dijo y se sentó al frente de su padrino—. ¿Qué hablaron tú y Azarel para irlo a matar de una vez?
— Hay algo que había venido pensando desde hace algún tiempo, y bueno, en estos momentos soy la cosa más inútil en esta guerra… —Se detuvo un momento y miró a moreno directamente—. Oye, si él y yo tuviésemos algo más que una amistad ¿Tú que harías?
— ¡Destruirlo por pedacitos! —Dijo volviéndose a levantar para irse a buscarlo. Sirius lo detuvo y lo volvió a sentar.
— Como te venía diciendo, primero escucha, luego gritas ¿Vale?
— No te prometo nada… —El mayor suspiró.
— Bien, sin mucho rodeo Azarel a accedido a volverme su Sacerdote/general…
— ¿Ah? —Preguntó consternado, su cara era todo un poema, no había procesado la información.
— Que luego de sopesarlo mucho entre él y yo, decidimos que yo me volvería su Sacerdote/General, Harry. Azarel me lo iba a exponer antes que yo se lo propusiese, tuvimos algo así como la misma idea.
— Azarel ¿Quiere volverte su General?
— Ajá.
— ¡Hasta aquí llegó¡Lo voy a descuartizar¡No quedará ni polvo cósmico! —Se volvió a levantar pero otra vez fue detenido y sentado de una forma más brusca.
— Escucha…
— ¡Y una mierda Sirius! No voy a dejar que te conviertas en un sirviente… ¿Sabes todo lo que ese cargo encierra?
— Sí.
— ¿Y aún así vas a aceptarlo¡Me rehúso¡Tú sirves así como estás! —Le dijo alterado.
— Escucha así en mi condición no puedo hacer mucho por ayudarlos…
— ¡Yo no quiero ayuda¡Lo único que quiero es que estés a salvo Sirius!
— Además, algún día moriré, Harry.
— ¿Azarel te dijo por donde darme verdad?
— Yo quiero pasar el resto de mi vida con Remus y contigo, los dos son inmortales por cosas del destino…
— No creas que no lo he pensado… pero ¡Igual¡No lo hagas¡Te lo ruego! —El ojiverde se había arrodillado a su lado le agarró una mano y vio que traía una cortada—. ¡Oh mi Dios bendito¿Cerraste el pacto?
— Sí.
— ¿Estás loco?
— No…
— ¿Quiénes fueron los testigos del pacto? —Demandó temiéndose lo peor—. ¿Sabes que se hace con testigos no?
— Sí Harry, fueron Remus y Dhampir.
— ¡Y estuvieron de acuerdo? —Gimió—. No lo puedo creer. ¡Sirius¿Por qué lo hiciste?
— Sé todo lo que encierra, investigué bien todo con ayuda de uno de los arcángeles, Miguel, creo que se llamaba…
— Miguel estuvo de acuerdo también —Estaba en shock—. ¡De acuerdo¡Ahhhh! Se volvieron locos —Sin decir nada más se encerró en su cuarto y se aseguró que nadie pudiera pasar. En ese momento apareció Miguel, con unas carpetas en las manos.
— Creo que llegué pésimo momento para molestarlo.
— Está MUY molesto…
— No te desanimes, cuando Azarel hable con él seguro que se le pasa, tomaste la decisión correcta, en estos momentos necesitamos todos los aliados que podamos, fue muy noble de tu parte pedir ese puesto antes que Satanás lo impusiera.
— Ni siquiera me dejo explicarle eso.
— Cuando tiene la cabeza caliente no hay razón que le entre, ven Sirio, déjalo que se le pase.
— Sirius.
— Lo siento, la manía.
— Llámame como mejor te parezca —El arcángel sonrió, cuando trancó la puerta—. ¿De verdad se le pasará?
— A lo mejor se tarde un poco, pero sí.
— Espero que tengas razón porque soy muy malo para eso de andar de malas con Harry o con Remus.
— Jaja, no te preocupes, Harry también es muy malo para eso de estar enfadado con las personas que quiere.
2
— ¡Buenos días Harry!
— ¿Qué tienen de buenos? —Masculló hostilmente el moreno con una mano en la cabeza.
— ¿Y a ti que te dio ahora?
— Nada
— Harry, si de verdad no te pasara nada no me estarías contestando así —Dijo Lórien sin perder la paciencia, estaba curado contra los malos humores que tendía a tener su hermano.
— Todo el mundo estuvo perfectamente de acuerdo en que Sirius fuera el nuevo General de Azarel ¡Todo el mundo! Hasta Miguel ¿Puedes creerlo? —Preguntó dejándose caer en el pupitre.
— Auch, lo siento… pero, velo por el lado bueno.
— ¿Y ese es?
— Sirius ya no será un prófugo de la justicia, será inmortal y esos ritos duran lo suyo, traerán de cabeza a más de uno lo que te da para terminar tú plan-ya-no-tan-suicida.
— No lo había visto de esa manera.
— No sirves para racionar con la cabeza caliente… —Dijo dándole palmaditas en la cabeza Harry se enfuruñó ofendido.
— Gracias…
— De nada Harry, sus razones tuvieron que tener para permitir algo así. Además, Él y Azarel tienen una relación que a veces me parece va más allá de la amistad, conllevando a muchas cosas buenas.
— Me preocupa lo que pueda hacer Azarel con el nuevo control que va a tener sobre Sirius.
— Verás que no hace nada, si Miguel aceptó hacerlo tuvieron que haber hecho cláusulas que protegieran a Sirius.
— ¡Aún estoy molesto con ellos!
— Vale, no los perdones, pero, trátame bien…
— Lórien —Le amenazó el moreno, su hermano le dio un beso en la mejilla para luego comenzar a prestarle atención a la clase de Historia que estaba más aburrida que nunca, el ojiverde pegó el cóccix de la silla y cruzó los brazos, molesto. El rubio miró hacía donde estaba sentado el híbrido y lo único que pudo hacer fue reírse, a veces podía ser tan infantil…
3
Harry miraba con el ceño fruncido y los párpados entrecerrados desde la parte más alejada todos los preparativos para volver a Sirius el nuevo empleado de Azarel como tendía a decirle. Cruzó los brazos, no tenía pensado perdonarlos en mucho tiempo, lo que más coraje le daba es ¡Ni siquiera se habían dignado a preguntarle su opinión!
— Harry, perdónalos de una vez —Dijo Uriel a su oído. El pobre sino fue por el arcángel le agarró hubiese caído de su lugar de observación.
— ¿Me quieres matar de un infarto!
— No era mi intención —Se disculpó—. Anda, no seas malito, hasta Azarel está melancólico, le haces falta ¿A quién molesta si tu estás en malos planes con Él?
— No…
— Ni siquiera les has dejado explicar sus razones ¿No te parece eso injusto?
— ¿Ah injusto? Esa palabra no procesa en mi diccionario —Comentó cruzándose de brazos.
— ¿Nadie te ha dicho que a veces eres tan infantil?
— Sí pues, Severus Snape me lo recuerda cada vez que puede al igual que Lórien, Satanás me lo a insinuado también, Azarel, Celebriän… puedo seguir contando.
— Ese no era mi punto.
— Está dicho con toda intención.
— Lo hicieron porque si Azarel no conseguía un general pronto Satanás lo iba a elegir por él, cuando menos Sirius está de nuestro lado… ¿A falta de Dios el Diablo es buena opción, no?
— Eso no lo sabía, pero, igual no tengo pensado ir a decirles nada. Además, yo veo a Sirius muy entusiasmado con la idea.
— Sirius y Azarel sienten un cariño especial uno por el otro, eso es como estar juntos de la mejor manera posible y sin causar muchos daños. Eres émpata, deberías haberlo dilucidado —Dijo dándole ligeros codazos en las costillas.
— ¡Harry baja de allí¡Tengo que hablar contigo! —Le gritó Lórien usando sus manos como cono amplificador. El ojiverde se tiró, a su lado un poco más atrás estaba Draco el cual peleaba con uno de las personas del consulado humano tratando de quitarse la corona.
— ¿Qué pasó?
— ¿Aún es necesario conseguir Diamanlatle? —Preguntó en voz baja, el moreno cerró los ojos y se rascó la cabeza con una sonrisa nerviosa.
— No lo creo, de todas maneras, Abel dijo que me iba a acompañar —Dijo estrujándose un ojo.
— ¿Abel el hermano de Caín?
— Sí, de ese mismo que te hablé. ¿Qué le sucede a Malfoy?
— No puede con su visir y lleva peleando con él desde hace algunas horas, no me ha dado tiempo de saber cual es el foro del problema.
— Ya —Dijo quitando a su hermano un poco del medio sin soltarlo y miró por encima de su hombro, aún seguían en lo mismo el ojigris tratando de sacarse la corona y el mayor no lo dejaba, ahora estaban corriendo uno tras el otro, era impresionante, jamás había visto comportarse de semejante manera a Draco.
— ¿Cuándo te vas? —Preguntó volviéndose a atravesar en su campo de visión.
— Cuando Azarel se encierre con Sirius, dentro de aproximadamente una hora.
— ¿Y cuáles son los pasos de hoy?
— Hoy no va a ser nada especial. Simplemente le debo algo Abel y lo voy a pagar.
— ¿Y eso que será?
— En realidad para ver los libros lo tuve que sobornar, así que el me dejaba hacer lo que yo "quisiera" y yo concertaba una cita con su hermano.
— ¿Tierra de nadie?
— No lo sé, su guardián no se lleva muy bien conmigo. Además sus celadores hablan en latín y eso me desespera… a lo mejor estaremos en un punto no conciso del purgatorio utilizando la psicología inversa. Caín dijo que iba a escoger el lugar y que yo sabría donde encontrarlo.
— ¿Y a Abel donde lo vas a buscar?
— En ningún lado. Está precisamente llegando ahora —Dijo señalando hacia atrás, había un ser recostado de un árbol mirando todo perdido una capa blanca cubría todo su cuerpo y una niebla parecía cubrirlo.
— ¿Ese es? —Susurró volteado.
— Ven, vamos a que te lo presente, es un amor de persona, todo lo contrarío a lo que podría llegar a ser Caín.
— Que no te oiga.
— ¡Abel! —Dijo sonriéndole mientras llegaban al sitio donde se encontraba el ángel. Éste se bajó la capucha y les sonrió a los dos.
— ¡Hola! Espero no haber llegado muy temprano, pero, la verdad es que me estaba carcomiendo en mi casa.
— No te preocupes, nervios, eso los tiene todo el mundo en un momento crucial, mira, te presento a mi hermano, Lórien.
— ¿El rey?
— Sí, pero, soy normal y corriente así que con confianza —Dijo cediéndole la mano, el cual el otro aceptó gustoso.
— Soy Abel, pero, me da la ligera impresión que ya eso lo sabes.
— Sí, te quería dar las gracias porque no me mandaste a mi hermano al otro mundo —Dijo rascándose la nuca mientras sonreía nerviosamente.
— No fue nada. ¿Cuándo nos vamos?
— Cuando Azarel empiece el ritual.
— Dale… ¿Y quién es el nuevo general? —Harry resopló furibundo.
— Mi padrino.
— Valla. No estás muy feliz con ello ¿No?
— Será mejor que no metas el dedo en la llaga —Recomendó el Rey Elfo.
— ¿Y tú guardián?
— ¿Ese pseudo intento? —Masculló—. Por allá —Señaló con el dedo índice en donde estaba Celebriän con una carpeta y el cabello recogido en una trenza, estaba irritado, se le notaba a leguas.
— Están algo ajetreados.
— Se podría poner de esa manera —En ese momento todos comenzaron a entrar al castillo—. Parece que todo va a comenzar ahora.
— ¿Cuántas horas te cubro?
— No lo sé, estaré de vuelta antes que el ritual se concluya.
— Vallan con cuidado, por favor, trata de regresar con bien.
— Así lo haré. Ahora, localicemos a Caín —Dijo cerrando los ojos y alzó los brazos un poco, abriéndolos, un viento azulado lo comenzó a envolver, los cabellos se movían de un lado para el otro al igual que la camisa. Abrió los ojos—. Que extraño lugar… ¿Nos vamos? —Preguntó el joven tendiéndole la mano.
— Claro.
— Suerte —Les deseó Lórien de todo corazón.
3
— ¿Qué sucederá ahora? —Preguntó Sirius con recelo. Estaban los dos solos en una habitación circular sin nada adentro.
— Tendrás que morir —Respondió como si no le gustara demasiado lo que iba a suceder.
— ¿Morir? —Preguntó tragando audiblemente. El ángel negro extendió la mano a la altura de su hombro y en ella apreció una lanza de color negro que a veces tornaba a morado en el medio y seis cuchillos del mismo material rodeándola.
— ¿Confías en mí? —Preguntó agarrando con presteza la más grande de las picas que flotaba en sus manos.
— ¿La lanza de Longinius? —El ángel asintió—. Claro que confío en ti, sino no estuviera aquí —El ojiazul le colocó una mano en el pecho para hacer que se acostara en el piso—. ¿Dolerá?
— Lo más seguro —Posicionó la lanza en el medio del pecho y la clavó lo más profundo.
- -
— ¿Qué fue eso? —Preguntaron al unísono Abel y Harry volteándose.
— Creo que sentí la lanza del destino —Continuó el morocho.
— ¿Longinius?
— Sí… Están abriendo el purgatorio, van a sacar un alma para revivirla —El ojiverde se alzó de hombros.
— Te recuerdo que están tratando de volver a Sirius General, no me sorprendería, además la lanza le pertenece a Azarel.
— Creo que tienes razón —Los dos lanzaron su vista al horizonte y allí estaba un hombre de cabellos amarillos mirando a la nada.
— Hey ¡Allí está¡Caín! —Le llamó Harry sonriente.
— Hola pequeño. Veo que ya estás mejor.
— ¡Seh!
— ¿Ahora que me querías decir?
— ¿Falta mucho para que cumplas años?
— En realidad ya los cumplí.
— Bueno, feliz cumpleaños atrasado. Y este es mi regalo de cumpleaños —Dijo agarrando a Abel y haciendo que saliera de su espalda.
— ¿Harry?
— ¿No le habías dicho nada?
— No. Me pareció más bonito así. Mira a quien me topé en el camino —Comentó con gracia bajándole la capucha al ángel.
— ¿Abel?
— Lo siento Caín, pensé que sabías.
— Ara, ara… No sean así de estúpidos, el Ethannia estaba ya rota ¿Qué más da? Bueno, yo me voy a pasear por allí —Dijo dejándolos solos, sonrió cuando miró por encima de su hombro.
— Tiempo sin verte —El vampiro no sabía que decir.
— Sí mucho… Oh no sabes las ganas que tenía de verte —Dijo abrazándolo. El ojiazul le devolvió el gesto apretándolo fuertemente.
— No sé que decir, Harry tiende siempre ha sorprenderme, pero, la verdad que jamás pensé que fueras tú la sorpresa que me tenía.
— ¿Estás molesto?
— Por supuesto que no bobito ¿Cómo voy a estar molesto? Cada uno de estos milenios que hemos pasado separado lo único oque he hecho es rogar para volver a verlos. No me había dado cuenta de cuanto te había extrañado.
— Yo sí lo había tenido en cuenta y demasiado en realidad.
— ¿Cómo está nuestra hermana?
— ¿Isabel¿No la has visto?
— Como me prohibieron verte a ti, me prohibieron verla a ella, ni siquiera debe saber quien soy.
— Sí lo sabe Caín y está muy conciente de la situación en la que estamos presente, ha estado ayudando en todo este desastre, reyes con diecisiete años de edad ¿Qué clase de locura es esa?
— Conozco a Lórien y a Draco, puedo hablar por esa parte de la población.
— ¿Qué ha sido de tu vida? No te veía desde que tuve que congelarte.
— Eso me metió en más problemas de los que nunca imaginé tener. Pero, estoy bien, es más tienes sobrinos.
— Oye…
— No me pidas perdón por algo que no quisiste hacer.
— Pero necesito hacerlo, pasé muchas noches en vela recriminando por no haber sido un poco más valiente y haberme negado como tú lo hiciste. A veces siento que te traicioné de la manera más miserable que puede existir.
— Que quisieras sobrevivir, no es ningún pecado o ninguna traición Abel, ya te lo he dicho. Me alegra saber que nuestra relación no se ha fragmentado para nada.
— Yo… ya no quiero que estemos separados…
— Pues no nos separaremos.
- -
Con la lanza de Longinius había espirado la vida del ojigris rápidamente, clavó las otras seis en partes específicas del cuerpo haciendo la señal de la cruz en su cuerpo, la última era entre el entrecejo, cerró los ojos y escuchó como los huesos del cráneo se rompían, afuera Remus se recostó de la puerta, no podía sentir nada de Sirius, había abandonado por completo el mundo de los vivos.
— Por lo que veo, ya lo mandó al otro mundo.
— Sí —Dijo preocupado.
— Tranquilo, no le va a pasar nada, lo mataron con Longinius, su alma no tiene derecho a pertenecer a ninguna de las tres casas.
— Es inevitable no preocuparse.
— Lo sé.
4
— ¿Dolió? —Preguntó Azarel con una sonrisa de satisfacción en la cara, al encontrarse con su nuevo general. Sirius estaba erguido frente a la Laguna Estigia con los brazos cruzados, sus cabellos llegaban hasta la cintura, brillantes. Sus ropas consistían en una camisa manga larga que le llegaba a la mitad de los muslos, un pantalón de corte recto algo anchos too era negro con líneas blancas en sitios estratégicos y un collar de plata con una cruz encerrada en un círculo del cual salían como especies de puntar curvadas y filosas. Se volteó y se podían observar dos colmillos puntiagudos sobresaliendo de sus labios, sonrió acentuándolos aún más, sus ojos destellaban anormalmente.
— No fue para tanto —Dijo mirándolo.
— ¿Regresamos?
— Como ordenes… —Dijo deteniéndose dos pasos más atrás de su nuevo "amo".
— ¿Sirius?
— ¿Qué sucede?
— El hecho que ahora tengamos un vínculo algo extraño no significa que haya que cumplirlo, no cambies por una tontería como esta —Dijo abrazándole.
— No cambié —Afirmó devolviéndole el abrazo, lo apretó más hacia sí—. ¿Crees que Harry me perdone?
— Por supuesto que lo hará Sirius ¿Cuánto puede pasar Harry molesto con uno? —Lo separó—. Si tanto te preocupa hablaré con él. A veces puede ser muy cabeza dura.
— Lo sé… pero, es parte fundamental de su personalidad.
— Sí, encantadora la personalidad del niño.
— No vivirías sin él y lo sabes.
— Vámonos —Dijo evadiendo el tema. Lo jaló del brazo y desaparecieron.
5
Cuando llegaron ya estaba entrada la noche, el reloj de Hogwarts dio doce campanadas anunciando que eran las doce. Sirius y Azarel aparecieron a la mitad de pasillo principal y se separaron para irse a dormir había sido un día agotador, con un quedo buenas noches y en contra de su voluntad allí terminaba todo por hoy.
Celebriän estaba parado en frente del cuadro de merlín el cual dormitaba tranquilamente, adentro debía estar Harry dormido también, pegó una mano de la pintura y cerró los ojos, y traspasó hacía el cuarto. El moreno dormitaba sentado en el piso y la cabeza en el mueble, Lórien descasaba en el sofá apoyando su cabeza un poco más debajo de la del ojiverde y Draco estaba en una silla con la cabeza sobre un libro en la mesa al igual que todos los demás. Suspiró, y comenzó alzando a Lórien para llevarlo a su cuarto, cuando terminó con los otros dos, movió a Harry un poco para que se despertara.
Al no tener reacción lo llamó ocasionando que el moreno se estremeciera un poco, y comenzara a desemperezarse. Amilessë subió a la cabeza de Harry como siempre cada vez que se despertaban, pero esta vez su amo no hizo nada para evitarlo.
— "¿Y ahora donde estoy?" —Preguntó desubicado, bostezó y se estiró mirando el reloj, eran las doce de la noche—. ¿Celebriän¿Y Lórien y Draco? habría jurado que estaban aquí.
— Yo los llevé a su cama.
— ¿Y se puede saber porque me despiertas a mitad de la noche…? estoy algo cansado —Dijo volviendo a posar su cabeza en el mueble y cerrando los ojos de nuevo.
— Necesito hablar contigo.
— Mañana, mañana es otro día —Murmuró volviendo a caer en brazos de Morfeo.
— Harry si te vengo a molestar a esta hora es porque sabes que no puedo a otra hora del día —El ojiverde masculló algo ininteligible—. ¡Harry!
— ¡Mañana Celebriän! Mañana, no hay nada que no pueda esperar, hoy tengo sueño, de todas las noches que me paso en vela me vienes a molestar cuando quiero dormir… —Le dio la espalda y se volvió a echar a dormir.
— ¿Por qué eres así? —Sin embargo no obtuvo respuesta—. Está bien ya que estamos por las malas… levántate y acompáñame.
— Dios ¿Qué te hice¿Qué pecado cometí? —Preguntó mirando hacía arriba en busca de alguna respuesta divina—. Ya me levanté ¿Qué pasó que es tan urgente que no se puede esperar hasta mañana? —El Hijo de Dios le mostró un una insignia que estaba desapareciendo.
— ¿Qué es eso?
— ¿No lo entiendes verdad?
— No, no entiendo, y si no me explicas menos voy a entender —Dijo hoscamente.
— Esto es lo que nos une como guardián y custodiado. Si esto desaparece ¿Qué te imaginas? —Harry suspiró.
— ¿Y vienes a decir que es mi culpa cierto?
— No venía a echarte la culpa. Tenemos que solucionar el problema. Aparte de que no debemos perder la conexión, Harry, tú eres como el hijo que jamás voy a poder tener, sé que no tenemos la mejor relación de este mundo, pero, tenemos que hacer algo por arreglarlo.
— Aunque trataras de arreglarlo no se podría, Celebriän, tu mundo y el mío se mueven a diferente ton… ¿Qué propones¿Una convivencia para recuperar el distintivo? Pasaremos toda la vida en eso, no porque queramos sino porque ya estamos así.
— Si esto desaparece no podré protegerte. Hay que arreglarlo.
— ¿Arreglarlo Celebriän¡Oye lo que dices! Uno no puede simplemente arreglar una relación así como así. Se necesita constancia, dedicación, es como cuando se trata de una pareja sabes solamente uno no puede hacer el trabajo de dos. Siempre estás demasiado ocupado como para pasar tiempo conmigo, y yo sinceramente, no voy a ser el que te lo reclame hay millones de cosas más importantes que perderlo conmigo, pero, ahora no quieras venir a medio zurcir un error, porque no se va a poder. Tú conoces toda mi vida, yo apenas si sé lo más necesario de ti, a base de eso no puedo hacer nada, así que esto llega hasta aquí, y sí se podía esperar hasta mañana¿Cuánto lleva en ese estado¿Días? No creo que por cinco horas más desaparezca totalmente…
— Sólo respóndeme algo.
— ¿Ahora qué?
— ¿Quieres que pida un cambio de Guardián¿Quieres que deje de ser tu guardián y que alguien más cubra ese papel? —Preguntó quedamente, y se podía entrever algo de derrote en la voz—. Está bien, hablaremos mañana —Dijo dejando el distintivo guardado en una cúpula, encima de la mesa. En ningún momento Harry se volteó, cuando el arcángel salió, éste se llevó una mano a la boca. ¿Hasta donde habían llegado? Se arrastró figuradamente hasta su cama y allí se colocó en posición fetal agarrándose las rodillas con las manos, afuera el distintivo brillaba colándose por la puerta entreabierta.
6
Se sentía zarandeado, no le importaba no se despertaría. Ahora lo llamaban, la voz se le antojaba a la de Lórien, pero, no estaba del todo seguro,
— Harry levanta que luego no llegamos a clases —Una serie de mascullidos sin sentidos salieron de su boca—. Te voy a dejar entonces, y que Severus te regañe.
— Ya¿Qué hora es? —Preguntó desperezándose.
— Tarde, ni siquiera te da tiempo de desayunar así que ya dale, lo único que tienes que hacer es medio acomodarte un poco tienes el uniforme puesto, te espero en la entrada del salón.
7
Clavo de tumba, pensó al ver como Azarel se le atravesaba en el camino… ¿Ahora que le diría? había visto a Sirius vagando por allí con cara vampiresca, pero, no había tenido valor para acercársele. Después de lo de anoche no tenía ganas de nada.
— ¿Sirius, Celebriän o tú? —Preguntó con voz lastimera, al verse acorralado.
— Un poco de los tres.
— Más tarde, por piedad.
— Ahora…
— Tengo clases.
— Como si eso fuera un factor importante.
— ¿Me vas a regañar muy feo?
— Posiblemente.
— Déjame desayunar.
— No.
— Por favor.
— No, y sabes que cuando digo que no es no. Así que no insista.
— ¿Mientras hablas puedo comer?
— No lo sé, ya veremos.
Ahora sabía porque no había respondido primeramente a los constantes llamados de Lórien tratando de despertarlo, recientemente había acumulado muchos problemas encima como para ahora enfrentarlos de golpe todos y cada uno de ellos. Sin escapatoria alguna y rogándole a Dios poder sobrevivir ese día, siguió a Azarel a donde fuera que iban a hablar…
TBC.
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Atte. Liuny
